Tag: política

  • Le Bureau, la mejor serie sobre espionaje

    Le Bureau, la mejor serie sobre espionaje

    Le Bureau des Légendes (Canal +) es la mejor serie sobre espionaje que se ha hecho. Hay montones y montones de series de televisión sobre diferentes campos del sector de la inteligencia, pero pocas logran ser tan inteligentes como las agencias que intentan retratar. Con Le Bureau des Légendes, es al revés.

    Los agentes tienen que pensar constantemente al menos tres o cuatro pasos por delante e incluso si tiene éxito con su primer movimiento, no hay ninguna garantía de que los movimientos restantes tengan éxito. Como todas esas acciones se toman sobre la base de suposiciones de riesgo, hace que la serie sea un viaje apasionante y te hace sentir constantemente como si estuvieras al límite.

    Los escritores logran esto de manera brillante, en gran parte gracias a la excelente escritura que hace que cada episodio de televisión se sienta como una película en miniatura. Y no se trata solo de la escritura, sino también de la actuación y la filmación. El equipo de casting ha hecho un trabajo increíble. Puedes sentir la química entre los actores y especialmente de Mathieu Kassovitz y Jean-Pierre Darroussin.

    El equipo de producción de Le Bureau respeta a su audiencia. La sinceridad, la pasión por comunicar verdades duras matizadas, la profundidad de la inteligencia, las capas de emoción humana frente a la razón… hace que otras series sobre espionaje, como Homeland, parezcan insultantemente tontas.

    La serie contiene todo lo bueno de los dramas de espías clásicos y todo lo que realmente importa en las luchas geopolíticas en curso de nuestro mundo. Detalles técnicos realistas muy exigentes en los escenarios de Oriente Medio, el spa de Moscú, el elegante Baku Hilton, las oficinas de inteligencia francesas llenas de gente poco glamurosa o el tablero de garabatos de piratas informáticos se presentan con destreza y convicción perfectas. Sin saltos de tiempo intrincados ni acrobacias de cámara.

    El drama es apasionante y se siente realista, y trata sobre el equilibrio entre la vida personal y profesional de los agentes de inteligencia, la lealtad y la moralidad, sobre hacer las cosas bien y hacer lo correcto. No hay antagonistas “malvados” exagerados aquí, e incluso los protagonistas tienen fallas profundas: son solo personas que sirven a los intereses de sus respectivos países que tienen diferentes nociones de lo correcto y lo incorrecto, los derechos humanos y su lugar en el mundo (aunque, obviamente, el espectáculo es desde la perspectiva francesa). Incluso en los momentos aparentemente menos humanos, este espectáculo transmite la decencia humana.

    La historia aprovecha al máximo el lugar único de Francia en la política mundial: una nación occidental con vínculos diplomáticos y culturales con Siria, Turquía, Irán y otras naciones del mundo musulmán, que permite historias que involucran la recopilación de inteligencia, no solo sobre las fuerzas especiales que llegan y disparan o hacen estallar cosas.

     

  • Advertencia sobre el futuro de Estados Unidos en The Good Figth

    Advertencia sobre el futuro de Estados Unidos en The Good Figth

    La última temporada de The Good Fight (CBS) ha sido una explosión de drama, tensión y emoción, en la que Diane Lockhart se ha visto envuelta en la amenaza de una conspiración que atenta contra la libertad de los estadounidenses, una seria advertencia de lo que podría ocurrir en la realidad.

    Además de los desafiantes casos que ha asumido el bufete, entre los que se tratan temas reales como el tráfico de órganos o la intromisión de las tecnológicas (sector que es protagonista de los juicios de la serie desde el principio), Lockhart observa cómo la corrupción y las fallas políticas y culturales se están solidificando en la sociedad estadounidense.

    Las luchas de Diane apuntan, además, a que lo personal es lo político, tanto por su esposo republicano amante de las armas como por sus colegas que cuestionan cada vez más cómo un bufete de abogados afroamericano puede tener a una mujer blanca como una de sus socias designadas.

    The Good Fight tenía la intención de ser una renovación: en el piloto, una estafa de inversión al estilo de Madoff hace estallar los planes de Diane de retirarse a una villa en el sur de Francia. Pero el cambio de política de los Estados Unidos le dio a la serie un nuevo propósito, enfocándolo en una era de troleo político, corrupción, persecución de los opositores y violencia inusitadas.

    La temporada final se desarrolla con el ruido de fondo de sirenas, cánticos y explosiones que sacuden las ventanas del piso al techo de la empresa. Una protesta interminable cuyo origen ni pretensiones ya ni se saben se ha asentado en las calles de Chicago mientras los grupos de supremacistas blancos intentan provocar un Armagedón racial.

    Mientras en el lujoso edificio del bufete se acomodan las extravagancias de Ri’Chard y se producen luchas intestinas entre él y Liz Reddick, caen manifestantes de los tejados, estallan bombas, se pintan amenazas en los ascensores, se crean grupos antifascistas clandestinos…

    Todo arde alrededor, pero los personajes intentan, uno a uno, asegurarse su futuro y que lo que hay fuera no les afecte. ¿Os suena de algo ese individualismo atroz?

    The Good Fight es un entretenimiento estimulante, pero cada vez más una lúgubre advertencia de lo que podría llegar a ser “la tierra de la libertad”.

    Diane intenta sobrevivir bajo los efectos de una droga terapéutica que la ayuda a no ver la oscura realidad que tiene ante ella
    Diane intenta sobrevivir bajo los efectos de una droga terapéutica que la ayuda a no ver la oscura realidad que tiene ante ella
  • La donación de órganos, protagonista en un maravilloso episodio de The Good Fight

    La donación de órganos, protagonista en un maravilloso episodio de The Good Fight

    En The Good Fight (CBS) son especialistas en convertir tramas pequeñas en grandes episodios en los que denuncian diversos temas de corrupción y fallos del sistema político y social. Esto es lo que sucede en el frenético sexto episodio de la sexta temporada (“The End of a Saturday”).

    Con la premisa de que Dustin, el sobrino de Ri’Chard, morirá si no recibe médula ósea de un donante que se ha retirado en el último momento, comienza un periplo en el que, en tan sólo unas horas, el bufete entero se embarca en llevar a la FDA a los tribunales por la restricción de edad en los ensayos clínicos, contra el sistema de salud por racismo institucional, etc.

    En un momento del episodio, Dustin tiene que comparecer ante el juez, pero, a pesar de su gravedad, se ve demasiado bien, por lo que Diane le pide amablemente que exagere su enfermedad, en una comedia macabra: ¡juega con tu muerte inminente, niño!, por lo que Dustin finge una tos en el juzgado para conseguir dar más pena, logrando así que un pequeño inocente se suma en las sucias aguas de la corrupción del sistema.

    Momento hilarante del episodio en el que un juez los atiende en su casa, en pleno cumpleaños de su nieto.
    Momento hilarante del episodio en el que un juez los atiende en su casa, en pleno cumpleaños de su nieto.

    El resultado de ‘Saturday’ es una comedia hilarante que presenta en su jugo la crueldad y la desigualdad del sistema sanitario de Estados Unidos. Mientras unos pocos privilegiados pueden pagar para obtener los tratamientos y trasplantes de órganos que necesitan, muchos más estadounidenses carecen de los fondos necesarios para recibir la atención médica adecuada.

    En cuatro clics, Marissa y Carmen han conseguido contactar con adolescentes onanistas que prometen su médula a fotos de mujeres atractivas en bikini, con traficantes de órganos, y hasta ellas mismas se ven obligadas a donar un óvulo en compensación por obtener médula ósea para el pequeño Dustin.

    Una corrupción del sistema de trasplantes de órganos que se escapa del entendimiento de los países europeos, o al menos de España, y que inspira uno de los episodios más surrealistas y a la vez más deliciosos de The Good Fight.

    Champán y pizza para terminar un episoidio macabro en el que se pone de manifiesto que si Dustin va a conseguir sobrevivir es por sus contactos con la clase privilegiada de Estados Unidos
    Champán y pizza para terminar un episodio macabro en el que se pone de manifiesto que si Dustin va a conseguir sobrevivir es por sus contactos con la clase privilegiada de Estados Unidos.
  • Foundation, infiel a Asimov, construye su propio relato

    Foundation, infiel a Asimov, construye su propio relato

    Siempre se ha dicho que Foundation, una de las muchas obras maestras de Isaac Asimov, era imposible de filmar, y el intento que han hecho en Apple TV+ lo confirma, pues, lejos de la serie de libros original, ha terminado por construir su propio relato, no sabemos si por exigencias narrativas o por falta de capacidad para hacer una adaptación fiel.

    Y no puede decirse que esto haya pasado precisamente por falta de presupuesto, ya que los diez episodios de la primera temporada son todo un despliegue de recursos, tanto fílmicos como humanos.

    La premisa de Foundation

    De lo poco que hay de la historia original en la serie está el matemático y psicólogo Hari Sheldon (un siempre impecable Jared Harris), que predica haber descubierto que el Imperio Galáctico, de 12.000 años de antigüedad, va a caer inevitablemente y convence a Imperio (un soberbio Lee Pace) para que le dé un planeta en el que poder construir una comuna desde la que salvarlo.

    Es una premisa grandiosa en términos cronológicos, y muy difícil, por tanto, de llevar a una pantalla. Solo el primer libro de la serie de La Fundación se compone de cinco novelas cortas con personajes que no tienen nada en común y cuyas vidas se desarrollan en 150 años.

    Lee Pace en Foundation
    En algunos momentos podría decirse que Lee Pace sostiene enteramente la serie.

    El showrunner, David S. Goyer, limita Foundation la primera temporada a las dos primeras quintas partes de la novela original y las une de una manera un tanto forzada. La idea de Goyer de que Lee Pace interprete a un emperador Cleon eternamente clonado es una forma inteligente de darle a la serie un antagonista consistente, y es ahí donde reside su éxito.

    Cleon, la corrupción política y genética

    El emperador Cleon, que apenas figura en el primer libro, sostiene el peso de la historia, o mejor dicho, lo más interesante de ella, durante toda la primera temporada. Interpretado por tres actores: el hermano Day (Pace), el hermano menor Dawn (Cassian Bilton) y el hermano mayor Dusk (Terrence Mann), Cleon representa un autoritarismo vitalicio que invita a reflexionar sobre la clonación, la necesidad de mutabilidad de las cosas y la permanencia.

    Corrupción genética de Imperio
    Los tres personajes que encarnan los clones presentes de Cleón I tienen una relación de intrigas y luchas de poder, y son percibidos como la mayor amenaza contra el desarrollo de la humanidad en distintos planetas y religiones.

    Los clones de Cleon tienen el cometido de ser exactamente iguales a él, con una serie de indicadores que muestran si el clon es válido para continuar el legado del primero. La amenaza de corrupción genética mediante sabotaje, las propias preguntas que se hacen a sí mismos los clones y la visión que tienen de ellos en distintos planetas y religiones que se encuentran dentro del Imperio Galáctico son ciencia ficción, pura y dura.

    Demerzel - Foundation
    El personaje de Demerzel retoma la eterna cuestión de la evolución y la conciencia de las IA.

    Un imperio galáctico hipertecnológico que no recuerda ya en qué planeta vivieron los primeros seres humanos, ¿ha podido prosperar solo por un mando único con visión de futuro o es ese mando el que está impidiendo que los seres humanos se desarrollen?

    Los puntos débiles de Foundation

    A pesar de que, como escribí anteriormente sobre Foundation, hay personajes que no estaban en los libros y cuyas historias se escriben para poder dar continuidad narrativa a la serie, el desarrollo de la primera temporada es discontinuo en cuanto a su relevancia y al interés que despiertan sus propias tramas.

    Si bien Salvor Hardin (Leah Harvey) se convierte en una pieza clave para el surgimiento de la esperada revolución en los confines del imperio, su conexión esotérica con Gaal Dornick (Lou Llobell) y su historia de amor alejan a Foundation de la ciencia ficción y la llevan al terreno de la fantasía.

    En definitiva, las tramas prolongadas y el relleno que no lleva a ninguna parte hacen que desilusione a los fanáticos de Asimov. Y, si quería hablar de corrupción, política, religión y almas, se ha quedado bastante lejos también de otras series de ciencia ficción que han llevado la reflexión sobre estos temas a niveles muy profundos, como Westworld.

    No obstante, cómo no, esperaremos ansiosos a la segunda temporada.

  • Antonio Gasset, el genio de la honestidad

    Antonio Gasset, el genio de la honestidad

    Muchísimos españoles seguimos hoy conmocionados por la muerte de Antonio Gasset, un auténtico genio, de profesión crítico de cine, que durante muchos años nos alegró las noches con sus ironías a cargo del programa Días de Cine en La2 de TVE.

    Su agudeza y su honestidad nos demostraron que ningún gran director, guionista o actor podía estar exento de crítica si su trabajo no había sido excelente, algo que no sucede ya en estos días en los que los contenidos patrocinados mandan.

    Antonio Gasset era la honestidad, el bofetón de realidad que toda persona necesita para replantearse las cosas que está haciendo mal y lo que debe cambiar. Sus “llegó la pausa” eran píldoras de existencialismo, el combustible que muchos esperábamos durante toda la semana para animal al día siguiente las conversaciones en la facultad o en el trabajo.

    Con Antonio Gasset hemos crecido viendo cómo titanes del cine podían ser demolidos con frases educadas a la par que mordaces: “Se estrena estos días la película El último samurai, protagonizada por el ex-marido de Nicole Kidman, único dato destacable de este actor llamado Tom Cruise”; “Ben Affleck es a la buena interpretación lo que un pepinillo cocido a la alta cocina”.

    El director y presentador, fallecido a unos muy tempranos 75 años, era un clásico de las “catacumbas de la noche”, forma en la que irónicamente protestaba contra los horarios intempestivos a los que TVE relegaba su programa, que incluso modificaban a su antojo: “Hasta el próximo programa. No sabemos ni qué día ni a qué hora nos pondrán, de modo que estén atentos.”

    El sobrino segundo del filósofo José Ortega y Gasset ha sido todo un referente para varias generaciones, especialmente para las que tuvimos el placer de conocer programas como el suyo, ¡Qué grande es el cine!, de José Luis Garci, o La Clave, donde el debate sereno y argumentado sobre temas políticos y económicos elevaba el nivel cultural de los espectadores, al contrario de los formatos que se han terminado imponiendo en los últimos tiempos.

    Con Antonio Gasset muere una forma de hacer televisión en la que se buscaba estimular el intelecto del público y apelar a su pensamiento crítico para no dejarse deslumbrar por las luces fluorescentes de la industria.

    No puedo evitar cerrar este pequeño y humilde homenaje a este genio con una de sus mejores frases: “Nos vamos con la esperanza de que ninguno se deje llevar por los fanatismos religiosos, políticos o sexuales: los primeros por no llevar a nada, los segundos porque el objeto de deseo suele ser un idiota de renombre y los últimos por las continuas frustraciones”.

    Adiós, maestro.

  • Judicialización, corrupción y humor negro en The Good Fight

    Judicialización, corrupción y humor negro en The Good Fight

    Los fanáticos de The Good Fight (CBS) hemos tenido que esperar un año y cuatro meses para poder disfrutar de la serie, que fue cancelada de manera abrupta debido a la pandemia. Con la temporada nueva todavía en curso, podemos afirmar que sigue siendo una de las producciones mejor escritas y que hila de la manera más elegante la realidad con la ficción, en este caso la realidad de la judicialización y la corrupción de la administración de justicia en Estados Unidos.

    Agentes de Trump
    La transmisión de poderes entre administraciones en The Good Fight. Los agentes veteranos de Trump, entre ellos Kurt Vein, en la reunión con el director de la nueva administración de Trump.

    Judicialización de la vida diaria y política

    Como nos vienen acostumbrando Michelle y Robert King desde The Good Wife, la predecesora de The Good Fight, la actualidad política estadounidense es uno de los elementos clave en las tramas de la serie.

    En este caso, uno de los temas principales de la quinta temporada es la judicialización, presente tanto en la vida diaria del estadounidense medio como en la alta política.

    Así, encontramos que republicanos famosos aportan millones de dólares para que el bufete Reddick & Lockhart interpongan multitud de denuncias con el objetivo de tumbar una ley que permite a las redes sociales no ser juzgadas por los contenidos que se viertan en ellas, lo que supondría un agravio comparativo para la prensa.

    Fake news de las redes sociales y Google
    El caso de un pequeño comerciante contra una mujer que lo arruina a través de injurias en las redes sociales termina convirtiéndose en una persecución por judicialización para modificar una ley.

    Esta judicialización constante se ve también en una de las subtramas más hilarantes de esta temporada, la del despacho clandestino de justicia del juez Wackner, un personaje entrañable que realiza arbitrajes en la parte de atrás de una copistería y al que acuden multitud de personas con pleitos kafkianos, como los escritores de Fan Fiction que se denuncian entre sí por plagio.

    El juez Wackner es una especie de Quijote luchando contra el aparato burocrático e inaccesible en el que se ha convertido la administración judicial estadounidense para la gente que no cuenta con recursos económicos.

    Judiacialización inalcanzable
    Imposible no sentir ternura ante el personaje del Juez Wackner y su deseo de hacer accesible la administración judicial para los más pobres.

    Corrupción del ejercicio del derecho

    Otro nuevo e interesante personaje es el de Carmen Moyo, una jovencísima recién salida de la facultad de Derecho que llega al bufete dispuesta a convertirse en mano derecha de clientes de dudosísima reputación y segura culpabilidad en graves crímenes.

    Un juez advierte a Carmen Moyo
    Un juez advierte a Carmen Moyo de la peligrosa senda que ha empezado a recorrer haciendo favores ilegales a clientes como el capo Rivi.

    Moyo comienza su carrera profesional envuelta en un caso de corrupción, ayudando a un narcotraficante para que otro preso asuma por él la responsabilidad de un asesinato y se convierte así en la abogada más codiciada por otros personajes, como un violador de clase alta muy mal visto en un bufete demócrata y que se jacta de ser adalid en las luchas sociales.

    La ambición de Carmen Moyo la llevará a cometer corrupción nada más comenzar su carrera.
    La ambición de Carmen Moyo la llevará a cometer corrupción nada más comenzar su carrera.

    En este sentido, The Good Fight continúa mostrando la ironía y la hipocresía de este despacho de abogados, que se muestra al público como defensor de los derechos humanos y la ética, pero calla con indemnizaciones millonarias la corrupción policial y estatal en las cárceles o los abusos sexuales cometidos por uno de sus socios contra sus empleadas.

    Magistral conexión con la actualidad

    Uno de los aspectos que más curiosidad me producían era cómo iban a hilar todos los acontecimientos que han sucedido desde que en abril del año pasado anunciasen la cancelación hasta ahora.

    El resumen y la conexión de ambas temporadas se da en el primer episodio de manera magistral, narrando la pandemia, la campaña electoral, la derrota de Trump y el comienzo del gobierno de Biden y su impacto en la vida de los personajes de forma ágil, original y divertidísima.

    Como no podía ser de otra manera tratándose de The Good Fight, los guionistas se han centrado en el estrambótico asalto al Capitolio perpetrado por seguidores de Donald Trump el pasado 6 de enero, hilvanándolo con uno de los personajes más carismáticos de la serie, Kurt Vein, y proporcionándonos a los seguidores más historias suculentas de la extraña pareja que forman este republicano y la demócrata Diane Lockhart.

    El FBI persigue a Kurt Vein
    La extravagante agente del FBI que ya apareció en temporadas anteriores, incluso en The Good Wife, vuelve a la serie para perseguir a Kurt Vein por un embrollo en el que lo ha metido Diane, que ha antepuesto sus creencias políticas a su relación conyugal.

    Por reseñar algo negativo, sorprende ver tantos actores juntos en espacios cerrados y sin mascarilla, como si la pandemia ya hubiese terminado, y más en un momento en el que los hospitales de varios estados se encuentran al máximo de su capacidad. Uno ya se había acostumbrado a las series de uno o dos personajes donde es más seguro rodar, o donde se incorporan a la trama las medidas de seguridad, como en This is us, y parece hasta temerario encontrar escenas con decenas de ellos sin ninguna protección, y más cuando el final del segundo episodio se lo dedican a TanNa Young, productora y compañera fallecida por covid-19.

    Pero, siendo como son, no sería de extrañar que incorporaran algún brote pasado cierto tiempo después de la vacunación de los personajes. Estaremos atentos.

  • Crueldad, traumas y cambios en The handmaid´s tale

    Crueldad, traumas y cambios en The handmaid´s tale

    El cuento de la criada (HULU) nos ha dado otra temporada llena de torturas y crueldad contra las mujeres dentro del estado distópico de Gilead, pero lo que parecía que iba a terminar siendo una estafa, ha dado un giro inesperado que hace mantener viva la llama de la esperanza.

    Más de lo mismo: crueldad y tortura

    Los primeros episodios de esta última entrega sigue siendo un compendio de redundancias en la búsqueda por todos los medios de las criadas fugadas y en la represión a June cuando por fin la encuentran.

    La tía Lidia cobra protagonismo en esta temporada
    La tía Lidia cobra protagonismo en esta temporada

    Pasillos oscuros, salas de tortura con instrumentos que recuerdan a la época medieval, hombres terribles dispuestos a dar rienda suelta al máximo a su crueldad, y frente a ellos una June hecha rebelde, luchadora y heroína a la fuerza, sin haber tenido intención ni antes ni durante el desarrollo de la guerra y la implantación de ese estado totalitario.

    Venganza de June
    June visita a Serrena para hacerle pasar por lo mismo que le hizo ella cuando tenía el control en Gilead. Una escena catártica que muchos estábamos deseando.

    Pero la paciencia tiene sus frutos y cuando a mitad de la temporada ya se iba decantando por ser una estafa, en el sexto episodio el personaje de June comienza a transformarse para traspasar las fronteras de la víctima y entrar de lleno en un inquietante terreno en el que, por fin (para ella y para nosotros, los espectadores), puede empezar a resarcirse del daño, aunque no siempre lo va a hacer con quién más se lo merezca.

    Por qué nos engancha toda esta crueldad

    El caso de The handmaid´s tale es paradigmático en lo que a visión de horrores se refiere. Si la lectura de Margaret Atwood ya es desgarradora de por sí, la serie ha conseguido llevar las atrocidades de un estado totalitario y embrutecido a los límites de lo soportable.

    No en vano está la pregunta en el aire de si habrán cruzado líneas rojas y se habrá convertido en una suerte de pornografía del horror, y aun así, asustados, acongojados, enfadados… seguimos viéndola.

    Ya en junio de 2019 la psicóloga clínica Sheela Raja, profesora asociada de la Universidad de Illinois en Chicago, teorizaba en Bustle sobre el tema y señalaba que los espectadores nos dividimos en tres categorías: aquellos que disfrutan de la adrenalina de ver mundos distópicos, realidades alternativas similares a las nuestras; aquellos que se relacionan con el trauma representado en la pantalla debido a vivencias anteriores, y aquellos que se involucran política o intelectualmente en el contenido.

    Relación de June
    Además, no todo es crueldad y sufrimiento, pues también hay espacio para las relaciones y el amor dentro de los límites que impone Gilead.

    Los que ella llama los “jinetes de la montaña rusa” se corresponderían con el primer grupo y al apagar la pantalla no pensarían mucho más en ello. Los del segundo grupo utilizarían la serie como una forma de catarsis de sus propias batallas personales, les serviría para ver que no están solos. Y los del tercero la usarían para aclarar sus propias opiniones políticas, intelectualizando problemas de la vida cotidiana y sus peores pronósticos.

    Por supuesto, no se trataría de categorías excluyentes, pero básicamente esas serían las formas en las que nos involucramos con la serie.

    Yo me identifico con el tercer grupo y extraigo conclusiones como la hipocresía de toda la jerarquía de Gilead, que promueve el orden, la familia y la honradez y está repleta de corrupción y vicios, y cómo, aunque nos parece muy lejano, tenemos en el presente casos como el de Arabia Saudí, que aunque va logrando avances en materia de derechos humanos para las mujeres, todavía tiene un largo camino por recorrer y es nuestro Gilead.

    Esta última temporada, con la apertura de la trama y el mayor protagonismo de Canadá y el gobierno estadounidense en el exilio, también se puede teorizar mucho sobre la situación de los refugiados, la ayuda que brindan las ONG y el estrés postraumático de los que consiguen escapar y se sienten culpables por ello.

    Veremos qué nos depara la próxima.

  • Visiones de un futuro distópico en CaixaForum Barcelona

    Visiones de un futuro distópico en CaixaForum Barcelona

    La Convocatoria de Producción de la Fundación la Caixa de 2019 ha dado frutos realmente interesantes, como la exposición YWY. Visiones, del artista portugués Pedro Neves Marques, que se expondrá hasta el 26 de septiembre en CaixaForum Barcelona.

    Esta muestra es la primera exposición surgida de esta convocatoria de la Caixa y ha sido desarrollada en colaboración con el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de la Comunidad de Madrid, donde podrá verse simultáneamente en una versión casi idéntica.

    Producción la Caixa
    La exposición YWY. Visiones. Pedro Neves Marques, en colaboración con Zahy Guajajara en CaixaForum Barcelona.

    Visiones distópicas

    Pedro Neves, nacido en Lisboa en 1984, lanza una propuesta con un imaginario futurista y distópico en el que reflexiona sobre el género, el cambio climático, la tecnología, la ciencia ficción y la población indígena.

    En este escenario, el androide YWY, interpretado por la actriz y activista Zahy Guajajara, se mueve por un Brasil no muy lejano, dominado por las industrias extractivas y el ascenso del fascismo, y devastado por una catástrofe ecológica a través de seis obras, cuatro de ellas audiovisuales, una sonora y otra con textos murales.

    Exposición Visiones en la Caixa
    La exposición permanecerá abierta en CaixaForum Barcelona hasta el 26 de septiembre de 2021.

    A partir del personaje YWY, que en lengua tupí-guaraní significa “tierra” o “territorio”, surgen toda una serie de reflexiones sobre cosmologías indígenas, la relación entre lo tecnológico, lo humano y lo natural, la teoría poscolonial, el cambio climático, etc.

    Es un imaginario violento y con un estricto control por parte de la economía y la política, protagonizada por la corrupción. En este contexto, YWY pone en cuestión su condición de máquina, sintiéndose identificado con las plantas transgénicas, hablando de la frontera entre lo natural y lo artificial.

    Reflexión Visiones de Pedro Neves
    Pedro Neves reflexiona sobre la ecología, el género y la relación entre lo humano y lo artificial creando imaginarios futuristas en sus obras audiovisuales.

    Producción de la Fundación la Caixa

    La Convocatoria de Producción de la Fundación la Caixa tiene carácter bienal y está dirigida a todos los artistas interesados en producir una obra de arte. La ayuda se centra en facilitar los recursos necesarios para que la obra pueda hacerse realidad, con especial atención a los artistas jóvenes, como Pedro Neves, que hizo en 2017 hizo esta creación, aunque todavía no ha podido terminar de desarrollarla debido a la pandemia.

    La exposición en el centro cultural de la Caixa en Barcelona comienza con YWY, Visiones – Hekepé, una instalación sonora de 2020 en la que Zahy Guajajara realiza una explicación desde el punto de vista de las personas indígenas.

    Pedro Neves en Fundación la Caixa
    Pedro Neves Marques y Hetamoé, YWY, Searching for a Character Between East and West, 2020-21 © Pedro Neves Marques y Hetamoé.

    El centro del proyecto es una trilogía audiovisual en la que el personaje del androide YWY enlaza los distintos capítulos y que comienza en 2017 con el cortometraje Semilla exterminadora, que se inicia con una fuga en una plataforma petrolera que ha contaminado el mar, la tierra y el aire de la costa brasileña.

    El segundo capítulo de la trilogía, YWW, la androide (2017) es un retrato íntimo del personaje y aborda los derechos sobre el cuerpo, la infertilidad, el trabajo, los monocultivos, etc.

    Compañero de YWY, la androide es el vídeo Aprendiendo a vivir con el enemigo, también de 2017, centrado en el proceso sociopolítico de la historia, un documental sobre el proceso de transformación de la producción de soja en biodiésel. Como epílogo, en 2020, Pedro Neves crea la animación digital YWY, en busca de un personaje entre Oriente y Occidente.

  • Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Desde que allá por mayo del año pasado Pablo Iglesias publicara en su cuenta de Twitter el entusiasmo que le había producido Baron Noir y que la serie, además, se la había recomendado nada más y nada menos que Pedro Sánchez, entró en mi lista de pendientes. Hoy, terminada la primera temporada, puedo afirmar que ninguno de los dos se equivocaba.

    Tuit de Pablo Iglesias
    El tuit con el que Pablo Iglesias alabó a Baron Noir y la hizo famosa en España.

    Baron Noir y las contradicciones

    En Baron Noir Philippe Rickwaert, alcalde de Dunkerque, diputado y miembro del Partido Socialista francés, cae en desgracia tras descubrirse una trama de corrupción y financiación irregular del partido. Viéndose arrinconado, urde todo tipo de estrategias y alianzas para recuperar el poder y vengarse del candidato oficial, Francis Laugier, que es también su mentor.

    Rickwaert es un personaje complejo que se debate entre la devoción a los ideales de apoyo a los obreros y las clases desfavorecidas y sus ansias de poder. Por eso no tiene ningún problema a la hora de relacionarse con personas procedentes de todos los estratos sociales, algo que no sucede con Laugier, que si aparece mostrando simpatía con huelgas y luchas de trabajadores es por mera estrategia política.

    Parece ser que el personaje de Rickwaert está inspirado en Julien Dray, socialista francoargelino procedente del troskismo, asesor sin cargo de Hollande y apartado también por un caso de corrupción.

    Las contradicciones entre ideal y realidad, entre buenos deseos y materialidad son una constante en Baron Noir. Cuando crees que el personaje se va a decantar por obrar como sabe que debería, surge otro puñal por la espalda.

    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.
    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.

    Y es que las conspiraciones, los escándalos de corrupción e, incluso, las mociones de censura son los protagonistas de la serie.

    En este sentido, aunque ha sido comparada con House of Cards y Los Soprano, esta maravilla de Canal + supera con creces ambas precisamente por su realismo, que se hace terriblemente presente en diálogos con frases memorables como “Es la era del populismo. Nos ahogamos en ella. Es tiempo de los charlatanes, de los apaleados, de los maltrechos y de los valientes”.

    Porque House of Cards es demasiado ampulosa y Los Soprano cuida demasiado los cánones del género de la mafia (a pesar, incluso, de las escenas costumbristas de la familia), pero Baron Noir consigue que el espectador se introduzca en la trama y hasta juegue a buscar similitudes con el mundo real.

    De entrada, Kad Merad, el actor que da vida a Rickwaert (y que ha obtenido un ACS award por su papel) recuerda físicamente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Algún otro personaje bebe de otros políticos, como Macron, y es inevitable buscarles parecido con nuestros representantes patrios.

  • Kalifat, propaganda y terrorismo islamista en Suecia

    Kalifat, propaganda y terrorismo islamista en Suecia

    Unos años después de la presunta y esperemos definitiva derrota del Daesh llega a través de Netflix a nuestras pantallas Kalifat, una serie sueca en tono de thriller sobre cómo el ISIS fue captando jóvenes europeos, segundas generaciones de inmigrantes, para irse al Estado Islámico.

    Kalifat es una respuesta para quienes, como yo, nos hemos estado preguntando durante mucho tiempo cómo era posible que adolescentes que viven en países donde se respetan los derechos humanos elegían dejar atrás a sus familias para dar, literalmente, su vida por el proselitismo islamista.

    Kalifat, los hechos reales

    Y es que, aunque la historia esté narrada a modo de thriller, la base de cómo operan los reclutadores de jóvenes está inspirada en hechos reales.

    El perfil del extremismo islamista
    El perfil del extremismo islamista y la captación de adolescentes para la causa es el tema principal de Kalifat.

    Así, “El Viajero”, Ibbe, profesor asociado del instituto, sería como una de esas figuras carismáticas y persuasivas que lograron convencer a sus pares para unirse a la causa del Daesh y que eran o bien hermanos mayores que habían estado en Siria, o bien compañeros de instituto  o influencers.

    terroristas alienados
    Los jóvenes procedentes de familias desestructuradas son más proclives a caer en este tipo de alienación.

    Porque el Estado Islámico desarrolló una enorme propaganda audiovisual que difundió a través de canales de YouTube. Hasta llegó a tener su propio magazine, al estilo de las revistas que triunfan entre los adolescentes. En este sentido, puede decirse que fue el primer grupo religioso radical en utilizar y dominar las herramientas digitales para el proselitismo.

    reclutamiento de adolescentes en Kalifat
    Las policías europeas señalaron hace tiempo que en muchos casos el adoctrinamiento se realizaba a través de Internet, cuando los adolescentes pasaban mucho tiempo en sus habitaciones solos con el ordenador o el teléfono móvil y entraban en contacto con los reclutadores.

    Cuando Ibbe recluta a las adolescentes Sulle, desilusionada y bastante crítica con la política sueca, su hermana Lisha y Kerima, procedente de una familia desestructurada con un padre alcohólico y maltratador, lo hace enviándoles vídeos en los que los islamistas son presentados como heroicos valientes que están extendiendo la ley de Dios, una guerra santa por la que van a ser premiados en la eternidad, como hacían los adoctrinadores que se llevaban a adolescentes al Daesh.

    reclutadores Kalifat
    La red de captación de Kalifat engañaba a las jóvenes haciendo creer que iban a vivir en un paraíso de palmeras y fuentes cristalinas. Nada más lejos de la realidad.

    Sulle, Lisha y Kerima, como otros muchos y otras muchas jóvenes que fueron convencidos por estos radicales, se sentían especiales y habían desarrollado un sentimiento de pertenencia, fundamental en esas edades. Ni los padres de Sulle y Lisha, inmigrantes que no practicaban el Islam, podían salvarlas.

    Kalifat, el thriller

    La otra parte de Kalifat, bien estructurada y narrada, es la que incluye ficción en formato thriller en el que Fátima, una agente del servicio secreto de Suecia de origen bosnio, recibe información sobre unos atentados que van a tener lugar en el país.

    La fuente es Pervin, una adolescente sueca, hija también de inmigrantes, que fue engañada para ir al Estado Islámico y, tras sufrir violencia machista, violaciones y todo tipo de represión, decide que quiere irse de allí para salvar a su hija, Latiffa.

    Suspense en Kalifat
    El corazón en un puño cada vez que Pervin tenía que vigilar a su marido y a sus compañeros para dar información a Fátima.

    Las peripecias que tiene que hacer Pervin para poder hablar con teléfono (prohibidos para las mujeres) con Fátima y enterarse de los planes de los atentados mantienen al espectador en un continuo sobrecogimiento.

    Por su parte, Fátima realiza ciertos descubrimientos que apuntan a una posible corrupción de su jefe, Nadir, que podría estar compinchado con Abu Jibril, imán referente del marido de Pervin y sus compañeros de brigada islamista.

    Para ser una serie del norte de Europa, que suelen tener excelente calidad pero muchos finales estafa, hay que señalar que, a excepción de un par de trampas del guion demasiado obvias hacia el tercer o cuarto episodio, logra mantener una excelente calidad.

    Escena estafa en Kalifat
    La serie flojea en este único punto, a partir del cual pensé que iba a ser otra estafa, pero, afortunadamente, no es así.

    Con un final nada halagüeño en el que se demuestra que nadie gana en este juego, Kalifat cierra una primera temporada que probablemente no se continúe, aunque críticos y admiradores están reclamando más entregas.