He tardado en escribir este post porque quería pensar y repensar el significado que This is Us (NBC), una serie aparentemente pequeña y contra la que he escrito algunas veces acusándola de estafa, ha tenido en la vida de los espectadores, y también en el mundo de la televisión.
This is Us es de las pocas producciones en las que el amor, los lazos familiares y los problemas se cuentan sin estridencias, poniendo por delante los valores que tenemos la gran mayoría de la población. Es una serie sobre la vida normal con la que, a pesar de tener una premisa un tanto inverosímil como es la adopción para completar los trillizos tras el fallecimiento de uno de ellos en el parto, todos podemos identificarnos.
La vida de Rebecca, de Jack, de Miguel… las de los tres trillizos, the Big Three, ha pasado ante nuestros ojos haciéndonos reír y llorar como la nuestra propia.
Desde Six Feet Under, y con la salvedad de Better Things, sobre la que escribiré otro post, no se habían vuelto a escribir guiones sobre vicisitudes familiares sin que estuvieran implicadas drogas, corrupción, asesinatos y otras cuestiones truculentas.
Ahora que nos han dejado con la trama bien cerrada y un buen a la par que triste sabor de boca por haber presenciado ese futuro en el que Kate, Kevin y Randall se quedan completamente huérfanos, nos queda pedir a los guionistas, productores y directores que extraigan sus propias conclusiones y nos deleiten con alguna otra gran serie pequeña como esta.
Yo he empezado a verla de nuevo desde el primer episodio con el peque de la casa, y eso me está haciendo ver todavía más su grandeza. Ya no recordaba que Maggie, Toby, William… aparecían en el episodio piloto, y saber cómo van a terminar todas las historias y que no ha habido ninguna incoherencia en su desarrollo me hace comenzarla sin el escepticismo con que lo hice la primera vez, sin prejuicios, y dispuesto a disfrutarla como la vida misma.
Con la serie This is us (NBC) he ido viviendo una relación de montaña rusa. Desde la intriga del comienzo a la sensación de estafa al narrar la muerte del ya famoso Jack Pearson hasta la costumbre tan placentera y casera como ir a comer a casa de mis padres y sentarme con ellos a ver la tele en el sofá. La serie se enfrenta ahora a muchos retos en su recta final.
Y es que This is us es una serie atípica. No trata sobre corrupción, drogas, guerra, sexo, sino sobre una familia que se quiere y, aunque tiene sus más y sus menos, son conflictos como los que podemos mantener con nuestros hermanos y hermanas, situaciones que se pueden dar en cualquiera de nuestras familias.
No somos conscientes de lo necesarios que son los mensajes de compasión, agradecimiento y lealtad que manda This is us. ¿En qué otra serie se ve que una suegra apoye así a su nuera?
En ese sentido, es justo y necesario reivindicar la sencillez y la placidez, incluso los dichosos acordes de guitarra que no paran de sonar y que nos recuerdan que no estamos ante The Shield o Succession, en las que los villanos campan a sus anchas, sino viendo a la agradable familia Pearson.
En su recta final, This is us se enfrenta a diversos retos. Por un lado, cerrar las tramas que son la vida futura de todos sus personajes hasta ese momento que se pronostica como final, que es el fallecimiento de Rebecca Pearson en su lecho de muerte, rodeada por todos sus familiares (incluidos los nuevos que se van a ir incorporando con el transcurrir de los años).
Mandy Moore borda el papel de Rebecca en todas las etapas de su vida.
Estas líneas de tiempo también conllevan grandes retos para sus actores, sobre todo para la propia Becca, que en seis temporadas ha sido una jovencita soltera, una embarazada y madre primeriza de trillizos, una viuda joven, una abuela madura y amorosa y, ahora, una mujer que encara su vejez con un diagnóstico de Alzheimer.
La serie a la vez tiene que seguir luchando por la atención de unos espectadores que, sin haber salido todavía de la pandemia, tenemos ya una guerra a todo color en nuestras pantallas y un ritmo frenético incompatible con los tiempos y el modo reflexivo que tienen los últimos episodios de This is us emitidos hasta la fecha.
Quizá, además, en una serie que ha querido incorporar la actualidad siempre a la trama, el escenario bélico termine frustrando su final, quedando tan inverosímil como lo fue el principio porque, ¿qué padres de trillizos acogen a un niño recién abandonado para suplir el fallecimiento de uno de sus bebés?
Los espectadores vamos viendo poco a poco el final de la relación de Kate y Toby. Queremos ayudarle, decirle “así, no”, porque ya sabemos que se van a divorciar, y a la vez estamos ilusionados por el futuro que le espera a Kate al lado de alguien con quien comparte su pasión por la música.
Ahora que emiten un episodio cada dos semanas, ¿se quedarán atrás sus tramas con respecto a los saltos que demos en la vida real? Esperemos que no y que podamos dedicar al divorcio de Kate la atención que se merece porque, me atrevo a pronosticar sin mucho miedo a equivocarme, seguro que nos conmueven con una honestidad y un cariño que son más necesarios que nunca en este mundo.
En las últimas semanas me ha dado por revisitar V, la original serie de scifi de 1983, y estoy francamente sorprendido por cuestiones que pasé por alto en mi juventud y que ahora veo nítidamente, como las referencias nazis, el casi culto a los guerrilleros de la época y la corrupción de políticos y empresarios ‘vendeplanetas’ (el equivalente a nivel global del vendepatrias).
Nazis vs guerrilleros
Como la cuestión nazi no es algo que nos preocupase a los niños y jóvenes de los 80, al menos no la nazi alemana, pasamos por alto la iconografía del nacionalsocialismo que lucen los visitantes.
Desde su logo hasta los carteles que imprimen y pegan por las calles, pasando por los uniformes y las formaciones, las tropas de Diana son idénticas a las que tomaron el poder en Alemania.
La estética de los uniformes y los emblemas de los visitantes son referencias a la estética nazi.
Al parecer, el símbolo original de los aliens era una esvástica y se tuvo que retocar porque la NBC puso reparos a hacer analogías con el fascismo. Y cómo llegan al poder con la ayuda de las altas esferas de la corrupción y de los ciudadanos ‘de bien’ está realmente calcado a cómo sucedió antes de la II Guerra Mundial en el país germano.
El emblema nazi de los visitantes.
No en vano, uno de los personajes que primero se da cuenta de que están engañando a la población es un anciano judío que logró escapar de los campos de concentración, pero que no puede evitar que su nieto se una como colaboracionista de los extraterrestres.
Poco se ha hablado del papel de Neva Patterson como la malísima, corrupta y vendidísima Eleanor Dupress.
V antifascista
Pero hay una referencia que en 2021 resultaría casi imposible de introducir en una serie, y es la de los guerrilleros de América Latina que combatían contra las dictaduras y los políticos corruptos.
Mike Donovan, el camarógrafo que sin querer se hace líder de la Resistencia, aparece en la primera escena grabando a un guerrillero salvadoreño que pide libertad para su país. Este personaje, de hecho, hace alusiones abiertas a los aliens como fascistas.
Haciendo referencia a los guerrilleros, no podía faltar el personaje como Tyler, un agente secreto que ha realizado operaciones encubiertas en todos los países donde Estados Unidos tiene intereses.
Dentro del grupo que encabeza la Resistencia también hay un sacerdote que ha tenido relación con los guerrilleros surafricanos.
Feminismo
Otra cuestión en la que V supera con creces cualquier serie de 2021 es la naturalidad con la que los personajes femeninos ocupan puestos de poder y son inteligentes, audaces y capaces de liderar equipos.
De Diana se nos pasó por alto, o al menos a mí, que era pequeño, que en realidad era una gran científica, y Julie Parish, la fundadora de la Resistencia, es bióloga molecular y genera ella solita el ‘agente naranja’ que mata a los visitantes.
La masculinidad ochentera, con las camisas abiertas y las miradas intensas, ha quedado bastante desfasada.
Aunque los efectos especiales hayan envejecido mal o haya ciertas escenas de los personajes masculinos que nos parezcan de una masculinidad obsoleta y forzada, lo cierto es que V tiene una buena factura y resulta igual de entretenida en la madurez que apasionante en la niñez. Que no caiga en el olvido.
Cuando algunos seguidores empezábamos a sospechar que This is us (NBC) iba a tener un finalestafa esta temporada, nos han dejado con la boca abierta debido a cambios sorprendentes que no esperábamos y que, sin duda, abren un abanico de posibilidades para la siguiente y (ya sí) última.
Si no la has visto y no quieres que te la destripe, no sigas, porque no voy a dejar títere con cabeza.
Los cambios sorprendentes
Desde que Toby entró en la vida de Kate, su relación ha tenido altibajos, algunos de ellos parecían insalvables, pero siempre se mantenían a flote. En esta última hemos visto cómo, poco a poco, se iban distanciando, ocultándose cosas por no herir al otro.
Ella, que estaba feliz en su nuevo trabajo, enseñando canto (su pasión) a niños invidentes como el suyo junto a un profesional al que admira. Él, que odiaba quedarse cuidando a los niños (algo que había hecho Kate hasta ahora) y necesitaba volver a trabajar para sentirse realizado.
El punto álgido de las desavenencias se produce momentos antes de la boda de Kevin y Madison cuando él arroja un “quiero mucho a los niños, PERO” mientras le explica que ha aceptado un nuevo trabajo por el que se tendrá que ir tres días a la semana a San Francisco.
El punto de inflexión de la relación.
La reacción de Kate es bastante buena, teniendo en cuenta el jarro de agua que le acaba de echar.
Como todas las afirmaciones que llevan después el adversativo por antonomasia, y más en el caso de tratarse de los propios hijos, la frase levanta un tsunami de desconfianza entre ambos y, aunque parece que podrían superarlo (o así se lo proponen en el presente), los dos minutos finales del episodio nos revelan que no solo no se ha salvado el matrimonio, sino que cinco años después (con 45), Kate está celebrando su boda con Phillip, su jefe, el profesor de música que había rechazado su dimisión el mismo día de la boda de Kevin.
No, Toby, ya no puedes hacer nada por que funcione. La has liado, se acabó, estás caput.
La ‘no boda’
Otro de los cambios sorprendentes, aunque no tanto, viendo la deriva que llevaba Kevin en esta temporada, ha sido la suspensión en el último minuto de su boda con Madison y la reentrada de Sophie, la exmujer de Kevin que siempre ha sido su gran amor.
Y es que los Pearson nunca darían un paso en falso a la hora de comprometerse de por vida con alguien, son demasiado sinceros, y demasiado intensos.
En la escena final de la boda de Kate aparece Madison, que además es la madre de los mellizos de Kevin, por lo que queda en el aire la pregunta sobre qué sucede con su relación con Kevin.
Los secretos de Rebecca
Aunque los Pearson, pese a ser la envidia de toda familia en la que haya problemas de comunicación y a la hora de expresar los sentimientos, también tienen sus secretos y rencores. Es el caso de la tensión que había entre Rebecca y Randall desde que este se enteró de que ella había conocido a su padre cuando él era pequeño y que lo alejó definitivamente de él.
Mandy Moore tiene todo un reto por delante con la interpretación de una Rebecca Pearson que irá envejeciendo y perdiendo facultades debido al Alzheimer.
Randall, que en esta temporada ha experimentado una bofetada de racismo y realidad social al saber también que su madre no falleció de sobredosis, sino que estuvo encarcelada durante años y luego nunca pudo encontrarlo, finalmente ha conseguido sentarse con Rebecca y contarle sobre su vida.
Por otra parte, su talentosa, comprensiva y siempre genial esposa Beth (me gusta mucho su personaje, ¿se nota?), que está atravesando un momento profesional delicado por el cierre de su escuela de baile debido a la pandemia, recurre a Rebecca a pedirle consejo y esta, como si de una auténtica madre se tratase, le recuerda lo admirable y capaz que es de lograr lo que quiera.
Beth cuenta con desafíos profesionales y familiares, como se ha visto en esta temporada en la que ha aceptado la homosexualidad de su hija, enfrentándose a inseguridades que ella misma desconocía que tenía.
Porque en This is us no hay suegras meticonas ni problemas familiares como los que tienen tus amigos o tus vecinos. This is us es la familia ideal, como nos recuerda el repetitivo y meloso acorde de guitarra que, aunque te canse, te mantiene en vilo temporada tras temporada.
El año pasado, cuando comenzó la pandemia, teníamos un montón de series y expectativas de nuevas temporadas por delante, pero doce meses después nos encontramos en una encrucijada pues, aunque las vacunaciones no paran, el ritmo de contagios tampoco y eso impide que se sigan realizando nuevas producciones. El coste que está suponiendo perjudica a la industria, y a los espectadores.
El número de series afectadas por retrasos y cancelaciones debido al covid-19 es elevadísimo en todo el mundo y, al menos a día de hoy, no parece que haya fecha para retomarlas.
Las más añoradas
Entre mis series favoritas perjudicadas por la pandemia se encuentran The Handmaid´s Tale (HULU), cuya producción ha sido suspendida; The Good Fight (CBS), que nos dejó a mitad de temporada cuando estaba entrando en una interesantísima trama de corrupción de jueces y políticos en la era Trump; y Succession (HBO), que también nos tiene en vilo tras la escena final de la segunda temporada.
Nos hemos quedado con las ganas de ver cómo continuaba la trama de corrupción que planteaban en The Good Fight.
Y el futuro pinta tan oscuro que hasta voy a echar de menos no tener nueva temporada de See (Apple Tv+), a la que aquí le dediqué un post en el que la tildaba de estafa.
¿Quién me iba a decir a mí que iba terminar echando de menos a Jason Momoa en la estafa de See?
Inventos más o menos efectivos
Ha habido algunos productores que, viendo la imposibilidad de mantener el rodaje esperado, han realizado modificaciones para conseguir presentar algo.
En The Third Day asumieron el coste de la pandemia, pero se reinventaron para poder ofrecer un espectáculo original a sus seguidores.
Y es que The Third Day pensaba incluir un evento teatral inmersivo de la mano de la compañía de teatro inmersivo londinense Punchdrunk en el que estuvieran presentes miles fans de la serie, pero, debido a la pandemia, se decidió cambiar por un streaming de 12 horas de duración que a España solo llegó en forma de resumen a través de YouTube.
Menos exitoso, o al menos así me lo ha parecido a mí, ha sido el formato elegido para Euphoria (HBO), serie en la que, para paliar la falta de actores, han realizado dos episodios en los que las dos protagonistas realizan entrevistas largas con otras personas.
En el caso de Rue, el escenario es una cafetería donde se reúne con su padrino de rehabilitación, Ali, en plena Nochebuena. Ahí le transmite cómo se siente, su pulsión suicida y cómo sintió ella la despedida de Jules en la estación de tren (donde terminaba la primera temporada).
El mismo ánimo que tiene Rue en todo el “episodio especial” es el que se nos queda a los espectadores. Lo vi en tres días de lo soporífero que me resultaba.
La conversación se hace larga y el episodio entero da la sensación de ser, no ya un ‘quiero y no puedo’, sino casi una estafa, porque para mantener la atención y el interés en un diálogo tan extenso, este tiene que ser mucho más interesante que lo que ahí se plantea.
El de Jules, aunque no aporta nada nuevo a la historia, es mucho más jugoso, pues nos hace comprender más su personaje, su vivencia como adolescentetransgénero, el uso de las redes sociales y las relaciones virtuales como válvulas de escape… No obstante, se echa de menos al resto del elenco, porque Euphoria era una serie bastante coral y las temáticas que planteaba eran mucho más amplias.
Intermitentes
Otras series están dándonos episodios en forma de pequeños bocaditos de vez en cuando, que saben a poco, pero al menos mantienen el interés y la calidad. Es el caso de This is us (NBC), en la que, además de seguir con la historia de la familia Pearson, cuidan mucho los mensajes que dan sobre la pandemia, señalando que los personajes, antes de encontrarse entre sí, han realizado cuarentenas o van con sus mascarillas correctamente colocadas.
Sí rotundo a las mascarillas y la incorporación de la pandemia en la historia que hace This is us.
Hemos estado casi dos meses esperando por el séptimo episodio, pero ha compensado, por lo que igual podría ser una solución para las demás… ahí lo dejo.
This is us (NBC) es una de esas series que, una vez que te enganchas, es difícil dejar de ver, incluso aunque hayan tenido momentos que te hayan parecido una auténtica estafa. Los Pearson son unos personajes entrañables a la par que empalagosos y te mantienen entretenido durante un buen rato. Pero todo apunta a que esta quinta temporada va a estar mucho más politizada y se va a meter de lleno en temas que en la anterior ya se empezaron a perfilar.
Black Live Matters
Una de las cuestiones que comenzaron a tratarse en entregas anteriores fue el aislamiento y el sentimiento de no pertenecer a su comunidad por parte de Randall. El adoptado de los trillizos, de ascendencia afroamericana, pasó una adolescencia buscando sus orígenes o intentando mantener relaciones con sus iguales, dado que los Pearson, aunque siempre le trataron como uno más, no podían suplir esas diferencias y ese racismo que él tenía en su día a día por ser negro.
Randall y su familia observan con preocupación y rabia la injusticia y el racismo institucional que hace que por tener distinto color de piel la vida sea distinta para unos y para otros.
Esta quinta temporada comienza con la familia de Randall completamente sobrecogida por la muerte por asfixia de George Floyd mientras estaba siendo inmovilizado por la policía. Incluso se llega a escuchar el audio en el que la víctima repite constantemente “me estoy ahogando”.
Esto da pie a observar cómo Randall y su familia, que no participan en las protestas en un principio, van poco a poco concienciándose cada vez más de la opresión que sienten y de la que, por haber vivido siempre en un barrio burgués, no habían sido conscientes hasta ahora.
Además del movimiento Black Lives Matter, tienen encima las consecuencias económicas de la crisis derivada del covid-19, con el estudio de danza de Beth en bancarrota y Randall intentando paliar a través de su trabajo como concejal la precariedad y la miseria a la que se está viendo abocada la clase trabajadora para la que gobierna, después de presentar su candidatura contra la indolencia y la corrupción de los representantes políticos de siempre.
La pandemia
Otro aspecto positivo de esta nueva temporada de This is us es haber sabido incorporar la pandemia como un elemento más que configura las vidas de los Pearson igual que nos la configura al resto de los mortales.
Celebro esta vocación de servicio público de This is us, presentando formas seguras de poder reunirse con las familias en tiempos de pandemia.
Los Pearson, antes de reunirse con su madre, que, además, sufre una enfermedad degenerativa, se realizan PCR, alquilan furgonetas de manera que no tengan que pasar por aeropuertos, estaciones de trenes o subirse a transportes colectivos con riesgo de contagio, usan mascarillas… no cabe duda, viendo la serie, de que los guionistas son personas comprometidas que están intentando difundir el mensaje de la necesidad de tomar medidas sanitarias, un mensaje muy importante en un país donde cuentan con un gobierno de negacionistas.
Las mascarillas van a ser un elemento más del vestuario en This is us, animando así al resto de la población a usarlas.
Habiendo visto los dos primeros episodios, me voy a aventurar a adecir que esta temporada de This is us, más politizada que nunca, trae un soplo de aire fresco en plena segunda (o tercera) ola de pandemia, aunque en el final del segundo se abre una nueva trama que esperemos que no fastidie este buen planteamiento…
A veces me ocurre que dejo alguna serie pendiente de ver y empiezo cuando ha terminado para así poder saborear todas las temporadas juntas. Este ha sido el caso de The Good Place, una hilarante comedia que trata sobre la ética y la moral, temas profundamente filosóficos, en clave de humor.
Ética en vida
The Good Place, producida por NBC y distribuida por Netflix, narra las vicisitudes de cuatro personas que acaban de morir y están en el más allá. Este más allá se representa como un lugar gobernado por un entramado burocrático que mide las acciones de cada humano durante su vida y le asigna una de las dos opciones en las que pasar la eternidad: la buena o la mala.
A pesar de que puede parecer una visión un tanto cristiana de la muerte, lo cierto es que su creador, Michael Schur, ha tenido mucho cuidado de no decantarse por ninguna religión, y en la elección de los personajes ha incluido diversidad étnica y religiosa. Y en realidad, la decisión de a dónde irán se basa más en la ética que en la moral, aunque en algunas ocasiones sea difícil separar a una de la otra.
Los cuatro humanos que protagonizan The Good Place, junto al arquitecto del lugar al que van a parar, muy bien interpretado por Ted Danson, y a una Inteligencia Artificial con forma humana que los acompaña en sus periplos, son muy distintos entre sí: Eleanor, una estadounidense egoísta que ha vivido toda su vida aprovechándose de los demás; Chidi, un profesor de ética nigeriano que ha hecho sufrir a los demás con su continua indecisión y su necesidad enfermiza de decir la verdad; Tahani, una filántropa india que recaudó mucho dinero para caridad y acción social pero cuyas motivaciones eran pura corrupción; y Jason, un Dj de Florida de escasa inteligencia y que solía meterse en estafas y negocios turbulentos de los que siempre salía mal.
Chidi, profesor de ética, intenta mejorar la calidad moral de sus amigos con clases de filosofía.
Ética más allá de la muerte
Estos cuatro personajes aparecen en una presunta utopía, como se la describe el arquitecto Michael diciéndoles que están en el buen lugar porque el peso de sus acciones en la tierra ha sido muy positivo. Eleanor y Jason se dan cuenta en seguida de que ellos no deberían estar ahí porque les dice que ha sido una abogada por los derechos humanos a ella, y un monje budista con voto de silencio a él, nada parecido con la realidad de sus vidas. Chidi y Tahani, sin embargo, creen que se merecen estar en ese lugar idílico.
Eleanor es probablemente la persona más egoísta y mentirosa de todos los presentes. Por eso rápidamente se da cuenta de que ella no pertenece a esa supuesta utopía.Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción
Y con este planteamiento comienza una comedia desternillante en la que todos se irán dando cuenta de la importancia de la ética y la transformación personal, y de que no todo se puede ver en blanco y negro, pues hasta quien más pulcro parece puede caer en la corrupción.
He procurado no hacer ningún spoiler porque The Good Place tiene giros muy interesantes en el guion y considero que merece la pena verla y descubrirlos por uno mismo. Que la ética y la risa os acompañen.
Ayer cometí una imprudencia, aunque reconozco que me gustó y creo que volveré a repetirla más veces. Fue como mezclar chocolate con chorizo, pero con buen resultado. Y preguntaréis, ¿qué hiciste? Pues terminé de ver un episodio de This is us (NBC) y seguidamente, sin un vasito de leche ni nada mediante, me atreví a darle al play a Succession (HBO). Soy hombre de contrastes.
Contrastes de personajes
A pesar de que el episodio de This is us que vi termina con mal sabor de boca porque se muestra un enfado entre los hermanos, así como a Becca, la madre, realmente afectada por una enfermedad neurodegenerativa, esta serie familiar se suele caracterizar por sus buenas intenciones y la bondad de todos los personajes.
A pesar de sus conflictos, en This is us reina la paz y el amor entre todos los miembros de la familia.
Ni en el peor de los enfados o momentos ninguno de los Pearson tiene nada que ver con los despiadados y tiranos Roy, que se creen dueños del mundo entero y sus habitantes.
Pasar de una cena de Acción de Gracias en casa de Randall Pearson a una cena durante un retiro corporativo de Waystar Royco es como llegar a Alaska en bañador tras haber pasado una calurosa tarde en Canarias.
La corrupción moral y la tiranía de la familia Roy no deja tregua. Las reuniones familiares nada tienen que ver con las de los Pearson.
De la afabilidad y la dulzura de los Pearson a la crueldad y villanía de los Roy sin término medio. Series que provocan sentimientos entrañables frente a series que te revuelven las entrañas. Grandes contrastes.
Contrastes de banda sonora
La música también juega un papel importante en ambas series. En This is us los acordes melosos de guitarra pueden llegar a empalagar y a dar la sensación de que te encuentras en una nube de algodón y que todos los momentos afectuosos que has vivido con tu familia no le llegan a la suela del zapato a esa épica cotidiana que inunda la vida de los Pearson.
Cuando abrazo a mis padres jamás suena esa guitarrita por detrás, lo cual puede hacer que en el futuro no recuerde tan nítidamente esos momentos como sí hacen los protagonistas de This is us.
Cuando el cariño y la sinceridad se acompañan de acordes como los de la banda sonora de This is us, las lágrimas afloran con facilidad.
Nicholas Britell compone la canción principal, que no puedes dejar de escuchar una y otra vez, como la de Game of Thrones. Ampulosa, su piano por sí solo ya es el preludio de la tensión que está por venir.
Solo con poner ambas bandas sonoras a una persona que todavía no ha visto ninguna de las series creo que podría hacerse una idea bastante aproximada del contenido de cada una de ella. Y es que estos contrastes no son en vano.
Os recomiendo la experiencia, aunque si la hacéis por la noche, mejor empezar por Succession y terminar suavecito con This is us, por aquello de que con la calma y una sonrisa se concilia mejor el sueño.
He hablado en varias ocasiones de lo empalagosas y traicioneras que me habían parecido las temporadas anteriores de This is us (NBC), serie que llegué a calificar como estafa por la decepción del final de la primera temporada y las lágrimas fáciles de la segunda. Pero en esta tercera, en la que el padre está presente pero en los recuerdos, y también en sus claroscuros, tengo que decir que remonta y se sitúa en la calidad de aquellos primeros episodios que tanto nos sorprendieron a mucho.
Matar al padre
Jack Pearson era el padre ideal, esposo adorado y padre comprensivo (a veces no tanto, pero las guitarras de la banda sonora se encargaban de acaramelar toda situación en la que aparecía él), que nadie querría perder. Pero lo cierto es que el guion necesitaba que este padre pasara a un segundo plano para dar mayor envergadura al resto, que se eclipsaban en su presencia.
La muerte de Jack permite que el guion explore la viudedad, dificultades y fortalezas de su vida, así como las distintas formas de encarar esa pérdida en sus hijos, y las consecuencias que les acarrea a cada uno en su futuro.
La fuerza del personaje de Rebecca y cómo afronta la triple maternidad queda muy patente en esta temporada.
Beckie se enfrenta a su triple maternidad en solitario en un momento decisivo para la vida de todos, y es ella quien por fin lleva las riendas de su vida, pues, recordemos, Jack Pearson era el tipo de hombre que compraba una casa sin consultarle, o que aparecía borracho en mitad de una actuación y le pegaba un puñetazo al compañero de banda de su mujer, y eso para algunos era difícil de congeniar con esos acordes melosos que trataban de darle.
El padre y el tío
En esta tercera temporada Jack aparece mucho más humanizado, o por lo menos en toda su dimensión, en la que hay un claroscuro de proporciones épicas: el tío Nicky.
Un viaje de Kevin con su novia Zoe, documentalista, a Vietnam para saber más sobre su padre y el collar que llevaba en el cuello le lleva a descubrir que su tío Nicky no ha fallecido allí, como siempre había narrado Jack.
A partir de ahí comienza una búsqueda que da con Nicky en una caravana con goteras en mitad del bosque, recluido y marginado del mundo porque su hermano, el gran padre Jack, creyó que él había tenido algo que ver en la muerte de un niño vietnamita del pueblo donde estaban destinados.
La familia Pearson descubre que Jack, el gran padre, les ha ocultado a su hermano Nicky, que ha vivido una vida miserable debido, entre otras cosas, al rechazo de Jack.
Nicky, que había intentado contarle a Jack en numerosas ocasiones lo ocurrido y cómo había sido un accidente, se encontró el rechazo y la cerrazón de un Jack que recordaba más a su propio padre que al personaje idealizado que hemos tenido que tragar durante las dos temporadas anteriores. Como forma de resarcimiento no está nada mal. Ahora sabemos que todos los personajes en esta serie son poliédricos, sin grandes héroes. Son humanos, en definitiva.
La historia del paso de Jack y Nicky por Vietnam está, además, bien narrada, lo cual se agradece enormemente.
La narración de la guerra de Vietnam para Jack y Nicky se hace desde una perspectiva que humaniza no solo a ambos, sino también el dolor que siente quien tiene que combatir.
Y así, sin haber terminado de emitirse todavía esta temporada, puedo decir que me está gustando, que le voy a quitar el calificativo de estafa que le había dado, y que la voy a situar en mi podio de dramas familiares. Espero que los dos episodios que me quedan por ver no me defrauden.