Tag: corrupción

  • Luchas de poder y racismo en Dear White People

    Luchas de poder y racismo en Dear White People

    Estos días estoy viendo la inmerecidamente olvidada Dear White People de Netflix, una serie en la que un grupo de jóvenes experimentan su vida universitaria en una institución de élite en la que las luchas de poder y el racismo sutil e interiorizado forman parte del día a día.

    Contradicciones y luchas de poder

    Dear White People engancha por la fuerza de sus personajes y las historias que les ocurren, en las que no son presentados como héroes, sino como personas poliédricas que, aunque tengan razón en sus argumentos y batallas diarias, se ven también envueltas en grandes contradicciones.

    Aunque se trata de una serie bastante coral, el peso de la trama lo lleva Samantha, una joven birracial (mitad blanca, mitad negra) que conduce un programa radiofónico universitario con el mismo título que la propia serie. Samantha es pura pasión, puro Black Lives Matter, pero se lleva en muchas ocasiones críticas de sus propios compañeros de asociación por no tener un tono de piel suficientemente oscuro y eso la hace entrar en absurdas luchas de poder.

    Luchas de poder en las chicas de Dear White People
    Las luchas de poder entre las chicas de Wincester son constantes.

    Samantha, además, está enamorada de un joven blanco indie que se ve también obligado a mostrar su antirracismo más que ningún otro, aunque sus actitudes en muchos casos son interpretadas por los amigos de Samantha como condescendientes.

    Y es que ese es precisamente el tema principal de esta producción de Netflix, el racismo sutil y que en muchas ocasiones nos lleva a actuar de manera artificial, sin saber cómo abordar situaciones completamente normales por los prejuicios interiorizados que tenemos.

    Los espacios no mixtos dan seguridad a los jóvenes que sufren el racismo institucional
    Los espacios no mixtos dan seguridad a los jóvenes que sufren el racismo institucional.

    Porque, a excepción de unos supremacistas blancos y acosadores, el resto de personajes caucásicos en Dear White People son personas corrientes, bondadosas, pero que en la práctica no saben cómo mantener una relación de amistad o pareja con una persona distinta en términos étnicos.

    Izquierda y derecha en Dear White People
    La política, las confrontaciones entre izquierda y derecha, la otredad, la amistad entre personas que se encuentran en las antípodas ideológicas son temas comunes en Dear White People.

    Racismo institucional

    Caso aparte es el del racismo institucional que se pone sobre la mesa. Porque cuando la sátira de la propia serie te lleva a ver las costuras de todos los personajes y te entra la risilla floja observando sus contradicciones, de repente cae un jarro de agua fría en forma de, por ejemplo, un policía apuntando con un arma a uno de los amigos de Samantha simplemente para pedirle la documentación, o cualquier otra injusticia a la que desgraciadamente están muy acostumbrados, y vuelves a la realidad y a ver que tienen razón, y que el resto debe aprender a escuchar si realmente quiere ayudar.

    En este sentido, aunque el Decano de Wincester es afroamericano, se ve en seguida que tiene poco poder para resolver cuestiones graves de abuso policial o, incluso, de corrupción de los donantes multimillonarios de la universidad.

    Racismo dentro de la propia serie
    La sátira llega al punto de que en cierto modo hasta los afroamericanos estadounidenses pueden llegar a ser racistas con otros, como su compañero keniata. El actor, que no estará presente en la próxima entrega de la serie, ha denunciado por racismo a la productora.

    Aunque todavía voy por la mitad de la segunda temporada y he leído que hay quien siente como una estafa que hayan suprimido la importante aportación que hacía la figura del narrador en las anteriores, voy a aventurarme y a recomendarla como una gran serie, fácil de ver, con episodios de corta duración y que hace pensar.

    Cuentan los críticos de distintos medios que en los países de habla hispana, entre ellos España, por supuesto, no ha tenido gran acogida porque los temas se alejan de nuestras realidades. Quizá el hecho de que tengamos tan poco contacto con estos sentires es un síntoma de racismo en sí mismo, porque personas racializadas tenemos muchas alrededor.

     

  • Antidisturbios, un thriller de corrupción policial y judicial a la española

    Antidisturbios, un thriller de corrupción policial y judicial a la española

    La polémica que ha habido en España con la serie Antidisturbios (Movistar+) y la calidad a la que nos tiene acostumbrados Rodrigo Sorogoyen han hecho que ver la serie fuese casi una obligación para mantenerse al día en las conversaciones con amigos. Y no ha defraudado, aunque confieso que me apura ver que en nuestro país seguimos sin aceptar que la ficción es eso, una invención, y no un documental.

    El punto de partida de Antidisturbios

    Antidisturbios es un thriller que tiene por protagonistas a un grupo de agentes de las Unidades de Intervención Policial que, obligados a ejecutar un desahucio sin refuerzos y empleando uso (o abuso) de la fuerza, ven cómo el operativo termina con un vecino muerto, Yemi Adichie, un mantero que deja mujer e hijos en Senegal.

    Escena del desahucio en Andisturbios
    La escena del desahucio en Antidisturbios representa a la perfección la tensión que se vive en los lanzamientos judiciales.

    La escena del desahucio está muy bien rodada, manteniendo la tensión, explorando los distintos puntos de vista: el de la familia a la que echan, los activistas que intentan pararlo, los antidisturbios y la fría representación judicial.

    Los agentes se quejan a todas las instancias posibles de que son pocos efectivos para el número de gente que hay congregada en la casa, pero el juez parece querer que se celebre el desahucio a toda costa, caiga quien caiga.

    Y quien cae es un humilde mantero senegalés, que recuerda mucho a Mame Mbaye, que falleció fulminado por un infarto tras una persecución policial, según aseguraron desde el Sindicato de Manteros.

    Laia Urquijo investiga a los antidisturbios y la trama de corrupción
    La joven inspectora Laia Urquijo, uno de los personajes mejor construidos e interpretados, quiere llegar al final de la trama de corrupción.

    A partir de ahí, comienza una investigación de Asuntos Internos en la que una de las agentes de la unidad, Laia Urquijo, está dispuesta a llegar hasta el final de la trama para desenmascarar la verdad.

    Con estas premisas, que parten de nuestra realidad más cercana, muchas personas se hicieron a la idea de que la serie iba a ser una denuncia o una crítica social, y en cierto modo lo es, pues pone sobre la mesa temas como la corrupción policial, el abuso de autoridad, la corrupción judicial, la corrupción empresarial y la gentrificación, especialmente en un barrio como Lavapiés (aunque el tema ha pasado un poco de moda, al menos de momento, con la crisis del turismo que estamos viviendo por la pandemia).

    antidisturbios detalles
    La serie está llena de guiños en los que se deja ver una realidad muy concreta.

    Pero Antidisturbios es, ante todo, un thriller.

    Antidisturbios y Villarejo

    Otro elemento que toma de la realidad es el del personaje de Revilla, casi idéntico (hasta en la boina) al excomisario José Manuel Villarejo, que presuntamente recopilaba datos de la vida privada de personalidades a través de escuchas ilegales, para luego utilizarlos en tramas de corrupción y extorsión.

    El grupo de antidisturbios, acorralado por la opinión pública, enfrentando movilizaciones en la calle contra su actuación y a punto de ser juzgados, recurre al expolicía Revilla para que se invente un dossier sobre Yemi Adichie, injuriándolo con acusaciones de violencia contra la policía.

    Realidad vs ficción

    Por si fuera poco, otra escena de acción en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu durante la celebración de un partido termina de regar de verosimilitud la trama, con una paliza por parte de los hinchas a uno de los agentes, respondida a su vez con otra por parte de los compañeros de este.

    Andisturbios. Expolicía corrupto Revilla
    Imposible no pensar en Villarejo viendo el personaje de Revilla.

    Y encima la serie termina con una imagen del famoso “Crucero Piolín” con el que miles de agentes de la Policía Nacional desembarcaron en Cataluña para el efectivo del 1 de Octubre de 2017. ¿¡Para qué queremos más!?

    Nos falta cultura de la ficción. Estamos poco acostumbrados a ver películas y series españolas que se atrevan a jugar con elementos de la realidad y pensamos que tienen que ser fieles a nuestra visión. Los sindicatos policiales se cabrean porque la serie representa a unos agentes que abusan de la fuerza y consumen sustancias ilegales y piden que se les elimine de los agradecimientos. Los activistas se indignan porque esperaban una crítica más directa y posicionada. Todos tienen algo que decir.

    Construcción de personajes en Antidisturbios
    Todos y cada uno de los personajes de los agentes están perfectamente construidos.

    Pero lo cierto es que se trata de ficción, ni más ni menos, y muy bien rodada, con un ritmo trepidante y unos personajes muy bien caracterizados. Tan bien construidos e interpretados que cualquiera que tenga un hermano, cuñado o suegro policía puede verle reflejado en su exceso de testosterona, en su introversión, en sus formas de hablar y relacionarse con los demás o cuando se quita la faja después de llevar unos cuantos whiskys en la sobremesa (#truestory).

    Cena de Antidisturbios
    Ya solo por la escena de la cena merece la pena ver la serie.

    Antidisturbios tiene, además, escenas que pasarán a la historia, como la cena del último episodio, llena de diálogos, momentos de exaltación de la amistad, tensión… Y es que Rodrigo Sorogoyen escribe costumbrismo como pocos lo saben hacer y es en esas escenas aparentemente pequeñas donde más se lucen sus guiones y sus personajes.

    En definitiva, se trata de una serie que hay que ver porque corona el cada vez mejor nivel de las series españolas y nos introduce en un terreno que hasta ahora solo habíamos explorado cuando se trataba de otros países. No llega a ser The Shield o The Wire, pero va por ese camino. Esperemos poder ver más como ella y quizá algún día, por qué no, una versión de The Young Pope a la española.

  • Ladrones del tiempo o cómo nos controlan las redes sociales

    Ladrones del tiempo o cómo nos controlan las redes sociales

    Visto por fin el documental The Social Dilemma, de Netflix, del que todo el mundo habla, confieso que no me ha sorprendido en absoluto la idea que transmite de que estos nuevos ladrones de tiempo que son las redes sociales están perfectamente pensados para absorber nuestra atención y convertirnos en productos de cara a las marcas.

    Un puñado de jóvenes dirigiendo el mundo

    Es cierto que no todo el mundo conoce cómo funciona la publicidad de las redes sociales, ni la recogida de datos ni su capacidad para conchabarse con la corrupción política para manipular lo que vemos en nuestras páginas de inicio (el escándalo de Cambridge Analytica no llegó a todas las personas que debería haber llegado) o difundir bulos y fake news, y en ese sentido el filme de Jeff Orlowski aporta muchos datos de primera mano.

    como Google modifica nuestro comportamiento
    Las grandes empresas tecnológicas operan para que las usemos el mayor tiempo posible. Son grandes conocedoras de la mente humana y trabajan contra ella.

    Pero adolece de varios errores. Uno de ellos es utilizar solo testimonios en primera persona de extrabajadores que, después de enriquecerse diseñando y perfeccionando la forma de atraer nuestra atención y robar nuestros datos en Pinterest, Instagram, Facebook, Twitter, YouTube, Whatsapp, etc., ahora se arrepienten de lo que han hecho e intentan expiar sus pecaditos cuando ya es un poco tarde para ello.

    las redes sociales saben cómo engañarnos
    El movimiento de actualizar en nuestros dedos se ha convertido casi en un TIC, pues sabemos que siempre va a haber algo nuevo que ver.

    Entre ellos están Tristan Harris, exdiseñador ético de Google; Aza Raskin, el cofundador de Asana; Justin Rosenstein, extrabajador de Facebook y cocreador del botón de Me Gusta de dicha plataforma; el presidente de Pinterest, Tim Kendall; el director de política de investigación de IA Now, Rashida Richardson; el director de investigación de Yonder, Renee DiResta.

    Ladrones de vidas

    Afortunadamente, además de estos jóvenes, aparecen científicas como Anna Lembke, directora de programa de la Sociedad Médica de Adicciones de la Universidad de Stanford, la matemática Cathy O´Neil o la socióloga Shoshana Zuboff, que hace poco ocupaba en La Vanguardia un titular que reza así: “Pensábamos que usábamos a Google, pero es Google el que nos usa a nosotros”.

    Corrupción y mercado de la atención
    La socióloga Shoshana Zuboff es muy crítica con la corrupción de estas empresas.

    A través de estas voces más expertas y con mayor número de estudios y evidencias científicas en la mano, se nos muestra lo que para mí es crucial del documental, que son las consecuencias tangibles de esta nueva atadura en la que hemos caído todos, especialmente los más jóvenes.

    Y es que los aumentos de suicidios entre adolescentes a partir del año 2011 en el que las redes sociales se consolidan (algunos ya usábamos MySpace, los canales IRC y demás, pero no eran tan comunes como para que las tuviesen todos nuestros amigos, y mucho menos nuestros padres, y hasta nuestros abuelos, como sí lo es ahora). El acoso a través de estas plataformas se perfila como una de las principales causas, porque ahora los acosadores no se quedan en el ámbito escolar, sino que continúan sus agresiones desde sus casas a través de las redes.

    La estafa de la ficción

    Combinada con los numerosos testimonios de extrabajadores de las redes sociales e investigadores, aparece en el documental un amago de ficción que da bastante vergüenza ajena, aunque es algo a lo que estamos acostumbrados ya en este género cuando a un director o directora no le llega con hacer una obra informativa y quiere sacar a la luz sus anhelos cineastas.

    La ficción en The Social Dilemma es una estafa
    Uno de los momentos cumbre de la estafa de ficción que se ha insertado como un pegote en el documental.

    En esta estafa, perdón, experimentación con la ficción, se muestra los efectos reales de las redes sociales en el seno de una familia con dos hijos adolescentes muy influidos por las redes y, aunque considero que es una chapuza a nivel de guion e interpretación sí me parece interesante reseñar que muestra bien cómo un niño o una niña que recibe una crítica hiriente a una foto suya puede terminar profundamente afectado y con algún trastorno psicológico de algún tipo.

    peligros de las redes sociales
    Para los niños, cuyo sentido de la identidad se está formando, es muy peligroso estar sometidos constantemente a las valoraciones externas a través de las redes.

    Porque, como dice uno de los extrabajadores de estas empresas tech, los seres humanos no estamos preparados mentalmente para saber lo que miles de personas opinan sobre nosotros y eso puede perjudicarnos muchísimo ya de por sí a los adultos, muchísimo más a los niños.

    Las redes dañan a los niños
    Las redes no están pensadas para ayudar a los niños y adolescentes en sus relaciones sociales, sino para que estos las usen de manera indefinida y descontrolada.

    En definitiva, se trata de un documental con una temática interesante que podría estar un poco mejor realizado para hacerlo mucho más atractivo. Ya llevo unos cuantos de Netflix así (hace poco hablé aquí sobre el de los terraplanistas). Espero que no sea la norma.

  • Originalidad: las ocho series más innovadoras

    Originalidad: las ocho series más innovadoras

    Me está fascinando tanto la serie The Third Day, con su parte intermedia de evento teatral inmersivo en directo durante 12 horas en colaboración con Punchdrunk, que no he podido evitar recordar otras series que me han maravillado por su originalidad en el planteamiento o la ejecución.

    Aquí va mi lista: Oz, Treme, The Leftovers, The Young Pope (y The New Pope), Lodge 49, Fleabag, The Third Day y Legion.

     

    Originalidad e intensidad emocional

    Oz tenía que estar y ser, además, la primera, porque es la que más años tiene y la pionera. HBO ya despuntaba allá en 1997 por la calidad de sus series. En este caso, con una puesta en escena muy teatral y unos personajes y tramas en los que no daban respiro al espectador.

    Treme es otra producción de HBO que todo seriéfilo ha visto al menos una vez. Con la firma de David Simon y Eric Overmeyr, retrata el día a día de la vida en este barrio de la Nueva Orleans recientemente azotada por el huracán Katrina y cómo los habitantes sobreviven entre la precariedad y la depresión mientras los grandes magnates hacen su agosto con la corrupción. Y todo ello acompañado de una banda sonora exquisita, como no podía ser de otra manera tratándose de la cuna del jazz.

     

     

    The Leftovers, también de HBO, entra en el podio de la originalidad y la calidad. Damon Lindelof (Prometheus, World War Z, Phineas and Ferb) supo adaptar la novela de Tom Perrota para sumergirnos a todos en un universo de terrible ensoñación en el que todos sus supervivientes afrontaban el vacío que habían dejado, literalmente, millones de personas.

    Uno de los puntos a favor de The Leftovers es que nunca pretendió explicar el porqué, sino simplemente hacernos flotar unas veces, hundirnos en la miseria y en la desolación otras, en un viaje audiovisual de los que no se suelen hacer muy a menudo, y con el aderezo de una intensa y melancólica banda sonora de Max Richter que sabe recoger toda la emoción contenida en esta serie que mantiene al público aguantando constantemente la respiración.

     

    Originalidad y surrealismo

    Seguimos para bingo con HBO con The Young Pope y The New Pope, dos deliciosas extravagancias con la marca de Paolo Sorrentino. A medio camino entre el surrealismo y el magistral cine político y de denuncia del napolitano (no olvidemos su magnífico film Il Divo), es una elegante y blasfema crítica a la corrupción, la megalomanía, el endiosamiento, la hipocresía, lujuria y demás vicios del Vaticano. Y con Jude Law y John Malkovich bordando los papeles papales. ¡Qué más se puede pedir!

     

     

    En cuanto a Lodge 49, que no ha superado la criba de AMC (centrada mayoritariamente en la estafa de The Walking Dead) y ha sido cancelada tras una frenética segunda temporada, es una serie atípica de comienzo a fin. Realismo duro del que sufren millones de personas que no pueden llegar a fin de mes a pesar de trabajar, combinado con un realismo mágico y un aire de fantasía que sabes que es irreal pero, al igual que los personajes, te quieres aferrar a él porque así al menos parece que queda algo de esperanza.

    Lodge 49, ya lo dije en un post hace tiempo, es una serie sobre la clase trabajadora, en la que se suceden disquisiciones filosóficas, situaciones hilarantes y dramas económicos y emocionales. Como la vida misma.

    Mi séptima elección como serie brillante por su originalidad es Fleabag, escrita y protagonizada por Phoebe Waller-Bridge y producida por BBC y Amazon Studios. Lo que comienza pareciendo las vicisitudes de una niñata inconsciente egoísta termina siendo una comedia dramática muy profunda en la que el amor, la pérdida y el sentimiento de estar perdido en el mundo se expresan de manera irreverente, sobre todo en la segunda temporada, con su escarceo religioso.

     

    Fleabag
    Una gran originalidad de Fleabag es la ruptura constante de la cuarta pared, que hace al espectador cómplice.

     

    The Third Day, la séptima de mi lista, mezcla folk horror, thriller y surrealismo y nos transporta, además, a la increíble (¡y real!) isla de Osea, cuyos habitantes se quedan atrapados cada vez que sube la marea.

    Felix Barret y Dennis Kelly, con la producción de Sky Atlantic y HBO, consiguen crear una atmósfera de tensión y terror gracias a la originalidad de su planteamiento, al contar con dos equipos distintos para rodar las dos partes en las que se divide, y gracias a la excelente interpretación de los actores, especialmente de Jude Law.

     

     

    Como guinda, The Third Day incluye un evento teatral inmersivo de 12 horas de duración, de la mano de la compañía de teatro inmersivo londinense Punchdrunk. El maratón teatral, en el que Jude Law desciende a los infiernos dentro de un ritual del festival pagano que se celebra anualmente en la isla, se emitió en directo a principios de octubre (HBO ha subido a YouTube el resumen, que comparto unas líneas más arriba). Originalmente estaba planteado para que hubiese miles de asistentes, pero los protocolos de seguridad por la pandemia obligaron a modificar el formato.

    Terminando ya, en último y octavo puesto llega Legion (Fox). Es la que menos trama tiene, o al menos la que menos me interesa en cuanto al guion de todas, y he dudado de si incluirla o no por eso, pero cada episodio es un auténtico viaje surrealista, puro divertimento y experiencia visual, y eso ya la hace distinta a muchas otras.

     

     

    No he incluido títulos como BreakingBad, Orange is the New Black, The Wire, The Soprano, Deadwood, Broad City, Six Feet Under, Russian Doll, The Expanse, Raised by wolves, etc. porque, aunque me hayan encantado y me parezcan magistrales, son más evidentes y más tradicionales en su ejecución y la otra lista es de las que, en mi opinión, más se han atrevido a innovar a la hora de narrar, y con una factura impecable.

    Ni siquiera comparten género o temática, simplemente son aquellas en las que he sentido que han tratado de sorprender y hacer pasar a los espectadores por una serie de experiencias y emociones inusitadas. Aquellas que, gracias a su originalidad, consiguen superar las limitaciones del medio en el que se encuentran.

    Si no las habéis visto, tenéis unas cuantas horas de deleite por delante.

  • Politizada e integrando la pandemia: el regreso de This is us

    Politizada e integrando la pandemia: el regreso de This is us

    This is us (NBC) es una de esas series que, una vez que te enganchas, es difícil dejar de ver, incluso aunque hayan tenido momentos que te hayan parecido una auténtica estafa. Los Pearson son unos personajes entrañables a la par que empalagosos y te mantienen entretenido durante un buen rato. Pero todo apunta a que esta quinta temporada va a estar mucho más politizada y se va a meter de lleno en temas que en la anterior ya se empezaron a perfilar.

    Black Live Matters

    Una de las cuestiones que comenzaron a tratarse en entregas anteriores fue el aislamiento y el sentimiento de no pertenecer a su comunidad por parte de Randall. El adoptado de los trillizos, de ascendencia afroamericana, pasó una adolescencia buscando sus orígenes o intentando mantener relaciones con sus iguales, dado que los Pearson, aunque siempre le trataron como uno más, no podían suplir esas diferencias y ese racismo que él tenía en su día a día por ser negro.

    La injusticia y el racismo institucional que hace que por tener distinto color de piel la vida sea distinta para unos y para otros está muy presente en esta temporada.
    Randall y su familia observan con preocupación y rabia la injusticia y el racismo institucional que hace que por tener distinto color de piel la vida sea distinta para unos y para otros.

    Esta quinta temporada comienza con la familia de Randall completamente sobrecogida por la muerte por asfixia de George Floyd mientras estaba siendo inmovilizado por la policía. Incluso se llega a escuchar el audio en el que la víctima repite constantemente “me estoy ahogando”.

    Esto da pie a observar cómo Randall y su familia, que no participan en las protestas en un principio, van poco a poco concienciándose cada vez más de la opresión que sienten y de la que, por haber vivido siempre en un barrio burgués, no habían sido conscientes hasta ahora.

    Además del movimiento Black Lives Matter, tienen encima las consecuencias económicas de la crisis derivada del covid-19, con el estudio de danza de Beth en bancarrota y Randall intentando paliar a través de su trabajo como concejal la precariedad y la miseria a la que se está viendo abocada la clase trabajadora para la que gobierna, después de presentar su candidatura contra la indolencia y la corrupción de los representantes políticos de siempre.

    La pandemia

    Otro aspecto positivo de esta nueva temporada de This is us es haber sabido incorporar la pandemia como un elemento más que configura las vidas de los Pearson igual que nos la configura al resto de los mortales.

    Medidas sanitarias en This is us
    Celebro esta vocación de servicio público de This is us, presentando formas seguras de poder reunirse con las familias en tiempos de pandemia.

    Los Pearson, antes de reunirse con su madre, que, además, sufre una enfermedad degenerativa, se realizan PCR, alquilan furgonetas de manera que no tengan que pasar por aeropuertos, estaciones de trenes o subirse a transportes colectivos con riesgo de contagio, usan mascarillas… no cabe duda, viendo la serie, de que los guionistas son personas comprometidas que están intentando difundir el mensaje de la necesidad de tomar medidas sanitarias, un mensaje muy importante en un país donde cuentan con un gobierno de negacionistas.

    mascarillas en This is us
    Las mascarillas van a ser un elemento más del vestuario en This is us, animando así al resto de la población a usarlas.

    Habiendo visto los dos primeros episodios, me voy a aventurar a adecir que esta temporada de This is us, más politizada que nunca, trae un soplo de aire fresco en plena segunda (o tercera) ola de pandemia, aunque en el final del segundo se abre una nueva trama que esperemos que no fastidie este buen planteamiento…

     

  • La condena del ser humano en Raised by wolves

    La condena del ser humano en Raised by wolves

    Casi sin haberlo previsto, o desde luego habiéndoseme pasado por alto que se estaba gestando una producción así, ha caído en mis manos la maravilla de Raised by wolves, una serie de ciencia ficción en la que se nota la mano de Ridley Scott como productor ejecutivo y que aborda temas clásicos como las creencias religiosas y las guerras cainitas que constituyen la condena del ser humano.

    Aunque la serie, apuesta de HBO Max, ha sido creada por Aaron Guzikowski, como digo, se observan en ellas los conflictos y las oscuras inquietudes que han envuelto las mejores producciones de Ridley Scott, desde Blade Runner a Prometheus, pasando por Alien.

    La humanidad se condena a sí misma

    Uno de los temas centrales de Raised by wolves es la búsqueda por parte de los pocos supervivientes humanos que quedan de un nuevo planeta que pueda servir de hogar, una vez destruido el planeta Tierra por ellos mismos.

    El ser humano se condena a sí mismo.

    La guerra entre los creyentes de la religión Mitraica y los ateístas da lugar a este éxodo de los últimos humanos. Se trata de una guerra cruenta en la que los religiosos cuentan con una tecnología de destrucción impresionante que, como se verá a lo largo de la primera temporada (y como queda por desentrañar en la ya aprobada segunda entrega), tiene mucho que ver con las escrituras sagradas que les fueron entregadas no se sabe por quién…

    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados
    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados

    En este sentido, la configuración de la sociedad que realiza esta creencia se parece a la de The handmaid´s tale, aunque con una menor estratificación por sexos.

    Padre y Madre, androides que superan a los humanos

    En mitad de esa batalla entre creyentes y ateos, un programador de estos últimos captura a una Negromancer, el androide más mortífero de los religiosos, y modifica su código para convertirla en Madre en una misión en la que, junto con otro androide, Padre, tendrán que salvar a doce embriones humanos para crear una nueva civilización en la que no exista la idea de dios y todos los seres humanos convivan en paz, armonía e igualdad.

    Como es de esperar en una buena serie de ciencia ficción, los androides evolucionan rápidamente y van presentando cada vez emociones y pensamientos más complejos, dando lugar a situaciones en las que presentan mayor sensibilidad que los humanos que los rodean y los menosprecian mientras permanecen ciegos ante sus propios procesos de corrupción moral.

    Delirios de grandeza
    Marcus, un ateo infiltrado en las filas de los Mitraicos, experimenta delirios de grandeza y complejo de dios a su llegada al planeta.

    Madre, personaje icónico que representa la maternidad de manera sencilla a la par que despiadada, tiene su propio relato en el que va interactuando con otros seres que parecen habitar en ese nuevo planeta y que se va construyendo cargado de simbolismo y metáforas bíblicas.

    Blasfemia en Raised by wolves
    La búsqueda de un lugar para el nacimiento constituye un paralelismo casi blasfemo con el relato del nacimiento de Jesús en el cristianismo.

    La gran producción

    Otro de los aciertos de Raised by wolves es su impresionante calidad de producción, con una fotografía para quitar el hipo y un casting de actores perfectamente realizado, con Madre (Amanda Collins) perfectamente amorosa a la par que inquietante; Padre (Abubakar Salim), dulcísimo; un militar iluminado y megalómano, Marcus, perfectamente interpretado por Travis Fimmel (Ragnar Lothbrok en Vikings) y unos niños (Winta McGrath como Campion, Felix Jamieson como Paul) capaces de dar multitud de matices al papel que se les ha encomendado.

    Ternura y letalidad
    Amanda Collins interpreta a la perfección la sugerente combinación entre ternura y letalidad de su personaje.

    En cuanto a la estética, es lógico trazar paralelismos con Prometheus, pero me voy a permitir lanzar otra influencia, la del film polaco Na srebrnym globie (On the silver globe), una experiencia surrealista en tonos azules con muchísimos paralelismos en la trama con Raised by wolves. Quien no haya visto todavía ninguna de estas referencias, tiene por delante horas de aventura espacial y prosa poética por delante.

    Imágenes de la película polaca On the silver globe.

     

  • Altered Carbon, más dilemas y scifi en su segunda temporada

    Altered Carbon, más dilemas y scifi en su segunda temporada

    La segunda entrega de Altered Carbon, inspirada en la trilogía con el mismo título, escrita por Richard K. Morgan, ha conseguido recuperar el planteamiento ciberpunk y la calidad scifi que había perdido al final de la primera temporada. Así, quienes no nos hemos rendido pese a la estafa que supuso el último episodio de la anterior, en esta hemos podido resarcirnos.

    Los dilemas de Altered Carbon

    Altered Carbon está ambientada en el siglo XXIV, una época en la que los humanos han conseguido colonizar gran parte del espacio y, gracias a tecnología alienígena, han podido vencer a la muerte.

    Unas pilas obtenidas de árboles milenarios encontrados en uno de los planetas sirven de soporte para contener la conciencia humana, con sus recuerdos y experiencias, y estas se irán intercambiando de cuerpos (“fundas”) con mayor o menor equipamiento y resistencia al desgaste en función del poder adquisitivo de cada uno. La muerte real se produce solo cuando la pila está dañada o totalmente destruida.

    Pilas de inmortalidad en Altered Carbon
    Poder conectarse a la pila de otra persona y ver sus recuerdos y experiencias elimina por completo la privacidad y la individualidad, otro gran dilema que plantea Altered Carbon.

    Paradójicamente, la científica que descubrió esta tecnología, Quellcrist Falconer, comienza la revolución contra la inmortalidad al ver que esta se ha convertido en una fuente de desigualdad y que ha dado pie a continuar con el salvaje acaparamiento de recursos y explotación a nivel universal.

    Y es que, ¿qué bueno puede traer la inmortalidad a la raza humana si no se produce un cambio en la forma en que nos relacionamos entre nosotros y con el medio en que vivimos? Llegamos a un planeta, arrasamos con sus seres ancestrales, nos apropiamos de su tecnología sin saber muy bien de dónde procede o qué otros usos puede tener y, ¿para qué? ¿Para seguir ganando dinero?

    Corrupción sistémica

    En este universo scifi, la clase alta, ese 1% al que aludían los de Ocuppy Wall Street, son los llamados “Mats”, haciendo referencia al personaje bíblico Matusalén, que según el Génesis, vivió 969 años.

    Corrupción en el gobierno de Harlan
    El poder se ostenta de manera hereditaria y basada en la inmortalidad y longevidad de las clases altas, toda una fuente de corrupción.

    Son los humanos más viejos y poderosos, y ostentan el poder y los gobiernos de los distintos planetas bajo la supervisión del Protectorado, fuerza militar de la ONU.

    Los Mats se ven envueltos en continuas luchas de poder y numerosos casos de corrupción, que en esta temporada se hacen más presentes en el papel de Danica Harlan, hija del gobernador Konrad Harlan, que guarda un terrible secreto en su planeta y está dispuesta a todo con tal de seguir gobernando.

    La esperanza de Poe

    Pero, como las flores de loto en el barro, en mitad de todo este mundo de corrupción y avaricia, surgen personajes entrañables como Poe, una inteligencia artificial que acompaña al protagonista, Takeshi Kovacs, y que gana en humanidad a todos los seres humanos que tiene a su alrededor.

    Hotel Ciberpunk Altered Carbon
    La estética ciberpunk de toda la serie se puede ver en todo su esplendor en el hotel que regenta Poe.

    Como el resto de IAs que hay en la serie, la suya está configurada para cumplir una función determinada, la de encargado de hotel, en este caso, del hotel en el que se aloja Kovacs, aunque sus funciones también cubren la seguridad de este.

    Al final de la primera temporada Poe vivió una experiencia muy emotiva salvando a una joven que se hallaba perdida en la nube, y en esta lo vemos sufriendo fallos continuos y una degradación de su sistema, que no quiere perder para no olvidarse de ella.

    Ternura de Poe
    La ternura que despierta Poe contrasta con la violencia y brusquedad de los humanos que tiene alrededor.

    Poe siente fascinación por los humanos, escogió su nombre de su escritor favorito, y en su constante búsqueda por hacer el bien consigue ser la conciencia más pura y con mejores intenciones de todas.

    Chris Conner interpreta con maestría a este personaje, el más querido sin duda por todos los seguidores de la serie.

    Los fallos de Altered Carbon

    A pesar de que, como he dicho anteriormente, en esta temporada mejora con respecto a la primera, sigue habiendo un poso facilón romántico, esta vez con Kovacs tratando de salvar a su amada, Quellcrist Falconer, que no necesita ser rescatada, pues ella sola creó las pilas que contienen las mentes humanas y las dotan de inmortalidad, y ella sola consiguió también convivir con el espíritu de los ancestrales en su misma pila, y aplacarlo.

    la estafa de la historia de amor
    La historia de amor no termina de convencer y resta interés a la serie.

    Esta historia de amor omnipresente es quizá uno de los mayores fallos que tiene Altered Carbon y que le quitan toda posibilidad de sentarse en el podio del género scifi con otras como Battlestar Galactica, Westworld o The Expanse.

    Netflix ha comunicado que no renovará la serie y no habrá tercera temporada, así que desde este blog lamento el cierre repentino de todas las posibilidades que plantea el universo en el que está ambientada. Quería más scifi. Han demostrado que pueden hacer buen scifi. Y ahora nos han dejado con las ganas.

  • Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo

    Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo

    Aunque he visto todas y cada una de las temporadas que se han emitido de Outlander, nunca había escrito nada sobre esta serie. Tal vez sea porque predomina el tono romántico más que el scifi histórico con el que inicialmente se vendió y sea uno de esos guilty pleasure (placer culpable) que todos tenemos y del que se avergüenza nuestro lado más cultureta y snob.

    El gancho de Outlander

    Esta serie de televisión británica-estadounidense, producida por Sony Pictures Television y Left Bank Pictures para Starz, está basada en las novelas de Outlander, de la escritora estadounidense Diana Gabaldon. Su punto de partida e hilo conductor son los repentinos e inesperados viajes en el tiempo que llevan a cabo primero Claire, una enfermera de la Segunda Guerra Mundial, y luego otros personajes.

    Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo
    Las localizaciones de exteriores son uno de los puntos fuertes de Outlander, mostrando cómo debían de ser los paisajes del siglo XVIII.

    A partir de ahí comienza la narración histórica, pues Claire, con su acento británico, aterriza en Highlands, Escocia, en pleno siglo XVIII. Pronto se verá envuelta en los levantamientos jacobitas, con la suerte o la desgracia para ella de saber cómo va a finalizar la historia, pues su marido en el siglo XX es un profesor erudito especialista en esa época y le ha contado con todo tipo de detalles qué ocurrió.

    Todo se complica cuando aparece un antepasado de Frank Randall, su marido (podrían haber elegido a otro actor parecido, pero en este punto no se esforzaron apenas y usaron al mismo), que es un auténtico psicópata.

    En este punto hay que señalar que la narración del enfrentamiento entre ingleses y escoceses se realiza siempre desde un punto de vista muy cercano a los clanes de Highlands, lo que trajo alguna que otra polémica en el Reino Unido.

    Outlander, el romance

    Claire es una mujer fuerte, con muchos conocimientos sanitarios, que pronto destaca en una época pasada donde la superchería y las enfermedades eran la tónica diaria.

    Así es cómo conoce al clan de los McKenzie y a Jamie Fraser, todo un guerrero escocés cuya valentía y lealtad no le impiden ser un hombre bastante asertivo y moderno. Y, claro, ambos, siendo tan estupendos, se enamoran.

    Jamie de Outlander
    Diana Gabaldon ha reconocido que se rió cuando le dijeron que habían elegido a Sam Heughan para interpretar a Jamie, pero no ha podido ser mayor acierto.

    Ella le confiesa su pasado y su procedencia y se crea entre ellos una gran complicidad, con una relación bastante realista y con escenas muy tórridas, muchas sin venir a cuento, dicho sea de paso. Y de repente eso se convierte en el eje de la serie y notas cómo te han hecho ‘la envolvente’, pero ya no puedes dejar de verla.

    Outlander revueltas jacobitas en Francia
    Las revueltas jacobitas los llevan, incluso, a Francia, donde ambos se aclimatan rápidamente.

    La historia transcurre en unas cuantas décadas en las que el romance va evolucionando, se introducen nuevos personajes que nacen o se cruzan con ellos y se va generando un universo de relaciones familiares, amistad, y también de enemistad, que le confieren el estatus de culebrón.

    diversidad LGTB en Outlander
    Jamie es un hombre tan avanzado para su época que mantiene una bella amistad con un aristócrata inglés homosexual.

    Corrupción británica en América

    Outlander, que va camino de ser un Cuéntame anglosajón del siglo XVIII, enmarca sus últimas temporadas en América del Norte, en el contexto previo a la Guerra de la Independencia, con Jamie entre la espada y la pared, tierras y favores cedidos por la Corona Británica y su corazón dividido entre las lealtades debidas y sus compatriotas escoceses.

    Corrupción de los gobernadores
    La corrupción de los gobernadores británicos es uno de los motivos del levantamiento de los reguladores.

    Las luchas de los reguladores contra la estafa que consideran los arbitrarios impuestos de la Corona Británica, la corrupción de los recaudadores y el genocidio contra los pueblos nativos americanos generarán muchas situaciones dolorosas, especialmente para los Fraser.

    reguladores contra la estafa de los impuestos
    Su protector y amigo Murtagh será uno de los más importantes reguladores levantados contra la estafa de los impuestos británicos.

    Y es que Outlander, si algo tiene positivo, es que no edulcora en absoluto el pasado (que era de todo menos maravilloso, como nos contaba el antológico blog La pizarra de Yuri hace ya diez años). Las enfermedades, la brutalidad, la ausencia de derechos para las mujeres, la superchería… se narran de manera realista y dejan claro que lo que Claire está viviendo, por mucho que esté contenta de estar con su amado Jamie, es una distopía.

    Asimismo, sus conocimientos sobre el futuro le hacen caer en la paradoja de que, cuanto más intenta que no ocurran ciertos acontecimientos, más los precipita.

    Helandos, antibióticos y vacunas
    Yo también echaría mucho de menos los helados si viajase al pasado. Y los antibióticos. Y las vacunas. Como Claire.

    Claire está atrapada, igual que lo estamos los seguidores de Outlander, en este culebrón que sabe utilizar las excusas scifi e histórica para tenernos entretenidos y deseando en secreto que llegue la próxima temporada.

    Para completar la sensación de estar viendo una telenovela, al final de cada episodio Starz emite un pequeño diálogo sobre lo ocurrido. Y a mí, que ya peino canas, me recuerda a la periodista española Charo Gómez Miranda, que utilizaba el personaje de “Doña Adelaida” para presentar los culebrones que se emitían en TVE allá por los años 90. Que yo no veía ninguno, eh…

  • Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Por fin he visto El Colapso (Filmin), tras las numerosas recomendaciones de amigos que me decían “tienes que verla”. Y tenían razón, es una serie magistral, pero no recomendada para personas aprensivas que estén sufriendo psicológicamente en este momento de pandemia, que es un aviso que quiero remarcar a mis lectores y lectoras, pues genera mucho desasosiego.

    El colapso de la civilización

    El planteamiento del Colapso qué se genera tras el fin del acceso al combustible, la falta de recursos y la caída del sistema industrial de producción y distribución tal y como lo conocemos. Sin explicaciones ni preámbulos, a quemarropa.

    Central nuclear el colapso
    Fotograma de uno de los episodios, en mi opinión, más agobiantes de la serie.

    Aunque se la ha comparado con la británica Years and Years, en este caso no profundiza en las relaciones familiares y se trata más bien de género apocalíptico. Bebiendo de los antecedentes de la también magistral película Le temps du loup, de Michael Haneke, nos muestra una Francia destruida, con sus gentes devorándose metafórica y literalmente entre ellas.

    Corrupción multimillonario
    Escena del Colapso. ¿A qué nivel de mezquindad, inhumanidad y corrupción moral puede llegar un ser humano?

    El Colapso es una producción audiovisual cruel, en la que, incluso en los escasos pero mejores momentos de humanidad que se pueden vislumbrar, no hay nada que hacer. Se ha llegado tarde a intentar solucionar los problemas, ahora solo queda el sufrimiento y la imposibilidad.

    Desasosiego en plano secuencia

    Uno de los puntos fuertes de la serie, y el que le da mayor sensación de verosimilitud, es que se ha rodado íntegramente en plano secuencia. Está compuesta por ocho episodios autoconcluyentes de 20 minutos cada uno, que se conectan entre sí a través de la aparición de personajes que, aunque experimentan lo que sucede, no llegan a ser tampoco los protagonistas de la historia.

    Y es que los capítulos están marcados más que por los personajes, por los lugares en los que suceden: un supermercado, una gasolinera, un aeródromo, una aldea, una central nuclear, una residencia de ancianos, una isla y un plató de televisión.

    Corrupción política
    El Colapso es una serie inteligente que conecta a los personajes de manera muy sutil.

    En todos y cada uno de ellos las emociones que se generan en el espectador son desasosiego, angustia y pesimismo.

    No quiero hace spoilers porque se trata de una producción audiovisual tan magnífica que hay que verla sin mucha más información, pero sí diré que algunos son mucho más agobiantes que otros, y que ciertos personajes caen en tal nivel de corrupción y bajeza moral que la sensación de asfixia te corroe.

    En este sentido, el del plató de televisión es quizá el episodio más desesperante de todos, ese momento en el que se muestra la hipocresía de representantes políticos que niegan la gravedad de lo que está sucediendo mientras tienen comprados billetes que salvaguardan su existencia cuando todo se venga abajo.

    El colapso: corrupción y estafa de la televisión
    La televisión como estafa y estandarte del mundo de corrupción política y empresarial. Todo es espectáculo, mientras se oculta la información que necesita conocer la gente.

    Y es que ya existen varias empresas que ofrecen búnkeres de lujo para multimillonarios, y se ha planteado varias veces la creación de islas autosuficientes, apartheids para ricos parecidos a los que nos mostraba el filme Elisyum.

    En definitiva, El Colapso, a pesar del desasosiego, sirve para pensar en qué mundo estamos y hacia dónde nos dirigimos. Algo nada desdeñable en mitad de una pandemia mundial.

  • Literatura infantil y censura: lo que se pierden los niños

    Literatura infantil y censura: lo que se pierden los niños

    Hace un tiempo escribía en este blog sobre del intento frustrado de autocensura de HBO con Lo que el viento por su edulcoración del racismo. Hoy quiero centrarme en el tema de la literatura infantil y cómo esta ha pasado por un proceso de revisionismo similar, aunque con unos resultados mucho más visibles.

    La censura en la literatura infantil

    Cuando señalo que en la literatura infantil ha habido censura no estoy diciendo en absoluto que los niños pequeños puedan tener a su alcance contenidos violentos y que no se ajusten a su edad. Me refiero a cómo se han transformado, cercenado y prácticamente eliminado historias que pertenecían a clásicos de este género, y para todas las edades, además.

    Porque no es lo mismo leer la Cenicienta a niños y niñas de dos años que leerla con niños y niñas a partir de 5, con los que se puede establecer ya un pequeño debate sobre muchos temas, empezando por la visión de la mujer en el cuento.

    Charlie y la fábrica de chocolate
    Charlie y la fábrica de chocolate tiene muchas lecturas y muchas aristas. Si queremos buscarle tres pies al gato, los encontraremos, pero, ¿no será mejor hablar de estos temas abiertamente con los niños?

    Grandes obras de la literatura infantil como Charlie y la fábrica de chocolate o James y el melocotón gigante, de Roal Dahl, han sido censuradas en Estados Unidos por alentar el consumo de drogas, el racismo y la violencia; Harry Potter, de J.K. Rowling, fue censurado en Emiratos Árabes por incitar a la brujería, y en Texas (Estados Unidos) y Toronto (Canadá) fue denunciado para que se eliminaran de sus páginas la batalla contra los Muggles.

    Censura de Alicia en el país de las maravillas
    Alicia en el país de las maravillas también ha sido otro de los libros más censurados. Photo by Annie Spratt on Unsplash

    No es algo nuevo, ya en 1726 Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, fue censurada por tratar temas de corrupción política, antibelicismo e injusticias de la colonización. Pero sorprende que nos encontremos en pleno siglo XXI con libros prohibidos en escuelas y con que hasta los propios escritores se autocensuren a la hora de crear.

    Los viajes de Gulliver, censurada por tratar la corrupción
    Los viajes de Gulliver, un clásico de la literatura.

    La literatura infantil “para”

    Cada familia es un mundo y sabrá y elegirá qué literatura infantil presentar a sus retoños (afortunadamente, cada vez más familias leen a sus hijos a diario, así que buenas noticias, pese a todo, hay). Pero en los grupos de recomendación de libros de lectura para niños cada vez se ven más “Necesito un cuento PARA que deje el pañal”, “Quiero un libro PARA que tenga mayor autoestima”, “¿Me podéis recomendar un libro PARA que no pegue en el parque?”, y en las contestaciones siempre salen a la luz los mismos libros edulcorados, sin apenas argumento ni personajes conflictivos, en los que todo transcurre maravillosamente bien y de los que el niño que lo reciba debe aprender su explícita y directa lección.

    Porque no se andan con sutilezas, ni se habla de los temas propuestos de manera indirecta o a través de metáforas. No: Pepito no es como sus amigos que van dejando caca por todas partes, él ya la hace en el orinal. Y ahora tienes que ser como él, no como su amigo, cuando la de su amigo es mucho más bonita y divertida (pienso yo).

    Pensar que un niño va a adelantar sus procesos fisiológicos o va a resolver un problema emocional con un libro tan simple es maravillosamente ingenuo. Digo maravillosamente porque es atribuir a la literatura un poder, que, si bien es cierto que tiene, para ejercerlo ha de ser de mayor calidad.

    Lo que se pierden los niños

    Cuando suavizamos las historias, ocultamos personajes y, en definitiva, censuramos, lo hacemos desde una perspectiva adulta por miedo a que les provoquen determinadas emociones, pero los niños ya tienen esos pensamientos y esas emociones.

    No hay más que escucharlos inventar historias para saber que son capaces de crear mundos imaginarios en los que suceden cosas mucho más terribles y temibles que un lobo comiéndose a una abuelita. Y desgraciadamente, con la vivencia que han tenido que experimentar por el confinamiento y el coronavirus, mucho más.

    Personajes malvados en la literatura infantil
    El lobo, un maravilloso animal que ha sido pintado tradicionalmente como personaje malvado debido al peligro que suponía para los humanos hace mucho tiempo. Photo by Thomas Bonometti on Unsplash

    Los personajes malvados, como he escuchado señalar a las expertas en literatura infantil Lara Meana y Beatriz Sanjuán, tienen un gran valor educativo porque les enseñan que no todo en la vida es sencillo y que se encontrarán con situaciones en las que tendrán que defenderse.

    Por otra parte, aunque nosotros vemos a algunos personajes como seres malignos a evitar, los niños en muchísimos casos son capaces de verles un lado cómico, e incluso de empatizar con ellos, ampliando así su pensamiento crítico. Porque no todo es blanco y negro y en la escala de grises muchas veces es donde se halla la respuesta.