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  • Ambicioso pero insuficiente: Apple TV+ suspende con Foundation

    Ambicioso pero insuficiente: Apple TV+ suspende con Foundation

    Apple TV+ lo ha dado todo en su adaptación a la televisión de una de las obras más conocidas y veneradas de Isaac Asimov, pero el proyecto, a pesar de resultar ambicioso y tener puntos muy fuertes, resulta insuficiente para plasmar todo lo que Asimov refleja en sus obras.

    Presupuesto ambicioso

    Si hay algo que se agradece a la puesta en escena de Foundation es que no han escatimado un solo recurso a la hora de mostrar la ambientación y los avances tecnológicos del futuro lejano en el que la humanidad se ha extendido por toda la Galaxia.

    Los vaticinios de la "Psicohistoria" de Hari Seldon hacen que el emperador lo condene
    Los vaticinios de la “Psicohistoria” de Hari Seldon hacen que el emperador lo condene.

    Foundation es un auténtico desafío audiovisual de grandeza infinita. La representación de Trántor y su magnífico Puente Estelar (y su derribo), la nave en la que los acólitos de Hari Seldon (un mesurado y acertado Jared Harris) emprenden su viaje, Términus… todo es una obra de arte que logra que el espectador se quede maravillado.

    Golpes cinematográficos revestidos de una banda sonora épica y omnipresente hacen de esta serie de ciencia ficción una auténtica delicia audiovisual. Pero, por muy deslumbrante que resulte de ver, es confusa de seguir, y aquí es donde empiezan los problemas.

    Gaal es un personaje femenino muy bien construido, aunque también sorprende la historia de amor en la que, sin avisar, la involucran.
    Gaal es un personaje femenino muy bien construido, aunque también sorprende la historia de amor en la que, sin avisar, la involucran.

    Recreación y estafa

    Los relatos de Fundación de Asimov se narran casi en su totalidad a través del diálogo entre políticos en reuniones secretas: en juicios, en sesiones del consejo o en funciones sociales. La mayor parte del texto consiste en teorizar, elaborar estrategias y predecir, de modo que leerlo es como ver una partida de ajedrez de campeonato.

    Los personajes aparecen escasamente pincelados por su voz o peculiaridades, pero ampliamente por sus objetivos políticos. Lo importante es la corrupción del Imperio Galáctico y los conflictos con los rebeldes de los planetas periféricos.

    Las mujeres salvan a la galaxia
    Salvor tiene suficiente fuerza como para no tener que verla en una relación amorosa inverosímil y que no aporta nada a la trama.

    En la adaptación de Foundation, sin embargo, observamos un exceso de relevancia de los personajes, algunos de ellos inventados y con desmesurada presencia. Es el caso de Salvor Hardin (Leah Harvey) y sus escenas de amor en Términus, que para mí constituyen una estafa o una traición a la obra de Asimov.

    Foundation no necesitaba historias románticas, ni héroes ni heroínas de Hollywood, simplemente saber reproducir los interesantes y prolíficos diálogos de la obra de Asimov.

    La corrupción de Trántor

    Pero no todo es estafa, porque hay que señalar la excelente representación de Trántor y el dilema de los clones de Cleón I, herederos genéticos y perpetuadores del Imperio.

    Lee Pace borda el papel de Brother Day en plena corrupción y decadencia del imperio.
    Lee Pace borda el papel de Brother Day en plena corrupción y decadencia del imperio.

    En este sentido, Lee Pace borda al ambicioso Hermano Día, de mediana edad, con una soberbia implacable, como suele hacer con todos los personajes que interpreta. Cleon, paradójicamente, es la corrupción moral y la decadencia, pues la ausencia de renovación genética va a llevar a la destrucción y al caos durante 30.000 años, salvo que los discípulos de Hari Seldon consigan su propósito, caso en el que el caos ‘solo’ durará mil años.

    Los tres clones gobiernan el Imperio Galáctico criados por una inteligencia artificial (Laura Birn) ladina y un tanto enigmática que va a jugar un papel fundamental en toda la trama.

    La IA gobierna el Imperio Galático más que los clones de Cleon
    La IA gobierna el Imperio Galático más que los clones de Cleon.

    Foundation, en resumen, tiene todo el potencial de Asimov por delante por explorar, y sería recomendable que se guiasen más por el maestro de la ciencia ficción que por productores preocupados por hacerla digerible a público de gustos fáciles, porque por muy ambicioso que sea el proyecto, si se queda a medio camino, no lo verá nadie.

  • Desilusión con The Morning Show. Comedia chatarra y caos

    Desilusión con The Morning Show. Comedia chatarra y caos

    Aunque no pertenezco a la elite de críticos de televisión a los que Apple TV+ ha presentado ya la segunda temporada completa de The Morning Show, en los cuatro episodios que he visto, como todo usuario ‘normal’, he podido comprobar que las reseñas que apuntaban a una gran desilusión e, incluso, a una estafa, desgraciadamente tienen razón.

    A falta de saber si en esta entrega va a haber un episodio como el octavo de la primera, en el que Mitch Kessler (Steve Carell) pasa de ser un simpático presentador acusado de acoso a un depredador parecido a Harvey Weinstein, la trayectoria que está tomando la trama es errática, con giros ridículos e inverosímiles y un aire demasiado indulgente con respecto al gran tema que se suponía que trataba: el acoso sexual en un entorno laboral.

    El acosador Mitch Kessler en Italia
    Mitch Kessler viviendo una divertida y humana relación en Italia con una documentalista que lo protege de las críticas por lo que hizo es un giro inesperado del guion.

    Corrupción en la UBA

    En el episodio final de la primera temporada, cuando Alex Levy (Jennifer Aniston) y Bradley Jackson (Reese Whiterspoon), las dos presentadoras del programa que titula la serie se unen en sororidad para condenar el acoso sufrido por una compañera por parte del entonces ya expresentador, se intuye que algo puede cambiar en la UBA, la cadena ficticia que hospeda el show.

    Pero, y en esto The Morning Show acierta de pleno, la cadena está fundada sobre pilares de corrupción de todo tipo, y el sexismo es uno de ellos, pese a tener una presidenta que afirma tener “su templo limpio”.

    Regreso estafa de Alex Levy
    El regreso de Alex Levy a la cadena es una de las muestras de corrupción y doble moral. No importan los hechos, importan las audiencias. Que Levy sea declarada “heroína del feminismo” también es una muestra más de hipocresía.

    Así, vemos que hacen lo posible por traer de vuelta a Alex Levy, pese a su turbia relación con Mitch, y esta a su productor, Chip (Mark Duplass), que también estaba al tanto del acoso sexual, como todos los que trabajaban en el programa. Y a Cory Ellison (Billy Crudup, que se ha llevado un merecido Emmy por su papel en la temporada anterior) no le dejan actuar como él quisiera con respecto a las demandas interpuestas por la familia de la víctima.

    Stella la presidenta de Informativos Woke
    Stella, la presidenta de Informativos de la cadena, tiene un puesto de atrezzo, pues ningún superior la deja intervenir cuando se trata de sexismo, machismo, clasismo, etc.

    Para intentar modificar las dinámicas tóxicas de trabajo, las jerarquías basadas en privilegios de etnia, sexo, orientación sexual, etc. entra en acción Stella Back (Greta Lee), presidenta de Informativos con una visión ‘woke’ de lo que tendría que ser UBA, pero, además de que el personaje está atado de pies y manos en la ficción, se le presenta de manera que genera rechazo también en los espectadores, en gran parte porque cede ante cuestiones graves en las que debería plantarse y, sin embargo, se excede con presentadores como el de Yanko Flores (Néstor Gastón Carbonell) por hacer un comentario ligero que es acusado como apropiacionista por los censores de Twitter.

    Desilusión con los personajes

    Cory Ellison, que tantos buenos momentos nos dio en la primera temporada con su revolución enigmática y caótica, se encuentra en esta temporada dando tumbos, intentando salvar su puesto y llevar a término la presentación de “otro streaming más”, como señala irónicamente Laura Peterson (una espectacular Julianna Margulies que interpreta a una periodista veterana despedida de Good Morning, America por ser lesbiana).

    Cory hace malabares para no ser despedido y poder lanzar el streaming de pago de la cadena.
    Cory hace malabares para no ser despedido y poder lanzar el streaming de pago de la cadena.

    Y es que en esta segunda temporada los personajes prometedores no solo no se terminan de definir, sino que parecen más ambulantes que nunca. Bradley Jackson ha dejado de ser la joven periodista sin pelos en la lengua para comportarse como una diva y hacer todo lo que le pida la cadena con tal de mantener la audiencia (en vano canta y baila para el programa). Alex Levy, encumbrada como heroína del feminismo por haber dejado el programa, vuelve sin más argumento que ganar dinero y tener un despacho y un programa propio. Y Mia Jordan (Karen Pittman), que podría haber sido una baza importante, tiene escasas líneas (al menos en estos primeros episodios), pero estas también revelan una resignación al status quo y la corrupción moral de la cadena.

    Julianna Margulis en The Morning Show
    Siempre es un placer ver a Julianna Margulis, aunque no se explota todo su potencial, y el giro de guion de Bradley con ella es bastante inverosímil, dado cómo han presentado a Bradley Jackson hasta ahora.

    Y, por si fuera poco, parece que Mitch Kessler va a tener una no sé si merecida redención viviendo su despido en Italia.

    El contexto de la pandemia

    Uno de los aspectos que espero que no generen desilusión es el marco temporal en el que han ambientado la temporada. Comenzando en la Nochevieja de 2019/2020, con un coronavirus que levanta alertas a China pero que es tomado a cachondeo y como algo menor en Occidente (y en la escaleta de The Morning Show) y un incipiente impeachment de Donald Trump.

    El comienzo con un travelling de la Nueva York confinada, con las calles vacías, seguido de un “tres meses antes” genera muchas expectativas sobre las consecuencias que la pandemia pueda traer para cada uno de los personajes.

    Racismo con Daniel en The Morning Show
    Daniel es el único que ve desde el principio la importancia del nuevo coronavirus del que alerta China. La imposibilidad de ascender en posiciones en la cadena UBA lo lleva a ponerse en apuros. Para él, es un claro caso de racismo. La cadena, cómo no, lo niega.

    Enviar a Mitch Kessler al Lago di Como, un enclave paradisíaco en el que conoce a una alocada documentalista italiana, se hace con el propósito de vivir la pandemia desde su primer país occidental, previo a su explosión en España y en la Costa Oeste de Estados Unidos.

    Sin haber visto más que cuatro episodios, deseo tener que escribir otro post en el que me desdiga de este y señale la maravillosa sorpresa que nos ha deparado esta segunda temporada de The Morning Show. A día de hoy la resumo en “mucho ruido y pocas nueces”. Un elevadísimo presupuesto y actores de gran caché para una serie que no sabe sacar suficiente partido a lo que tiene entre manos.

     

  • Ricky Gervais, más allá del humor

    Ricky Gervais, más allá del humor

    Visitar o revisitar la filmografía y los shows de Ricky Gervais (muchos de ellos con Stephen Merchant) siempre hace aflorar nuestro lado más irónico, sarcástico, desvergonzado y políticamente incorrecto, pero también el más humano y sensible. Hoy, un día después de haber terminado la maravilla de After Life, me apetece dar un paseo por las principales series de este maestro del humor irreverente.

    The Office

    La serie más exitosa de Ricky Gervais y Stephen Merchant, rodada en forma de falso documental paródico, se ambienta en una gris sucursal de la empresa papelera Wernham-Hogg y cuenta con Gervais como protagonista interpretando el papel del gerente David Brent. Ignorante, vanidoso, frustrante y en muchos casos ofensivo, Brent se percibe a sí mismo como simpático e ingenioso, lo que da pie a numerosas situaciones embarazosas y un humor muy incómodo y adictivo.

    Los más fanáticos podrán deleitarse con las diversas adaptaciones que se han realizado, entre ellas la chilena, la francesa, la alemana o, la más famosa de todas, la estadounidense, con Steve Carell como protagonista.

    Situaciones incómodas en el trabajo
    The Office, como todas las producciones de Gervais, está plagada de situaciones incómodas.

    Mención especial merece este remake por los cambios que se introducen en el personaje protagonista que, a pesar de mantener el don de la inoportunidad y la capacidad de molestar a todos sus empleados, pierde aspectos desagradables en favor de un patetismo entrañable que engancha desde el primer episodio. Y es que Michael Scott se entromete continuamente en la vida personal de sus empleados para suplir su carencia de amigos, y es esta desesperación la cualidad que, pese a que no soportaríamos a una persona así en la vida real, hace que no sólo nos riamos, sino que también nos compadezcamos de él.

    Extras

    Esta serie de tan solo dos temporadas muestra la vida de Andy Millman (Ricky Gervais), un actor con mucha ambición y con un guion que intenta vender a toda costa que se ve reducido a trabajar como figurante debido en gran parte a la inutilidad de su agente (Merchant).

    Junto a él siempre se encuentra su aparentemente única amiga, Maggie Jacobs, una frustrada actriz treinteañera cuyo principal objetivo parece ser encontrar pareja. Maggie posee muy pocas dotes sociales, lo cual la lleva a provocar escenas que provocan una vergüenza ajena desternillante.

    Dentro del guión se desarrollan otros géneros, resaltando una metacomedia en la que se ponen de manifiesto las críticas de Gervais y Merchant al mundo de la televisión y los argumentos facilones que prefieren las grandes cadenas a la hora de producir shows de humor.

    Genialidad de Ricky Gervais
    La genialidad de Ricky Gervais es tal que artista que se precie quiere hacer cameos en sus obras.

    En cada episodio aparecen, además, actores conocidos, triunfadores en la actualidad o ya fracasados, que aportan un contrapunto a las incipientes carreras de Millman y Jacobs. Los desaforados intentos de los dos protagonistas por medrar los llevarán a meteduras de pata de proporciones épicas con Samuel L. Jackson o David Bowie, entre otros.

    Otros casos, como las parodias de Les Dennis (humorista, presentador y actor inglés venido a menos) y Warwick Davis (protagonista de Willow) darán lugar a otras series que conforman el ‘universo Gervais-Merchant’, como la que analizaremos a continuación.

    Life´s too short

    El título de esta sátira ya describe por sí mismo parte del contenido: la complicada vida de Warwick Ashley Davis, que padece displasia espondiloepifisaria congénita (enanismo) y de cuyo nombre como actor ya nadie se acuerda.

    Warwick Davis, que se interpreta a sí mismo, intenta conseguir dinero de las formas más inverosímiles para hacer frente a la ruina económica que le está causando su divorcio, además de su fracaso profesional continuado.

    El papel de Warwick no obedece a la corrección política que en otros casos supondría un guión con una persona con enfermedad como protagonista. Lejos de ser noble u honesto, en la mayor parte de la trama Warwick, que además es dueño de una agencia de actores enanos, se comporta de manera inoportuna, mezquina y tramposa.

    El humor políticamente incorrecto de otras series adquiere en esta una dimensión corrosiva, hasta el punto de conseguir que el público se ría a carcajadas, pero con sentimiento de culpa. Situaciones embarazosas e incómodas se suceden una tras otra sin que se pueda apartar la vista de la pantalla.

    Ricky Gervais Life´s too short
    En Life´s too short el espectador se encuentra en numerosas ocasiones pensando: ¿de verdad me estoy riendo con esto? Sí, me estoy riendo con esto.

    Life´s too short, una de las obras más controvertidas de Gervais y Merchant,  se presenta como mockumentary, contraponiendo las declaraciones de Warwick a cámara con la realidad de su vida ,y logrando así hacer todavía más cómica la diferencia entre lo que él percibe o se esfuerza por percibir y lo que realmente está pasando a su alrededor, como aquellos anuncios de la FAD. Las continuas miradas incómodas de Warwick a la cámara consiguen, además, reforzar lo esperpéntico de su situación.

    En esta serie, en la que Gervais y Merchant interpretan una parodia despiadada de sí mismos, aparecen también artistas haciendo ‘cameos’, como Johnny Depp, que alude a la polémica que tuvo cuando Gervais, siendo presentador de los Globos de Oro, dejó su película The tourist  por los suelos de manera sarcástica; Sting, que se burla abiertamente de sus aficiones; o Val Kilmer, cuya caricatura es tan exquisita que debería ser delito realizar un spoiler sobre ella.

    Estafa del cine y la televisión en Life´s too short
    Life´s too short es una crítica feroz a la estafa de las agencias de actores y el mundo en general del cine y la televisión.

    En Life´s too short el patetismo se convierte en comedia de manera magistral, logrando que el público sienta profunda empatía y admiración por todos esos actores que, como el castizo Jorge Sanz, saben reírse del hundimiento de sus propias carreras, aunque quizá, llegados a ese punto, ya no les quede otro remedio que aceptar estos papeles.

    An idiot abroad

    Enviar a un no muy inteligente inglés de clase media que rechaza salir de su “zona de confort” a viajar por todo el mundo y sumergirse en las costumbres más extravagantes y exóticas de las distintas culturas. Esta idea, aparentemente sencilla, da pie a un falso documental en el que el surrealista Karl Pilkington se interpreta a sí mismo como ‘hombre normal’ (“una especie de Homer Simpson en la vida real, limitado, vago, pero en su núcleo, una buena persona”, en palabras de Merchant). “Una de las más bromas más caras y divertidas que he hecho jamás”, describe Gervais en su introducción.

    A lo largo de los viajes a China, India, Jordania, México, Egipto, Brasil y Perú, Pilkington se extraña, se maravilla, se lamenta y protesta por todo lo que ve, pero a la vez siempre termina haciendo lo que los productores Gervais y Merchant, que vuelven a hacer una sátira cruel de sí mismos, le ordenan desde Londres con el único objetivo de obtener risas y escarnio.

    Los episodios son prácticamente soliloquios en los que Pilkington revela sus reflexiones de hombre con pocos recursos y escasa capacidad para las relaciones sociales. Para paliar esta soledad los maléficos Gervais y Merchant le darán en uno de ellos a Warwick David como compañero de viaje.

    Sus reacciones ante las distintas tradiciones que encuentra a su paso son tan naturales que da la impresión de que no existe guión, sino una sucesión de situaciones espontáneas en las que este ser anodino y gruñón intenta adaptarse con nulos resultados.

    Karl Pilkington es, además, una pieza clave de otras obras como The Ricky Gervais Show con sus poemas, diarios, preguntas imposibles, etc., Derek, o esta magnífica pieza de humor que es Learn English with Ricky Gervais:

    Derek

    Este último título es una experiencia en solitario de Ricky Gervais y es, sencillamente, una obra maestra.

    Con Derek, Gervais pone el clavo en el ataúd de las sitcoms y avanza en una nueva forma de entender el humor, compaginando brillantes y desternillantes diálogos con fuertes y trágicas emociones. Estos sentimientos, además, se generan de forma natural al narrar las situaciones habituales de la vida en una residencia de ancianos, espacio que da pie a la trama.

    Un mockumentary maduro y comprometido que muestra la vida de Derek -personaje principal protagonizado por Gervais-, voluntario, autista y con bondad y sensibilidad extremas, y sus amigos y compañeros: el frustrado conserje Dougie (Karl Pilkington), el pervertido Kev, la amable y altruista Hanna, gerente de la residencia, los ancianos y los jóvenes que envían desde servicios sociales para cumplir condena por delitos menores.

    La ternura de Derek destaca en un mundo de corrupción y deshonestidad.
    La ternura de Derek destaca en un mundo de corrupción y deshonestidad.

    Si las creaciones de Gervais y Merchant ya criticaban las costumbres sociales, la forma de interpretar la historia, la corrección política que encierra falsedad en el tratamiento de temas como la discriminación o las enfermedades, la moralidad, etc., en Derek Gervais da un paso más para poner de manifiesto la tragedia que viven los ancianos en la sociedad occidental.

    Una tragicomedia que intercala las risas más enloquecidas con la tristeza cotidiana más desgarradora y en la que se percibe la pasión y la compasión de Gervais, tanto por la historia como por los personajes. Gervais at his best.

    After Life

    Y qué decir de After Life, una comedia dramática negra en solitario de Gervais en la que interpreta a Tony, trabajador de un periódico en la pequeña localidad de Tambury que, tras fallecer su mujer por un cáncer de pecho, decide convertirse en un ser avinagrado que va diciendo “la verdad” a todo el que se encuentra, incluyendo también a las personas que se preocupan por él.

    Bajo una apariencia nihilista, en After Life encontramos un auténtico canto de esperanza y amor por la vida y por los demás. Porque Gervais, activista del ateísmo, no pierde la oportunidad de señalar lo bella e increíblemente mágica que es la propia vida, incluso a pesar de las desgracias.

    After Life
    Los diálogos sobre el duelo y el sentido de la vida adquieren tintes tragicómicos en After Life.

    Como en otras entregas de Gervais, por After Life pasan personajes muy diversos, desde un padre con Alzheimer hasta un vecino que sufre Síndrome de Diógenes, todos ellos vistos con una mirada profunda en la que caben tanto la risa como la compasión más tierna.

    No ha habido episodio en el que no se me hayan saltado las lágrimas, tanto por la risa como por la emoción. Melancolía y humor a raudales.

  • Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Por fin he visto El Colapso (Filmin), tras las numerosas recomendaciones de amigos que me decían “tienes que verla”. Y tenían razón, es una serie magistral, pero no recomendada para personas aprensivas que estén sufriendo psicológicamente en este momento de pandemia, que es un aviso que quiero remarcar a mis lectores y lectoras, pues genera mucho desasosiego.

    El colapso de la civilización

    El planteamiento del Colapso qué se genera tras el fin del acceso al combustible, la falta de recursos y la caída del sistema industrial de producción y distribución tal y como lo conocemos. Sin explicaciones ni preámbulos, a quemarropa.

    Central nuclear el colapso
    Fotograma de uno de los episodios, en mi opinión, más agobiantes de la serie.

    Aunque se la ha comparado con la británica Years and Years, en este caso no profundiza en las relaciones familiares y se trata más bien de género apocalíptico. Bebiendo de los antecedentes de la también magistral película Le temps du loup, de Michael Haneke, nos muestra una Francia destruida, con sus gentes devorándose metafórica y literalmente entre ellas.

    Corrupción multimillonario
    Escena del Colapso. ¿A qué nivel de mezquindad, inhumanidad y corrupción moral puede llegar un ser humano?

    El Colapso es una producción audiovisual cruel, en la que, incluso en los escasos pero mejores momentos de humanidad que se pueden vislumbrar, no hay nada que hacer. Se ha llegado tarde a intentar solucionar los problemas, ahora solo queda el sufrimiento y la imposibilidad.

    Desasosiego en plano secuencia

    Uno de los puntos fuertes de la serie, y el que le da mayor sensación de verosimilitud, es que se ha rodado íntegramente en plano secuencia. Está compuesta por ocho episodios autoconcluyentes de 20 minutos cada uno, que se conectan entre sí a través de la aparición de personajes que, aunque experimentan lo que sucede, no llegan a ser tampoco los protagonistas de la historia.

    Y es que los capítulos están marcados más que por los personajes, por los lugares en los que suceden: un supermercado, una gasolinera, un aeródromo, una aldea, una central nuclear, una residencia de ancianos, una isla y un plató de televisión.

    Corrupción política
    El Colapso es una serie inteligente que conecta a los personajes de manera muy sutil.

    En todos y cada uno de ellos las emociones que se generan en el espectador son desasosiego, angustia y pesimismo.

    No quiero hace spoilers porque se trata de una producción audiovisual tan magnífica que hay que verla sin mucha más información, pero sí diré que algunos son mucho más agobiantes que otros, y que ciertos personajes caen en tal nivel de corrupción y bajeza moral que la sensación de asfixia te corroe.

    En este sentido, el del plató de televisión es quizá el episodio más desesperante de todos, ese momento en el que se muestra la hipocresía de representantes políticos que niegan la gravedad de lo que está sucediendo mientras tienen comprados billetes que salvaguardan su existencia cuando todo se venga abajo.

    El colapso: corrupción y estafa de la televisión
    La televisión como estafa y estandarte del mundo de corrupción política y empresarial. Todo es espectáculo, mientras se oculta la información que necesita conocer la gente.

    Y es que ya existen varias empresas que ofrecen búnkeres de lujo para multimillonarios, y se ha planteado varias veces la creación de islas autosuficientes, apartheids para ricos parecidos a los que nos mostraba el filme Elisyum.

    En definitiva, El Colapso, a pesar del desasosiego, sirve para pensar en qué mundo estamos y hacia dónde nos dirigimos. Algo nada desdeñable en mitad de una pandemia mundial.

  • Encubrimiento y cultura del silencio en The Morning Show

    Encubrimiento y cultura del silencio en The Morning Show

    Este confinamiento me está dando tiempo para ver muchas series que tenía pendientes, como The Morning Show, la puesta de largo de Apple TV+ que trata sobre el acoso sexual y su encubrimiento generalizado en entornos televisivos.

    El post entero contiene spoilers, así que, si todavía no la has visto, tenlo en cuenta y no te adentres demasiado.

    El elenco

    Uno de los puntos fuertes de esta serie es el elenco que la conforma. Jennifer Anniston, Steve Carell y Reese Whiterspoon imprimen una calidad tremenda a una producción que, de lo contrario, quizá hubiese pasado más desapercibida.

    Para algunos espectadores, entre los que me encuentro, esta se trata de una de las mejores actuaciones de Jennifer Anniston (no voy a negar que le tenía cierta manía en Friends, y a la serie entera). Borda su papel de presentadora del programa informativo matutino más famoso de Estados Unidos. Quizá también porque en sí misma, Alex Levy, su personaje, es la viva imagen de su público objetivo, mujeres estadounidenses de clase acomodada.

    Steve Carell, por su parte, interpreta el papel de copresentador acusado de acoso sexual y presunta víctima del movimiento #MeToo. Y tiene enjundia que precisamente sea este actor quien protagonice esta serie, pues ya su personaje de director en The Office era un tipo que se pasaba el día haciendo chistes sexistas e inapropiados (“That´s what she said”), pero con un aire de candidez, así que quien hiciese el casting sabía lo que tenía entre manos.

    Aborto en The Morning Show
    El personaje de Bradley Jackson es tan fresco y espontáneo que hasta confiesa en directo haberse practicado un aborto. En directo. En Prime Time. En Estados Unidos.

    Por su parte, Reese Witherspoon continúa su senda de producciones televisivas feministas, iniciada con la magnífica Big Little Lies, de la que os he hablado varias veces en este blog. Aquí hace de Bradley Jackson, una reportera de Virginia que no puede evitar decir las verdades a la cara y tener conflictos, incluso, con gente con la que no debería y de los que puede salir muy perjudicada.

    El resto de actores hacen su papel de forma más que solvente, con especial mención a Billy Crudup, que interpreta a Cory Ellison, presidente recién nombrado de la división de informativos, un tipo inteligente, astuto y que instiga toda la revolución que va a haber en el programa, aunque con el objetivo de medrar (veremos qué papel le dan en la siguiente entrega).

    Personaje de Cory
    Cory Ellison es probablemente el personaje más extraño de toda la serie, siempre empujando a los demás a actuar, con el objetivo de medrar, pero también de divertirse, pues es un cínico en toda regla.

    #MeToo

    Otro de los puntos fuertes que tiene la series es que, aunque resulta muy evidente por los primeros planos que le dedican a las que luego sabremos que fueron las víctimas de Mitch Kessler, los hechos no se narran hasta casi el final de la primera temporada (ya hay segunda en marcha).

    Y es que, durante los primeros episodios, se puede ver a un Kessler deprimido, haciéndose la víctima y quejándose de que el movimiento #MeToo, del que él tanto ha informado y con cuyas víctimas él tanto se ha solidarizado en antena, ahora se ha descontrolado y ya se acusa a gente que no ha hecho nada, como él.

    Encubrimiento generalizado
    Una de sus víctimas es quien acusa a Kessler ante Recursos Humanos.

    Nada más lejos de la realidad, pues, según se van desentrañando los hechos, se ve que, si bien no emplea la violencia para sus actos, sí fuerza a muchas de sus compañeras amparándose en el miedo de estas a ser despedidas, e incluso en el respeto que les infunde su jefe.

    El poder y el privilegio como armas para la impunidad ante el acoso sexual, y el encubrimiento como modus operandi del resto del equipo es algo habitual en la industria del entretenimiento, como hemos podido ir comprobando tras casos como el del condenado Harvey Weinstein. Ni siquiera es necesario realizar amenazas explícitas.

    Machismo despiadado e hipócrita

    En The Morning Show se muestra, además, la hipocresía de quienes aseguran haber tomado la medida de expulsar a Kessler por sus conductas inapropiadas mientras simultáneamente están buscando cómo expulsar del programa a Alex Levy porque la consideran “vieja” y sin “química” con el presentador.

    En este sentido Jennifer Anniston imprime al personaje de Levy la fuerza de la mujer que llega al culmen de su carrera y se ve abocada a enfrentarse a todo el “club de machitos” para mantener su estatus en el programa.

    Encubrimiento y corrupción
    Alex Levy sufre el machismo, pero a la vez ejerce opresión y machismo sobre las víctimas de su compañero.

    Levy mantiene a lo largo de toda la temporada conversaciones muy desagradables para poder seguir siendo la presentadora. Se ve, además, cómo ha tenido que renunciar a toda vida familiar, llevándose el rechazo de su hija, para poder estar en un puesto que, sin embargo, se da porque sí a un compañero suyo que no cesa de cometer delitos contra las mujeres (que ella también encubre, por supuesto).

    Encubrimiento de los compañeros y compañeras

    En el ambiente de trabajo que se muestra en The Morning Show hasta el aterrizaje forzoso de Bradley Jackson, lo habitual es que tanto hombres como mujeres hiciesen chistes y comentarios de mal gusto sobre las víctimas de Kessler.

    Encubrimiento y complicidad
    Mirar de otra manera a la víctima, reírse de ella, creer que ha mantenido relaciones sexuales por medrar… todo son formas de encubrimiento y complicidad.

    La propia Levy, como le señala Kessler, es la más cruel y despiadada con las chicas. No hace falta ser hombre para ser cómplice.

    Es la cultura del silencio sobre los actos de violencia y de encubrimiento y culpabilización de la víctima. Nadie quiere ver que su jefe es un depredador y, sin embargo, piensan en sus víctimas como unas trepas que se acuestan con él porque quieren dar un empujón a su carrera profesional.

    Encubrimiento y corrupción empresarial

    En la cima de todo el encubrimiento se encuentra el presidente de la cadena, que cuando una de las víctimas acude a él llorando para pedir ayuda por lo que le ha ocurrido, le pide que no lo diga en alto e inmediatamente le da un ascenso.

    Corrupción empresarial en The Morning Show
    En la cúspide del encubrimiento y la corrupción empresarial se sitúa el presidente de la cadena.

    En The Morning Show se hace una gran denuncia de la corrupción empresarial, que se manifiesta también en censura de noticias que perjudican a la clase social a la que pertenecen tanto su presidente como los anunciantes. Y es el propio presidente contrata a una investigadora privada para que culpe a otra persona de sus propios delitos. Nada que no ocurra en el mundo real.

    La moraleja que nos deja esta serie es la necesidad de exponer a los depredadores sexuales y enfrentarnos a todos los estamentos que se intenten interponer en el camino, pero manteniendo a la vez seguras a sus víctimas, pues son las que sufren por partida doble y triple el abuso y la corrupción generalizada del sistema.

  • Robots para la liberación humana en Westworld

    Robots para la liberación humana en Westworld

    Aunque todavía quedan tres episodios para finalizar esta tercera temporada de Westworld (HBO), teniendo en cuenta la maestría de las dos anteriores, me voy a atrever a decir que va a ser una de las mejores series de 2020. Y es que (cuidado, SPOILERS), ahora que los robots han salido del parque temático en el que los tenían confinados, las tramas son todavía más interesantes si cabe.

    Robots y ciberpunk

    Uno de los mejores aspectos de esta temporada está siendo la representación del mundo real en el que está ubicada Delos, la empresa propietaria de los parques.

    Es un mundo ciberpunk, y no solo por los atuendos que visten sus habitantes y los neones que iluminan las calles, sino por la digitalización de absolutamente todo, la presencia de robots y androides y las cuestiones políticas y filosóficas del género, como qué significa ser humano.

    La nueva apariencia, alejada de los escenarios western, se completa con detalles como la existencia de una aplicación similar a Uber, pero del crimen, en la que salen encargos de robos, secuestros, extorsión, asesinatos y todo tipo de delitos.

    Otro aspecto ciberpunk son las drogas del momento, como Genre, que sumerge a su usuario en una experiencia cinematográfica mediante la cual cada rato toda su realidad se filtra por la estética y la música de un género de cine determinado, desde el cine negro hasta el thriller, pasando por la acción, el romance, el drama y el realismo. Todo un guiño a los tópicos de la cultura de la televisión, el cine y los videojuegos.

    Drogas en Westworld
    El ‘viaje’ de Caleb con la droga Genre seguro que nos gustaría experimentarlo a más de uno.

    Mundo de vigilancia y corrupción

    En este mundo destaca el personaje de Engerraund Serac, un parisino que, tras ver cómo su ciudad natal y todas las personas a las que amaba se morían por la detonación de una bomba nuclear, huye con su hermano para crear una máquina similar a lo que sería un dios, todopoderosa porque sabe todo de todos los humanos y es capaz de predecir, además, sus comportamientos y cómo será su futuro.

    Corrupción de Serac
    Con la excusa del bien de la humanidad, Serac hace gala de la corrupción de siempre de controlar gobiernos.

    Una idea cuestionable desde muchos puntos, aunque habrá quien la defienda argumentando los clásicos motivos de seguridad, en el eterno debate seguridad-libertad, que, por supuesto, termina con un Serac endiosado esclavizando a la humanidad, porque si Rehoboam (nombre de la IA) prevé que vas a terminar suicidándote, ya no te dará la opción a que desarrolles un trabajo o algo que te motive, sino que te hundirá hasta el fondo en una terrible distopía de efecto Pigmalión: actuarás como ella ha previsto porque ella misma hará todo lo posible para que no tengas otras oportunidades.

    Datos de la IA
    Cuando Dolores libera los datos que tiene la IA y las decisiones que ha ido tomando sobre cada ser humano, el mundo tal y como se conoce implosiona.

    Serac, como se verá, pese a sus motivaciones supuestamente filantrópicas y mesiánicas, no es otra cosa que un humano con complejo de dios que maneja el mundo con su terrible corrupción.

    Robots para la liberación

    No es de extrañar que, ante un panorama tan desolador para el ser humano, muchos espectadores aplaudamos fuertemente los intentos de Dolores, una de las robots que consigue huir del parque, por terminar con este entramado de grandes compañías corruptas que roban datos, vigilan y controlan hasta los aspectos más íntimos de todos y cada uno de los seres humanos.

    No será hasta el quinto episodio cuando se vea un presunto deseo de liberarnos por parte de Dolores, pero aun así, ¿quién no quiere que se caiga abajo una distopía como la que gobierna en el mundo?

    El hecho de que Serac oculte que ha matado a su hermano revela, además, un paralelismo con la historia previa de otros grandes amigos de la serie, Robert Ford y Arnold Weber, en el que uno de ellos termina muerto. Quizá su significado más filosófico y moral sea que, por muy buenas intenciones que tengamos, los humanos llevamos la corrupción intrínseca, caemos una y mil veces en la misma piedra y somos capaces de las mayores atrocidades contra quienes se supone que más queremos.

    Que robots creados por Delos defiendan la libertad humana es un giro de guion maravilloso que solo hace que muchos admiremos más a Dolores y sus ideales. La parte negativa de todo esto es la incertidumbre y la violencia que generará en la población humana conocer los planes que la IA tenía para ellos, pero nadie dijo que las revoluciones fuesen fáciles.

    Localizaciones en España

    Por si esta maravilla filosófica scifi no tuviese ya bastantes puntos de por sí, no puedo cerrar este post sin señalar que muchos de los escenarios al aire libre que vemos en ella son españoles.

    En concreto, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, que hace de sede de Delos; la casa estudio del arquitecto Ricardo Bofill en San Just Desvern (Barcelona), que parece ser el domicilio particular de Serac, donde despierta Maeve (¿cuál será su papel en toda esta trama? ¿cederá a los deseos de Serac de frenar a Dolores?); y el pueblo de Besalú, en Girona, cuya plaza, de aspecto medieval, se convierte en el escenario de otro supuesto parque donde Maeve representa el papel de una espía que lucha contra el fascismo italiano.

    Los robots de Westworld en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia
    Los robots de Westworld en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

    Hay demasiados motivos para ver Westworld, además del hecho de la cuarentena, que nos da más tiempo para este tipo de placeres. No os la perdáis.

  • El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    HBO España y Movistar+ se han lanzado a llevar a televisión la historia del comienzo y la temporada de mayor y más sangrienta actividad del terrorismo de ETA.

    El terrorismo etarra llega a las pantallas

    No son las primeras series que abordan el terrorismo de esta banda, pues Antena 3 ya emitió el otoño pasado Presunto culpable, una serie en colaboración con Boomerang con el trasfondo de dos familias vascas enemistadas por el conflicto.

    Lo que sí parece es que con estas nuevas ficciones televisivas se da por hecha la apertura de este tema en la pequeña pantalla.

    La línea invisible, de Movistar+ en colaboración con Sentido Films y Corte y Confección de Películas, consta de seis episodios sobre los inicios de la banda terrorista, concretamente en el año 1968, cuando el líder de ETA Txabi Etxebarrieta cruza por primera vez “la línea invisible” de ejercer la violencia armada y asesina al guardia civil gallego José Antonio Pardines, y más tarde muere abatido en un tiroteo con la guardia civil.

    Terrorismo con origen romántico

    El director de la serie, Mariano Barroso, ha narrado en varios medios que su obra “tiene que ver más con Romeo y Julieta que con una cuestión política e ideológica”, pues para él se trata de un desencuentro con final desenlace para un pueblo.

    Para él esta es una oportunidad de contar cómo “incluso la peor pesadilla comenzó como un sueño”, así como de contextualizar la situación política en la que nace ETA.

    Por su parte, Patria, primera producción española de HBO, se centra en los peores años de actividad del grupo terrorista, haciendo hincapié en la corrupción y buscando como objetivo “que no vuelva a suceder”.

    Patria, producida por Alea Media, basada en la novela de Fernando Aramburu, se estrenará en 2020 y tendrá ocho episodios de una hora de duración cada uno. La línea invisible tampoco verá la luz antes de 2020, así que todavía nos queda medio año para ver ambas producciones, que nacen con la promesa de remover muchos sentimientos, y no precisamente buenos. Esperemos que todo sea para que en el futuro no se repitan los errores del pasado.

  • Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Estaba yo tan contento y tranquilo viendo la segunda temporada de The OA, que la tenía pendiente desde hacía tiempo, cuando de repente me he enterado de la estafa que nos ha hecho Netflix a los espectadores cancelándola.

    The OA, excelencia no rentable

    En un escueto primer comunicado, Netflix se ha limitado a decir “estamos increíblemente orgullosos de los 16 fascinantes episodios de The OA, y muy agradecidos a Brit y Zal por compartir su audaz visión y por realizarlo con increíble arte”, lo cual, lejos de ser una razón, suena a disculpa.

    Posteriormente, el CEO Reed Hastings ha dicho a la revista Variety que es el resultado de hacer un balance entre costes y espectadores: “Podemos tener shows pequeños que vayan muy bien y shows costosos que vayan también bien. El único caso en el que cancelamos es cuando una serie es muy cara y no tiene muchos visionados”.

    Netflix, una cadena como las demás

    Con esta cancelación Netflix nos estafa a los fans, pues The OA estaba planeada para tener al menos cinco temporadas y parece que esta segunda acaba de una forma bastante inconclusa.

    Además, viendo el chorreo constante de cancelaciones de la plataforma (House of Cards, Sense8, Love, Santa Clarita Diet, Narcos, series de Marvel, etc.), uno se queda con la sensación de que Netflix es una gran estafa para los usuarios, pues se vendía como que eran otra cosa distinta a las grandes cadenas de televisión en abierto y que de Netflix podrían salir productos originales que respetasen a los espectadores.

    Actualmente Netflix solo tiene tres series longevas en emisión: BoJack Horseman en animación (5 temporadas, desde 2014), Grace and Frankie en comedia (5 temporadas, desde 2015) y Stranger things en drama (3 temporadas, desde 2016).

    Anteriores a 2018 solo quedan Mindhunter, Por trece razones, The Crown, Ozark, GLOW, Atípico, F is for family, Dear White People y Big Mouth, así que más nos vale cruzar los dedos para que a estos nuevos magnates de Netflix les salgan los números y no nos cancelen nuestras favoritas.

    Y otra cosa más: ¿yo ahora qué hago con The OA? ¿Termino de verla y me enfado porque sé que no va a haber continuación o la dejo, también enfadado por lo que nos ha hecho Netflix? ¿Cómo voy a superar no volver a ver el gran baile dimensional?

    Los cinco movimientos de The OA

     

  • La corrupción del personaje de Jimmy McGill

    La corrupción del personaje de Jimmy McGill

    Terminada la cuarta temporada de Better Call Saulcuarta ya, quién lo iba a decir!), solo puedo señalar la capacidad de Vince Gilligan de mantener la calidad narrativa en sus creaciones. En este caso, sabiendo conservar el suspense sobre el personaje de Jimmy McGill, al que vemos mutar por momentos en esta última entrega.

    El lado bueno del personaje de Jimmy McGill

    El Saul Goodman que conocemos por Breaking Bad tarda en aparecer en Better Call Saul, si bien vemos desde el principio pinceladas del Jimmy McGill de ‘moralidad distraída’ al que le gusta utilizar cualquier tipo de método para salirse con la suya.

    Estafa trama urdida por Jimmy McGill
    Jimmy McGill no duda a la hora de idear y ejecutar divertidos y movidos planes para salirse con la suya.

    En este spin-off observamos los continuos intentos de Jimmy por agradar a su hermano, Chuck, reputadísimo abogado con el que siempre va a salir perdiendo en cualquier tipo de comparación.

    Lo vemos esforzarse aprobando la carrera e intentando labrarse un puesto como abogado mientras su hermano, socio de un gran y prestigioso bufete, le pone la zancadilla pidiendo a sus compañeros que no lo admitan como uno más.

    Jimmy McGill miente a Kim Wexler
    Su relación con Kim Wexler se hace inviable por las continuas mentiras, además de por una clara incompatibilidad de caracteres.

    En Better Call Saul siempre revolotea la pregunta sobre si Saul Goodman es el personaje que siempre quiso ser y fue Jimmy McGill o si ha sido una mezcla de su propia naturaleza con sus circunstancias la que lo ha llevado hasta esa corrupción total.

    El gusto por la estafa de Jimmy McGilll

    Desde joven Jimmy McGill ha tenido mucho talento a la hora de idear estrategias ilegales o de dudosa moralidad para ganar dinero. Es algo que le gusta y para lo que siente que vale, solo que en las primeras temporadas de la serie procura no tener que recurrir a ello.

    Jimmy es feliz en estas tramas que urde. Tiene un talento especial para la estafa.
    Jimmy es feliz en estas tramas que urde. Tiene un talento especial para la estafa.

    En la temporada anterior nos mostraron a un Jimmy en su salsa con Kim Wexler, su novia, estafando a empresarios ricos y trajeados en un restaurante y posteriormente en una habitación de hotel.

    Con un subidón de adrenalina más que visible, McGill se veía a sí mismo en su esplendor haciendo de la estafa un modo de vida, pero Wexler y la idea de una vida “en A” era algo en lo que quería trabajar.

    Vendiendo teléfonos móviles de estraperlo
    Vendiendo teléfonos móviles de estraperlo, una de las muchas actividades delictivas que hace Jimmy en la cuarta temporada de Better Call Saul.

    La mutación final del personaje se produce cuando ni Kim, ni el Colegio de Abogados, ni nadie, con su hermano ya fallecido, consigue llenarle sus expectativas. Cuando, después de intentarlo durante años, descubre que él nunca podrá llegar tan alto como los que están arriba, asume su condición y se da cuenta de que la única forma de hacerlo es entregándose por completo al engaño y la estafa.

    Ahí es donde se completa la metamorfosis de Jimmy McGill en Saul Goodman, y donde finaliza la cuarta temporada, que promete dar paso a una trepidante quinta entrega.

  • La estafa de The Affair

    La estafa de The Affair

    Terminada de ver la que creía última temporada de la producción de Showtime, The Affair (más tarde me he enterado de que se ha confirmado una más todavía), solo puedo decir que siento haber perdido mucho tiempo en una serie que prometía y que finalmente ha resultado ser un culebrón.

    Que no es que yo tenga nada en contra de los culebrones, al fin y al cabo hay otras series como The Good Wife que se acercan mucho a ellos, pero cuando una serie comienza con un buen planteamiento y termina siendo una estafa da rabia haber pasado tantas horas esperando algo más (inevitable recordar en este punto a Sense8).

    La promesa de The Affair

    Cuando comenzó la serie se presentaba como una aventura narrativa en la que la infidelidad de dos matrimonios se plasmaba con los mismos hechos desde los distintos puntos de vista de cada una de las personas implicadas. Primero los dos que tienen la aventura, después, también las parejas.

    Observar a cada uno de los implicados con su particular visión de un mismo hecho, en cuyos recuerdos cambiaba, además, la ropa que llevaba cada uno, era realmente novedoso y suponía una promesa de entretenimiento de calidad.

    Además, la atmósfera en la que sucedían los hechos, en la ciudad turística de Montauk, en Long Island, y el pasado de la protagonista, Alison Bailey, con un hijo de cuatro años fallecido por ahogamiento secundario, hacían más interesante la trama y mantenían en vilo a los espectadores.

    La estafa de The Affair

    Pero la originalidad narrativa y de escenificación empezó a decaer pronto, antes de que terminase la primera temporada, en la que empezaron a repetir escenas y a no dejar tan claro qué era pasado y qué presente.

    Después también vino la decadencia del guion, alargado innecesariamente y metiendo a otros personajes en la trama, como el hermano de Cole, marido de Alison, o los suegros de Noah Solloway y su terrible matrimonio.

    Cole en la estafa de The Affair
    ¿Quién podía creerse al buenazo de Cole empuñando una pistola? Pues los guionistas de The Affair nos hicieron pasar por eso
    The Affair y sus fraudes
    ¿Y qué me decís de la boda por despecho con Luisa? Si es que me recuerdo a Doña Adelaida mientras escribo este post.

    En la segunda temporada la serie ya era, a duras penas, una sombra de lo que podría haber sido. Y aun así unos cuantos, bastantes a juzgar por la cantidad de temporadas que ha renovado, hemos seguido viéndola, quizá por inercia, quizá por saber hasta dónde podrían llegar a caer.

    Noah después de salir de la cárcel
    En la temporada anterior los guionistas hicieron pasar a Noah Solloway por un inverosímil estrés postraumático del a su vez inverosímil paso por prisión.

    A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS

    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.
    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.

    Hemos llegado a ver un inverosímil Noah en prisión o cómo la aparentemente hija de Noah y Alison en realidad era hija de Cole de un día que ambos volvieron a acostarse, entre tantas y tantos giros desafortunados de guionista ebrio al volante.

    Mucho más que una estafa

    Y ahora ya se puede decir que lo hemos visto todo, porque en esta última temporada de The Affair han asesinado a Alison Bailey y no es que haya sido por exigencia del guion, más bien al contrario, el guion ha tenido que adaptarse a su marcha tras la vergonzosa noticia de que la actriz, Ruth Wilson, cobraba menos que su coprotagonista masculino, Dominic West, de The Wire, que interpreta al pedante, infeliz y camandulero Noah Solloway (¿se nota que su personaje no me cae bien? Quizá tiene que ver que lo presentasen como un escritor brillante y al leer en la propia serie retazos de su novela se ve que es literatura romanticona de baja calidad).

     

    Así que los productores, en lugar de pedir disculpas y enmendar, han dejado marchar, o peor aún, porque no se sabe, han echado a Ruth Wilson, habiendo recibido el Globo de Oro, igual que Maura Tierney, que hace de Helen, la exmujer de Noah.

    Estafa en The Affair: Helen y la vecina esotérica
    Al personaje de Helen también le dan su buena dosis de ridículo.

    Por lo que nos quedamos con una serie en la que la protagonista ha sido asesinada por un nuevo novio metido con calzador; el nuevo novio de Helen, que ya empezaba a caernos bien pese a lo también circunstancial de la historia, muriéndose en un hospital; Noah dando clase en un instituto de Los Ángeles y Cole de viaje con la hija con la que perdió dos años de su vida porque Alison no le quiso decir que era suya. ¡Ah! ¡Y una vecina esotérica embarazada del marido de Helen!

    Estafa en The Affair
    ¿Puede haber algo más telenovelesco que ocultar a un hombre que tiene una hija?

    El fundido en blanco final nos podía hacer pensar que los guionistas ya estaban lo suficientemente avergonzados por todo lo que han hecho hasta ahora, pero no, mientras el grifo de producción siga echando agua, ellos no decaerán. Veremos qué pasa en la próxima (¿alguien dudaba que no la fuese a ver?).