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  • In treatment regresa como reflexión sobre la sociedad

    In treatment regresa como reflexión sobre la sociedad

    Lo último que esperábamos los viejunos seguidores de In treatment (HBO) es un regreso de la serie, once años después, y con la misma calidad a la que nos tenía acostumbrados. Sin duda, algo para celebrar en estos tristes años de la pandemia.

    Y algo necesario. Porque la cuarta temporada de In treatment ha vuelto con la intención de hacernos reflexionar sobre el momento en el que nos encontramos como sociedad, con la salud mental completamente olvidada o deteriorada a nivel poblacional y muchas necesidades afectivas sin resolver, agudizadas por el aislamiento de confinamientos y cuarentenas.

    Colin acaba de salir de la cárcel por estafa
    Los colores del decorado, el ambiente y el vestuario de la protagonista son completamente opuestos a los de las anteriores temporadas.

    La esencia de In treatment

    La nueva versión de In treatment tiene lugar en Los Ángeles, ciudad antagonista de Nueva York, en la que el doctor Paul Weston tenía su despacho gris y anodino. En este caso será la doctora Brooke Taylor, interpretada magistralmente por Uzo Aduba (Orange is the new black), la que charlará con sus pacientes en su colorida casa en Baldwin Hills, conocido como el Beverly Hills afroamericano.

    La elección de este nuevo y alegre enclave ha sido deliberada para invitar a los espectadores a sumergirse en la serie, pues no veían necesidad de, ya que trata problemas psicológicos, construir un ambiente claustrofóbico que recordase a sus propios confinamientos, según explican los creadores.

    La relación de Brooke con Adam es una estafa por parte de ella
    Brooke mantiene una relación con Adam (Joel Kinnaman, The Killing, Altered Carbon), que está profundamente enamorado de ella, y al que ella mantiene lejos y miente constantemente.

    El nexo con las anteriores temporadas lo encontramos en que Brooke es exalumna de Paul Weston, que intenta localizarla durante varios episodios.

    En este contexto, en una casa diseñada por su recién fallecido padre, un exitoso arquitecto que exigía a su hija por encima de sus posibilidades y que la traumatizó para toda la vida, Brooke transita su propio duelo haciendo lo contrario de lo que predica, como ya hacía su mentor.

    Y es que ahí reside lo cómico en este drama, en que el doctor atraviesa los mismos problemas que intenta solucionar en los demás.

    Los pacientes ‘In treatment’

    Como en anteriores temporadas, los episodios se estructuran por pacientes y semanas, con un total de tres pacientes, más otro episodio en el que se aborda la vida personal de Brooke.

    El primero de los pacientes, Eladio, es un joven latinoamericano que trabaja como interno cuidando a Jeremy, otro joven de su edad con una enfermedad degenerativa, y que a través de las sesiones va estableciendo con Brooke una relación que transgrede los límites profesionales y se acerca más a la maternidad, cuestión con la que ella mantiene un gran trauma.

    Eladio va descubriendo su malestar en la familia rica que lo tiene contratado, dándose cuenta de que es un recurso más para ellos y no tiene la relación que le gustaría.

    El segundo, Colin, es un exmagnate tecnológico que acaba de salir de prisión por apropiación indebida y estafa y hace el tratamiento como parte del acuerdo de libertad condicional. Se trata de un hombre soberbio, mentiroso compulsivo, con el que Brooke tiene varios encontronazos en los que le recuerda que es un hombre blanco, heterosexual, adinerado y que se queja por no haber llegado al éxito cuando el mundo entero está hecho para él, aunque ella misma también ha tenido una vida relativamente sencilla en lo económico gracias a la situación de su padre.

    Colin sale de la cárcel por estafa
    Colin intenta mentirse a sí mismo y endulzar su propia versión del delito de estafa y las mentiras que contó a su mujer, pero a lo largo de las sesiones va conociéndose más y más a sí mismo.

    La tercera paciente, Laila, es una adolescente de 18 años víctima de una abuela dominante que lleva años maltratándola físicamente y que espera de ella que vaya a la mejor universidad y tenga una carrera profesional exitosa, lo mismo que le sucedía a Brooke con su padre.

    Laila es una joven muy inteligente, reflexiva, que, igual que Eladio, hace reflexionar a Brooke sobre aspectos no solo de su propia vida, sino de la sociedad en general.

    Laila
    Laila intenta llevar una apariencia normal, pero tiene la autoestima destrozada por el maltrato físico y psicológico, y una gran necesidad de reivindicarse a sí misma, como la propia Brooke.

    Porque con Laila y Eladio puede palpar de cerca, como ella misma, las situaciones de racismo que se viven en Estados Unidos, siempre con las manifestaciones de Black Lives Matter como telón de fondo. Colin, sin embargo, representa el mundo de la corrupción, de la soberbia, de la altanería.

    Y así, en cada episodio los espectadores podemos disfrutar de una serie que aborda temas trascendentales, nos considera inteligentes y nos conmueve profundamente.

  • Solos, una serie sobrevalorada

    Solos, una serie sobrevalorada

    Cuando los amantes de la ciencia ficción escuchamos que hay una serie nueva del género y que hay muchas personas que la recomiendan, en seguida nos hacemos ilusiones de que vamos a encontrarnos frente a algo interesante y rompedor. No es el caso de Solos (Amazon Prime) que, si bien podría haber sido una producción magnífica, está siendo muy sobrevalorada.

    Solos, una serie hecha en pandemia

    La primera limitación que se ve en Solos es que sus episodios, independientes y autoconcluyentes, están protagonizados únicamente por un actor (a excepción del último, en el que hay dos) que realiza un monólogo, ya sea consigo mismo, con un doble, con su propio personaje en distintas líneas temporales, o con una IA que aparece de comparsa.

    Episodio de Tom, una estafa
    El episodio de Tom se hace largo y pierde interés por momentos.

    Es un nuevo formato de reducción de actores que ya han experimentado otras series, como Euphoria, también con nefastos resultados.

    Porque, para enganchar y mantener la atención, el ritmo del texto, la interpretación y el contexto tienen que ser los adecuados para no aburrir o no hartar a los espectadores, y es algo que Solos no consigue.

    La estafa de los personajes

    Ya desde el primer episodio, en el que Anne Hathaway descubre cómo viajar en el tiempo podemos ver una desconexión entre Leah, el personaje que interpreta, una científica que intenta escapar del sufrimiento que la enfermedad de ELA ha producido en su madre, amor de su vida, y las líneas que le atribuyen.

    El personaje de Leah es una estafa
    El personaje de Leah presenta estereotipos de género terribles y superficiales pese a tratarse de una gran científica que ha descubierto los viajes en el tiempo.

    Es inevitable que cualquier fanático de la ciencia ficción dura se eche las manos a la cabeza viendo cómo se destroza el personaje de una científica exitosa sometiéndola a diálogos propios de las comedias románticas más estúpidas de Hollywood.

    Buenos actores y buen planteamiento para una ejecución nefasta
    Buenos actores y buen planteamiento para una ejecución nefasta.

    Y, aunque el de Leah es el caso más sangrante, produce mucha decepción que en el episodio de Sasha hayan dejado pasar la oportunidad de hace que Uzo Aduba se luzca como la grandísima actriz dramática que demostró ser en Orange is the new black y termine siendo un monólogo teatral excesivo y aburrido.

    Porque en Solos no hay un solo episodio redondo, como sí lo hay en otras series como Black Mirror, que, a pesar de sus altibajos, ha sabido mantener la calidad general y ha hecho algunos capítulos antológicos. Me atrevería a decir, incluso, que no está dentro del scifi, sino que es un drama aderezado con ciertos toques de ciencia ficción en el contexto y en los decorados, sin más. Si la vais a empezar pensando que tienen algo que ver, sentiréis que es una estafa.

     

  • Series chicle que deberían haber terminado antes

    Series chicle que deberían haber terminado antes

    Los fanáticos de las series nos encontramos con que en ocasiones hay buenas producciones que  se terminan repentinamente porque las veíamos cuatro frikis (Deadwood, Lodge 49, etc.) y otras que se convierten en series chicle, estiradas por encima de sus posibilidades (para alegría del equipo técnico, que de repente se ve con un trabajo estable, un unicornio en la profesión).

    Las peores series chicle

    Cuando pensamos en series chicle, inevitablemente se vienen a nuestra mente series que duraron temporadas y temporadas, como The Simpson o Anatomía de Grey, pero hay muchas otras que, sin llegar a los récords de estas, deberían haber terminado antes.

    La más representativa para mí ha sido Prison Break. Su innovadora premisa quedó obsoleta en cuanto lograron salir de la cárcel, pero eso no impidió a los guionistas continuar una trama cada vez más absurda en la que terminaron confluyendo corrupción, oscuras multinacionales y situaciones inverosímiles que daban mucha vergüenza ajena.

    Hay que reconocer que la temporada en la que acaban en una cárcel de Panamá recupera un poco su planteamiento inicial, pero habría que borrar demasiados bochornos de la memoria para alabarla.

    Series chicle: The Walking Dead
    ¿Cuántos personajes principales quedan ya en The Walking Dead? ¿Por qué se sigue produciendo cuando su audiencia es mínima?

    The Walking Dead se llevaría el segundo puesto o la medalla de plata, aunque el hecho de que nadie haya puesto fin todavía a semejante despropósito la hace una buena candidata al podio.

    Ocurre, en ocasiones, que algún directivo de la productora o algún familiar de directivo está enganchado a una serie y le sigue inyectando dinero, aunque ya casi sea solo esa persona quien la ve. En el caso de The Expanse ha sido Jeff Brezos quien ha querido seguir con la serie, y en la última temporada se ha notado el descenso de la calidad.

    Temiendo un final estafa en The Expanse
    Temiendo un final estafa en The Expanse.

    Series chicle han sido también Anatomía de Grey, The Big Bang Theory (a la que el alargamiento le provocó una agudización del humor rancio) y Lost (con uno de los finales estafa más sonados de todas las series). The Office sin Steve Carell entraría dentro de esta categoría.

    Mediocridad

    Muchas producciones que comenzaron con planteamientos originales terminaron convertidas en una oda a la mediocridad, como The Affair, True Blood, 13 Reasons Why, Homeland o Weeds, de la que mucha gente desconoce, afortunadamente para ellos, toda la etapa en la que Nancy Botwin termina siendo narcotraficante más allá de la frontera, en México.

    Si Nancy Botwin ya era un personaje histriónico, a partir de la tercera temporada se hace insufrible.
    Si Nancy Botwin ya era un personaje histriónico, a partir de la tercera temporada se hace insufrible.

    Dexter, otra innovación con unas primeras temporadas absolutamente deliciosas y que terminó siendo un batiburrillo inverosímil, amenaza ahora con volver a las pantallas, y encima sin ninguno de los actores que interpretaban al resto de los personajes.

    Un regreso de vergüenza ajena y con los protagonistas más acartonados que nunca también se está cociendo para Friends, una serie que, si ya resultaba sobrevalorada en su momento, con cada reposición que se ha hecho ha ido envejeciendo y perdiendo cualquier atisbo de dignidad. Que me pongan cien veces Verano Azul antes que ver otra vez Friends.

    Friendes siempre fue una estafa de serie
    ¿Hay algo que apetezca menos que esto?

    A las puertas

    Hay alguna serie actual a la que todavía no me atrevo a considerarla chicle porque guardo respeto a las ideas que intentan transmitir y a los actores y creo que están intentando dar lo mejor de sí, pero considero que El cuento de la criada, This is us y The Expanse están a un paso del punto de no retorno y que cuando antes terminen, menos tristeza nos dará a sus admiradores.

    Caracterización de Rebecca en This is us
    Más vale que no nos estafen con el final de This is us, porque Mandy Moore y la cantidad de dulzura y matices que da a su personaje como Rebecca Pearson ya valen unos cuantos Emmy.

    Series chicle patrias

    Como lo de explotar la gallina de los huevos de oro es algo universal, en España tenemos varios ejemplos de producciones que se alargaron provocando el sonrojo de espectadores y ciudadanía en general en el caso de aquellas producidas con fondos públicos.

    Al salir de clase fue un gran trampolín para muchos actores y actrices españoles.
    Al salir de clase fue un gran trampolín para muchos actores y actrices españoles.

    Han sido los casos de Médico de familia, Los Serrano (con su surrealista final), Hospital Central, Compañeros y Al salir de la clase (de la que salieron actores y actrices como Leticia Dolera que han estado en varias de estas series insufribles, y auténticas joyas como Sergio Peris-Mencheta, cuyas dotes de dirección teatral han quedado más que demostradas en “Un trozo invisible de este mundo”, “Lehman Trilogy” y “Una noche sin luna”, que se encuentra de gira en estos momentos por España).

    Pero el premio a la más interminable se lo lleva, sin duda, Cuéntame cómo pasó, que a este paso va a terminar siendo una serie de scifi ambientada en la España del año 3000.

     

  • Caída de The Expanse: su temporada más floja

    Caída de The Expanse: su temporada más floja

    Si hace unas semanas señalaba en este mismo blog que The Expanse (Amazon) iba camino de convertirse en una de las mejores series de ciencia ficción de la historia, hoy escribo en un tono un tanto más desilusionado por la caída de su calidad, pues varias cuestiones han hecho que el final de temporada haya sido una estafa.

    Si no has visto la quinta temporada, te recomiendo que no sigas leyendo, ya que contiene spoilers.

    Caída del guion

    En The Expanse, hasta el momento, las grandes tramas, los hechos heroicos, el gobierno, la corrupción, etc. habían sido los temas más importantes, jugando cada personaje, incluso los protagonistas, un papel más en el baile de esta humanidad en expansión.

    Pero esta quinta temporada hemos visto cómo se dejaban de lado los arcos argumentales grandes y las cuestiones trascendentes para terminar siendo una serie en la que se impone el amor romántico entre los protagonistas.

    El amor romántico en The Expanse es una estafa.
    El amor romántico en The Expanse es una estafa.

    Y es que, tras varios episodios manteniendo encerrada a Naomi Nagata en una nave con explosivos en la que experimentó todo tipo de angustias, la solución narrativa ha sido que se salve ella para poder llegar hasta Holden e, incomprensible y ridículamente, fallezca Alex Kamal de un derrame tras haber logrado rescatarla.

    De un guion serio esperas el valor de realizar grandes sacrificios, como sucede también en la vida misma, y tras todo ese periplo, quien debería haber caído sería ella.

    Corrupción de Marte
    La única esperanza que albergo es que las tramas de corrupción de Marte tengan continuidad y una amplitud de miras de la que carece el resto de facciones.

    Además, y esto ya vengo diciéndolo desde hace más tiempo, la relación amorosa que se establece entre el capitán de la Rocinante y ella es terriblemente plana e inverosímil y, en estos casos, para no escribir algo creíble y que enganche a los espectadores, es mejor abstenerse de crear algo que no se va a sostener.

    Personalismo

    Esta caída de la calidad se nota también en el resto de personajes, con exceso de personalismo y cierta caricaturización de los mismos. La malhablada Chrisjen Avasarala se convierte en la salvadora de la Tierra de una manera que recuerda demasiado a cómo se hizo Presidenta de las Colonias a la Secretaria de Educación Laura Roslin en Battlestar Galactica.

    Personaje inverosímil estafa
    El hijo de Marco Inaros y Naomi Nagata no solo es un personaje plano e inverosímil, sino que está interpretado por el probablemente segundo peor actor de la serie, después de Steven Strait (Holden).

    Marco Inaros, que podría haber sido un revolucionario, a pesar de su visión de futuro para los cinturonianos, se queda estancado en el odio y la mezquindad hacia su anterior pareja y madre de su hijo, al que tampoco se preocupan en dar mucha profundidad.

    Kamal, el piloto al que han despedido fulminantemente por muerte, parece que va a ser sustituido por Clarissa Mao, la hija del corrupto empresario Jules-Pierre Mao, ahora redimida tras haber sido rescatada por Amos de una prisión de máxima seguridad.

    Estafa de la hija del corrupto Mao
    ¿Quién puede creerse que la asesina Clarissa Mao ahora sea una nueva tripulante de la Rocinante? ¿En qué se ha convertido The Expanse? ¿En Naruto?

    Y todos ellos se dirigen a la guerra por la conquista de los planetas al otro lado del anillo en una sexta temporada que esperemos que no caiga en lo simplón y sepa mantener las complicaciones y las contradicciones que hasta el momento arrastraban los personajes.

     

  • Kalifat, propaganda y terrorismo islamista en Suecia

    Kalifat, propaganda y terrorismo islamista en Suecia

    Unos años después de la presunta y esperemos definitiva derrota del Daesh llega a través de Netflix a nuestras pantallas Kalifat, una serie sueca en tono de thriller sobre cómo el ISIS fue captando jóvenes europeos, segundas generaciones de inmigrantes, para irse al Estado Islámico.

    Kalifat es una respuesta para quienes, como yo, nos hemos estado preguntando durante mucho tiempo cómo era posible que adolescentes que viven en países donde se respetan los derechos humanos elegían dejar atrás a sus familias para dar, literalmente, su vida por el proselitismo islamista.

    Kalifat, los hechos reales

    Y es que, aunque la historia esté narrada a modo de thriller, la base de cómo operan los reclutadores de jóvenes está inspirada en hechos reales.

    El perfil del extremismo islamista
    El perfil del extremismo islamista y la captación de adolescentes para la causa es el tema principal de Kalifat.

    Así, “El Viajero”, Ibbe, profesor asociado del instituto, sería como una de esas figuras carismáticas y persuasivas que lograron convencer a sus pares para unirse a la causa del Daesh y que eran o bien hermanos mayores que habían estado en Siria, o bien compañeros de instituto  o influencers.

    terroristas alienados
    Los jóvenes procedentes de familias desestructuradas son más proclives a caer en este tipo de alienación.

    Porque el Estado Islámico desarrolló una enorme propaganda audiovisual que difundió a través de canales de YouTube. Hasta llegó a tener su propio magazine, al estilo de las revistas que triunfan entre los adolescentes. En este sentido, puede decirse que fue el primer grupo religioso radical en utilizar y dominar las herramientas digitales para el proselitismo.

    reclutamiento de adolescentes en Kalifat
    Las policías europeas señalaron hace tiempo que en muchos casos el adoctrinamiento se realizaba a través de Internet, cuando los adolescentes pasaban mucho tiempo en sus habitaciones solos con el ordenador o el teléfono móvil y entraban en contacto con los reclutadores.

    Cuando Ibbe recluta a las adolescentes Sulle, desilusionada y bastante crítica con la política sueca, su hermana Lisha y Kerima, procedente de una familia desestructurada con un padre alcohólico y maltratador, lo hace enviándoles vídeos en los que los islamistas son presentados como heroicos valientes que están extendiendo la ley de Dios, una guerra santa por la que van a ser premiados en la eternidad, como hacían los adoctrinadores que se llevaban a adolescentes al Daesh.

    reclutadores Kalifat
    La red de captación de Kalifat engañaba a las jóvenes haciendo creer que iban a vivir en un paraíso de palmeras y fuentes cristalinas. Nada más lejos de la realidad.

    Sulle, Lisha y Kerima, como otros muchos y otras muchas jóvenes que fueron convencidos por estos radicales, se sentían especiales y habían desarrollado un sentimiento de pertenencia, fundamental en esas edades. Ni los padres de Sulle y Lisha, inmigrantes que no practicaban el Islam, podían salvarlas.

    Kalifat, el thriller

    La otra parte de Kalifat, bien estructurada y narrada, es la que incluye ficción en formato thriller en el que Fátima, una agente del servicio secreto de Suecia de origen bosnio, recibe información sobre unos atentados que van a tener lugar en el país.

    La fuente es Pervin, una adolescente sueca, hija también de inmigrantes, que fue engañada para ir al Estado Islámico y, tras sufrir violencia machista, violaciones y todo tipo de represión, decide que quiere irse de allí para salvar a su hija, Latiffa.

    Suspense en Kalifat
    El corazón en un puño cada vez que Pervin tenía que vigilar a su marido y a sus compañeros para dar información a Fátima.

    Las peripecias que tiene que hacer Pervin para poder hablar con teléfono (prohibidos para las mujeres) con Fátima y enterarse de los planes de los atentados mantienen al espectador en un continuo sobrecogimiento.

    Por su parte, Fátima realiza ciertos descubrimientos que apuntan a una posible corrupción de su jefe, Nadir, que podría estar compinchado con Abu Jibril, imán referente del marido de Pervin y sus compañeros de brigada islamista.

    Para ser una serie del norte de Europa, que suelen tener excelente calidad pero muchos finales estafa, hay que señalar que, a excepción de un par de trampas del guion demasiado obvias hacia el tercer o cuarto episodio, logra mantener una excelente calidad.

    Escena estafa en Kalifat
    La serie flojea en este único punto, a partir del cual pensé que iba a ser otra estafa, pero, afortunadamente, no es así.

    Con un final nada halagüeño en el que se demuestra que nadie gana en este juego, Kalifat cierra una primera temporada que probablemente no se continúe, aunque críticos y admiradores están reclamando más entregas.

  • Despilfarro sin grandes resultados: See

    Despilfarro sin grandes resultados: See

    Después de ver la primera y hasta el momento única temporada de See y de saber cuánto se han gastado en su producción la primera palabra que se me viene a la mente es despilfarro.

    Quizá, al ser Apple TV+, les duelan menos los 17 millones que se han pulido por episodio, pero cuando se produce semejante desembolso lo mínimo que cabría esperar es una calidad excelente, y este no es el caso.

    Planteamiento y puntos fuertes de See

    See parte de una premisa muy atractiva, como es un futuro distópico de la humanidad en el que un virus mata a la mayor parte de la población y los pocos que quedan vivos, pierden la vista. En pocos cientos de años, lo que era una civilización floreciente y en la vanguardia tecnológica vuelve poco menos que a los palos y las piedras. Estimulante y muy atrayente.

    Ambientación en See
    Las localizaciones y la ambientación son muy atrayentes, pero eso no basta para hacer buena una serie.

    El hecho de que el guionista fuese Steven Knight, el mismo que en Taboo, también hacía de See toda una promesa.

    Asimismo, y esto hay que reconocerlo, los paisajes canadienses en los que se ambienta siempre son un deleite para los ojos.

    Dónde está el despilfarro

    Peeeeero.

    Por muy buen planteamiento, equipo y localizaciones que tengas, si a la hora de desarrollar el guion no te ocupas de cuestiones básicas como la verosimilitud, tu producción pierde más de lo que podría haber ganado.

    See estafa reina
    El personaje de la reina Kane, debilitado y sin apoyos, no se sostiene.

    Las más que improbables escenas de acción, las persecuciones, las continuas e inexplicables elipsis y la caricaturizada reina son tan inverosímiles que no alcanzan una calidad mínima para sostener todo ese despilfarro económico. Y es una auténtica pena que una serie que podría ser pionera al poner sobre la mesa cuestiones sobre qué consideramos herejía, qué supone la visión o hacia dónde va el ser humano en estos mismos momentos se quede en una serie de mero pasatiempo.

    Una vez más, Jason Momoa haciendo de líder tribal.
    Una vez más, Jason Momoa haciendo de líder tribal.

    Otro fallo, en mi opinión, son los elementos que toma de otras series, muchos y demasiado parecidos a las originales. Es inevitable no ver en See un cierto plagio de Vikings o Juego de Tronos, con el protagonismo, además, de un Jason Momoa tristemente encasillado en el papel de fuerte simplón y protector.

    En definitiva, See sido una de las grandes estafas de 2020, como lo fue The Witcher en 2019. Esperemos que la segunda entrega de ambas mejoren lo presentado hasta ahora.

  • Soulmates, la desilusión scifi

    Soulmates, la desilusión scifi

    Cuando leí que Brett Goldstein y Will Bridges, guionista de Stranger Things y Black Mirror, había creado una serie en la que se exploraba cómo un avance científico determinado podía transformar las relaciones humanas tuve claro que tenía que verla. Terminada la primera temporada de Soulmates, solo puedo decir que ha sido una profunda decepción.

    La premisa de Soulmates

    Soulmates parte de un futuro cercano, como Black Mirror, a tan solo quince años del presente, en el que la investigación científica ha descubierto la forma de emparejar a las personas con su “alma gemela” ideal. A partir de ahí, cada episodio profundiza en distintas formas en las que este “Test” influye en la vida de todas las personas del planeta.

    Soulmates, la estafa que no llegó a ser scifi
    Soulmates, la estafa que no llegó a ser scifi.

    Es una premisa muy atrayente y que podría dar mucho de sí, pero el desarrollo que le han dado a través de los seis primeros episodios de la primera temporada es inconsistente, con algunos que son una estafa, como el segundo, el típico thriller que te puedes encontrar en un telefilme de Antena 3.

    Y no es que no haya veces que el cuerpo no te pida tirarte en el sofá y ver la enésima película de una Karen que se quiere vengar de un Ken porque en el pasado le hizo daño, pero cuando te pones un episodio de una serie con una supuesta calidad y te encuentras eso, no puedes evitar pensar que estás perdiendo el tiempo.

    Quizá el error ha sido la cadena que la ha producido, AMC, que no tiene la calidad de BBC o HBO, o quizá es que han estado especialmente vagos a la hora de escribir los guiones.

    Puntos fuertes

    Hay que señalar que no todos los episodios de Soulmates tienen el mismo gancho. El primero, protagonizado por Sarah Snook (soberbia en Succession), constituye una buena apertura. El cuarto, con Nathan Stewart-Jarret (Mis Fits, Utopia), tiene ritmo, es divertido y se deja ver bastante bien.

    Soulmates Mateo y Jonah
    La historia de Mateo y Jonah por lo menos te lleva a sitios inesperados.

    Y el quinto, aunque excesivo, quizá es el que más me ha gustado porque explora una parte oscura de la mente humana y qué ocurriría si una persona con ciertos problemas psicológicos y demasiadas expectativas en el hallazgo descubre que su pareja ideal está muerta.

    Soulmates, la secta
    Hay que reconocer que el episodio de la secta está bien ambientado y tiene su verosimilitud, dada la variedad de cultos que hay en países como Estados Unidos.

    Pero Soulmates no da para pensar tanto como uno cabría esperar tras sumergirse en Black Mirror y se queda a medio camino entre el drama, el romance y el thriller sin entrar lo más mínimo en la ciencia ficción.

  • Antidisturbios, un thriller de corrupción policial y judicial a la española

    Antidisturbios, un thriller de corrupción policial y judicial a la española

    La polémica que ha habido en España con la serie Antidisturbios (Movistar+) y la calidad a la que nos tiene acostumbrados Rodrigo Sorogoyen han hecho que ver la serie fuese casi una obligación para mantenerse al día en las conversaciones con amigos. Y no ha defraudado, aunque confieso que me apura ver que en nuestro país seguimos sin aceptar que la ficción es eso, una invención, y no un documental.

    El punto de partida de Antidisturbios

    Antidisturbios es un thriller que tiene por protagonistas a un grupo de agentes de las Unidades de Intervención Policial que, obligados a ejecutar un desahucio sin refuerzos y empleando uso (o abuso) de la fuerza, ven cómo el operativo termina con un vecino muerto, Yemi Adichie, un mantero que deja mujer e hijos en Senegal.

    Escena del desahucio en Andisturbios
    La escena del desahucio en Antidisturbios representa a la perfección la tensión que se vive en los lanzamientos judiciales.

    La escena del desahucio está muy bien rodada, manteniendo la tensión, explorando los distintos puntos de vista: el de la familia a la que echan, los activistas que intentan pararlo, los antidisturbios y la fría representación judicial.

    Los agentes se quejan a todas las instancias posibles de que son pocos efectivos para el número de gente que hay congregada en la casa, pero el juez parece querer que se celebre el desahucio a toda costa, caiga quien caiga.

    Y quien cae es un humilde mantero senegalés, que recuerda mucho a Mame Mbaye, que falleció fulminado por un infarto tras una persecución policial, según aseguraron desde el Sindicato de Manteros.

    Laia Urquijo investiga a los antidisturbios y la trama de corrupción
    La joven inspectora Laia Urquijo, uno de los personajes mejor construidos e interpretados, quiere llegar al final de la trama de corrupción.

    A partir de ahí, comienza una investigación de Asuntos Internos en la que una de las agentes de la unidad, Laia Urquijo, está dispuesta a llegar hasta el final de la trama para desenmascarar la verdad.

    Con estas premisas, que parten de nuestra realidad más cercana, muchas personas se hicieron a la idea de que la serie iba a ser una denuncia o una crítica social, y en cierto modo lo es, pues pone sobre la mesa temas como la corrupción policial, el abuso de autoridad, la corrupción judicial, la corrupción empresarial y la gentrificación, especialmente en un barrio como Lavapiés (aunque el tema ha pasado un poco de moda, al menos de momento, con la crisis del turismo que estamos viviendo por la pandemia).

    antidisturbios detalles
    La serie está llena de guiños en los que se deja ver una realidad muy concreta.

    Pero Antidisturbios es, ante todo, un thriller.

    Antidisturbios y Villarejo

    Otro elemento que toma de la realidad es el del personaje de Revilla, casi idéntico (hasta en la boina) al excomisario José Manuel Villarejo, que presuntamente recopilaba datos de la vida privada de personalidades a través de escuchas ilegales, para luego utilizarlos en tramas de corrupción y extorsión.

    El grupo de antidisturbios, acorralado por la opinión pública, enfrentando movilizaciones en la calle contra su actuación y a punto de ser juzgados, recurre al expolicía Revilla para que se invente un dossier sobre Yemi Adichie, injuriándolo con acusaciones de violencia contra la policía.

    Realidad vs ficción

    Por si fuera poco, otra escena de acción en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu durante la celebración de un partido termina de regar de verosimilitud la trama, con una paliza por parte de los hinchas a uno de los agentes, respondida a su vez con otra por parte de los compañeros de este.

    Andisturbios. Expolicía corrupto Revilla
    Imposible no pensar en Villarejo viendo el personaje de Revilla.

    Y encima la serie termina con una imagen del famoso “Crucero Piolín” con el que miles de agentes de la Policía Nacional desembarcaron en Cataluña para el efectivo del 1 de Octubre de 2017. ¿¡Para qué queremos más!?

    Nos falta cultura de la ficción. Estamos poco acostumbrados a ver películas y series españolas que se atrevan a jugar con elementos de la realidad y pensamos que tienen que ser fieles a nuestra visión. Los sindicatos policiales se cabrean porque la serie representa a unos agentes que abusan de la fuerza y consumen sustancias ilegales y piden que se les elimine de los agradecimientos. Los activistas se indignan porque esperaban una crítica más directa y posicionada. Todos tienen algo que decir.

    Construcción de personajes en Antidisturbios
    Todos y cada uno de los personajes de los agentes están perfectamente construidos.

    Pero lo cierto es que se trata de ficción, ni más ni menos, y muy bien rodada, con un ritmo trepidante y unos personajes muy bien caracterizados. Tan bien construidos e interpretados que cualquiera que tenga un hermano, cuñado o suegro policía puede verle reflejado en su exceso de testosterona, en su introversión, en sus formas de hablar y relacionarse con los demás o cuando se quita la faja después de llevar unos cuantos whiskys en la sobremesa (#truestory).

    Cena de Antidisturbios
    Ya solo por la escena de la cena merece la pena ver la serie.

    Antidisturbios tiene, además, escenas que pasarán a la historia, como la cena del último episodio, llena de diálogos, momentos de exaltación de la amistad, tensión… Y es que Rodrigo Sorogoyen escribe costumbrismo como pocos lo saben hacer y es en esas escenas aparentemente pequeñas donde más se lucen sus guiones y sus personajes.

    En definitiva, se trata de una serie que hay que ver porque corona el cada vez mejor nivel de las series españolas y nos introduce en un terreno que hasta ahora solo habíamos explorado cuando se trataba de otros países. No llega a ser The Shield o The Wire, pero va por ese camino. Esperemos poder ver más como ella y quizá algún día, por qué no, una versión de The Young Pope a la española.

  • Originalidad: las ocho series más innovadoras

    Originalidad: las ocho series más innovadoras

    Me está fascinando tanto la serie The Third Day, con su parte intermedia de evento teatral inmersivo en directo durante 12 horas en colaboración con Punchdrunk, que no he podido evitar recordar otras series que me han maravillado por su originalidad en el planteamiento o la ejecución.

    Aquí va mi lista: Oz, Treme, The Leftovers, The Young Pope (y The New Pope), Lodge 49, Fleabag, The Third Day y Legion.

     

    Originalidad e intensidad emocional

    Oz tenía que estar y ser, además, la primera, porque es la que más años tiene y la pionera. HBO ya despuntaba allá en 1997 por la calidad de sus series. En este caso, con una puesta en escena muy teatral y unos personajes y tramas en los que no daban respiro al espectador.

    Treme es otra producción de HBO que todo seriéfilo ha visto al menos una vez. Con la firma de David Simon y Eric Overmeyr, retrata el día a día de la vida en este barrio de la Nueva Orleans recientemente azotada por el huracán Katrina y cómo los habitantes sobreviven entre la precariedad y la depresión mientras los grandes magnates hacen su agosto con la corrupción. Y todo ello acompañado de una banda sonora exquisita, como no podía ser de otra manera tratándose de la cuna del jazz.

     

     

    The Leftovers, también de HBO, entra en el podio de la originalidad y la calidad. Damon Lindelof (Prometheus, World War Z, Phineas and Ferb) supo adaptar la novela de Tom Perrota para sumergirnos a todos en un universo de terrible ensoñación en el que todos sus supervivientes afrontaban el vacío que habían dejado, literalmente, millones de personas.

    Uno de los puntos a favor de The Leftovers es que nunca pretendió explicar el porqué, sino simplemente hacernos flotar unas veces, hundirnos en la miseria y en la desolación otras, en un viaje audiovisual de los que no se suelen hacer muy a menudo, y con el aderezo de una intensa y melancólica banda sonora de Max Richter que sabe recoger toda la emoción contenida en esta serie que mantiene al público aguantando constantemente la respiración.

     

    Originalidad y surrealismo

    Seguimos para bingo con HBO con The Young Pope y The New Pope, dos deliciosas extravagancias con la marca de Paolo Sorrentino. A medio camino entre el surrealismo y el magistral cine político y de denuncia del napolitano (no olvidemos su magnífico film Il Divo), es una elegante y blasfema crítica a la corrupción, la megalomanía, el endiosamiento, la hipocresía, lujuria y demás vicios del Vaticano. Y con Jude Law y John Malkovich bordando los papeles papales. ¡Qué más se puede pedir!

     

     

    En cuanto a Lodge 49, que no ha superado la criba de AMC (centrada mayoritariamente en la estafa de The Walking Dead) y ha sido cancelada tras una frenética segunda temporada, es una serie atípica de comienzo a fin. Realismo duro del que sufren millones de personas que no pueden llegar a fin de mes a pesar de trabajar, combinado con un realismo mágico y un aire de fantasía que sabes que es irreal pero, al igual que los personajes, te quieres aferrar a él porque así al menos parece que queda algo de esperanza.

    Lodge 49, ya lo dije en un post hace tiempo, es una serie sobre la clase trabajadora, en la que se suceden disquisiciones filosóficas, situaciones hilarantes y dramas económicos y emocionales. Como la vida misma.

    Mi séptima elección como serie brillante por su originalidad es Fleabag, escrita y protagonizada por Phoebe Waller-Bridge y producida por BBC y Amazon Studios. Lo que comienza pareciendo las vicisitudes de una niñata inconsciente egoísta termina siendo una comedia dramática muy profunda en la que el amor, la pérdida y el sentimiento de estar perdido en el mundo se expresan de manera irreverente, sobre todo en la segunda temporada, con su escarceo religioso.

     

    Fleabag
    Una gran originalidad de Fleabag es la ruptura constante de la cuarta pared, que hace al espectador cómplice.

     

    The Third Day, la séptima de mi lista, mezcla folk horror, thriller y surrealismo y nos transporta, además, a la increíble (¡y real!) isla de Osea, cuyos habitantes se quedan atrapados cada vez que sube la marea.

    Felix Barret y Dennis Kelly, con la producción de Sky Atlantic y HBO, consiguen crear una atmósfera de tensión y terror gracias a la originalidad de su planteamiento, al contar con dos equipos distintos para rodar las dos partes en las que se divide, y gracias a la excelente interpretación de los actores, especialmente de Jude Law.

     

     

    Como guinda, The Third Day incluye un evento teatral inmersivo de 12 horas de duración, de la mano de la compañía de teatro inmersivo londinense Punchdrunk. El maratón teatral, en el que Jude Law desciende a los infiernos dentro de un ritual del festival pagano que se celebra anualmente en la isla, se emitió en directo a principios de octubre (HBO ha subido a YouTube el resumen, que comparto unas líneas más arriba). Originalmente estaba planteado para que hubiese miles de asistentes, pero los protocolos de seguridad por la pandemia obligaron a modificar el formato.

    Terminando ya, en último y octavo puesto llega Legion (Fox). Es la que menos trama tiene, o al menos la que menos me interesa en cuanto al guion de todas, y he dudado de si incluirla o no por eso, pero cada episodio es un auténtico viaje surrealista, puro divertimento y experiencia visual, y eso ya la hace distinta a muchas otras.

     

     

    No he incluido títulos como BreakingBad, Orange is the New Black, The Wire, The Soprano, Deadwood, Broad City, Six Feet Under, Russian Doll, The Expanse, Raised by wolves, etc. porque, aunque me hayan encantado y me parezcan magistrales, son más evidentes y más tradicionales en su ejecución y la otra lista es de las que, en mi opinión, más se han atrevido a innovar a la hora de narrar, y con una factura impecable.

    Ni siquiera comparten género o temática, simplemente son aquellas en las que he sentido que han tratado de sorprender y hacer pasar a los espectadores por una serie de experiencias y emociones inusitadas. Aquellas que, gracias a su originalidad, consiguen superar las limitaciones del medio en el que se encuentran.

    Si no las habéis visto, tenéis unas cuantas horas de deleite por delante.