Ya dije hace semanas que me parecía que Westworld (HBO) estaba tomando unos tintes revolucionarios en pro de la libertad y del amor. Algún lector me respondía que no, que no terminaba de creerlo, que seguro que Dolores tramaba algo perjudicial para la humanidad. Pero no ha sido así, y se ha impuesto la belleza.
Aviso: este post es un conglomerado de spoilers de la última temporada de Westworld, así que te aconsejo que, si no la has visto, te abstengas de leerlo de momento, o lo hagas bajo tu responsabilidad.
La belleza del libre albedrío
Esta última temporada de Westworld, más ciberpunk que nunca, plantea cuestiones filosóficas como la naturaleza del ser, el libre albedrío, el potencial alcance del big data para el control de la humanidad, el poder de las decisiones…
Dentro del mundo distópico en el que se ubica la multinacional Delos, propietaria de los robots del parque Westworld y del proyecto de recopilación de comportamiento humano más grande del mundo, la corrupción empresarial llega a tal punto que, a través de una IA como Rehoboam, ejerce un control totalitario sobre las vidas de los humanos.
Si el sistema marca a alguien como potencial disruptor, ninguna acción que quiera tomar para hacer el bien o construir un futuro sólido será posible. Los rechazos laborales, la imposibilidad de acceder a créditos y las oportunidades que se le presenten irán encaminadas a cumplir los pronósticos de la máquina.
Westworld termina constituyéndose una oda a la capacidad de tomar decisiones y el libre albedrío.
Partiendo de la base de que no existe el libre albedrío y de que todo puede ser predicho a partir del comportamiento anterior y de patrones humanos, se elimina el libre albedrío obedeciendo a los designios de una IA.
No hay posibilidad de espontaneidad ni belleza en un mundo dispuesto por una computadora gigante.
Belleza frente a corrupción y control
Frente a la concepción de que la seguridad (de unos pocos, preferentemente las clases altas) es más importante que la libertad, Dolores termina librando una batalla a muerte por la belleza, por el amor y por la libertad.
En sus últimas palabras con Maeve ella afirma que es porque está programada para ver la belleza del mundo, pero lo cierto es que su personaje va transformándose a medida que conoce emociones humanas complejas.
Dolores decide ver la bondad y la belleza frente a la fealdad y la corrupción humanas.
Es muy marcado el cambio de la Dolores que al salir de Westworld solo busca venganza contra los seres humanos a la que se enternece y crea un vínculo con el hijo de Charlotte Hale, a la que suplanta, o con Caleb, un estupendo Aaron Paul que elige como compañero por su empatía y capacidad para elegir hacer el bien en situaciones en las que todos los demás eligen lo contrario.
Westworld, después de todos estos vaivenes, nos viene a enseñar la necesidad de seguir apostando por la libertad, aunque, tal y como quedan abiertas las líneas para una posible siguiente temporada, tal vez se trate de una ilusión.
Porque, ¿qué maquinaciones tienen en mente los supervivientes, entre los que se encuentra la falsa Charlotte Hale, que quiere suplantar también a William? ¿Qué papel jugarán Bernard y Lo Sublime en el futuro de ambas especies?
Aunque todavía quedan tres episodios para finalizar esta tercera temporada de Westworld (HBO), teniendo en cuenta la maestría de las dos anteriores, me voy a atrever a decir que va a ser una de las mejores series de 2020. Y es que (cuidado, SPOILERS), ahora que los robots han salido del parque temático en el que los tenían confinados, las tramas son todavía más interesantes si cabe.
Robots y ciberpunk
Uno de los mejores aspectos de esta temporada está siendo la representación del mundo real en el que está ubicada Delos, la empresa propietaria de los parques.
Es un mundo ciberpunk, y no solo por los atuendos que visten sus habitantes y los neones que iluminan las calles, sino por la digitalización de absolutamente todo, la presencia de robots y androides y las cuestiones políticas y filosóficas del género, como qué significa ser humano.
La nueva apariencia, alejada de los escenarios western, se completa con detalles como la existencia de una aplicación similar a Uber, pero del crimen, en la que salen encargos de robos, secuestros, extorsión, asesinatos y todo tipo de delitos.
Otro aspecto ciberpunk son las drogas del momento, como Genre, que sumerge a su usuario en una experiencia cinematográfica mediante la cual cada rato toda su realidad se filtra por la estética y la música de un género de cine determinado, desde el cine negro hasta el thriller, pasando por la acción, el romance, el drama y el realismo. Todo un guiño a los tópicos de la cultura de la televisión, el cine y los videojuegos.
El ‘viaje’ de Caleb con la droga Genre seguro que nos gustaría experimentarlo a más de uno.
Mundo de vigilancia y corrupción
En este mundo destaca el personaje de Engerraund Serac, un parisino que, tras ver cómo su ciudad natal y todas las personas a las que amaba se morían por la detonación de una bomba nuclear, huye con su hermano para crear una máquina similar a lo que sería un dios, todopoderosa porque sabe todo de todos los humanos y es capaz de predecir, además, sus comportamientos y cómo será su futuro.
Con la excusa del bien de la humanidad, Serac hace gala de la corrupción de siempre de controlar gobiernos.
Una idea cuestionable desde muchos puntos, aunque habrá quien la defienda argumentando los clásicos motivos de seguridad, en el eterno debate seguridad-libertad, que, por supuesto, termina con un Serac endiosado esclavizando a la humanidad, porque si Rehoboam (nombre de la IA) prevé que vas a terminar suicidándote, ya no te dará la opción a que desarrolles un trabajo o algo que te motive, sino que te hundirá hasta el fondo en una terrible distopía de efecto Pigmalión: actuarás como ella ha previsto porque ella misma hará todo lo posible para que no tengas otras oportunidades.
Cuando Dolores libera los datos que tiene la IA y las decisiones que ha ido tomando sobre cada ser humano, el mundo tal y como se conoce implosiona.
Serac, como se verá, pese a sus motivaciones supuestamente filantrópicas y mesiánicas, no es otra cosa que un humano con complejo de dios que maneja el mundo con su terrible corrupción.
Robots para la liberación
No es de extrañar que, ante un panorama tan desolador para el ser humano, muchos espectadores aplaudamos fuertemente los intentos de Dolores, una de las robots que consigue huir del parque, por terminar con este entramado de grandes compañías corruptas que roban datos, vigilan y controlan hasta los aspectos más íntimos de todos y cada uno de los seres humanos.
No será hasta el quinto episodio cuando se vea un presunto deseo de liberarnos por parte de Dolores, pero aun así, ¿quién no quiere que se caiga abajo una distopía como la que gobierna en el mundo?
El hecho de que Serac oculte que ha matado a su hermano revela, además, un paralelismo con la historia previa de otros grandes amigos de la serie, Robert Ford y Arnold Weber, en el que uno de ellos termina muerto. Quizá su significado más filosófico y moral sea que, por muy buenas intenciones que tengamos, los humanos llevamos la corrupción intrínseca, caemos una y mil veces en la misma piedra y somos capaces de las mayores atrocidades contra quienes se supone que más queremos.
Que robots creados por Delos defiendan la libertad humana es un giro de guion maravilloso que solo hace que muchos admiremos más a Dolores y sus ideales. La parte negativa de todo esto es la incertidumbre y la violencia que generará en la población humana conocer los planes que la IA tenía para ellos, pero nadie dijo que las revoluciones fuesen fáciles.
Localizaciones en España
Por si esta maravilla filosófica scifi no tuviese ya bastantes puntos de por sí, no puedo cerrar este post sin señalar que muchos de los escenarios al aire libre que vemos en ella son españoles.
En concreto, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, que hace de sede de Delos; la casa estudio del arquitecto Ricardo Bofill en San Just Desvern (Barcelona), que parece ser el domicilio particular de Serac, donde despierta Maeve (¿cuál será su papel en toda esta trama? ¿cederá a los deseos de Serac de frenar a Dolores?); y el pueblo de Besalú, en Girona, cuya plaza, de aspecto medieval, se convierte en el escenario de otro supuesto parque donde Maeve representa el papel de una espía que lucha contra el fascismo italiano.
Los robots de Westworld en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.
Hay demasiados motivos para ver Westworld, además del hecho de la cuarentena, que nos da más tiempo para este tipo de placeres. No os la perdáis.
Si todos paramos porque #Yomequedoencasa haciendo cuarentena por el coronavirus, está claro que los rodajes de las series que, aunque nos gustan mucho a todos y forman parte de nuestra cotidianidad, no son un producto imprescindible para la subsistencia, tienen que sufrir cancelaciones. Otras, de momento, han afirmado que van a seguir, aunque probablemente cambien de parecer en las próximas semanas.
Cancelaciones internacionales
Todas y cada una de las cadenas han anunciado ya cancelaciones en los rodajes de algunas de sus series.
Por su parte, Apple TV+ detiene los rodajes de The Morning Show, Servant, See o Little America, entre otros. FX pospone Fargo, Atlanta, Snowfall… Amazon Prime Video, de Carnival Row.
Otras series pueden correr peor suerte y terminar definitivamente canceladas, como The Flash, Batwoman o Supergirl, de DC Comics.
Cancelaciones en España
Nuestro país sufrirá las cancelaciones de Paraíso (Movistar), La que se avecina (Telecinco), entre otras.
Y, de manera adicional, los espectadores españoles de series tendrán que asumir las cancelaciones de los doblajes, pues los estudios deben respetar las normas establecidas para todos. HBO España ya ha anunciado que por esta decisión se verán afectadas todas las nuevas temporadas de sus series: Westworld, Better Things, La conjura contra América, Breeders, etc.
En este caso, como fiero defensor de la versión original, aunque me apene la situación laboral de todos esos magníficos actores españoles de doblaje, pienso que será un revulsivo para que muchas personas se enfrenten al inglés y, quién sabe, igual hasta aprendan un poquito.
Como buen ciudadano que soy, concienciado con la prevención de la salud de los más frágiles, y con la mía propia, pues también hay personas “de mediana edad” (es la primera vez que me enmarco en esa categoría y me ha entrado un escalofrío al leerme) ingresadas graves en los hospitales, #Yomequedoencasa. Y para pasar la cuarentena de la mejor manera, estas son las series que tengo previsto ver.
#Yomequedoencasa con clásicos
Los seriéfilos tenemos relativa suerte porque estamos en una época del año en la que grandes clásicos contemporáneos del mundo de las series están emitiendo sus nuevas temporadas.
Decidme si no es para alegrarse poder ver Better Call Saul, la precuela de Breaking Bad sobre los orígenes del corrupto abogado Saul Goodman, cuando todavía era un pipiolo que intentaba hacerlo bien, pero todo siempre se le torcía.
Para quienes todavía no hayan empezado o acabado The New Pope, segunda temporada de The Young Pope sobre la que escribiré algún nuevo post, este tiempo de inactividad al aire libre les puede servir para disfrutar de una de las mayores irreverencias que se han hecho en los últimos tiempos. Pon un Sorrentino blasfemo y soberbio en tu cuarentena.
El cardenal y Secretario de Estado Voilleo recuerda a los secretarios de estado más temibles de todos los tiempos, como el propio Kissinger. Hombres de Estado dispuestos a lo que sea con tal de preservar el status quo.
Aunque ya está en su recta final, This is us también es una buena opción, mucho más amable que la anterior. Y he de decir que me alegro de la evolución que está teniendo, cosa que no hubiese imaginado cuando escribí este primer post sobre el final de su primera temporada, que me pareció una estafa.
También tendré oportunidad de ver si la estafa en la que se convirtió el final de la primera temporada de Altered Carbon remonta de alguna manera.
Y hablando de scifi y mundos futuristas y oníricos, ya tenemos también la última temporada de Westworld, así que es una excelente opción para pasar un día entero de maratón viéndola.
Ahora que estamos en un momento estrella del año de seriesfeministas en las que las protagonistas tienen muchísima fuerza, me atrevo con este listado de personajes femeninos que deberían ser referencia para todos esos guionistas que todavía siguen creando arquetipos ridículos que desmejoran mucho las series (Breaking Bad, por ejemplo).
Series con varios personajes femeninos fuertes
Es difícil hacer un ranking, así que voy a hacer una lista que no tiene por qué ir de menos a más ni viceversa. Son los personajes femeninos que más me han impactado hasta el momento en las series de televisión:
Calamity Jane (Robin Weigert) y Joanie Stubbs (Kim Dickens), Deadwood
Deadwood es magistral tanto en su factura, como en el guion y la interpretación de los personajes, en especial los femeninos de Calamity Jane y Joanie Stubbs, que rompen moldes, y más para la época, pleno siglo XIX, en la que está ambientada la serie.
Calamity Jane, que existió en la realidad, fue una exploradora profesional estadounidense que, si bien tiene el más que cuestionable mérito de haber luchado contra los nativos americanos, ostentó una profesión osada y aventurera.
Joanie Stubbs en Deadwood es la madame del prostíbulo The Bella Union. Lesbiana, pareja de Calamity Jane, la historia entre ambas se agradece en un ambiente dominado por el machismo y la corrupción moral como fue esta época en Estados Unidos.
Deadwood es una de mis series favoritas de todos los tiempos por muchas cosas, estos dos personajes entre ellas.
Dolores Abernathy (Evan Rachel) y Maeve Millay (Thandie Newton), de Westworld
Siguiendo con historias del oeste, aunque esta vez en forma de parque temático futurista donde los visitantes pueden dar rienda suelta a su corrupción y sus mayores vicios, incluidas las agresiones sexuales y los asesinatos, añado aquí a dos personajes femeninos fascinantes, las huéspedes Dolores y Maeve.
La profundidad y la evolución de ambos personajes, cuyas historias se narran de manera paralela y van in crescendo en cuanto a ritmo e intensidad, es de las cuestiones que más atrapan de la serie.
Maeve es de los dos el que más impacta con su grandísima sensibilidad y búsqueda de amor y justicia.
Abbi Jacobson e Illana Glazer, de Broad City
Estas dos humoristas estadounidenses son las creadoras, productoras ejecutivas e intérpretes de la desternillante comedia Broad City, en la que juegan el papel de dos jóvenes judías un poco fumetas (bueno, muy fumetas) que sobreviven con trabajos precarios en Nueva York.
Las situaciones hilarantes y el salvajismo que no tienen ningún pudor en mostrar (aunque luego la cadena de televisión, en un alarde de mojigatería, censure muchas cosas) hacen de esta serie un divertimento para olvidarse de los problemas.
“Las Cinco de Monterrey” y Meryl Streep, de Big Little Lies
Las “Cinco de Monterrey”, de las que he hablado aquí en varias ocasiones y a las que se ha sumado la siempre fantástica Meryl Streep en el papel de madre de maltratador, constituyen un elenco femenino brillante que destaca, además, por su sororidad ante la violencia machista.
Cada una lidia con sus problemas, sobre todo ocasionados por sus relaciones de pareja, y todas ellas comparten un secreto que las une y las lleva a tirar hacia adelante sea como sea.
Ozark
Ya he hablado en más de una ocasión en este blog sobre Ozark y el magistral papel que interpretan todas y cada una de las mujeres de la serie, muy por encima de los hombres poderosos y corruptos de los que se supone que están ‘detrás’.
En perspectiva de género Ozark supera con creces a su homóloga, Breaking Bad, en número y calidad de los personajes femeninos.
The handmaid´s tale
June, magistralmente interpretada por Elisabeth Moss, a la que le van como anillo al dedo los papeles de mujer que se supera a sí misma en un mundo hostil y machista (Mad Men, Top of the lake), es uno de los mejores personajes femeninos de todas las series. Obligada a sobrevivir en una teocracia patriarcal infame, su evolución y transformación son lo que la hacen salir adelante.
Pero el resto de papeles femeninos no se quedan atrás. Sus compañeras oprimidas (criadas y Marthas) y las opresoras del sistema (esposas y tías) son papeles también robustos, de mujeres que tienen que mantenerse en pie ante las humillaciones y la represión de los hombres al mando.
Elisabeth Moss interpreta de manera espectacular el papel de June. Con un solo movimiento de nariz y labios es capaz de mostrar un sinfín de matices.
Orange is the new black
De esta serie, de la que ya he hablado en varias ocasiones en este blog, todos y cada uno de los personajes femeninos tienen fuerza y personalidad propias y no necesitan de ningún personaje masculino para tener entidad propia.
Cada una con su idiosincrasia, sufrimiento, pasado y delitos en la espalda, todas las reclusas de las cárceles femeninas que aparecen en OITNB representan profundos y poliédricos papeles. No hay blancos y negros. Las escalas de grises, la compasión por las presas, los personajes no normativos y la combinación de la tragedia de la cárcel con las escenas de humor cotidiano dan a este drama sobre la corrupción del sistema penitenciario estadounidense una seña de identidad entrañable.
Personajes femeninos con cuerpos y vidas no normativos protagonizan OITNB.
Personajes femeninos individuales en series llenas de estereotipos
Lo lógico y normal sería que todas las series tuvieran personajes potentes tanto masculinos como femeninos, pero la realidad, desgraciadamente, es otra, y encontramos series en las que solo un personaje femenino tiene fuerza mientras el resto se limitan a reproducir estereotipos de género.
Gillian Darmody (Gretchen Mol), de Boardwalk Empire
El papel de Gillian Darmody en Boardwalk Empire es una de las mayores rarezas que se han visto en representación de la maternidad en televisión.
Prostituida, violada y casada con un hombre al que no quería, lejos de ser una víctima, Gillian se convierte en una inesperada verdugo que aprovecha un momento de debilidad de su hijo para abusar sexualmente de él. Sí, lo que leéis, una madre pederasta en televisión, ya era hora, porque haberlas, aunque constituyen un ínfimo porcentaje en relación con los hombres, haylas.
Gillian Darmody es la representación de una mujer abusada que se convierte en madre abusadora.
Un personaje muy oscuro con un final tenebroso como toda su sorprendente evolución.
Nurse Jackie (Lisa Coleman)
Entre la representación de la maternidad no convencional también se encuentra el personaje de Nurse Jackie (curiosamente, la actriz Lisa Coleman hacía de madre mafiosa en The Soprano), una enfermera adicta y mentirosa que destroza la vida de su familia y de todo el que se acerque a ella, aunque esto ocurre pasadas las primeras temporadas, en las que todavía puede ocultar su vicio secreto.
Uno de los grandes momentos de Nurse Jackie y su adicción a las drogas.
Gemma Teller (Katey Sagal), de Sons of anarchy
¡Qué decir de Gemma Teller, la mamá motera de Sons of anarchy! Sus mentiras y su continua manipulación la llevan a tener el final más trágico posible.
Gemma es, sin duda, el único personaje femenino potente en la serie, aunque es una pena que le hayan dado un perfil tan pérfido, pero ella sola sostiene las últimas temporadas cuando todos los demás, empezando por su hijo, el protagonista, flaquean.
La corrosiva Gemma Teller es el único personaje femenino de Sons of anarchy con personalidad propia y a la ‘altura’ del resto (muy por encima, de hecho).
La actriz Katey Sagal interpretó también un buen papel en Matrimonio con hijos, haciendo de esposa nada al uso para la época de la serie.
Lagertha (Katheryn Winnick), de Vikings
En el mundo vikingo destaca una mujer por sus batallas y hazañas, Lagertha, que muchísimo más allá de ser “la primera mujer de Ragnar Lothbrok”, se convierte en una luchadora con entidad e historia propias, seguida por numerosos congéneres.
Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), de Borgen
La protagonista de la serie danesa Borgen, en la que la socialdemocracia y los pactos tienen casi tanto papel principal como ella misma, destaca por su templanza y sus buenas formas en el Palacio de Christiansborg.
Una gobernante moderada que escapa de la corrupción y que tiene el diálogo por bandera como personaje femenino de la política europea en una serie más que recomendable para saber cómo es el hacer político por los países de nuestro norte.
Birgitte Nyborg y sus pactos políticos protagonizan Borgen.
Y esta es mi humilde lista. Todavía me quedan por ver series como Killing Eve, así que espero que me recomendéis más en las que pueda disfrutar de personajes como estos.
Llegan las nominaciones de los Emmy 2018 y con ellas, supuestamente, los reconocimientos a los mejores trabajos y trabajadores de las series, pero, además de los consabidos aciertos, siempre hay amargos olvidos.
Aciertos de los Emmy 2018
Hay que señalar que, si el año anterior fueron una estafa por las omisiones de The Leftovers (todavía me duele), The Young Pope o Transparent en este hay bastantes más aciertos (no puedo cerrar este párrafo sin acordarme de que otro de los aciertos de 2017 fue premiar con hasta 8 estatuillas a Big Little Lies).
Entre lo que considero buenas apreciaciones, con las que coincido plenamente, por parte del jurado están las chorrocientas nominaciones a Westworld y The handmaid´s tale, que se constituyen como triunfadoras del año.
Desaciertos de los Emmy 2018
No estoy tan de acuerdo con todas las nominaciones a This is Us, pues la trama me resulta demasiado ñoña y los actores, muy forzados, ni tampoco con dar ningún reconocimiento especial a la última temporada de Game of thrones que, como señalé en este blog hace casi un año, es un fraude sin George RR. Martin.
En la categoría de sobrevalorados de los Emmy también incluiría Stranger Things, que continúa estirando el desgastado e insípido chicle de la nostalgia por las películas mediocres de aventuras de los 80, y The Americans, la serie que parece sacada de un documento de propaganda estadounidense durante la Guerra Fría.
En esta misma línea también me resulta incómodo que a estas alturas sigan repartiendo nominaciones a otra serie propagandística y larga como un día sin pan como es Homeland.
Los grandes olvidados
Pero, más que los nominados que no deberían estar en ese listado duelen los olvidados, las grandes series y los grandes actores y actrices que no van siquiera a sentir el gusanillo de tener un reconocimiento en forma de nominación por su excelente trabajo.
En este epígrafe tengo que incluir obligatoriamente POSE, la maravillosa serie de Ryan Murphy para HBO sobre la cultura ball y las vicisitudes de la vida LGTBIQ en Nueva York durante los años 80. POSE cuenta con un guion brillante que podría haberla incluido entre los mejores dramas de 2018, así como con un reparto de actores y actrices de auténtico escándalo, creíbles, soberbios.
No quiero pensar mal, pero a ver si va a tener algo que ver el hecho de que cinco actrices trans protagonicen la serie para que desde los Emmy no se les quiera dar ningún tipo de reconocimiento.
Otra serie que me gustaría que se incluyese, y esta vez quizá se haga para el año que viene porque también es cierto que se ha estrenado en muy mala fecha para llegar a las nominaciones es Sharp Objects, thriller que, aunque con trama muy distinta, recuerda a Big Little Lies por su oscuridad y la forma de tratamiento de los traumas que atormentan a su protagonista.
Veremos qué galardones se conceden al final y con cuáles estamos de acuerdo o no, pero a estas dos grandes series no las veremos premiadas por los Emmy 2018.
Un año más los Premios Emmy nos sorprenden, para mal, olvidándose grandísimas producciones y excelentísimos actores y actrices que merecerían, si no llevarse una estatuilla, al menos estar nominados para ella.
Si en 2016 lamentábamos la ausencia de The Knick, Transparent y Orange is the new black, en 2017 lloramos que no se encuentren algunas de las series que más han aportado en los últimos meses.
El destierro que más duele
De entre todas las omisiones que ha habido en las nominaciones a los Emmy la que más se están extrañando es la de The Leftovers, absoluta genialidad televisiva imposible de catalogar ni etiquetar en ningún género específico y que ha dejado el listón muy alto para producciones venideras.
Como admirador, qué digo admirador, fanático de la serie, me siento insultado ante la negación de lo evidente y solo puedo pensar que el jurado de estos Premios Emmy o no tiene ni idea (sí, para soberbio, yo) o está influido por luchas intestinas entre productoras (semejante atrocidad despierta mi lado más ‘conspiranoico’).
Grandes que se quedan sin Emmy
Otra grandísima ausencia es la de The Young Pope, una serie en la que la estética está cuidada de manera tan detallista que muchas de las escenas parecen coreografías, bailes de cardenales, monjas y laicos en torno a uno de los personajes mejor construidos e interpretados como es el del Papa Lenny Belardo.
Magnífico Jude Law y digno de un Emmy y mucho más, y magnífico Paolo Sorrentino atreviéndose con una sátira sobre una de las figuras más controvertidas y menos criticadas y exploradas cinematográficamente de todos los tiempos, el Papa.
Similar estupefacción causa que no esté presente Ed Harris por Westworld que, sin embargo, sí ha obtenido sus nominaciones (Anthony Hopkins y Jeffrey Wright). Ed Harris ha sido uno de los pilares de la calidad de esta maravilla scifi a la que algún día dedicaré un post y se merecía un premio, o una nominación, igual que su compañero de reparto en Enemigo a las puertas, Jude Law, como he dicho más arriba.
Este año también tengo que lamentar que Transparent no pueda competir por el premio a la mejor comedia y lo mismo me ocurre con The Good Fight, aunque hay quien no la etiquetaría dentro de este género.
Igualmente me sorprende que no se haya mencionado American Gods y la magnífica interpretación de Ian McShane, al que siempre recordaré con cariño y devoción por su papel en Deadwood.