Ayer cometí una imprudencia, aunque reconozco que me gustó y creo que volveré a repetirla más veces. Fue como mezclar chocolate con chorizo, pero con buen resultado. Y preguntaréis, ¿qué hiciste? Pues terminé de ver un episodio de This is us (NBC) y seguidamente, sin un vasito de leche ni nada mediante, me atreví a darle al play a Succession (HBO). Soy hombre de contrastes.
Contrastes de personajes
A pesar de que el episodio de This is us que vi termina con mal sabor de boca porque se muestra un enfado entre los hermanos, así como a Becca, la madre, realmente afectada por una enfermedad neurodegenerativa, esta serie familiar se suele caracterizar por sus buenas intenciones y la bondad de todos los personajes.
A pesar de sus conflictos, en This is us reina la paz y el amor entre todos los miembros de la familia.
Ni en el peor de los enfados o momentos ninguno de los Pearson tiene nada que ver con los despiadados y tiranos Roy, que se creen dueños del mundo entero y sus habitantes.
Pasar de una cena de Acción de Gracias en casa de Randall Pearson a una cena durante un retiro corporativo de Waystar Royco es como llegar a Alaska en bañador tras haber pasado una calurosa tarde en Canarias.
La corrupción moral y la tiranía de la familia Roy no deja tregua. Las reuniones familiares nada tienen que ver con las de los Pearson.
De la afabilidad y la dulzura de los Pearson a la crueldad y villanía de los Roy sin término medio. Series que provocan sentimientos entrañables frente a series que te revuelven las entrañas. Grandes contrastes.
Contrastes de banda sonora
La música también juega un papel importante en ambas series. En This is us los acordes melosos de guitarra pueden llegar a empalagar y a dar la sensación de que te encuentras en una nube de algodón y que todos los momentos afectuosos que has vivido con tu familia no le llegan a la suela del zapato a esa épica cotidiana que inunda la vida de los Pearson.
Cuando abrazo a mis padres jamás suena esa guitarrita por detrás, lo cual puede hacer que en el futuro no recuerde tan nítidamente esos momentos como sí hacen los protagonistas de This is us.
Cuando el cariño y la sinceridad se acompañan de acordes como los de la banda sonora de This is us, las lágrimas afloran con facilidad.
Nicholas Britell compone la canción principal, que no puedes dejar de escuchar una y otra vez, como la de Game of Thrones. Ampulosa, su piano por sí solo ya es el preludio de la tensión que está por venir.
Solo con poner ambas bandas sonoras a una persona que todavía no ha visto ninguna de las series creo que podría hacerse una idea bastante aproximada del contenido de cada una de ella. Y es que estos contrastes no son en vano.
Os recomiendo la experiencia, aunque si la hacéis por la noche, mejor empezar por Succession y terminar suavecito con This is us, por aquello de que con la calma y una sonrisa se concilia mejor el sueño.
Después de todos los buenos momentos que me ha proporcionado The Man in the High Castle puede resultar ingrato por mi parte quejarme de los minutos finales de la serie, pero soy de esos seriéfilos a los que les fastidia mucho que una buena producción termine de mala manera, o con imprevistos que parecen pegotes más que resolución de tramas.
Hace un tiempo ya dediqué un post a esos finales estafa de las series que, tras tenerte años enganchado, desilusionan en la última temporada, en el episodio final o, como The Man in the High Castle, en los últimos cinco minutos.
Cuidado, que vienen SPOILERS.
Acontecimientos verosímiles vs minutos sobrantes
Tras una temporada final frenética en la que los personajes femeninos habían cobrado una fuerza extraordinaria y los acontecimientos políticos se sucedían de manera lógica y verosímil, sin ninguna estridencia, nos encontramos con un cierre un tanto innecesario.
Un accidente ferroviario provocado por la resistencia con la ayuda de Helen Smith, que no soporta en lo que se ha convertido con tal de sobrevivir en el régimen nazi, termina con su vida y deja a John Smith completamente devastado.
Este intenta huir por los bosques hasta que se da cuenta de que no llegará muy lejos, y de que tampoco es algo que desee, pues las palabras de su mujer recriminándole todos los crímenes que han cometido resuenan en su interior.
Igual que hiciera Hitler en su búnker, John Smith se dispara a sí mismo antes de que lo mate el enemigo. A partir de ahí, su subordinado directo, que ya había anunciado previamente su deseo de liberar Norteamérica de las garras del Reich, detiene el ataque contra los comunistas que habían tomado San Francisco.
Todo correcto. Ese podría haber sido un final estupendo para unas cuatro temporadas de scifi de grandísima calidad en la que todo tenía un sentido, pero no fue así y la feliz idea de añadir más minutos al metraje para algunos ha resultado una maravilla, pero para otros, entre los que me incluyo, suena más a estafa.
Momento que nunca debería haber tenido lugar, en mi humilde opinión.
¿Quiénes vienen?
Y es que, sin que hubiese habido aviso previo de que un montón de gente estuviese pensando venir al mundo donde el horror se ha impuesto por sistema, a través del portal construido por los nazis para viajar entre universos aparecen centenares de personas paseando como quien ha salido a ver escaparates por la Milla de Oro.
¿Quién es esta gente?
No sabemos quiénes son ni qué quieren. ¿Son las almas de los muertos en este universo? No parece verosímil, pues la muerte se muestra irreversible en todo momento.
¿Son viajeros que han estado preparando los acontecimientos que han desencadenado la caída del imperio japonés en San Francisco o la de Himler? Se tendrían que haber visto detalles que nos hubiesen indicado su presencia anteriormente.
¿Si se trataba de algo que había preparado Frank Frink con sus dibujos, pues de repente aparece uno en la pared, no deberían haber explicado algo más?
¿Será un cliffhanger de Amazon para anunciarnos una nueva serie de scifi que sea secuela o precuela de The Man in the High Castle? A estas alturas, ya tendrían que haberse pronunciado al respecto.
Como todas las posibles dudas se resuelven por sí solas sin que den lugar a nuevas tramas, la navaja de ockham me lleva a pensar que se trata del típico final puesto ahí para dar suspense o alargar el metraje de manera innecesaria, y eso es algo imperdonable en una serie de la factura de The Man in the High Castle.
Así que, a pesar de las buenas horas que me ha dado y de que, sin duda, la volveré a ver en el futuro, siento que debo mostrar mi desacuerdo para que estas cosas no pasen. No más finales Lost en nuestras series.
Terminada la primera y hasta ahora única temporada de Euphoria (no sé cómo esperé tanto para verla), puedo afirmar que la posiciono directamente en el ranking de las diez mejores series de todos los tiempos. Por diversas razones, pero sobre todo, por plasmar la realidad en la que viven inmersos los jóvenes, rodeados de presión y en un mundo que no parece tener mucho futuro.
Jóvenes en una olla a presión
La sensación que más acompaña durante todos los episodios es el desasosiego, el continuo sobresalto y la presión a los que están sometidos los jóvenes protagonistas (sobre todo las jóvenes protagonistas, en femenino) dista mucho de la adolescencia que tuvimos quienes nacimos en los 70.
Algunos personajes, como el de Cassie, sufren continuamente abusos y machismo por parte de sus compañeros.
Si bien teníamos nuestros propios problemas derivados de la adolescencia, conviene recordar que creíamos tener un buen futuro por delante si hacíamos todo correctamente, es decir, si nos aplicábamos y utilizábamos el instituto como trampolín a la universidad o a un trabajo. Porque, de aquella, había la esperanza de encontrar trabajo incluso si abandonabas los estudios.
El trasfondo de Euphoria es el de un mundo cada vez más decrépito, contaminado, frívolo y extremista en el que los jóvenes van a tener que desenvolverse sin ninguna herramienta, porque los adultos no sabemos qué va a pasar, ni lo podemos intuir, a todos los niveles, empezando por el más fundamental, como es la supervivencia de nuestro entorno con el cambio climático.
Jóvenes en la era de las redes sociales
Las jóvenes que protagonizan Euphoria, además de sufrir el machismo, el clasismo, la transfobia y la gordofobia, ven incrementada la presión por las omnipresentes redes sociales y un entorno de Internet cada vez más peligroso para ellas.
Ciberbullying, acoso sexual, violaciones, corrupción de menores, violencia de género y bullying son el pan de cada día para estas adolescentes a las que les cuesta pensar en su futuro porque apenas ven cómo salir de su presente.
Sin duda, lo que más afecta a las vidas de los y las jóvenes de Euphoria es la corrupción adulta.
La serie narra a la perfección los actos de culpabilización de comportamientos de chicas que, sin embargo, son bien vistos en sus congéneres masculinos, y cómo sus sentimientos y pensamientos más profundos importan poco a unos compañeros de instituto que las ven como y tratan como objetos de su propiedad.
El acceso al uso de aplicaciones de todo tipo para tener citas, e incluso las de servicios sexuales, se presenta en toda la magnitud del problema. ¿Qué está haciendo y con quién tu hijo o hija adolescente con su móvil?
Los padres se presentan todos bastante ajenos a las vidas de sus jóvenes retoños, pero a la luz de los testimonios de profesores que circulan por las redes, parece un reflejo desgraciadamente fiel de la realidad.
¿Cuáles son sus opciones? ¿Deberían controlar los teléfonos de sus hijos? La respuesta la da la propia serie con su guion. En mi opinión, un sí rotundo. Y ya no solo por lo que se puedan hacer entre ellos, sino porque hay todo un submundo de depredadores adultos acechándolos.
La historia de abusos y corrupción del padre de Nate es probablemente la más escalofriante de toda la serie.
Delicia audiovisual
Euphoria es, además de un producto generacional, una maravilla del buen hacer audiovisual. Planos originales y atrevidos y una banda sonora trepidante, con canciones y ritmos contemporáneos muy bien elegidos (me quito el sombrero ante lo bien traído que está el “Malamente” de Rosalía en uno de los episodios) son señas de identidad de esta serie.
Hasta el maquillaje que llevan las protagonistas en cada escena responde a necesidades del guion para plasmar sus emociones.
El maquillaje de Jules, probablemente el más llamativo de toda la serie, aunque casi todas las protagonistas llevan su propio y marcado estilo particular, va transformándose a medida que la desesperación se apodera de ella.
Otra cuestión muy positiva a nivel narrativo es que rompe con muchos tabúes sobre la adolescencia, adentrándose sin pudor en relaciones tóxicas, conductas sexuales, identidades de género, consumo de drogas, etc. y presentando las distintas aristas que tienen, sin maniqueísmos, pues no todas las conductas sexuales adolescentes son perjudiciales para ellos, ni todo el consumo de drogas tiene que ser abusivo, como sí le pasa a Rue, pero no le ocurre, por ejemplo, a las amigas de Jules.
Se agradece, y mucho, que se presenten relaciones normalizadas y profundas entre personajes femeninos con distintas identidades de género.
En definitiva, Euphoria es una serie sobre jóvenes desde una perspectiva muy profunda y con una calidad que dista mucho de las típicas series sobre adolescentes a las que nos tienen acostumbrados las cadenas de televisión.
Una vez más, bravo por HBO. Esperamos ansiosos la próxima temporada.
Llega Halloween y todo blog que se precie tiene que tener su ranking particular de series de terror para ver estos días en los que las telarañas pasan de ser un desagradable encuentro a una exquisita decoración, así que aquí va el mío.
En él encontraréis mi visión particular del tema, pues me decanto más por el terror psicológico y la perspectiva del Día de Difuntos que por el folclore estadounidense que acompaña a las fechas, aunque no hago ascos a nada.
Les Revenants
Si pienso en el Día de Difuntos inmediatamente se me viene a la memoria esta producción francesa de Canal+ en la que, sin previo aviso, unas cuantas personas de diferentes edades regresan a lo que fueron sus hogares y provocan desazón, terror y malestar entre sus seres queridos, que han encontrado la forma de lidiar con su muerte y ahora tienen dificultades para reinsertarlos en sus vidas.
¿Cómo te sentirías si uno de tus seres más queridos regresase de la muerte?
A este suceso se unen una serie de anomalías que están sucediendo en la región y que generan una atmósfera muy agobiante, tanto para los protagonistas como para los espectadores.
Six Feet Under
De Six Feet Under ya he hablado aquí en alguna ocasión aludiendo a su grandísima calidad y a su impactante final. Hoy la incluyo en este listado porque es serie de difuntos por excelencia, pues la familia protagonista posee una funeraria y, además, tiene una conexión especial con los muertos.
Una de las muertes más tristes de las series de televisión: Nate Fisher de Six Feet Under.
The Leftovers
En The Leftovers no hay muertos, hay algo muchísimo peor que eso: desaparecidos. Porque un desaparecido es un muerto al que nadie ha podido despedir, una herida abierta constante, como bien saben los familiares de represaliados durante las dictaduras.
¿Cómo nos sentiríamos si, de repente, se desvaneciese el 2% de la población? The Leftovers explora sentimientos.
La oscuridad de The Leftovers es la de un mundo que tiene que lidiar con millones de desapariciones instantáneas e inexplicables. Un mundo donde afloran el pensamiento mágico, las sectas, las depresiones y los trastornos psicológicos. ¿Qué puede dar más terror que eso?
Inside No 9
De Inside No 9 quiero hablar específicamente en otro post, pero no podía hacer una lista sobre series en las que lo macabro es una parte esencial sin incluirla. Esta joya de la BBC se compone de capítulos de 29 minutos autoconcluyentes con historias que oscilan entre la comedia negra y lo paranormal, aunque siempre suelen tener explicaciones muy humanas… demasiado.
Algunos episodios son más truculentos, otros más hilarantes, pero todos guardan en común su puesta en escena teatral y la magnífica interpretación de los actores y actrices.
Penny Dreadful
Si hablamos de lo paranormal, tenemos que incluir a Penny Dreadful, una serie de miedo y suspense en la que aparecen personajes clásicos de la literatura como Drácula, Dr. Jekyll, Frankenstein, etc.
La moral victoriana y la decadencia del siglo XIX como trasfondo hacen el resto.
Taboo
En el siglo XIX y con sucesos paranormales también se desarrolla la trama de Taboo, de la que he hablado aquí alguna vez.
FX y BBC conjugan la perspectiva histórica de la guerra anglo-estadounidense de 1812 que enfrentó al Reino Unido y sus colonias canadienses con Estados Unidos por el control de los territorios canadienses pertenecientes al imperio británico, y la corrupción imperante en la época con brujería, misterio y poderes sobrenaturales.
Tom Hardy borda su papel en Taboo
The Terror
Seguimos con el siglo XIX, que tanta inspiración ha dado a escritores y guionistas, para hablar de The Terror, que se enmarca en la expedición de la Marina Real Británica que es enviada en 1847 al Ártico en busca del Paso del Noroeste.
Frío aterrador, mundos desconocidos y depredadores misteriosos son sus ingredientes principales para hacer que los espectadores se queden pegados a su asiento con los ojos muy, muy abiertos.
American Horror Story
Unas cuantas temporadas abordando diversos tópicos del género del terror avalan a American Horror Story para convertirse en una gran serie para ver estos días.
Ya solo por ver la magnífica interpretación de Jessica Lange, soberbia, compensa ver esta serie.
Historias originales, personajes oscuros y complejos, una visión distinta de tramas como los psiquiátricos, las casas encantadas, las brujas, etc. y la maravillosa actuación de la gran Jessica Lange caracterizan a esta producción con temporadas autoconcluyentes.
Dark
Esta producción alemana, que lleva hasta la fecha dos temporadas, se enmarca más en el género de la ciencia ficción por sus paradojas temporales, pero la incluyo aquí por su tono, más en la línea del género del terror y el suspense que el scifi.
Momentos de tensión y terror en Dark.
Los personajes, que viajan a través del tiempo, van configurándose para convertirse en su propia perdición.
True Blood
Cambiando un poco de tercio y entrando en terrenos más cercanos a la comedia está True Blood, la serie donde los vampiros han “salido del armario” y conviven en una paz tensa con los humanos.
En un pueblo de Estados Unidos, una chica llamada Sookie se convierte en el epicentro de toda una serie de intrigas y relaciones amorosas.
Este tipo de imágenes ya dejan entrever que no se trata de una serie de mucha calidad, pero, como os digo, se pasan buenos ratos con ella.
No es que sea una maravilla de serie, pero entretiene bastante.
Dead Set
Y, para finalizar, una desternillante comedia negra de zombis ambientada en un reality de televisión en el que muchos personajes son insoportables, huecos y estúpidos.
Con deciros que lleva el sello de Charlie Brooker, de Black Mirror, debería servir para que la buscarais si no la habéis visto ya.
Y aquí termina mi particular listado para este puente de difuntos. Espero que os gusten.
Ahora que estamos en un momento estrella del año de seriesfeministas en las que las protagonistas tienen muchísima fuerza, me atrevo con este listado de personajes femeninos que deberían ser referencia para todos esos guionistas que todavía siguen creando arquetipos ridículos que desmejoran mucho las series (Breaking Bad, por ejemplo).
Series con varios personajes femeninos fuertes
Es difícil hacer un ranking, así que voy a hacer una lista que no tiene por qué ir de menos a más ni viceversa. Son los personajes femeninos que más me han impactado hasta el momento en las series de televisión:
Calamity Jane (Robin Weigert) y Joanie Stubbs (Kim Dickens), Deadwood
Deadwood es magistral tanto en su factura, como en el guion y la interpretación de los personajes, en especial los femeninos de Calamity Jane y Joanie Stubbs, que rompen moldes, y más para la época, pleno siglo XIX, en la que está ambientada la serie.
Calamity Jane, que existió en la realidad, fue una exploradora profesional estadounidense que, si bien tiene el más que cuestionable mérito de haber luchado contra los nativos americanos, ostentó una profesión osada y aventurera.
Joanie Stubbs en Deadwood es la madame del prostíbulo The Bella Union. Lesbiana, pareja de Calamity Jane, la historia entre ambas se agradece en un ambiente dominado por el machismo y la corrupción moral como fue esta época en Estados Unidos.
Deadwood es una de mis series favoritas de todos los tiempos por muchas cosas, estos dos personajes entre ellas.
Dolores Abernathy (Evan Rachel) y Maeve Millay (Thandie Newton), de Westworld
Siguiendo con historias del oeste, aunque esta vez en forma de parque temático futurista donde los visitantes pueden dar rienda suelta a su corrupción y sus mayores vicios, incluidas las agresiones sexuales y los asesinatos, añado aquí a dos personajes femeninos fascinantes, las huéspedes Dolores y Maeve.
La profundidad y la evolución de ambos personajes, cuyas historias se narran de manera paralela y van in crescendo en cuanto a ritmo e intensidad, es de las cuestiones que más atrapan de la serie.
Maeve es de los dos el que más impacta con su grandísima sensibilidad y búsqueda de amor y justicia.
Abbi Jacobson e Illana Glazer, de Broad City
Estas dos humoristas estadounidenses son las creadoras, productoras ejecutivas e intérpretes de la desternillante comedia Broad City, en la que juegan el papel de dos jóvenes judías un poco fumetas (bueno, muy fumetas) que sobreviven con trabajos precarios en Nueva York.
Las situaciones hilarantes y el salvajismo que no tienen ningún pudor en mostrar (aunque luego la cadena de televisión, en un alarde de mojigatería, censure muchas cosas) hacen de esta serie un divertimento para olvidarse de los problemas.
“Las Cinco de Monterrey” y Meryl Streep, de Big Little Lies
Las “Cinco de Monterrey”, de las que he hablado aquí en varias ocasiones y a las que se ha sumado la siempre fantástica Meryl Streep en el papel de madre de maltratador, constituyen un elenco femenino brillante que destaca, además, por su sororidad ante la violencia machista.
Cada una lidia con sus problemas, sobre todo ocasionados por sus relaciones de pareja, y todas ellas comparten un secreto que las une y las lleva a tirar hacia adelante sea como sea.
Ozark
Ya he hablado en más de una ocasión en este blog sobre Ozark y el magistral papel que interpretan todas y cada una de las mujeres de la serie, muy por encima de los hombres poderosos y corruptos de los que se supone que están ‘detrás’.
En perspectiva de género Ozark supera con creces a su homóloga, Breaking Bad, en número y calidad de los personajes femeninos.
The handmaid´s tale
June, magistralmente interpretada por Elisabeth Moss, a la que le van como anillo al dedo los papeles de mujer que se supera a sí misma en un mundo hostil y machista (Mad Men, Top of the lake), es uno de los mejores personajes femeninos de todas las series. Obligada a sobrevivir en una teocracia patriarcal infame, su evolución y transformación son lo que la hacen salir adelante.
Pero el resto de papeles femeninos no se quedan atrás. Sus compañeras oprimidas (criadas y Marthas) y las opresoras del sistema (esposas y tías) son papeles también robustos, de mujeres que tienen que mantenerse en pie ante las humillaciones y la represión de los hombres al mando.
Elisabeth Moss interpreta de manera espectacular el papel de June. Con un solo movimiento de nariz y labios es capaz de mostrar un sinfín de matices.
Orange is the new black
De esta serie, de la que ya he hablado en varias ocasiones en este blog, todos y cada uno de los personajes femeninos tienen fuerza y personalidad propias y no necesitan de ningún personaje masculino para tener entidad propia.
Cada una con su idiosincrasia, sufrimiento, pasado y delitos en la espalda, todas las reclusas de las cárceles femeninas que aparecen en OITNB representan profundos y poliédricos papeles. No hay blancos y negros. Las escalas de grises, la compasión por las presas, los personajes no normativos y la combinación de la tragedia de la cárcel con las escenas de humor cotidiano dan a este drama sobre la corrupción del sistema penitenciario estadounidense una seña de identidad entrañable.
Personajes femeninos con cuerpos y vidas no normativos protagonizan OITNB.
Personajes femeninos individuales en series llenas de estereotipos
Lo lógico y normal sería que todas las series tuvieran personajes potentes tanto masculinos como femeninos, pero la realidad, desgraciadamente, es otra, y encontramos series en las que solo un personaje femenino tiene fuerza mientras el resto se limitan a reproducir estereotipos de género.
Gillian Darmody (Gretchen Mol), de Boardwalk Empire
El papel de Gillian Darmody en Boardwalk Empire es una de las mayores rarezas que se han visto en representación de la maternidad en televisión.
Prostituida, violada y casada con un hombre al que no quería, lejos de ser una víctima, Gillian se convierte en una inesperada verdugo que aprovecha un momento de debilidad de su hijo para abusar sexualmente de él. Sí, lo que leéis, una madre pederasta en televisión, ya era hora, porque haberlas, aunque constituyen un ínfimo porcentaje en relación con los hombres, haylas.
Gillian Darmody es la representación de una mujer abusada que se convierte en madre abusadora.
Un personaje muy oscuro con un final tenebroso como toda su sorprendente evolución.
Nurse Jackie (Lisa Coleman)
Entre la representación de la maternidad no convencional también se encuentra el personaje de Nurse Jackie (curiosamente, la actriz Lisa Coleman hacía de madre mafiosa en The Soprano), una enfermera adicta y mentirosa que destroza la vida de su familia y de todo el que se acerque a ella, aunque esto ocurre pasadas las primeras temporadas, en las que todavía puede ocultar su vicio secreto.
Uno de los grandes momentos de Nurse Jackie y su adicción a las drogas.
Gemma Teller (Katey Sagal), de Sons of anarchy
¡Qué decir de Gemma Teller, la mamá motera de Sons of anarchy! Sus mentiras y su continua manipulación la llevan a tener el final más trágico posible.
Gemma es, sin duda, el único personaje femenino potente en la serie, aunque es una pena que le hayan dado un perfil tan pérfido, pero ella sola sostiene las últimas temporadas cuando todos los demás, empezando por su hijo, el protagonista, flaquean.
La corrosiva Gemma Teller es el único personaje femenino de Sons of anarchy con personalidad propia y a la ‘altura’ del resto (muy por encima, de hecho).
La actriz Katey Sagal interpretó también un buen papel en Matrimonio con hijos, haciendo de esposa nada al uso para la época de la serie.
Lagertha (Katheryn Winnick), de Vikings
En el mundo vikingo destaca una mujer por sus batallas y hazañas, Lagertha, que muchísimo más allá de ser “la primera mujer de Ragnar Lothbrok”, se convierte en una luchadora con entidad e historia propias, seguida por numerosos congéneres.
Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), de Borgen
La protagonista de la serie danesa Borgen, en la que la socialdemocracia y los pactos tienen casi tanto papel principal como ella misma, destaca por su templanza y sus buenas formas en el Palacio de Christiansborg.
Una gobernante moderada que escapa de la corrupción y que tiene el diálogo por bandera como personaje femenino de la política europea en una serie más que recomendable para saber cómo es el hacer político por los países de nuestro norte.
Birgitte Nyborg y sus pactos políticos protagonizan Borgen.
Y esta es mi humilde lista. Todavía me quedan por ver series como Killing Eve, así que espero que me recomendéis más en las que pueda disfrutar de personajes como estos.
Pues ha llegado la nueva temporada estacional, no solo a nuestros termómetros y armarios, sino también a las pantallas. Curiosamente el verano está siendo la mejor temporada de todo el año en cuanto a calidad de series, sobre todo después de que se haya consumado la estafa que ya veníamos advirtiendo desde este blog que sería Juego de Tronos.
La estafa de Juego de Tronos
Os voy a contar un secreto: en realidad no he terminado de ver el último episodio de Game of Thrones. Nada más comenzar, me resultó tan soporífero que entré en un estado de duermevela, así que tan pronto me despertaba como volvía a caer dormido.
Pude ver la estética de la Alemania nazi o la Corea del Norte de Kim Jong-Un que le atribuyeron a Daenerys Targaryen, un trozo del crimen de violencia machista cometido por Jon Snow y la asamblea de los tories en la que se decide llevar al universo de GOT la democracia representativa con voto censitario, pero sin profundizar en nada. Mi gente me recomienda que no lo haga, ya que he tenido la suerte de aprovechar ese rato para echar un profundo sueño, así que les haré caso, que para algo me quieren.
Lo que sí que he hecho y sí que me he leído de pe a pa (y no me cabe duda de que es infinitamente mejor) es la reseña del Mundo Today. Qué maravilla, qué manera de resumir y captar la esencia de lo que ha sido la última temporada de Juego de Tronos.
Verano de series magníficas
Volviendo a la temática pretendida para este post, el nuevo abanico de series disponibles en esta temporada, no puedo estar más ilusionado con las grandes series que vuelven y que, además, están dejando un buen poso en los episodios que ya llevan, o que ya llevo vistos.
La primera genialidad de esta temporada es, sin duda, The Handmaid´s Tale, que combina la desesperación y la esperanza, la separación y el reencuentro, la oscuridad y los claroscuros de quien logra cruzar la frontera, o de quien obtiene una mejor posición dentro del retorcido, represor y también corrupto sistema de Gilead.
The Handmaid´s Tale trae este verano escenas catárticas como esta, combinadas con otras más oscuras que nunca.
Otra de las series que hacen de esta temporada la mejor del año es Big Little Lies, explorando el duelo, la culpa y la complicidad de unas homicidas fortuitas con una elegancia y una rotundidad y fuerza de los personajes femeninos que la equiparan con El cuento de la criada y Ozark, de la que ya he hablado aquí anteriormente.
En esta temporada se explora la resistencia de todos los estamentos de Gilead frente a la represión y la corrupción de la teocracia imperante.
Las “cinco de Monterrey” se enfrentan a una sociedad panóptica en la que estarán vigiladas no solo por la policía que intenta esclarecer el crimen del maltratador, sino también por otras familias del colegio de sus hijos y por la inquisitiva a la par que atormentada Mary Louise Wright, madre de Perry, magistralmente interpretada por Meryl Streep, grandísima actriz que viene a poner la guinda al magnífico reparto de Big Little Lies.
Por si fuera poco el elenco de grandes actrices, Big Little Lies incorpora esta temporada a Meryl Streep.
Siguiendo con la estela de series con personajes femeninos bien planteados con luz propia, no dedicados a orbitar alrededor de los masculinos, encontramos Pose, que ha comenzado ya su segunda temporada. Esperemos que esta vez se lleven todos los merecidísimos premios que les corresponden.
Pose comienza su segunda temporada más combativa que nunca. Que nadie se equivoque, detrás de cada escena hay una crítica a la sociedad de aquel momento (y la de ahora, su heredera).
No puedo terminar este post sin citar a Black Mirror. De momento solo he visto un episodio y me ha parecido excelente, algo que agradezco muchísimo después de aquel interactivo que resultó ser una estafa malas prácticas de Netflix para conseguir datos sobre los espectadores.
Me ha gustado tanto el primer capítulo de la nueva temporada de Black Mirror que le dedicaré una entrada propia por la profundidad de los temas que trata y porque, como amante de los videojuegos, me he dado por aludido o he visto conductas similares en compañeros gamers.
Black Mirror regresa para explorar el lado más oscuro de nuestra sociedad, nuestros miedos, nuestros anhelos y nuestros comportamientos más perturbadores.
En resumen, bye, bye, primavera, hello, verano, la mejor temporada de 2019 para las series. ¿Cuáles os están encadilando a vosotros?
A raíz de mi anterior post sobre Juego de Tronos, una de mis lectoras me sugirió que me lo tomara con “deportividad”, que seguro que están acabándola mal para que no nos dé pena. Aparte de una gran sonrisa, ese comentario me ha traído a la memoria otros finales de series que me han dejado pasmado, pensando por qué he dedicado tanto tiempo a ver esa producción que ha terminado siendo una estafa.
Ranking de finales estafa
Series que no saben cerrar: en este ranking personal de series cuyos finales me han decepcionado e, incluso, cabreado, voy a poner en último puesto a varias series juntas. Muchas son europeas (ojo, no quiero decir con esto que todas las series europeas tengan finales estafa, sino que hay unas cuantas que sí) y todas tienen en común haber ido decayendo en calidad hasta que sus últimas temporadas se convirtieron en algo infumable: Bron/Broen, Orphan Black, Utopia, Fortitude, Trapped, Top of the lake, Dexter, Bloodline, The Walking Dead.
Boardwalk Empire: la pongo en este listado con todo el dolor de mi corazón no por la mala calidad del final, sino porque les cortaron presupuesto y tuvieron que cerrar como pudieron, que no fue precisamente bien. La serie daba para otra temporada, como mínimo, pero tuvimos que ver un final para Enoch “Nucky” Thompson y los suyos que desmereció la increíble producción anterior.
The Killing: este thriller estadounidense, remake de la danesa Forbrydelsen, a pesar del cierre lleno de tópicos (¡el asesino era el comisario jefe, que chorprecha!), se podría haber salvado si no hubiesen incluido diez minutos al final de auténtico pegote en los que Darren Richmond vuelve a Seattle pasado un tiempo para dar un beso a su compañera Sarah Linden.
Un final estafa terrible, dado que entre ambos nunca había habido tensión sexual, y esto era precisamente uno de los puntos a favor de la serie. Pero a alguien de guion o producción se le antojó…
Los Soprano: el final de esta serie protagonizada por el malogrado James Gandolfini es a la producción audiovisual lo que un coitus interruptus al sexo. La tensión de todo el último episodio queda en la más absoluta de las nadas con la escena final. Algunos optimistas han querido ver en ella un desenlace abierto en el que puedes imaginar lo que quieras… yo pienso que no se quisieron mojar y al final les salió este churro, digo, resultado.
Tanta tensión y al final no pasa nada… ¡Menuda estafa!
Lost: desde que terminó esta pérdida de tiempo, que sin embargo su propio título ya nos podía dar una idea de lo que era, siempre la tuve en la cúspide de finales estafa. Tantos viajes en el tiempo y en el espacio, tantos personajes, tantos hilos abiertos sin terminar… para acabar en un melodrama religioso. El cabreo que tuve en su día fue considerable, y como buen trauma, pasados unos años sigo sin querer hablar de ello.
Sense8: Ay, pero quién iba a decirle a Lost que una serie iba a destronar su final estafa… Menos mal que Sense8 no duró más de dos temporadas porque podríamos haber llegado a cotas de ridículo que podrían ser consideradas delito contra la salud pública. Ese dildo lubricado como imagen final de una serie supuestamente de ciencia ficción, pero que no dejaba de ser otra extravagancia con sello Wachowski, se ha subido encima de mi podio y a ver cuál es la serie que se atreve a bajarlo.
No, ningún final estafa de serie va a poder superar esto. Las Wachowski han dejado el listón muy alto.
No quería cerrar este post sin hacer mención especial a esa serie que todo español y mucho español mayor de 35 años ha visto alguna vez, ya sea en casa de nuestros padres o en una noche griposa bajo de defensas en casa: Los Serrano. El final de Los Serrano ha trascendido la historia de la producción audiovisual española y ha elevado a Antonio Resines a proverbio, a mito histórico. Nunca más ninguna serie de nuestro país se atreverá a hacer nada parecido.
Vaya desde aquí mi particular homenaje a Resines y su sueño.
Hace unas semanas hablaba aquí de Bandersnatch a nivel de guion, actuaciones, posibilidades y defectos que se presentaban en las distintas decisiones… pero hoy abro otro post para narrar, entre decepcionado y asustado, que Netflix ha utilizado este episodio como pequeño gran experimento de almacenamiento de datos sobre sus nosotros, sus usuarios.
Gran Hermano Netflix
Sí, lo que estás leyendo. La plataforma Netflix guarda en su base de datos todas las elecciones de cada usuario. Y si bien pueden parecer decisiones intrascendentes (a algunas yo mismo las denominé “estafa” porque o no eran relevantes o llevaban a callejones sin salida), lo cierto es que, asociándolas a los datos personales de cada usuario, se enturbian las cosas.
¿Quién quiere que, en el mundo del casi precrimen y de la absoluta exposición en las redes sociales, se asocie su nombre a la elección de la muerte de un personaje? Y es que, por muy nimio que parezca, todos estos datos pueden ser usados en nuestra contra.
Como mínimo, pueden ser usados con carácter comercial. Y esto no me lo invento yo, lo ha comunicado con absoluta claridad el abogado Samuel Parra a El Diario. Cito textualmente: “Netflix puede facilitar a cualquier tercero los datos sobre las elecciones de los usuarios siempre y cuando no vayan asociados a ningún usuario. Por ejemplo, puede facilitar las miles de tablas que tenga sobre las elecciones, siempre que no los asocie a ningún usuario”.
Algo habitual en Netflix
¿Y cómo ha salido toda esta historia a la palestra? Pues gracias a que Michael Veale, investigador especialista en protección de datos del University College de Londres, preguntó a Netflix, con la ley en la mano, qué datos almacenó sobre sus decisiones en este episodio. Algo que no se nos había ocurrido a ninguno, ¿a que no?
La sorpresa ha sido la respuesta de Netflix señalando que no ocurre solo con Bandersnatch, sino con todas las series y películas que decidimos ver, teóricamente, para “mejorar la experiencia y la funcionalidad”.
Demasiada información sobre muchos millones de usuarios, a los que divide en aproximadamente 27.000 subgustos diferentes, según señalaba Xataka en un artículo publicado a principios de este mes, haciéndose eco a su vez de este completo listado de subgéneros de Netflix.
Uno puede llegar a entender que plataformas gratuitas usen los datos de sus usuarios para hacer negocio (“si no pagas, entonces el producto eres tú”), pero no sé hasta qué punto estamos dispuestos a seguir dejando nuestras huellas en gigantes tecnológicos, por mucho que nos digan que todo lo hacen por mejorar su servicio.
Para muchos usuarios de Netflix será difícil quitarse la sensación de estar siendo espiados.
Homecoming es un thriller con tintes de terror psicológico en el que el personaje de Roberts, Heidi Bergman, se ve implicado en una trama de la que no recuerda nada.
Conspiración y trauma
Homecoming se narra en dos tiempos distintos: un pasado en el que Heidi Bergman trabaja como psicóloga vocacional en un centro de reinserción de soldados estadounidenses que llegan de Oriente Medio, y un presente en el que es camarera en un restaurante en el mismo pueblo en el que vive su madre.
El centro en el que trabaja, contrata privada del Ministerio de Defensa a la empresa Geist, aparenta entre sus objetivos preparar a los militares para la vida civil, pero poco a poco descubrimos, a la par que la Heidi del pasado, que es todo una tapadera para un experimento que va mucho más allá (me ahorro el spoiler, de nada).
Algunos de los soldados se percatan desde el principio de que no están allí por voluntad propia y de que detrás parece haber una conspiración y alguna trama de corrupción del gobierno.
La conspiración entre el jefe de Heidi, su empresa y el Gobierno de Estados Unidos está servida, y no resulta descabellada para el público medio, mucho menos para los amantes de este tipo de literatura y noticias.
En mitad de esos descubrimientos Heidi se descubre a sí misma muy implicada con uno de sus pacientes, lo que hace que se desate la denuncia que llega a manos de un agente de Defensa, que se decide a investigar qué pasó cuatro años antes a esa camarera y en ese centro del que nadie quiere hablar.
Actores solventes para la conspiración
Además de una trama muy bien hilada y el protagonismo y el buen hacer indiscutible de Julia Roberts, esta serie de Amazon Prime Video cuenta con actores muy solventes: Bobby Cannavale, el psicópata Gyp Rosetti de Boardwalk Empire y el ansioso Richie Finestra de Vinyl, interpreta a su jefe directo, Colin Belfast; Sissi Spacek, la famosa Carrie (1976), a la que hemos visto en otras series como Castle Rock o Bloodline, hace de madre de Bergman; Shea Whigmam, también de Boardwalk Empire, es el funcionario de Defensa encargado de investigar el caso.
Sissi Spacek borda su papel de madre aparentemente ajena a la conspiración.
Un elenco de actores y actrices que aportan una grandísima calidad interpretativa y hacen que esta claustrofóbica serie sea de las mejor valoradas de 2018 y más esperadas para este año 2019.
Factura impecable
Otro de los atractivos de la serie es la factura impecable de Sam Esmail y sus planos estilizados que generan una terrible sensación de agobio en el espectador.
Los planos del presente en los que Heidi aparece constreñida y siempre en formato vertical son la metáfora de lo que le falta, la memoria perdida que deberá encontrar a lo largo de los diez primeros episodios de esta temporada.
Los planos verticales del presente revelan esa memoria cercenada de Heidi Bergman.
Las continuas conversaciones telefónicas entre Heidi y Colin, con narración en pantalla partida y seguimiento de qué está haciendo cada uno de los personajes, también son magistrales, pues revelan mucho sobre cada uno de los personajes, y sobre lo que va a ocurrir después en la trama.
¿Quién no ha tenido un jefe medio psicópata? ¿Quién no se ha sentido tan agobiado como Heidi Bergman al hablar con su jefe?
Por último, hay que reseñar la elección de piezas para la banda sonora, en la que aparecen temas existentes de otras producciones audiovisuales como Carrie, La Conversación… que contribuyen a aumentar la ansiedad y la paranoia que rodean a esta magnífica serie de conspiración.
Terminada la cuarta temporada de Better Call Saul (¡cuarta ya, quién lo iba a decir!), solo puedo señalar la capacidad de Vince Gilligan de mantener la calidad narrativa en sus creaciones. En este caso, sabiendo conservar el suspense sobre el personaje de Jimmy McGill, al que vemos mutar por momentos en esta última entrega.
El lado bueno del personaje de Jimmy McGill
El Saul Goodman que conocemos por Breaking Bad tarda en aparecer en Better Call Saul, si bien vemos desde el principio pinceladas del Jimmy McGill de ‘moralidad distraída’ al que le gusta utilizar cualquier tipo de método para salirse con la suya.
Jimmy McGill no duda a la hora de idear y ejecutar divertidos y movidos planes para salirse con la suya.
En este spin-off observamos los continuos intentos de Jimmy por agradar a su hermano, Chuck, reputadísimo abogado con el que siempre va a salir perdiendo en cualquier tipo de comparación.
Lo vemos esforzarse aprobando la carrera e intentando labrarse un puesto como abogado mientras su hermano, socio de un gran y prestigioso bufete, le pone la zancadilla pidiendo a sus compañeros que no lo admitan como uno más.
Su relación con Kim Wexler se hace inviable por las continuas mentiras, además de por una clara incompatibilidad de caracteres.
En Better Call Saul siempre revolotea la pregunta sobre si Saul Goodman es el personaje que siempre quiso ser y fue Jimmy McGill o si ha sido una mezcla de su propia naturaleza con sus circunstancias la que lo ha llevado hasta esa corrupción total.
El gusto por la estafa de Jimmy McGilll
Desde joven Jimmy McGill ha tenido mucho talento a la hora de idear estrategias ilegales o de dudosa moralidad para ganar dinero. Es algo que le gusta y para lo que siente que vale, solo que en las primeras temporadas de la serie procura no tener que recurrir a ello.
Jimmy es feliz en estas tramas que urde. Tiene un talento especial para la estafa.
En la temporada anterior nos mostraron a un Jimmy en su salsa con Kim Wexler, su novia, estafando a empresarios ricos y trajeados en un restaurante y posteriormente en una habitación de hotel.
Con un subidón de adrenalina más que visible, McGill se veía a sí mismo en su esplendor haciendo de la estafa un modo de vida, pero Wexler y la idea de una vida “en A” era algo en lo que quería trabajar.
Vendiendo teléfonos móviles de estraperlo, una de las muchas actividades delictivas que hace Jimmy en la cuarta temporada de Better Call Saul.
La mutación final del personaje se produce cuando ni Kim, ni el Colegio de Abogados, ni nadie, con su hermano ya fallecido, consigue llenarle sus expectativas. Cuando, después de intentarlo durante años, descubre que él nunca podrá llegar tan alto como los que están arriba, asume su condición y se da cuenta de que la única forma de hacerlo es entregándose por completo al engaño y la estafa.
Ahí es donde se completa la metamorfosis de Jimmy McGill en Saul Goodman, y donde finaliza la cuarta temporada, que promete dar paso a una trepidante quinta entrega.