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  • Solos, una serie sobrevalorada

    Solos, una serie sobrevalorada

    Cuando los amantes de la ciencia ficción escuchamos que hay una serie nueva del género y que hay muchas personas que la recomiendan, en seguida nos hacemos ilusiones de que vamos a encontrarnos frente a algo interesante y rompedor. No es el caso de Solos (Amazon Prime) que, si bien podría haber sido una producción magnífica, está siendo muy sobrevalorada.

    Solos, una serie hecha en pandemia

    La primera limitación que se ve en Solos es que sus episodios, independientes y autoconcluyentes, están protagonizados únicamente por un actor (a excepción del último, en el que hay dos) que realiza un monólogo, ya sea consigo mismo, con un doble, con su propio personaje en distintas líneas temporales, o con una IA que aparece de comparsa.

    Episodio de Tom, una estafa
    El episodio de Tom se hace largo y pierde interés por momentos.

    Es un nuevo formato de reducción de actores que ya han experimentado otras series, como Euphoria, también con nefastos resultados.

    Porque, para enganchar y mantener la atención, el ritmo del texto, la interpretación y el contexto tienen que ser los adecuados para no aburrir o no hartar a los espectadores, y es algo que Solos no consigue.

    La estafa de los personajes

    Ya desde el primer episodio, en el que Anne Hathaway descubre cómo viajar en el tiempo podemos ver una desconexión entre Leah, el personaje que interpreta, una científica que intenta escapar del sufrimiento que la enfermedad de ELA ha producido en su madre, amor de su vida, y las líneas que le atribuyen.

    El personaje de Leah es una estafa
    El personaje de Leah presenta estereotipos de género terribles y superficiales pese a tratarse de una gran científica que ha descubierto los viajes en el tiempo.

    Es inevitable que cualquier fanático de la ciencia ficción dura se eche las manos a la cabeza viendo cómo se destroza el personaje de una científica exitosa sometiéndola a diálogos propios de las comedias románticas más estúpidas de Hollywood.

    Buenos actores y buen planteamiento para una ejecución nefasta
    Buenos actores y buen planteamiento para una ejecución nefasta.

    Y, aunque el de Leah es el caso más sangrante, produce mucha decepción que en el episodio de Sasha hayan dejado pasar la oportunidad de hace que Uzo Aduba se luzca como la grandísima actriz dramática que demostró ser en Orange is the new black y termine siendo un monólogo teatral excesivo y aburrido.

    Porque en Solos no hay un solo episodio redondo, como sí lo hay en otras series como Black Mirror, que, a pesar de sus altibajos, ha sabido mantener la calidad general y ha hecho algunos capítulos antológicos. Me atrevería a decir, incluso, que no está dentro del scifi, sino que es un drama aderezado con ciertos toques de ciencia ficción en el contexto y en los decorados, sin más. Si la vais a empezar pensando que tienen algo que ver, sentiréis que es una estafa.

     

  • El método Kominsky: ternura y genialidad para un Michael Douglas en lo mejor de su vejez

    El método Kominsky: ternura y genialidad para un Michael Douglas en lo mejor de su vejez

    El método Kominsky es una de esas series que se mueven por boca a boca más que por grandes campañas de publicidad. Se rumorea que Netflix no le quiso dar mucho bombo para que nadie la relacionase con otras producciones de su creador, Chuck Lorre (The Big Bang Theory), pero ha conseguido situarse igualmente entre las joyas de la corona de la plataforma.

    La sinceridad del Método Kominsky

    El secreto del Método Kominsky se encuentra, como sucede en After Life, en la honestidad de su planteamiento, que, sin artificios, engancha al espectador al encontrarse plenamente identificado con la sencillez y la cotidianidad de lo que se narra y la perspectiva de sus personajes.

    Las dos primeras temporadas están protagonizadas por la amistad de Sandy Kominsky (Michael Douglas) y Norman Newlander (Alan Arkin), actor y agente en la ficción, respectivamente, amigos íntimos desde hace 40 años, que lloran juntos la pérdida de la mujer de Norman. Ambos exploran el terreno de hacerse viejos, de relacionarse con otras personas, también sentimentalmente, y ver cómo se van mermando sus facultades, lo que genera múltiples situaciones cómicas narradas con una ternura y una elegancia exquisitas.

    La vejez y la muerte están muy presentes en El método Kominsky
    La vejez y la muerte están muy presentes en El método Kominsky.

    Y es que El método Kominsky rompe con muchos estereotipos de Hollywood y apuesta por un reparto con actores que se aceptan y se respetan a sí mismos con su edad, su apariencia y su peso, cuestión que está siendo muy agradecida tanto por la crítica como por el público (y que ha lanzado al estrellato a otras producciones, como Mare of Easttown, de la que hablaré en otro momento).

    Hasta el camarero del restaurante al que acuden siempre es un anciano al que le cuesta cada vez más andar, aunque ello no le impide atender escrupulosamente a sus clientes.

    La ausencia de Alan Arkin

    Para sorpresa de sus admiradores, y suponemos que también del equipo de la serie, Alan Arkin decidió abandonar el rodaje y plantarse antes de comenzar la tercera temporada, lo que deja un vacío palpable y un duelo con el que tienen que lidiar tanto su amigo Sandy como los espectadores.

    Ausencia de Norman Newlander
    El peso de la silla vacía de Norman no solo lo nota Sandy, sino que hace un nudo en el estómago también a los espectadores.

    El impacto de su ausencia, que en el primer episodio de la primera entrega se despacha de una manera un tanto histriónica y hace esperar un final estafa, se va atenuando a lo largo de la última temporada con la presencia de una Kathleen Turner pletórica como exmujer de Sandy y repleta de química con Michael Douglas, incluyendo espectaculares guiños a quienes adoramos en su día La guerra de los Rose.

    Química entre Michael Douglas y Kathleen Turner
    El mayor acierto de la tercera temporada ha sido otorgar mayor protagonismo a Kathleen Turner como exmujer de Sandy.

    Para mí, la moraleja del Método Kominsky es que la normalidad, los defectos y lo antiheroico de lo cotidiano superan con creces la artificiosidad. Que nos lo digan a los seguidores de Lodge 49.

  • Cambios sorprendentes en This is us

    Cambios sorprendentes en This is us

    Cuando algunos seguidores empezábamos a sospechar que This is us (NBC) iba a tener un final estafa esta temporada, nos han dejado con la boca abierta debido a cambios sorprendentes que no esperábamos y que, sin duda, abren un abanico de posibilidades para la siguiente y (ya sí) última.

    Si no la has visto y no quieres que te la destripe, no sigas, porque no voy a dejar títere con cabeza.

    Los cambios sorprendentes

    Desde que Toby entró en la vida de Kate, su relación ha tenido altibajos, algunos de ellos parecían insalvables, pero siempre se mantenían a flote. En esta última hemos visto cómo, poco a poco, se iban distanciando, ocultándose cosas por no herir al otro.

    Ella, que estaba feliz en su nuevo trabajo, enseñando canto (su pasión) a niños invidentes como el suyo junto a un profesional al que admira. Él, que odiaba quedarse cuidando a los niños (algo que había hecho Kate hasta ahora) y necesitaba volver a trabajar para sentirse realizado.

    El punto álgido de las desavenencias se produce momentos antes de la boda de Kevin y Madison cuando él arroja un “quiero mucho a los niños, PERO” mientras le explica que ha aceptado un nuevo trabajo por el que se tendrá que ir tres días a la semana a San Francisco.

    Como todas las afirmaciones que llevan después el adversativo por antonomasia, y más en el caso de tratarse de los propios hijos, la frase levanta un tsunami de desconfianza entre ambos y, aunque parece que podrían superarlo (o así se lo proponen en el presente), los dos minutos finales del episodio nos revelan que no solo no se ha salvado el matrimonio, sino que cinco años después (con 45), Kate está celebrando su boda con Phillip, su jefe, el profesor de música que había rechazado su dimisión el mismo día de la boda de Kevin.

    Toby intentando que funcione
    No, Toby, ya no puedes hacer nada por que funcione. La has liado, se acabó, estás caput.

    La ‘no boda’

    Otro de los cambios sorprendentes, aunque no tanto, viendo la deriva que llevaba Kevin en esta temporada, ha sido la suspensión en el último minuto de su boda con Madison y la reentrada de Sophie, la exmujer de Kevin que siempre ha sido su gran amor.

    Y es que los Pearson nunca darían un paso en falso a la hora de comprometerse de por vida con alguien, son demasiado sinceros, y demasiado intensos.

    En la escena final de la boda de Kate aparece Madison, que además es la madre de los mellizos de Kevin, por lo que queda en el aire la pregunta sobre qué sucede con su relación con Kevin.

    Los secretos de Rebecca

    Aunque los Pearson, pese a ser la envidia de toda familia en la que haya problemas de comunicación y a la hora de expresar los sentimientos, también tienen sus secretos y rencores. Es el caso de la tensión que había entre Rebecca y Randall desde que este se enteró de que ella había conocido a su padre cuando él era pequeño y que lo alejó definitivamente de él.

    Rebecca y Randall hablando de los secretos familiares
    Mandy Moore tiene todo un reto por delante con la interpretación de una Rebecca Pearson que irá envejeciendo y perdiendo facultades debido al Alzheimer.

    Randall, que en esta temporada ha experimentado una bofetada de racismo y realidad social al saber también que su madre no falleció de sobredosis, sino que estuvo encarcelada durante años y luego nunca pudo encontrarlo, finalmente ha conseguido sentarse con Rebecca y contarle sobre su vida.

    Por otra parte, su talentosa, comprensiva y siempre genial esposa Beth (me gusta mucho su personaje, ¿se nota?), que está atravesando un momento profesional delicado por el cierre de su escuela de baile debido a la pandemia, recurre a Rebecca a pedirle consejo y esta, como si de una auténtica madre se tratase, le recuerda lo admirable y capaz que es de lograr lo que quiera.

    Beth adaptando el vestido para su hija
    Beth cuenta con desafíos profesionales y familiares, como se ha visto en esta temporada en la que ha aceptado la homosexualidad de su hija, enfrentándose a inseguridades que ella misma desconocía que tenía.

    Porque en This is us no hay suegras meticonas ni problemas familiares como los que tienen tus amigos o tus vecinos. This is us es la familia ideal, como nos recuerda el repetitivo y meloso acorde de guitarra que, aunque te canse, te mantiene en vilo temporada tras temporada.

  • Series chicle que deberían haber terminado antes

    Series chicle que deberían haber terminado antes

    Los fanáticos de las series nos encontramos con que en ocasiones hay buenas producciones que  se terminan repentinamente porque las veíamos cuatro frikis (Deadwood, Lodge 49, etc.) y otras que se convierten en series chicle, estiradas por encima de sus posibilidades (para alegría del equipo técnico, que de repente se ve con un trabajo estable, un unicornio en la profesión).

    Las peores series chicle

    Cuando pensamos en series chicle, inevitablemente se vienen a nuestra mente series que duraron temporadas y temporadas, como The Simpson o Anatomía de Grey, pero hay muchas otras que, sin llegar a los récords de estas, deberían haber terminado antes.

    La más representativa para mí ha sido Prison Break. Su innovadora premisa quedó obsoleta en cuanto lograron salir de la cárcel, pero eso no impidió a los guionistas continuar una trama cada vez más absurda en la que terminaron confluyendo corrupción, oscuras multinacionales y situaciones inverosímiles que daban mucha vergüenza ajena.

    Hay que reconocer que la temporada en la que acaban en una cárcel de Panamá recupera un poco su planteamiento inicial, pero habría que borrar demasiados bochornos de la memoria para alabarla.

    Series chicle: The Walking Dead
    ¿Cuántos personajes principales quedan ya en The Walking Dead? ¿Por qué se sigue produciendo cuando su audiencia es mínima?

    The Walking Dead se llevaría el segundo puesto o la medalla de plata, aunque el hecho de que nadie haya puesto fin todavía a semejante despropósito la hace una buena candidata al podio.

    Ocurre, en ocasiones, que algún directivo de la productora o algún familiar de directivo está enganchado a una serie y le sigue inyectando dinero, aunque ya casi sea solo esa persona quien la ve. En el caso de The Expanse ha sido Jeff Brezos quien ha querido seguir con la serie, y en la última temporada se ha notado el descenso de la calidad.

    Temiendo un final estafa en The Expanse
    Temiendo un final estafa en The Expanse.

    Series chicle han sido también Anatomía de Grey, The Big Bang Theory (a la que el alargamiento le provocó una agudización del humor rancio) y Lost (con uno de los finales estafa más sonados de todas las series). The Office sin Steve Carell entraría dentro de esta categoría.

    Mediocridad

    Muchas producciones que comenzaron con planteamientos originales terminaron convertidas en una oda a la mediocridad, como The Affair, True Blood, 13 Reasons Why, Homeland o Weeds, de la que mucha gente desconoce, afortunadamente para ellos, toda la etapa en la que Nancy Botwin termina siendo narcotraficante más allá de la frontera, en México.

    Si Nancy Botwin ya era un personaje histriónico, a partir de la tercera temporada se hace insufrible.
    Si Nancy Botwin ya era un personaje histriónico, a partir de la tercera temporada se hace insufrible.

    Dexter, otra innovación con unas primeras temporadas absolutamente deliciosas y que terminó siendo un batiburrillo inverosímil, amenaza ahora con volver a las pantallas, y encima sin ninguno de los actores que interpretaban al resto de los personajes.

    Un regreso de vergüenza ajena y con los protagonistas más acartonados que nunca también se está cociendo para Friends, una serie que, si ya resultaba sobrevalorada en su momento, con cada reposición que se ha hecho ha ido envejeciendo y perdiendo cualquier atisbo de dignidad. Que me pongan cien veces Verano Azul antes que ver otra vez Friends.

    Friendes siempre fue una estafa de serie
    ¿Hay algo que apetezca menos que esto?

    A las puertas

    Hay alguna serie actual a la que todavía no me atrevo a considerarla chicle porque guardo respeto a las ideas que intentan transmitir y a los actores y creo que están intentando dar lo mejor de sí, pero considero que El cuento de la criada, This is us y The Expanse están a un paso del punto de no retorno y que cuando antes terminen, menos tristeza nos dará a sus admiradores.

    Caracterización de Rebecca en This is us
    Más vale que no nos estafen con el final de This is us, porque Mandy Moore y la cantidad de dulzura y matices que da a su personaje como Rebecca Pearson ya valen unos cuantos Emmy.

    Series chicle patrias

    Como lo de explotar la gallina de los huevos de oro es algo universal, en España tenemos varios ejemplos de producciones que se alargaron provocando el sonrojo de espectadores y ciudadanía en general en el caso de aquellas producidas con fondos públicos.

    Al salir de clase fue un gran trampolín para muchos actores y actrices españoles.
    Al salir de clase fue un gran trampolín para muchos actores y actrices españoles.

    Han sido los casos de Médico de familia, Los Serrano (con su surrealista final), Hospital Central, Compañeros y Al salir de la clase (de la que salieron actores y actrices como Leticia Dolera que han estado en varias de estas series insufribles, y auténticas joyas como Sergio Peris-Mencheta, cuyas dotes de dirección teatral han quedado más que demostradas en “Un trozo invisible de este mundo”, “Lehman Trilogy” y “Una noche sin luna”, que se encuentra de gira en estos momentos por España).

    Pero el premio a la más interminable se lo lleva, sin duda, Cuéntame cómo pasó, que a este paso va a terminar siendo una serie de scifi ambientada en la España del año 3000.

     

  • Exit, la comedia negra noruega sobre la corrupción de los tiburones financieros

    Exit, la comedia negra noruega sobre la corrupción de los tiburones financieros

    Me ha costado terminar de ver Exit, la comedia negra noruega sobre cuatro execrables nuevos magnates de las finanzas y su corrupción, un experimento en el que se pretende (y se consigue) poner al espectador en un estado continuo de náusea e indignación.

    Y es que Exit, que podría haber tomado un camino mucho más elegante, como ha hecho Succession, no escatima a la hora de presentarnos a sus cuatro protagonistas como seres absolutamente amorales, odiosos, egoístas y, en definitiva, sin posibilidad ninguna de obtener la empatía del público.

    Exit, los hechos reales

    Quizá una de las razones por las que se siente tanta repulsión al ver Exit es porque está basada en hechos reales hasta en un 70% de las situaciones que narra, según ha relatado Oystein Karlsen, guionista y realizador, en diversos medios.

    Corrupción de ricos inversores
    Los cuatro elementos que protagonizan la serie son completamente amorales por elección.

    Porque la idea de esta serie surge de unas entrevistas realizadas en 2017 a cuatro tiburones financieros en las que relatan sin ningún pudor sus desmanes, en algunos casos más canallas, en otros absolutamente depravados, y son estos cuatro entrevistados quienes llevan la cinta a Karlsen pensando que sería una serie bastante exitosa.

    Este, al escribir los episodios, se los entrega para ver qué opinan, obteniendo el siguiente feedback: “Quisieron dejar claro que no viajan en vuelos comerciales y que la tarjeta bancaria que usan es una Centurion. Pero de la escena en la que uno de ellos golpea una puerta con un hacha y le corta un trozo de oreja a una prostituta no dijeron nada, no les supuso ningún problema”.

    El falso documental

    Exit, que ha sido un éxito absoluto en Noruega, aunque en España apenas se ha visto (lo cual dice mucho, y muy bueno, si se me permite, del público de nuestro país), tiene formato de falso documental, como The Office, enfrentando las declaraciones de los protagonistas con las contradicciones y las mentiras que se observan en su comportamiento en la realidad.

    Corrupción, misoginia, clasismo, racismo, tráfico de armas
    Corrupción, misoginia, clasismo, racismo, tráfico de armas… los protagonistas de Exit lo tienen todo, y nada bueno.

    El contraste entre lo que dicen y lo que hacen y el grado de perversidad que alcanzan hace que, en mi humilde opinión, estos personajes no lleguen a la categoría de antihéroes que algunos críticos sí han visto en ellos.

    Adam, William, Henrik y Jeppe son una auténtica estafa a todos los niveles, no solo con respecto a los otros personajes de la serie (su familia, principalmente) con los que intentan mantener una fachada de respetabilidad, sino como personajes en sí mismos dentro de la historia.

    Si en los cuatro primeros episodios se nos presentan sin rodeos en su mundo de corrupción y degeneración, en los cuatro siguientes vemos un desbordamiento de la violencia que generan y que pueden llegar a ejercer.

    La terrorífica historia de pareja entre Adam y Germine
    La historia de pareja entre Adam y Germine pone los pelos de punta y es quizá uno de los mayores logros narrativos de la serie.

    En concreto, la historia de maltrato del frío y calculador Adam a su mujer Hermine provoca auténtico terror y está tan bien representada que recuerda a la que protagonizan Alexander Skarsgård y Nicole Kidman en Big Little Lies.

    En definitiva, se trata de una serie dura y difícil de ver, que conlleva su lógica reflexión moral sobre la corrupción y el vacío moral que deja el exceso de dinero y poder, pero que es perfectamente evitable si se tiene un estómago delicado o si estamos en esos momentos de nuestra vida en los que queremos algo amable que nos evada.

     

  • Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil

    Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil

    No soy muy admirador de las series que reconstruyen crímenes reales porque suelen ser una estafa en la que el amarillismo, la falta de honor a la verdad y la manipulación del espectador son notorias, pero aun así las veo y luego termino despotricando sobre ellas. Es el caso de Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil, a la que dedico hoy un post.

    He de reconocer que conocí el caso de Elisa Lam por una publicidad de Netflix en mi página de inicio de Facebook, así que me lancé a ver la miniserie quizá con demasiadas expectativas, pensando que realmente podría haber más enjundia.

    La escena del crimen

    Para quienes no conozcan este caso concreto, Elisa Lam era una joven canadiense hija de inmigrantes de Hong Kong que decidió realizar un viaje sola por Estados Unidos en 2013, cuando tenía 21 años.

    El 26 de enero llegó a Los Ángeles y dos días después se registró en el Hotel Cecil en una habitación compartida, aunque más tarde sería alojada en una propia al quejarse sus compañeras de “cierto comportamiento extraño”. Días después desaparece y su cuerpo es hallado en el tanque de agua del hotel.

    El Hotel Cecil, construido en 1924, tenía toda una historia de suicidios y muertes violentas, empezando en el año 1931 por un envenenamiento de un huésped, al que siguieron unos cuantos suicidios. No en vano, los residentes del establecimiento se referían a él como “el Suicida”.

    Hotel Cecil, escena de un no crimen.
    Hotel Cecil, escena de un no crimen.

    En 1964, una operadora telefónica retirada, llamada “Pigeon Goldie” Osgood fue encontrada muerta en su habitación tras haber sido violada, apuñalada y golpeada, y la habitación saqueada y, aunque un hombre llamado Jacques B. Ehlinger fue acusado del asesinato de Osgood, más tarde fue absuelto, quedando el caso sin resolver.

    Se cree también que en los años 80 se hospedó durante varias semanas en él el asesino en serie Richard Ramírez, que frecuentaba el área cercana al hotel, llamada Skid Row.

    Con estos antecedentes, que la miniserie de Joe Berlinger se encarga bien de subrayar para aumentar así el metraje sin aportar nada realmente valioso a la trama, es lógico ponerse en el peor de los casos.

    La estafa de Escena del crimen

    Como he dicho más arriba, la publicidad de la serie quizá me generó demasiadas ilusiones, pues hacía repaso de toda la oleada de teorías de la conspiración que surgieron al calor del último vídeo de Elisa Lam, en el que aparece haciendo aspavientos en el ascensor, como si estuviese escondiéndose de alguien.

    Además, en las imágenes se la ve intentando dar a los botones sin que el ascensor responda, lo que lleva a pensar en una posible trampa y asesinato.

    Pero en el cuarto y último episodio comprobamos que no hubo true crime, sino una triste historia en la que los problemas de salud mental causaron el terrible desenlace, pero que supuso mucho revuelo porque se filtraron equivocados al público, como que el tanque donde apareció el cuerpo estaba cerrado.

    Dejando ya de lado la estafa que supone tener enganchados a los espectadores con artificios para darles después semejante final, hay que reconocer que la serie trata temas como la marginación de ciertas comunidades y la salud mental y cómo ambas influyen en la creación de homicidas y suicidas. Y que la vida de Elisa Lam quizá podría haberse salvado si alguien hubiese prestado mayor atención a las señales que iba dando de que no se encontraba bien.

  • Caída de The Expanse: su temporada más floja

    Caída de The Expanse: su temporada más floja

    Si hace unas semanas señalaba en este mismo blog que The Expanse (Amazon) iba camino de convertirse en una de las mejores series de ciencia ficción de la historia, hoy escribo en un tono un tanto más desilusionado por la caída de su calidad, pues varias cuestiones han hecho que el final de temporada haya sido una estafa.

    Si no has visto la quinta temporada, te recomiendo que no sigas leyendo, ya que contiene spoilers.

    Caída del guion

    En The Expanse, hasta el momento, las grandes tramas, los hechos heroicos, el gobierno, la corrupción, etc. habían sido los temas más importantes, jugando cada personaje, incluso los protagonistas, un papel más en el baile de esta humanidad en expansión.

    Pero esta quinta temporada hemos visto cómo se dejaban de lado los arcos argumentales grandes y las cuestiones trascendentes para terminar siendo una serie en la que se impone el amor romántico entre los protagonistas.

    El amor romántico en The Expanse es una estafa.
    El amor romántico en The Expanse es una estafa.

    Y es que, tras varios episodios manteniendo encerrada a Naomi Nagata en una nave con explosivos en la que experimentó todo tipo de angustias, la solución narrativa ha sido que se salve ella para poder llegar hasta Holden e, incomprensible y ridículamente, fallezca Alex Kamal de un derrame tras haber logrado rescatarla.

    De un guion serio esperas el valor de realizar grandes sacrificios, como sucede también en la vida misma, y tras todo ese periplo, quien debería haber caído sería ella.

    Corrupción de Marte
    La única esperanza que albergo es que las tramas de corrupción de Marte tengan continuidad y una amplitud de miras de la que carece el resto de facciones.

    Además, y esto ya vengo diciéndolo desde hace más tiempo, la relación amorosa que se establece entre el capitán de la Rocinante y ella es terriblemente plana e inverosímil y, en estos casos, para no escribir algo creíble y que enganche a los espectadores, es mejor abstenerse de crear algo que no se va a sostener.

    Personalismo

    Esta caída de la calidad se nota también en el resto de personajes, con exceso de personalismo y cierta caricaturización de los mismos. La malhablada Chrisjen Avasarala se convierte en la salvadora de la Tierra de una manera que recuerda demasiado a cómo se hizo Presidenta de las Colonias a la Secretaria de Educación Laura Roslin en Battlestar Galactica.

    Personaje inverosímil estafa
    El hijo de Marco Inaros y Naomi Nagata no solo es un personaje plano e inverosímil, sino que está interpretado por el probablemente segundo peor actor de la serie, después de Steven Strait (Holden).

    Marco Inaros, que podría haber sido un revolucionario, a pesar de su visión de futuro para los cinturonianos, se queda estancado en el odio y la mezquindad hacia su anterior pareja y madre de su hijo, al que tampoco se preocupan en dar mucha profundidad.

    Kamal, el piloto al que han despedido fulminantemente por muerte, parece que va a ser sustituido por Clarissa Mao, la hija del corrupto empresario Jules-Pierre Mao, ahora redimida tras haber sido rescatada por Amos de una prisión de máxima seguridad.

    Estafa de la hija del corrupto Mao
    ¿Quién puede creerse que la asesina Clarissa Mao ahora sea una nueva tripulante de la Rocinante? ¿En qué se ha convertido The Expanse? ¿En Naruto?

    Y todos ellos se dirigen a la guerra por la conquista de los planetas al otro lado del anillo en una sexta temporada que esperemos que no caiga en lo simplón y sepa mantener las complicaciones y las contradicciones que hasta el momento arrastraban los personajes.

     

  • Hell on Wheels, suciedad y corrupción en la expansión del ferrocarril

    Hell on Wheels, suciedad y corrupción en la expansión del ferrocarril

    Como hay voces que apuntan a que podrían confinarnos en casita unas semanas, voy a empezar un ciclo de post sobre series antiguas que merecen la pena.  Hoy le toca a Hell on Wheels (AMC), cuyos seguidores todavía podemos sentir el olor y el sabor a tabaco, whisky, humedad, sudor, barro, suciedad, sangre y enfermedades que ambientan este atractivo western.

    No en vano, la serie toma su nombre del campamento itinerante compuesto por tiendas de campaña, vagones de madera, salones de juego, prostíbulos e iglesias ambulantes que sirvió de cobijo y acompañó a los obreros que construyeron el primer ferrocarril transcontinental de Norte América en 1865, recién terminada la Guerra de Secesión que se saldó con 600.000 muertos y millones de damnificados social y económicamente.

    Cullen Bohannon
    Curiosamente, el tatara-tatara-tatara-abuelo de Anson Adams Mount IV, actor que interpreta a Cullen Bohannon, fue un coronel de la Caballería Confederada en la Guerra de la Secesión.

    En Hell on Wheels, Cullen Bohannon, exsoldado confederado que no solo ha perdido la guerra, sino también a su familia, intentará comenzar una nueva vida como capataz de las obras de la Union Pacific, en la que inmigrantes irlandeses y exesclavos se ven obligados a competir en productividad con los inmigrantes chinos de Central Pacific, la única empresa que le hace la competencia.

    Corrupción en Hell on Wheels

    A cargo de Union Pacific, y como jefe de Bohannon, se encuentra el empresario explotador y sin escrúpulos Thomas C. Durant, personaje histórico que protagonizó el escándalo de corrupción Crédit Mobilier al malversar fondos públicos y manipular el precio de la construcción del ferrocarril, a cargo de dinero público del Gobierno de los Estados Unidos.

    La corrupción política y judicial, el racismo nada encubierto tras la reciente y obligada abolición de la esclavitud, el machismo, el fundamentalismo religioso y el capitalismo salvaje que caracterizaron el periodo inmediatamente posterior a la cruenta guerra civil estadounidense se combinan de manera muy hábil y realista en esta serie, que, además, no tiene ningún reparo en mostrar el genocidio de los nativos americanos como tal, si bien este, en la época en la que se ambienta, ya estaba prácticamente consumado.

    Thomas C. Durant, personaje histórico que protagonizó el escándalo de corrupción Crédit Mobilier
    Thomas C. Durant, personaje histórico que protagonizó el escándalo de corrupción Crédit Mobilier.

    Así, Hell on Wheels engancha por su naturalidad a la hora de presentar la atmósfera de degradación y suciedad de posguerra en la que soldados sociópatas se jactan de arrancar cabelleras a los nativos americanos amparándose en todo tipo de pseudociencias y supercherías como la frenología. Una atmósfera en la que conviven asentamientos y fortificaciones de mormones armados hasta los dientes e iglesias cristianas móviles siempre dispuestas a hacer proselitismo para alienar a los obreros, todos ellos mal pagados y sin ningún derecho de los que hemos gozado nosotros.

    Personajes variopintos

    El realismo de la serie se muestra también en los personajes, que se ven fuertemente condicionados por su entorno, con puntos de inflexión que, a pesar de su gravedad, se encuentran perfectamente integrados en la trama.

    "El sueco" es uno de los personajes más brillantes que se hayan hecho en todas las series
    “El sueco” es uno de los personajes más brillantes que se hayan hecho en todas las series.

    Entre todos los caracteres destaca especialmente “El Sueco”, que ni siquiera es sueco, sino noruego, aunque recibe ese apodo porque los habitantes de Hell on Wheels son incapaces de distinguir un país de otro. Este camaleónico personaje, que sorprende en los primeros episodios por su caracterización de villano, presenta una trayectoria tenebrosa y juega un papel fundamental en la serie.

    Otra personalidad de peso en la serie es Eva, cuyo personaje está basado en Olive Oatman, una joven de 14 años que, tras ser secuestrada y esclavizada durante un año junto a su hermana por la tribu yavapi, fue vendida a los indios mojave, que la marcaron con un tatuaje azul en su barbilla. Cuando las autoridades hallaron a Olive cuatro años después, esta parecía contenta con su nueva vida, aunque sus historias sobre el cautiverio se fueron tornando más y más negativas a medida que transcurría su tiempo en libertad, lo que ha llevado a algunos a pensar, a posteriori, que pudo sufrir Síndrome de Estocolmo.

    Imagen de Olive Oatman.
    Imagen de Olive Oatman.

    Aunque en la tercera temporada Hell on Wheels tiene un ligero traspiés en los únicos tres episodios escritos por John Wirth (guionista en varios capítulos del infame remake de V, entre otras estafas) han supuesto un ligero traspiés, cabe reseñarla como serie a recomendar. Porque, sin llegar a la calidad y a la profundidad de Deadwood, a la que dedicaré otro merecidísimo post retrospectivo (las comparaciones son odiosas, pero en este caso, inevitables), ha sabido compaginar de manera verosímil la ficción dramática con la narración de los hechos históricos y las costumbres de una de las épocas más sucias y oscuras del capitalismo estadounidense.

  • Despilfarro sin grandes resultados: See

    Despilfarro sin grandes resultados: See

    Después de ver la primera y hasta el momento única temporada de See y de saber cuánto se han gastado en su producción la primera palabra que se me viene a la mente es despilfarro.

    Quizá, al ser Apple TV+, les duelan menos los 17 millones que se han pulido por episodio, pero cuando se produce semejante desembolso lo mínimo que cabría esperar es una calidad excelente, y este no es el caso.

    Planteamiento y puntos fuertes de See

    See parte de una premisa muy atractiva, como es un futuro distópico de la humanidad en el que un virus mata a la mayor parte de la población y los pocos que quedan vivos, pierden la vista. En pocos cientos de años, lo que era una civilización floreciente y en la vanguardia tecnológica vuelve poco menos que a los palos y las piedras. Estimulante y muy atrayente.

    Ambientación en See
    Las localizaciones y la ambientación son muy atrayentes, pero eso no basta para hacer buena una serie.

    El hecho de que el guionista fuese Steven Knight, el mismo que en Taboo, también hacía de See toda una promesa.

    Asimismo, y esto hay que reconocerlo, los paisajes canadienses en los que se ambienta siempre son un deleite para los ojos.

    Dónde está el despilfarro

    Peeeeero.

    Por muy buen planteamiento, equipo y localizaciones que tengas, si a la hora de desarrollar el guion no te ocupas de cuestiones básicas como la verosimilitud, tu producción pierde más de lo que podría haber ganado.

    See estafa reina
    El personaje de la reina Kane, debilitado y sin apoyos, no se sostiene.

    Las más que improbables escenas de acción, las persecuciones, las continuas e inexplicables elipsis y la caricaturizada reina son tan inverosímiles que no alcanzan una calidad mínima para sostener todo ese despilfarro económico. Y es una auténtica pena que una serie que podría ser pionera al poner sobre la mesa cuestiones sobre qué consideramos herejía, qué supone la visión o hacia dónde va el ser humano en estos mismos momentos se quede en una serie de mero pasatiempo.

    Una vez más, Jason Momoa haciendo de líder tribal.
    Una vez más, Jason Momoa haciendo de líder tribal.

    Otro fallo, en mi opinión, son los elementos que toma de otras series, muchos y demasiado parecidos a las originales. Es inevitable no ver en See un cierto plagio de Vikings o Juego de Tronos, con el protagonismo, además, de un Jason Momoa tristemente encasillado en el papel de fuerte simplón y protector.

    En definitiva, See sido una de las grandes estafas de 2020, como lo fue The Witcher en 2019. Esperemos que la segunda entrega de ambas mejoren lo presentado hasta ahora.