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  • Homecoming, conspiración y terror psicológico del siglo XXI

    Homecoming, conspiración y terror psicológico del siglo XXI

    Amazon Prime Video ha sorprendido, y muy gratamente, con Homecoming, una historia de conspiración, corrupción y suspense con Julia Roberts como protagonista.

    Homecoming es un thriller con tintes de terror psicológico en el que el personaje de Roberts, Heidi Bergman, se ve implicado en una trama de la que no recuerda nada.

    Conspiración y trauma

    Homecoming se narra en dos tiempos distintos: un pasado en el que Heidi Bergman trabaja como psicóloga vocacional en un centro de reinserción de soldados estadounidenses que llegan de Oriente Medio, y un presente en el que es camarera en un restaurante en el mismo pueblo en el que vive su madre.

    El centro en el que trabaja, contrata privada del Ministerio de Defensa a la empresa Geist, aparenta entre sus objetivos preparar a los militares para la vida civil, pero poco a poco descubrimos, a la par que la Heidi del pasado, que es todo una tapadera para un experimento que va mucho más allá (me ahorro el spoiler, de nada).

    Algunos soldados se dan cuenta de la conspiracion y corrupcion que hay en el centro
    Algunos de los soldados se percatan desde el principio de que no están allí por voluntad propia y de que detrás parece haber una conspiración y alguna trama de corrupción del gobierno.

    La conspiración entre el jefe de Heidi, su empresa y el Gobierno de Estados Unidos está servida, y no resulta descabellada para el público medio, mucho menos para los amantes de este tipo de literatura y noticias.

    En mitad de esos descubrimientos Heidi se descubre a sí misma muy implicada con uno de sus pacientes, lo que hace que se desate la denuncia que llega a manos de un agente de Defensa, que se decide a investigar qué pasó cuatro años antes a esa camarera y en ese centro del que nadie quiere hablar.

    Actores solventes para la conspiración

    Además de una trama muy bien hilada y el protagonismo y el buen hacer indiscutible de Julia Roberts, esta serie de Amazon Prime Video cuenta con actores muy solventes: Bobby Cannavale, el psicópata Gyp Rosetti de Boardwalk Empire y el ansioso Richie Finestra de Vinyl, interpreta a su jefe directo, Colin Belfast; Sissi Spacek, la famosa Carrie (1976), a la que hemos visto en otras series como Castle Rock o Bloodline, hace de madre de Bergman; Shea Whigmam, también de Boardwalk Empire, es el funcionario de Defensa encargado de investigar el caso.

    Sissi Spacek borda su papel de madre aparentemente ajena a la conspiración.
    Sissi Spacek borda su papel de madre aparentemente ajena a la conspiración.

    Un elenco de actores y actrices que aportan una grandísima calidad interpretativa y hacen que esta claustrofóbica serie sea de las mejor valoradas de 2018 y más esperadas para este año 2019.

    Factura impecable

    Otro de los atractivos de la serie es la factura impecable de Sam Esmail y sus planos estilizados que generan una terrible sensación de agobio en el espectador.

    Los planos del presente en los que Heidi aparece constreñida y siempre en formato vertical son la metáfora de lo que le falta, la memoria perdida que deberá encontrar a lo largo de los diez primeros episodios de esta temporada.

    Conspiracion planos verticales Julia Roberts
    Los planos verticales del presente revelan esa memoria cercenada de Heidi Bergman.

    Las continuas conversaciones telefónicas entre Heidi y Colin, con narración en pantalla partida y seguimiento de qué está haciendo cada uno de los personajes, también son magistrales, pues revelan mucho sobre cada uno de los personajes, y sobre lo que va a ocurrir después en la trama.

    Conversaciones entre Heidi y Colin
    ¿Quién no ha tenido un jefe medio psicópata? ¿Quién no se ha sentido tan agobiado como Heidi Bergman al hablar con su jefe?

    Por último, hay que reseñar la elección de piezas para la banda sonora, en la que aparecen temas existentes de otras producciones audiovisuales como Carrie, La Conversación… que contribuyen a aumentar la ansiedad y la paranoia que rodean a esta magnífica serie de conspiración.

    Estoy deseando ver ya la segunda temporada.

  • La corrupción del personaje de Jimmy McGill

    La corrupción del personaje de Jimmy McGill

    Terminada la cuarta temporada de Better Call Saulcuarta ya, quién lo iba a decir!), solo puedo señalar la capacidad de Vince Gilligan de mantener la calidad narrativa en sus creaciones. En este caso, sabiendo conservar el suspense sobre el personaje de Jimmy McGill, al que vemos mutar por momentos en esta última entrega.

    El lado bueno del personaje de Jimmy McGill

    El Saul Goodman que conocemos por Breaking Bad tarda en aparecer en Better Call Saul, si bien vemos desde el principio pinceladas del Jimmy McGill de ‘moralidad distraída’ al que le gusta utilizar cualquier tipo de método para salirse con la suya.

    Estafa trama urdida por Jimmy McGill
    Jimmy McGill no duda a la hora de idear y ejecutar divertidos y movidos planes para salirse con la suya.

    En este spin-off observamos los continuos intentos de Jimmy por agradar a su hermano, Chuck, reputadísimo abogado con el que siempre va a salir perdiendo en cualquier tipo de comparación.

    Lo vemos esforzarse aprobando la carrera e intentando labrarse un puesto como abogado mientras su hermano, socio de un gran y prestigioso bufete, le pone la zancadilla pidiendo a sus compañeros que no lo admitan como uno más.

    Jimmy McGill miente a Kim Wexler
    Su relación con Kim Wexler se hace inviable por las continuas mentiras, además de por una clara incompatibilidad de caracteres.

    En Better Call Saul siempre revolotea la pregunta sobre si Saul Goodman es el personaje que siempre quiso ser y fue Jimmy McGill o si ha sido una mezcla de su propia naturaleza con sus circunstancias la que lo ha llevado hasta esa corrupción total.

    El gusto por la estafa de Jimmy McGilll

    Desde joven Jimmy McGill ha tenido mucho talento a la hora de idear estrategias ilegales o de dudosa moralidad para ganar dinero. Es algo que le gusta y para lo que siente que vale, solo que en las primeras temporadas de la serie procura no tener que recurrir a ello.

    Jimmy es feliz en estas tramas que urde. Tiene un talento especial para la estafa.
    Jimmy es feliz en estas tramas que urde. Tiene un talento especial para la estafa.

    En la temporada anterior nos mostraron a un Jimmy en su salsa con Kim Wexler, su novia, estafando a empresarios ricos y trajeados en un restaurante y posteriormente en una habitación de hotel.

    Con un subidón de adrenalina más que visible, McGill se veía a sí mismo en su esplendor haciendo de la estafa un modo de vida, pero Wexler y la idea de una vida “en A” era algo en lo que quería trabajar.

    Vendiendo teléfonos móviles de estraperlo
    Vendiendo teléfonos móviles de estraperlo, una de las muchas actividades delictivas que hace Jimmy en la cuarta temporada de Better Call Saul.

    La mutación final del personaje se produce cuando ni Kim, ni el Colegio de Abogados, ni nadie, con su hermano ya fallecido, consigue llenarle sus expectativas. Cuando, después de intentarlo durante años, descubre que él nunca podrá llegar tan alto como los que están arriba, asume su condición y se da cuenta de que la única forma de hacerlo es entregándose por completo al engaño y la estafa.

    Ahí es donde se completa la metamorfosis de Jimmy McGill en Saul Goodman, y donde finaliza la cuarta temporada, que promete dar paso a una trepidante quinta entrega.

  • Aciertos y olvidos en las nominaciones de los Emmy 2018

    Aciertos y olvidos en las nominaciones de los Emmy 2018

    Llegan las nominaciones de los Emmy 2018 y con ellas, supuestamente, los reconocimientos a los mejores trabajos y trabajadores de las series, pero, además de los consabidos aciertos, siempre hay amargos olvidos.

    Aciertos de los Emmy 2018

    Hay que señalar que, si el año anterior fueron una estafa por las omisiones de The Leftovers (todavía me duele), The Young Pope o Transparent en este hay bastantes más aciertos (no puedo cerrar este párrafo sin acordarme de que otro de los aciertos de 2017 fue premiar con hasta 8 estatuillas a Big Little Lies).

    Entre lo que considero buenas apreciaciones, con las que coincido plenamente, por parte del jurado están las chorrocientas nominaciones a Westworld y The handmaid´s tale, que se constituyen como triunfadoras del año.

    Desaciertos de los Emmy 2018

    No estoy tan de acuerdo con todas las nominaciones a This is Us, pues la trama me resulta demasiado ñoña y los actores, muy forzados, ni tampoco con dar ningún reconocimiento especial a la última temporada de Game of thrones que, como señalé en este blog hace casi un año, es un fraude sin George RR. Martin.

    En la categoría de sobrevalorados de los Emmy también incluiría Stranger Things, que continúa estirando el desgastado e insípido chicle de la nostalgia por las películas mediocres de aventuras de los 80, y The Americans, la serie que parece sacada de un documento de propaganda estadounidense durante la Guerra Fría.

    En esta misma línea también me resulta incómodo que a estas alturas sigan repartiendo nominaciones a otra serie propagandística y larga como un día sin pan como es Homeland.

    Los grandes olvidados

    Pero, más que los nominados que no deberían estar en ese listado duelen los olvidados, las grandes series y los grandes actores y actrices que no van siquiera a sentir el gusanillo de tener un reconocimiento en forma de nominación por su excelente trabajo.

    En este epígrafe tengo que incluir obligatoriamente POSE, la maravillosa serie de Ryan Murphy para HBO sobre la cultura ball y las vicisitudes de la vida LGTBIQ en Nueva York durante los años 80. POSE cuenta con un guion brillante que podría haberla incluido entre los mejores dramas de 2018, así como con un reparto de actores y actrices de auténtico escándalo, creíbles, soberbios.

    No quiero pensar mal, pero a ver si va a tener algo que ver el hecho de que cinco actrices trans protagonicen la serie para que desde los Emmy no se les quiera dar ningún tipo de reconocimiento.

    Otra serie que me gustaría que se incluyese, y esta vez quizá se haga para el año que viene porque también es cierto que se ha estrenado en muy mala fecha para llegar a las nominaciones es Sharp Objects, thriller que, aunque con trama muy distinta, recuerda a Big Little Lies por su oscuridad y la forma de tratamiento de los traumas que atormentan a su protagonista.

    Veremos qué galardones se conceden al final y con cuáles estamos de acuerdo o no, pero a estas dos grandes series no las veremos premiadas por los Emmy 2018.

  • Narcotráfico y corrupción en la Costa del Sol

    Narcotráfico y corrupción en la Costa del Sol

    La Costa del Sol y las redes de narcotráfico y corrupción que allí se desarrollan son las protagonistas de la coproducción de Mediaset, Warner Bros y Netflix que ha comenzado a grabarse este verano.

    Brigada Costa del Sol

    La serie, que se titulará Brigada Costa del Sol, cuenta con grandes y conocidos actores en su reparto: Hugo Silva (El ministerio del tiempo), Álvaro Cervantes (Carlos, Rey Emperador), Jesús Castro (Mar de plástico) formarán el Grupo Especial de Estupefacientes Costa del Sol, unidad policial especial que operaba en el sur de España entre 1977 y 1982 para combatir delitos de narcotráfico.

    Hugo Silva interpretará a Bruno López, un detective intuitivo y pasional; Jesús Castro a Terrón, policía ingenuo y predispuesto al abuso físico, y Álvaro Cervantes a Leo Villa, un agente con mucha formación pero un tanto predispuesto hacia el hedonismo. Con pocos medios y mucho ingenio se convertirán en los policías más aclamados de Europa.

    El elenco se completa con Miki Esparbé, que hará de joven estratega muy inteligente y, en el bando opuesto, Sara Sálamo, que interpretará a “La buhíta”, personaje carismático que vive al margen de la ley.

    Localizaciones en la Costa del Sol y Madrid

    Brigada Costa del Sol, que ha provocado el rechazo de los agentes turísticos de la provincia malagueña por considerar que va a dar mala reputación a la zona al vincularla con el tráfico de drogas, tema que hasta el momento ha permanecido bastante oculto, se enmarca en la línea de éxitos recientes como Narcos, Fariña, Snowfal, etc.

    Entre sus principales localizaciones se encuentra Torremolinos y su paseo marítimo, así como el hotel Pez Espada y la Urbanización La Roca. Como tanto la brigada como ‘los malos’ se encuentran siempre conectados a Madrid, la capital también tendrá su papel en la elección de escenarios. La discoteca Pirandello será uno de ellos, y una antigua fábrica de telas en la localidad de Alcorcón.

    La provincia de Málaga está muy solicitada estos días para rodajes, y es que a Brigada Costa del Sol se une el de Snatch, una producción de Sony de diez episodios sobre las peripecias de unos jóvenes estafadores británicos en la Costa del Sol.

    En otoño se grabará allí, asimismo, Toy Boy, una serie de Atresmedia sobre los clubes nocturnos del litoral, con un stripper como protagonista.

  • The Good Fight y la glorificación de la corrupción

    The Good Fight y la glorificación de la corrupción

    A estas alturas mis seguidores ya sabéis que he escrito bastante sobre The Good Fight, casi siempre en buenos términos por la calidad de sus guiones y su sentido del humor, pero hoy voy a cambiar el tono porque estoy observando en esta segunda temporada una cuestión que me preocupa mucho, y es la glorificación de la corrupción y las malas formas de gobierno.

    Golpes de estado de nuevo cuño

    En esta segunda temporada de The Good Fight, protagonizada por el gobierno de Donald Trump, están apareciendo y se están normalizando cuestiones como la forma en que el Partido Demócrata de la ficción pretende derrocar al presidente electo a través de algún escándalo jurídico o sexual donde ni siquiera importa que sea cierto lo que se denuncia.

    Ruth Eastman, asesora del Comité Nacional de los Demócratas, se presenta en el bufete de Reddick, Boseman y Lockhart con toda una batería de medidas de seguridad (no se permiten los móviles  en la reunión, se graba todo con videocámara, se les hace firmar a los presentes un documento de confidencialidad) para pedirles que señalen causas judiciales que se pueden abrir y ganar para destituir a Trump.

    Diane ve bien utilizar cualquier medio para derrocar al presidente Donald Trump.
    Diane ve bien utilizar cualquier medio para derrocar al presidente Donald Trump.

    En mitad de esa vorágine, Reddick insinúa que no es necesario tener siquiera una causa con pruebas, sino que con verter malintencionadamente rumores sobre supuestas agresiones sexuales se podría llegar a la misma meta.

    Y es ahí donde radica el quid, en mi opinión, de la glorificación de la corrupción, en que no se piense en términos de justicia, equidad, tolerancia, etc., sino solo en quitarle el gobierno a un presidente para ponerse ellos, sin tan siquiera atender a cuestiones éticas sobre los medios para lograrlo.

    Y no puedo evitar pensar en lo que ha sucedido en Brasil con el antiguo presidente y ver que puede llegar a ser una nueva y peligrosa tendencia política en la vida real.

    Glorificación del beneficio económico

    En esta misma línea de normalización de las malas prácticas se sitúa también la serie, esta vez en el ámbito del beneficio económico, cuando el bufete acepta un acuerdo que le proporciona 8,3 millones de dólares de la Policía de Chicago para que no se airee la corrupción de dos agentes que se dedicaban a plantar pruebas falsas en temas de narcotráfico.

    Cabe señalar que Jay, el investigador privado del bufete, señala esta falta de ética y renuncia a su puesto de trabajo para hacer ver a sus jefes que su codicia está afectando a la vida de otras personas, entre ellas, la de su mujer amigo.

    Jay denuncia que el bufete ha contribuido a tapar un caso de corrupción.
    Jay denuncia que el bufete ha contribuido a tapar un caso de corrupción.

    Por su parte, Lucca y Maia (la hija de los acusados de estafa, caso que de momento parece haber quedado en segundo plano esta temporada) ayudan soterradamente al amigo de Jay, pero no porque sea lo correcto, sino porque sacar a la luz la corrupción de esos policías ayuda al padre del futuro hijo de Lucca en su carrera política, pues lo están acusando de haber encarcelado a más afroamericanos que blancos, y con este movimiento se quita 30 casos de sus estadísticas.

    Así que nos encontramos con que los únicos actos honestos que se realizan tienen oscuros objetivos, siempre el beneficio político y/o económico y personal, lo que, en mi opinión, contribuye a normalizar este tipo de comportamientos. Porque, al fin y al cabo, si lo hacen Diane Lockhart o Adrian Boseman, ¿por qué no lo vamos a hacer cualquiera? ¿Y por qué vamos a poner el grito en el cielo si lo hacen nuestros representantes políticos?

    Glorificación de la explotación laboral

    Por último, aunque muy importante también, me gustaría resaltar la glorificación de las malas prácticas laborales y la falta de ética a la hora de tratar a trabajadoras embarazadas.

    En esta temporada Lucca se queda embarazada y debe comunicarlo a la empresa, cuyos socios, con Diane Lockhart a la cabeza, están deseando quitarle los casos y relegarla porque prevén que una mujer embarazada les va a ocasionar pérdidas o perjuicios.

    Lucca Quinn recibe un trato desigual y discriminatorio por estar embarazada
    Lucca Quinn recibe un trato desigual y discriminatorio por estar embarazada.

    Lucca, para compensar esto y que no afecte a su carrera profesional (aunque todos los intentos que está haciendo son en vano, pues los prejuicios y la discriminación prevalecen sobre los resultados), anuncia que trabajará hasta el último minuto de embarazo y que no cogerá baja por maternidad. Un muy mal ejemplo para el resto de trabajadores, y otra normalización más de algo que debería ser denunciado con ahínco.

    Porque el poso que queda no es el de denuncia, sino el de normalización.

  • Marcella, oscuridad y violencia policíaca

    Marcella, oscuridad y violencia policíaca

    Escribo estas líneas con el calor de haber acabado el último episodio de la segunda temporada de Marcella hace unas horas, así que, si todavía no habéis llegado hasta ahí, quizá deberíais esperar para que no os estropee el final de esta serie en la que la oscuridad y la violencia llegan a extremos auténticamente sorprendentes.

    La oscuridad de la historia

    La serie, británica hasta la médula de la cadena ITV,  comienza con la vuelta al trabajo de la detective Marcella Backland en Londres tras haberse dedicado unos años a la maternidad y con el trauma de haber perdido a su hija pequeña siendo bebé.

    En la primera temporada Marcella regresa a las investigaciones policiales y se involucra en un caso en el que su marido también está implicado, pues la desaparecida resulta ser la mujer, hija de un gran empresario londinense, con la que está teniendo una aventura y por la que la piensa abandonar.

    En esta segunda, más lúgubre y violenta que la anterior, se encuentra con un caso en el que también están implicados ella y su familia, esta vez su hijo Edward, con una serie de asesinatos de niños y adolescentes cometidos por un perfil psicopático que parece querer preservarlos de la degradación moral y conservarlos para siempre en un estado de niñez e inocencia.

    En ambas entregas se observa, asimismo, una normalización de la corrupción en determinados estratos sociales. Así, tanto en la empresa para la que trabaja su exmarido como la fundación en la que trabaja de voluntaria la asesina de la segunda temporada se dan casos de sobornos o de conchabamiento entre distintos poderes (político y empresarial), pero curiosamente estas cuestiones terminan sin consecuencia alguna para los personajes.

    La oscuridad de los personajes

    Además de los perfiles de los asesinos, que en ambas temporadas corresponden a psicópatas ambiciosos, en el caso de la primera, y una perturbada de la pureza y la moral en la segunda, lo que más sorprende de Marcella es que no hay ningún personaje que no albergue secretos y oscuridad.

    En el caso de la protagonista, esta sufre unas pérdidas de conciencia temporales en las que se pone extremadamente violenta y de cuyas acciones después no se acuerda. Y no se trata de simples lapsus, no, es capaz de mover un cadáver de sitio, de romperle la nariz a su marido o de, incluso, como hemos presenciado los fans más acérrimos en el episodio de esta semana, asfixiar a su propia bebé porque sus llantos le hicieron perder los estribos.

    Marcella es una antiheroína que funciona como un reloj a la hora de investigar, pero cuya vida privada es un auténtico desastre. Y es que comienza estando casada con Jason, otro personaje que también destaca por su oscuridad y tener entre sus secretos un asesinato.

    Su hijo Edward también se las trae. Comienza a despuntar en la segunda temporada apretando a un ratón hasta la muerte y fascinado con un perro en estado de descomposición y el espectador se queda petrificado sin saber por qué, hasta que comprendemos que fue testigo del homicidio de su hermana.

    ¿Y los compañeros policías de Marcella? Pues, aunque hay algunos que se salvan, y que realmente son policías honestos (sorprendentemente, en esta serie no hay nada de corrupción policial), hay otros que, igual que ella, son extremadamente profesionales en su trabajo y patológicamente extraños fuera, como el que le instala una cámara de videovigilancia en su ordenador personal para poder espiar todos sus movimientos.

    Estrechez de miras

    Marcella es, en general, una serie policiaca original e, incluso, feminista, hasta el punto de que la igualdad es llevada al extremo y en la segunda temporada el psicópata no es un “él”, sino “ella”. Sin embargo, uno de los errores más graves que comete es la excesiva relación de las tramas con el personaje principal.

    No es algo nuevo en los guiones policiacos el hecho de vincular los asesinatos con los detectives que los investigan (Bron/Broen, serie de la que hablaré otro día, me decepcionó en su momento por eso), pero que en dos temporadas distintas uno haya estado relacionado con su exmarido y otro con su hijo es demasiada carambola.

    En casa tenemos una broma de consumo interno con este tipo de guiones en los que parece salir todo el rato la misma gente y lo llamamos “hacerse un Invasion“, por una serie de scifi ambientada en un parque natural de Florida en la que, a pesar de que parecía haber cientos de kilómetros de carreteras y una ciudad con hospital, siempre se encontraban los cuatro mismos personajes en todos los sitios. Con toda la lógica del mundo, esta serie fue cancelada.

    Pues Marcella, sin tener motivos para su cancelación, sí que peca de esta estrechez de miras en cuanto a las tramas.

    Todavía no se sabe si va a haber próxima temporada, aunque ha quedado servida con la entrada en escena de un supuesto MI6 (o similar) que, tras indicarle que la han dado por muerta, le ofrece un puesto de investigadora en el que su situación es la idónea. Pinta que, de renovarse la serie, la tercera entrega nos va a traer más dosis de oscuridad, y quizá más intensas.

  • Muertes de serie no aptas para aprensivos

    Muertes de serie no aptas para aprensivos

    Las series de televisión nos descubren la vida de distintos personajes, sus relaciones y, cómo no, sus muertes. El cine, por supuesto, también, pero la familiaridad que llegamos a establecer con algunos de los protagonistas de las series hace que nos sintamos mucho más cercanos y, por lo tanto, sintamos de manera muy especial todo aquello que les ocurre.

    En todas las series de televisión hay muertes, es un hecho. Pero hay algunas que por su verosimilitud, proximidad o simplemente por la forma en la que están contadas nos afectan más.

    Para mí estas son las muertes que más me han impactado, me han hecho reflexionar y me han tenido, incluso, buscando en enciclopedias médicas cómo se producen y si hay alguna manera de evitarlas. Y no, no voy a hablar de Chanquete.

    Ahogamiento secundario

    El ahogamiento secundario es una forma de muerte horrible que suele suceder especialmente a los niños tras sufrir un episodio de ahogo o atragantamiento. Yo ni lo conocía hasta que lo vi en The Affair. Tuve que buscar su significado en páginas como esta  y a día de hoy todavía sufro pesadillas con que les pueda ocurrir a mis sobrinos.

    El ahogamiento secundario en The Affair es la causa de que Alison Bailey, madre de un niño de cuatro años fallecido tras superar un ahogo en la playa, esté tan perdida que establezca una relación amorosa con el pedante, inútil, cobarde, escritor de bazofia, perdón, personaje atormentado de Noah Solloway, para el que su vida con una mujer inteligente, que lo quiere y que le ha dado cuatro hijos no es suficiente.

    Así que ya sabéis, si vosotros o vuestros hijos os atragantáis o padecéis un semi-ahogamiento, lo mejor que podéis hacer es no confiar en que todo ha pasado y permanecer atentos a la respiración, que no haya tos, falta de atención o cansancio.

    Muertes por suicidio

    El suicidio es un recurso ampliamente utilizado en las producciones audiovisuales y suele resultar muy chocante, aunque el exceso de uso nos haga permanecer más impasibles cuando lo vemos. Sin embargo, esto no es así en dos casos que voy a exponer.

    El primero, 13 Reasons Why, nos deja desechos por tratarse de una adolescente que sufre acoso en su instituto y, a pesar de intentar una y otra vez salir del paso, solo consigue estar peor. Y nadie la ayuda. Nada que nos resulte extraño en estas épocas en las que desayunamos con suicidios, violaciones y agresiones brutales en centros escolares.

    Es precisamente la verosimilitud lo que más nos afecta y duele, saber que este tipo de cosas suceden a diario a muchos niños y adolescentes en nuestro país y otros como Estados Unidos y no estamos haciendo lo suficiente para frenarlo.

    La misma sensación de desolación y culpabilidad nos deja el suicidio de Wasicsko en Show me a hero, la serie sobre la corrupción local y el racismo en la ciudad de Yorkers que, además, está basada en hechos reales.

    Ver chocar y caer a un personaje que se decide a hacer las cosas bien sin ser ningún héroe, que de eso va la trama, ver cómo la corrupción lo ahoga y finalmente termina con su carrera sin haber sido el causante de todo el embrollo nos lleva a pensar que no hay salida, que solo pueden ganar los villanos.

    Muertes coronarias inesperadas

    Un accidente coronario es algo que puede ocurrirnos a cualquiera, y más si tenemos antecedentes familiares, pero cuando vemos fallecer a personajes de ficción que nos caen muy bien y para los que esperábamos otro final siempre nos quedamos conmocionados.

    El caso más reciente de protagonista fallecido por una causa así ha sido el de Jack Pearson, padre de la familia de This is Us, cuya muerte llevábamos esperando que ocurriese desde casi el primer episodio, pero aun así no ha dejado de ser triste y sorprendente.

    Y es que, tras sobrevivir al incendio absoluto de su casa y lograr salvar a todos sus habitantes, Jack perece de manera imprevista en el hospital en lo que tanto él como Rebecca suponían un chequeo rutinario.

    Mientras su querida esposa va a la máquina de vending, él sufre un infarto masivo que luego describen como “widowmaker” y aquí traducen como “de la viuda negra”. Pero al parecer, buscando en Google artículos sobre el tema, no es exactamente como lo definen en la serie, provocado por la excesiva inhalación de humo, sino por un bloqueo de la arteria izquierda, es decir, que nos podría pasar a cualquiera sin necesidad de que una olla de cocción lenta prendiese fuego a nuestra vivienda (¡HORROR VACUI!).

    La angustia de Six Feet Under

    Otro de estos casos de muertes emocionantes fue la de Nate, el hermano mayor de la familia Fisher de Six Feet Under (cuánto tiempo ha pasado, ¿verdad?), A dos metros bajo tierra en español.

    Además, y aunque ya conocíamos su malformación arteriovenosa desde la primera temporada, igualmente se trató de una muerte inesperada, pues tras sufrir el primer derrame cerebral los médicos vieron grandes posibilidades de recuperación y nadie suponía que ese iba a ser su fin.

    En este sentido Six Feet Under ha sido la serie que más nos ha recordado que “todos estamos esperando” (así se titula su último y emotivísimo episodio) y que a todos, esperemos que más tarde que temprano, nos tocará morir.

    Y no puedo cerrar este post sin incluir en él los minutos finales de esta magnífica serie, con los que lloré como pocas veces me ha sucedido viendo ficción, y que me tuvieron unos cuantos días un tanto cabizbajo.

  • Altered Carbon, la distopía más decepcionante

    Altered Carbon, la distopía más decepcionante

    Hoy necesito hablar de mi decepción con Altered Carbon. Después de mucho esperarla, de tanta publicidad y tanto bombo que hemos visto en todas partes, empezando por las marquesinas de las paradas de autobús y los espacios publicitarios del Metro, no puedo estar más triste y sentirme en cierta manera estafado con lo que ha terminado siendo.

    No he querido decir nada hasta terminar la serie porque los primeros episodios prometían tanto que temía hablar demasiado deprisa, como me sucedió con This is us (de cuyo final escribiré otro post). Y no podía haberlo hecho mejor.

    Os aviso que a partir de aquí comienzan los spoilers.

    Altered Carbon, la promesa

    Altered Carbon comenzó siendo un planteamiento original con una producción excelente en la que se veían 3D, buenos actores y se atisbaba una historia de scifi hard que podría haber igualado a Battlestar Galactica.

    La historia, basada en la novela del mismo nombre de Richard K. Morgan, se ambienta en un tiempo futuro en el que la humanidad ha dado un salto cualitativo y, gracias a tecnología que se atisba como alienígena y que uno espera que vayan a narrar en algún momento, ha conseguido codificar la conciencia humana en unos dispositivos llamados “pilas” que se insertan en carcasas renovables, el futuro de los cuerpos.

    Los humanos, por lo tanto, ya no mueren, sino que se enfundan una y otra vez en envoltorios de distintas calidades, siempre en función de sus posibilidades económicas, porque las desigualdades sociales no solo no han terminado, sino que se han agravado ad infinitum.

    Tanto es así que existen los llamados “mats” (abreviatura de Matusalén), que tienen cientos de años de vida y viven en el Aerium, estructuras masivas sobre las nubes donde ubican sus mansiones.

    Los mats están al nivel de los dioses para quien no tiene posibilidad de colarse en un estuche y tiene que experimentar la “muerte real”. Y, como no podría ser de otro modo, son seres corruptos que toman cuanto ven y tienen tentaciones como asesinar a jóvenes sabiéndose impunes, pues compran a la policía, cuyos mandos han caído también en la corrupción y se dejan sobornar.

    En este contexto extraño se encuentran también manifestaciones religiosas reconocidas cuyos creyentes rechazan la inmortalidad y piden que su pila no se introduzca en ninguna carcasa, incluso aunque hayan sido asesinados y sea imprescindible para investigar y conocer los hechos.

    La historia de los Enviados

    En un pasado ubicado hace 250 años, fecha en la que se codifican las conciencias humanas, se enmarca la trama de los Enviados, grupo insurrecto que se oponía a las desigualdades sociales y a la inmortalidad humana.

    En él participaba Takeshi Kovacs, el protagonista de Altered Carbon, junto a su hermana y a la mujer que amaba, la líder del grupo denominado terrorista por el Protectorado (macrogobierno).

    Los Enviados viven en una especie de paraíso que a mí personalmente me recuerda al bosque de Pandora en Avatar y comparten formas cercanas y espíritu fraternal, pero son eliminados por el Protectorado por una traición que se descubrirá más tarde y que es el inicio del declive de la serie.

    Como resultado de este genocidio Kovacs es congelado por 250 años hasta que Laurens Bancroft, uno de los mats más corruptos, lo despierta para que le ayude a solucionar su propio asesinato.

    Altered Carbon, decadencia y descenso

    Con una ambientación tan prometedora y una puesta en escena tan lograda era difícil que todo fuese a desbaratarse, pero lo hizo, dejando un regusto a tristeza y estafa.

    Altered Carbon ha sufrido una pérdida de calidad en los últimos episodios solamente comparable a los thrillers europeos, que no son capaces de terminar decentemente un buen planteamiento.

    Como he dicho más arriba, el comienzo del fin se da cuando reaparece la hermana de Kovacs, que se suponía muerta hace 250 años, y comienzan a narrar su historia. Reileen Kawahara, que así se hace llamar, es un personaje villano de las películas de James Bond, sin apenas aristas, algo completamente anacrónico en pleno siglo XXI.

    Sus diálogos están innecesariamente recargados y son tan facilones que provocan sonrojo. Su trama, además, es tan retorcida que pierde toda verosimilitud porque sí, amigos, (espero que de verdad hayáis hecho caso al letrero de SPOILER de más arriba), no tiene sentido que urdiera todo el plan de asesinar a Bancroft solo para que liberaran a su hermano.

    Rei es un personaje histriónico que afirma amar tanto a Kovacs, su hermano, que hasta lo intenta seducir sexualmente, lo que añade más minutos de vergüenza ajena a Altered Carbon.

    Y así es como lo que podría haber sido la gran exploración de un universo distópico muy interesante termina convertida en una historia pequeña de celos, rencor y amor psicópata como otras tantas que ya hemos visto anteriormente.

    Como se dice por ahí, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

  • Peaky Blinders: mafia, revolución y corrupción

    Peaky Blinders: mafia, revolución y corrupción

    Estas navidades he aprovechado para ponerme al día de algunas series que tenía pendientes, como Peaky Blinders, de la que me esperaba una temporada llena de mafia, revolución socialista y corrupción política sin parangón.

    Hace un año y medio, tras terminar de ver la tercera temporada de Peaky Blinders, ya os comenté que la serie estaba tomando un cariz político insospechado y gratamente sorprendente. Con esta nueva y penúltima temporada profundiza y mejora esa línea argumental y se enraíza cada vez más con la historia de los últimos siglos en Inglaterra.

    La venganza de la mafia

    Antes de entrar de lleno en la historia política inglesa desde finales del siglo XIX hay que señalar uno de los arcos argumentales de esta última temporada de Peaky Blinders, el principal por ser al que más tiempo le dedican: la venganza de la mafia italiana.

    Y es que los Shelby traían de otras temporadas algún que otro enemigo, como es el caso de Luca Changretta, cuyos padre y hermano habían sido asesinados a manos del clan de gitanos corredores de apuestas más afamados de Birminghan.

    A partir de aquí, SPOILERS.

    Changretta llega a Inglaterra con la intención de asesinar a todos y cada uno de los miembros de los Peaky Blinders para resarcir así el daño que estos les habían ocasionado. Su vendetta comienza con fuerza consiguiendo acribillar a balazos a John, el pequeño de los tres hermanos Shelby que habían ido a la I Guerra Mundial.

    Este hecho hace que Tommy reúna, o más bien atrinchere, a toda la familia en Birmingham para defenderse y ver de qué maneras librarse de la mafia italiana.

    Destaca especialmente Adrien Brody, protagonista de las maravillosas películas El Pianista y El Gran Hotel Budapest, en su papel de líder de la mafia Changretta, si bien hay que reseñar que la caracterización de los mafiosos de la época está bastante idealizada.

    Como ya sabemos que va a haber una quinta entrega y que Peaky Blinders tiende a tener arcos argumentales autoconcluyentes no es ningún misterio ni spoiler (ya avisé más arriba) que Tommy Shelby logra, una vez más, zafarse de sus duros enemigos y obtener beneficio económico y social de ello.

    En este caso, sin embargo, terminar con Luca Changretta le lleva también a terminar con la vida de Alfie Salomons (magníficamente interpretado por Tom Hardy), un personaje que ha dado a Peaky Blinders grandes diálogos y que, como se veía venir desde el principio, termina traicionando a Tommy Shelby, incluso siendo uno de sus mejores amigos.

    Otro acierto a resaltar es la inclusión de Aidan Gillen en el papel de Aberama Gold, cabecilla de un peligroso clan gitano que les ayuda a terminar con los Changretta.

    Revolución socialista y corrupción política

    Pero la parte que más me ha gustado de esta temporada ha sido, como en la anterior, la dedicada a plasmar el contexto socioeconómico de la época, en este caso, una Inglaterra asustada ante la posible revolución socialista apoyada por una URSS fuerte y todas las tramas que se tejen desde los altos poderes para tratar de impedirlo.

    En esta entrega, los Shelby, traidores de clase para muchos, aunque ellos mismos se consideren, como señala Tommy en un episodio, el epítome del capitalismo por haber llegado donde están, se enfrentan al sindicalismo en sus propias fábricas.

    Tommy Shelby, como ya ha hecho en anteriores ocasiones, no duda en pactar con Winston Churchill para entregar a todos los partidarios de la revolución armada a cambio de un suculento contrato de fabricación de armas para el Estado por valor de dos millones de las libras de entonces.

    Para acceder a los sindicalistas tendrá que recurrir a su ya manida afición de camelar a todo tipo de mujeres, en este caso una líder sindical que delatará a sus amigos creyendo que los Shelby apoyarán su revolución. En este punto tengo que incluir un inciso, y es que, a pesar de ser una serie con personajes femeninos muy fuertes (Polly o Ada son ejemplo de ello), a la hora de definir las que serán parejas o escarceos de Tommy los guionistas deberían poner mayor esmero. Porque no es coherente que una mujer sindicalista de aquella época se deje engatusar de semejante manera por el dueño de una fábrica.

    El jefe de la compañía Shelby guarda, además, otro as en la manga en su meteórica carrera hacia las altas esferas de la sociedad, y es que él solito ha averiguado la manera de mantener a raya a los obreros revolucionarios: a través del Partido Laborista. Y así termina el sexto episodio, con el clan de gángsteres bajando por las escaleras del Parlamento, orgullosos de su ascenso por encima de todas y cada una de las cabezas que se van encontrando a su paso.

    La trama para la que será la última temporada está servida.

  • La corrupción y sexualización de menores afecta a las series

    La corrupción y sexualización de menores afecta a las series

    Todo Hollywood vive momentos de convulsión por la salida a la luz de varios escándalos de corrupción y sexualización de menores, abusos y acoso sexual a actrices y actores. No es nada nuevo, todos lo sabían, pero claro, ahora que se ha hecho público ya no sirve eso de mirar hacia otro lado  (y, sinceramente, ya era hora).

    House of cards, en la picota

    Producciones como House of Cards, de la que tengo un post pendiente desde hace unos cuantos meses, han quedado en un suspense mucho mayor del que son capaces de transmitir en sus guiones. Y es que Kevin Spacey ha sido una grandísima decepción para todos los que nos consideramos sus admiradores, incluso aunque no nos guste House of Cards.

    ¿Qué va a ocurrir a partir de ahora con esta serie en la que, según se ha publicado en estos últimos días, ha llegado a haber escenas de carácter sexual por presiones del propio Kevin Spacey para poder acercarse a otros actores? (Sí, el inverosímil trío con Edward Meechum, su jefe de seguridad, parece que obedecía a un presunto acoso al actor Nathan Darrow. Lo que antes de saber esto estaba claro es que al guion, no).

    Louis C.K., otra gran decepción

    Para los que nos hemos reído mucho con Louis C.K. en Louie o en Horace and Pete constituye una gran desazón saber que en la ‘vida real’ este cómico no tiene nada de brillante y que quizá se parezca demasiado a sus personajes tristones.

    Las acusaciones que se han vertido sobre él han caído como un jarro de agua fría y, de ser ciertas, que no lo pongo en duda ni por un momento porque las pruebas parecen bastante evidentes, habrán terminado para siempre con su carrera, si no con su libertad.

    Y aquí comienza el gran dilema que está provocando arduos debates en Estados Unidos, porque hay quien piensa que lo que han hecho todas estas estrellas es tan grave que sus logros profesionales merecen ser borrados de la faz de la tierra. Y así se están intentando rodar de nuevo escenas de películas como Todo el dinero del mundo sin Kevin Spacey, o se eliminan de los catálogos los grandísimos episodios de Louie.

    En mi humildísima opinión, habría que separar unas cosas de otras. Que Louis C.K. o Kevin Spacey, por poner los más importantes para mí, siguiesen actuando como si no hubiese pasado nada sí sería grave, pero reírte con los chistes que  Louis C.K. contó hace tiempo o saborear la grandeza de Sospechosos habituales no te hace cómplice de sus agresiones sexuales.

    Sexualización de menores

    Lo que sí nos hace cómplices de las agresiones sexuales, y esto lo pongo aquí porque no quería dejar pasar este apesadumbrado post sin mencionarlo, es sexualizar a los actores y confundir sus papeles en la ficción con sus vidas.

    Este delirio del espectador que ya sufrió en su día, y mucho, la actriz Anna Gunn, que interpretaba a Skyler White, la mujer de Heisenberg en Breaking Bad, está haciendo que los niños que actúan en Stranger Things estén sufriendo episodios de acoso y atribución de conductas inapropiadas para su edad.

    Son niños que no pasan de los 14 años que están siendo sometidos a una presión terrible que les hace sentirse agredidos, incómodos y diana de acosadores y agresores sexuales, así que desde este humilde blog pediría a todos los fans que, por favor, separen la ficción de la realidad y defiendan la integridad y el derecho a la honor y la dignidad de todos los profesionales que tantos buenos ratos nos hacen pasar en las grandes y pequeñas pantallas. He dicho.