Isabel Coixet, protagonista de abril en CaixaForum+ con los títulos Ayer no termina nunca y Palabras, mapas, secretos y otras cosas.
En colaboración con el Barcelona Film Fest y A Contracorriente Films, CaixaForum+ dedicará cada mes a una importante figura de la historia del cine y proyectará una de sus películas más destacadas junto con un documental sobre su trayectoria. Abril es el mes de Isabel Coixet y se podrán ver Ayer no termina nunca y Palabras, mapas, secretos y otras cosas. Los dos títulos estarán disponibles en la plataforma del 1 al 30 de abril.
AYER NO TERMINA NUNCA
Barcelona, 2017. Una pareja (Candela Peña y Javier Cámara) se reencuentra después de cinco años de no verse y de haber pasado por unas circunstancias difíciles en sus vidas. Cuando sienten que el pasado ya no tiene importancia, de repente vuelve. Las heridas no cerradas permanecen siempre abiertas.
Reparto: Javier Cámara, Candela Peña, Tamara Cunill, Carla Sospedra, Lucy Tillett
Dirección: Isabel Coixet. España, 2013
PALABRAS, MAPAS, SECRETOS Y OTRAS COSAS
Retrato de la cineasta Isabel Coixet, de su particular mundo y de su aclamada sensibilidad como autora. Esta película pretende ser un viaje, una road movie, a través tanto del territorio como de las personas con las que se ha cruzado Coixet para entender su evolución y su trabajo como cineasta; en definitiva, su obra y la persona que se esconde detrás de sus películas.
Documental
Dirección: Elena Trapé. España, 2015
La sede central de la capital andaluza de Fundación Cajasol abre sus puertas a esta muestra dedicada al cineasta valenciano en el año del centenario de su nacimiento, que podrá visitarse hasta el 22 de enero de 2022.
El presidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso, ha estado muy acertado al decir que “la obra de Berlanga es una enciclopedia que recoge mejor nuestra historia contemporánea. Y ‘Berlanguiano’ es un resumen de esa enciclopedia audiovisual de las últimas décadas del país. Resume lo que somos, lo que queríamos ser, nuestras miserias y nuestras grandezas. Y lo hace sin grandilocuencia, lo que lo hace más popular”.
Berlanguiano
En la exposición podemos encontrar fotografías, material audiovisual, guiones originales, carteles planes de rodaje y otros materiales en relación a la filmografía de Berlanga.
Materiales a los que se incorporan en la Fundación Cajasol un boceto original de El sueño del cura, de ¡Bienvenido Mr Marshall!, película de la que se incluye el plan de rodaje; el primer número de ‘Film Ideal’, mítica revista que publicó Cinco Historias de España, la película que iban a hacer Zavattini, Berlanga y Muñoz Suay que nunca se hizo; y el guion y storyboard de Los jueves, milagro.
‘Berlanguiano’ es una visita obligada para todos los sevillanos y visitantes. La muestra se nutre de la colección García Berlanga, Filmoteca Española, Biblioteca Nacional de España, Margaret Herrick Library (Academia de Hollywood), archivos fotográficos de colecciones privadas, objetos personales, recuerdos…
La exposición presenta varias claves: la primera escuela oficial de cine en España: el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas; la contextualización nacional e internacional del cine de Berlanga; los temas: de lo local a los valores universales…
En Berlanguiano se analizan, además, varias películas: entre ellas Plácido, El verdugo, La boutique, La escopeta nacional, La vaquilla, Moros y Cristianos, París-Tombuctú… y se realizará un ciclo de proyecciones y conferencias, cuya primera sesión ya ha tenido lugar con Bienvenido Mr. Marshall (1953).
La polémica que ha habido en España con la serie Antidisturbios (Movistar+) y la calidad a la que nos tiene acostumbrados Rodrigo Sorogoyen han hecho que ver la serie fuese casi una obligación para mantenerse al día en las conversaciones con amigos. Y no ha defraudado, aunque confieso que me apura ver que en nuestro país seguimos sin aceptar que la ficción es eso, una invención, y no un documental.
El punto de partida de Antidisturbios
Antidisturbios es un thriller que tiene por protagonistas a un grupo de agentes de las Unidades de Intervención Policial que, obligados a ejecutar un desahucio sin refuerzos y empleando uso (o abuso) de la fuerza, ven cómo el operativo termina con un vecino muerto, Yemi Adichie, un mantero que deja mujer e hijos en Senegal.
La escena del desahucio en Antidisturbios representa a la perfección la tensión que se vive en los lanzamientos judiciales.
La escena del desahucio está muy bien rodada, manteniendo la tensión, explorando los distintos puntos de vista: el de la familia a la que echan, los activistas que intentan pararlo, los antidisturbios y la fría representación judicial.
Los agentes se quejan a todas las instancias posibles de que son pocos efectivos para el número de gente que hay congregada en la casa, pero el juez parece querer que se celebre el desahucio a toda costa, caiga quien caiga.
Y quien cae es un humilde mantero senegalés, que recuerda mucho a Mame Mbaye, que falleció fulminado por un infarto tras una persecución policial, según aseguraron desde el Sindicato de Manteros.
La joven inspectora Laia Urquijo, uno de los personajes mejor construidos e interpretados, quiere llegar al final de la trama de corrupción.
A partir de ahí, comienza una investigación de Asuntos Internos en la que una de las agentes de la unidad, Laia Urquijo, está dispuesta a llegar hasta el final de la trama para desenmascarar la verdad.
Con estas premisas, que parten de nuestra realidad más cercana, muchas personas se hicieron a la idea de que la serie iba a ser una denuncia o una crítica social, y en cierto modo lo es, pues pone sobre la mesa temas como la corrupción policial, el abuso de autoridad, la corrupción judicial, la corrupción empresarial y la gentrificación, especialmente en un barrio como Lavapiés (aunque el tema ha pasado un poco de moda, al menos de momento, con la crisis del turismo que estamos viviendo por la pandemia).
La serie está llena de guiños en los que se deja ver una realidad muy concreta.
Pero Antidisturbios es, ante todo, un thriller.
Antidisturbios y Villarejo
Otro elemento que toma de la realidad es el del personaje de Revilla, casi idéntico (hasta en la boina) al excomisario José Manuel Villarejo, que presuntamente recopilaba datos de la vida privada de personalidades a través de escuchas ilegales, para luego utilizarlos en tramas de corrupción y extorsión.
El grupo de antidisturbios, acorralado por la opinión pública, enfrentando movilizaciones en la calle contra su actuación y a punto de ser juzgados, recurre al expolicía Revilla para que se invente un dossier sobre Yemi Adichie, injuriándolo con acusaciones de violencia contra la policía.
Realidad vs ficción
Por si fuera poco, otra escena de acción en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu durante la celebración de un partido termina de regar de verosimilitud la trama, con una paliza por parte de los hinchas a uno de los agentes, respondida a su vez con otra por parte de los compañeros de este.
Imposible no pensar en Villarejo viendo el personaje de Revilla.
Y encima la serie termina con una imagen del famoso “Crucero Piolín” con el que miles de agentes de la Policía Nacional desembarcaron en Cataluña para el efectivo del 1 de Octubre de 2017. ¿¡Para qué queremos más!?
Nos falta cultura de la ficción. Estamos poco acostumbrados a ver películas y series españolas que se atrevan a jugar con elementos de la realidad y pensamos que tienen que ser fieles a nuestra visión. Los sindicatos policiales se cabrean porque la serie representa a unos agentes que abusan de la fuerza y consumen sustancias ilegales y piden que se les elimine de los agradecimientos. Los activistas se indignan porque esperaban una crítica más directa y posicionada. Todos tienen algo que decir.
Todos y cada uno de los personajes de los agentes están perfectamente construidos.
Pero lo cierto es que se trata de ficción, ni más ni menos, y muy bien rodada, con un ritmo trepidante y unos personajes muy bien caracterizados. Tan bien construidos e interpretados que cualquiera que tenga un hermano, cuñado o suegro policía puede verle reflejado en su exceso de testosterona, en su introversión, en sus formas de hablar y relacionarse con los demás o cuando se quita la faja después de llevar unos cuantos whiskys en la sobremesa (#truestory).
Ya solo por la escena de la cena merece la pena ver la serie.
Antidisturbios tiene, además, escenas que pasarán a la historia, como la cena del último episodio, llena de diálogos, momentos de exaltación de la amistad, tensión… Y es que Rodrigo Sorogoyen escribe costumbrismo como pocos lo saben hacer y es en esas escenas aparentemente pequeñas donde más se lucen sus guiones y sus personajes.
En definitiva, se trata de una serie que hay que ver porque corona el cada vez mejor nivel de las series españolas y nos introduce en un terreno que hasta ahora solo habíamos explorado cuando se trataba de otros países. No llega a ser The Shield o The Wire, pero va por ese camino. Esperemos poder ver más como ella y quizá algún día, por qué no, una versión de The Young Pope a la española.
En estos días pasados hemos asistido a una polémica que no es nueva y muestra al absurdo que puede llevarnos hacer un revisionismo del séptimo arte para ajustarlo a las ideas del momento histórico en el que nos encontramos. Sí, hablo de la censura y posterior recuperación por parte de HBO del clásico del cine Lo que el viento se llevó.
Los peligros del revisionismo
En un intento de confraternización con las legítimas protestas por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, la plataforma retiró de su catálogo la película, alegando que edulcoraba el racismo.
Este gesto, lejos de ser bien acogido, desató una crisis de reputación de HBO y una tormenta de interés por el filme, cuyas ventas se dispararon en Amazon e iTunes. A nivel comercial la jugada no le pudo salir peor.
Pero lo que más me interesa sobre este caso no son tanto las estrategias comerciales, sino el debate de fondo sobre efectuar revisionismo con el arte realizada en tiempos pasados y con sus determinados trasfondos ideológicos.
¿Por qué censurar en lugar de usar esas obras precisamente para abordar esos temas? Recientemente hablé en este blog de Mi familia y otros animales, el libro que comienza la Trilogía de Corfú de Gerald Durrell y que ha dado lugar a varias adaptaciones en películas y series.
En esos libros hay alusiones racistas puntuales contra turcos y gitanos. Son muy sutiles, pero un lector avezado las nota. ¿Eliminamos de un plumazo esta maravilla de la literatura por esos detalles? ¿No será mejor establecer debates sobre las formas de racismo, la evolución del pensamiento social a lo largo de los siglos XX y XXI y los cambios en las normas y usos sociales? A mí me parece mucho más didáctico y efectivo que prohibir, pues considero que esto último favorece precisamente lo opuesto a lo que se pretende.
La estafa de la doble moral
En estos días hemos visto también cómo Marta Kauffman, cocreadora de Friends, pedía perdón por “la falta de diversidad en la serie”. Es curioso que no la pida por la falta de calidad, la superficialidad y los estereotipos ridículos que promovía, y escucharla diciendo “¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer de forma diferente?” a mí me suena a amenaza con volver con nuevos episodios, así que mejor dejarlo aquí.
Bromas aparte, otro peligro que alberga este revisionismo de las series y el cine antiguos es el de establecer una doble moral: que no se puedan ver determinadas obras mientras los derechos de esas personas a las que se pretende defender siguen siendo menoscabados por otra parte.
Seguramente a esas comunidades les importe más equiparar sus derechos salariales, por poner un ejemplo, que Lo que el viento se llevó, pero si se prohíbe la película se produce un golpe de efecto (rebote, en este caso) y parece que se está cambiando algo, cuando nada cambia: el clásico lampedusiano (imprescindible la lectura de El gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa o el visionado de El gatopardo de Luchino Visconti al respecto).
La polémica está lejos de estar zanjada y veremos nuevos episodios que nos producirán, incluso, más estupor que este. Tiempo al tiempo.
Como siempre que sucede un fenómeno o una catástrofe que afecta a la población a nivel mundial, surgen numerosas hipótesis sobre su origen, culpables, o si de alguna manera se predijo. Con el coronavirus cada día nos encontramos una nueva teoría de la conspiración, algunas de ellas relacionadas con fenómenos paranormales, geopolíticos, etc. y otras con libros, series y películas que de alguna manera hay gente que cree que lo avisaron.
Las primeras series y películas en las que se piensa cuando se trata de la teoría de la conspiración aplicada a un virus que se extiende rápidamente y amenaza a toda la población son, las propias de catástrofes y amenazas de virus y las de zombis/infectados.
World War Z, protagonizada por Brad Pitt, con los zombis más rápidos de toda la galaxia, 28 días y todas aquellas producciones en las que los seres humanos van cayendo presos de una enfermedad/pandemia es lógico que nos recuerden a esto que estamos viviendo.
Sorpresivamente, en Corea del Sur la serie My Secret Terrius parece que emitió en 2018 un episodio en el que un extraño coronavirus mutado por terroristas para ser usado como arma volvía locos a los médicos para encontrar una cura.
Pero hay otras producciones que no son tan evidentes, y de las que están circulando rumores de lo más estrambóticos.
Teoría de la conspiración de Disney
Sí, como lo leéis. Disney, según algunos frikis de Internet, pudo haberse adelantado al coronavirus en su película Enredados (Tangled en inglés, 2010), pues trata sobre cómo Rapunzel pasa los días encerrada en una torre y alejada del resto del mundo en el reino de… Corona. Muy pillado por los pelos, pero hay quien ve señales en cualquier sitio.
Según algunos, las animaciones de Los Simpsons también pusieron su granito de arena en la predicción, en un episodio en el que la gripe de Osaka, que viaja desde un almacén de envases japonés, infecta a la mayoría de habitantes de Springfield. En cualquier caso, con la cantidad de episodios que acumula esta serie y sus variopintas temáticas, es lógico que haya lanzado todo tipo de hipótesis y haya acertado en muchas, como la presidencia de Donald Trump.
Los bulos
Un fenómeno extraño, o quizá ya no tan extraño y sí demasiado presente en nuestras vidas, es el del bulo, que también se extiende a las películas y las series. Uno de los que se ha propagado mucho estos días es un tráiler de la película Contagio, de Matt Damon, con la información de que ha sido rodada en 2019.
Aunque es cierto que Contagio sí trata sobre un virus que se origina en Hong Kong y se extiende por todo el mundo, convirtiéndose en pandemia, lo cierto es que se grabó y se estrenó en 2011.
La teoría de la conspiración de Akira
Otro de los bulos más interesantes y que más gente se ha creído a lo largo y ancho del planeta es la teoría de la conspiración que señala que Akira predijo todo lo que iba a pasar.
Akira, para quien no la haya visto (os recomiendo que aprovechéis la cuarentena para hacerlo porque es una obra maestra del anime scifi), es un film estrenado en 1988 y basado en un comic de Otomo. Cuenta la historia de una pandilla de motociclistas adolescentes que deambula por las calles en busca de problemas, hasta que el grupo queda atrapado accidentalmente en un experimento secreto del gobierno que involucra a niños con habilidades psíquicas.
En un momento, una escena identifica que quedan 147 días para la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos, pero los Juegos Olímpicos solo se mencionan algunas veces a lo largo de la película. De hecho, la batalla final tiene lugar en el estadio olímpico, pero los Juegos Olímpicos no son centrales en la trama del film.
En el bulo que se ha difundido a través de las redes sociales se dice que Akira trata “sobre un evento apocalíptico que tiene lugar meses antes de los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020 y que la OMS aconseja a Japón que los posponga debido a un riesgo de pandemia”.
Pues bien, en la película, no hay brote de enfermedad, la OMS no está presente en ningún momento y las Olimpiadas no se cancelan debido a un riesgo de pandemia (cosa que sí ha pasado en la realidad, pues Japón las ha pospuesto sin que este organismo internacional le hubiese advertido de nada).
Mi propia teoría de la conspiración
Si tuviese que aportar mi grano de arena a toda esta imaginación desbordante y desbordada, diría que la película que más ha podido predecir lo que está sucediendo con el coronavirus es la comedia Shaun of the Dead (2004), especialmente alguna escena en la que Shaun, el protagonista, sigue inserto en sus problemas y cotidianidades sin darse cuenta de que a su alrededor hay una auténtica catástrofe zombi. Así podría decirse que vivimos las primeras semanas, con un adormecimiento generalizado que podría parecer una comedia si no fuese porque realmente es un drama.
Con estas caras nos hemos quedado todos cuando hemos visto la magnitud de la pandemia. Minutos antes nos aglomerábamos y hacíamos nuestra vida normal mientras el dichoso virus se iba colando e infectando a miles de personas.
Recapitulando, como las pandemias están en el imaginario de la humanidad desde tiempos inmemorables, es lógico que haya literatura, películas y series que la traten, pero de ahí a creer en toda teoría de la conspiración que aparezca en Internet hay un trecho.
Mantengámonos atentos a los bulos y no ayudemos a difundirlos. Que estos que se refieren a series, cine y producciones culturales pueden ser más graciosos, pero no olvidéis que ahí fuera hay mucha estafa y hay muchas personas verdaderamente vulnerables a la desinformación.
Vampiros. La evolución del mito. Concepto y producción, una de las exposiciones estrella de este 2020, ya puede visitarse en CaixaForum Madrid.
Un recorrido por el mundo de los vampiros
La muestra, coorganizada por La Cinémathèque française y la Caixa, propone un recorrido histórico del tratamiento de los vampiros en las distintas disciplinas artísticas.
El mito de terror, nacido en la Edad Media en Europa Central, popularizado por el cine y que no pierde vigencia en la cultura popular, ha inspirado grandes obras de arte que componen el imaginario colectivo contemporáneo.
Las distintas caracterizaciones de vampiros a lo largo de la historia nos los han mostrado como terroríficos, seductores (Drácula de Bram Stoker), modernos (True Blood), manipuladores, malvados, apasionados, elegantes, inteligentes, repulsivos, sádicos, contradictorios, melancólicos, hilarantes… vampiros y vampiras con todo tipo de personalidades se han convertido en uno de los mitos contemporáneos más atractivos.
Nosferatu – Eine Symphonie des Grauens (Nosferatu le vampire) de F.W. Murnau – 1921 [F=39961]
Vampiros, la expo
En Vampiros. La evolución del mito, se exponen 362 obras de una treintena de museos y colecciones privadas, entre fotografías, dibujos, vestuario de películas, manuscritos, libros, cómics, carteles, pinturas, grabados, documentos y objetos diversos. También se pueden ver 15 montajes audiovisuales con fragmentos de más de 60 películas y series.
Algunas de las piezas que se pueden ver son la máscara utilizada en el rodaje del Nosferatu de Werner Herzog; trajes de la diseñadora Eiko Ishioka para el filme Drácula de Francis Ford Coppola; el guion de Bram Stoker para la primera adaptación de Drácula al teatro, así como algunas de las estampas de los Caprichos y Los desastres de la guerra de Goya, y obras de Andy Warhol, Niki de Saint Phalle o Mike Kelley.
John Karlen, Danielle Quimet y Delphine Seyrig en Les lèvres rouges (El rojo en los labios, 1971) de Harry Kümel. Foto: Virginia Haggard Leirens / Tous droits réservés.
Por su parte, la Caixa aporta también piezas de la Colección la Caixa de Arte Contemporáneo de artistas como Jean-Michel Basquiato Cindy Sherman, así como otras encargadas especialmente para esta exposición a artistas como Wes Lang o Claire Tabouret. Asimismo, en la muestra se puede disfrutar de 15 montajes audiovisuales temáticos, con fragmentos de 60 películas y series televisivas.
Actividades vampíricas
Como viene siendo habitual, la Caixa ha preparado una serie de actividades paralelas a la exposición, entre las que destacan varias conferencias sobre el mito de los vampiros y la propuesta Al caer la noche, una noche vampírica prevista para el viernes 6 de marzo con lectura, poesía, cine, televisión y música a cargo de Roberta Marrero, Javier Corcobado, José Viruete y Evripidis and His Tragedies. Durante la velada, organizada en colaboración con Cruz Roja, se podrá donar sangre en la plaza exterior del CaixaForum.
Asimismo, aquellas personas que donen sangre en la Comunidad de Madrid hasta el 12 abril podrán conseguir entradas gratis para ver la exposición.
Conviene no perderse tampoco el ciclo de cine “Miedo y placer”, con las películas Nosferatu (1922), Drácula (1958), Drácula de Bram Stoker (1992) y Solo los amantes sobreviven (2013).
Nosferatu, Phantom der Nacht (Nosferatu, fantome de la nuit) de Werner Herzog – 1978 [F=39707], Palladine [P=23677]En relación con el público familiar, la Caixa tiene preparado el Vamp Club, un espacio familiar con diversas actividades que acercarán a los niños al mito de los vampiros.
La Caixa y la sensibilidad contemporánea
Dentro de su programación cultural, la Caixa dedica una atención preferente a las manifestaciones artísticas fundamentales en la formación de la sensibilidad contemporánea. En esta línea se enmarcan las exposiciones dedicadas al cine, que, junto con la fotografía, constituye una de las formas artísticas más características del siglo XX.
Así, la entidad ha dedicado muestras retrospectivas a grandes nombres del mundo del cine, como por ejemplo los directores Charles Chaplin, Federico Fellini y Georges Méliès, y a compañías pioneras como Pixar o Disney.
Gracias a la colaboración con La Cinémathèque française de París, se presentaron con anterioridad proyectos conjuntos como Georges Méliès. La magia del cine; Arte y cine. 120 años de intercambios y Cine y emociones. Un viaje a la infancia.
Todo Hollywood vive momentos de convulsión por la salida a la luz de varios escándalos de corrupción y sexualización de menores, abusos y acoso sexual a actrices y actores. No es nada nuevo, todos lo sabían, pero claro, ahora que se ha hecho público ya no sirve eso de mirar hacia otro lado (y, sinceramente, ya era hora).
House of cards, en la picota
Producciones como House of Cards, de la que tengo un post pendiente desde hace unos cuantos meses, han quedado en un suspense mucho mayor del que son capaces de transmitir en sus guiones. Y es que Kevin Spacey ha sido una grandísima decepción para todos los que nos consideramos sus admiradores, incluso aunque no nos guste House of Cards.
¿Qué va a ocurrir a partir de ahora con esta serie en la que, según se ha publicado en estos últimos días, ha llegado a haber escenas de carácter sexual por presiones del propio Kevin Spacey para poder acercarse a otros actores? (Sí, el inverosímil trío con Edward Meechum, su jefe de seguridad, parece que obedecía a un presunto acoso al actor Nathan Darrow. Lo que antes de saber esto estaba claro es que al guion, no).
Louis C.K., otra gran decepción
Para los que nos hemos reído mucho con Louis C.K. en Louie o en Horace and Pete constituye una gran desazón saber que en la ‘vida real’ este cómico no tiene nada de brillante y que quizá se parezca demasiado a sus personajes tristones.
Las acusaciones que se han vertido sobre él han caído como un jarro de agua fría y, de ser ciertas, que no lo pongo en duda ni por un momento porque las pruebas parecen bastante evidentes, habrán terminado para siempre con su carrera, si no con su libertad.
Y aquí comienza el gran dilema que está provocando arduos debates en Estados Unidos, porque hay quien piensa que lo que han hecho todas estas estrellas es tan grave que sus logros profesionales merecen ser borrados de la faz de la tierra. Y así se están intentando rodar de nuevo escenas de películas como Todo el dinero del mundo sin Kevin Spacey, o se eliminan de los catálogos los grandísimos episodios de Louie.
En mi humildísima opinión, habría que separar unas cosas de otras. Que Louis C.K. o Kevin Spacey, por poner los más importantes para mí, siguiesen actuando como si no hubiese pasado nada sí sería grave, pero reírte con los chistes que Louis C.K. contó hace tiempo o saborear la grandeza de Sospechosos habituales no te hace cómplice de sus agresiones sexuales.
Sexualización de menores
Lo que sí nos hace cómplices de las agresiones sexuales, y esto lo pongo aquí porque no quería dejar pasar este apesadumbrado post sin mencionarlo, es sexualizar a los actores y confundir sus papeles en la ficción con sus vidas.
Este delirio del espectador que ya sufrió en su día, y mucho, la actriz Anna Gunn, que interpretaba a Skyler White, la mujer de Heisenberg en Breaking Bad, está haciendo que los niños que actúan en Stranger Things estén sufriendo episodios de acoso y atribución de conductas inapropiadas para su edad.
Son niños que no pasan de los 14 años que están siendo sometidos a una presión terrible que les hace sentirse agredidos, incómodos y diana de acosadores y agresores sexuales, así que desde este humilde blog pediría a todos los fans que, por favor, separen la ficción de la realidad y defiendan la integridad y el derecho a la honor y la dignidad de todos los profesionales que tantos buenos ratos nos hacen pasar en las grandes y pequeñas pantallas. He dicho.
Hace dos viernes comencé una serie de posts sobre películas relacionadas con banqueros, la crisis económica que comenzó en 2008 y la corrupción financiera que asola el mundo entero y, cómo no, España, con nuestro particular baile de imputados.
Aunque parece mentira, a estas alturas muchas personas no saben qué ocurrió con Lehman Brothers, las hipotecas subprime y el rescate de bancos (y cajas de ahorros en España) y la mejor y más amena de enterarse es con filmes en los que se explique de manera más o menos detallada el proceso.
En esta serie de posts, como ya dije la semana pasada, habrá lugar para el cine español y para los documentales, que siempre son más fidedignos que las películas.
Leviatán
Esta película para mí es la estrella de este post. Debería haberse llevado el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa, pero eso es otro tema.
Leviatán es la triste historia de Kolia, un trabajador que vive con su mujer y el hijo de esta en una casita con taller frente al mar en Barents, al norte de Rusia, y tiene que enfrentarse a las ansias de poder del cacique de la zona, el alcalde del pueblo, un corrupto que quiere expropiarle sus bienes a toda costa.
La atmósfera turbia e inquietante, los paisajes inhóspitos y fríos y la gran interpretación de los actores complementan esta obra maestra del cine que a su vez es espejo de otras situaciones que se viven en muchos lugares donde el poderoso siempre aplasta al débil.
Wall Street I y II, la trama financiera
A pesar de que esta no es precisamente la mejor película de Oliver Stone, la reseño por su continuidad con la que fue uno de los estandartes del cine de los 80, Wall Street.
Si en 1987 Stone nos narraba la vida del yupi Gordon Gekko y su desenfreno, en esta segunda parte nos presenta a un hombre aparentemente redimido tras cumplir condena por estafa, fraude y blanqueo de dinero que da charlas sobre cómo la codicia y la corrupción financiera han llevado a la crisis económica, aunque un tiburón nunca cambia…
Lo importante en esta película, sin embargo, es el contexto en el que se desarrollan los hechos, el año 2008, la acumulación de activos tóxicos por parte de una entidad que se va a la quiebra y con un rescate financiero en ciernes que finalmente no se concede.
Dos días, una noche
Aunque esta producción belga no trata directamente sobre la crisis financiera, sí entra en esta categoría porque aborda las consecuencias de la misma: los despidos, la miseria laboral y el drama de los trabajadores que se ven despedidos sin que haya apenas ofertas de trabajo.
Dos días, una noche es la historia de Sandra, una trabajadora que tiene dos días para convencer a sus compañeros de fábrica para que renuncien a su paga extraordinaria a cambio de que ella pueda conservar su trabajo.
Dura, por momentos agobiante y hasta cabreante, esta película aborda los aspectos negativos de la competición feroz entre compañeros de trabajo, con traiciones, negativas a ayudarla, pero también tiene, como la vida misma, atisbos de esperanza en cambios de opiniones a última hora y apoyos.
Dos días, una noche es un filme que no podemos dejar de ver para concienciaros en la ayuda al prójimo en un momento en que la crisis financiera nos quiere llevar a la jungla.
¿Cuántos estaríamos dispuestos a bajarnos el sueldo para que un compañero no se quedase sin trabajo?
Circula estos días por la red la petición de una madre desesperada a Antena 3 para que deje de emitir el anuncio de la película “No apagues la luz” en horario infantil, pues tiene a su hija de tres años tan traumatizada que se tapa los oídos y se esconde cada vez que escucha la nana que suena en el tráiler. Lejos de burlarse de ella, muchos padres se han sumado a su demanda, y con razón, porque el horario infantil es una estafa.
El incumplimiento del horario infantil
Toñi Ruiz, que así se llama la madre de la pequeña, solicita que en la emisión de los anuncios se advierta de la edad recomendada de los mismos, de manera que los padres puedan estar al tanto y apagar la televisión o cambiar de canal en el momento que lo pongan.
Es una exigencia que tiene su razón, pero que sería innecesaria si las cadenas cumplieran a rajatabla los requerimientos del horario infantil, que por algo se denomina así, y que no debería ser trampeado ni con unos segundos de anuncios sobre otra programación.
La ley establece una franja horaria de protección –entre las 6:00 y las 22:00- durante la cual, las televisiones no pueden emitir contenidos que perjudiquen el desarrollo de los menores de 18 años. Esta franja se ha reforzado entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana, y entre 17:00 y las 20:00 horas los días laborables.
Durante los fines de semana y festivos de ámbito nacional, la franja de protección reforzada empieza a las 9:00 de la mañana y se prolonga hasta las 12:00 del mediodía. En estos tramos horarios tan solo se pueden emitir contenidos aptos para menores de 13 años previa supervisión para garantizar su adecuación.
Los directivos del programa y/o de la cadena se burlaron de manera bastante burda de la CNMC (y de todos) dividiéndolo en dos tramos: uno hasta las 17:00 en el que dan por hecho que los niños están en clase (sin tener en cuenta las jornadas intensivas escolares que se dan en muchos lugares, o los niños que todavía no están escolarizados porque hasta Primaria no es obligatorio), y otro que afirman que es más suave (“naranja”, frente al otro, que es “limón”) a partir de esa hora.
Y la cosa quedó ahí. Ni la CNMC ni ningún organismo competente protestó ni logró modificar el contenido o el horario de este programa del que no hace falta ser pedagogo para saber que no es apto para menores de 14 años, empezando por los temas que tratan.
La TDT de Telefónica
Las familias que tienen contratada la televisión con Telefónica también se encuentran en situaciones similares, pero nada más encender el televisor, pues lo primero que aparece son anuncios de las series y películas que ponen ese mes, sea una comedia, terror, sexo explícito o escenas poco aptas para menores como la del templo del Dios de Muchos Rostros de Juego de Tronos.