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  • Originalidad: las ocho series más innovadoras

    Originalidad: las ocho series más innovadoras

    Me está fascinando tanto la serie The Third Day, con su parte intermedia de evento teatral inmersivo en directo durante 12 horas en colaboración con Punchdrunk, que no he podido evitar recordar otras series que me han maravillado por su originalidad en el planteamiento o la ejecución.

    Aquí va mi lista: Oz, Treme, The Leftovers, The Young Pope (y The New Pope), Lodge 49, Fleabag, The Third Day y Legion.

     

    Originalidad e intensidad emocional

    Oz tenía que estar y ser, además, la primera, porque es la que más años tiene y la pionera. HBO ya despuntaba allá en 1997 por la calidad de sus series. En este caso, con una puesta en escena muy teatral y unos personajes y tramas en los que no daban respiro al espectador.

    Treme es otra producción de HBO que todo seriéfilo ha visto al menos una vez. Con la firma de David Simon y Eric Overmeyr, retrata el día a día de la vida en este barrio de la Nueva Orleans recientemente azotada por el huracán Katrina y cómo los habitantes sobreviven entre la precariedad y la depresión mientras los grandes magnates hacen su agosto con la corrupción. Y todo ello acompañado de una banda sonora exquisita, como no podía ser de otra manera tratándose de la cuna del jazz.

     

     

    The Leftovers, también de HBO, entra en el podio de la originalidad y la calidad. Damon Lindelof (Prometheus, World War Z, Phineas and Ferb) supo adaptar la novela de Tom Perrota para sumergirnos a todos en un universo de terrible ensoñación en el que todos sus supervivientes afrontaban el vacío que habían dejado, literalmente, millones de personas.

    Uno de los puntos a favor de The Leftovers es que nunca pretendió explicar el porqué, sino simplemente hacernos flotar unas veces, hundirnos en la miseria y en la desolación otras, en un viaje audiovisual de los que no se suelen hacer muy a menudo, y con el aderezo de una intensa y melancólica banda sonora de Max Richter que sabe recoger toda la emoción contenida en esta serie que mantiene al público aguantando constantemente la respiración.

     

    Originalidad y surrealismo

    Seguimos para bingo con HBO con The Young Pope y The New Pope, dos deliciosas extravagancias con la marca de Paolo Sorrentino. A medio camino entre el surrealismo y el magistral cine político y de denuncia del napolitano (no olvidemos su magnífico film Il Divo), es una elegante y blasfema crítica a la corrupción, la megalomanía, el endiosamiento, la hipocresía, lujuria y demás vicios del Vaticano. Y con Jude Law y John Malkovich bordando los papeles papales. ¡Qué más se puede pedir!

     

     

    En cuanto a Lodge 49, que no ha superado la criba de AMC (centrada mayoritariamente en la estafa de The Walking Dead) y ha sido cancelada tras una frenética segunda temporada, es una serie atípica de comienzo a fin. Realismo duro del que sufren millones de personas que no pueden llegar a fin de mes a pesar de trabajar, combinado con un realismo mágico y un aire de fantasía que sabes que es irreal pero, al igual que los personajes, te quieres aferrar a él porque así al menos parece que queda algo de esperanza.

    Lodge 49, ya lo dije en un post hace tiempo, es una serie sobre la clase trabajadora, en la que se suceden disquisiciones filosóficas, situaciones hilarantes y dramas económicos y emocionales. Como la vida misma.

    Mi séptima elección como serie brillante por su originalidad es Fleabag, escrita y protagonizada por Phoebe Waller-Bridge y producida por BBC y Amazon Studios. Lo que comienza pareciendo las vicisitudes de una niñata inconsciente egoísta termina siendo una comedia dramática muy profunda en la que el amor, la pérdida y el sentimiento de estar perdido en el mundo se expresan de manera irreverente, sobre todo en la segunda temporada, con su escarceo religioso.

     

    Fleabag
    Una gran originalidad de Fleabag es la ruptura constante de la cuarta pared, que hace al espectador cómplice.

     

    The Third Day, la séptima de mi lista, mezcla folk horror, thriller y surrealismo y nos transporta, además, a la increíble (¡y real!) isla de Osea, cuyos habitantes se quedan atrapados cada vez que sube la marea.

    Felix Barret y Dennis Kelly, con la producción de Sky Atlantic y HBO, consiguen crear una atmósfera de tensión y terror gracias a la originalidad de su planteamiento, al contar con dos equipos distintos para rodar las dos partes en las que se divide, y gracias a la excelente interpretación de los actores, especialmente de Jude Law.

     

     

    Como guinda, The Third Day incluye un evento teatral inmersivo de 12 horas de duración, de la mano de la compañía de teatro inmersivo londinense Punchdrunk. El maratón teatral, en el que Jude Law desciende a los infiernos dentro de un ritual del festival pagano que se celebra anualmente en la isla, se emitió en directo a principios de octubre (HBO ha subido a YouTube el resumen, que comparto unas líneas más arriba). Originalmente estaba planteado para que hubiese miles de asistentes, pero los protocolos de seguridad por la pandemia obligaron a modificar el formato.

    Terminando ya, en último y octavo puesto llega Legion (Fox). Es la que menos trama tiene, o al menos la que menos me interesa en cuanto al guion de todas, y he dudado de si incluirla o no por eso, pero cada episodio es un auténtico viaje surrealista, puro divertimento y experiencia visual, y eso ya la hace distinta a muchas otras.

     

     

    No he incluido títulos como BreakingBad, Orange is the New Black, The Wire, The Soprano, Deadwood, Broad City, Six Feet Under, Russian Doll, The Expanse, Raised by wolves, etc. porque, aunque me hayan encantado y me parezcan magistrales, son más evidentes y más tradicionales en su ejecución y la otra lista es de las que, en mi opinión, más se han atrevido a innovar a la hora de narrar, y con una factura impecable.

    Ni siquiera comparten género o temática, simplemente son aquellas en las que he sentido que han tratado de sorprender y hacer pasar a los espectadores por una serie de experiencias y emociones inusitadas. Aquellas que, gracias a su originalidad, consiguen superar las limitaciones del medio en el que se encuentran.

    Si no las habéis visto, tenéis unas cuantas horas de deleite por delante.

  • La condena del ser humano en Raised by wolves

    La condena del ser humano en Raised by wolves

    Casi sin haberlo previsto, o desde luego habiéndoseme pasado por alto que se estaba gestando una producción así, ha caído en mis manos la maravilla de Raised by wolves, una serie de ciencia ficción en la que se nota la mano de Ridley Scott como productor ejecutivo y que aborda temas clásicos como las creencias religiosas y las guerras cainitas que constituyen la condena del ser humano.

    Aunque la serie, apuesta de HBO Max, ha sido creada por Aaron Guzikowski, como digo, se observan en ellas los conflictos y las oscuras inquietudes que han envuelto las mejores producciones de Ridley Scott, desde Blade Runner a Prometheus, pasando por Alien.

    La humanidad se condena a sí misma

    Uno de los temas centrales de Raised by wolves es la búsqueda por parte de los pocos supervivientes humanos que quedan de un nuevo planeta que pueda servir de hogar, una vez destruido el planeta Tierra por ellos mismos.

    El ser humano se condena a sí mismo.

    La guerra entre los creyentes de la religión Mitraica y los ateístas da lugar a este éxodo de los últimos humanos. Se trata de una guerra cruenta en la que los religiosos cuentan con una tecnología de destrucción impresionante que, como se verá a lo largo de la primera temporada (y como queda por desentrañar en la ya aprobada segunda entrega), tiene mucho que ver con las escrituras sagradas que les fueron entregadas no se sabe por quién…

    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados
    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados

    En este sentido, la configuración de la sociedad que realiza esta creencia se parece a la de The handmaid´s tale, aunque con una menor estratificación por sexos.

    Padre y Madre, androides que superan a los humanos

    En mitad de esa batalla entre creyentes y ateos, un programador de estos últimos captura a una Negromancer, el androide más mortífero de los religiosos, y modifica su código para convertirla en Madre en una misión en la que, junto con otro androide, Padre, tendrán que salvar a doce embriones humanos para crear una nueva civilización en la que no exista la idea de dios y todos los seres humanos convivan en paz, armonía e igualdad.

    Como es de esperar en una buena serie de ciencia ficción, los androides evolucionan rápidamente y van presentando cada vez emociones y pensamientos más complejos, dando lugar a situaciones en las que presentan mayor sensibilidad que los humanos que los rodean y los menosprecian mientras permanecen ciegos ante sus propios procesos de corrupción moral.

    Delirios de grandeza
    Marcus, un ateo infiltrado en las filas de los Mitraicos, experimenta delirios de grandeza y complejo de dios a su llegada al planeta.

    Madre, personaje icónico que representa la maternidad de manera sencilla a la par que despiadada, tiene su propio relato en el que va interactuando con otros seres que parecen habitar en ese nuevo planeta y que se va construyendo cargado de simbolismo y metáforas bíblicas.

    Blasfemia en Raised by wolves
    La búsqueda de un lugar para el nacimiento constituye un paralelismo casi blasfemo con el relato del nacimiento de Jesús en el cristianismo.

    La gran producción

    Otro de los aciertos de Raised by wolves es su impresionante calidad de producción, con una fotografía para quitar el hipo y un casting de actores perfectamente realizado, con Madre (Amanda Collins) perfectamente amorosa a la par que inquietante; Padre (Abubakar Salim), dulcísimo; un militar iluminado y megalómano, Marcus, perfectamente interpretado por Travis Fimmel (Ragnar Lothbrok en Vikings) y unos niños (Winta McGrath como Campion, Felix Jamieson como Paul) capaces de dar multitud de matices al papel que se les ha encomendado.

    Ternura y letalidad
    Amanda Collins interpreta a la perfección la sugerente combinación entre ternura y letalidad de su personaje.

    En cuanto a la estética, es lógico trazar paralelismos con Prometheus, pero me voy a permitir lanzar otra influencia, la del film polaco Na srebrnym globie (On the silver globe), una experiencia surrealista en tonos azules con muchísimos paralelismos en la trama con Raised by wolves. Quien no haya visto todavía ninguna de estas referencias, tiene por delante horas de aventura espacial y prosa poética por delante.

    Imágenes de la película polaca On the silver globe.

     

  • Lodge 49, realismo mágico para endulzar las vidas de la clase trabajadora

    Lodge 49, realismo mágico para endulzar las vidas de la clase trabajadora

    Hoy quiero hablar de una serie con un encanto particular, Lodge 49. Se trata de una comedia dramática que bien podría ser considerada como una de las mejores series sobre las vicisitudes de la clase trabajadora, de los tipos y las tipas normales con vidas anodinas y hacen malabares por llegar a fin de mes, aderezada con un ingrediente de realismo mágico fresco, divertido y muy bien ensartado.

    Realismo mágico en Lodge 49

    Lodge 49 comienza con el exsurfista Sean “Dud” Dudley encontrando un anillo en la playa con una insignia. El joven, que ha sufrido recientemente la pérdida de su padre, el desahucio de su casa y la tienda familiar de accesorios y limpiezas de piscinas, se encuentra desorientado y sin ningún rumbo ni perspectiva de futuro.

    Lodge 49 Momento en el que cambia la vida de Dud
    Lodge 49 Momento en el que cambia la vida de Dud mientras paseaba por la playa con un detector de metales.

    El destino o la casualidad, temas filosóficos muy presentes en toda la serie, lo llevan directamente a la puerta de una logia denominada “de los linces”, cuya puerta luce el mismo logo del anillo. A partir de ahí se suceden las amistades, las charlas, el descubrimiento de secretos de Lodge 49, la logia encontrada.

    En esta logia encontrará otras personas como él, trabajadores y trabajadoras, perdidos en Long Beach, ciudad que atraviesa una crisis económica grave tras el cierre de Orbis, una gran compañía de ingeniería aeroespacial que había dado empleo directo e indirecto durante décadas a todos los habitantes. ¿Os suena?

    Y todos ellos compartirán momentos de realismo mágico en ese camino que emprenden hacia la búsqueda del “santo grial” de la logia, los manuscritos alquimistas de su fundador, Harwood Fritz Merrill.

    Retrato de la clase trabajadora

    Tanto Dud como su hermana gemela, Liz han tenido que asumir las deudas de su padre una vez fallecido, lo que supone que a ella, que es la única que tiene nómina, el banco le embarga todos los meses una cantidad. Así, para evitarlo, Liz decide trabajar en un restaurante de comida rápida, de manera que cobre una gran parte en negro.

    Dud y Liz, Lodge 49
    Liz es muy inteligente y empática, pero se autoboicotea constantemente.

    Los compañeros de Liz son de mediana edad, alguno con hijos, y todos sobreviven como pueden con el escaso sueldo del fast food, propiedad de Janet Price, una coach empresarial que vende mucho humo y es considerada como una estrella de los negocios cuando realmente es un fraude.

    Y es que en Lodge 49 todo el mundo tiene sus claroscuros y sus momentos de bajón, especialmente cuando se trata de asuntos económicos, y se ve obligado a hacer alguna que otra pequeña estafa o cosa que no le hubiese gustado hacer, pero que compensa en otro momento de su vida con gestos increíblemente nobles y altruistas hacia otros.

    Janet es una estafa
    Janet, la gran empresaria y coach, resulta ser una auténtica estafa en el terreno profesional. Entre Liz y ella se establece una peculiar relación.

    Entre tanta serie de personajes adinerados, o extremadamente necesitados, se agradece un retrato de la clase trabajadora, en el que, además, hay variedad de edades y procedencias, pero presentada como una diversidad entremezclada, sin estridencias. Por poner un ejemplo, Ernie, el que se convierte en mejor amigo de Dud, es un sesentañero afroamericano que vende suministros de fontanería y tiene problemas de ludopatía. Real como la vida misma.

    Lodge 49 Ernie
    Ernie, a su pesar, y tras estafar 2000 dólares a Dud, que, sin embargo, lo entiende perfectamente, se convierte en su mentor y mejor amigo.

    AMC estafa a los fans

    Pero AMC ha decidido cortar el grifo a esta maravilla y, a pesar de que estuvo durante meses ‘a la venta’, nadie se ha interesado por ella, por lo que los admiradores nos tendremos que quedar con el buenísimo sabor de boca que deja, deseando que en algún momento algún productor considere que esta comedia dramática con toques de realismo mágico que tan bien plasma a la clase trabajadora vuelva a la pequeña pantalla.

    Como el personaje de Dud, un optimista incansable, prefiero quedarme con los buenos ratos que me ha dado y desear que el universo se conjure para poder disfrutar de la tercera entrega. Mientras tanto, solo puedo recomendaros que la veáis.

  • Historia natural por Max Ernst, en Museo Thyssen Málaga

    Historia natural por Max Ernst, en Museo Thyssen Málaga

    El surrealista Max Ernst, su universo personal y su particular forma de explorar y plasmar la naturaleza y la Historia natural serán protagonistas durante todo el verano del Museo Thyssen Málaga.

    Historia natural desde la perspectiva de Ernst

    Un total de 34 fototipias componen esta muestra titulada Historia natural, como la carpeta que en 1926 editó la galerista Jeanne Bucher y que hoy constituyen un préstamo de la Colección José María Jiménez-Alfaro y colaboración de la Fundación Juan March al Museo Thyssen Málaga.

    Historia natural es una búsqueda “más allá de la pintura”, como señaló en su momento su propio autor. Sus imágenes constituyen una cosmogonía surrealista a través de la técnica del frottage, inventada por el mismo Ernst, por la que usa la materia prima y la naturaleza para crear nuevas formas vegetales, animales o humanas.

    Todas las imágenes recogidas en esta carpeta tienen la falsa apariencia de las ilustraciones de tratados científicos, como una suerte de animalario surrealista en la frontera entre la realidad y la imaginación.

    Cajasol y Museo Thyssen Malaga Historia Natural
    Naturaleza desde una perspectiva y técnica surrealista en la exposición Historia Natural del Museo Thyssen Málaga en colaboración con la Fundación Cajasol.

    La técnica del frottage e Historia natural

    El frottage le permitía, de manera fortuita, conseguir dibujos automáticos equivalentes a la escritura automática de André Breton, mediante el frotado de un lápiz sobre un papel dispuesto sobre materiales con texturas diversas.

    Según él mismo cuenta, fue un lluvioso 10 de agosto de 1925 cuando se sintió atraído por las texturas del suelo de madera de su habitación en un hotel de Pornic, cerca de Nantes.

    Colocó sobre la madera unas hojas de papel que frotó con un lápiz y fue saciando su curiosidad con la utilización de otros materiales. Añadió cordel, hojas vegetales, mallas de alambre, papel arrugado o corteza de pan. Ante su atenta mirada aparecieron “cabezas humanas, animales diversos, (…) rocas, el mar y la noche, terremotos, la esfinge en su cuadra, unas mesitas en torno a la tierra, la paleta de César, falsas posiciones, un chal con flores de escarcha, las pampas” y lo reunió todo bajo el título de Historia natural.

    Para esta exposición, el Museo Thyssen Málaga ha contado con la colaboración de la Fundación Cajasol, entidad con la que también ha llevado a cabo otras muestras como Juan Gris, María Blanchard y los cubismos (1916-1927)’ y la reciente ‘La Furia del Color. Francisco Iturrino (1864-1924)’.

    La Sala Noble del museo malagueño, por la que han pasado obras de otros grandes artistas como Goya, Ensor, Gustave Doré o Matisse, acoge esta muestra hasta el próximo 13 de octubre.

  • Giorgio de Chirico en Caixa Forum Madrid

    Giorgio de Chirico en Caixa Forum Madrid

    Sueño o realidad, el mundo de Giorgio de Chirico es el título de la exposición que se muestra hasta el próximo 18 de febrero en Caixa Forum Madrid después de un más que exitoso paso por Barcelona.

    Se trata de una retrospectiva por todas las etapas pictóricas de este gran artista italiano, y no está exenta de crítica, pues hay quien afirma que deberían haberse incluido piezas más significativas que mostrasen con mayor claridad el calado del fundador de la scuola metafisica.

    La obra de Giorgio de Chirico

    Giorgio de Chirico (1888, Volos – 1978, Roma) comienza su carrera artística en la década de 1910 con un periodo metafísico inicial surgido, según cuenta la leyenda, de una visión que tuvo estando en la Plaza de Santa Cruz de Florencia.

    Es en esta época cuando refleja su particular e inquietante mirada a la arquitectura renacentista, con paisajes urbanos con colores planos, poco naturalistas y marcados por la perspectiva matemática. Y serán precisamente estos paisajes de ensoñación los que hagan que el movimiento surrealista lo acoja en su seno.

    Tras su obra Piazza souvenir de Italia (1925), en un contexto de posguerra de la I Guerra Mundial, se produce en su obra la llamada “vuelta al orden”, con un gusto por el neoclásico y el neobarroco que disgustó a los surrealistas coetáneos, por lo que quedaría desterrado de ese grupo.

    De Chirico, no obstante, regresa una y otra vez al estilo metafísico a lo largo de su carrera, fundamentalmente porque ese era el estilo en el que resultaba más reconocido y del que mayor éxito podía obtener.

    Una cuestión divertida a este respecto es que le gustaba realizar muchas réplicas con pequeñas variaciones de sus temas preferidos y, como en las galerías tenían predilección por las más nuevas, de Chirico ponía las dos fechas. Por poner un ejemplo, de la obra El Trovador existen más de 150 réplicas con fechas distintas.

    La muestra de Caixa Forum

    La muestra representa las principales fases creativas de Giorgio de Chirico y retrata la continua investigación de la idea artística, marcada por una constante búsqueda en el plano iconográfico y simbólico.

    Dividida en seis áreas cronológico-temáticas, la exposición comienza con el Retrato de la señora Gartzen, que da paso a una sección de autorretratos, para los que usaba el género clásico por excelencia y también una gran carga de ironía, sobre todo en los disfraces.

    También se dedica una merecida parte a su época metafísica, si bien el cuadro El enigma de una tarde de otoño, que tanta fama le dio, no está presente.

    Asimismo incluye esculturas realizadas por De Chirico a partir de 1940, en terracota y en bronce, con ediciones limitadas producidas posteriormente entre 1968 y 1970.

    Termina, por último, con referencias al mundo clásico y gladiadores, dos temas que se entremezclan a lo largo de su obra debido a su pasión por recuperar los valores de la pintura renacentista y barroca.

    Para las visitas familiares Caixa Forum ha preparado una actividad muy interesante y amena titulada Enigmas y Desconciertos, un espacio en el que realizar tu propia composición evocando la pintura metafísica con escenarios, objetos y relaciones inesperadas. Si vais con niños mayores de cinco años, seguro lo disfrutarán.

  • The Leftovers: surrealismo, incertidumbre y amor

    The Leftovers: surrealismo, incertidumbre y amor

    Hoy no voy a hablar sobre producciones terrenales, de corrupción política o fáciles de ver, incluso aunque me hayan gustado mucho. Hoy voy a hablar de la para mí mejor serie de los últimos años, muy complicada y a la vez maravillosa para el público: The Leftovers.

    The Leftovers o el desasosiego

    A lo largo de estas tres temporadas he discutido con bastantes amigos que consideraban esta genialidad como excesivamente rara, sin sentido e inexplicable precisamente por eso, porque su objetivo nunca ha sido centrarse en el evento en sí, la desaparición del 2% de la población, sino en cómo se quedan los restantes, The Leftovers.

    Partiendo de ese punto, es lógico que una serie que se centra en cómo respondería la humanidad si desapareciesen de golpe y plumazo millones de personas genere desasosiego. ¿Cómo actuaríamos todos y cada uno de nosotros, y la sociedad en general, si sucediese un evento que violase las leyes de la física y se llevase a muchos de nuestros seres queridos?

    Por esto The Leftovers es para mí quizá la mejor serie de los últimos tiempos, porque sus creadores, Tom Perrotta (autor de la novela) y Damon Lindelof, no pretenden que sea una serie fácil de ver o que nos entretenga. Su objetivo ha sido siempre tenernos en vilo, con un nudo en la garganta que han sabido mantener hasta el final.

    Magnífica narración surrealista

    A lo largo de estas tres temporadas hemos asistido a episodios que son auténticas genialidades del género surrealista.

    Las muertes de Kevin Garvey, con esas realidades paralelas de lo más estrambótico; el personaje de Matt y sus vicisitudes, desde ganando dinero en un casino hasta tomado por una fiera semental en una orgía rumbo a Australia; o las ideas y puesta en práctica de las mismas de Kevin Garvey Senior atrapan al espectador, que asume que, con cada capítulo, tiene un billete para un viaje psicodélico y emocionante que no sabe cómo puede terminar.

    Porque The Leftovers es una serie imprevisible, de la que es imposible pronosticar siquiera cómo va a ser el curso de un mismo episodio. Ese dejarse llevar por la incertidumbre, que coincide con lo que les ha tocado vivir a los personajes, es lo que la hace tan mágica en todos los sentidos de la palabra.

    ¿Un final feliz?

    La última temporada de The Leftovers, que en principio se esperaba que terminase en la primera o, como mucho, en la segunda, podría decirse que ha tenido un talante conciliador tanto para los que somos fans acérrimos de su oscuridad como para aquellos que deseaban algo de luz sobre los personajes.

    Su cierre, con la maravillosa historia de Nora de cómo viajó a otra realidad hasta ver a sus hijos y a su marido y decidió volver para reencontrarse con Kevin, pero finalmente pensó que no la creería y se quedó sola, es realmente ambiguo. ¿Ha sucedido de verdad o es la historia que Nora ha creado para poder soportar la desaparición de sus hijos?

    Kevin le dice un sincero “te creo” porque su personaje se encuentra en la misma encrucijada. ¿Ha vivido realmente todos esos trances o ha estado en mitad de un delirio colectivo con su padre y John?

    Nunca sabremos qué ha pasado realmente, ni importa. The Leftovers va de experimentar angustia, incertidumbre, desorientación, soledad, extrañez y, después de todo, amor. Emociones muy difíciles e intensas para público con buen paladar. Mi eterno agradecimiento por este viaje.

  • El inadaptado, metáfora de una sociedad enferma

    El inadaptado, metáfora de una sociedad enferma

    Hoy quiero hablaros de un filme que he visto recientemente, aunque es de 2006, y que me ha dejado impactado por la crítica a la sociedad de consumo y a las vidas vacías que genera, especialmente en las ciudades: El inadaptado (Den Brysomme mannen).

    El inadaptado, comedia distópica

    El inadaptado es una coproducción noruega-islandesa dirigida por Jens Lien con guion de Per Schreiner que se presenta en forma de comedia negra distópica. Ambientada de manera surrealista en una ciudad a la que se llega en un autobús que no se sabe de dónde procede y que no tiene una coordenada temporal establecida, la película trata las vicisitudes de un hombre que intenta encajar en la vida que allí le surge.

    A partir de aquí, ya sabéis: SPOILERS

     

    La ciudad en sí es fría y anodina, de color blanco hielo, como si sus habitantes estuvieran atrapados en un congelador, con una zona de oficinas con edificios gigantescos y otra más residencial con casas tipo chalé. Nada que no exista en la realidad de cualquier ciudad, especialmente en países del norte de Europa.

    Andreas, el protagonista, quiere encajar con sus compañeros de trabajo, pero se encuentra que son demasiado superficiales. Busca pareja y consigue irse a vivir con una mujer, pero su desafecto e indiferencia adquiere cotas tragicómicas, y lo mismo le sucede con la segunda chica que conoce y de la que se enamora.

    En medio de todo este surrealismo se encuentra con otro habitante que está desesperado como él por saber qué ocurre en ese lugar donde la comida ha perdido su sabor y donde es imposible estimular ningún sentido.

    El misterioso habitante tiene, además, un secreto, y es que está excavando un agujero para llegar al origen de un sonido de violín que se escucha en el sótano del edificio en el que vive, pero su misión fracasa y termina con la intervención de los hombres de gris (imposible no pensar en nuestros ‘grises’ al verlos), que rápidamente devuelven la ciudad a su insustancial normalidad.

    La estafa de la sociedad de consumo

    La película entera constituye una metáfora de la soledad y la superficialidad de las sociedades actuales en las que se hacen jornadas laborales extenuantes para poder adquirir productos que no se necesitan y seguir en la maquinaria del consumo sin fin. Una estafa de proporciones épicas en la que todos estamos más o menos inmersos.

    Este utilitarismo se expande, asimismo, a las relaciones personales, pues las parejas se convierten en otra adquisición más, como un coche o un mueble, fácilmente intercambiable y que no genera apego porque hay una gran variedad de oferta en el mercado.

    El inadaptado incluye, además, otro elemento muy común en las sociedades del norte de Europa como es el suicidio. Andreas quiere quitarse la vida, y lo intenta de muchas, variadas y horripilantes maneras, pero no puede conseguirlo, ¿quizá porque ya está muerto? ¿O tal vez porque no hay salida posible?

    En El inadaptado ni siquiera hay choques políticos, corrupción o bajas pasiones que aporten emoción. Nos muestra de manera incisiva e hilarante la distopía que constituye el exceso de amigabilidad ficticia, egoísmo, insolidaridad y falta de socialización real de las sociedades capitalistas. Personajes que tienen formación académica y trabajos exitosos, pero que carecen de alma. ¿Os suena de algo?