Tag: serie

  • Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Estaba yo tan contento y tranquilo viendo la segunda temporada de The OA, que la tenía pendiente desde hacía tiempo, cuando de repente me he enterado de la estafa que nos ha hecho Netflix a los espectadores cancelándola.

    The OA, excelencia no rentable

    En un escueto primer comunicado, Netflix se ha limitado a decir “estamos increíblemente orgullosos de los 16 fascinantes episodios de The OA, y muy agradecidos a Brit y Zal por compartir su audaz visión y por realizarlo con increíble arte”, lo cual, lejos de ser una razón, suena a disculpa.

    Posteriormente, el CEO Reed Hastings ha dicho a la revista Variety que es el resultado de hacer un balance entre costes y espectadores: “Podemos tener shows pequeños que vayan muy bien y shows costosos que vayan también bien. El único caso en el que cancelamos es cuando una serie es muy cara y no tiene muchos visionados”.

    Netflix, una cadena como las demás

    Con esta cancelación Netflix nos estafa a los fans, pues The OA estaba planeada para tener al menos cinco temporadas y parece que esta segunda acaba de una forma bastante inconclusa.

    Además, viendo el chorreo constante de cancelaciones de la plataforma (House of Cards, Sense8, Love, Santa Clarita Diet, Narcos, series de Marvel, etc.), uno se queda con la sensación de que Netflix es una gran estafa para los usuarios, pues se vendía como que eran otra cosa distinta a las grandes cadenas de televisión en abierto y que de Netflix podrían salir productos originales que respetasen a los espectadores.

    Actualmente Netflix solo tiene tres series longevas en emisión: BoJack Horseman en animación (5 temporadas, desde 2014), Grace and Frankie en comedia (5 temporadas, desde 2015) y Stranger things en drama (3 temporadas, desde 2016).

    Anteriores a 2018 solo quedan Mindhunter, Por trece razones, The Crown, Ozark, GLOW, Atípico, F is for family, Dear White People y Big Mouth, así que más nos vale cruzar los dedos para que a estos nuevos magnates de Netflix les salgan los números y no nos cancelen nuestras favoritas.

    Y otra cosa más: ¿yo ahora qué hago con The OA? ¿Termino de verla y me enfado porque sé que no va a haber continuación o la dejo, también enfadado por lo que nos ha hecho Netflix? ¿Cómo voy a superar no volver a ver el gran baile dimensional?

    Los cinco movimientos de The OA

     

  • Dignidad y fuerza de las oprimidas en El cuento de la criada

    Dignidad y fuerza de las oprimidas en El cuento de la criada

    Hoy voy a escribir un post de elogio a la dignidad y la fuerza que transmiten las criadas, y en especial el personaje de June, en la tercera entrega de The handmaid´s tale, una de las distopías más terribles del panorama seriéfilo actual.

    Dignidad y ética

    El cuento de la criada puede evocar muchos debates. Desde la elevación de preceptos religiosos a la categoría de leyes hasta el alquiler de vientres, pasando por los golpes de Estado que llevan a regímenes autoritarios, el machismo, el robo de niños… cosas que ya han sucedido y que siguen sucediendo en la vida real.

    Todos estos temas han salido una y otra vez en las miles de críticas y reseñas del Cuento de la criada, y es estupendo que salgan. Pero yo echo de menos una revisión de los personajes de la resistencia, especialmente de June, que cada episodio se carga de más y más dignidad.

    Porque cuando ya ves imposible dotar de mayor legitimidad a una persona oprimida para luchar contra la opresión utilizando cualquiera de los medios, la protagonista del Cuento de la criada vuelve a dejarte boquiabierto con una lección de dignidad y humanidad completamente contradictoria con su realidad.

    Dignidad de June
    La actuación de Elisabeth Moss es impresionante e impecable. Con tan solo un gesto puede evocar miles de emociones.

    Esto sucede especialmente en los dos últimos episodios aireados hasta la fecha, en los que, en situaciones muchísimo más extremas de las que le hemos visto pasar, se recompone y, con entereza y dignidad, dirige una situación que la perjudica aportando seguridad a quien precisamente la oprime.

    Dignidad heroica

    El noveno episodio es especialmente duro, pues a June se le impone como castigo acompañar a su compañera de paseo en el hospital, rezando de rodillas durante semanas para que se salve el feto.

    Esta tortura le hace perder la cordura y la esperanza, pensar en matar a su compañera y a su hijo, agredir a Serena y jugarse la vida, pero conversa con el ginecólogo sobre su situación, se recompone y descubre su propósito a partir de ahora, que será el de salvar a cuantos niños y niñas pueda de las garras de Gilead.

    Momento en que June se da cuenta de su propósito en Gilead.
    Momento en que June se da cuenta de su propósito en Gilead.

    Además, termina el episodio con una muestra de dignidad y humanidad muy loable, acompañando en su lecho de muerte a su excompañera, perdonándole que por su chivatazo se hayan llevado a su hija donde ya no va a poder recuperarla.

    Lección de dignidad y humanidad en medio de la violencia y la corrupción
    Lección de dignidad y humanidad en medio de la violencia y la corrupción

    Cruel ironía

    El décimo episodio ya rompe todos los esquemas cuando, en una muestra de mezquindad e intento de dañarla por parte del comandante Waterford, aparece este matrimonio con otro comandante para atestiguar que en casa del comandante Lawrence se están llevando a cabo las ceremonias de violación de la criada.

    Cruel ironía
    En uno de los momentos más trágicos de la serie vemos cómo June tiene que tranquilizar a la mujer de su violador.

    El comandante Lawrence y su cada vez más debilitada y enferma mujer pierden la compostura e intentan negarse a la violación, pero es June la que, en la ironía más cruel que le haya tocado vivir, mantiene la cordura y les pide que todo se haga como es debido para que nadie resulte condenado a muerte.

    Lawrence tranquiliza a su esposa
    June presencia cómo el comandante Lawrence tranquiliza a su esposa cuando es ella quien va a ser violada, y pese a todo permanece con una dignidad y entereza terribles.
    Instrucciones a su violador
    Este momento creo que es el que más me ha removido de toda la serie, cuando June da instrucciones a su violador para que no lo sienta. La contradicción de emociones alcanza cotas épicas.

    Y es así cómo, con una dignidad suprema, June orquesta su propia violación tranquilizando al violador y a la supuesta mujer opresora, viéndolos y comprendiéndolos en su flaqueza y mostrando una fuerza que hace pensar al espectador cuándo llegará el momento en que tengamos algo de esperanza y cuándo podrá mostrar June sus más que lógicos enfado, ira y deseos de venganza.

    Porque esta tercera temporada está siendo trepidante, pero no deja tregua, y ya necesitamos algo de luz y que June pueda permitirse vivir su tragedia sin tener que encima acompañar la tristeza o la desesperación de sus opresores.

  • Lucro y  más lucro para los creadores de The Walking Dead

    Lucro y más lucro para los creadores de The Walking Dead

    Vaya por delante que pienso que productores y trabajadores audiovisuales tienen derecho a cobrar muy dignamente por su trabajo (dedicándome a ello, además, no verlo así sería tirar piedras sobre mi tejado), pero entre eso y el lucro desmesurado de los creadores y productores de The Walking Dead hay un largo trecho.

    ¿Por qué digo esto ahora? Porque acaban de anunciar la fecha de estreno de la próxima temporada, que será el 6 de octubre, así como una trilogía de películas protagonizada por Andrew Lincoln en la que se contará qué le pasó tras el inverosímil rescate en helicóptero que vivió en la novena temporada. Y, por si fuera poco, otro spin-off que emitirá su piloto el próximo año y se centrará en la siguiente generación de supervivientes de ese “universo multigeneracional”, como lo denominan desde AMC.

    The Walking Dead, lucro y estafa
    Si ya era difícilmente creíble el rescate en el helicóptero, ¿qué nos puede deparar una película sobre el tema?

    Lucro a costa de bajar la calidad

    Sería más benevolente con toda esta franquicia (qué tristeza hablar de franquicias en un ámbito como es la cultura) si todavía mantuviesen un mínimo de calidad, pero lo que están haciendo, sencillamente, es obtener lucro sin dar mucho a cambio.

    Porque hace varias temporadas que The Walking Dead se convirtió en una estafa masiva en cuanto a guion y calidad de rodaje (lo he tratado aquí en varias ocasiones), y otras creaciones como Fear The Walking Dead han sido pésimas desde sus comienzos.

    Los creadores y productores de The Walking Dead parecen pensar que no tienen un público muy inteligente y por eso no ponen ningún empeño en las tramas ni en el desarrollo de los personajes, y mucho en merchandising (muñecos, camisetas, tazas…) y licencias para videojuegos y aplicaciones de móvil.

    El universo de The Walking Dead al final es un parque de atracciones de cartón piedra en el que el gusto por la narrativa es inexistente.

    Si a esto le añadimos polémicas como que una actriz (Lauren Dohan, Maggie) cobre menos que un actor con su misma o, incluso, menor relevancia en la serie (Norman Reedus, Daryl) nos encontramos ante un producto de marketing que únicamente busca el lucro por el lucro y que no se sustenta ni en la calidad ni en la ética. Me reitero, una estafa en toda regla.

  • Chernobyl, terror psicológico y ficción política

    Chernobyl, terror psicológico y ficción política

    No podía dejar pasar un solo día más sin escribir sobre Chernobyl, la serie más aclamada de 2019 hasta la fecha (yo mantengo la esperanza en la segunda temporada de Big Little Lies), aunque también hay que decir que la estafa de final de Juego de Tronos se lo ha puesto fácil.

    Chernobyl, serie histórica

    Chernobyl, para quien todavía no lo sepa, es una coproducción de HBO y Sky creada por Craig Mazin sobre los sucesos acontecidos tras el accidente nuclear que sucedió en la Unión Soviética en abril de 1986.

    Para quienes recordamos vívidamente aquel año y las noticias terribles que abrían cada día los telediarios, con la temible lluvia ácida y la nube radiactiva que amenazaba distintos lugares de Europa en función del viento, Chernobyl es un viaje en el tiempo.

    Chernobyl RTVE
    Todos los nacidos antes del 80 recordaréis estas imágenes con las predicciones meteorológicas que supuestamente nos iban a avisar de si íbamos a morir por lluvia ácida.

    Las imágenes de los helicópteros sobrevolando la planta, las manifestaciones contra la energía nuclear, los tractores removiendo la tierra y las mujeres ucranianas acudiendo al reparto de comida forman parte de nuestra memoria, de un trauma colectivo que esta producción televisiva revive.

    En este sentido, Chernobyl es una serie histórica que narra los pasos que se dieron para tratar de contener el desastre que podría haber dejado toda Europa contaminada, en la peor de las hambrunas, y a sus ciudadanos, nosotros, envenenados y enfermos.

    Mineros desnudos en Chernobyl
    Bellísima y terrorífica escena de la serie con los mineros desnudos por el calor mientras cavaban un túnel para sellar la central nuclear.

    Chernobyl, la ficción

    Pero Chernobyl, al fin y al cabo, es una serie, coproducción estadounidense – británica, lo que hace que en ciertas partes se hayan dejado llevar por diálogos excesivamente fantasiosos o fuera de lugar que recuerdan a otra de las cuestiones que marcaban el día a día político allá en los 80: la Guerra Fría.

    No pongo en duda que la URSS de la época estuviera afectada por la corrupción y una burocracia un tanto inoperativa, corrupta y negligente que no tomó decisiones correctas y que, pudiendo haber salvado muchas vidas, no lo hizo por proteger sus propios intereses.

    Ahora bien, cuesta creer (y aquí empiezan los spoilers, ojito, no digáis que no avisé) que en mitad de la noche, con la central nuclear ardiendo y en la primera reunión que mantienen los responsables de la central nuclear de Chernobyl con políticos de rango locales se dé un discurso en el que se viene a decir “camaradas, cortad las comunicaciones por Lenin, él así lo hubiera querido”. Sí, no fueron estas palabras exactas, pero ese es el resumen de una intervención que parece más una caricatura que otra cosa.

    Y detalles como este hay unos cuantos. Desde enfermeras que sucumben a la corrupción y dejan pasar al área de quemados radioactivos del hospital de Moscú a chicas que les dejan un billetito en el mostrador hasta la censura a la mayor parte de las publicaciones científicas que una de las protagonistas necesita revisar para saber qué ha pasado con el reactor de la central.

     

     

    Corrupción en la URSS
    Corrupción en la URSS: ni las enfermeras se salvan.
    Formas divertidas de tratar la corrupción
    En esta otra escena sí consiguieron tratar la corrupción y la separación de los burócratas y los trabajadores de una forma más natural.

    Chernobyl, la estafa

    Mención especial merece el trato que dan a los “liquidadores”, los cientos de miles de soviéticos que trabajaron durante meses y meses para minimizar los daños del accidente. Porque en la miniserie de HBO y Sky sobre Chernobyl se pretende consolidar la teoría, falsa, de que todos esos hombres y mujeres eran unos ignorantes a la par que ignoraban qué estaba sucediendo allí cuando no fue en absoluto así (aunque esto mejor se lo leéis a La Pizarra de Yuri, que lo explica requetebien).

    Difícilmente podré olvidar ya esa secuencia de la serie en la que Valeri Legásov y Boris Shcherbina piden a Mijaíl Gorbachov “permiso para matar a tres hombres”, los tres héroes de los que habla el blog que os he recomendado.

    Otro diálogo innecesario de Chernobyl
    Este tipo de diálogos restan verosimilitud y calidad a la serie. No eran necesarios.

    ¿De verdad era necesaria toda esta burda propaganda? ¿No está la URSS ya más que liquidada y amortizada?

    Molesta bastante que una serie tan bien rodada, con tan buenos actores, excelente fotografía y un ritmo magnífico (que bebe directamente de Andrei Tarkovsky) caiga en estos diálogos simplones y publicitarios propios de producciones mediocres como The Americans (hala, ya lo he dicho).

    BSO de Chernobyl

    Por continuar con lo positivo, junto con la fotografía y el ritmo, e inevitablemente relacionada con ambos, se encuentra la banda sonora original de la serie, responsabilidad de la violonchelista islandesa Hildur Gudnadóttir, a la que algunos ya conocemos de otras producciones televisivas como Trapped o The Oath.

    Gudnadóttir ha compuesto en colaboración con Chris Watson y Sam Slater los sonidos que acompañan Chernobyl desde la central nuclear donde se ha rodado parte de la serie, la lituana Ignalia, ‘hermana’ de la central donde en 1986 tuvo lugar el terrible accidente que narra la serie.

    Las puertas, las salas de los reactores y las turbinas han sido sus recursos sonoros para elaborar una de las partes de Chernobyl que más sensación de realidad, y miedo, provoca en el espectador.

    Terroríficas imágenes de un entierro
    Terroríficas imágenes en las que se ve cómo se enterraban los cuerpos de los fallecidos por la radiactividad de Chernobyl.
  • Breaking Bad y Ozark: cuestión de género

    Breaking Bad y Ozark: cuestión de género

    Anteriormente he hablado en este blog del clasismo que destilan Breaking Bad (AMC) y Ozark, series que me parecen muy comparables entre sí. Hoy abro post para continuar la comparativa entre ambas y explicar por qué, a mi juicio, si tengo que elegir cuál me gusta más de las dos, elijo la protagonizada por Marty Byrde por una cuestión de género.

    Breaking Bad, suspenso en género

    Breaking Bad y Ozark, como ya he comentado otras veces, comparten que sus protagonistas son personajes extremadamente inteligentes, probablemente superdotados, que van resolviendo de maneras ingeniosas los distintos problemas que se les presentan.

    Dos tipos creativos y aparentemente no pertenecientes al mundo del crimen, se desenvuelven como pez en el agua y sortean la extrema violencia de sus socios, incluso habiéndoles faltado al respeto o traicionado.

    Entre una y otra serie, sin embargo, existe una gran diferencia: en Breaking Bad no existe un solo personaje femenino inteligente y que no esté emocionalmente desequilibrado, una mujer lúcida y astuta que esté como mínimo a la altura de personajes masculinos como Mike, Saul, Gus o Hank.

    Machismo en Breaking Bad
    En Breaking Bad, Skyler White es víctima de Heisenberg. Su mejor temporada fue cuando le ayudó a lavar el dinero, pero pronto volvieron a ponerla en su papel de esposa sufridora.

    En este sentido quizá el personaje de Lydia fue el más descuidado, pues ella, distribuidora internacional de metanfetamina y con una doble vida como ejecutiva en una empresa, sería la candidata idónea a némesis de Heisenberg, y no lo que tristemente terminó siendo su personaje: una snob neurótica que apenas puede pensar claramente en cuanto le surgen obstáculos.

    Falta de perspectiva de género en Breaking Bad
    ¿Tanto les costaba a los guionistas crear el papel de una ejecutiva inteligente y resuelta dedica al mundo del narcotráfico como el resto de hombres de la serie?

    Breaking Bad no supera el más mínimo test de Bechdel, que plantea tres requisitos para demostrar que una producción tiene sensibilidad hacia las mujeres: que la obra en cuestión tuviera dos personajes femeninos con nombre, que estos dos personajes hablasen entre si y que su conversación no tratase sobre los hombres.

    Mujeres inteligentes en Ozark

    En Ozark, sin embargo, a excepción de la hija de Byrde, Charlotte, cuyo personaje podría dar mucho más de sí y se queda en el de una adolescente simplona y metepatas, todas las mujeres que aparecen tienen inteligencia y fuerza y están a la misma altura que el resto de hombres.

    Y es que Wendy Byrde y Darlene Snell no tienen nada que envidiar a sus parejas. Todo lo contrario a Skyler White o su insoportable hermana Marie.

    Ruth Langmore, a pesar de sufrir todas las inconveniencias del clasismo, es una mujer muy inteligente, capaz de urdir planes que ningún otro hombre de su familia, ni del pueblo entero, podría.

    No se queda atrás Helen Pierce, la abogada del cartel mexicano, inteligente, fría y despiadada, que no duda en emplear los mismos métodos que sus colegas para comprobar la lealtad de sus empleados.

    Ozark - Helen Pierce y Wendy Byrde, dos personajes fuertes e inteligentes
    La abogada del cartel, Helen Pierce, y Wendy Byrde son dos personajes femeninos fuertes e inteligentes, afectados por la corrupción igual que el resto de personajes masculinos que las rodean.

    En Ozark la corrupción afecta por igual a unos que a otras. No así en Breaking Bad, donde se pretende mantener un aire inmaculado a las mujeres, a las que se las presenta como cabezas de familia y guardadoras de la pureza.

    Se agradece ver una serie en la que se ha cuidado la perspectiva de género y se ha dado las mismas características a mujeres y hombres. No se suele ver mucho, así que qué menos que aplaudirlo.

     

  • Clasismo criminal en Ozark y Breaking Bad

    Clasismo criminal en Ozark y Breaking Bad

    A punto de terminar la segunda temporada de Ozark, cada vez más comparable a la calidad de Breaking Bad, hoy quiero hacer una reseña de un fenómeno social que se observa tanto en las peripecias de Marty Byrde como en la epopeya de Walter White: el clasismo, incluso, dentro de la propia red de criminales.

    Clasismo en Ozark y Breaking Bad

    Ozark y Breaking Bad comparten estar protagonizadas por padres de familia que, por distintas circunstancias, se ven implicados en negocios de drogas: uno, lavando dinero de un cartel mexicano, otro, fabricando su propia metanfetamina y también envuelto en relaciones con carteles.

    Marty Byrde y Walter White son personajes inteligentes, de clase media cultural (e incluso económica el primero), que se rodean de distintos secuaces y se van aprovechando de distintas personas para cumplir sus objetivos.

    Entre estos personajes se encuentran discípulos y ayudantes de clase trabajadora y hasta marginal, y es aquí donde más se manifiesta el clasismo al que me refiero, porque son precisamente estos ayudantes quienes más sufren las consecuencias de sus acciones, y por quienes menos se preocupan los protagonistas.

    Ruth Langmore, determinismo y clasismo en Ozark
    Ruth Langmore es probablemente el personaje más castigado de todo Ozark, pese a su lealtad a Marty Byrde y sus deseos, siempre frustrados, de poder salir del determinismo al que la aboca el apellido Langmore.

    Si bien Heisenberg al final deja escapar a Jesse Pinkman, no se puede considerar como un acto heroico, ya que previamente ha dejado morir a su novia, ha envenenado al hijo de una amiga suya y se lo ha hecho pasar peor que si fuese un enemigo.

    Jesse Pinkman, el ayudante de clase trabajadora de Heisenberg
    ¿Quién no recuerda lo que hizo Walter White con Jane, la novia de Jesse Pinkman?

    En el caso de Ozark, la indiferencia y el desprecio con los que Marty Byrde trata a Ruth Langmore, incluso después de que esta haya recibido torturas por parte del cartel para probar su lealtad a Byrde, es tan escandalosa que el espectador no puede desear otra cosa que no sea una auténtica revolución de los de abajo.

    Clasismo y determinismo

    Este clasismo se hace más patente, incluso, cuando se ve cómo los protagonistas tratan a estos ayudantes en comparación con el trato que dan a sus hijos, de la misma edad. Los ayudantes reciben todo tipo de tareas, presiones y castigos ajenos sin que los cerebros de la operación sientan la más mínima pena o empatía, mientras estos centran todos los esfuerzos en mantener a sus propios alejados de cualquier daño.

    clasismo hijos de Marty Byrde
    El objetivo de Marty Byrde es que a sus hijos no les pase nada. Los de los demás, si son de clase trabajadora, no le importan mucho, aunque estén ayudándole.

    Es la reproducción más terrible de la desigualdad y la explotación de las clases, pero dentro del área criminal.

    El hijo de la clase media permanece ajeno o, en todo caso, puede aprender lo mejor del oficio de su padre (como en Ozark), mientras el hijo del obrero jamás podrá aspirar siquiera a ascender en la escala social criminal.

    Corrupción de los Snell en Ozark
    Los Snell son traficantes de heroína y también practican la corrupción, pero a escala local, con el sheriff de la zona, que se queda sin potestad ante los agentes del FBI, también corruptos (aunque por otros motivos).

    La segunda temporada de Ozark, además, está protagonizada por la corrupción a todos los niveles (corrupción policial -que ya se vio en la primera-, corrupción política, corrupción judicial, corrupción de las instituciones de menores, corrupción económica, corrupción del FBI, etc.), y aquí también se refleja el clasismo: el policía de poca monta no alcanza el estatus que un agente del FBI; un pequeño empresario corrupto jamás llega al nivel de un gran empresario como Wilkes, etc.

    Corrupción en Ozark
    Wilkes es un empresario corrupto de muy altas esferas a través del cual los Byrde llegarán muy lejos.

    Y es que la delincuencia organizada y el crimen también se organizan por clases sociales y, a quien quiera salir bien parado, absuelto o impune, más le vale proceder de una clase social alta.

  • Finales estafa de series

    Finales estafa de series

    A raíz de mi anterior post sobre Juego de Tronos, una de mis lectoras me sugirió que me lo tomara con “deportividad”, que seguro que están acabándola mal para que no nos dé pena. Aparte de una gran sonrisa, ese comentario me ha traído a la memoria otros finales de series que me han dejado pasmado, pensando por qué he dedicado tanto tiempo a ver esa producción que ha terminado siendo una estafa.

    Ranking de finales estafa

    Series que no saben cerrar: en este ranking personal de series cuyos finales me han decepcionado e, incluso, cabreado, voy a poner en último puesto a varias series juntas. Muchas son europeas (ojo, no quiero decir con esto que todas las series europeas tengan finales estafa, sino que hay unas cuantas que sí) y todas tienen en común haber ido decayendo en calidad hasta que sus últimas temporadas se convirtieron en algo infumable: Bron/Broen, Orphan Black, Utopia, Fortitude, Trapped, Top of the lake, Dexter, Bloodline, The Walking Dead.

    Boardwalk Empire: la pongo en este listado con todo el dolor de mi corazón no por la mala calidad del final, sino porque les cortaron presupuesto y tuvieron que cerrar como pudieron, que no fue precisamente bien. La serie daba para otra temporada, como mínimo, pero tuvimos que ver un final para Enoch “Nucky” Thompson y los suyos que desmereció la increíble producción anterior.

    The Killing: este thriller estadounidense, remake de la danesa Forbrydelsen, a pesar del cierre lleno de tópicos (¡el asesino era el comisario jefe, que chorprecha!), se podría haber salvado si no hubiesen incluido diez minutos al final de auténtico pegote en los que Darren Richmond vuelve a Seattle pasado un tiempo para dar un beso a su compañera Sarah Linden.

    Un final estafa terrible, dado que entre ambos nunca había habido tensión sexual, y esto era precisamente uno de los puntos a favor de la serie. Pero a alguien de guion o producción se le antojó…

    Los Soprano: el final de esta serie protagonizada por el malogrado James Gandolfini es a la producción audiovisual lo que un coitus interruptus al sexo. La tensión de todo el último episodio queda en la más absoluta de las nadas con la escena final. Algunos optimistas han querido ver en ella un desenlace abierto en el que puedes imaginar lo que quieras… yo pienso que no se quisieron mojar y al final les salió este churro, digo, resultado.

    Final de los soprano una estafa
    Tanta tensión y al final no pasa nada… ¡Menuda estafa!

    Lost: desde que terminó esta pérdida de tiempo, que sin embargo su propio título ya nos podía dar una idea de lo que era, siempre la tuve en la cúspide de finales estafa. Tantos viajes en el tiempo y en el espacio, tantos personajes, tantos hilos abiertos sin terminar… para acabar en un melodrama religioso. El cabreo que tuve en su día fue considerable, y como buen trauma, pasados unos años sigo sin querer hablar de ello.

    Sense8: Ay, pero quién iba a decirle a Lost que una serie iba a destronar su final estafa… Menos mal que Sense8 no duró más de dos temporadas porque podríamos haber llegado a cotas de ridículo que podrían ser consideradas delito contra la salud pública. Ese dildo lubricado como imagen final de una serie supuestamente de ciencia ficción, pero que no dejaba de ser otra extravagancia con sello Wachowski, se ha subido encima de mi podio y a ver cuál es la serie que se atreve a bajarlo.

    Imagen final de Sense8, bastante metafórica de lo que ha sido la serie para sus creadoras.
    No, ningún final estafa de serie va a poder superar esto. Las Wachowski han dejado el listón muy alto.

    No quería cerrar este post sin hacer mención especial a esa serie que todo español y mucho español mayor de 35 años ha visto alguna vez, ya sea en casa de nuestros padres o en una noche griposa bajo de defensas en casa: Los Serrano. El final de Los Serrano ha trascendido la historia de la producción audiovisual española y ha elevado a Antonio Resines a proverbio, a mito histórico. Nunca más ninguna serie de nuestro país se atreverá a hacer nada parecido.

    Final estafa español por antonomasia
    Vaya desde aquí mi particular homenaje a Resines y su sueño.
  • La espera que no mereció la pena: Game of Thrones

    La espera que no mereció la pena: Game of Thrones

    Sé que no llevamos más que un episodio de la última entrega de Game of Thrones y ojalá me precipite con esto que voy a decir y tenga que escribir otro post para resarcirme, pero pienso que la espera no ha merecido la pena y que nos encontramos ante otra estafa de los guionistas que, sin la guía de George R.R. Martin, está convirtiéndose en un culebrón, sin más.

    Espera decepcionante

    Ya apunté anteriormente esta impresión que me producía la serie durante la temporada pasada, pero, como buen fan que he sido y que en cierto modo sigo siendo de una producción que me ha tenido en vilo y me ha hecho pasar muy buenos momentos, guardaba la esperanza de que tanta espera mereciera la pena. Nada más lejos de la realidad.

    A partir de aquí, destripo el episodio, así que, si no lo has visto y tienes algún tipo de ilusión que no quieres que nadie te chafe, NO SIGAS LEYENDO.

    Diálogos absurdos y facilones

    Si algo gustaba de Juego de Tronos desde el comienzo eran los diálogos y la tensión dialéctica que había entre los personajes. Meñique, Tyrion, Varys, Cersei, Daenerys Targaryen… todos ellos compartían escenas en las que las palabras parecían cuchillos.

    Toda esa tirantez magistral se fue por la borda hace dos temporadas, pero en esta son especialmente llamativas las conversaciones burdas y con lugares comunes, traídos, incluso, de los chistes y el humor más grosero y ordinario.

    Chistes burdos en la estafa de Game of Thrones
    Chistes de Arévalo nada más comenzar el episodio. ¿Qué podría salir mal?

    El guion está tan falto de mimo que ha caído en los estereotipos de género más absurdos, haciendo que Sansa y Daenerys tengan escenas de miraditas ridículas, soberbia y enganchadas de telenovela más que de una serie del calado de Juego de Tronos.

    Rencillas entre mujeres
    Los estereotipos de género se manifiestan de la manera más burda en las escenas que comparten Sansa y Daenerys.

    Los tópicos machistas se encuentran también en la relación entre Jon Snow y Daenerys, con diálogos que parecen sacados del curso de ligar de algún youtuber simplón.

    Tópicos machistas - Estafa en Game of Thrones
    ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

    Personajes caricaturizados

    La serie ha perdido tanto que hasta los personajes más serios, como el de Jon Snow, aparecen retratados de la manera más indigna posible. Y que sí, que el “you know nothing, Jon Snow” ya apuntaba maneras sobre lo tontín que puede llegar a ser el chaval, pero el paseo que se da con Daenerys en dragón lo deja a la altura del betún.

    Jon Snow haciendo el ridículo en la estafa de Game of Thrones
    La dignidad del personaje de Jon Snow, por los suelos en esta escena.

    Hasta a la magnífica Cersei le han endosado un rollete ordinario y con pinta de sucio con el que mantiene diálogos simplones que no sé cómo pretenden que nos creamos que le gustan. A nuestra Cersei, la de las otras temporadas, no le gustaría esto.

    la decadencia de Cersei
    ¿Qué es mejor, Jon Snow diciendo frases de Loquillo o este nuevo rollete de Cersei?

    Así que, si el resto de la temporada va a ser como este primer episodio, aquí uno que va a estar tomándosela en plan comedia más que con la seriedad que le hubiera gustado. Sí, no voy a dejar de verla, pero tampoco de señalar lo evidente. Esperemos “que se mejore”.

  • This is us remonta en una temporada sin el padre

    This is us remonta en una temporada sin el padre

    He hablado en varias ocasiones de lo empalagosas y traicioneras que me habían parecido las temporadas anteriores de This is us (NBC), serie que llegué a calificar como estafa por la decepción del final de la primera temporada y las lágrimas fáciles de la segunda. Pero en esta tercera, en la que el padre está presente pero en los recuerdos, y también en sus claroscuros, tengo que decir que remonta y se sitúa en la calidad de aquellos primeros episodios que tanto nos sorprendieron a mucho.

    Matar al padre

    Jack Pearson era el padre ideal, esposo adorado y padre comprensivo (a veces no tanto, pero las guitarras de la banda sonora se encargaban de acaramelar toda situación en la que aparecía él), que nadie querría perder. Pero lo cierto es que el guion necesitaba que este padre pasara a un segundo plano para dar mayor envergadura al resto, que se eclipsaban en su presencia.

    La muerte de Jack permite que el guion explore la viudedad, dificultades y fortalezas de su vida, así como las distintas formas de encarar esa pérdida en sus hijos, y las consecuencias que les acarrea a cada uno en su futuro.

    Viudedad de Rebecca Pearson
    La fuerza del personaje de Rebecca y cómo afronta la triple maternidad queda muy patente en esta temporada.

    Beckie se enfrenta a su triple maternidad en solitario en un momento decisivo para la vida de todos, y es ella quien por fin lleva las riendas de su vida, pues, recordemos, Jack Pearson era el tipo de hombre que compraba una casa sin consultarle, o que aparecía borracho en mitad de una actuación y le pegaba un puñetazo al compañero de banda de su mujer, y eso para algunos era difícil de congeniar con esos acordes melosos que trataban de darle.

    El padre y el tío

    En esta tercera temporada Jack aparece mucho más humanizado, o por lo menos en toda su dimensión, en la que hay un claroscuro de proporciones épicas: el tío Nicky.

    Un viaje de Kevin con su novia Zoe, documentalista, a Vietnam para saber más sobre su padre y el collar que llevaba en el cuello le lleva a descubrir que su tío Nicky no ha fallecido allí, como siempre había narrado Jack.

    A partir de ahí comienza una búsqueda que da con Nicky en una caravana con goteras en mitad del bosque, recluido y marginado del mundo porque su hermano, el gran padre Jack, creyó que él había tenido algo que ver en la muerte de un niño vietnamita del pueblo donde estaban destinados.

    Jack Pearson es una estafa
    La familia Pearson descubre que Jack, el gran padre, les ha ocultado a su hermano Nicky, que ha vivido una vida miserable debido, entre otras cosas, al rechazo de Jack.

    Nicky, que había intentado contarle a Jack en numerosas ocasiones lo ocurrido y cómo había sido un accidente, se encontró el rechazo y la cerrazón de un Jack que recordaba más a su propio padre que al personaje idealizado que hemos tenido que tragar durante las dos temporadas anteriores. Como forma de resarcimiento no está nada mal. Ahora sabemos que todos los personajes en esta serie son poliédricos, sin grandes héroes. Son humanos, en definitiva.

    La historia del paso de Jack y Nicky por Vietnam está, además, bien narrada, lo cual se agradece enormemente.

    Vietnam en This is us no es ninguna estafa
    La narración de la guerra de Vietnam para Jack y Nicky se hace desde una perspectiva que humaniza no solo a ambos, sino también el dolor que siente quien tiene que combatir.

    Y así, sin haber terminado de emitirse todavía esta temporada, puedo decir que me está gustando, que le voy a quitar el calificativo de estafa que le había dado, y que la voy a situar en mi podio de dramas familiares. Espero que los dos episodios que me quedan por ver no me defrauden.

  • Netflix almacena los datos de las decisiones que tomaste en Bandersnatch

    Netflix almacena los datos de las decisiones que tomaste en Bandersnatch

    Hace unas semanas hablaba aquí de Bandersnatch a nivel de guion, actuaciones, posibilidades y defectos que se presentaban en las distintas decisiones… pero hoy abro otro post para narrar, entre decepcionado y asustado, que Netflix ha utilizado este episodio como pequeño gran experimento de almacenamiento de datos sobre sus nosotros, sus usuarios.

    Gran Hermano Netflix

    Sí, lo que estás leyendo. La plataforma Netflix guarda en su base de datos todas las elecciones de cada usuario. Y si bien pueden parecer decisiones intrascendentes (a algunas yo mismo las denominé “estafa” porque o no eran relevantes o llevaban a callejones sin salida), lo cierto es que, asociándolas a los datos personales de cada usuario, se enturbian las cosas.

    ¿Quién quiere que, en el mundo del casi precrimen y de la absoluta exposición en las redes sociales, se asocie su nombre a la elección de la muerte de un personaje? Y es que, por muy nimio que parezca, todos estos datos pueden ser usados en nuestra contra.

    Como mínimo, pueden ser usados con carácter comercial. Y esto no me lo invento yo, lo ha comunicado con absoluta claridad el abogado Samuel Parra a El Diario. Cito textualmente: “Netflix puede facilitar a cualquier tercero los datos sobre las elecciones de los usuarios siempre y cuando no vayan asociados a ningún usuario. Por ejemplo, puede facilitar las miles de tablas que tenga sobre las elecciones, siempre que no los asocie a ningún usuario”.

    Algo habitual en Netflix

    ¿Y cómo ha salido toda esta historia a la palestra? Pues gracias a que Michael Veale, investigador especialista en protección de datos del University College de Londres, preguntó a Netflix, con la ley en la mano, qué datos almacenó sobre sus decisiones en este episodio. Algo que no se nos había ocurrido a ninguno, ¿a que no?

    La sorpresa ha sido la respuesta de Netflix señalando que no ocurre solo con Bandersnatch, sino con todas las series y películas que decidimos ver, teóricamente, para “mejorar la experiencia y la funcionalidad”.

    Demasiada información sobre muchos millones de usuarios, a los que divide en aproximadamente 27.000 subgustos diferentes, según señalaba Xataka en un artículo publicado a principios de este mes, haciéndose eco a su vez de este completo listado de subgéneros de Netflix.

    Uno puede llegar a entender que plataformas gratuitas usen los datos de sus usuarios para hacer negocio (“si no pagas, entonces el producto eres tú”), pero no sé hasta qué punto estamos dispuestos a seguir dejando nuestras huellas en gigantes tecnológicos, por mucho que nos digan que todo lo hacen por mejorar su servicio.

    Al final Bandersnatch sí era una estafa... de Netflix
    Para muchos usuarios de Netflix será difícil quitarse la sensación de estar siendo espiados.