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  • Hell on Wheels, suciedad y corrupción en la expansión del ferrocarril

    Hell on Wheels, suciedad y corrupción en la expansión del ferrocarril

    Como hay voces que apuntan a que podrían confinarnos en casita unas semanas, voy a empezar un ciclo de post sobre series antiguas que merecen la pena.  Hoy le toca a Hell on Wheels (AMC), cuyos seguidores todavía podemos sentir el olor y el sabor a tabaco, whisky, humedad, sudor, barro, suciedad, sangre y enfermedades que ambientan este atractivo western.

    No en vano, la serie toma su nombre del campamento itinerante compuesto por tiendas de campaña, vagones de madera, salones de juego, prostíbulos e iglesias ambulantes que sirvió de cobijo y acompañó a los obreros que construyeron el primer ferrocarril transcontinental de Norte América en 1865, recién terminada la Guerra de Secesión que se saldó con 600.000 muertos y millones de damnificados social y económicamente.

    Cullen Bohannon
    Curiosamente, el tatara-tatara-tatara-abuelo de Anson Adams Mount IV, actor que interpreta a Cullen Bohannon, fue un coronel de la Caballería Confederada en la Guerra de la Secesión.

    En Hell on Wheels, Cullen Bohannon, exsoldado confederado que no solo ha perdido la guerra, sino también a su familia, intentará comenzar una nueva vida como capataz de las obras de la Union Pacific, en la que inmigrantes irlandeses y exesclavos se ven obligados a competir en productividad con los inmigrantes chinos de Central Pacific, la única empresa que le hace la competencia.

    Corrupción en Hell on Wheels

    A cargo de Union Pacific, y como jefe de Bohannon, se encuentra el empresario explotador y sin escrúpulos Thomas C. Durant, personaje histórico que protagonizó el escándalo de corrupción Crédit Mobilier al malversar fondos públicos y manipular el precio de la construcción del ferrocarril, a cargo de dinero público del Gobierno de los Estados Unidos.

    La corrupción política y judicial, el racismo nada encubierto tras la reciente y obligada abolición de la esclavitud, el machismo, el fundamentalismo religioso y el capitalismo salvaje que caracterizaron el periodo inmediatamente posterior a la cruenta guerra civil estadounidense se combinan de manera muy hábil y realista en esta serie, que, además, no tiene ningún reparo en mostrar el genocidio de los nativos americanos como tal, si bien este, en la época en la que se ambienta, ya estaba prácticamente consumado.

    Thomas C. Durant, personaje histórico que protagonizó el escándalo de corrupción Crédit Mobilier
    Thomas C. Durant, personaje histórico que protagonizó el escándalo de corrupción Crédit Mobilier.

    Así, Hell on Wheels engancha por su naturalidad a la hora de presentar la atmósfera de degradación y suciedad de posguerra en la que soldados sociópatas se jactan de arrancar cabelleras a los nativos americanos amparándose en todo tipo de pseudociencias y supercherías como la frenología. Una atmósfera en la que conviven asentamientos y fortificaciones de mormones armados hasta los dientes e iglesias cristianas móviles siempre dispuestas a hacer proselitismo para alienar a los obreros, todos ellos mal pagados y sin ningún derecho de los que hemos gozado nosotros.

    Personajes variopintos

    El realismo de la serie se muestra también en los personajes, que se ven fuertemente condicionados por su entorno, con puntos de inflexión que, a pesar de su gravedad, se encuentran perfectamente integrados en la trama.

    "El sueco" es uno de los personajes más brillantes que se hayan hecho en todas las series
    “El sueco” es uno de los personajes más brillantes que se hayan hecho en todas las series.

    Entre todos los caracteres destaca especialmente “El Sueco”, que ni siquiera es sueco, sino noruego, aunque recibe ese apodo porque los habitantes de Hell on Wheels son incapaces de distinguir un país de otro. Este camaleónico personaje, que sorprende en los primeros episodios por su caracterización de villano, presenta una trayectoria tenebrosa y juega un papel fundamental en la serie.

    Otra personalidad de peso en la serie es Eva, cuyo personaje está basado en Olive Oatman, una joven de 14 años que, tras ser secuestrada y esclavizada durante un año junto a su hermana por la tribu yavapi, fue vendida a los indios mojave, que la marcaron con un tatuaje azul en su barbilla. Cuando las autoridades hallaron a Olive cuatro años después, esta parecía contenta con su nueva vida, aunque sus historias sobre el cautiverio se fueron tornando más y más negativas a medida que transcurría su tiempo en libertad, lo que ha llevado a algunos a pensar, a posteriori, que pudo sufrir Síndrome de Estocolmo.

    Imagen de Olive Oatman.
    Imagen de Olive Oatman.

    Aunque en la tercera temporada Hell on Wheels tiene un ligero traspiés en los únicos tres episodios escritos por John Wirth (guionista en varios capítulos del infame remake de V, entre otras estafas) han supuesto un ligero traspiés, cabe reseñarla como serie a recomendar. Porque, sin llegar a la calidad y a la profundidad de Deadwood, a la que dedicaré otro merecidísimo post retrospectivo (las comparaciones son odiosas, pero en este caso, inevitables), ha sabido compaginar de manera verosímil la ficción dramática con la narración de los hechos históricos y las costumbres de una de las épocas más sucias y oscuras del capitalismo estadounidense.

  • Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Desde que allá por mayo del año pasado Pablo Iglesias publicara en su cuenta de Twitter el entusiasmo que le había producido Baron Noir y que la serie, además, se la había recomendado nada más y nada menos que Pedro Sánchez, entró en mi lista de pendientes. Hoy, terminada la primera temporada, puedo afirmar que ninguno de los dos se equivocaba.

    Tuit de Pablo Iglesias
    El tuit con el que Pablo Iglesias alabó a Baron Noir y la hizo famosa en España.

    Baron Noir y las contradicciones

    En Baron Noir Philippe Rickwaert, alcalde de Dunkerque, diputado y miembro del Partido Socialista francés, cae en desgracia tras descubrirse una trama de corrupción y financiación irregular del partido. Viéndose arrinconado, urde todo tipo de estrategias y alianzas para recuperar el poder y vengarse del candidato oficial, Francis Laugier, que es también su mentor.

    Rickwaert es un personaje complejo que se debate entre la devoción a los ideales de apoyo a los obreros y las clases desfavorecidas y sus ansias de poder. Por eso no tiene ningún problema a la hora de relacionarse con personas procedentes de todos los estratos sociales, algo que no sucede con Laugier, que si aparece mostrando simpatía con huelgas y luchas de trabajadores es por mera estrategia política.

    Parece ser que el personaje de Rickwaert está inspirado en Julien Dray, socialista francoargelino procedente del troskismo, asesor sin cargo de Hollande y apartado también por un caso de corrupción.

    Las contradicciones entre ideal y realidad, entre buenos deseos y materialidad son una constante en Baron Noir. Cuando crees que el personaje se va a decantar por obrar como sabe que debería, surge otro puñal por la espalda.

    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.
    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.

    Y es que las conspiraciones, los escándalos de corrupción e, incluso, las mociones de censura son los protagonistas de la serie.

    En este sentido, aunque ha sido comparada con House of Cards y Los Soprano, esta maravilla de Canal + supera con creces ambas precisamente por su realismo, que se hace terriblemente presente en diálogos con frases memorables como “Es la era del populismo. Nos ahogamos en ella. Es tiempo de los charlatanes, de los apaleados, de los maltrechos y de los valientes”.

    Porque House of Cards es demasiado ampulosa y Los Soprano cuida demasiado los cánones del género de la mafia (a pesar, incluso, de las escenas costumbristas de la familia), pero Baron Noir consigue que el espectador se introduzca en la trama y hasta juegue a buscar similitudes con el mundo real.

    De entrada, Kad Merad, el actor que da vida a Rickwaert (y que ha obtenido un ACS award por su papel) recuerda físicamente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Algún otro personaje bebe de otros políticos, como Macron, y es inevitable buscarles parecido con nuestros representantes patrios.

  • Arrepentimientos, guerra y nuevo villano en The Expanse

    Arrepentimientos, guerra y nuevo villano en The Expanse

    La que ya sabemos a ciencia cierta que va a ser la penúltima temporada de The Expanse nos está dejando unos momentos fabulosos en cuanto a producción y desarrollo de unos personajes que se enfrentan a los arrepentimientos por sus acciones del pasado mientras se ven abocados a la guerra total del Sistema Solar contra un nuevo villano.

    Arrepentimientos

    Los seis primeros episodios emitidos hasta la fecha por Amazon muestran a los cuatro tripulantes de La Roci esparcidos por distintas zonas del espacio, cada uno luchando contra sus demonios e intentando solventar sus arrepentimientos, a excepción de Holden, por supuesto, que para ser el personaje aglutinador, es un bueno de libro infantil, sin aristas, ni carisma (una estafa, para qué negarlo).

    Holden The Expanse
    Se echa de menos alguna doblez en el personaje de Holden, que es un bueno simplón y al uso, en contraposición con la complejidad de The Expanse.

    Alex Kamal se encuentra en su natal Marte con la exmarine Roberta Draper, persiguiendo los casos de corrupción de la antigua colonia, que está vendiendo todo su arsenal a los cinturonianos (en una trama que recuerda a lo que cuenta Naomi Klein en La doctrina del shock sobre lo que sucedió cuando se desmanteló la URSS y todos los altos cargos corruptos vendieron la industria del país por menor precio de su valor).

    Corrupción en Marte
    La corrupción campa a sus anchas entre los ilustres y reputados generales de Marte, que malvenden toda el armamento de su planeta autoconvenciéndose de que están actuando estratégicamente por el bien común y el propósito final de la expansión humana.

    Amos Burton, el sociópata por circunstancias de la vida que prefiere estar al lado de Holden porque sabe que le va a llevar por el buen camino, se halla en la Tierra enfrentándose a su pasado, a haber abandonado a su madre y resolviendo cuentas pendientes con sus amigos criminales, incluida Clarissa Mao, la hija del magnate Mao y hermana de Julie encerrada en una prisión de máxima seguridad de la ONU por todos los crímenes cometidos durante la tercera temporada.

    Amos en la tierra
    Amos regresa a la Tierra, donde queda atrapado tras el ataque con asteroides que realiza Marco Inaros.

    La que mayores arrepentimientos sufre es, sin embargo, Naomi Nagata, que ve cómo su hijo Philip, al que se vio obligada a dejar con su padre siendo pequeño, se ha convertido en un asesino de millones de terrícolas por la influencia que su progenitor ha tenido sobre él a lo largo de su vida.

    Naomi no ve nada heroico en lo que ha hecho Marco Inaro, que insiste en presentarse como el liberador de los cinturonianos.
    Naomi no ve nada heroico en lo que ha hecho Marco Inaro, que insiste en presentarse como el liberador de los cinturonianos.

    Nuevo villano

    Y es que el progenitor de Philip y antigua pareja de Naomi, Marco Inaros, es el contrapeso de Holden y encarna en esta quinta temporada el papel de villano, pues, aunque no le faltan razones y posee argumentos muy sólidos en su batalla por la independencia de los cinturonianos, asesinar a millones de personas por una causa es algo que los más honrados no están dispuestos a aceptar.

    Es así cómo Naomi Nagata, lidiando con sus sentimientos, se adentra en el corazón de la organización cinturoniana, ahora perseguida por todo el Sistema Solar, para intentar salvar la vida de su hijo y llevarlo por el buen camino.

    Se agradece que en este arco argumental se dé también mucha más importancia a Cara Gee, alias Drummer, la cinturoniana que quiso mantenerse neutral e independiente ante Fred Johnson y que prefirió liderar un barco pirata a sumarse a ninguna facción. Su nave, la Dewalt, es una pequeña comuna poliamorosa donde todos se quieren y se respetan en armonía.

    Comuna poliamorosa de Drummer
    La comuna poliamorosa de Drummer aporta la diversidad que faltaba en la serie.

    Perspectivas de futuro

    Y mientras todos los personajes se encuentran dispersos por el Sistema Solar, con sus batallas personales y políticas, el portal intergaláctico llamado El Anillo y ubicado más allá de Urano, sigue ahí como meta para la futura colonización humana.

    Arrepentimientos de Avasarala
    Avasarala también sufrirá sus propios arrepentimientos por haberse separado de su marido, desaparecido tras los ataques a la Tierra.

    Holden tiene claro que explorar esos mundos puede despertar la ira de los seres alienígenas que los habitan o los han habitado, pero la carrera por una nueva expansión humana parece no tener límites y la guerra que se está librando no es otra cosa que una lucha de poder por los recursos que ofrece.

    El papel de Jeff Brezos

    Un dato curioso sobre estas temporadas de The Expanse es que estamos disfrutándolas porque son un capricho personal de Jeff Brezos, el multimillonario dueño de Amazon.

    The Expanse, adaptación de las novelas de James SA Corey (seudónimo de los escritores Daniel Abraham y Ty Franck), no tuvo una buena aceptación inicial y fue cancelada en 2015, pero Brezos compró los derechos y la producción y la pasó a su cadena.

    Desde entonces, la serie no ha hecho más que subir en calidad de producción y en audiencia, siendo cada temporada más política y reflexiva.

    Podría decirse que es un ejemplo de Trickle-down Economics (Teoría del goteo hacia abajo o Efecto derrame, en español), en el que los pobres mortales, o mejor dicho, los mortales pobres nos beneficiamos de la riqueza de los de arriba.

    A cuatro episodios de finalizar esta penúltima temporada, ya se puede decir que va a ser una de las mejores producciones de 2021.

  • Luchas de poder y racismo en Dear White People

    Luchas de poder y racismo en Dear White People

    Estos días estoy viendo la inmerecidamente olvidada Dear White People de Netflix, una serie en la que un grupo de jóvenes experimentan su vida universitaria en una institución de élite en la que las luchas de poder y el racismo sutil e interiorizado forman parte del día a día.

    Contradicciones y luchas de poder

    Dear White People engancha por la fuerza de sus personajes y las historias que les ocurren, en las que no son presentados como héroes, sino como personas poliédricas que, aunque tengan razón en sus argumentos y batallas diarias, se ven también envueltas en grandes contradicciones.

    Aunque se trata de una serie bastante coral, el peso de la trama lo lleva Samantha, una joven birracial (mitad blanca, mitad negra) que conduce un programa radiofónico universitario con el mismo título que la propia serie. Samantha es pura pasión, puro Black Lives Matter, pero se lleva en muchas ocasiones críticas de sus propios compañeros de asociación por no tener un tono de piel suficientemente oscuro y eso la hace entrar en absurdas luchas de poder.

    Luchas de poder en las chicas de Dear White People
    Las luchas de poder entre las chicas de Wincester son constantes.

    Samantha, además, está enamorada de un joven blanco indie que se ve también obligado a mostrar su antirracismo más que ningún otro, aunque sus actitudes en muchos casos son interpretadas por los amigos de Samantha como condescendientes.

    Y es que ese es precisamente el tema principal de esta producción de Netflix, el racismo sutil y que en muchas ocasiones nos lleva a actuar de manera artificial, sin saber cómo abordar situaciones completamente normales por los prejuicios interiorizados que tenemos.

    Los espacios no mixtos dan seguridad a los jóvenes que sufren el racismo institucional
    Los espacios no mixtos dan seguridad a los jóvenes que sufren el racismo institucional.

    Porque, a excepción de unos supremacistas blancos y acosadores, el resto de personajes caucásicos en Dear White People son personas corrientes, bondadosas, pero que en la práctica no saben cómo mantener una relación de amistad o pareja con una persona distinta en términos étnicos.

    Izquierda y derecha en Dear White People
    La política, las confrontaciones entre izquierda y derecha, la otredad, la amistad entre personas que se encuentran en las antípodas ideológicas son temas comunes en Dear White People.

    Racismo institucional

    Caso aparte es el del racismo institucional que se pone sobre la mesa. Porque cuando la sátira de la propia serie te lleva a ver las costuras de todos los personajes y te entra la risilla floja observando sus contradicciones, de repente cae un jarro de agua fría en forma de, por ejemplo, un policía apuntando con un arma a uno de los amigos de Samantha simplemente para pedirle la documentación, o cualquier otra injusticia a la que desgraciadamente están muy acostumbrados, y vuelves a la realidad y a ver que tienen razón, y que el resto debe aprender a escuchar si realmente quiere ayudar.

    En este sentido, aunque el Decano de Wincester es afroamericano, se ve en seguida que tiene poco poder para resolver cuestiones graves de abuso policial o, incluso, de corrupción de los donantes multimillonarios de la universidad.

    Racismo dentro de la propia serie
    La sátira llega al punto de que en cierto modo hasta los afroamericanos estadounidenses pueden llegar a ser racistas con otros, como su compañero keniata. El actor, que no estará presente en la próxima entrega de la serie, ha denunciado por racismo a la productora.

    Aunque todavía voy por la mitad de la segunda temporada y he leído que hay quien siente como una estafa que hayan suprimido la importante aportación que hacía la figura del narrador en las anteriores, voy a aventurarme y a recomendarla como una gran serie, fácil de ver, con episodios de corta duración y que hace pensar.

    Cuentan los críticos de distintos medios que en los países de habla hispana, entre ellos España, por supuesto, no ha tenido gran acogida porque los temas se alejan de nuestras realidades. Quizá el hecho de que tengamos tan poco contacto con estos sentires es un síntoma de racismo en sí mismo, porque personas racializadas tenemos muchas alrededor.

     

  • Antidisturbios, un thriller de corrupción policial y judicial a la española

    Antidisturbios, un thriller de corrupción policial y judicial a la española

    La polémica que ha habido en España con la serie Antidisturbios (Movistar+) y la calidad a la que nos tiene acostumbrados Rodrigo Sorogoyen han hecho que ver la serie fuese casi una obligación para mantenerse al día en las conversaciones con amigos. Y no ha defraudado, aunque confieso que me apura ver que en nuestro país seguimos sin aceptar que la ficción es eso, una invención, y no un documental.

    El punto de partida de Antidisturbios

    Antidisturbios es un thriller que tiene por protagonistas a un grupo de agentes de las Unidades de Intervención Policial que, obligados a ejecutar un desahucio sin refuerzos y empleando uso (o abuso) de la fuerza, ven cómo el operativo termina con un vecino muerto, Yemi Adichie, un mantero que deja mujer e hijos en Senegal.

    Escena del desahucio en Andisturbios
    La escena del desahucio en Antidisturbios representa a la perfección la tensión que se vive en los lanzamientos judiciales.

    La escena del desahucio está muy bien rodada, manteniendo la tensión, explorando los distintos puntos de vista: el de la familia a la que echan, los activistas que intentan pararlo, los antidisturbios y la fría representación judicial.

    Los agentes se quejan a todas las instancias posibles de que son pocos efectivos para el número de gente que hay congregada en la casa, pero el juez parece querer que se celebre el desahucio a toda costa, caiga quien caiga.

    Y quien cae es un humilde mantero senegalés, que recuerda mucho a Mame Mbaye, que falleció fulminado por un infarto tras una persecución policial, según aseguraron desde el Sindicato de Manteros.

    Laia Urquijo investiga a los antidisturbios y la trama de corrupción
    La joven inspectora Laia Urquijo, uno de los personajes mejor construidos e interpretados, quiere llegar al final de la trama de corrupción.

    A partir de ahí, comienza una investigación de Asuntos Internos en la que una de las agentes de la unidad, Laia Urquijo, está dispuesta a llegar hasta el final de la trama para desenmascarar la verdad.

    Con estas premisas, que parten de nuestra realidad más cercana, muchas personas se hicieron a la idea de que la serie iba a ser una denuncia o una crítica social, y en cierto modo lo es, pues pone sobre la mesa temas como la corrupción policial, el abuso de autoridad, la corrupción judicial, la corrupción empresarial y la gentrificación, especialmente en un barrio como Lavapiés (aunque el tema ha pasado un poco de moda, al menos de momento, con la crisis del turismo que estamos viviendo por la pandemia).

    antidisturbios detalles
    La serie está llena de guiños en los que se deja ver una realidad muy concreta.

    Pero Antidisturbios es, ante todo, un thriller.

    Antidisturbios y Villarejo

    Otro elemento que toma de la realidad es el del personaje de Revilla, casi idéntico (hasta en la boina) al excomisario José Manuel Villarejo, que presuntamente recopilaba datos de la vida privada de personalidades a través de escuchas ilegales, para luego utilizarlos en tramas de corrupción y extorsión.

    El grupo de antidisturbios, acorralado por la opinión pública, enfrentando movilizaciones en la calle contra su actuación y a punto de ser juzgados, recurre al expolicía Revilla para que se invente un dossier sobre Yemi Adichie, injuriándolo con acusaciones de violencia contra la policía.

    Realidad vs ficción

    Por si fuera poco, otra escena de acción en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu durante la celebración de un partido termina de regar de verosimilitud la trama, con una paliza por parte de los hinchas a uno de los agentes, respondida a su vez con otra por parte de los compañeros de este.

    Andisturbios. Expolicía corrupto Revilla
    Imposible no pensar en Villarejo viendo el personaje de Revilla.

    Y encima la serie termina con una imagen del famoso “Crucero Piolín” con el que miles de agentes de la Policía Nacional desembarcaron en Cataluña para el efectivo del 1 de Octubre de 2017. ¿¡Para qué queremos más!?

    Nos falta cultura de la ficción. Estamos poco acostumbrados a ver películas y series españolas que se atrevan a jugar con elementos de la realidad y pensamos que tienen que ser fieles a nuestra visión. Los sindicatos policiales se cabrean porque la serie representa a unos agentes que abusan de la fuerza y consumen sustancias ilegales y piden que se les elimine de los agradecimientos. Los activistas se indignan porque esperaban una crítica más directa y posicionada. Todos tienen algo que decir.

    Construcción de personajes en Antidisturbios
    Todos y cada uno de los personajes de los agentes están perfectamente construidos.

    Pero lo cierto es que se trata de ficción, ni más ni menos, y muy bien rodada, con un ritmo trepidante y unos personajes muy bien caracterizados. Tan bien construidos e interpretados que cualquiera que tenga un hermano, cuñado o suegro policía puede verle reflejado en su exceso de testosterona, en su introversión, en sus formas de hablar y relacionarse con los demás o cuando se quita la faja después de llevar unos cuantos whiskys en la sobremesa (#truestory).

    Cena de Antidisturbios
    Ya solo por la escena de la cena merece la pena ver la serie.

    Antidisturbios tiene, además, escenas que pasarán a la historia, como la cena del último episodio, llena de diálogos, momentos de exaltación de la amistad, tensión… Y es que Rodrigo Sorogoyen escribe costumbrismo como pocos lo saben hacer y es en esas escenas aparentemente pequeñas donde más se lucen sus guiones y sus personajes.

    En definitiva, se trata de una serie que hay que ver porque corona el cada vez mejor nivel de las series españolas y nos introduce en un terreno que hasta ahora solo habíamos explorado cuando se trataba de otros países. No llega a ser The Shield o The Wire, pero va por ese camino. Esperemos poder ver más como ella y quizá algún día, por qué no, una versión de The Young Pope a la española.

  • La condena del ser humano en Raised by wolves

    La condena del ser humano en Raised by wolves

    Casi sin haberlo previsto, o desde luego habiéndoseme pasado por alto que se estaba gestando una producción así, ha caído en mis manos la maravilla de Raised by wolves, una serie de ciencia ficción en la que se nota la mano de Ridley Scott como productor ejecutivo y que aborda temas clásicos como las creencias religiosas y las guerras cainitas que constituyen la condena del ser humano.

    Aunque la serie, apuesta de HBO Max, ha sido creada por Aaron Guzikowski, como digo, se observan en ellas los conflictos y las oscuras inquietudes que han envuelto las mejores producciones de Ridley Scott, desde Blade Runner a Prometheus, pasando por Alien.

    La humanidad se condena a sí misma

    Uno de los temas centrales de Raised by wolves es la búsqueda por parte de los pocos supervivientes humanos que quedan de un nuevo planeta que pueda servir de hogar, una vez destruido el planeta Tierra por ellos mismos.

    El ser humano se condena a sí mismo.

    La guerra entre los creyentes de la religión Mitraica y los ateístas da lugar a este éxodo de los últimos humanos. Se trata de una guerra cruenta en la que los religiosos cuentan con una tecnología de destrucción impresionante que, como se verá a lo largo de la primera temporada (y como queda por desentrañar en la ya aprobada segunda entrega), tiene mucho que ver con las escrituras sagradas que les fueron entregadas no se sabe por quién…

    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados
    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados

    En este sentido, la configuración de la sociedad que realiza esta creencia se parece a la de The handmaid´s tale, aunque con una menor estratificación por sexos.

    Padre y Madre, androides que superan a los humanos

    En mitad de esa batalla entre creyentes y ateos, un programador de estos últimos captura a una Negromancer, el androide más mortífero de los religiosos, y modifica su código para convertirla en Madre en una misión en la que, junto con otro androide, Padre, tendrán que salvar a doce embriones humanos para crear una nueva civilización en la que no exista la idea de dios y todos los seres humanos convivan en paz, armonía e igualdad.

    Como es de esperar en una buena serie de ciencia ficción, los androides evolucionan rápidamente y van presentando cada vez emociones y pensamientos más complejos, dando lugar a situaciones en las que presentan mayor sensibilidad que los humanos que los rodean y los menosprecian mientras permanecen ciegos ante sus propios procesos de corrupción moral.

    Delirios de grandeza
    Marcus, un ateo infiltrado en las filas de los Mitraicos, experimenta delirios de grandeza y complejo de dios a su llegada al planeta.

    Madre, personaje icónico que representa la maternidad de manera sencilla a la par que despiadada, tiene su propio relato en el que va interactuando con otros seres que parecen habitar en ese nuevo planeta y que se va construyendo cargado de simbolismo y metáforas bíblicas.

    Blasfemia en Raised by wolves
    La búsqueda de un lugar para el nacimiento constituye un paralelismo casi blasfemo con el relato del nacimiento de Jesús en el cristianismo.

    La gran producción

    Otro de los aciertos de Raised by wolves es su impresionante calidad de producción, con una fotografía para quitar el hipo y un casting de actores perfectamente realizado, con Madre (Amanda Collins) perfectamente amorosa a la par que inquietante; Padre (Abubakar Salim), dulcísimo; un militar iluminado y megalómano, Marcus, perfectamente interpretado por Travis Fimmel (Ragnar Lothbrok en Vikings) y unos niños (Winta McGrath como Campion, Felix Jamieson como Paul) capaces de dar multitud de matices al papel que se les ha encomendado.

    Ternura y letalidad
    Amanda Collins interpreta a la perfección la sugerente combinación entre ternura y letalidad de su personaje.

    En cuanto a la estética, es lógico trazar paralelismos con Prometheus, pero me voy a permitir lanzar otra influencia, la del film polaco Na srebrnym globie (On the silver globe), una experiencia surrealista en tonos azules con muchísimos paralelismos en la trama con Raised by wolves. Quien no haya visto todavía ninguna de estas referencias, tiene por delante horas de aventura espacial y prosa poética por delante.

    Imágenes de la película polaca On the silver globe.

     

  • El entramado de Dark, el culebrón scifi

    El entramado de Dark, el culebrón scifi

    No he querido escribir sobre Dark nada más terminar de verla porque es de esas series que hay que rumiar para saber si te ha gustado o si realmente te ha parecido una estafa. Pero, a pesar del tiempo que ha pasado desde que la acabé, mi veredicto final es inconcluso, pues por una parte considero excesivo el entramado que se crea entre los personajes, pero, por otro, valoro muy positivamente los temas que incluye.

    El entramado genealógico

    Tras tres temporadas dando vueltas en el tiempo, con paradojas en las que jóvenes se convierten en sus propios abuelos y abuelas, el cierre ha sido bastante claro, si bien deja la sensación de que para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

    Entramado genealógico
    Hasta los propios personajes realizan sus propios árboles genealógicos para descifrar el entramado.

    Cuando para comprender una producción audiovisual hay que recurrir a esquemas externos que expliquen las conexiones entre los personajes porque absolutamente todos los espectadores están perdidos es que algo no has narrado bien (en general aplico lo mismo a las obras de arte: cuando ves las Pinturas Negras de Goya, seas un adulto que conoce la historia o un niño de 4 años, te impresiona. Si tienes que ver una obra de arte contemporáneo con un folletito que te la explique porque no te causa ninguna emoción, la factura es mediocre).

    Si en la segunda temporada la trama y la relación entre los personajes se complicaba cada vez más, en la tercera, con la inclusión de un mundo nuevo, la dificultad para seguirla ha sido una tónica entre la mayor parte de sus admiradores, entre los que, pese a todo, me incluyo.

    La parte filosófica

    El exceso de entramado y relaciones de culebrón entre los personajes, sin embargo, se compensa con un aspecto filosófico marcado por el determinismo y la falta de libre albedrío. Y es que, aunque el camino de la mayor parte de los personajes está empedrado de buenas intenciones (como el del infierno, según dice el refrán), nada de lo que hagan les va a salvar de su propia naturaleza… y destino.

    Adán y Eva, la mayor referencia bíblica en Dark.
    Adán y Eva, la mayor referencia bíblica en Dark.

    En Dark hay un gran número de referencias bíblicas, entre las cuales destaca la presencia de Adán (Jonas) y Eva (Martha), cuyo amor está marcado por la fatalidad y nace en sí mismo de un pecado que ellos piensan que es otro, pero cuya verdad no se revela hasta el final de la serie.

    Un detalle filosófico importante lo constituye también el mito de Ariadna. La protagonista, Martha Nielsen, aparece representando su papel en el instituto, y representa simbólicamente el mito griego en el que Ariadna, hija del rey Minos, que tenía encerrado en un laberinto al Minotauro, entrega a Teseo un ovillo para que, una vez dentro, fuera desenrollándolo y pudiera indicarle el camino de regreso. Teseo sería Jonas, y entre ambos tendrían que resolver el laberinto temporal que constituye Dark.

    Inquietantes personajes de la tercera temporada
    Los inquietantes personajes que aparecen en la tercera temporada se desvelan al final…

    No quiero extenderme más porque esta serie es importante verla sin spoilers para poder disfrutar del entramado que se va tejiendo y la confusión reinante, en una atmósfera densa, oscura y muy bien conseguida. Porque, todo hay que decirlo, Dark está muy por encima de muchas de las producciones de Netflix con esta temática fantásticascifi.

    Escena aterradora en Dark
    La ambientación es más cercana al terror que al scifi, y está muy lograda.

    Como bonus track sí voy a anunciar que los creadores de esta producción alemana, Bo Odar y Jantje Friese, han comenzado con la misma plataforma el rodaje de su nueva serie, 1899, que seguirá a los pasajeros de una embarcación que está cruzando el Atlántico, desde Londres a Nueva York, en busca del Nuevo Mundo.

     

  • Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo

    Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo

    Aunque he visto todas y cada una de las temporadas que se han emitido de Outlander, nunca había escrito nada sobre esta serie. Tal vez sea porque predomina el tono romántico más que el scifi histórico con el que inicialmente se vendió y sea uno de esos guilty pleasure (placer culpable) que todos tenemos y del que se avergüenza nuestro lado más cultureta y snob.

    El gancho de Outlander

    Esta serie de televisión británica-estadounidense, producida por Sony Pictures Television y Left Bank Pictures para Starz, está basada en las novelas de Outlander, de la escritora estadounidense Diana Gabaldon. Su punto de partida e hilo conductor son los repentinos e inesperados viajes en el tiempo que llevan a cabo primero Claire, una enfermera de la Segunda Guerra Mundial, y luego otros personajes.

    Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo
    Las localizaciones de exteriores son uno de los puntos fuertes de Outlander, mostrando cómo debían de ser los paisajes del siglo XVIII.

    A partir de ahí comienza la narración histórica, pues Claire, con su acento británico, aterriza en Highlands, Escocia, en pleno siglo XVIII. Pronto se verá envuelta en los levantamientos jacobitas, con la suerte o la desgracia para ella de saber cómo va a finalizar la historia, pues su marido en el siglo XX es un profesor erudito especialista en esa época y le ha contado con todo tipo de detalles qué ocurrió.

    Todo se complica cuando aparece un antepasado de Frank Randall, su marido (podrían haber elegido a otro actor parecido, pero en este punto no se esforzaron apenas y usaron al mismo), que es un auténtico psicópata.

    En este punto hay que señalar que la narración del enfrentamiento entre ingleses y escoceses se realiza siempre desde un punto de vista muy cercano a los clanes de Highlands, lo que trajo alguna que otra polémica en el Reino Unido.

    Outlander, el romance

    Claire es una mujer fuerte, con muchos conocimientos sanitarios, que pronto destaca en una época pasada donde la superchería y las enfermedades eran la tónica diaria.

    Así es cómo conoce al clan de los McKenzie y a Jamie Fraser, todo un guerrero escocés cuya valentía y lealtad no le impiden ser un hombre bastante asertivo y moderno. Y, claro, ambos, siendo tan estupendos, se enamoran.

    Jamie de Outlander
    Diana Gabaldon ha reconocido que se rió cuando le dijeron que habían elegido a Sam Heughan para interpretar a Jamie, pero no ha podido ser mayor acierto.

    Ella le confiesa su pasado y su procedencia y se crea entre ellos una gran complicidad, con una relación bastante realista y con escenas muy tórridas, muchas sin venir a cuento, dicho sea de paso. Y de repente eso se convierte en el eje de la serie y notas cómo te han hecho ‘la envolvente’, pero ya no puedes dejar de verla.

    Outlander revueltas jacobitas en Francia
    Las revueltas jacobitas los llevan, incluso, a Francia, donde ambos se aclimatan rápidamente.

    La historia transcurre en unas cuantas décadas en las que el romance va evolucionando, se introducen nuevos personajes que nacen o se cruzan con ellos y se va generando un universo de relaciones familiares, amistad, y también de enemistad, que le confieren el estatus de culebrón.

    diversidad LGTB en Outlander
    Jamie es un hombre tan avanzado para su época que mantiene una bella amistad con un aristócrata inglés homosexual.

    Corrupción británica en América

    Outlander, que va camino de ser un Cuéntame anglosajón del siglo XVIII, enmarca sus últimas temporadas en América del Norte, en el contexto previo a la Guerra de la Independencia, con Jamie entre la espada y la pared, tierras y favores cedidos por la Corona Británica y su corazón dividido entre las lealtades debidas y sus compatriotas escoceses.

    Corrupción de los gobernadores
    La corrupción de los gobernadores británicos es uno de los motivos del levantamiento de los reguladores.

    Las luchas de los reguladores contra la estafa que consideran los arbitrarios impuestos de la Corona Británica, la corrupción de los recaudadores y el genocidio contra los pueblos nativos americanos generarán muchas situaciones dolorosas, especialmente para los Fraser.

    reguladores contra la estafa de los impuestos
    Su protector y amigo Murtagh será uno de los más importantes reguladores levantados contra la estafa de los impuestos británicos.

    Y es que Outlander, si algo tiene positivo, es que no edulcora en absoluto el pasado (que era de todo menos maravilloso, como nos contaba el antológico blog La pizarra de Yuri hace ya diez años). Las enfermedades, la brutalidad, la ausencia de derechos para las mujeres, la superchería… se narran de manera realista y dejan claro que lo que Claire está viviendo, por mucho que esté contenta de estar con su amado Jamie, es una distopía.

    Asimismo, sus conocimientos sobre el futuro le hacen caer en la paradoja de que, cuanto más intenta que no ocurran ciertos acontecimientos, más los precipita.

    Helandos, antibióticos y vacunas
    Yo también echaría mucho de menos los helados si viajase al pasado. Y los antibióticos. Y las vacunas. Como Claire.

    Claire está atrapada, igual que lo estamos los seguidores de Outlander, en este culebrón que sabe utilizar las excusas scifi e histórica para tenernos entretenidos y deseando en secreto que llegue la próxima temporada.

    Para completar la sensación de estar viendo una telenovela, al final de cada episodio Starz emite un pequeño diálogo sobre lo ocurrido. Y a mí, que ya peino canas, me recuerda a la periodista española Charo Gómez Miranda, que utilizaba el personaje de “Doña Adelaida” para presentar los culebrones que se emitían en TVE allá por los años 90. Que yo no veía ninguno, eh…

  • Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Por fin he visto El Colapso (Filmin), tras las numerosas recomendaciones de amigos que me decían “tienes que verla”. Y tenían razón, es una serie magistral, pero no recomendada para personas aprensivas que estén sufriendo psicológicamente en este momento de pandemia, que es un aviso que quiero remarcar a mis lectores y lectoras, pues genera mucho desasosiego.

    El colapso de la civilización

    El planteamiento del Colapso qué se genera tras el fin del acceso al combustible, la falta de recursos y la caída del sistema industrial de producción y distribución tal y como lo conocemos. Sin explicaciones ni preámbulos, a quemarropa.

    Central nuclear el colapso
    Fotograma de uno de los episodios, en mi opinión, más agobiantes de la serie.

    Aunque se la ha comparado con la británica Years and Years, en este caso no profundiza en las relaciones familiares y se trata más bien de género apocalíptico. Bebiendo de los antecedentes de la también magistral película Le temps du loup, de Michael Haneke, nos muestra una Francia destruida, con sus gentes devorándose metafórica y literalmente entre ellas.

    Corrupción multimillonario
    Escena del Colapso. ¿A qué nivel de mezquindad, inhumanidad y corrupción moral puede llegar un ser humano?

    El Colapso es una producción audiovisual cruel, en la que, incluso en los escasos pero mejores momentos de humanidad que se pueden vislumbrar, no hay nada que hacer. Se ha llegado tarde a intentar solucionar los problemas, ahora solo queda el sufrimiento y la imposibilidad.

    Desasosiego en plano secuencia

    Uno de los puntos fuertes de la serie, y el que le da mayor sensación de verosimilitud, es que se ha rodado íntegramente en plano secuencia. Está compuesta por ocho episodios autoconcluyentes de 20 minutos cada uno, que se conectan entre sí a través de la aparición de personajes que, aunque experimentan lo que sucede, no llegan a ser tampoco los protagonistas de la historia.

    Y es que los capítulos están marcados más que por los personajes, por los lugares en los que suceden: un supermercado, una gasolinera, un aeródromo, una aldea, una central nuclear, una residencia de ancianos, una isla y un plató de televisión.

    Corrupción política
    El Colapso es una serie inteligente que conecta a los personajes de manera muy sutil.

    En todos y cada uno de ellos las emociones que se generan en el espectador son desasosiego, angustia y pesimismo.

    No quiero hace spoilers porque se trata de una producción audiovisual tan magnífica que hay que verla sin mucha más información, pero sí diré que algunos son mucho más agobiantes que otros, y que ciertos personajes caen en tal nivel de corrupción y bajeza moral que la sensación de asfixia te corroe.

    En este sentido, el del plató de televisión es quizá el episodio más desesperante de todos, ese momento en el que se muestra la hipocresía de representantes políticos que niegan la gravedad de lo que está sucediendo mientras tienen comprados billetes que salvaguardan su existencia cuando todo se venga abajo.

    El colapso: corrupción y estafa de la televisión
    La televisión como estafa y estandarte del mundo de corrupción política y empresarial. Todo es espectáculo, mientras se oculta la información que necesita conocer la gente.

    Y es que ya existen varias empresas que ofrecen búnkeres de lujo para multimillonarios, y se ha planteado varias veces la creación de islas autosuficientes, apartheids para ricos parecidos a los que nos mostraba el filme Elisyum.

    En definitiva, El Colapso, a pesar del desasosiego, sirve para pensar en qué mundo estamos y hacia dónde nos dirigimos. Algo nada desdeñable en mitad de una pandemia mundial.