Tag: moral

  • Robots para la liberación humana en Westworld

    Robots para la liberación humana en Westworld

    Aunque todavía quedan tres episodios para finalizar esta tercera temporada de Westworld (HBO), teniendo en cuenta la maestría de las dos anteriores, me voy a atrever a decir que va a ser una de las mejores series de 2020. Y es que (cuidado, SPOILERS), ahora que los robots han salido del parque temático en el que los tenían confinados, las tramas son todavía más interesantes si cabe.

    Robots y ciberpunk

    Uno de los mejores aspectos de esta temporada está siendo la representación del mundo real en el que está ubicada Delos, la empresa propietaria de los parques.

    Es un mundo ciberpunk, y no solo por los atuendos que visten sus habitantes y los neones que iluminan las calles, sino por la digitalización de absolutamente todo, la presencia de robots y androides y las cuestiones políticas y filosóficas del género, como qué significa ser humano.

    La nueva apariencia, alejada de los escenarios western, se completa con detalles como la existencia de una aplicación similar a Uber, pero del crimen, en la que salen encargos de robos, secuestros, extorsión, asesinatos y todo tipo de delitos.

    Otro aspecto ciberpunk son las drogas del momento, como Genre, que sumerge a su usuario en una experiencia cinematográfica mediante la cual cada rato toda su realidad se filtra por la estética y la música de un género de cine determinado, desde el cine negro hasta el thriller, pasando por la acción, el romance, el drama y el realismo. Todo un guiño a los tópicos de la cultura de la televisión, el cine y los videojuegos.

    Drogas en Westworld
    El ‘viaje’ de Caleb con la droga Genre seguro que nos gustaría experimentarlo a más de uno.

    Mundo de vigilancia y corrupción

    En este mundo destaca el personaje de Engerraund Serac, un parisino que, tras ver cómo su ciudad natal y todas las personas a las que amaba se morían por la detonación de una bomba nuclear, huye con su hermano para crear una máquina similar a lo que sería un dios, todopoderosa porque sabe todo de todos los humanos y es capaz de predecir, además, sus comportamientos y cómo será su futuro.

    Corrupción de Serac
    Con la excusa del bien de la humanidad, Serac hace gala de la corrupción de siempre de controlar gobiernos.

    Una idea cuestionable desde muchos puntos, aunque habrá quien la defienda argumentando los clásicos motivos de seguridad, en el eterno debate seguridad-libertad, que, por supuesto, termina con un Serac endiosado esclavizando a la humanidad, porque si Rehoboam (nombre de la IA) prevé que vas a terminar suicidándote, ya no te dará la opción a que desarrolles un trabajo o algo que te motive, sino que te hundirá hasta el fondo en una terrible distopía de efecto Pigmalión: actuarás como ella ha previsto porque ella misma hará todo lo posible para que no tengas otras oportunidades.

    Datos de la IA
    Cuando Dolores libera los datos que tiene la IA y las decisiones que ha ido tomando sobre cada ser humano, el mundo tal y como se conoce implosiona.

    Serac, como se verá, pese a sus motivaciones supuestamente filantrópicas y mesiánicas, no es otra cosa que un humano con complejo de dios que maneja el mundo con su terrible corrupción.

    Robots para la liberación

    No es de extrañar que, ante un panorama tan desolador para el ser humano, muchos espectadores aplaudamos fuertemente los intentos de Dolores, una de las robots que consigue huir del parque, por terminar con este entramado de grandes compañías corruptas que roban datos, vigilan y controlan hasta los aspectos más íntimos de todos y cada uno de los seres humanos.

    No será hasta el quinto episodio cuando se vea un presunto deseo de liberarnos por parte de Dolores, pero aun así, ¿quién no quiere que se caiga abajo una distopía como la que gobierna en el mundo?

    El hecho de que Serac oculte que ha matado a su hermano revela, además, un paralelismo con la historia previa de otros grandes amigos de la serie, Robert Ford y Arnold Weber, en el que uno de ellos termina muerto. Quizá su significado más filosófico y moral sea que, por muy buenas intenciones que tengamos, los humanos llevamos la corrupción intrínseca, caemos una y mil veces en la misma piedra y somos capaces de las mayores atrocidades contra quienes se supone que más queremos.

    Que robots creados por Delos defiendan la libertad humana es un giro de guion maravilloso que solo hace que muchos admiremos más a Dolores y sus ideales. La parte negativa de todo esto es la incertidumbre y la violencia que generará en la población humana conocer los planes que la IA tenía para ellos, pero nadie dijo que las revoluciones fuesen fáciles.

    Localizaciones en España

    Por si esta maravilla filosófica scifi no tuviese ya bastantes puntos de por sí, no puedo cerrar este post sin señalar que muchos de los escenarios al aire libre que vemos en ella son españoles.

    En concreto, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, que hace de sede de Delos; la casa estudio del arquitecto Ricardo Bofill en San Just Desvern (Barcelona), que parece ser el domicilio particular de Serac, donde despierta Maeve (¿cuál será su papel en toda esta trama? ¿cederá a los deseos de Serac de frenar a Dolores?); y el pueblo de Besalú, en Girona, cuya plaza, de aspecto medieval, se convierte en el escenario de otro supuesto parque donde Maeve representa el papel de una espía que lucha contra el fascismo italiano.

    Los robots de Westworld en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia
    Los robots de Westworld en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

    Hay demasiados motivos para ver Westworld, además del hecho de la cuarentena, que nos da más tiempo para este tipo de placeres. No os la perdáis.

  • Ética, moral y filosofía en clave de humor negro: The Good Place

    Ética, moral y filosofía en clave de humor negro: The Good Place

    A veces me ocurre que dejo alguna serie pendiente de ver y empiezo cuando ha terminado para así poder saborear todas las temporadas juntas. Este ha sido el caso de The Good Place, una hilarante comedia que trata sobre la ética y la moral, temas profundamente filosóficos, en clave de humor.

    Ética en vida

    The Good Place, producida por NBC y distribuida por Netflix, narra las vicisitudes de cuatro personas que acaban de morir y están en el más allá. Este más allá se representa como un lugar gobernado por un entramado burocrático que mide las acciones de cada humano durante su vida y le asigna una de las dos opciones en las que pasar la eternidad: la buena o la mala.

    A pesar de que puede parecer una visión un tanto cristiana de la muerte, lo cierto es que su creador, Michael Schur, ha tenido mucho cuidado de no decantarse por ninguna religión, y en la elección de los personajes ha incluido diversidad étnica y religiosa. Y en realidad, la decisión de a dónde irán se basa más en la ética que en la moral, aunque en algunas ocasiones sea difícil separar a una de la otra.

    Los cuatro humanos que protagonizan The Good Place, junto al arquitecto del lugar al que van a parar, muy bien interpretado por Ted Danson, y a una Inteligencia Artificial con forma humana que los acompaña en sus periplos, son muy distintos entre sí: Eleanor, una estadounidense egoísta que ha vivido toda su vida aprovechándose de los demás; Chidi, un profesor de ética nigeriano que ha hecho sufrir a los demás con su continua indecisión y su necesidad enfermiza de decir la verdad; Tahani, una filántropa india que recaudó mucho dinero para caridad y acción social pero cuyas motivaciones eran pura corrupción; y Jason, un Dj de Florida de escasa inteligencia y que solía meterse en estafas y negocios turbulentos de los que siempre salía mal.

    Clase de ética de Chidi
    Chidi, profesor de ética, intenta mejorar la calidad moral de sus amigos con clases de filosofía.

    Ética más allá de la muerte

    Estos cuatro personajes aparecen en una presunta utopía, como se la describe el arquitecto Michael diciéndoles que están en el buen lugar porque el peso de sus acciones en la tierra ha sido muy positivo. Eleanor y Jason se dan cuenta en seguida de que ellos no deberían estar ahí porque les dice que ha sido una abogada por los derechos humanos a ella, y un monje budista con voto de silencio a él, nada parecido con la realidad de sus vidas. Chidi y Tahani, sin embargo, creen que se merecen estar en ese lugar idílico.

    Egoísta y mentirosa Eleanor
    Eleanor es probablemente la persona más egoísta y mentirosa de todos los presentes. Por eso rápidamente se da cuenta de que ella no pertenece a esa supuesta utopía.
    Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción
    Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción

    Y con este planteamiento comienza una comedia desternillante en la que todos se irán dando cuenta de la importancia de la ética y la transformación personal, y de que no todo se puede ver en blanco y negro, pues hasta quien más pulcro parece puede caer en la corrupción.

    Ética, moral y filosofía en The Good Place

     

     

     

     

    He procurado no hacer ningún spoiler porque The Good Place tiene giros muy interesantes en el guion y considero que merece la pena verla y descubrirlos por uno mismo. Que la ética y la risa os acompañen.

  • Los dilemas morales de The Walking Dead

    Los dilemas morales de The Walking Dead

    Los fanáticos de The Walking Dead y del género apocalíptico en general sabemos que llega un momento en toda historia en que el principal problema para los supervivientes son los otros supervivientes.

    La ley de la jungla que se establece una vez finalizada la catarsis civilizatoria y cómo intentan sobrevivir los personajes relativamente buenos en mitad de la barbarie ha sido tratada de distintas maneras, algunas de ellas muy duras, como es el caso de la película Le Temps du loup (Wolfzeit) de Michael Haneke. The Walking Dead se inscribe en este tipo de tratamiento, con el agravante, para el deleite del espectador, de que, al tratarse de una serie, permite un mayor desarrollo de los personajes.

    Si sigues leyendo a partir de aquí, no me acuses de spoiler. ¡Te avisé!

    A lo largo de todas las temporadas hemos visto la transformación de Rick Grimes, que supera su ingenuidad inicial para terminar convirtiéndose en un superviviente a toda costa, y lo hemos aplaudido porque entendíamos que tiene dos niños y una tribu a su cargo.

    También hemos alabado el giro del papel de Carol, que de mujer víctima de violencia de género ha pasado a ser la guerrillera más implacable de toda la serie, haciendo el trabajo sucio que había de hacerse para restar riesgos al grupo, como poner fin de manera preventiva a la vida de individuos, incluyendo niños, que podrían hacer peligrar la integridad de los demás.

    ¿Quién no ha sentido un chorro de adrenalina al ver a Rick Grimes ‘tomando cartas’ en asuntos en los que nadie más iba a hacerlo?

    También hemos alabado el giro del papel de Carol, que de mujer víctima de violencia de género ha pasado a ser la guerrillera más implacable de toda la serie, haciendo el trabajo sucio que había de hacerse para restar riesgos al grupo, como poner fin de manera preventiva a la vida de individuos, incluyendo niños, que podrían hacer peligrar la integridad de los demás.

    Y cuando ya nos habíamos acostumbrado a que la banda de Rick hace las cosas que hay que hacer en una situación así y por eso sobreviven, el guion nos trae al personaje de Morgan Jones y nos cuenta que, en mitad del caos, todavía hay quien confía en la bondad de los seres humanos y prefiere no asesinar a los pocos vivos que quedan.

    Si bien el personaje y el flashback al porqué de su candor al principio pueden irritarnos a los espectadores sanguinarios que estábamos felizmente aclimatados a la ley del más fuerte, su impacto en la historia y el resto de personajes y el contraste con la sed de sangre que por momentos parece poseer a Rick Grimes y a otros personajes llevados por la ira de pérdidas recientes constituye un golpe moral. Y realmente lo necesitábamos.

    Carol ve su propio monstruo interior al tener que enfrentarse a otra mujer que está en su misma situación.

    El hecho de que Carol haya vuelto a abandonar el grupo temerosa de tener que volver a asesinar a otros seres humanos que, como ella, tenían una vida completamente distinta y normal antes y solo tratan de sobrevivir nos hace preguntarnos si merece la pena vivir si para ello tienes que entrar en un edificio y asesinar a sangre fría a todos los que están durmiendo dentro.

    Que otros personajes inicialmente afables como Eugene o Maggie hayan progresado hacia la oscuridad también provoca cierta sensación de tristeza, de pérdida de inocencia y punto de no retorno. Pero, si Carol está luchando contra su pragmatismo asesino, ¿por qué no van a poder hacerlo ellos? Y una cuestión muy importante, ¿se puede sobrevivir sin matar a ninguno de los otros supervivientes? ¿Es momento de plantearse estos dilemas éticos o deben mirar hacia adelante, dejarse llevar por la corrupción generalizada y no tener ningún escrúpulo ante lo que les espera?