Tag: feminismo

  • Poder femenino en CaixaForum Sevilla: arte y creencias

    Poder femenino en CaixaForum Sevilla: arte y creencias

    CaixaForum Sevilla presenta “Veneradas y Temidas: El Poder Femenino en el Arte y las Creencias”, una exposición innovadora que explora la influencia espiritual femenina a través de 164 piezas únicas de seis continentes. Esta muestra, en colaboración con el British Museum, abarca 5,000 años de historia, presentando esculturas, objetos sagrados y obras contemporáneas que representan diosas, espíritus y figuras hermafroditas de diversas culturas.

    Un Viaje por la Historia y las Creencias

    La exposición se divide en cinco secciones temáticas:

    1. Creación y Naturaleza: Explora las narrativas sobre el origen de la vida y las fuerzas naturales femeninas.
    2. Pasión y Deseo: Examina el deseo sexual y sus representaciones en diferentes tradiciones.
    3. Magia y Maldad: Analiza la conexión entre las mujeres y lo sobrenatural, incluyendo figuras como brujas y demonios.
    4. Justicia y Defensa: Relaciona el poder femenino con la fuerza y la autoridad moral.
    5. Compasión y Salvación: Presenta figuras femeninas como la Virgen María en diversas tradiciones religiosas.

    Obras Contemporáneas en Diálogo con la Historia

    Artistas contemporáneas como Marina Abramović y Ana Mendieta contribuyen con sus obras, que dialogan con las piezas históricas, ofreciendo una perspectiva crítica sobre la representación de la feminidad y el poder femenino.

    Actividades Complementarias

    La Fundación ”la Caixa” complementa la exposición con una serie de actividades para todos los públicos. Desde proyecciones familiares y pódcasts en directo, hasta conferencias y performances, estas actividades invitan a reflexionar sobre el rol de la mujer en la sociedad actual.

    Al final del recorrido, un espacio de mediación invita al público a reflexionar sobre temas como la fertilidad y la ambición, preguntándose si estos atributos son vistos como poderes o condenas en la sociedad contemporánea.

    Los visitantes tienen un papel activo, interactuando con instalaciones que les hacen cuestionarse las representaciones femeninas en diferentes culturas y tiempos.

    “Veneradas y Temidas” en CaixaForum Sevilla no solo es una exposición, sino una experiencia que invita a los visitantes a explorar, cuestionar y comprender la compleja y rica representación del poder femenino en el arte y las creencias a lo largo de la historia.

    Esta muestra estará disponible hasta el 27 de octubre de 2024. No te pierdas la oportunidad de sumergirte en esta fascinante exploración del poder femenino.

    Para más información, visita la página de CaixaForum Sevilla

  • Caótica como la vida real: The Morning Show

    Caótica como la vida real: The Morning Show

    Aunque hace unas semanas escribí que la segunda temporada de The Morning Show estaba resultándome una estafa, hoy, con el final bien reposado, tras haber dado un parón a mitad para disfrutar de otras que consideraba mejores, vengo a decir lo contrario. Y es que esta producción de Apple TV+ ha terminado siendo el mejor reflejo de lo caótica que es la vida desde que la pandemia apareció en ella.

    Intensidad emocional caótica

    Los primeros episodios resultan difíciles de entender si no se observan en conjunto con la temporada completa. Ahí es cuando comprendes que Alex (una espectacular Jennifer Aniston en el mejor papel de su trayectoria como actriz) ha pasado toda la prepandemia, esos momentos frenéticos desde el 1 de enero de 2020 hasta principios de marzo, cuando todo había estallado por los aires, en modo “control de daños”.

    Situación caótica tras situación caótica, Alex termina enfrentando la realidad
    Situación caótica tras situación caótica, Alex termina enfrentando la realidad.

    Tras un regreso que había costado millones a la cadena ficticia UBA, no estaba dispuesta a permitir que se publicase un libro en el que se revelase que había tenido relaciones sexuales con Mitch Kessler (Steve Carell), su excompañero depredador sexual, ahora cancelado.

    Como una narcisista de libro, la preocupación de Alex no era en qué habría podido ella ayudar a las mujeres que fueron víctimas de su adorado Mitch, sino que ella misma no fuese cancelada.

    En este sentido, The Morning Show da una visión bastante irónica de este fenómeno social en el que el escrutinio de las redes sociales puede acabar o relanzar una carrera profesional de manera arbitraria en muchos casos.

    Mitch Kessler termina redimido gracias a Paola
    A pesar de su trágico final, podría decirse que Mitch Kessler, el depredador sexual, es el único personaje que termina irónicamente redimido.

    Esta intensidad emocional un tanto caótica de Alex también se desarrolla, aunque por otras razones, en Bradley (Reese Witherspoon), que se enfrenta a quién es y quién quiere ser a través de conflictos con su hermano con Trastorno Límite de Personalidad y adicción a las drogas, y con su novia (Julianna Margulies), la única persona razonable y cabal de toda la temporada.

    Caos pandémico

    Como si se tratase de un sueño para los personajes, y de una pesadilla revivida para todos los espectadores, los protagonistas de The Morning Show tropiezan en las mismas piedras en las que cayó la sociedad en aquel primer trimestre de 2020.

    Debate presidencial
    Causa desasosiego ver cómo los personajes siguen enfrascados, como lo estábamos los espectadores, en las nimiedades y las noticias habituales, ajenos a la gravedad de la pandemia.

    La mayor parte de ellos se ríe del virus y considera exagerados a los pocos que se lo toman en serio (no es de extrañar que Daniel, el único de todo el equipo del show que puso interés en la noticia, termine renunciando a su puesto y viajando para poder sacar a su abuela de una residencia de ancianos). “Distanciamiento social es lo que lleva haciendo mi familia toda la vida”, dice una despreocupada y un tanto egocéntrica Bradley.

    Todos llevan una vida social frenética, con reuniones, viajes a Italia, etc. en los que el espectador solo puede pensar “alguien ahí lo tiene”. Y así fue, en medio de una vida emocional y social caótica, Alex Levy, que había viajado a Italia para pedirle a Mitch un comunicado negando haber mantenido relaciones sexuales con ella, resulta positivo. Y no solo eso, sino que desarrolla la enfermedad.

    Sinceridad final

    Es en medio de esa locura en la que algunos escapan a sus casas para intentar salvarse (aunque probablemente ya estén contagiados) cuando otros, como Alex Levy, no tienen más remedio que enfrentarse a las consecuencias de sus actos.

    El personaje de Laura es un soplo de aire fresco
    El personaje de Laura es un soplo de aire fresco. Sensata, razonable, nada egocéntrica, siempre con un consejo cabal que seguir… y, sin embargo, todo lo que dice termina en saco roto (o peor, pues no hay que olvidar el momento en el que anuncia que tiene una patología cardíaca, ya después de haber compartido plató con Alex Levy).

    Ella, que se había pasado toda la temporada huyendo de su pasado, se atreve a ponerse delante de las cámaras en su propia casa, en mitad de un proceso febril, para sincerarse con la opinión pública y hacer un streaming que, si finalmente se aprueba una tercera temporada, dará mucho que hablar.

    Pero los personajes principales, por mucho que se sinceren, no pierden el egoísmo y la insensibilidad con los demás. Ese endiosamiento que les produce estar completamente alejados de la realidad por sus sueldos millonarios o por vivir en hoteles, como Bradley y Cory. Así, a estos dos últimos los vemos recorrerse las calles del Nueva York de marzo de 2020 buscando al hermano de ella y entrando en un hospital intentando que les atiendan los primeros. “Es que tengo un problema muy grave”, dice Bradley. Claro, como el resto de los que están ahí y que saturan las urgencias de los hospitales.

    Pero ella, aguerrida por su posición privilegiada, se cuela en urgencias sin protección y corre a buscar a su hermano, que tiene más suerte que otros allí ingresados a los que ningún familiar ha podido entrar a ver.

    The Morning Show nos pone delante personajes difíciles de tratar, egocéntricos, privilegiados que sucumben a la corrupción moral y que siempre terminan saliéndose siempre con la suya, incluso dentro de la situación más caótica que se pueda imaginar. De ahí viene esta relación de amor y odio que tenemos con ella el público y la crítica.

     

  • Guerrilleros, nazis y corrupción de políticos y empresarios: revisitando V

    Guerrilleros, nazis y corrupción de políticos y empresarios: revisitando V

    En las últimas semanas me ha dado por revisitar V, la original serie de scifi de 1983, y estoy francamente sorprendido por cuestiones que pasé por alto en mi juventud y que ahora veo nítidamente, como las referencias nazis, el casi culto a los guerrilleros de la época y la corrupción de políticos y empresarios ‘vendeplanetas’ (el equivalente a nivel global del vendepatrias).

    Nazis vs guerrilleros

    Como la cuestión nazi no es algo que nos preocupase a los niños y jóvenes de los 80, al menos no la nazi alemana, pasamos por alto la iconografía del nacionalsocialismo que lucen los visitantes.

    Desde su logo hasta los carteles que imprimen y pegan por las calles, pasando por los uniformes y las formaciones, las tropas de Diana son idénticas a las que tomaron el poder en Alemania.

    La estética de los uniformes y los emblemas de los visitantes son referencias a la estética nazi
    La estética de los uniformes y los emblemas de los visitantes son referencias a la estética nazi.

    Al parecer, el símbolo original de los aliens era una esvástica y se tuvo que retocar porque la NBC puso reparos a hacer analogías con el fascismo. Y cómo llegan al poder con la ayuda de las altas esferas de la corrupción y de los ciudadanos ‘de bien’ está realmente calcado a cómo sucedió antes de la II Guerra Mundial en el país germano.

    El emblema nazi de los visitantes
    El emblema nazi de los visitantes.

    No en vano, uno de los personajes que primero se da cuenta de que están engañando a la población es un anciano judío que logró escapar de los campos de concentración, pero que no puede evitar que su nieto se una como colaboracionista de los extraterrestres.

    Ejemplo de corrupción
    Poco se ha hablado del papel de Neva Patterson como la malísima, corrupta y vendidísima Eleanor Dupress.

    V antifascista

    Pero hay una referencia que en 2021 resultaría casi imposible de introducir en una serie, y es la de los guerrilleros de América Latina que combatían contra las dictaduras y los políticos corruptos.

    Mike Donovan, el camarógrafo que sin querer se hace líder de la Resistencia, aparece en la primera escena grabando a un guerrillero salvadoreño que pide libertad para su país. Este personaje, de hecho, hace alusiones abiertas a los aliens como fascistas.

    Michael Ironside, Tyler, el agente encubierto
    Haciendo referencia a los guerrilleros, no podía faltar el personaje como Tyler, un agente secreto que ha realizado operaciones encubiertas en todos los países donde Estados Unidos tiene intereses.

    Dentro del grupo que encabeza la Resistencia también hay un sacerdote que ha tenido relación con los guerrilleros surafricanos.

    Feminismo

    Otra cuestión en la que V supera con creces cualquier serie de 2021 es la naturalidad con la que los personajes femeninos ocupan puestos de poder y son inteligentes, audaces y capaces de liderar equipos.

    De Diana se nos pasó por alto, o al menos a mí, que era pequeño, que en realidad era una gran científica, y Julie Parish, la fundadora de la Resistencia, es bióloga molecular y genera ella solita el ‘agente naranja’ que mata a los visitantes.

    masculinidad ochentera
    La masculinidad ochentera, con las camisas abiertas y las miradas intensas, ha quedado bastante desfasada.

    Aunque los efectos especiales hayan envejecido mal o haya ciertas escenas de los personajes masculinos que nos parezcan de una masculinidad obsoleta y forzada, lo cierto es que V tiene una buena factura y resulta igual de entretenida en la madurez que apasionante en la niñez. Que no caiga en el olvido.

  • The White Lotus: privilegios cuestionados en la mejor sátira de 2021

    The White Lotus: privilegios cuestionados en la mejor sátira de 2021

    The White Lotus es, sin duda, la mejor serie satírica de este año, al menos hasta que se estrene la tercera temporada de Succession (el próximo 18 de octubre). Esta tragicomedia de HBO pone en cuestionamiento los privilegios del 1% en el entorno de unas vacaciones en Hawai, confrontados con las realidades que viven y sufren los trabajadores del resort en el que se desarrolla la trama.

    The White Lotus: privilegios y mezquindad

    La serie, que comienza mostrándonos que en el transcurso de unas vacaciones va a morir alguien en el hotel White Lotus, nos muestra un elenco de personajes que poco a poco van a terminar enfrentándose entre sí por el mero hecho de que los privilegios de unos van a chocar con los derechos y la existencia de los otros.

    Revelaciones padre hijo en The White Lotus
    Mark Mossbacher, marido de la exitosa directiva Nicole, vive experiencias de revelación personal en las vacaciones, y mantiene conversaciones chirriantes con su hijo adolescente, el único cuerdo que parece haber en la familia, pese a sus adicciones a videojuegos y porno.

    El grupo que en la segunda escena viaja en el barco camino de un paraíso vacacional está compuesto por una familia adinerada, una pareja de recién casados y una mujer mayor con aparentes signos de desestabilidad emocional. La familia está compuesta por una mujer que es directiva de una gran tecnológica (Connie Britton), un hombre que es un neurótico acomplejado (Steve Zahn), el hijo adolescente (Fred Hechinger), adicto a los videojuegos y el porno, y la hija (Sydney Sweeney), una estudiante universitaria que, pese a todo el discurso woke de respeto y tolerancia a las minorías, se comporta como una auténtica sociópata. Van acompañados de la amiga de la hija (Brittany O´Grady), la única racializada del grupo que ostenta los privilegios, y que finalmente es la que peor se porta con el empleado con el que mantiene un idilio amoroso.

    La pareja de recién casados está formada por Shane (Jake Lacy), hijo de un multimillonario del negocio inmobiliario de Nueva York, y Rachel (Alexandra Daddario), una joven periodista de clase trabajadora que tuvo que pedir préstamos para pagar su carrera y que escribe perfiles mal pagados de famosos usando clickbaiting.

    Tanya estafa emocionalmente a Belinda
    Tanya estafa emocionalmente a Belinda.

    En cuanto a la mujer, Tanya (Jennifer Coolidge), es una alcohólica traumatizada por su relación con su madre, cuyas cenizas lleva en una urna para esparcirlas por el océano.

    A excepción de Rachel, que se encuentra completamente desubicada y comienza a ver el futuro que le espera, sin poder trabajar y dedicándose al cuidado de marido e hijos, el resto de personajes son mezquinos y no dudan en utilizar a los demás para sus propios fines.

    La confrontación de clase

    En el otro extremo del espectro social se encuentran los empleados del hotel que, dirigidos por Armond (interpretado magistralmente por Murray Bartlett), enfrentan problemas como un parto en el primer día de empleo por la necesidad de trabajar, alcoholismo, y ser utilizados vilmente por sus clientes.

    Esto último se ve especialmente en el caso de Belinda (Natasha Rothwell), a la que Tanya demanda cuidados muy por encima de su trabajo como masajista mientras le promete financiar una empresa de terapias para ella sola, como una gran maestra de la estafa emocional.

    Recibimiento de los trabajadores
    La escena en la que los empleados de The White Lotus reciben a los huéspedes VIP es muy signficativa. Esas sonrisas falsas, hablando entre dientes de cómo hay que ocultarse, van a definir su relación con ellos.

    La disparidad económica entre ambos grupos se deja clara desde la llegada al hotel, cuando Armond da las directrices de cómo deben comportarse los empleados, haciéndose “invisibles” y “neutros”, para que los únicos protagonistas de las vacaciones sean los clientes. Como un “Kabuki tropical”.

    No obstante, Armond tiene claro que se trata de clientes caprichosos, borrachos de privilegios, que se creen con potestad de pasar por encima de ellos, y se refiere a ellos como “hijos únicos mimados”.

    Crítica de la cultura woke

    The White Lotus no se limita solo a hacer sátira de los privilegios y la clase dominante, sino también de la cultura woke y cómo hasta los más favorecidos la asumen y la utilizan en su día a día, incluso para medrar.

    Así, Olivia, la hija de Nicole Mossbacher, critica a sus padres unos presuntos prejuicios homófobos mientras se comporta de una manera absolutamente clasista con Rachel y déspota con todos los que la rodean, especialmente con su hermano, al que su madre, admiradora del feminismo liberal de Hillary Clinton, se refiere como perteneciente a una minoría oprimida por ser un adolescente blanco y heterosexual.

    Ostentación de privilegios
    Las dos amigas universitarias son soberbias y altaneras con el resto de huéspedes, incluyendo sus propios acompañantes, y usan la cultura woke como fachada.

    Los diálogos se tornan incómodos y el espectador siente cómo se ruboriza por momentos, con cotas altísimas de hilaridad como la conversación entre Nicole y Rachel en la que Nicole acusa a la joven recién casada de haber escrito un artículo infame en el que ha quedado reflejada como una oportunista que ha utilizado el movimiento #MeToo para ascender profesionalmente, ante lo que ella solo responde con que lo ha copiado de otro sitio.

    Conversación tensa
    La conversación entre Nicole y Rachel, uno de los diálogos más tensos visto en series en 2021.

    En este sentido, The White Lotus recuerda mucho a Succession, pues la tensión entre los personajes hace que el aire sea cortante, aunque carece de las historias de corrupción y tejemanejes empresariales de esta última.

    No obstante, y mientras esperamos con las palomitas preparadas la otra joya de ricos y poderosos de HBO, The White Lotus ha sido un excelente divertimento.

  • Maternidad enfrentada, clasismo y racismo en Little Fires Everywhere

    Maternidad enfrentada, clasismo y racismo en Little Fires Everywhere

    Little Fires Everywhere (Hulu) va a ser, sin duda, una de las series más aclamadas de 2020. Y es que la adaptación de la novela de Celeste Ng. que lleva el mismo título tiene todos los ingredientes para triunfar: la maternidad vivida desde dos perspectivas socioeconómicas completamente distintas colisiona en el espacio y en el tiempo y genera pasiones y fuegos difíciles de aplacar.

    Maternidad enfrentada
    Por momentos parecía que iban a poder llevarse bien…

    He tratado de hacer el mínimo spoiler, pero haberlos, haylos, así que ten cuidado si no la has visto ya.

    El sello de calidad de Reese Witherspoon

    El principal motivo por el que me decidí a ver Little Fires Everywhere es por la participación de Reese Withespoon en la producción y el papel de protagonista, tareas que comparte en esta ocasión con Kerry Washington (Scandal).

    Witherspoon busca cuidadosamente los guiones para producir y protagonizar y hasta la fecha no ha defraudado ni una sola vez, como hemos visto con Big Little Lies y The Morning Show.

    En esta ocasión, como en las otras dos anteriores, la serie trata de los personajes de dos mujeres fuertes, inteligentes, enfrentadas por su manera de experimentar la maternidad, que a su vez está condicionada por sus diferencias étnicas, de clase social y culturales.

    Racismo y clasismo
    Elena intenta ser igualitaria, pero su propia educación y trayectoria vital la llevan a ser constantemente racista, homófoba y clasista.

    Una maravilla de guion en el que se exponen las dimensiones poliédricas de la maternidad, las relaciones familiares y las proyecciones profesionales de las mujeres que se deciden a tener hijos.

    Maternidad enfrentada

    Elena Richardson (Witherspoon) parece una madre y esposa perfecta, pero en realidad está muy decepcionada con sus propias decisiones y ha tenido que deshacerse de muchos sueños e ilusiones por el camino para poder criar a sus cuatros hijos.

    Periodista de vocación y profesión, se ve relegada a un periódico local sin apenas lectores, a la sombra profesional de un esposo por el que no siente ninguna pasión y que ha llegado al culmen de su carrera como abogado.

    Esa amargura es la que la lleva a obsesionarse con Mia Warren (Washington), una misteriosa mujer que lleva una vida nómada con su hija de 15 años, Pearl, y que aterriza en la zona residencial Shaker Heights, donde viven Elena y su familia.

    Mia Warren es una artista reconocida en Nueva York y para todo aquel al que le interese el arte contemporáneo (no a Elena, por supuesto), pero compagina su carrera con otros trabajos temporales como camarera.

    Mia y Pearl

    Elena decide alquilarle uno de los pisos que heredó de su familia y a partir de ahí se establecen complicados lazos entre ambas familias.

    La vida de Elena y Mia no ha podido ser más diferente y, sin embargo, ambas comparten una carga que las lleva a actuar de una manera que solo puede conducir al enfrentamiento entre ambas.

    No hay maternidad idílica

    Uno de los puntos fuertes de Little Fires Everywhere es aportar distintas visiones de un fenómeno complejo y heterogéneo como es la maternidad, pero desde el prisma de los sacrificios y las renuncias que tienen que hacer las mujeres.

    También aborda las relaciones complicadas que se establecen con los hijos, especialmente los adolescentes, y la dificultad para criarlos sin que terminen viéndose afectados y traumatizados por los traumas de sus progenitores.

    En este caso, las mentiras y los secretos de Mia perjudicarán eventualmente su relación con Pearl, y las exigencias y las presiones de Elena harán que sus hijos tomen decisiones extremas.

    Maternidad en los márgenes

    Dentro de este extenso y jugoso tema que es la maternidad, Little Fires Everywhere trata desde todos los ángulos algunos de sus aspectos más polémicos y menos visitados: el abandono de bebés, las adopciones y la gestación subrogada.

    Corrupción y compra de bebés
    Todas las madres tienen sus dificultades y todas tienen sus razones y sus errores. Una gran moraleja de esta serie.

    Poniendo todas las cartas sobre la mesa y haciendo un panorama comprensivo con todas las partes, se posiciona abierta y a la par sutilmente contra el alquiler de vientres y la visión un tanto corrupta que tienen ciertos sectores sociales de que todo lo que uno desea, incluido un niño o una niña, se puede obtener con ayuda del dinero.

    Los ganadoresTodos los personajes tienen claro quiénes son los que siempre ganan, y no son los pobres, aunque la desdicha es transversal a todas las clases sociales.

    Shaker Heights, la doble moral estadounidense

    Little Fires Everywhere no podía ser tan magnífica si no se hubiese elegido tan bien el enclave en el que ambientarla. La urbanización de Shaker Heights presume de su integración racial, en la que la abuela de Elena jugó un papel clave, según recuerda constantemente su personaje.

    Contraste clase social
    El coche de Mia llama tanto la atención que la primera interacción que Elena tiene con ella, sin que esta jamás lo sepa, es llamar para alertar a la policía.

    Pero, ¿fue tan idílica esa convivencia? Rebuscando en la hemeroteca, Mia pronto encuentra los conflictos y disturbios raciales, hasta el punto de que para que los blancos aceptasen la integración y tener vecinos afroamericanos hubo de sobornárseles con dinero. La corrupción moral disfrazada de tolerancia y modernidad.

    Hipocresía y corrupción moral
    La hipocresía en Estados Unidos es tal que para entrar en Yale hay que hacer una redacción sobre las dificultades sociales que haya tenido el candidato o la candidata. Como si Yale fuese una universidad accesible.

    La discriminación racista y clasista en Shaker Heigths aflora de múltiples formas: en el instituto, aparente lugar de igualdad de oportunidades, impidiendo que estudiantes afroamericanos se apunten a clases avanzadas de las asignaturas; en las relaciones personales, negando e invisibilizando vivencias, y con mucha incomprensión en general hacia la diversidad, incluida la orientación sexual.

    Little Fires Everywhere engancha por múltiples razones desde el primer episodio y a medida que transcurre no solo consigue mantener el suspense, sino que cada vez se vuelve más y más interesante y profunda. Una miniserie para no perderse.

  • Virus, corrupción y nieve en Ivalo (Arctic Circle)

    Virus, corrupción y nieve en Ivalo (Arctic Circle)

    Confieso que tengo debilidad por las series de paisajes polares, aunque la trama de muchas de ellas suele ir perdiendo fuelle y terminan, casi siempre, en un final estafa. Ivalo (Arctic Circle) no iba a ser menos: tiene todos los ingredientes para entretener: la nieve, que evoca un frescor que ahora mismo no tenemos en Madrid, el factor virus, que es muy apropiado para estas épocas que nos ha tocado vivir, y los elementos de thriller, pero no llega a maravillar.

    Virus en un nordic noir

    Ivalo (Elisa Viihde) es un pequeño pueblo de la Laponia finlandesa en el que la policía Nina Kautsalo, madre de una niña maravillosa con síndrome de Down, se ve obligada a investigar el asesinato y la desaparición de varias mujeres rusas prostituidas por una trama que, cómo no, tiene conexión con las altas esferas de corrupción del país vecino, Rusia.

    Ivalo nieve
    Uno de los elementos más exóticos de Ivalo son sus paisajes. Tener que desplazarse en moto por la nieve es un sueño en estas fechas de calor español.

    Pero el género criminal nórdico se ve amplificado en Ivalo con el elemento de un virus de transmisión sexual que se propaga adherido al virus del herpes labial y hace que sus portadoras enfermen gravemente al quedarse embarazadas, con resultado de muerte de madre e hijo, o graves malformaciones del bebé.

    No es casualidad que precisamente la hermana de Nina, Marita, sea una de las mujeres del pueblo que tenga el virus. Porque en los nordic noir es algo que suele suceder, que todo esté relacionado, dado el escaso número de habitantes y la pequeñísima densidad de población de las zonas en las que se desarrolla.

    Corrupción y mafia rusa

    Descubrimos a través de Ivalo a toda una red de trata de mujeres llevadas, engañadas o a la fuerza, a Finlandia, para ser prostituidas en autobuses en medio de la nieve o en fiestas privadas para millonarios.

    Esta red cuenta, además, con el apoyo del gobierno ruso, según se indica en uno de los episodios, y está cubierta por la corrupción policial en altos mandos finlandeses y rusos, si bien uno de ellos termina tan obnubilado por las dotes policiales y la honradez y la entrega de Nina Kautsalo que termina desertando de su colaboración con los criminales.

    Machismo finlandés

    La serie en general es un conjunto de convenciones de varios géneros rodada en un sitio magnífico y evocador y tiene tramas que son una auténtica estafa, como la relación sentimental que se establece entre Nina y Thomas Lorenz, el virólogo alemán desplazado desde Helsinki a Laponia para estudiar el virus.

    Estafa en Ivalo
    La tensión entre Nina y Thomas no solo es innecesaria, sino que entorpece y empeora considerablemente la serie.

    Sin embargo, hay temas que se tocan de pasada que creo que merece la pena señalar, porque siempre se suele pensar que las sociedades nórdicas son feministas, o al menos más igualitarias que las del sur, y en Ivalo se ve que no.

    Por poner un ejemplo, Nina es una madre soltera. El padre de la criatura consume drogas y se ha desentendido de la crianza, así que ella lleva todo el peso, como muchas mujeres a lo largo y ancho del planeta y eso, además, le ha supuesto que para poder estar más tiempo con su hija y atender sus necesidades especiales haya tenido que renunciar a su carrera profesional.

    Una de sus excompañeras de la academia de policía, ahora detective de la Oficina Nacional de Investigaciones (NBI) le recuerda en un diálogo que van a investigar sus antecedentes y van a saber que no está comprometida al 100% con su carrera porque ha decidido cuidar de su pequeña. Así de duro y así de sorprendente para tratarse de un país que supuestamente debería ser referente en materia de igualdad.

    Venla, niña con síndrome de Down
    Venla, la hija de Nina, es un amor de niña y se esfuerza mucho en el cole, pero la profesora hace saber a Nina que el sistema educativo finlandés no la va a integrar. Toda una sorpresa.

    Más chocante resulta todavía ver cómo la profesora de preescolar de la niña, que tiene 5 años, le sugiere a la madre que se la lleve a una escuela especial porque en el colegio normal no tiene cabida. ¿Pero no era Finlandia la cuna de la innovación pedagógica, la inclusión y todas las bondades que se puedan esperar de la educación? Me he quedado bastante sorprendido, ya que, además, siempre se dice que en Finlandia los niños no empiezan hasta los 7 años, pero resulta que tienen preescolar, como aquí y en muchos otros sitios.

    El virus de las denuncias falsas

    Mención aparte merece la también sobrante parte del divorcio del doctor Thomas Lorenz después de que su mujer lo descubre flirteando con Nina.

    La mujer, que no tendría más que pedir la separación y la custodia, se inventa todo un caso de maltrato físico y psicológico para acabar con él. No sé exactamente qué han querido decir al añadir esta subtrama, pero no aporta nada interesante al contenido y emborrona todo lo demás.

    ¿Recomiendo Ivalo? Para pasar el rato y refrescarse un poco con los gélidos paisajes, sí. Si no se tiene mucho tiempo, desde luego que hay series muchísimo mejores que ver.

  • Devs: contra el poder de los gigantes tecnológicos

    Devs: contra el poder de los gigantes tecnológicos

    Sin duda Devs (HBO) ha sido una de las series revelación de este año. Partía con la promesa de estar escrita y dirigida por Alex Garland (Ex Machina, Aniquilación) y de ser una distopía tecnológica ambientada en la época actual y, aunque tiene unos fallos que también comentaré más adelante, en general se puede decir que no ha defraudado.

    Aviso: contiene spoilers. ¡Lee bajo tu responsabilidad!

    Los peligros del Big Data en Devs

    Devs es la división de desarrollo tecnológico de Amaya, un gigante ubicado en San Francisco, cuna de las empresas tech, cuya imagen corporativa es de lo más tétrico, una niña de unos 4 o 5 años que cuenta con su propia estatua monumental en el parque donde está la sede de la compañía.

    Sede de Devs
    ¿Quién querría trabajar en una empresa que tuviese semejante monstruosidad en su sede?

    En Devs, los escasos cerebritos que tienen oportunidad de trabajar allí, se dedican a escribir y leer código para una inteligencia artificial que, a partir de todos los datos introducidos posibles sobre la humanidad y su historia, realiza predicciones exactas del futuro.

    Su CEO, Forest, es un ser atormentado por un accidente de tráfico que se llevó a su mujer y a su hija, la que da nombre a la empresa, y que busca la manera de volver hacia atrás en el tiempo o de revivir como sea los recuerdos de ambas.

    Katie, la segunda de abordo de Forest, una persona extremadamente inteligente y carente, al menos en apariencia y al principio, de empatía, le ayuda en su tarea con una diligencia extrema.

    Frialdad de Katie
    Katie resulta un personaje extremadamente frío y siniestro, que no duda en hacer lo que la máquina le indica.

    La filosofía de ambos parte del determinismo, de la imposibilidad de tomar decisiones y la inexistencia del libre albedrío. Una IA puede predecir comportamientos y el transcurso de la historia porque todo ya está escrito, ya ha pasado y nosotros somos meros espectadores que venimos a cumplir el plan trazado.

    Y así vemos cómo los datos que se van recopilando en distintas plataformas sobre cada uno de nosotros pueden servir para que otros, los gigantes tecnológicos, la gran oportunidad y a la vez la gran amenaza para la humanidad en estos momentos, establezcan patrones de comportamiento y dirijan nuestras vidas.

    Es un elemento que también es eje central de Westworld, cuya última temporada es un alegato a favor del libre albedrío.

    Los emprendedores mesías

    Forest dirige su compañía con vehemencia y actitudes lunáticas, prohibiendo a sus trabajadores explorar opciones como el multiverso (que, por otro lado, constituye una salida ficcional fácil para la paradoja en la que se encontraban) y asesinándolos cuando lo traicionan.

    Mesías corrupto CEO
    Devs es también una crítica al papel de salvadores que creen jugar los CEO de las grandes compañías tecnológicas.

    Devs es una advertencia contra estos emprendedores de San Francisco que terminan creyéndose mesías y creándose un marco conceptual en el que todas sus intromisiones en la intimidad de los ciudadanos y todas las violaciones de protección de datos y demás son válidas porque obedecen a una buena causa, su causa particular, sea cual sea.

    Corrupción de los gigantes tecnológicos
    El exceso de poder y la corrupción de los gigantes tecnológicos son uno de los temas centrales de Devs.

    Forest se encuentra de frente con Lily Chan, otra de las protagonistas principales de la historia que, buscando la verdad sobre la muerte de su novio y venganza por el asesinato de Jamie, su exnovio y único amigo y aliado en el periplo, termina convirtiéndose en una pieza clave en la historia gracias a su rebeldía, a que sabe tomar decisiones.

    Devs Determinismo frente a libre albedrío
    Devs trata el sueño del mundo de la informática, que todo se reduzca a lo computacional, a código. Pero el ser humano es mucho más que eso.

    En este sentido, Devs puede considerarse una defensa de la libertad y de la espontaneidad humana frente a lo computacional, tan carente de emoción y decisión propia. Y, sobre todo, una diatriba contra la corrupción empresarial y moral de las grandes corporaciones tecnológicas y los imperios que construyen sustrayendo nuestros datos más íntimos a través de múltiples dispositivos de vigilancia y control que se nos ofrecen como entretenimiento y juego.

    Pequeñas decepciones en Devs

    Pero no todo brilla en Devs, pues la trama que da pie a que el personaje de Lily Chan, tan importante para la transformación final, es floja y se puede asegurar que, para la calidad que tiene el resto de la serie, con una puesta en escena también apabullante, esto constituye una pequeña estafa.

    En el metraje sobran el espionaje industrial, con agentes rusos, nada más y nada menos (¿hasta cuándo vamos a tener que seguir viendo una y otra vez las mismas tramas?), el personaje villano completamente plano como es Kenton, el jefe de seguridad de Amaya, y algunos detalles y conversaciones.

    Kenton es una estafa
    El personaje simplón de Kenton resuelve tramas, pero resta profundidad a la serie.

    Por ejemplo, en muchos episodios se encargan de contarnos que Lily es muy inteligente a través de juegos sobre potencias numéricas, retrocesos al pasado en los que juega con su padre al go y es capaz de adelantarse hasta tres jugadas, conversaciones con su novio ruso sobre encriptación, etc., pero aun así, en el antepenúltimo se establece una conversación entre Katie y Forest recalcando lo lista que es la chica.

    Escena estafa en Devs
    Esta escena es una completa estafa y si la quitasen para futuras emisiones, no se perdería absolutamente nada. Al contrario.

    Ese diálogo se produce, además, en una cama, porque por alguna extraña razón, alguien en el equipo (¿director?, ¿productor?) consideró que era imprescindible que el CEO y una superdotada como Katie que estaba muy comprometida con los fines de Devs experimentasen un romance.

    ¿Qué necesidad había de introducir estos elementos? Podría ser una serie igualitaria en términos de género, en la que tanto hombres como mujeres exhibiesen las mejores facultades, pero debieron de considerar que faltaba ‘algo’ y ese ‘algo’ era esto. Una auténtica decepción.

    Y si bien esto no prevalece a la hora de hacer una crítica global sobre Devs, sí empaña el resultado final. Y sería de agradecer que los guionistas tuvieran más cuidado con estos temas.

    Por lo demás, si no la habéis visto, os la recomiendo.

  • Encubrimiento y cultura del silencio en The Morning Show

    Encubrimiento y cultura del silencio en The Morning Show

    Este confinamiento me está dando tiempo para ver muchas series que tenía pendientes, como The Morning Show, la puesta de largo de Apple TV+ que trata sobre el acoso sexual y su encubrimiento generalizado en entornos televisivos.

    El post entero contiene spoilers, así que, si todavía no la has visto, tenlo en cuenta y no te adentres demasiado.

    El elenco

    Uno de los puntos fuertes de esta serie es el elenco que la conforma. Jennifer Anniston, Steve Carell y Reese Whiterspoon imprimen una calidad tremenda a una producción que, de lo contrario, quizá hubiese pasado más desapercibida.

    Para algunos espectadores, entre los que me encuentro, esta se trata de una de las mejores actuaciones de Jennifer Anniston (no voy a negar que le tenía cierta manía en Friends, y a la serie entera). Borda su papel de presentadora del programa informativo matutino más famoso de Estados Unidos. Quizá también porque en sí misma, Alex Levy, su personaje, es la viva imagen de su público objetivo, mujeres estadounidenses de clase acomodada.

    Steve Carell, por su parte, interpreta el papel de copresentador acusado de acoso sexual y presunta víctima del movimiento #MeToo. Y tiene enjundia que precisamente sea este actor quien protagonice esta serie, pues ya su personaje de director en The Office era un tipo que se pasaba el día haciendo chistes sexistas e inapropiados (“That´s what she said”), pero con un aire de candidez, así que quien hiciese el casting sabía lo que tenía entre manos.

    Aborto en The Morning Show
    El personaje de Bradley Jackson es tan fresco y espontáneo que hasta confiesa en directo haberse practicado un aborto. En directo. En Prime Time. En Estados Unidos.

    Por su parte, Reese Witherspoon continúa su senda de producciones televisivas feministas, iniciada con la magnífica Big Little Lies, de la que os he hablado varias veces en este blog. Aquí hace de Bradley Jackson, una reportera de Virginia que no puede evitar decir las verdades a la cara y tener conflictos, incluso, con gente con la que no debería y de los que puede salir muy perjudicada.

    El resto de actores hacen su papel de forma más que solvente, con especial mención a Billy Crudup, que interpreta a Cory Ellison, presidente recién nombrado de la división de informativos, un tipo inteligente, astuto y que instiga toda la revolución que va a haber en el programa, aunque con el objetivo de medrar (veremos qué papel le dan en la siguiente entrega).

    Personaje de Cory
    Cory Ellison es probablemente el personaje más extraño de toda la serie, siempre empujando a los demás a actuar, con el objetivo de medrar, pero también de divertirse, pues es un cínico en toda regla.

    #MeToo

    Otro de los puntos fuertes que tiene la series es que, aunque resulta muy evidente por los primeros planos que le dedican a las que luego sabremos que fueron las víctimas de Mitch Kessler, los hechos no se narran hasta casi el final de la primera temporada (ya hay segunda en marcha).

    Y es que, durante los primeros episodios, se puede ver a un Kessler deprimido, haciéndose la víctima y quejándose de que el movimiento #MeToo, del que él tanto ha informado y con cuyas víctimas él tanto se ha solidarizado en antena, ahora se ha descontrolado y ya se acusa a gente que no ha hecho nada, como él.

    Encubrimiento generalizado
    Una de sus víctimas es quien acusa a Kessler ante Recursos Humanos.

    Nada más lejos de la realidad, pues, según se van desentrañando los hechos, se ve que, si bien no emplea la violencia para sus actos, sí fuerza a muchas de sus compañeras amparándose en el miedo de estas a ser despedidas, e incluso en el respeto que les infunde su jefe.

    El poder y el privilegio como armas para la impunidad ante el acoso sexual, y el encubrimiento como modus operandi del resto del equipo es algo habitual en la industria del entretenimiento, como hemos podido ir comprobando tras casos como el del condenado Harvey Weinstein. Ni siquiera es necesario realizar amenazas explícitas.

    Machismo despiadado e hipócrita

    En The Morning Show se muestra, además, la hipocresía de quienes aseguran haber tomado la medida de expulsar a Kessler por sus conductas inapropiadas mientras simultáneamente están buscando cómo expulsar del programa a Alex Levy porque la consideran “vieja” y sin “química” con el presentador.

    En este sentido Jennifer Anniston imprime al personaje de Levy la fuerza de la mujer que llega al culmen de su carrera y se ve abocada a enfrentarse a todo el “club de machitos” para mantener su estatus en el programa.

    Encubrimiento y corrupción
    Alex Levy sufre el machismo, pero a la vez ejerce opresión y machismo sobre las víctimas de su compañero.

    Levy mantiene a lo largo de toda la temporada conversaciones muy desagradables para poder seguir siendo la presentadora. Se ve, además, cómo ha tenido que renunciar a toda vida familiar, llevándose el rechazo de su hija, para poder estar en un puesto que, sin embargo, se da porque sí a un compañero suyo que no cesa de cometer delitos contra las mujeres (que ella también encubre, por supuesto).

    Encubrimiento de los compañeros y compañeras

    En el ambiente de trabajo que se muestra en The Morning Show hasta el aterrizaje forzoso de Bradley Jackson, lo habitual es que tanto hombres como mujeres hiciesen chistes y comentarios de mal gusto sobre las víctimas de Kessler.

    Encubrimiento y complicidad
    Mirar de otra manera a la víctima, reírse de ella, creer que ha mantenido relaciones sexuales por medrar… todo son formas de encubrimiento y complicidad.

    La propia Levy, como le señala Kessler, es la más cruel y despiadada con las chicas. No hace falta ser hombre para ser cómplice.

    Es la cultura del silencio sobre los actos de violencia y de encubrimiento y culpabilización de la víctima. Nadie quiere ver que su jefe es un depredador y, sin embargo, piensan en sus víctimas como unas trepas que se acuestan con él porque quieren dar un empujón a su carrera profesional.

    Encubrimiento y corrupción empresarial

    En la cima de todo el encubrimiento se encuentra el presidente de la cadena, que cuando una de las víctimas acude a él llorando para pedir ayuda por lo que le ha ocurrido, le pide que no lo diga en alto e inmediatamente le da un ascenso.

    Corrupción empresarial en The Morning Show
    En la cúspide del encubrimiento y la corrupción empresarial se sitúa el presidente de la cadena.

    En The Morning Show se hace una gran denuncia de la corrupción empresarial, que se manifiesta también en censura de noticias que perjudican a la clase social a la que pertenecen tanto su presidente como los anunciantes. Y es el propio presidente contrata a una investigadora privada para que culpe a otra persona de sus propios delitos. Nada que no ocurra en el mundo real.

    La moraleja que nos deja esta serie es la necesidad de exponer a los depredadores sexuales y enfrentarnos a todos los estamentos que se intenten interponer en el camino, pero manteniendo a la vez seguras a sus víctimas, pues son las que sufren por partida doble y triple el abuso y la corrupción generalizada del sistema.

  • Ironía fina en The good fight

    Ironía fina en The good fight

    Llevamos tan solo dos episodios de la nueva entrega de The good fight y ya estamos absolutamente extasiados por la ironía fina y el ingenio de esta joya de CBS. Y es que estos dos episodios han sido un dardo tremendamente original dando diana en la crítica política a la corrupción y la hipocresía. En su línea, pero, contra todo pronóstico y subiendo todavía más el listón, mejorándola.

    Ironía fina y autocrítica

    El primer episodio de esta nueva temporada es absolutamente demoledor por su capacidad de crítica al Partido Demócrata, que es el que se presupone favorito del bufete.

    Se trata de un capítulo onírico en el que Diane se encuentra viviendo una ensoñación en la que Hillary Clinton ha ganado. Toda su alegría y gozo al pensar que el gobierno corrupto, autoritario y supremacista de Trump había sido solo una pesadilla se desvanecen al ver que al ver cómo la corrupción y los escándalos también afectan a la administración de su candidata preferida.

    Ironía y corrupción en The good fight
    ¿Y si Hillary Clinton hubiese ganado la presidencia en 2017? Una pregunta con grandes respuestas en The good fight.

    Descubre con horror, además, cómo, al haber vencido una mujer el movimiento feminista se encuentra completamente anestesiado, no ha surgido el #MeToo y Harvey Weinstein no ha sido desenmascarado. Es más, le tocará a ella defenderlo de una acusación de violencia contra un trabajador y, sabiendo que se trata de un acosador y agresor sexual, intentará detenerlo.

    Equipo de Harvey Weinstein
    Diane intenta por todos los medios no representar a Harvey Weinstein durante la ensoñación porque sabe qué delitos cometió.

    Mientras tanto, sus compañeros de bufete intentarán persuadirla, pues los números para ellos no van tan bien como en la ‘era Trump’ y necesitan agarrarse a cualquier tipo de cliente, y a cualquier precio.

    Una forma muy inteligente de jugar con fina ironía al “y si” realizando, además, una autocrítica al movimiento feminista.

    #MeToo
    En un mundo con una mujer como presidenta de una de las primeras potencias mundiales, ¿se produciría un movimiento #Metoo?

    Nuevos e irónicos aires para el bufete

    Entre el final del primer y surrealista episodio y el principio del segundo hay una elipsis de unos meses que Diane usa para viajar. A su regreso a Reddick, Boseman & Lockhart se encuentra una oficina completamente distinta, acondicionada a gusto de los nuevos dueños, que, a pequeñas pero muy caricaturescas pinceladas, se nos muestran muy excéntricos.

    Nuevos dueños del bufete
    Los detalles de la decoración de la oficina revelan que los nuevos dueños son unos nuevos ricos excéntricos, extravagantes y un tanto ridículos.

    STR Laurie, firma multinacional que compra parte del bufete cuando este pierde a ChumHum, introduce una nueva decoración inspirada en Gaudí, con toques ecológicos en madera y frikadas rococó como una gárgola en la fachada de la oficina de Adrian. Asimismo, dos veces a la semana institucionalizan el “día de las mascotas”, en el cual los socios, pero solo los “de nombre”, pueden traer a sus perros al centro de trabajo, que se llena de canes haciendo sus necesidades por todas las esquinas mientras una asistenta vestida a modo de criada va recogiendo y limpiando todo.

    Ironía y ridículo
    Decoración pseudoespiritual y rococó en interiores y exteriores de la empresa, fina ironía para describir a un tipo muy determinado de rico estadounidense.

    Son nuevamente toques de ironía que nos permiten saber de qué tipo de jefes estamos hablando. Son jefes que, de tan benévolos que parecen, dando a cada uno aquello para lo que ellos creen que valen más, levantan al mismo tiempo alegrías y suspicacias.

    Extravagancia e ironía en The good fight
    ¿Qué pensarías de tu nuevo jefe si entrases en su despacho y tuviese esta decoración?

    Corrupción judicial

    La parte más crítica y donde la risa, aunque también presente, tiene menos lugar, pues entramos en el terreno del thriller y del drama es la que se dedica a la corrupción. Si en temporadas pasadas la corrupción protagonista fueron la policial y la del propio bufete, sobornando a víctimas de acoso sexual de su anterior socio, en esta se destapa la del sistema judicial federal.

    El que va a ser uno de los grandes arcos argumentales de esta entrega se presenta a través de Diane, a quien STR Laurie ha dedicado a litigar los casos “probono”, es decir, los que el bufete realiza “para ser un buen ciudadano”. Intentando defender a una joven empresaria afroamericana a la que un magnate de la construcción, supremacista blanco y negacionista del Estado quiere desahuciar para construir en el lugar donde está su restaurante, se descubre un entramado de sobornos, coacción y extorsión a jueces.

    Trama de corrupción empresarios
    Una trama de corrupción involucra a empresarios y gobierno en esta nueva temporada de The good fight.

    Diane, atónita de que su excompañero Julius, ahora convertido en juez federal, claudique y prevarique, comprueba cómo el pilar en el que ha basado su vida, la administración de la justicia, también se desmorona ante ella.

    Corrupción empresarial
    La impunidad llega a tal punto que esta trama de corrupción ni siquiera necesita órdenes judiciales para imponer sus designios.

    Esto no ha hecho más que empezar y veremos dónde nos llevan todas las tramas. Eso sí, el siguiente episodio no podremos verlo hasta el 30 de abril, pues, como nos han indicado los propios actores, guionistas y resto de equipo técnico de la serie en un videomensaje que a muchos nos ha llegado al corazoncito, el confinamiento por el coronavirus les ha pillado a cada uno en un sitio distinto y las tareas de posproducción se complican cuando tantas personas tienen que coordinarse a la vez sin compartir espacio.

    Como soy firme defensor del teletrabajo y de la calidad de las producciones de Robert y Michelle King, no me cabe ninguna duda de que la espera valdrá la pena.

  • Humor negro realizado por mujeres: las comedias que no te puedes perder

    Humor negro realizado por mujeres: las comedias que no te puedes perder

    Cuantas más series de humor negro pensado, dirigido y protagonizado por mujeres veo, más pena me da todo el tiempo que han sido condenadas al ostracismo en el mundo audiovisual, y más producciones quiero que hagan.

    En homenaje a todas las risas que me he echado en los últimos tiempos gracias al sanísimo e inteligentísimo sentido del humor de muchas creadoras, voy a hacer un listado de las comedias que no deberíais perderos:

    Broad City

    En alguna ocasión he mencionado esta serie de Ilana Glazer y Abbi Jacobson, dos humoristas que narran y protagonizan las peripecias de dos jóvenes judías en Nueva York. Drogas, sexo, precariedad laboral, relaciones familiares extravagantes… todo en esta comedia es fuente de inagotables risas.

    Broad City es de esas series de las que siempre recordarás momentos absolutamente desternillantes.

    Russian Doll

    Russian Doll ha sido una de las mejores series que he visto últimamente. Confieso que saber que había sido creada por Natasha Lyonne (Amy Poehler y Leslye Headland son las otros artífices de esta maravilla) me había generado altísimas expectativas, y las ha superado con creces.

    Para quienes no os suene ese nombre, Lyonne representa a uno de los personajes más lúcidos y tragicómicos de una de las series de culto de la década: Orange is the New Black, de la que he hablado en varias ocasiones en este blog.

    Russian Doll es una versión mejoradísima del Día de la Marmota. En ella, la programadora de videojuegos Nadia Vulvokov, una treintañera inteligente y un tanto cínica, experimenta una y otra vez su muerte el día de su trigésimo noveno cumpleaños.

    Poco a poco tendrá que ir  intentando vivir el máximo tiempo posible de ese día para averiguar qué está pasando.

    Better Things

    Otra estupenda serie de humor creada y protagonizada por una mujer de extraordinaria fuerza es Better Things, de Pamela Adlon (y su amigo y compañero de comedia Louis C.K.).

    Adlon, que dedica esta serie autobiográfica a sus hijas, interpreta su propio papel de madre soltera que cría a tres niñas de edades distintas y mantiene a un exmarido inútil que se desentiende del cuidado de su progenie, todo ello a la vez que se gana la vida actuando en aquello para lo que la llaman, algunas veces ridículo, otras, ciertamente gratificante.

    Humor de mujeres
    Visitas a ginecólogos y médicos en clave de humor, uno de los alicientes de Better Things.

    La maternidad de la actriz Sam Fox es caótica a la vez que preciosamente efectiva. Atendiendo como puede a los contratiempos diarios que se le presentan, aunque sus hijas le reclaman constantemente más atención y se quejan de su falta de presencia, lo cierto es que siempre la tienen ahí para ayudarlas. Y todo eso sin dejar de lado a sus amistades, las risas y, cómo no, los ligues, en muchos casos hilarantemente absurdos.

    Fleabag

    Otra maravilla del humor creado por mujeres es Fleabag, una comedia británica de Phoebe Waller-Bridge, que además es su protagonista.

    Fleabag es una emprendedora inglesa que acaba de perder a su madre hace tres años, víctima de un cáncer, y a su socia en la cafetería mientras intentaba vengarse de una infidelidad de su pareja. En medio de todo ese trauma, no deja de tomar decisiones terribles y de conocer personajes extraños con los que termina de maneras poco correctas.

    Se trata de una mujer ingeniosa y atrevida, una antiheroína capaz de hacerte conmover y al minuto poner cara de desaprobación y preguntarte “¿pero cómo es capaz de hacer esto a esta persona que tanto la quiere?”.

    Ya era hora de que en las series apareciesen personajes femeninos cómicos capaces de generar repulsión con un comportamiento deliberado.

    Aunque solo sea por ese momento en que se masturba con un discurso de Obama y miente a su pareja sobre el tema, ya merece la pena darle una oportunidad.

    Undone

    Mención especial se merece Undone, una serie que combina animación con cuadros pictóricos para crear un mundo en el que todo es posible.

    Undone es obra de Raphael Bob-Waksberg (creador de BoJack Horseman) y Kate Purdy, que, en mi opinión, es quien pone el elemento esencial al introducir la enfermedad mental en la ecuación de una serie que parece que es de fantasía, pero no.

    Y es que Kate Purdy, según ha narrado ella misma, ha temido durante muchos años desarrollar la esquizofrenia que parece que tuvo su abuela, y ha estado muy marcada por un cuadro de depresión y enfermedad mental.

    Undone, humor y enfermedad mental
    Alma, la protagonista de Undone, lidia con experiencias traumáticas, pero no deja de lado su mordaz sentido del humor.

    Undone es un bonito viaje a través del trauma experimentado por una joven con sordera, muy inteligente y crítica que, de repente, comienza a tener visiones en las que aparece su difunto padre. Una delicia que rompe todos  los moldes del humor y lo onírico.

    Como veis, las palabras más usadas para este post han sido “humor” e “inteligente”. Si no habéis visto estas series, ya estáis tardando.