Category: Series

  • Personajes femeninos con fuerza en las series

    Personajes femeninos con fuerza en las series

    Ahora que estamos en un momento estrella del año de series feministas en las que las protagonistas tienen muchísima fuerza, me atrevo con este listado de personajes femeninos que deberían ser referencia para todos esos guionistas que todavía siguen creando arquetipos ridículos que desmejoran mucho las series (Breaking Bad, por ejemplo).

    Series con varios personajes femeninos fuertes

    Es difícil hacer un ranking, así que voy a hacer una lista que no tiene por qué ir de menos a más ni viceversa. Son los personajes femeninos que más me han impactado hasta el momento en las series de televisión:

    Calamity Jane (Robin Weigert) y Joanie Stubbs (Kim Dickens), Deadwood

    Deadwood es magistral tanto en su factura, como en el guion y la interpretación de los personajes, en especial los femeninos de Calamity Jane y Joanie Stubbs, que rompen moldes, y más para la época, pleno siglo XIX, en la que está ambientada la serie.

    Calamity Jane, que existió en la realidad, fue una exploradora profesional estadounidense que, si bien tiene el más que cuestionable mérito de haber luchado contra los nativos americanos, ostentó una profesión osada y aventurera.

    Joanie Stubbs en Deadwood es la madame del prostíbulo The Bella Union. Lesbiana, pareja de Calamity Jane, la historia entre ambas se agradece en un ambiente dominado por el machismo y la corrupción moral como fue esta época en Estados Unidos.

    Calamity y Joanie sobrevien entre el machismo y la corrupción del siglo XIX
    Deadwood es una de mis series favoritas de todos los tiempos por muchas cosas, estos dos personajes entre ellas.

    Dolores Abernathy (Evan Rachel) y Maeve Millay (Thandie Newton), de Westworld

    Siguiendo con historias del oeste, aunque esta vez en forma de parque temático futurista donde los visitantes pueden dar rienda suelta a su corrupción y sus mayores vicios, incluidas las agresiones sexuales y los asesinatos, añado aquí a dos personajes femeninos fascinantes, las huéspedes Dolores y Maeve.

    La profundidad y la evolución de ambos personajes, cuyas historias se narran de manera paralela y van in crescendo en cuanto a ritmo e intensidad, es de las cuestiones que más atrapan de la serie.

    Maeve evoluciona, siente y busca justicia en su mundo de corrupción
    Maeve es de los dos el que más impacta con su grandísima sensibilidad y búsqueda de amor y justicia.

    Abbi Jacobson e Illana Glazer, de Broad City

    Estas dos humoristas estadounidenses son las creadoras, productoras ejecutivas e intérpretes de la desternillante comedia Broad City, en la que juegan el papel de dos jóvenes judías un poco fumetas (bueno, muy fumetas) que sobreviven con trabajos precarios en Nueva York.

    Las situaciones hilarantes y el salvajismo que no tienen ningún pudor en mostrar (aunque luego la cadena de televisión, en un alarde de mojigatería, censure muchas cosas) hacen de esta serie un divertimento para olvidarse de los problemas.

    “Las Cinco de Monterrey” y Meryl Streep, de Big Little Lies

    Las “Cinco de Monterrey”, de las que he hablado aquí en varias ocasiones y a las que se ha sumado la siempre fantástica Meryl Streep en el papel de madre de maltratador, constituyen un elenco femenino brillante que destaca, además, por su sororidad ante la violencia machista.

    Cada una lidia con sus problemas, sobre todo ocasionados por sus relaciones de pareja, y todas ellas comparten un secreto que las une y las lleva a tirar hacia adelante sea como sea.

    Ozark

    Ya he hablado en más de una ocasión en este blog sobre Ozark y el magistral papel que interpretan todas y cada una de las mujeres de la serie, muy por encima de los hombres poderosos y corruptos de los que se supone que están ‘detrás’.

    Género en Ozark
    En perspectiva de género Ozark supera con creces a su homóloga, Breaking Bad, en número y calidad de los personajes femeninos.

    The handmaid´s tale

    June, magistralmente interpretada por Elisabeth Moss, a la que le van como anillo al dedo los papeles de mujer que se supera a sí misma en un mundo hostil y machista (Mad Men, Top of the lake), es uno de los mejores personajes femeninos de todas las series. Obligada a sobrevivir en una teocracia patriarcal infame, su evolución y transformación son lo que la hacen salir adelante.

    Pero el resto de papeles femeninos no se quedan atrás. Sus compañeras oprimidas (criadas y Marthas) y las opresoras del sistema (esposas y tías) son papeles también robustos, de mujeres que tienen que mantenerse en pie ante las humillaciones y la represión de los hombres al mando.

    Elisabeth Moss borda a June en The handmaid´s tale
    Elisabeth Moss interpreta de manera espectacular el papel de June. Con un solo movimiento de nariz y labios es capaz de mostrar un sinfín de matices.

    Orange is the new black

    De esta serie, de la que ya he hablado en varias ocasiones en este blog, todos y cada uno de los personajes femeninos tienen fuerza y personalidad propias y no necesitan de ningún personaje masculino para tener entidad propia.

    Cada una con su idiosincrasia, sufrimiento, pasado y delitos en la espalda, todas las reclusas de las cárceles femeninas que aparecen en OITNB representan profundos y poliédricos papeles. No hay blancos y negros. Las escalas de grises, la compasión por las presas, los personajes no normativos y la combinación de la tragedia de la cárcel con las escenas de humor cotidiano dan a este drama sobre la corrupción del sistema penitenciario estadounidense una seña de identidad entrañable.

    Personajes femeninos con cuerpos y vidas no normativos protagonizan OITNB.
    Personajes femeninos con cuerpos y vidas no normativos protagonizan OITNB.

    Personajes femeninos individuales en series llenas de estereotipos

    Lo lógico y normal sería que todas las series tuvieran personajes potentes tanto masculinos como femeninos, pero la realidad, desgraciadamente, es otra, y encontramos series en las que solo un personaje femenino tiene fuerza mientras el resto se limitan a reproducir estereotipos de género.

    Gillian Darmody (Gretchen Mol), de Boardwalk Empire

    El papel de Gillian Darmody en Boardwalk Empire es una de las mayores rarezas que se han visto en representación de la maternidad en televisión.

    Prostituida, violada y casada con un hombre al que no quería, lejos de ser una víctima, Gillian se convierte en una inesperada verdugo que aprovecha un momento de debilidad de su hijo para abusar sexualmente de él. Sí, lo que leéis, una madre pederasta en televisión, ya era hora, porque haberlas, aunque constituyen un ínfimo porcentaje en relación con los hombres, haylas.

    gillian darmody abusa de su propio hijo
    Gillian Darmody es la representación de una mujer abusada que se convierte en madre abusadora.

    Un personaje muy oscuro con un final tenebroso como toda su sorprendente evolución.

    Nurse Jackie (Lisa Coleman)

    Entre la representación de la maternidad no convencional también se encuentra el personaje de Nurse Jackie (curiosamente, la actriz Lisa Coleman hacía de madre mafiosa en The Soprano), una enfermera adicta y mentirosa que destroza la vida de su familia y de todo el que se acerque a ella, aunque esto ocurre pasadas las primeras temporadas, en las que todavía puede ocultar su vicio secreto.

    Nurse Jackie y las drogas
    Uno de los grandes momentos de Nurse Jackie y su adicción a las drogas.

    Gemma Teller (Katey Sagal), de Sons of anarchy

    ¡Qué decir de Gemma Teller, la mamá motera de Sons of anarchy! Sus mentiras y su continua manipulación la llevan a tener el final más trágico posible.

    Gemma es, sin duda, el único personaje femenino potente en la serie, aunque es una pena que le hayan dado un perfil tan pérfido, pero ella sola sostiene las últimas temporadas cuando todos los demás, empezando por su hijo, el protagonista, flaquean.

    Gemma Teller, corrupción moral en Sons of anarchy
    La corrosiva Gemma Teller es el único personaje femenino de Sons of anarchy con personalidad propia y a la ‘altura’ del resto (muy por encima, de hecho).

    La actriz Katey Sagal interpretó también un buen papel en Matrimonio con hijos, haciendo de esposa nada al uso para la época de la serie.

    Lagertha (Katheryn Winnick), de Vikings

    En el mundo vikingo destaca una mujer por sus batallas y hazañas, Lagertha, que muchísimo más allá de ser “la primera mujer de Ragnar Lothbrok”, se convierte en una luchadora con entidad e historia propias, seguida por numerosos congéneres.

    Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), de Borgen

    La protagonista de la serie danesa Borgen, en la que la socialdemocracia y los pactos tienen casi tanto papel principal como ella misma, destaca por su templanza y sus buenas formas en el Palacio de Christiansborg.

    Una gobernante moderada que escapa de la corrupción y que tiene el diálogo por bandera como personaje femenino de la política europea en una serie más que recomendable para saber cómo es el hacer político por los países de nuestro norte.

    Birgitte Nyborg y sus pactos políticos protagonizan Borgen.
    Birgitte Nyborg y sus pactos políticos protagonizan Borgen.

    Y esta es mi humilde lista. Todavía me quedan por ver series como Killing Eve, así que espero que me recomendéis más en las que pueda disfrutar de personajes como estos.

  • Claroscuros de la última temporada de The handmaid´s tale

    Claroscuros de la última temporada de The handmaid´s tale

    Hace unas semanas os contaba lo maravillado que estaba con la última temporada de The handmaid´s tale (y lo sigo estando, ojo, que no se me ha pasado el furor y estoy deseando una nueva entrega). Hoy, sin embargo, voy a escribir unas reflexiones una vez bien reposados todos los episodios, viendo los claroscuros de los mismos.

    Claroscuros técnicos

    A la hora de narrar audiovisualmente hay técnicas que son muy efectistas y que dejan imágenes en la retina que “valen más que mil palabras”. Pero todas estas técnicas hay que saber usarlas y dosificarlas para que no produzcan el efecto contrario. Es el caso del uso de primeros y primerísimos planos con gestos.

    Si bien, como he dicho más veces aquí, Elisabeth Moss es una maestra de expresar las emociones sin apenas movimiento en su rostro, el exceso de primeros planos enfocándola ha sido uno de los errores de esta última temporada, pues ha restado emoción a las escenas.

    No todo lo que ocurre en una serie de estas características es tan importante como para dotarlo de primeros planos solemnes y exagerados. Por muy dura e impactante que sea la ficción narrada, esta tiene que tener momentos de tensión bien elegidos, de lo contrario, puede cansar al espectador.

    Exceso de pomposidad
    No puede ser que cada vez que June coja o se guarde una pistola suena haya una secuencia con planos y música pomposos.

    Claroscuros del guion

    Otro de los claroscuros de esta última temporada ha sido también abusar de la frustración y el pesimismo, sin avances concretos hasta el último episodio, siempre retrocediendo al punto de partida.

    La serie corre peligro de quedarse encallada en un relato ya agotado, como agotado también parece estar el personaje de Serena, que parecía evolucionar y “progresar adecuadamente”, como se decía en mis tiempos escolares, pero que una y otra vez retorna a sus inicios.

    Personaje de Serena no lucha contra la corrupción ni por la sororidad
    El personaje de Serena está completamente agotado de tantas idas y venidas que ha dado desde que empezó la serie. Podría haber luchado contra la corrupción y haber seguido su línea de sororidad, pero una y otra vez vuelve por sus fueros.

    El personaje excesivamente protagonista de June cae también en lo maniqueo y en la narrativa de superhéroes al dotarlo de un aire revolucionario y todopoderoso mientras se despoja de todo protagonismo al resto de actores/actrices que son quienes posibilitan los avances de la resistencia.

    Además, resulta inverosímil que June siga viva a estas alturas tras todo lo que ha ido haciendo desde la primera temporada. En un régimen como el de Gilead estaría, como mínimo, encerrada y sin posibilidad de contacto con posibles insurrectas.

    Porque mientras los guionistas se esfuerzan en agravar la maldad existente en esa dictadura teocrática sin más razón que el espectáculo por el espectáculo, más increíble resulta la libertad de movimientos y acciones que tiene June, incluso a pesar de la corrupción que parece que impera en sus cloacas.

    Amenazas vacías
    Las continuas amenazas, que todos sabemos vacías, pues June sigue operando con total libertad, corren el riesgo de que los espectadores nos cansemos de la trama.

    Esperemos que la siguiente temporada de esta distopía de HBO tenga menos cliffhanger artificiosos y personajes y trama puedan ir evolucionando y resolviendo hilos sin perder la verosimilitud y la calidad que nos dio la primera temporada.

  • El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    HBO España y Movistar+ se han lanzado a llevar a televisión la historia del comienzo y la temporada de mayor y más sangrienta actividad del terrorismo de ETA.

    El terrorismo etarra llega a las pantallas

    No son las primeras series que abordan el terrorismo de esta banda, pues Antena 3 ya emitió el otoño pasado Presunto culpable, una serie en colaboración con Boomerang con el trasfondo de dos familias vascas enemistadas por el conflicto.

    Lo que sí parece es que con estas nuevas ficciones televisivas se da por hecha la apertura de este tema en la pequeña pantalla.

    La línea invisible, de Movistar+ en colaboración con Sentido Films y Corte y Confección de Películas, consta de seis episodios sobre los inicios de la banda terrorista, concretamente en el año 1968, cuando el líder de ETA Txabi Etxebarrieta cruza por primera vez “la línea invisible” de ejercer la violencia armada y asesina al guardia civil gallego José Antonio Pardines, y más tarde muere abatido en un tiroteo con la guardia civil.

    Terrorismo con origen romántico

    El director de la serie, Mariano Barroso, ha narrado en varios medios que su obra “tiene que ver más con Romeo y Julieta que con una cuestión política e ideológica”, pues para él se trata de un desencuentro con final desenlace para un pueblo.

    Para él esta es una oportunidad de contar cómo “incluso la peor pesadilla comenzó como un sueño”, así como de contextualizar la situación política en la que nace ETA.

    Por su parte, Patria, primera producción española de HBO, se centra en los peores años de actividad del grupo terrorista, haciendo hincapié en la corrupción y buscando como objetivo “que no vuelva a suceder”.

    Patria, producida por Alea Media, basada en la novela de Fernando Aramburu, se estrenará en 2020 y tendrá ocho episodios de una hora de duración cada uno. La línea invisible tampoco verá la luz antes de 2020, así que todavía nos queda medio año para ver ambas producciones, que nacen con la promesa de remover muchos sentimientos, y no precisamente buenos. Esperemos que todo sea para que en el futuro no se repitan los errores del pasado.

  • Hipocresía y corrupción moral en The Good Fight

    Hipocresía y corrupción moral en The Good Fight

    Por fin he terminado la última temporada de The Good Fight, quizá la mejor de toda la serie, precisamente porque evidencia como ninguna otra la hipocresía y la corrupción moral imperante en el mundo (no voy a decir Estados Unidos porque aquí en Europa también vamos servidos).

    Hipocresía y superioridad moral

    The Good Fight cierra su tercera entrega ambientada en un Chicago consternado por inundaciones primero y rayos globulares después fruto del cambio climático que ya notamos también quienes vivimos en Madrid (que en breve tendrá el mismo clima que Marrakech, para quien todavía no haya visto la nada halagüeña noticia).

    En medio de toda esa vorágine climática se suceden conflictos políticos de calado con conflictos internos entre los personajes que reflejan su doble moral.

    Ya hablé aquí anteriormente de cómo se glorificaba la corrupción al principio de la temporada,  cuando el bufete supuestamente progresista y defensor de los derechos civiles Boseman-Reddick-Lockhart acepta 8,3 millones de euros a cambio de no airear la corrupción de dos agentes que ponían pruebas falsas en temas de narcotráfico (con la cantidad de condenas falsas e inocentes encarcelados que eso supone).

    Bufete progresista de doble moral
    El supuesto bufete progresista que se dedica a defender a las víctimas de la corrupción y la violencia policial no ha hecho otra cosa que lucrarse a su costa.

    Pues los episodios finales son igual de desalentadores, o más si cabe, pues el supuesto bufete demócrata y feminista no hace otra cosa que ocultar casos de violación de uno de sus socios, el fallecido y honorable Reddick, lavar su imagen para intentar que su cliente Chumhum (el equivalente a Google en la vida real) no se vaya; o mantener las tensiones raciales hasta el final, enfrentando a dos buenas abogadas negras para finalmente terminar dándole el puesto de socia a Maia Rindell.

    Racismo y doble moral en el bufete
    La doble moral llega a tal nivel que a los trabajadores mestizos no se les considera “suficientemente negros” y, sin embargo, es a los blancos a quienes se asciende y pone en mejores condiciones, incluso pese a que el bufete tiene mayoría de socios negros.

    Hipocresía y corrupción moral

    Maia Rindell, la hija del acusado de estafa por haber robado sus ahorros a un buen puñado de multimillonarios, aprende rápido que sus presuntos amigos no lo son y que debe aferrarse a su apellido si quiere salir adelante en este mundo de hipocresía y corrupción moral.

    Maia sucumbe la corrupción
    Maia sucumbe a la corrupción al darse cuenta de la hipocresía que impera en el bufete que la despidió por no estar a su altura moral y ser hija de un condenado por estafa.

    Es por esto que no tiene ninguna duda a la hora de aliarse con Roland Blum, uno de los personajes más estrafalarios que ha pasado por la serie. Abogado de derechas, fraudulento en sus defensas cometiendo perjurio y contratando actores para construir un relato que convenza a jueces y jurado, acostumbrado al soborno, la coacción y la estafa, drogadicto y ninfomaníaco que, sin embargo, y pese a lo repulsivo que plantean el personaje, al final termina siendo más honesto. No porque sea honrado, sino porque al menos no es hipócrita.

    Roland Blum evidencia la hipocresia de Boseman

    Roland Blum Boseman hipocresia y corrupcion

    Roland Blum evidencia corrupcion moral de Boseman
    Roland Blum evidencia la hipocresía y la corrupción moral de Adrian Boseman.

    Lo mismo sucede con el ultraderechista gay Felix Staples y su denuncia a Chumhum porque el algoritmo ha penalizado sus comentarios políticos “extremistas” mientras la propia empresa, igual que otras grandes tecnológicas, acepta la censura y las imposiciones de gobiernos como el chino para poder abrirse mercado.

    Felix Staples corrupción e hipocresía en The Good Fight
    El personaje de Felix Staples es deleznable y pone muy nerviosos a todos los abogados del bufete demócrata, pero evidencia la hipocresía de estos, pues sus acciones son iguales que la del ultraderechista incitador al odio, o peores, puesto que las hacen a escondidas.

    La hipocresía es tal que en el episodio de Chumhum, Staples y cómo operan las grandes compañías llega a la realidad y rompe la cuarta pared, pues la propia CBS censuró la canción explicativa y humorística que acompañaba a ese capítulo.

    Hipocresía política

    La situación política estadounidense con Trump en el poder es otro de los grandes hilos argumentales de The Good Fight que, lejos de casarse con nadie, explora los límites de la desfachatez de una y otra parte.

    Así, las señoras bien Diane Lockhart y Liz Reddick participan en un grupo clandestino destinado a impedir que Trump vuelva a ganar sea como sea, y para ello no dudan en hackear el software que controla las elecciones, que a su vez estaba previamente manipulado para favorecer a los republicanos.

    Es la intervención del marido de Diane, el convencidísimo (¿o ya no tanto) Kurt Veight quien logra salvar a esta de cometer un crimen federal, con la inestimable ayuda de un agente de la NSA encargado de escuchar todas las llamadas de la abogada.

    Diane, desencantada con su grupo de demócratas radicales que incluso asesinan a un hombre, también culpable de haber asesinado a tres niños inmigrantes, poco a poco se va rindiendo a los tiempos de corrupción e hipocresía en los que vive y termina escribiendo ella un discurso de ensalzamiento de Trump con palabras que ni su propio marido, cercano a él, hubiese utilizado.

    En The Good Fight se ve cómo poco a poco la hipocresía va dando paso a más y más tramas de corrupción. Dos de los socios de Boseman-Reddick-Lockhart han cometido perjurio en un juicio, pero, sin embargo, hacen lo posible por inhabilitar a Roland Blum por perjurio, solo por deshacerse de la denuncia que iba a interponer contra el bufete por ocultar las violaciones de su fundador.

    Lo que condenan en unos es válido para ellos, y así, aderezándolo todo con su superioridad moral, es como se va construyendo la historia del siglo XXI y sus múltiples responsables.

    Falta de ética y moral
    El corto animado que acompaña al último episodio es una obra de arte que resume la hipocresía y la falta de ética, en la serie y en el mundo.

    Estoy deseando que llegue la próxima temporada.

  • Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Estaba yo tan contento y tranquilo viendo la segunda temporada de The OA, que la tenía pendiente desde hacía tiempo, cuando de repente me he enterado de la estafa que nos ha hecho Netflix a los espectadores cancelándola.

    The OA, excelencia no rentable

    En un escueto primer comunicado, Netflix se ha limitado a decir “estamos increíblemente orgullosos de los 16 fascinantes episodios de The OA, y muy agradecidos a Brit y Zal por compartir su audaz visión y por realizarlo con increíble arte”, lo cual, lejos de ser una razón, suena a disculpa.

    Posteriormente, el CEO Reed Hastings ha dicho a la revista Variety que es el resultado de hacer un balance entre costes y espectadores: “Podemos tener shows pequeños que vayan muy bien y shows costosos que vayan también bien. El único caso en el que cancelamos es cuando una serie es muy cara y no tiene muchos visionados”.

    Netflix, una cadena como las demás

    Con esta cancelación Netflix nos estafa a los fans, pues The OA estaba planeada para tener al menos cinco temporadas y parece que esta segunda acaba de una forma bastante inconclusa.

    Además, viendo el chorreo constante de cancelaciones de la plataforma (House of Cards, Sense8, Love, Santa Clarita Diet, Narcos, series de Marvel, etc.), uno se queda con la sensación de que Netflix es una gran estafa para los usuarios, pues se vendía como que eran otra cosa distinta a las grandes cadenas de televisión en abierto y que de Netflix podrían salir productos originales que respetasen a los espectadores.

    Actualmente Netflix solo tiene tres series longevas en emisión: BoJack Horseman en animación (5 temporadas, desde 2014), Grace and Frankie en comedia (5 temporadas, desde 2015) y Stranger things en drama (3 temporadas, desde 2016).

    Anteriores a 2018 solo quedan Mindhunter, Por trece razones, The Crown, Ozark, GLOW, Atípico, F is for family, Dear White People y Big Mouth, así que más nos vale cruzar los dedos para que a estos nuevos magnates de Netflix les salgan los números y no nos cancelen nuestras favoritas.

    Y otra cosa más: ¿yo ahora qué hago con The OA? ¿Termino de verla y me enfado porque sé que no va a haber continuación o la dejo, también enfadado por lo que nos ha hecho Netflix? ¿Cómo voy a superar no volver a ver el gran baile dimensional?

    Los cinco movimientos de The OA

     

  • La industria discográfica y su corrupción en Black Mirror

    La industria discográfica y su corrupción en Black Mirror

    El anterior post que escribí sobre la quinta temporada de Black Mirror lo hice antes de ver el último episodio, Rachel, Jack y Ashley Too, en el que se lanza una hipótesis bastante verosímil sobre los derroteros a los que podría llegar en un momento dado la industria discográfica.

    La explotación en la industria discográfica

    El episodio, protagonizado por Miley Cyrus (lo que da la extraña y terrible sensación de que tiene mucho de autobiografía con su etapa como Hannah Montana en Disney), explora la distopía tecnológica para lanzar hipótesis de hasta qué punto podría llegar un agente y una empresa discográfica con tal de que no se agote la gallina de los huevos de oro de un producto musical.

    Corrupción en las discográficas
    Ashley O podría ser la propia Miley Cyrus, Britney Spears o cualquier cantante explotada por la industria discográfica.

    Y digo “producto musical” conscientemente, a sabiendas de que la mayor parte de (por no decir toda) la oferta musical que se da desde el mercado discográfico para consumo adolescente, tanto masculino como femenino, son meros productos de marketing.

    Músicos y cantantes, especialmente los más jóvenes, sufren a diario la explotación de la industria discográfica, que los modifica, censura y lanza siguiendo unas directrices determinadas para tener éxito entre los niños y las niñas, inseguros y ávidos de referentes.

    En el episodio de Black Mirror, Ashley O (como he dicho más arriba, demasiado parecida a Hannah Montana) es un producto musical para consumo adolescente. La joven detrás de la máscara es una música talentosa que sueña sus canciones y las escribe al despertar, pero que no puede ser dueña de su propio destino ni trayectoria, pues su agente, encarnado por un tía despiadada y explotadora, no le permite salirse del estereotipo comercial.

    La inseguridad adolescente, objetivo de la industria corrupta
    La industria discográfica saca miles de millones de beneficios a costa de promover y explotar la inseguridad de muchos y muchas adolescentes.

    Quien conozca mínimamente la industria o se haya leído alguna biografía o autobiografía de artistas sabrá que esto ocurre a diario, también en el mundo de los actores, donde pequeñas promesas han sufrido abusos de todo tipo, incluidos los sexuales, y han sido expuestas a drogas con tal de que siguieran dando suculentos beneficios a representantes y productores.

    Puntos flacos del episodio

    Aunque no estoy en absoluto de acuerdo con quienes califican este episodio como una estafa y señalan que “Black Mirror ha perdido todo su encanto y se ha vuelto comercial”, tampoco puedo decir que, a pesar de lo brillante y lo valiente de exponer la corrupción de la industria discográfica, el capítulo ha flaqueado en muchos aspectos.

    Uno de ellos, quizá el más importante, es el rimbombante y americanizado final con persecución policial, derrota de los malos y final feliz en forma de grupo alternativo de postrock.

    escena estafa muy forzada
    Esta escena, y en general toda la parte final del episodio, está muy forzada.

    El despertar de la cantante del coma inducido por su propia agente para robarle las canciones también es demasiado fantasioso e inverosímil, colándose por una mansión muy vigilada al más puro estilo McGyver.

    Sobre la conciencia de Ashley dentro de una muñeca, que mucha gente ha criticado y ha señalado como excesiva e increíble, en este sentido sí que hay que reconocer que es un tema clásico de Black Mirror y, al menos en mi humilde opinión, no queda estrambótico en el conjunto, igual que la propia muñeca, producto de merchandising que podríamos encontrar perfectamente en cualquier estantería de centro comercial (este es más sofisticado, sí, pero todo se andará).

    La corrupción industria discográfica en las series

    La industria discográfica es un tema que, pese a ser muy jugoso y tener mucho para sacar, apenas se ha explorado en el mundo de las series.

    La corrupción y la mafia de la industria discográfica de los años 70 es el tema central de Vinyl, una serie que, si bien comenzaba con muchísima fuerza, tuvo tan poco éxito que fue cancelada, a pesar de contar con creadores y valedores como Terence Winter, Martin Scorsese y Mick Jagger.

    La corrupción y la mafia de la industria discográfica en Vinyl
    La corrupción y la mafia de la industria discográfica son protagonistas en Vinyl

    Violencia, drogas, excesos, avaricia, muertes… todo este cóctel que a nadie le resulta extraño cuando se habla de las grandes productoras discográficas, sin embargo, no había sido narrado hasta ese momento.

    En Treme, la rareza y maravilla de David Simon sobre el barrio de Nueva Orleans que lleva el mismo nombre, ambientada tras el desastre del huracán Katrina, se perciben pinceladas de lo que la industria quiere o rechaza y cómo esta afecta a los artistas, aunque de manera muy tangente.

    Por eso considero que este episodio de Black Mirror ha sido valiente al retomar esa denuncia de la corrupción en el mundo de las discográficas y hacerlo, además, de la mano de una artista que durante mucho tiempo fue considerada “juguete roto” y que ha tenido que luchar mucho para ser reconocida por su talento musical como es Miley Cirus.

    Seguiremos esperando nuevas temporadas.

     

  • Dignidad y fuerza de las oprimidas en El cuento de la criada

    Dignidad y fuerza de las oprimidas en El cuento de la criada

    Hoy voy a escribir un post de elogio a la dignidad y la fuerza que transmiten las criadas, y en especial el personaje de June, en la tercera entrega de The handmaid´s tale, una de las distopías más terribles del panorama seriéfilo actual.

    Dignidad y ética

    El cuento de la criada puede evocar muchos debates. Desde la elevación de preceptos religiosos a la categoría de leyes hasta el alquiler de vientres, pasando por los golpes de Estado que llevan a regímenes autoritarios, el machismo, el robo de niños… cosas que ya han sucedido y que siguen sucediendo en la vida real.

    Todos estos temas han salido una y otra vez en las miles de críticas y reseñas del Cuento de la criada, y es estupendo que salgan. Pero yo echo de menos una revisión de los personajes de la resistencia, especialmente de June, que cada episodio se carga de más y más dignidad.

    Porque cuando ya ves imposible dotar de mayor legitimidad a una persona oprimida para luchar contra la opresión utilizando cualquiera de los medios, la protagonista del Cuento de la criada vuelve a dejarte boquiabierto con una lección de dignidad y humanidad completamente contradictoria con su realidad.

    Dignidad de June
    La actuación de Elisabeth Moss es impresionante e impecable. Con tan solo un gesto puede evocar miles de emociones.

    Esto sucede especialmente en los dos últimos episodios aireados hasta la fecha, en los que, en situaciones muchísimo más extremas de las que le hemos visto pasar, se recompone y, con entereza y dignidad, dirige una situación que la perjudica aportando seguridad a quien precisamente la oprime.

    Dignidad heroica

    El noveno episodio es especialmente duro, pues a June se le impone como castigo acompañar a su compañera de paseo en el hospital, rezando de rodillas durante semanas para que se salve el feto.

    Esta tortura le hace perder la cordura y la esperanza, pensar en matar a su compañera y a su hijo, agredir a Serena y jugarse la vida, pero conversa con el ginecólogo sobre su situación, se recompone y descubre su propósito a partir de ahora, que será el de salvar a cuantos niños y niñas pueda de las garras de Gilead.

    Momento en que June se da cuenta de su propósito en Gilead.
    Momento en que June se da cuenta de su propósito en Gilead.

    Además, termina el episodio con una muestra de dignidad y humanidad muy loable, acompañando en su lecho de muerte a su excompañera, perdonándole que por su chivatazo se hayan llevado a su hija donde ya no va a poder recuperarla.

    Lección de dignidad y humanidad en medio de la violencia y la corrupción
    Lección de dignidad y humanidad en medio de la violencia y la corrupción

    Cruel ironía

    El décimo episodio ya rompe todos los esquemas cuando, en una muestra de mezquindad e intento de dañarla por parte del comandante Waterford, aparece este matrimonio con otro comandante para atestiguar que en casa del comandante Lawrence se están llevando a cabo las ceremonias de violación de la criada.

    Cruel ironía
    En uno de los momentos más trágicos de la serie vemos cómo June tiene que tranquilizar a la mujer de su violador.

    El comandante Lawrence y su cada vez más debilitada y enferma mujer pierden la compostura e intentan negarse a la violación, pero es June la que, en la ironía más cruel que le haya tocado vivir, mantiene la cordura y les pide que todo se haga como es debido para que nadie resulte condenado a muerte.

    Lawrence tranquiliza a su esposa
    June presencia cómo el comandante Lawrence tranquiliza a su esposa cuando es ella quien va a ser violada, y pese a todo permanece con una dignidad y entereza terribles.
    Instrucciones a su violador
    Este momento creo que es el que más me ha removido de toda la serie, cuando June da instrucciones a su violador para que no lo sienta. La contradicción de emociones alcanza cotas épicas.

    Y es así cómo, con una dignidad suprema, June orquesta su propia violación tranquilizando al violador y a la supuesta mujer opresora, viéndolos y comprendiéndolos en su flaqueza y mostrando una fuerza que hace pensar al espectador cuándo llegará el momento en que tengamos algo de esperanza y cuándo podrá mostrar June sus más que lógicos enfado, ira y deseos de venganza.

    Porque esta tercera temporada está siendo trepidante, pero no deja tregua, y ya necesitamos algo de luz y que June pueda permitirse vivir su tragedia sin tener que encima acompañar la tristeza o la desesperación de sus opresores.

  • Brexit, pesimismo, cambio climático y crisis en Years and Years

    Brexit, pesimismo, cambio climático y crisis en Years and Years

    El último gran éxito seriéfilo del año, Years and Years, parte del Brexit para ponernos en una incómoda y pesimista (¿tal vez sería más correcto decir “realista”?) prospección política en la que la crisis financiera y económica y los movimientos migratorios ocasionados por las guerras y el cambio climático actúan de manera directa sobre el presente cotidiano, encarnado en la familia Lyons.

    Brexit como punto de partida

    Una de las cosas que más impresiona y que a mí particularmente más interesante me ha parecido de esta coproducción entre dos gigantes como BBC y HBO es la visión panorámica que nos ofrece sobre los miedos y consecuencias que pueda traer el Brexit, cuya campaña lideró en 2016 el ahora primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson.

    El Brexit, según narran en Years and Years, dejaría a Reino Unido en un limbo entre las grandes potencias como Estados Unidos y Rusia, y afectaría directamente a la economía con la pérdida de confianza de los bancos, lo que supondría un corralito y la estafa y pérdida de los ahorros para miles de ciudadanos (los que todavía tengan la suerte de tenerlos en una realidad cotidiana cada vez más empobrecida).

    Por otra parte, el Brexit en Gran Bretaña, igual que la crisis financiera en Estados Unidos o en España, han supuesto un cambio en la manera de hacer política. Se ha perdido la formalidad y estamos contemplando el nacimiento de políticos ‘clown’ que cada día dicen una cosa distinta, que aparentan carecer de un programa e ideas sólidas y que solo buscan la notoriedad, salir en la prensa, aunque sea como el hazmerreír del momento.

    Corrupción política y moral

    Esta cuestión es uno de los puntos fuertes de Years and Years, que refleja en la figura de la empresaria bufón Vivienne Rook la decadencia y la corrupción política y moral de nuestros días (que levante la mano quien no ha pensado en al menos dos o tres personajes políticos populistas estadounidenses y españoles que se asemejen peligrosamente a este personaje).

    Rook, magistralmente interpretada por Emma Thompson (probablemente la mejor actriz de toda la serie, que en esto sí que flaquea un poco), llega al poder prometiendo imposibles y absurdos como juzgar a los CEOs de Google, Facebook y grandes redes sociales, y esconde sus verdaderas intenciones xenófobas y aporófobas.

    Corrupción moral y política en Years and Years
    Vivienne Rook es el personaje conductor de la corrupción moral y política en Years and Years.

    Vivianne Rook probablemente es el personaje mejor planteado de toda la serie, pues a través de sus intervenciones y ocurrencias podemos ver cómo funciona la ventana de Overton y cómo poco a poco se van colando en el rango de lo aceptable ideas políticas extremistas inaceptables.

    Ventana de Overton de ideas aceptables e inaceptables
    Vivianne Rook poco a poco va introduciendo en el debate político ideas como que quien tenga un CI bajo no pueda votar, es decir, introduciendo en el debate político en el rango de aceptables ideas antes inaceptables por extremistas.

    Algunos de los miembros de la familia Lyons, diversos en ideologías, identidades y orientaciones sexuales sucumben ante las promesas vacías pero divertidas de Rook y la apoyan formalmente en actos públicos y en sus votaciones, hasta que se dan cuenta de que han alzado a un auténtico monstruo.

    El Brexit como punto de llegada

    La verosimilitud de Years and Years radica en usar el Brexit y sus posibles consecuencias, así como la crisis financiera y el cambio climático dentro de los ejes que articulan el espacio – tiempo en la trama.

    Podemos creernos que dentro de 15 años haya tales inundaciones que media parte de la población en Gran Bretaña sea refugiada en su propio país. Podemos creernos, entre otras cosas porque ya lo hemos visto, que una familia pierda los ahorros de toda la vida por la bancarrota de un banco.

    Podemos creernos, también porque lo estamos viendo, que muchos trabajadores tengan que compaginar varios empleos precarios para apenas llegar a pagar un alquiler en piso compartido en la ciudad.

    Podemos creernos, ya que está sucediendo en nuestras mismas fronteras, que haya miles de refugiados e inmigrantes ilegales a los que se condene a la muerte por abandono y desatención.

    Igual que podemos creernos, porque pasa en muchos países, que una persona homosexual sea perseguida hasta el punto de tener que abandonar su casa y emprender un viaje a la miseria de ser refugiado en otro país que no te mata por tu orientación sexual, pero te deja morir por no haber nacido en él.

    Campos de concentración
    Los campos de concentración Otrora aparecen en Years and Years como consecuencia del Brexit, aunque cuando observamos los campos donde viven muchos refugiados tampoco hay grandes diferencias.

    Years and Years explora todos los escenarios posibles que se están planteando en nuestros días, incluido un ataque nuclear silenciado por las autoridades hasta el punto de que la gente llegue a olvidar que ocurrió, y eso es lo que la hace terrorífica, difícil de ver antes de irse a dormir si lo que se pretende es conciliar el sueño.

    Otra serie con final estafa

    Pero, como sucede en otras series británicas y europeas en general (en esto todavía no les ha afectado el Brexit a las producciones audiovisuales, ja, ja, ja), todo ese planteamiento futurista verosímil y bien desarrollado se destroza con una salida de tono y un final que rompe la verosimilitud y la coherencia de la serie.

    Y es que, en el último episodio, vemos cómo todo parece ser la narración de Edith, la hija mayor de los Lyons y activista ecologista, mientras está descargando su conciencia en la red para seguir viviendo como transhumana.

    Y no es el transhumanismo lo que rompe la coherencia, pues es un tema central a través de una de sus sobrinas, que se implanta nodos para convertirse en una persona robot, sino cómo se resuelven todos los conflictos planteados.

    Final estafa transhumanismo
    La posibilidad de descargar toda tu conciencia en la red es una de las hipótesis transhumanistas más fuertes y con las que más juega Years and Years.

    Optan por el efectismo y el optimismo, como si años de corrupción y represión pudieran solucionarse saltándose una valla con un camión, y se  rompe la atmósfera de distopía con una esperanza impostada.

    Otro final estafa
    Hay que ser iluso para creerse que todo un entramado político de corrupción y genocidio se supera con una escena de un camión irrumpiendo en un campo de concentración y retransmitiéndolo. Que se lo digan a Assange o Chelsea Manning si una filtración cambia algo.

    Es una lástima ver que Years and Years cae en el mismo disparate que antecesoras suyas, también distopías futurísticas y políticas como Utopia u Orphan Black, aunque hay que señalar que el viaje hasta el último episodio es bastante recomendable y que los debates que provoca son lo suficientemente interesantes como para no dejar de verla.

  • Lucro y  más lucro para los creadores de The Walking Dead

    Lucro y más lucro para los creadores de The Walking Dead

    Vaya por delante que pienso que productores y trabajadores audiovisuales tienen derecho a cobrar muy dignamente por su trabajo (dedicándome a ello, además, no verlo así sería tirar piedras sobre mi tejado), pero entre eso y el lucro desmesurado de los creadores y productores de The Walking Dead hay un largo trecho.

    ¿Por qué digo esto ahora? Porque acaban de anunciar la fecha de estreno de la próxima temporada, que será el 6 de octubre, así como una trilogía de películas protagonizada por Andrew Lincoln en la que se contará qué le pasó tras el inverosímil rescate en helicóptero que vivió en la novena temporada. Y, por si fuera poco, otro spin-off que emitirá su piloto el próximo año y se centrará en la siguiente generación de supervivientes de ese “universo multigeneracional”, como lo denominan desde AMC.

    The Walking Dead, lucro y estafa
    Si ya era difícilmente creíble el rescate en el helicóptero, ¿qué nos puede deparar una película sobre el tema?

    Lucro a costa de bajar la calidad

    Sería más benevolente con toda esta franquicia (qué tristeza hablar de franquicias en un ámbito como es la cultura) si todavía mantuviesen un mínimo de calidad, pero lo que están haciendo, sencillamente, es obtener lucro sin dar mucho a cambio.

    Porque hace varias temporadas que The Walking Dead se convirtió en una estafa masiva en cuanto a guion y calidad de rodaje (lo he tratado aquí en varias ocasiones), y otras creaciones como Fear The Walking Dead han sido pésimas desde sus comienzos.

    Los creadores y productores de The Walking Dead parecen pensar que no tienen un público muy inteligente y por eso no ponen ningún empeño en las tramas ni en el desarrollo de los personajes, y mucho en merchandising (muñecos, camisetas, tazas…) y licencias para videojuegos y aplicaciones de móvil.

    El universo de The Walking Dead al final es un parque de atracciones de cartón piedra en el que el gusto por la narrativa es inexistente.

    Si a esto le añadimos polémicas como que una actriz (Lauren Dohan, Maggie) cobre menos que un actor con su misma o, incluso, menor relevancia en la serie (Norman Reedus, Daryl) nos encontramos ante un producto de marketing que únicamente busca el lucro por el lucro y que no se sustenta ni en la calidad ni en la ética. Me reitero, una estafa en toda regla.

  • Mentiras, ruina y buenas intenciones en Big Little Lies

    Mentiras, ruina y buenas intenciones en Big Little Lies

    La segunda temporada de Big Little Lies (HBO) está demostrando no solo haber igualado el nivel de la primera, sino también superarla gracias a las magistrales interpretaciones de sus protagonistas, a la que se ha sumado una soberbia Meryl Streep como madre de Perry que viene a descubrir las mentiras que rodean la muerte de su hijo.

    Las mentiras

    Mary Louise Wright (papel de Meryl Streep, que hasta se ha hecho una dentadura postiza para que sus dientes dar mayor credibilidad a su personaje y que este se parezca a Alexander Skarsgård) llega a Monterrey para, supuestamente, ayudar a su nuera Celeste (Nichole Kidman) durante el duelo y en la crianza de sus hijos, pero, como se ve desde el primer episodio, sus continuas preguntas, inquisidoras, tienen como objetivo escudriñar en las mentiras que todo el mundo parece contar sobre la fatídica noche en la que su hijo cayó por las escaleras en la fiesta del colegio.

    Mary Louise justificando las violaciones
    Mary Louise está alcanzando cotas inigualables de irritación entre los espectadores. Le falta poco para ponerse a la altura del mal cuerpo que dejaba la violencia machista de su hijo.
    Mary Louise poniendo al limite a todas
    Mudarse al edificio de Jane solo tensa aún más la cuerda sobre ellas.

    Si en la primera temporada encontrábamos mentiras de toda índole (mentiras y ocultamiento de violencia machista, infidelidades matrimoniales, etc.), la segunda digamos que se cimienta sobre esas mentiras y por eso todo parece derrumbarse por momentos.

    Madeleine disertando en voz alta
    Madeleine, la más optimista de todas, se desmorona a la par que su matrimonio tras descubrirse su infidelidad.

    Descubiertas las mentiras de las infidelidades de Madeleine, y las mentiras sobre que Ziggy es hijo de Perry, las vidas de tres de las cuatro protagonistas de Big Little Lies se transforman por completo.

    Mentiras del matrimonio de Madeleine
    Momento exacto en el que Fred descubre la infidelidad de su mujer…

    Madeleine intenta salvar su matrimonio llegando a recurrir a pseudoterapias; Jane intenta que su hijo tenga relación con la aparentemente atenta abuela Mary Louise mientras lidia con que esta no se cree que el niño fuese fruto de una violación, y Celeste se enfrenta a una posible pérdida de la custodia de sus gemelos acusada de negligencia por la inquietante Mary Louise.

    Celeste se enfrenta a sus propias mentiras
    Celeste se enfrenta a sus propias mentiras sobre su adicción.

    Las propias mentiras que se cuenta a sí misma Mary Louise para intentar no cambiar ni un ápice del maravilloso recuerdo que tiene o se ha inventado sobre su hijo son también hilo conductor de los dramas que suceden en esta nueva temporada.

    Jane juzgada
    Jane se ve sometida a un juicio inquisitorial en el que Mary Louise la acusa de haber provocado a Perry. Nada que no veamos en los juicios por violación, por cierto.

    Las buenas intenciones

    Una de las maravillas de Big Little Lies es la presentación y el desarrollo de los personajes. Nadie en esta ¿tragicomedia? es bueno o perverso del todo, todos tienen su escala de grises, y todos actúan movidos por buenas intenciones, aunque estas acaben generando un sufrimiento en los demás.

    Buenas intenciones, sororidad y feminismo unieron a las cinco presentes en la muerte de Perry y las llevaron a mentir a la policía y ocultar la verdad.

    También hay un auténtico deseo en Mary Louise por ayudar a su nuera y a sus nietos, aunque les provoque más dolor que otra cosa, igual que hay unas ganas de ayudar a Bonnie por parte de su madre, que aparece con sus excentricidades a intentar saber qué le ocurre a su hija, presa de la culpa por haber sido la que dio el empujón final a Perry.

    Mentiras y estafa de Mary Louise
    Mary Louise intenta limpiar la memoria de su hijo y hace lo posible para mantener su sesgo.

    La madre de Bonnie tiene visiones en las que ve a su hija ahogándose (en sus propias mentiras) e intenta ayudarla, pero su tormentosa relación y el maltrato que le infligió de pequeña, además de la gravedad del secreto de Bonnie, imposibilitan el acercamiento con su hija.

    La estafa, la ruina y las mentiras de los Klein

    Mentiras también tiene para dar y regalar la agresiva y triunfadora Renata, que está en bancarrota porque su marido, Gordon, ha sido descubierto por una estafa en la venta de acciones.

    Renata, también víctima de esa estafa al no haber tenido confianza mutua suficiente como para que él le contase lo que estaba pasando, intenta aparentar que no ha pasado nada mientras va perdiendo uno a uno los muebles de su casa y todas sus propiedades, incluyendo el anillo de casada.

    La estafa de Gordon afecta y arruina a Renata
    La estafa de Gordon afecta y arruina a Renata y a toda su familia.
    Renata se siente estafada
    Renata se siente estafada. Todo lo que ha logrado conseguir con muchísimo esfuerzo le ha sido arrebatado por los delitos de su marido.

    En definitiva, Big Little Lies es una historia compleja en la que, a pesar del homicidio que subyace en todo momento, los distintos personajes actúan de manera muy humana y es fácil empatizar con ellos. No hace falta tener una mansión en Monterrey para sentirte un poco Celeste o Renata.