Cuando los amantes de la ciencia ficción escuchamos que hay una serie nueva del género y que hay muchas personas que la recomiendan, en seguida nos hacemos ilusiones de que vamos a encontrarnos frente a algo interesante y rompedor. No es el caso de Solos (Amazon Prime) que, si bien podría haber sido una producción magnífica, está siendo muy sobrevalorada.
Solos, una serie hecha en pandemia
La primera limitación que se ve en Solos es que sus episodios, independientes y autoconcluyentes, están protagonizados únicamente por un actor (a excepción del último, en el que hay dos) que realiza un monólogo, ya sea consigo mismo, con un doble, con su propio personaje en distintas líneas temporales, o con una IA que aparece de comparsa.
El episodio de Tom se hace largo y pierde interés por momentos.
Porque, para enganchar y mantener la atención, el ritmo del texto, la interpretación y el contexto tienen que ser los adecuados para no aburrir o no hartar a los espectadores, y es algo que Solos no consigue.
La estafa de los personajes
Ya desde el primer episodio, en el que Anne Hathaway descubre cómo viajar en el tiempo podemos ver una desconexión entre Leah, el personaje que interpreta, una científica que intenta escapar del sufrimiento que la enfermedad de ELA ha producido en su madre, amor de su vida, y las líneas que le atribuyen.
El personaje de Leah presenta estereotipos de género terribles y superficiales pese a tratarse de una gran científica que ha descubierto los viajes en el tiempo.
Es inevitable que cualquier fanático de la ciencia ficción dura se eche las manos a la cabeza viendo cómo se destroza el personaje de una científica exitosa sometiéndola a diálogos propios de las comedias románticas más estúpidas de Hollywood.
Buenos actores y buen planteamiento para una ejecución nefasta.
Y, aunque el de Leah es el caso más sangrante, produce mucha decepción que en el episodio de Sasha hayan dejado pasar la oportunidad de hace que Uzo Aduba se luzca como la grandísima actriz dramática que demostró ser en Orange is the new black y termine siendo un monólogo teatral excesivo y aburrido.
Porque en Solos no hay un solo episodio redondo, como sí lo hay en otras series como Black Mirror, que, a pesar de sus altibajos, ha sabido mantener la calidad general y ha hecho algunos capítulos antológicos. Me atrevería a decir, incluso, que no está dentro del scifi, sino que es un drama aderezado con ciertos toques de ciencia ficción en el contexto y en los decorados, sin más. Si la vais a empezar pensando que tienen algo que ver, sentiréis que es una estafa.
El año pasado, cuando comenzó la pandemia, teníamos un montón de series y expectativas de nuevas temporadas por delante, pero doce meses después nos encontramos en una encrucijada pues, aunque las vacunaciones no paran, el ritmo de contagios tampoco y eso impide que se sigan realizando nuevas producciones. El coste que está suponiendo perjudica a la industria, y a los espectadores.
El número de series afectadas por retrasos y cancelaciones debido al covid-19 es elevadísimo en todo el mundo y, al menos a día de hoy, no parece que haya fecha para retomarlas.
Las más añoradas
Entre mis series favoritas perjudicadas por la pandemia se encuentran The Handmaid´s Tale (HULU), cuya producción ha sido suspendida; The Good Fight (CBS), que nos dejó a mitad de temporada cuando estaba entrando en una interesantísima trama de corrupción de jueces y políticos en la era Trump; y Succession (HBO), que también nos tiene en vilo tras la escena final de la segunda temporada.
Nos hemos quedado con las ganas de ver cómo continuaba la trama de corrupción que planteaban en The Good Fight.
Y el futuro pinta tan oscuro que hasta voy a echar de menos no tener nueva temporada de See (Apple Tv+), a la que aquí le dediqué un post en el que la tildaba de estafa.
¿Quién me iba a decir a mí que iba terminar echando de menos a Jason Momoa en la estafa de See?
Inventos más o menos efectivos
Ha habido algunos productores que, viendo la imposibilidad de mantener el rodaje esperado, han realizado modificaciones para conseguir presentar algo.
En The Third Day asumieron el coste de la pandemia, pero se reinventaron para poder ofrecer un espectáculo original a sus seguidores.
Y es que The Third Day pensaba incluir un evento teatral inmersivo de la mano de la compañía de teatro inmersivo londinense Punchdrunk en el que estuvieran presentes miles fans de la serie, pero, debido a la pandemia, se decidió cambiar por un streaming de 12 horas de duración que a España solo llegó en forma de resumen a través de YouTube.
Menos exitoso, o al menos así me lo ha parecido a mí, ha sido el formato elegido para Euphoria (HBO), serie en la que, para paliar la falta de actores, han realizado dos episodios en los que las dos protagonistas realizan entrevistas largas con otras personas.
En el caso de Rue, el escenario es una cafetería donde se reúne con su padrino de rehabilitación, Ali, en plena Nochebuena. Ahí le transmite cómo se siente, su pulsión suicida y cómo sintió ella la despedida de Jules en la estación de tren (donde terminaba la primera temporada).
El mismo ánimo que tiene Rue en todo el “episodio especial” es el que se nos queda a los espectadores. Lo vi en tres días de lo soporífero que me resultaba.
La conversación se hace larga y el episodio entero da la sensación de ser, no ya un ‘quiero y no puedo’, sino casi una estafa, porque para mantener la atención y el interés en un diálogo tan extenso, este tiene que ser mucho más interesante que lo que ahí se plantea.
El de Jules, aunque no aporta nada nuevo a la historia, es mucho más jugoso, pues nos hace comprender más su personaje, su vivencia como adolescentetransgénero, el uso de las redes sociales y las relaciones virtuales como válvulas de escape… No obstante, se echa de menos al resto del elenco, porque Euphoria era una serie bastante coral y las temáticas que planteaba eran mucho más amplias.
Intermitentes
Otras series están dándonos episodios en forma de pequeños bocaditos de vez en cuando, que saben a poco, pero al menos mantienen el interés y la calidad. Es el caso de This is us (NBC), en la que, además de seguir con la historia de la familia Pearson, cuidan mucho los mensajes que dan sobre la pandemia, señalando que los personajes, antes de encontrarse entre sí, han realizado cuarentenas o van con sus mascarillas correctamente colocadas.
Sí rotundo a las mascarillas y la incorporación de la pandemia en la historia que hace This is us.
Hemos estado casi dos meses esperando por el séptimo episodio, pero ha compensado, por lo que igual podría ser una solución para las demás… ahí lo dejo.
Si todos paramos porque #Yomequedoencasa haciendo cuarentena por el coronavirus, está claro que los rodajes de las series que, aunque nos gustan mucho a todos y forman parte de nuestra cotidianidad, no son un producto imprescindible para la subsistencia, tienen que sufrir cancelaciones. Otras, de momento, han afirmado que van a seguir, aunque probablemente cambien de parecer en las próximas semanas.
Cancelaciones internacionales
Todas y cada una de las cadenas han anunciado ya cancelaciones en los rodajes de algunas de sus series.
Por su parte, Apple TV+ detiene los rodajes de The Morning Show, Servant, See o Little America, entre otros. FX pospone Fargo, Atlanta, Snowfall… Amazon Prime Video, de Carnival Row.
Otras series pueden correr peor suerte y terminar definitivamente canceladas, como The Flash, Batwoman o Supergirl, de DC Comics.
Cancelaciones en España
Nuestro país sufrirá las cancelaciones de Paraíso (Movistar), La que se avecina (Telecinco), entre otras.
Y, de manera adicional, los espectadores españoles de series tendrán que asumir las cancelaciones de los doblajes, pues los estudios deben respetar las normas establecidas para todos. HBO España ya ha anunciado que por esta decisión se verán afectadas todas las nuevas temporadas de sus series: Westworld, Better Things, La conjura contra América, Breeders, etc.
En este caso, como fiero defensor de la versión original, aunque me apene la situación laboral de todos esos magníficos actores españoles de doblaje, pienso que será un revulsivo para que muchas personas se enfrenten al inglés y, quién sabe, igual hasta aprendan un poquito.
#Yomequedoencasa, ya os lo dije en otro post. Y todos tendríamos que hacer esta cuarentena si queremos frenar la curva de contagios del coronavirus, sin andar buscando excusas para salir a la calle cada poco, que es lo que desgraciadamente se sigue viendo. ¿Y cómo hago para no querer arrancarme los ojos? Pues aprovecho para ver todas las series que tenía pendientes y a las que no conseguía llegar por el ritmo frenético del trabajo.
Hoy traigo aquí el listado de las nuevas series a las que estoy empezando a hincar el diente.
Cuarentena con novedades seriéfilas
I am not okey with this, de Netflix, es la primera de las nuevas series que he decidido ver en esta cuarentena, y de momento no puedo estar más satisfecho de la elección. Para poneros en antecedentes, no se trata de una serie de adolescentes más, sino que combina la crudeza de Euphoria con la fantasía de series de superhéroes que más bien son antihéroes, como The Boys.
Sydney atraviesa las complejidades de la escuela secundaria, la familia y su sexualidad.
Irreverente y con personajes bien definidos, creo que va a ser uno de los mejores descubrimientos del año.
Evil, del canal SyFy, será la segunda, por diversas razones. En primer lugar, porque se trata de una nueva creación de Robert y Michelle King, el matrimonio que tantos buenos ratos me ha hecho pasar con The good wife, The good fight o BrainDead.
Evil es la nueva propuesta de Robert y Michelle King.
Aunque The Morning Show (Apple TV+) la estrenaron en noviembre de 2019 para mí es una de las grandes pendientes, así que voy a empezarla en esta cuarentena. Jennifer Aniston y Reese Witherspoon sobre el fenómeno #MeToo es algo que no me quiero perder.
Tampoco me perdería por nada del mundo a Al Pacino cazando y torturando nazis en Hunters, de Amazon Prime Video, una serie que nace con mucha polémica en esta sociedad de lo políticamente correcto, pero que promete ser una maravilla del humor negro.
Y humor negro parece que tiene también, y en grandes cantidades, otra de las propuestas que me hago a mí mismo para esta cuarentena: Exit, de Filmin, una producción noruega sobre la corrupción moral y los excesos de los directivos de entidades financieras.
Estas son, de momento, mis apuestas para estos días. #Yomequedoencasa con ellas. Y vosotros, ¿con cuáles vais a matar pasar el tiempo?
Terminada la primera y hasta ahora única temporada de Euphoria (no sé cómo esperé tanto para verla), puedo afirmar que la posiciono directamente en el ranking de las diez mejores series de todos los tiempos. Por diversas razones, pero sobre todo, por plasmar la realidad en la que viven inmersos los jóvenes, rodeados de presión y en un mundo que no parece tener mucho futuro.
Jóvenes en una olla a presión
La sensación que más acompaña durante todos los episodios es el desasosiego, el continuo sobresalto y la presión a los que están sometidos los jóvenes protagonistas (sobre todo las jóvenes protagonistas, en femenino) dista mucho de la adolescencia que tuvimos quienes nacimos en los 70.
Algunos personajes, como el de Cassie, sufren continuamente abusos y machismo por parte de sus compañeros.
Si bien teníamos nuestros propios problemas derivados de la adolescencia, conviene recordar que creíamos tener un buen futuro por delante si hacíamos todo correctamente, es decir, si nos aplicábamos y utilizábamos el instituto como trampolín a la universidad o a un trabajo. Porque, de aquella, había la esperanza de encontrar trabajo incluso si abandonabas los estudios.
El trasfondo de Euphoria es el de un mundo cada vez más decrépito, contaminado, frívolo y extremista en el que los jóvenes van a tener que desenvolverse sin ninguna herramienta, porque los adultos no sabemos qué va a pasar, ni lo podemos intuir, a todos los niveles, empezando por el más fundamental, como es la supervivencia de nuestro entorno con el cambio climático.
Jóvenes en la era de las redes sociales
Las jóvenes que protagonizan Euphoria, además de sufrir el machismo, el clasismo, la transfobia y la gordofobia, ven incrementada la presión por las omnipresentes redes sociales y un entorno de Internet cada vez más peligroso para ellas.
Ciberbullying, acoso sexual, violaciones, corrupción de menores, violencia de género y bullying son el pan de cada día para estas adolescentes a las que les cuesta pensar en su futuro porque apenas ven cómo salir de su presente.
Sin duda, lo que más afecta a las vidas de los y las jóvenes de Euphoria es la corrupción adulta.
La serie narra a la perfección los actos de culpabilización de comportamientos de chicas que, sin embargo, son bien vistos en sus congéneres masculinos, y cómo sus sentimientos y pensamientos más profundos importan poco a unos compañeros de instituto que las ven como y tratan como objetos de su propiedad.
El acceso al uso de aplicaciones de todo tipo para tener citas, e incluso las de servicios sexuales, se presenta en toda la magnitud del problema. ¿Qué está haciendo y con quién tu hijo o hija adolescente con su móvil?
Los padres se presentan todos bastante ajenos a las vidas de sus jóvenes retoños, pero a la luz de los testimonios de profesores que circulan por las redes, parece un reflejo desgraciadamente fiel de la realidad.
¿Cuáles son sus opciones? ¿Deberían controlar los teléfonos de sus hijos? La respuesta la da la propia serie con su guion. En mi opinión, un sí rotundo. Y ya no solo por lo que se puedan hacer entre ellos, sino porque hay todo un submundo de depredadores adultos acechándolos.
La historia de abusos y corrupción del padre de Nate es probablemente la más escalofriante de toda la serie.
Delicia audiovisual
Euphoria es, además de un producto generacional, una maravilla del buen hacer audiovisual. Planos originales y atrevidos y una banda sonora trepidante, con canciones y ritmos contemporáneos muy bien elegidos (me quito el sombrero ante lo bien traído que está el “Malamente” de Rosalía en uno de los episodios) son señas de identidad de esta serie.
Hasta el maquillaje que llevan las protagonistas en cada escena responde a necesidades del guion para plasmar sus emociones.
El maquillaje de Jules, probablemente el más llamativo de toda la serie, aunque casi todas las protagonistas llevan su propio y marcado estilo particular, va transformándose a medida que la desesperación se apodera de ella.
Otra cuestión muy positiva a nivel narrativo es que rompe con muchos tabúes sobre la adolescencia, adentrándose sin pudor en relaciones tóxicas, conductas sexuales, identidades de género, consumo de drogas, etc. y presentando las distintas aristas que tienen, sin maniqueísmos, pues no todas las conductas sexuales adolescentes son perjudiciales para ellos, ni todo el consumo de drogas tiene que ser abusivo, como sí le pasa a Rue, pero no le ocurre, por ejemplo, a las amigas de Jules.
Se agradece, y mucho, que se presenten relaciones normalizadas y profundas entre personajes femeninos con distintas identidades de género.
En definitiva, Euphoria es una serie sobre jóvenes desde una perspectiva muy profunda y con una calidad que dista mucho de las típicas series sobre adolescentes a las que nos tienen acostumbrados las cadenas de televisión.
Una vez más, bravo por HBO. Esperamos ansiosos la próxima temporada.