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  • Teoría de la conspiración: series, películas y coronavirus

    Teoría de la conspiración: series, películas y coronavirus

    Como siempre que sucede un fenómeno o una catástrofe que afecta a la población a nivel mundial, surgen numerosas hipótesis sobre su origen, culpables, o si de alguna manera se predijo. Con el coronavirus cada día nos encontramos una nueva teoría de la conspiración, algunas de ellas relacionadas con fenómenos paranormales, geopolíticos, etc. y otras con libros, series y películas que de alguna manera hay gente que cree que lo avisaron.

    Las primeras series y películas en las que se piensa cuando se trata de la teoría de la conspiración aplicada a un virus que se extiende rápidamente y amenaza a toda la población son, las propias de catástrofes y amenazas de virus y las de zombis/infectados.

    World War Z, protagonizada por Brad Pitt, con los zombis más rápidos de toda la galaxia, 28 días y todas aquellas producciones en las que los seres humanos van cayendo presos de una enfermedad/pandemia es lógico que nos recuerden a esto que estamos viviendo.

    Sorpresivamente, en Corea del Sur la serie My Secret Terrius parece que emitió en 2018 un episodio en el que un extraño coronavirus mutado por terroristas para ser usado como arma volvía locos a los médicos para encontrar una cura.

    Pero hay otras producciones que no son tan evidentes, y de las que están circulando rumores de lo más estrambóticos.

    Teoría de la conspiración de Disney

    Sí, como lo leéis. Disney, según algunos frikis de Internet, pudo haberse adelantado al coronavirus en su película Enredados (Tangled en inglés, 2010), pues trata sobre cómo Rapunzel pasa los días encerrada en una torre y alejada del resto del mundo en el reino de… Corona. Muy pillado por los pelos, pero hay quien ve señales en cualquier sitio.

    Según algunos, las animaciones de Los Simpsons también pusieron su granito de arena en la predicción, en un episodio en el que la gripe de Osaka, que viaja desde un almacén de envases japonés, infecta a la mayoría de habitantes de Springfield. En cualquier caso, con la cantidad de episodios que acumula esta serie y sus variopintas temáticas, es lógico que haya lanzado todo tipo de hipótesis y haya acertado en muchas, como la presidencia de Donald Trump.

    Los bulos

    Un fenómeno extraño, o quizá ya no tan extraño y sí demasiado presente en nuestras vidas, es el del bulo, que también se extiende a las películas y las series. Uno de los que se ha propagado mucho estos días es un tráiler de la película Contagio, de Matt Damon, con la información de que ha sido rodada en 2019.

    Aunque es cierto que Contagio sí trata sobre un virus que se origina en Hong Kong y se extiende por todo el mundo, convirtiéndose en pandemia, lo cierto es que se grabó y se estrenó en 2011.

    La teoría de la conspiración de Akira

    Otro de los bulos más interesantes y que más gente se ha creído a lo largo y ancho del planeta es la teoría de la conspiración que señala que Akira predijo todo lo que iba a pasar.

    Akira, para quien no la haya visto (os recomiendo que aprovechéis la cuarentena para hacerlo porque es una obra maestra del anime scifi), es un film estrenado en 1988 y basado en un comic de Otomo. Cuenta la historia de una pandilla de motociclistas adolescentes que deambula por las calles en busca de problemas, hasta que el grupo queda atrapado accidentalmente en un experimento secreto del gobierno que involucra a niños con habilidades psíquicas.

    Bulo estafa Akira
    En un momento, una escena identifica que quedan 147 días para la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos, pero los Juegos Olímpicos solo se mencionan algunas veces a lo largo de la película. De hecho, la batalla final tiene lugar en el estadio olímpico, pero los Juegos Olímpicos no son centrales en la trama del film.

    En el bulo que se ha difundido a través de las redes sociales se dice que Akira trata “sobre un evento apocalíptico que tiene lugar meses antes de los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020 y que  la OMS aconseja a Japón que los posponga debido a un riesgo de pandemia”.

    Pues bien, en la película, no hay brote de enfermedad, la OMS no está presente en ningún momento y las Olimpiadas no se cancelan debido a un riesgo de pandemia (cosa que sí ha pasado en la realidad, pues Japón las ha pospuesto sin que este organismo internacional le hubiese advertido de nada).

    Mi propia teoría de la conspiración

    Si tuviese que aportar mi grano de arena a toda esta imaginación desbordante y desbordada, diría que la película que más ha podido predecir lo que está sucediendo con el coronavirus es la comedia Shaun of the Dead (2004), especialmente alguna escena en la que Shaun, el protagonista, sigue inserto en sus problemas y cotidianidades sin darse cuenta de que a su alrededor hay una auténtica catástrofe zombi. Así podría decirse que vivimos las primeras semanas, con un adormecimiento generalizado que podría parecer una comedia si no fuese porque realmente es un drama.

    Shaun of the Dead teoría de la conspiración
    Con estas caras nos hemos quedado todos cuando hemos visto la magnitud de la pandemia. Minutos antes nos aglomerábamos y hacíamos nuestra vida normal mientras el dichoso virus se iba colando e infectando a miles de personas.

    Recapitulando, como las pandemias están en el imaginario de la humanidad desde tiempos inmemorables, es lógico que haya literatura, películas y series que la traten, pero de ahí a creer en toda teoría de la conspiración que aparezca en Internet hay un trecho.

    Mantengámonos atentos a los bulos y no ayudemos a difundirlos. Que estos que se refieren a series, cine y producciones culturales pueden ser más graciosos, pero no olvidéis que ahí fuera hay mucha estafa y hay muchas personas verdaderamente vulnerables a la desinformación.

     

  • Obsesión por Fleabag: la comedia dramática que rompe moldes

    Obsesión por Fleabag: la comedia dramática que rompe moldes

    Hace poco compartí en este mismo blog un artículo sobre las comedias negras escritas y/o dirigidas por mujeres que estaban logrando hitos. Hoy me detengo en una de ellas en especial, que me ha provocado una auténtica obsesión, Fleabag (BBC Three en coproducción con Amazon Studios).

    Por qué obsesión

    Fleabag es una serie de episodios cortos que consigue romper al espectador, tanto por las risas como por la crudeza de emociones. En las dos únicas temporadas que tiene hasta la fecha ha conseguido culminar dejándonos boquiabiertos y completamente quebrados, deseando un final un poco más feliz para la protagonista.

    Mi obsesión tras la magistral segunda temporada viene del deseo (compartido con millones de personas) de que haya una tercera en la que podamos ver a una Fleabag encontrando la felicidad que se ha ganado después de tanta penitencia.

    Pero parece que Phoebe Waller-Bridge no tiene ninguna intención de alargar las peripecias de su protagonista y nos va a dejar con ese sabor agridulce que tan bien sabe guionizar.

    Las grandezas de Fleabag

    Los primeros tres episodios de esta tragicomedia parecen una sucesión de anécdotas tristes e incómodas de una joven acomodada y caprichosa que hace daño gratuito a todos los que la rodean.

    Fleabag y Boo
    La verdadera relación de la protagonista con sus más allegados se va descubriendo poco a poco en cada episodio.

    Sin embargo, pronto vamos descubriendo que esa apariencia de frialdad y cinismo es solo una fachada que esconde terribles sentimientos de vacío, abandono y culpa. El vacío que ha dejado su madre y que ha llenado en su padre una extravagante, insoportable e impertinente nueva novia; el abandono por parte de ese padre que ya ha encontrado sustituta, y la culpa por algo terrible que ha hecho y que no pienso citar aquí porque Fleabag no se merece ningún spoiler.

    La protagonista, excelentemente interpretada por la propia Phoebe Waller-Bridge, que revela tener múltiples registros, mira de vez en cuando a cámara para contarnos a los espectadores y confidentes qué es lo que va a suceder o cómo van a reaccionar los restantes personajes ante la situación que están viviendo.

    Irreverente Fleabag
    Irreverente y extremadamente original con su ruptura de la cuarta pared.

    Esa ruptura de la cuarta pared no es solo un recurso narrativo, sino que es la forma en la que ella establece una complicidad con el público, mayor de la que tiene con las personas con las que interactúa.

    La serie sorprende mucho cuando, en la segunda temporada, rompe doblemente la cuarta pared con un nuevo personaje del que tampoco voy a desvelar nada.

    La soledad, otra protagonista

    Fleabag, además de una comedia dramática sobre la vida de su protagonista principal, es una crónica de la epidemia de soledad que vivimos en nuestra sociedad.

    Nadie parece confiar en nadie, ni siquiera en sus seres más allegados, y todos se aferran a relaciones insípidas con tal de combatir ese aislamiento.

    La propia Fleabag ve un filón en la soledad y se aferra a ella para organizar días temáticos en su extraño café, al que acuden personajes tan extravagantes como lo es ella misma.

    Hace semanas que me zampé las dos temporadas en tres días y todavía mantengo mi obsesión por esta serie, cruzando los dedos para encontrar un anuncio de una nueva temporada. Como sé que es complicado, por no decir imposible, suplo la necesidad de más Fleabag hablando de ella e invitándoos a que os sumerjáis en el universo narrativo de Phoebe Waller-Bridge. Me lo agradeceréis.

  • Ética, moral y filosofía en clave de humor negro: The Good Place

    Ética, moral y filosofía en clave de humor negro: The Good Place

    A veces me ocurre que dejo alguna serie pendiente de ver y empiezo cuando ha terminado para así poder saborear todas las temporadas juntas. Este ha sido el caso de The Good Place, una hilarante comedia que trata sobre la ética y la moral, temas profundamente filosóficos, en clave de humor.

    Ética en vida

    The Good Place, producida por NBC y distribuida por Netflix, narra las vicisitudes de cuatro personas que acaban de morir y están en el más allá. Este más allá se representa como un lugar gobernado por un entramado burocrático que mide las acciones de cada humano durante su vida y le asigna una de las dos opciones en las que pasar la eternidad: la buena o la mala.

    A pesar de que puede parecer una visión un tanto cristiana de la muerte, lo cierto es que su creador, Michael Schur, ha tenido mucho cuidado de no decantarse por ninguna religión, y en la elección de los personajes ha incluido diversidad étnica y religiosa. Y en realidad, la decisión de a dónde irán se basa más en la ética que en la moral, aunque en algunas ocasiones sea difícil separar a una de la otra.

    Los cuatro humanos que protagonizan The Good Place, junto al arquitecto del lugar al que van a parar, muy bien interpretado por Ted Danson, y a una Inteligencia Artificial con forma humana que los acompaña en sus periplos, son muy distintos entre sí: Eleanor, una estadounidense egoísta que ha vivido toda su vida aprovechándose de los demás; Chidi, un profesor de ética nigeriano que ha hecho sufrir a los demás con su continua indecisión y su necesidad enfermiza de decir la verdad; Tahani, una filántropa india que recaudó mucho dinero para caridad y acción social pero cuyas motivaciones eran pura corrupción; y Jason, un Dj de Florida de escasa inteligencia y que solía meterse en estafas y negocios turbulentos de los que siempre salía mal.

    Clase de ética de Chidi
    Chidi, profesor de ética, intenta mejorar la calidad moral de sus amigos con clases de filosofía.

    Ética más allá de la muerte

    Estos cuatro personajes aparecen en una presunta utopía, como se la describe el arquitecto Michael diciéndoles que están en el buen lugar porque el peso de sus acciones en la tierra ha sido muy positivo. Eleanor y Jason se dan cuenta en seguida de que ellos no deberían estar ahí porque les dice que ha sido una abogada por los derechos humanos a ella, y un monje budista con voto de silencio a él, nada parecido con la realidad de sus vidas. Chidi y Tahani, sin embargo, creen que se merecen estar en ese lugar idílico.

    Egoísta y mentirosa Eleanor
    Eleanor es probablemente la persona más egoísta y mentirosa de todos los presentes. Por eso rápidamente se da cuenta de que ella no pertenece a esa supuesta utopía.
    Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción
    Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción

    Y con este planteamiento comienza una comedia desternillante en la que todos se irán dando cuenta de la importancia de la ética y la transformación personal, y de que no todo se puede ver en blanco y negro, pues hasta quien más pulcro parece puede caer en la corrupción.

    Ética, moral y filosofía en The Good Place

     

     

     

     

    He procurado no hacer ningún spoiler porque The Good Place tiene giros muy interesantes en el guion y considero que merece la pena verla y descubrirlos por uno mismo. Que la ética y la risa os acompañen.

  • Humor negro realizado por mujeres: las comedias que no te puedes perder

    Humor negro realizado por mujeres: las comedias que no te puedes perder

    Cuantas más series de humor negro pensado, dirigido y protagonizado por mujeres veo, más pena me da todo el tiempo que han sido condenadas al ostracismo en el mundo audiovisual, y más producciones quiero que hagan.

    En homenaje a todas las risas que me he echado en los últimos tiempos gracias al sanísimo e inteligentísimo sentido del humor de muchas creadoras, voy a hacer un listado de las comedias que no deberíais perderos:

    Broad City

    En alguna ocasión he mencionado esta serie de Ilana Glazer y Abbi Jacobson, dos humoristas que narran y protagonizan las peripecias de dos jóvenes judías en Nueva York. Drogas, sexo, precariedad laboral, relaciones familiares extravagantes… todo en esta comedia es fuente de inagotables risas.

    Broad City es de esas series de las que siempre recordarás momentos absolutamente desternillantes.

    Russian Doll

    Russian Doll ha sido una de las mejores series que he visto últimamente. Confieso que saber que había sido creada por Natasha Lyonne (Amy Poehler y Leslye Headland son las otros artífices de esta maravilla) me había generado altísimas expectativas, y las ha superado con creces.

    Para quienes no os suene ese nombre, Lyonne representa a uno de los personajes más lúcidos y tragicómicos de una de las series de culto de la década: Orange is the New Black, de la que he hablado en varias ocasiones en este blog.

    Russian Doll es una versión mejoradísima del Día de la Marmota. En ella, la programadora de videojuegos Nadia Vulvokov, una treintañera inteligente y un tanto cínica, experimenta una y otra vez su muerte el día de su trigésimo noveno cumpleaños.

    Poco a poco tendrá que ir  intentando vivir el máximo tiempo posible de ese día para averiguar qué está pasando.

    Better Things

    Otra estupenda serie de humor creada y protagonizada por una mujer de extraordinaria fuerza es Better Things, de Pamela Adlon (y su amigo y compañero de comedia Louis C.K.).

    Adlon, que dedica esta serie autobiográfica a sus hijas, interpreta su propio papel de madre soltera que cría a tres niñas de edades distintas y mantiene a un exmarido inútil que se desentiende del cuidado de su progenie, todo ello a la vez que se gana la vida actuando en aquello para lo que la llaman, algunas veces ridículo, otras, ciertamente gratificante.

    Humor de mujeres
    Visitas a ginecólogos y médicos en clave de humor, uno de los alicientes de Better Things.

    La maternidad de la actriz Sam Fox es caótica a la vez que preciosamente efectiva. Atendiendo como puede a los contratiempos diarios que se le presentan, aunque sus hijas le reclaman constantemente más atención y se quejan de su falta de presencia, lo cierto es que siempre la tienen ahí para ayudarlas. Y todo eso sin dejar de lado a sus amistades, las risas y, cómo no, los ligues, en muchos casos hilarantemente absurdos.

    Fleabag

    Otra maravilla del humor creado por mujeres es Fleabag, una comedia británica de Phoebe Waller-Bridge, que además es su protagonista.

    Fleabag es una emprendedora inglesa que acaba de perder a su madre hace tres años, víctima de un cáncer, y a su socia en la cafetería mientras intentaba vengarse de una infidelidad de su pareja. En medio de todo ese trauma, no deja de tomar decisiones terribles y de conocer personajes extraños con los que termina de maneras poco correctas.

    Se trata de una mujer ingeniosa y atrevida, una antiheroína capaz de hacerte conmover y al minuto poner cara de desaprobación y preguntarte “¿pero cómo es capaz de hacer esto a esta persona que tanto la quiere?”.

    Ya era hora de que en las series apareciesen personajes femeninos cómicos capaces de generar repulsión con un comportamiento deliberado.

    Aunque solo sea por ese momento en que se masturba con un discurso de Obama y miente a su pareja sobre el tema, ya merece la pena darle una oportunidad.

    Undone

    Mención especial se merece Undone, una serie que combina animación con cuadros pictóricos para crear un mundo en el que todo es posible.

    Undone es obra de Raphael Bob-Waksberg (creador de BoJack Horseman) y Kate Purdy, que, en mi opinión, es quien pone el elemento esencial al introducir la enfermedad mental en la ecuación de una serie que parece que es de fantasía, pero no.

    Y es que Kate Purdy, según ha narrado ella misma, ha temido durante muchos años desarrollar la esquizofrenia que parece que tuvo su abuela, y ha estado muy marcada por un cuadro de depresión y enfermedad mental.

    Undone, humor y enfermedad mental
    Alma, la protagonista de Undone, lidia con experiencias traumáticas, pero no deja de lado su mordaz sentido del humor.

    Undone es un bonito viaje a través del trauma experimentado por una joven con sordera, muy inteligente y crítica que, de repente, comienza a tener visiones en las que aparece su difunto padre. Una delicia que rompe todos  los moldes del humor y lo onírico.

    Como veis, las palabras más usadas para este post han sido “humor” e “inteligente”. Si no habéis visto estas series, ya estáis tardando.

  • Una de comedia negra británica: Inside No 9

    Una de comedia negra británica: Inside No 9

    Hoy toca hablar de una comedia negra que se ha convertido en una serie de culto en Inglaterra, si bien ha pasado bastante desapercibida en España: la truculenta Inside No 9.

    Comedia negra teatral

    Inside No 9 es una comedia negra escrita y protagonizada por Reece Shearsmith y Steve Pemberton y producida por la BBC.

    Cada episodio, de 30 minutos de duración, es autoconcluyente y narra una historia diferente que se desarrolla en un ambiente cerrado y con unos actores que se repiten y otros invitados.

    Invitados de honor en Inside no 9
    Algunos de los actores y actrices invitados en Inside No 9 son auténticas estrellas, como Helen McCrory (Polly Gray en Peaky Blinders).

    La puesta en escena, tanto en cuanto a la decoración como a las interpretaciones de los actores, es muy teatral, lo que, sumado a lo macabro de sus guiones, la hace especialmente atractiva.

    Antología de comedia negra

    Inside No 9 es una antología de relatos cortos en la que el suspense, el terror y lo siniestro se mezcla a la perfección con el humor inglés, dando como resultado una serie ideal para los amantes de las producciones audiovisuales exquisitas.

    Episodio de disputa familiar en Inside No 9
    Algunos episodios son más truculentos, otros más hilarantes, pero todos guardan en común su puesta en escena teatral y la magnífica interpretación de los actores y actrices.

    En numerosas ocasiones se la ha relacionado con Black Mirror por tratarse de una antología, e incluso se la ha subestimado en comparación con la serie de ciencia ficción por esa fea costumbre de considerar la comedia, y más la comedia negra, como un género menor. Pero Inside No 9 es lo suficientemente ingeniosa y tiene unos diálogos tan inteligentes que, en mi humilde opinión, supera con creces al scifi de Charlie Brooker (y eso que ya he comentado muchas veces aquí que me encanta, pese a alguna que otra estafa).

    El número 9

    Algunos os preguntaréis el porqué de ese número nueve en el título. Se supone que todos los capítulos tienen como nexo su relación mayor o menor con el número 9 (fundamentalmente, que los escenarios son edificios, portales y/o estancias con ese número), pero lo más divertido de todo es que pusieron eso como podrían haber puesto cualquier otra cosa, ya que no significa nada.

    El número 9 termina siendo una broma hilarante más de los creadores de esta magnífica serie cuyos episodios son una sorpresa tras otra.

    Episodios terroríficos
    En este episodio, uno de mis favoritos de la segunda temporada, el número 9 se corresponde con la mesa en la que se sienta el protagonista, voluntario del Teléfono de la Esperanza.
  • Humor corrosivo, mezquindad y corrupción en Veep

    Humor corrosivo, mezquindad y corrupción en Veep

    La comedia política más desternillante del momento, Veep, ha llegado a su fin con una temporada que ha brillado por el humor corrosivo, más que las anteriores, y las muestras nada pudorosas de corrupción por parte de su protagonista, Selina Meyer.

    Corrupción sin miramientos

    En anteriores temporadas de Veep se asomaban indicios de corrupción, pero en la mayor parte de los casos esta se producía como consecuencia de alguna negligencia o descuido de Selina y su desastroso equipo.

    En esta última, sin embargo, los guionistas han ido más allá y han puesto en la candidata demócrata tantas ansias por gobernar que no ha tenido ningún reparo a la hora de cometer actos de corrupción tan graves como prometer prebendas a China a cambio de financiación ilegal para su campaña.

    Corrupción en la campaña de Selina Meyer
    La “nueva Selina” que se anuncia en la campaña en realidad es más corrupta y peor que la anterior, adaptada a los nuevos tiempos políticos, llegando a aceptar sobornos del gobierno chino.

    En este sentido, Veep se enmarca dentro de la corriente que sigue The Good Fight de alimentarse de las tendencias políticas nacionales en Estados Unidos, extremistas, desmedidas y exaltadas debido a la irrupción de Donald Trump en la Casa Blanca.

    Corrupción electoral
    La injerencia extranjera en las elecciones estadounidenses es un tema de actualidad que no han querido pasar por alto los guionistas de Veep.

    Así, la campaña de su oponente Jonah es un despropósito que, sin embargo, no se aleja mucho de las barbaridades que soltó el ahora presidente de la nación más poderosa del mundo en su momento, y las que sigue diciendo a través de medios oficiales.

    votantes ignorantes Carolina del Sur
    En esta última temporada encontramos escenas hilarantes, como esta en la que los fans de Jonah comienzan a pedir que se supriman las matemáticas de las escuelas tras conocer que fueron inventadas por los árabes.

    Humor corrosivo

    La última y definitiva entrega de Veep hace gala de un humor todavía más corrosivo y unos personajes todavía más despreciables, inmersos en un mundo grotesco y estrafalario en el que nada escapa de la mofa.

    Ciudades que tienen un perro por alcalde, fiestas de empresarios ricos en las que los políticos llegan a hacer números circenses para obtener financiación para sus campañas, votantes fanáticos conservadores dispuestos a tumbar las matemáticas por ser “musulmanas”… podríamos decir que el género de la sátira se entremezcla con el documental en infinidad de casos en Veep, lo que la hace todavía más sangrante y procaz.

    Casinos, corrupción y política
    La corrupción entre los empresarios, especialmente los de negocios turbios como las cárceles (privatizadas en Estados Unidos) o el juego, y la financiación de campañas es un tema que también aparece en esta temporada de Veep.
    Sexismo en Veep
    Selina, como en temporadas anteriores, termina consiguiendo éxitos a costa de sus propias negligencias, como en este caso, que pone de moda el lema “sé un hombre” mientras habla de feminismo.

    Uno de los momentos de humor corrosivo exagerado se da cuando tratan el tema del aborto, que Selina casi obliga para terminar con el embarazo de su jefa de campaña, aunque luego no tiene ningún problema en negarlo cuando se trata de azuzar a los votantes más conservadores de estados como Carolina del Sur.

    Veep hace humor con temas como el sexismo, con el que la propia Selina se siente identificada, llegando a decir “no puedo empezar mi discurso con la frase “como mujer” porque la gente odia a las mujeres”, el terrorismo interior y exterior, las guerras en Oriente Medio o el racismo.

    Una genialidad del género de la comedia que nadie se atrevería a hacer en España.

  • Decadencia de la era Trump en The Good Fight

    Decadencia de la era Trump en The Good Fight

    The Good Fight, la secuela de The Good Wife de la que ya he hablado en anteriores ocasiones lleva ya unos cuantos episodios de su segunda temporada manteniendo la calidad con unos personajes que se sienten perdidos en un ambiente de decadencia laboral y política.

    El contexto de la decadencia

    Si en The Good Wife y BrainDead, de Michelle y Robert King, se ha visto siempre una marcada tendencia demócrata, en esta serie, y en especial en esta segunda temporada contamos con un aderezo, que es el contexto de decadencia de la era del Presidente Donald Trump.

    Diana Lockhart aparece como un personaje absolutamente abrumado por las circunstancias políticas que le rodean, zapeando en la televisión dando crédito, incluso, a que su jefe de Estado pueda haber introducido un cerdo en la mismísima Casablanca.

    Esa corrupción moral se observa también en los casos que llevan desde el bufete de Boseman y Reddick, como la violación a una concursante de un reality del estilo de Gran Hermano, a la que el productor del propio programa introduce borracha en un jacuzzi para conseguir más audiencia.

    Corrupción e inseguridad

    La atmósfera que envuelve la segunda temporada de The Good Fight es todavía más turbia por una oleada de asesinatos que está habiendo en Chicago contra abogados, a los que los distintos asesinos (el original y los imitadores) los acusan de haberlos estafado.

    Diane, que sabe que su oficio tiene sus claroscuros, pues no siempre ha defendido a clientes honorables, y no siempre ha sido honesta en sus tarifas y eficaz en su desempeño, está muy afectada, hasta el punto de que vive presa del pánico.

    Esta situación de histeria colectiva es aprovechada, incluso, por un empleado del bufete, que para ganar tiempo y poder presentar un informe que le han encargado decide enviar una carta con bicarbonato amenazando con que es ricina. El implacable investigador Jay Dispersia, interpretado por Nyambi Nyambi, pronto lo descubre.

    La estafa Rindell

    Uno de los hilos argumentales de The Good Fight es la estafa cometida por el padre de Maia Rindell y la investigación a la que está siendo sometida por parte de una agente del FBI un tanto corrupta, que no duda en presentar pruebas falsas para intentar que la joven abogada delate y entregue a su padre.

    El juicio se va pincelando episodio a episodio, con las jóvenes Luca y Maia enfrentándose a las distintas vicisitudes que les plantea el sistema político y judicial.

    En esta parte se pueden ver, asimismo, otras formas quizás menos evidentes de decadencia moral, pero igual de devastadora, que son las puertas giratorias entre lo público y lo privado y cómo abogados que han trabajado en la Fiscalía del Estado terminan en bufetes privados proporcionando información sobre procedimientos y causas judiciales que favorecen a los imputados.

    The Good Fight nos muestra desde un cinismo magistral una realidad tragicómica en la que los distintos personajes se van adaptando como pueden a una era convulsa que, por distintas razones, no esperaban vivir. Sin duda, de lo más recomendable de esta temporada.

  • ¿Se ha convertido The Walking Dead en el Equipo A?

    ¿Se ha convertido The Walking Dead en el Equipo A?

    El título aludiendo al Equipo A puede sonar a broma, pero lo cierto es que los admiradores tanto del cómic como de la serie tenemos motivos para estar muy disgustados con la estafa de guion que estamos sufriendo en esta octava temporada.

    Los lunes ya no son lo que eran desde que los responsables de The Walking Dead, la serie que alcanzó sus cotas más brillantes  hace ya unas cuantas temporadas, nos han empezado a considerar un público facilón y ya ganado y no han puesto ningún esmero en las sucesivas temporadas.

    Y lo cierto es que algo de razón llevan cuando aquí seguimos, desencantados, pero igualmente enganchados, aunque no sé otros, pero en mi casa se ve ya como quien ve una comedia, haciendo chascarrillos y poniendo notas al pie sobre los continuos fallos de racor y ridiculeces con las que nos deleitan cada semana.

    Más Equipo A que nunca

    ¿Por qué el Equipo A? The Walking Dead ha dejado de ser una serie de zombis para convertirse en una serie de acción de los 80, con sus persecuciones, sus malos malísimos con pinta de pedófilos y violadores y con un elenco de buenos a los que no les pasa nada, porque sí, llevamos muchísimos episodios sin que se carguen a ninguno de los personajes principales. Es más, mueren todos los extras que los acompañan, pero ellos salen sin un rasguño.

    Mirad el malo de esta foto y ved el hilarante vídeo de Jon Lajoie. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

    El colmo de este despropósito tiene su culmen en el cuarto episodio cuando, en un giro inesperado de la trama (modo irónico), sucede lo nunca visto antes en una pantalla: una persecución de coches, con salto incluido.

    ¿Hacía cuánto tiempo no veíais a alguien saltar de un coche a otro? Pues aquí tenéis la brillantísima secuencia para vuestro disfrute.

    Fear The Walking Dead, la estafa continúa

    Y aprovecho este post, no sé si de crítico petulante, hater o de persona con dos dedos de frente, para hablar también de Fear The Walking Dead, que nació siendo mediocre y no ha logrado subir las expectativas en ninguna de las temporadas que lleva.

    El final de esta tercera temporada ha sido apoteósicamente absurdo, con la sobreactuada y poco creíble Madison (qué desperdicio de papel para Kim Dickens, por mucho que pueda llenar sus bolsillos) logrando escapar en una zodiac de la fuerza provocada por la demolición de una presa. Si The Walking Dead es el nuevo Equipo A, Fear The Walking Dead es 2012 de Roland Emmerich. Apuesto a que la próxima temporada será Sharknado.

  • This Is Us, la grandísima decepción

    This Is Us, la grandísima decepción

    Hoy tengo que hablar de la que para mí es una de las mayores estafas decepciones de esta temporada, la serie que comenzó siendo una gran promesa a la altura de The Slap (la australiana) o, incluso de otras de personajes como Six Feet Under, y que finalmente ha resultado ser una pastelada un culebrón sin más: This Is Us.

    This Is Us, la promesa que no fue

    Para dejar constancia de mi grandísima desilusión voy a comenzar explicando qué motivos me llevaron a entusiasmarme durante los primeros ocho episodios (sí, fueron un montón de capítulos los que me tuvieron en vilo, tantos que no imaginé semejante final).

    En primer lugar, se trataba de un planteamiento original, con dos líneas de tiempo con los mismos protagonistas. Además, los personajes estaban bien escritos, se sostenían y eran lo suficientemente poliédricos como para hacerse daño entre sí, mucho daño, dentro de los límites que pueden darse en una familia normal, no en la de Festen, claro.

    This Is Us prometía ser una serie de desarrollo psicológico de personajes, emotiva y a la par cabal, con los dramas propios de la vida y un final terrible y predecible, pero a la vez deseable.

    A partir de aquí no voy a ser nada cuidadoso con los SPOILERS, avisados quedáis.

    This Is Us, el meollo

    La historia de esta familia con trillizos en la que uno de ellos es adoptado por una serie de eventos que parecían menos ñoños en los primeros episodios y que han resultado ser puro merengue está marcada por la muerte del padre, Jack, cuando los niños tienen 16 años.

    Esto se sabe desde los primeros episodios, pero, a pesar de que en cada uno de ellos van narrando distintas etapas de su vida, y que incluso tocan en varias ocasiones la adolescencia de los trillizos, el espectador intuye que lo va a ver en el episodio final por cómo está escrita y la tensión que dan en los distintos personajes al recuerdo de la muerte del padre.

    En realidad en el primer episodio ya hay alguna conversación ñoña, como la que tiene Jack con el obstetra que atiende el parto de su mujer. Ya podía haber pensado que eso era un presagio…

    Y así te pasas toda la temporada esperando a ver qué le pasó al pobre hombre, que es buen padre, pero no siempre buena pareja (¿a nadie le chirría que tome siempre de manera unilateral decisiones como comprar una casa y que ella, que es un personaje femenino muy fuerte, solo aplauda?). Y cuando llega el último episodio y parece que se va a matar porque ha cogido el coche después de haber bebido… NO, NO LO HACE, es un cliffhanger, un trampantojo un tanto mediocre para que veas la segunda temporada donde seguramente tampoco lo cuenten, ya que han renovado por otras dos.

    Donde perdí la empatía

    He de reconocer que, antes de que empezase la segunda tanda de episodios, me emocioné viendo cómo uno de los hijos, Kevin, el actor guapo que quiere desencasillarse y hacer buen teatro en lugar de sitcoms familiares, recuerda cómo le afectó la muerte de su padre. Y me recuerdo pensando: “cuando llegue el episodio de la muerte de Jack no voy a poder dormir”.

    Nada más lejos de la realidad. En febrero la serie retomó su andadura con exceso de sensiblería, diálogos facilones y construcción de escenas lacrimógenas que poco a poco fueron desencantándome y me hicieron perder la conexión con los personajes.

    Otro detalle nada bueno es que, al volver del parón, el primer episodio fue una especie de resumen de todo lo acontecido antes, con repetición de escenas incluidas, como si se tratase de algún anime infantil japonés estilo Naruto.

    Luego, la muerte del padre biológico de Randall, el trillizo adoptado, está tan recargada que pierde toda verosimilitud. No hay por dónde cogerla. ¿Por qué tuvieron que rodar la escena en la que los dos padres de Randall se encuentran en el ‘cielo’ una vez muertos y hablan de lo buen chico que es? ¿Por qué tenía que ser tan perfecta toda la despedida del padre biológico, que parecía hecha por una planificadora de bodas?

    “Soy muy buen actor. ¿Por qué me hacéis esto?”

    ¿Por qué Randall perdona sin mucho pensarlo a su madre después de haberle ocultado que su padre biológico quería haber entrado en su vida desde que él tenía diez años? Hay familias que dejan de hablarse por mucho menos, pero no, esta es la familia perfecta, siempre con ese omnipresente sonido de guitarra. Son todos tan cucos, tan monos, tan ideales… que dan ganas de no ver la segunda temporada.

  • El inadaptado, metáfora de una sociedad enferma

    El inadaptado, metáfora de una sociedad enferma

    Hoy quiero hablaros de un filme que he visto recientemente, aunque es de 2006, y que me ha dejado impactado por la crítica a la sociedad de consumo y a las vidas vacías que genera, especialmente en las ciudades: El inadaptado (Den Brysomme mannen).

    El inadaptado, comedia distópica

    El inadaptado es una coproducción noruega-islandesa dirigida por Jens Lien con guion de Per Schreiner que se presenta en forma de comedia negra distópica. Ambientada de manera surrealista en una ciudad a la que se llega en un autobús que no se sabe de dónde procede y que no tiene una coordenada temporal establecida, la película trata las vicisitudes de un hombre que intenta encajar en la vida que allí le surge.

    A partir de aquí, ya sabéis: SPOILERS

     

    La ciudad en sí es fría y anodina, de color blanco hielo, como si sus habitantes estuvieran atrapados en un congelador, con una zona de oficinas con edificios gigantescos y otra más residencial con casas tipo chalé. Nada que no exista en la realidad de cualquier ciudad, especialmente en países del norte de Europa.

    Andreas, el protagonista, quiere encajar con sus compañeros de trabajo, pero se encuentra que son demasiado superficiales. Busca pareja y consigue irse a vivir con una mujer, pero su desafecto e indiferencia adquiere cotas tragicómicas, y lo mismo le sucede con la segunda chica que conoce y de la que se enamora.

    En medio de todo este surrealismo se encuentra con otro habitante que está desesperado como él por saber qué ocurre en ese lugar donde la comida ha perdido su sabor y donde es imposible estimular ningún sentido.

    El misterioso habitante tiene, además, un secreto, y es que está excavando un agujero para llegar al origen de un sonido de violín que se escucha en el sótano del edificio en el que vive, pero su misión fracasa y termina con la intervención de los hombres de gris (imposible no pensar en nuestros ‘grises’ al verlos), que rápidamente devuelven la ciudad a su insustancial normalidad.

    La estafa de la sociedad de consumo

    La película entera constituye una metáfora de la soledad y la superficialidad de las sociedades actuales en las que se hacen jornadas laborales extenuantes para poder adquirir productos que no se necesitan y seguir en la maquinaria del consumo sin fin. Una estafa de proporciones épicas en la que todos estamos más o menos inmersos.

    Este utilitarismo se expande, asimismo, a las relaciones personales, pues las parejas se convierten en otra adquisición más, como un coche o un mueble, fácilmente intercambiable y que no genera apego porque hay una gran variedad de oferta en el mercado.

    El inadaptado incluye, además, otro elemento muy común en las sociedades del norte de Europa como es el suicidio. Andreas quiere quitarse la vida, y lo intenta de muchas, variadas y horripilantes maneras, pero no puede conseguirlo, ¿quizá porque ya está muerto? ¿O tal vez porque no hay salida posible?

    En El inadaptado ni siquiera hay choques políticos, corrupción o bajas pasiones que aporten emoción. Nos muestra de manera incisiva e hilarante la distopía que constituye el exceso de amigabilidad ficticia, egoísmo, insolidaridad y falta de socialización real de las sociedades capitalistas. Personajes que tienen formación académica y trabajos exitosos, pero que carecen de alma. ¿Os suena de algo?