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  • Saura y Goya, unidos en CaixaForum Zaragoza

    Saura y Goya, unidos en CaixaForum Zaragoza

    El centro cultural de la Fundación la Caixa en Zaragoza acoge hasta el próximo 9 de enero la exposición Filmando a Goya. Una mirada de Saura, en la que se funden los universos creativos del artista Francisco de Goya y el cineasta Carlos Saura con motivo del 275 aniversario del nacimiento del pintor.

    Se trata de la primera vez que el cortometraje del célebre cineasta Carlos Saura ve la luz al gran público, tras su presentación privada el pasado 9 de septiembre en el Museo Nacional del Prado, fruto de una colaboración de la Fundación la Caixa con Aragón TV y Gobierno de Aragón.

    Acompañando la proyección del corto, el recorrido se centra en la mirada de cada uno de los artistas con el objetivo de entender el proceso creativo de ambos y el momento en el que han realizado sus obras. La exposición exhibe dos autores, dos momentos y dos puntos de vista, a modo de prólogo de la película de Carlos Saura y su homenaje al artista de Fuendetodos.

     Carlos Saura en el Museo Nacional del Prado, 2021. © Jorge Fuembuena.
    Carlos Saura en el Museo Nacional del Prado, 2021. © Jorge Fuembuena.

    Goya y Saura, Saura y Goya

    Cuando el visitante acceda a la sala (previa reserva de entrada), se encontrará con dos recorridos distintos: uno, con el orden Goya-Saura; el otro, Saura-Goya, creando un paralelismo en el espacio.

    Cada uno de estos caminos aborda cuatro cuestiones diferentes: EL momento, como contextualización del momento de creación de la obra; La mirada del artista, para aprender y entender el trabajo de cada uno de los artistas y lo que quieren mostrar con ello; El proceso creativo, que busca transmitir sus procesos de creación a través de obra gráfica, y, por último, El artista y la luz, que aborda la luz como elemento dramático y pieza clave en el trabajo de ambos.

    Entre el contenido se exponen reproducciones de algunas estampas de la serie de grabados Desastres de la guerra, realizada por Goya entre 1810 y 1815, en la que refleja las crueldades cometidas durante la Guerra de la Independencia, la violencia en sus diferentes formas. Y es que Goya realizó una reflexión enormemente crítica e innovadora sobre la guerra, sobre sus causas, manifestaciones y consecuencias.

    El cortometraje de Saura

    En la parte dedicada a Saura se mostrarán dibujos del story board realizados durante el rodaje, teniendo en cuenta que para el cineasta el guion es tan solo el punto de partida, pues defiende que debe estar vivo, ser flexible, adaptarse a la improvisación.

    En cuanto al cortometraje, Goya 3 de mayo de Saura da vida a los personajes del emblemático lienzo. Con un equipo casi al 100% aragonés, integrado por un centenar de personas, entre ellas 45 figurantes, el corto será el encargado de cerrar el 54 Sitges – Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya los próximos 16 y 17 de octubre.

     Fotograma de Goya 3 de mayo, dir. Carlos Saura, 2021.
    Fotograma de Goya 3 de mayo, dir. Carlos Saura, 2021.

    Con este trabajo el cineasta oscense quiere subrayar el mensaje contra la guerra que subyace en el cuadro de Goya.

    CaixaForum Zaragoza también acogerá la proyección del documental GoyaSaurio, un trabajo de Aragón TV que muestra las reflexiones de Carlos Saura sobre la pintura de Goya, la guerra, el cine y la vida.

     

  • Condenado por terrorismo el héroe de la película Hotel Ruanda

    Condenado por terrorismo el héroe de la película Hotel Ruanda

    Como si de una película de terror psicológico se tratase, Paul Rusesabagina, el director del Hotel Ruanda que inspiró la película de Hollywood con el mismo nombre, ha sido condenado a 25 años de cárcel por terrorismo, formación de grupo ilegal, pertenencia a un grupo terrorista y estructura de su financiación.

    El exdirector del hotel, que salvó a cientos de personas de ser asesinadas durante el genocidio ruandés de 1994, llevaba detenido desde agosto de 2020 cuando, el vuelo que supuestamente lo iba a llevar a Dubai desde Estados Unidos, donde se encontraba exiliado, aterrizó en Kigali y fue capturado por las autoridades del país. La ONG Human Rights Watch (HRW) lo ha calificado de “desaparición forzada”. Su familia y defensores esperaban que fuese condenado y han denunciado, incluso, torturas.

    Rusesabagina lidera el Movimiento de Ruanda por el Cambio Democrático (MRCD), una coalición de grupos de oposición que critica los presuntos casos de corrupción del gobierno del presidente, Paul Kagame. Vinculado con ella se encontraría el Frente de Liberación Nacional (FLN), considerado grupo terrorista, si bien Rusesabagina ha negado tener otra relación que no sea la diplomática.

    En el impresionante filme que está en la memoria de todo cinéfilo, se narra cómo Rusesabagina no dudó en usar todos los medios a su alcance (desde contactos y conexiones a su propio dinero) para impedir que los extremistas de la comunidad hutu asesinasen a los tutsis alojados en el hotel que dirigía.

    Kagame acusado de corrupción
    Paul Rusesabagina acusa a Kagame de corrupción y de promover odio hacia los hutus.

    Hoy, el gobierno de Kagame es tutsi, y el propio presidente fue líder de las fuerzas que pusieron fin a la masacre, pero según Rusesabagina se trata de un régimen autoritario que promueve sentimientos en contra de los hutus.

    Los medios estatales lo acusan de ser un “héroe fabricado”, y algunos de los supervivientes están empezando a contradecir su relato.

    Controvertida detención de Rusesabagina
    La detención de Rusesabagina fue controvertida. Su familia y ONG de Derechos Humanos denuncian secuestro, pero las fuentes del gobierno ruandés, acusado de corrupción, lo niegan y dicen que le engañaron para tomar el avión.

    El propio Rusesabagina ha señalado recientemente que los tutsis no fueron las únicas víctimas del genocidio, negando la versión oficial, pues comandos tutsis habrían asesinado e incinerado un gran número de hutus.

     

  • Antonio Gasset, el genio de la honestidad

    Antonio Gasset, el genio de la honestidad

    Muchísimos españoles seguimos hoy conmocionados por la muerte de Antonio Gasset, un auténtico genio, de profesión crítico de cine, que durante muchos años nos alegró las noches con sus ironías a cargo del programa Días de Cine en La2 de TVE.

    Su agudeza y su honestidad nos demostraron que ningún gran director, guionista o actor podía estar exento de crítica si su trabajo no había sido excelente, algo que no sucede ya en estos días en los que los contenidos patrocinados mandan.

    Antonio Gasset era la honestidad, el bofetón de realidad que toda persona necesita para replantearse las cosas que está haciendo mal y lo que debe cambiar. Sus “llegó la pausa” eran píldoras de existencialismo, el combustible que muchos esperábamos durante toda la semana para animal al día siguiente las conversaciones en la facultad o en el trabajo.

    Con Antonio Gasset hemos crecido viendo cómo titanes del cine podían ser demolidos con frases educadas a la par que mordaces: “Se estrena estos días la película El último samurai, protagonizada por el ex-marido de Nicole Kidman, único dato destacable de este actor llamado Tom Cruise”; “Ben Affleck es a la buena interpretación lo que un pepinillo cocido a la alta cocina”.

    El director y presentador, fallecido a unos muy tempranos 75 años, era un clásico de las “catacumbas de la noche”, forma en la que irónicamente protestaba contra los horarios intempestivos a los que TVE relegaba su programa, que incluso modificaban a su antojo: “Hasta el próximo programa. No sabemos ni qué día ni a qué hora nos pondrán, de modo que estén atentos.”

    El sobrino segundo del filósofo José Ortega y Gasset ha sido todo un referente para varias generaciones, especialmente para las que tuvimos el placer de conocer programas como el suyo, ¡Qué grande es el cine!, de José Luis Garci, o La Clave, donde el debate sereno y argumentado sobre temas políticos y económicos elevaba el nivel cultural de los espectadores, al contrario de los formatos que se han terminado imponiendo en los últimos tiempos.

    Con Antonio Gasset muere una forma de hacer televisión en la que se buscaba estimular el intelecto del público y apelar a su pensamiento crítico para no dejarse deslumbrar por las luces fluorescentes de la industria.

    No puedo evitar cerrar este pequeño y humilde homenaje a este genio con una de sus mejores frases: “Nos vamos con la esperanza de que ninguno se deje llevar por los fanatismos religiosos, políticos o sexuales: los primeros por no llevar a nada, los segundos porque el objeto de deseo suele ser un idiota de renombre y los últimos por las continuas frustraciones”.

    Adiós, maestro.

  • The White Lotus: privilegios cuestionados en la mejor sátira de 2021

    The White Lotus: privilegios cuestionados en la mejor sátira de 2021

    The White Lotus es, sin duda, la mejor serie satírica de este año, al menos hasta que se estrene la tercera temporada de Succession (el próximo 18 de octubre). Esta tragicomedia de HBO pone en cuestionamiento los privilegios del 1% en el entorno de unas vacaciones en Hawai, confrontados con las realidades que viven y sufren los trabajadores del resort en el que se desarrolla la trama.

    The White Lotus: privilegios y mezquindad

    La serie, que comienza mostrándonos que en el transcurso de unas vacaciones va a morir alguien en el hotel White Lotus, nos muestra un elenco de personajes que poco a poco van a terminar enfrentándose entre sí por el mero hecho de que los privilegios de unos van a chocar con los derechos y la existencia de los otros.

    Revelaciones padre hijo en The White Lotus
    Mark Mossbacher, marido de la exitosa directiva Nicole, vive experiencias de revelación personal en las vacaciones, y mantiene conversaciones chirriantes con su hijo adolescente, el único cuerdo que parece haber en la familia, pese a sus adicciones a videojuegos y porno.

    El grupo que en la segunda escena viaja en el barco camino de un paraíso vacacional está compuesto por una familia adinerada, una pareja de recién casados y una mujer mayor con aparentes signos de desestabilidad emocional. La familia está compuesta por una mujer que es directiva de una gran tecnológica (Connie Britton), un hombre que es un neurótico acomplejado (Steve Zahn), el hijo adolescente (Fred Hechinger), adicto a los videojuegos y el porno, y la hija (Sydney Sweeney), una estudiante universitaria que, pese a todo el discurso woke de respeto y tolerancia a las minorías, se comporta como una auténtica sociópata. Van acompañados de la amiga de la hija (Brittany O´Grady), la única racializada del grupo que ostenta los privilegios, y que finalmente es la que peor se porta con el empleado con el que mantiene un idilio amoroso.

    La pareja de recién casados está formada por Shane (Jake Lacy), hijo de un multimillonario del negocio inmobiliario de Nueva York, y Rachel (Alexandra Daddario), una joven periodista de clase trabajadora que tuvo que pedir préstamos para pagar su carrera y que escribe perfiles mal pagados de famosos usando clickbaiting.

    Tanya estafa emocionalmente a Belinda
    Tanya estafa emocionalmente a Belinda.

    En cuanto a la mujer, Tanya (Jennifer Coolidge), es una alcohólica traumatizada por su relación con su madre, cuyas cenizas lleva en una urna para esparcirlas por el océano.

    A excepción de Rachel, que se encuentra completamente desubicada y comienza a ver el futuro que le espera, sin poder trabajar y dedicándose al cuidado de marido e hijos, el resto de personajes son mezquinos y no dudan en utilizar a los demás para sus propios fines.

    La confrontación de clase

    En el otro extremo del espectro social se encuentran los empleados del hotel que, dirigidos por Armond (interpretado magistralmente por Murray Bartlett), enfrentan problemas como un parto en el primer día de empleo por la necesidad de trabajar, alcoholismo, y ser utilizados vilmente por sus clientes.

    Esto último se ve especialmente en el caso de Belinda (Natasha Rothwell), a la que Tanya demanda cuidados muy por encima de su trabajo como masajista mientras le promete financiar una empresa de terapias para ella sola, como una gran maestra de la estafa emocional.

    Recibimiento de los trabajadores
    La escena en la que los empleados de The White Lotus reciben a los huéspedes VIP es muy signficativa. Esas sonrisas falsas, hablando entre dientes de cómo hay que ocultarse, van a definir su relación con ellos.

    La disparidad económica entre ambos grupos se deja clara desde la llegada al hotel, cuando Armond da las directrices de cómo deben comportarse los empleados, haciéndose “invisibles” y “neutros”, para que los únicos protagonistas de las vacaciones sean los clientes. Como un “Kabuki tropical”.

    No obstante, Armond tiene claro que se trata de clientes caprichosos, borrachos de privilegios, que se creen con potestad de pasar por encima de ellos, y se refiere a ellos como “hijos únicos mimados”.

    Crítica de la cultura woke

    The White Lotus no se limita solo a hacer sátira de los privilegios y la clase dominante, sino también de la cultura woke y cómo hasta los más favorecidos la asumen y la utilizan en su día a día, incluso para medrar.

    Así, Olivia, la hija de Nicole Mossbacher, critica a sus padres unos presuntos prejuicios homófobos mientras se comporta de una manera absolutamente clasista con Rachel y déspota con todos los que la rodean, especialmente con su hermano, al que su madre, admiradora del feminismo liberal de Hillary Clinton, se refiere como perteneciente a una minoría oprimida por ser un adolescente blanco y heterosexual.

    Ostentación de privilegios
    Las dos amigas universitarias son soberbias y altaneras con el resto de huéspedes, incluyendo sus propios acompañantes, y usan la cultura woke como fachada.

    Los diálogos se tornan incómodos y el espectador siente cómo se ruboriza por momentos, con cotas altísimas de hilaridad como la conversación entre Nicole y Rachel en la que Nicole acusa a la joven recién casada de haber escrito un artículo infame en el que ha quedado reflejada como una oportunista que ha utilizado el movimiento #MeToo para ascender profesionalmente, ante lo que ella solo responde con que lo ha copiado de otro sitio.

    Conversación tensa
    La conversación entre Nicole y Rachel, uno de los diálogos más tensos visto en series en 2021.

    En este sentido, The White Lotus recuerda mucho a Succession, pues la tensión entre los personajes hace que el aire sea cortante, aunque carece de las historias de corrupción y tejemanejes empresariales de esta última.

    No obstante, y mientras esperamos con las palomitas preparadas la otra joya de ricos y poderosos de HBO, The White Lotus ha sido un excelente divertimento.

  • Populismo e individualismo en The Good Fight

    Populismo e individualismo en The Good Fight

    Sucedió lo que tanto temíamos sus fans, y es que The Good Fight (CBS) ha llegado al final de su quinta temporada con tan solo diez episodios… ¡pero qué episodios! Esta temporada, a falta de un Donald Trump en el Despacho Oval, el populismo y el individualismo que siguen presentes en Estados Unidos han sido los protagonistas principales de la serie.

    Populismo, espectáculo y corrupción

    Como señalé hace semanas en un post, la trama del juez Wackner y su tribunal improvisado en la parte de atrás de una copistería es una de las historias principales de esta temporada.

    Manipulación y corrupción de David Cord en el tribunal de Wackner
    El juez Wackner se da cuenta de que ha sido manipulado por David Cord, que tiene su propia agenda.

    El juez Wackner, un aparente Don Quijote dispuesto a hacer accesible la administración judicial y cargado de buenas intenciones, termina encarnando la versión actual del populismo que convierte toda reforma en espectáculo y entretenimiento.

    Así, más parecido al programa “Veredicto” que presentaba Ana Rosa Quintana allá por los años 90, el tribunal sucumbe a la corrupción al permitir la financiación por parte del libertariano David Cord, personaje que pronuncia una de las frases más brillantes de toda esta temporada: “La locura está a solo un paso de la realidad si logras que la gente la crea. ¿Y sabes qué hace que la gente la crea? La televisión.”

    Populismo en los tribunales alternativos
    Las réplicas del tribunal del juez Wackner son histriónicas y no tienen ninguna garantía para los procesados.

    El asalto al Capitolio

    Como se intuía ya desde los primeros episodios, los creadores de The Good Fight, Robert y Michelle King, igual que muchos ciudadanos de todas partes del mundo, estaban en estado de shock por el intento de asalto al Capitolio del pasado 6 de enero, uno de los golpes más efectistas que ha dado el populismo hasta ahora.

    Los asaltantes, ataviados algunos de ellos con disfraces y bastante estereotipados, llegando a portar la bandera confederada, penetraron en la Casa Blanca con un claro mensaje, y es que prefieren el caos y la violencia a asumir las normas democráticas que rigen las sociedades occidentales.

    Este incidente se presenta de dos maneras en la quinta temporada de The Good Fight: poniendo entre la espada y la pared al matrimonio de la demócrata Diane Lockhart y el republicano amante de las armas Kurt Veight, y recreando la escena en la catarsis final de la temporada.

    Y es que el juzgado de Wackner termina volando por los aires cuando un grupo de secesionistas de Illinois se niega a aceptar el veredicto en contra de sus pretensiones individualistas y separatistas, y esa sala que tantos momentos hilarantes nos ha dado en esta entrega de la serie concluye de la misma forma que los títulos de crédito, hecha polvo y añicos.

    Recreación del asalto al Capitolio en The Good Fight
    Momento apoteósico en el final de la quinta temporada de The Good Fight: recreación del asalto al Capitolio, pero en el tribunal del juez Wackner.

    La moraleja de esta temporada es clara: el populismo y el individualismo empujan a la violencia, y una vez plantada la semilla, es difícil evitar sus consecuencias.

    Los problemas raciales

    Otro de los temas principales de esta temporada ha sido el conflicto racial latente en el bufete, con Liz Reddick y Diane Lockhart enfrentadas, cada una con sus legítimas razones.

    Por un lado, Liz representa a todos los socios y asociados negros del bufete, que no quieren que Diane tenga poder sobre la firma, a excepción de Julius Caine, que se vio envuelto en un montaje por no querer caer en las garras de la corrupción y al que Diane defendió cuando nadie creía.

    Por otro, Diane, que mantiene conversaciones imaginarias con la fallecida juez Ruth Bader Ginsburg, lamenta haber tenido que luchar siempre contra la discriminación por razones de sexo y haber tenido que labrar su futuro para ahora tener que dar un paso atrás por la igualdad de los afroamericanos, que apoya, pero a la vez le genera contradicciones y un gran dilema al chocar directamente contra sus intereses.

    Dilemas y contradicciones de Diane Lockhart
    Dilemas y contradicciones de Diane y Liz durante el conflicto racial que divide al bufete.

    Finalmente, y tras tener que tomar una decisión in extremis por la presencia de los jefes-jeques árabes de STR Laurie y habiendo sopesado la también populista idea de hacer dos bufetes, uno con empleados negros y otro con blancos, Diane hace gala de su ética y magnanimidad y, al recordar que el bufete Boseman & Reddick la acogió cuando cayó en bancarrota por haber sido víctima de una estafa, rechaza su puesto como socia principal y decide quedarse únicamente como socia capitalista.

    No obstante, y a juzgar por la última escena en la que ella y Kurt esperan al ascensor para irse de vacaciones, la sexta temporada promete que Diane no se quedará de brazos cruzados y peleará por lo suyo.

    En este sentido, la propia actriz Christine Baranski ha señalado en una entrevista con Entertainment Weekly que esta temporada ha sido muy “tensa”, pues tanto ella como Audra McDonald, la actriz que da vida a Liz Reddick, han estado muy expectantes para ver cómo se solucionaba el conflicto.

    Diane y Liz tienen un conflicto racial
    La tensión entre ambas se suaviza y relaja cuando, en un episodio absolutamente delirante, una cadena de televisión conservadora las señala como lesbianas, cosa que no dudan en utilizar para salvar un juicio.

    Baranski ha confesado que ver a Diane utilizando a sus clientes racistas para hacer presión en el bufete le ha provocado cierta dosis de frustración, pero cree que era lo que intentaban los creadores de la serie, “desafiar tanto a Diane como al espectador”.

    Celebrando otra apoteósica temporada de The Good Fight, nos quedamos brindando por los nuevos retos que nos traiga la sexta en 2022.

  • Espectáculos de calidad en Puy du Fou

    Espectáculos de calidad en Puy du Fou

    Hace unos días tuve oportunidad de visitar Puy du Fou con unos familiares y vivir en primera persona la experiencia que miles habían descrito antes que yo como indescriptible, y es que los espectáculos son de máxima calidad y es muy complicado no sorprenderse.

    Los mejores espectáculos

    Para organizar la visita al parque es imprescindible saber qué espectáculos quieres ver y a qué hora son cada uno y así cuadrar un horario que te permita verlos todos, a ser posible sin prisa, ya que hay que estar con un mínimo de 30 minutos de antelación, pero las colas comienzan a formarse mucho antes, y cuanto antes llegues, más posibilidad de elegir sitio tienes.

    De todos los espectáculos de día, el que más me impresionó fue El último cantar, un resumen del Cantar del Mío Cid que, si bien es poco preciso y exhaustivo (eché de menos el episodio de la afrenta de Corpes), deja con la boca abierta a los espectadores por una puesta en escena que prefiero no describir aquí para así no hacer ningún spoiler.

    Espectáculos Puy du Fou, El último cantar
    En un teatro insólito, vive y siente las hazañas de un caballero que lo dio todo por el honor: es el último cantar de Rodrigo Díaz de Vivar, Cid Campeador.

    Los más pequeños del grupo quedaron extasiados con A pluma y espada, una representación en la Gran Corrala de Comedias, cuyo decorado se va transformando sorprendentemente a medida que avanza la función.

    Espectáculos Cetrería
    Abderramán y su invitado rivalizan en esplendor con deslumbrantes aves, hasta que se llegue a cubrir el cielo durante el final con las grandes aves blancas del Guadalquivir y del Ebro, para celebrar la boda del joven príncipe con su amada.

    La exhibición de cetrería no se queda corta, con un gran número de ejemplares de todos los tamaños, de la escuela de cetrería Puy du Fou, en la que también se dedican a la conservación de aves. Para este espectáculo en concreto recomiendo llevar gorra y situarse cerca de las maderas verticales que hay en las gradas, ya que, si el espectador da permiso, a veces dejan que los ejemplares se posen encima.

    El sueño de Toledo

    La joya de la corona de Puy du Fou es El sueño de Toledo, un espectáculo nocturno en el que, a través de increíbles efectos especiales, se hace un recorrido por la historia de la ciudad de Toledo, que es a su vez la historia de España.

    A través del personaje del Azacán, un portador de aguas, los espectadores se sumergen en la historia desde el reinado de Recaredo hasta la actualidad, con episodios impresionantes como el del descubrimiento de América, o el de la Guerra de la Independencia Española.

    Las entradas para esta función se pueden comprar de manera independiente, para aquellos que no quieran estar por el día en el resto del parque.

    Espectáculos no libres de covid

    Como apunte negativo, he de decir que los espectáculos que se realizan en el interior están demasiado llenos, con los espectadores muy cerca, sin ningún tipo de distancia de seguridad, y en muchos casos se bajan las mascarillas y permanecen sin ellas durante todo el espectáculo.

    Porque los esforzados “Mangas verdes”, acomodadores de los espectáculos, no pueden ver qué hace la gente cuando se apagan las luces y te puede tocar, como a nosotros, un señor delante con la mascarilla bajada abanicándose y esparciendo todas sus exhalaciones por la sala.

    Asimismo, en los merenderos las mesas están demasiado cerca unas de otras y, aunque hay muchos, debido a la falta de sombra por todo el recinto, los visitantes se apelotonan.

    Como consejos, sin duda: llevar mucha agua (las botellas congeladas son muy efectivas porque dura fresca muchas horas), ya que allí los precios no son nada asequibles y como mucho se pueden encontrar botellines de medio litro; crema solar y algún paraguas o parasol que pueda protegernos del calor.

     

     

  • Judicialización, corrupción y humor negro en The Good Fight

    Judicialización, corrupción y humor negro en The Good Fight

    Los fanáticos de The Good Fight (CBS) hemos tenido que esperar un año y cuatro meses para poder disfrutar de la serie, que fue cancelada de manera abrupta debido a la pandemia. Con la temporada nueva todavía en curso, podemos afirmar que sigue siendo una de las producciones mejor escritas y que hila de la manera más elegante la realidad con la ficción, en este caso la realidad de la judicialización y la corrupción de la administración de justicia en Estados Unidos.

    Agentes de Trump
    La transmisión de poderes entre administraciones en The Good Fight. Los agentes veteranos de Trump, entre ellos Kurt Vein, en la reunión con el director de la nueva administración de Trump.

    Judicialización de la vida diaria y política

    Como nos vienen acostumbrando Michelle y Robert King desde The Good Wife, la predecesora de The Good Fight, la actualidad política estadounidense es uno de los elementos clave en las tramas de la serie.

    En este caso, uno de los temas principales de la quinta temporada es la judicialización, presente tanto en la vida diaria del estadounidense medio como en la alta política.

    Así, encontramos que republicanos famosos aportan millones de dólares para que el bufete Reddick & Lockhart interpongan multitud de denuncias con el objetivo de tumbar una ley que permite a las redes sociales no ser juzgadas por los contenidos que se viertan en ellas, lo que supondría un agravio comparativo para la prensa.

    Fake news de las redes sociales y Google
    El caso de un pequeño comerciante contra una mujer que lo arruina a través de injurias en las redes sociales termina convirtiéndose en una persecución por judicialización para modificar una ley.

    Esta judicialización constante se ve también en una de las subtramas más hilarantes de esta temporada, la del despacho clandestino de justicia del juez Wackner, un personaje entrañable que realiza arbitrajes en la parte de atrás de una copistería y al que acuden multitud de personas con pleitos kafkianos, como los escritores de Fan Fiction que se denuncian entre sí por plagio.

    El juez Wackner es una especie de Quijote luchando contra el aparato burocrático e inaccesible en el que se ha convertido la administración judicial estadounidense para la gente que no cuenta con recursos económicos.

    Judiacialización inalcanzable
    Imposible no sentir ternura ante el personaje del Juez Wackner y su deseo de hacer accesible la administración judicial para los más pobres.

    Corrupción del ejercicio del derecho

    Otro nuevo e interesante personaje es el de Carmen Moyo, una jovencísima recién salida de la facultad de Derecho que llega al bufete dispuesta a convertirse en mano derecha de clientes de dudosísima reputación y segura culpabilidad en graves crímenes.

    Un juez advierte a Carmen Moyo
    Un juez advierte a Carmen Moyo de la peligrosa senda que ha empezado a recorrer haciendo favores ilegales a clientes como el capo Rivi.

    Moyo comienza su carrera profesional envuelta en un caso de corrupción, ayudando a un narcotraficante para que otro preso asuma por él la responsabilidad de un asesinato y se convierte así en la abogada más codiciada por otros personajes, como un violador de clase alta muy mal visto en un bufete demócrata y que se jacta de ser adalid en las luchas sociales.

    La ambición de Carmen Moyo la llevará a cometer corrupción nada más comenzar su carrera.
    La ambición de Carmen Moyo la llevará a cometer corrupción nada más comenzar su carrera.

    En este sentido, The Good Fight continúa mostrando la ironía y la hipocresía de este despacho de abogados, que se muestra al público como defensor de los derechos humanos y la ética, pero calla con indemnizaciones millonarias la corrupción policial y estatal en las cárceles o los abusos sexuales cometidos por uno de sus socios contra sus empleadas.

    Magistral conexión con la actualidad

    Uno de los aspectos que más curiosidad me producían era cómo iban a hilar todos los acontecimientos que han sucedido desde que en abril del año pasado anunciasen la cancelación hasta ahora.

    El resumen y la conexión de ambas temporadas se da en el primer episodio de manera magistral, narrando la pandemia, la campaña electoral, la derrota de Trump y el comienzo del gobierno de Biden y su impacto en la vida de los personajes de forma ágil, original y divertidísima.

    Como no podía ser de otra manera tratándose de The Good Fight, los guionistas se han centrado en el estrambótico asalto al Capitolio perpetrado por seguidores de Donald Trump el pasado 6 de enero, hilvanándolo con uno de los personajes más carismáticos de la serie, Kurt Vein, y proporcionándonos a los seguidores más historias suculentas de la extraña pareja que forman este republicano y la demócrata Diane Lockhart.

    El FBI persigue a Kurt Vein
    La extravagante agente del FBI que ya apareció en temporadas anteriores, incluso en The Good Wife, vuelve a la serie para perseguir a Kurt Vein por un embrollo en el que lo ha metido Diane, que ha antepuesto sus creencias políticas a su relación conyugal.

    Por reseñar algo negativo, sorprende ver tantos actores juntos en espacios cerrados y sin mascarilla, como si la pandemia ya hubiese terminado, y más en un momento en el que los hospitales de varios estados se encuentran al máximo de su capacidad. Uno ya se había acostumbrado a las series de uno o dos personajes donde es más seguro rodar, o donde se incorporan a la trama las medidas de seguridad, como en This is us, y parece hasta temerario encontrar escenas con decenas de ellos sin ninguna protección, y más cuando el final del segundo episodio se lo dedican a TanNa Young, productora y compañera fallecida por covid-19.

    Pero, siendo como son, no sería de extrañar que incorporaran algún brote pasado cierto tiempo después de la vacunación de los personajes. Estaremos atentos.

  • In treatment regresa como reflexión sobre la sociedad

    In treatment regresa como reflexión sobre la sociedad

    Lo último que esperábamos los viejunos seguidores de In treatment (HBO) es un regreso de la serie, once años después, y con la misma calidad a la que nos tenía acostumbrados. Sin duda, algo para celebrar en estos tristes años de la pandemia.

    Y algo necesario. Porque la cuarta temporada de In treatment ha vuelto con la intención de hacernos reflexionar sobre el momento en el que nos encontramos como sociedad, con la salud mental completamente olvidada o deteriorada a nivel poblacional y muchas necesidades afectivas sin resolver, agudizadas por el aislamiento de confinamientos y cuarentenas.

    Colin acaba de salir de la cárcel por estafa
    Los colores del decorado, el ambiente y el vestuario de la protagonista son completamente opuestos a los de las anteriores temporadas.

    La esencia de In treatment

    La nueva versión de In treatment tiene lugar en Los Ángeles, ciudad antagonista de Nueva York, en la que el doctor Paul Weston tenía su despacho gris y anodino. En este caso será la doctora Brooke Taylor, interpretada magistralmente por Uzo Aduba (Orange is the new black), la que charlará con sus pacientes en su colorida casa en Baldwin Hills, conocido como el Beverly Hills afroamericano.

    La elección de este nuevo y alegre enclave ha sido deliberada para invitar a los espectadores a sumergirse en la serie, pues no veían necesidad de, ya que trata problemas psicológicos, construir un ambiente claustrofóbico que recordase a sus propios confinamientos, según explican los creadores.

    La relación de Brooke con Adam es una estafa por parte de ella
    Brooke mantiene una relación con Adam (Joel Kinnaman, The Killing, Altered Carbon), que está profundamente enamorado de ella, y al que ella mantiene lejos y miente constantemente.

    El nexo con las anteriores temporadas lo encontramos en que Brooke es exalumna de Paul Weston, que intenta localizarla durante varios episodios.

    En este contexto, en una casa diseñada por su recién fallecido padre, un exitoso arquitecto que exigía a su hija por encima de sus posibilidades y que la traumatizó para toda la vida, Brooke transita su propio duelo haciendo lo contrario de lo que predica, como ya hacía su mentor.

    Y es que ahí reside lo cómico en este drama, en que el doctor atraviesa los mismos problemas que intenta solucionar en los demás.

    Los pacientes ‘In treatment’

    Como en anteriores temporadas, los episodios se estructuran por pacientes y semanas, con un total de tres pacientes, más otro episodio en el que se aborda la vida personal de Brooke.

    El primero de los pacientes, Eladio, es un joven latinoamericano que trabaja como interno cuidando a Jeremy, otro joven de su edad con una enfermedad degenerativa, y que a través de las sesiones va estableciendo con Brooke una relación que transgrede los límites profesionales y se acerca más a la maternidad, cuestión con la que ella mantiene un gran trauma.

    Eladio va descubriendo su malestar en la familia rica que lo tiene contratado, dándose cuenta de que es un recurso más para ellos y no tiene la relación que le gustaría.

    El segundo, Colin, es un exmagnate tecnológico que acaba de salir de prisión por apropiación indebida y estafa y hace el tratamiento como parte del acuerdo de libertad condicional. Se trata de un hombre soberbio, mentiroso compulsivo, con el que Brooke tiene varios encontronazos en los que le recuerda que es un hombre blanco, heterosexual, adinerado y que se queja por no haber llegado al éxito cuando el mundo entero está hecho para él, aunque ella misma también ha tenido una vida relativamente sencilla en lo económico gracias a la situación de su padre.

    Colin sale de la cárcel por estafa
    Colin intenta mentirse a sí mismo y endulzar su propia versión del delito de estafa y las mentiras que contó a su mujer, pero a lo largo de las sesiones va conociéndose más y más a sí mismo.

    La tercera paciente, Laila, es una adolescente de 18 años víctima de una abuela dominante que lleva años maltratándola físicamente y que espera de ella que vaya a la mejor universidad y tenga una carrera profesional exitosa, lo mismo que le sucedía a Brooke con su padre.

    Laila es una joven muy inteligente, reflexiva, que, igual que Eladio, hace reflexionar a Brooke sobre aspectos no solo de su propia vida, sino de la sociedad en general.

    Laila
    Laila intenta llevar una apariencia normal, pero tiene la autoestima destrozada por el maltrato físico y psicológico, y una gran necesidad de reivindicarse a sí misma, como la propia Brooke.

    Porque con Laila y Eladio puede palpar de cerca, como ella misma, las situaciones de racismo que se viven en Estados Unidos, siempre con las manifestaciones de Black Lives Matter como telón de fondo. Colin, sin embargo, representa el mundo de la corrupción, de la soberbia, de la altanería.

    Y así, en cada episodio los espectadores podemos disfrutar de una serie que aborda temas trascendentales, nos considera inteligentes y nos conmueve profundamente.

  • Blackpills Movistar impulsa el formato de episodios breves

    Blackpills Movistar impulsa el formato de episodios breves

    Movistar ha presentado un nuevo servicio en colaboración con la productora Blackpills por el que ofrecerá acceso a series con episodios ultrabreves como Virgin in Paris, Making a scene o Playground, todas con episodios de entre 15 y 20 minutos de duración.

    Blackpills Movistar, disponible a través de Google Play Store para clientes de la plataforma Movistar+, incluye en la actualidad 15 series, con una previsión de aumento de dos series mensuales, a un precio de 2,99 euros.

    Virgin in Paris - Blackpills
    Aunque la app está ideada para el móvil, en un futuro podría contemplar el ofrecer el servicio a través de canales adicionales, así como su lanzamiento en otros mercados.

    La oferta de Blackpills Movistar

    Blackpills se describe como “un mundo de miniseries de corta duración, frescas, divertidas e irreverentes para verlas en cualquier momento a través de nuestra aplicación”.

    Se trata de series están producidas por talentos cinematográficos internacionales como Luc Besson, James Franco y más estrellas de renombre del cine independiente que distribuyen o trabajan para la productora.

    Interface de Blackpills
    Los títulos que ya están disponibles son Virgin in Paris, Playground, You got trumped, Skal, Making a scene, The social network L.A, Event Zero, Al wrong o Skinford, entre otros.

    Virgin in Paris se basa en Virgin, un best-seller young adult de Radhika Sanghani; Making a Scene nos muestra a James Franco recreando secuencias famosas de la historia del cine desde una perspectiva distinta; y Luc Besson presenta una de sus muchas fantasías de jóvenes asesinas profesionales con Playground, rebosante de la acción marca de la casa.

    El triunfo de lo breve

    Es un paso importante para la exploración de este género de episodios breves, pero seguro, pues en otros países ha tenido muy buen resultado, pues se ajusta a las nuevas formas de consumo de streaming que se dan al utilizar el transporte público para pequeños trayectos, en ratos libres mientras se espera a alguien con quien se ha quedado, etc.

    Este formato de serie breve lo encontramos en Love, Death & Robots (Netflix) y sus proyecciones de futuro con ciencia ficción, humor negro y violencia en mundos acabados o derrotados por la corrupción y la guerra; la original Calls (Apple Tv), con sus sucesos de ciencia ficción que vamos conociendo a través de conversaciones telefónicas, o en la más tradicional en cuanto a su puesta en escena pero igualmente original State of the union (Sundance Channel), en la que un matrimonio a punto de romperse conversa durante los 12 minutos previos a entrar a la terapia de pareja.

    Nuevos formatos para nuevos públicos o para los mismos de siempre, pero con nuevos hábitos. Toda innovación se agradece.

  • Solos, una serie sobrevalorada

    Solos, una serie sobrevalorada

    Cuando los amantes de la ciencia ficción escuchamos que hay una serie nueva del género y que hay muchas personas que la recomiendan, en seguida nos hacemos ilusiones de que vamos a encontrarnos frente a algo interesante y rompedor. No es el caso de Solos (Amazon Prime) que, si bien podría haber sido una producción magnífica, está siendo muy sobrevalorada.

    Solos, una serie hecha en pandemia

    La primera limitación que se ve en Solos es que sus episodios, independientes y autoconcluyentes, están protagonizados únicamente por un actor (a excepción del último, en el que hay dos) que realiza un monólogo, ya sea consigo mismo, con un doble, con su propio personaje en distintas líneas temporales, o con una IA que aparece de comparsa.

    Episodio de Tom, una estafa
    El episodio de Tom se hace largo y pierde interés por momentos.

    Es un nuevo formato de reducción de actores que ya han experimentado otras series, como Euphoria, también con nefastos resultados.

    Porque, para enganchar y mantener la atención, el ritmo del texto, la interpretación y el contexto tienen que ser los adecuados para no aburrir o no hartar a los espectadores, y es algo que Solos no consigue.

    La estafa de los personajes

    Ya desde el primer episodio, en el que Anne Hathaway descubre cómo viajar en el tiempo podemos ver una desconexión entre Leah, el personaje que interpreta, una científica que intenta escapar del sufrimiento que la enfermedad de ELA ha producido en su madre, amor de su vida, y las líneas que le atribuyen.

    El personaje de Leah es una estafa
    El personaje de Leah presenta estereotipos de género terribles y superficiales pese a tratarse de una gran científica que ha descubierto los viajes en el tiempo.

    Es inevitable que cualquier fanático de la ciencia ficción dura se eche las manos a la cabeza viendo cómo se destroza el personaje de una científica exitosa sometiéndola a diálogos propios de las comedias románticas más estúpidas de Hollywood.

    Buenos actores y buen planteamiento para una ejecución nefasta
    Buenos actores y buen planteamiento para una ejecución nefasta.

    Y, aunque el de Leah es el caso más sangrante, produce mucha decepción que en el episodio de Sasha hayan dejado pasar la oportunidad de hace que Uzo Aduba se luzca como la grandísima actriz dramática que demostró ser en Orange is the new black y termine siendo un monólogo teatral excesivo y aburrido.

    Porque en Solos no hay un solo episodio redondo, como sí lo hay en otras series como Black Mirror, que, a pesar de sus altibajos, ha sabido mantener la calidad general y ha hecho algunos capítulos antológicos. Me atrevería a decir, incluso, que no está dentro del scifi, sino que es un drama aderezado con ciertos toques de ciencia ficción en el contexto y en los decorados, sin más. Si la vais a empezar pensando que tienen algo que ver, sentiréis que es una estafa.