Category: Corrupción

  • Ambicioso pero insuficiente: Apple TV+ suspende con Foundation

    Ambicioso pero insuficiente: Apple TV+ suspende con Foundation

    Apple TV+ lo ha dado todo en su adaptación a la televisión de una de las obras más conocidas y veneradas de Isaac Asimov, pero el proyecto, a pesar de resultar ambicioso y tener puntos muy fuertes, resulta insuficiente para plasmar todo lo que Asimov refleja en sus obras.

    Presupuesto ambicioso

    Si hay algo que se agradece a la puesta en escena de Foundation es que no han escatimado un solo recurso a la hora de mostrar la ambientación y los avances tecnológicos del futuro lejano en el que la humanidad se ha extendido por toda la Galaxia.

    Los vaticinios de la "Psicohistoria" de Hari Seldon hacen que el emperador lo condene
    Los vaticinios de la “Psicohistoria” de Hari Seldon hacen que el emperador lo condene.

    Foundation es un auténtico desafío audiovisual de grandeza infinita. La representación de Trántor y su magnífico Puente Estelar (y su derribo), la nave en la que los acólitos de Hari Seldon (un mesurado y acertado Jared Harris) emprenden su viaje, Términus… todo es una obra de arte que logra que el espectador se quede maravillado.

    Golpes cinematográficos revestidos de una banda sonora épica y omnipresente hacen de esta serie de ciencia ficción una auténtica delicia audiovisual. Pero, por muy deslumbrante que resulte de ver, es confusa de seguir, y aquí es donde empiezan los problemas.

    Gaal es un personaje femenino muy bien construido, aunque también sorprende la historia de amor en la que, sin avisar, la involucran.
    Gaal es un personaje femenino muy bien construido, aunque también sorprende la historia de amor en la que, sin avisar, la involucran.

    Recreación y estafa

    Los relatos de Fundación de Asimov se narran casi en su totalidad a través del diálogo entre políticos en reuniones secretas: en juicios, en sesiones del consejo o en funciones sociales. La mayor parte del texto consiste en teorizar, elaborar estrategias y predecir, de modo que leerlo es como ver una partida de ajedrez de campeonato.

    Los personajes aparecen escasamente pincelados por su voz o peculiaridades, pero ampliamente por sus objetivos políticos. Lo importante es la corrupción del Imperio Galáctico y los conflictos con los rebeldes de los planetas periféricos.

    Las mujeres salvan a la galaxia
    Salvor tiene suficiente fuerza como para no tener que verla en una relación amorosa inverosímil y que no aporta nada a la trama.

    En la adaptación de Foundation, sin embargo, observamos un exceso de relevancia de los personajes, algunos de ellos inventados y con desmesurada presencia. Es el caso de Salvor Hardin (Leah Harvey) y sus escenas de amor en Términus, que para mí constituyen una estafa o una traición a la obra de Asimov.

    Foundation no necesitaba historias románticas, ni héroes ni heroínas de Hollywood, simplemente saber reproducir los interesantes y prolíficos diálogos de la obra de Asimov.

    La corrupción de Trántor

    Pero no todo es estafa, porque hay que señalar la excelente representación de Trántor y el dilema de los clones de Cleón I, herederos genéticos y perpetuadores del Imperio.

    Lee Pace borda el papel de Brother Day en plena corrupción y decadencia del imperio.
    Lee Pace borda el papel de Brother Day en plena corrupción y decadencia del imperio.

    En este sentido, Lee Pace borda al ambicioso Hermano Día, de mediana edad, con una soberbia implacable, como suele hacer con todos los personajes que interpreta. Cleon, paradójicamente, es la corrupción moral y la decadencia, pues la ausencia de renovación genética va a llevar a la destrucción y al caos durante 30.000 años, salvo que los discípulos de Hari Seldon consigan su propósito, caso en el que el caos ‘solo’ durará mil años.

    Los tres clones gobiernan el Imperio Galáctico criados por una inteligencia artificial (Laura Birn) ladina y un tanto enigmática que va a jugar un papel fundamental en toda la trama.

    La IA gobierna el Imperio Galático más que los clones de Cleon
    La IA gobierna el Imperio Galático más que los clones de Cleon.

    Foundation, en resumen, tiene todo el potencial de Asimov por delante por explorar, y sería recomendable que se guiasen más por el maestro de la ciencia ficción que por productores preocupados por hacerla digerible a público de gustos fáciles, porque por muy ambicioso que sea el proyecto, si se queda a medio camino, no lo verá nadie.

  • Desilusión con The Morning Show. Comedia chatarra y caos

    Desilusión con The Morning Show. Comedia chatarra y caos

    Aunque no pertenezco a la elite de críticos de televisión a los que Apple TV+ ha presentado ya la segunda temporada completa de The Morning Show, en los cuatro episodios que he visto, como todo usuario ‘normal’, he podido comprobar que las reseñas que apuntaban a una gran desilusión e, incluso, a una estafa, desgraciadamente tienen razón.

    A falta de saber si en esta entrega va a haber un episodio como el octavo de la primera, en el que Mitch Kessler (Steve Carell) pasa de ser un simpático presentador acusado de acoso a un depredador parecido a Harvey Weinstein, la trayectoria que está tomando la trama es errática, con giros ridículos e inverosímiles y un aire demasiado indulgente con respecto al gran tema que se suponía que trataba: el acoso sexual en un entorno laboral.

    El acosador Mitch Kessler en Italia
    Mitch Kessler viviendo una divertida y humana relación en Italia con una documentalista que lo protege de las críticas por lo que hizo es un giro inesperado del guion.

    Corrupción en la UBA

    En el episodio final de la primera temporada, cuando Alex Levy (Jennifer Aniston) y Bradley Jackson (Reese Whiterspoon), las dos presentadoras del programa que titula la serie se unen en sororidad para condenar el acoso sufrido por una compañera por parte del entonces ya expresentador, se intuye que algo puede cambiar en la UBA, la cadena ficticia que hospeda el show.

    Pero, y en esto The Morning Show acierta de pleno, la cadena está fundada sobre pilares de corrupción de todo tipo, y el sexismo es uno de ellos, pese a tener una presidenta que afirma tener “su templo limpio”.

    Regreso estafa de Alex Levy
    El regreso de Alex Levy a la cadena es una de las muestras de corrupción y doble moral. No importan los hechos, importan las audiencias. Que Levy sea declarada “heroína del feminismo” también es una muestra más de hipocresía.

    Así, vemos que hacen lo posible por traer de vuelta a Alex Levy, pese a su turbia relación con Mitch, y esta a su productor, Chip (Mark Duplass), que también estaba al tanto del acoso sexual, como todos los que trabajaban en el programa. Y a Cory Ellison (Billy Crudup, que se ha llevado un merecido Emmy por su papel en la temporada anterior) no le dejan actuar como él quisiera con respecto a las demandas interpuestas por la familia de la víctima.

    Stella la presidenta de Informativos Woke
    Stella, la presidenta de Informativos de la cadena, tiene un puesto de atrezzo, pues ningún superior la deja intervenir cuando se trata de sexismo, machismo, clasismo, etc.

    Para intentar modificar las dinámicas tóxicas de trabajo, las jerarquías basadas en privilegios de etnia, sexo, orientación sexual, etc. entra en acción Stella Back (Greta Lee), presidenta de Informativos con una visión ‘woke’ de lo que tendría que ser UBA, pero, además de que el personaje está atado de pies y manos en la ficción, se le presenta de manera que genera rechazo también en los espectadores, en gran parte porque cede ante cuestiones graves en las que debería plantarse y, sin embargo, se excede con presentadores como el de Yanko Flores (Néstor Gastón Carbonell) por hacer un comentario ligero que es acusado como apropiacionista por los censores de Twitter.

    Desilusión con los personajes

    Cory Ellison, que tantos buenos momentos nos dio en la primera temporada con su revolución enigmática y caótica, se encuentra en esta temporada dando tumbos, intentando salvar su puesto y llevar a término la presentación de “otro streaming más”, como señala irónicamente Laura Peterson (una espectacular Julianna Margulies que interpreta a una periodista veterana despedida de Good Morning, America por ser lesbiana).

    Cory hace malabares para no ser despedido y poder lanzar el streaming de pago de la cadena.
    Cory hace malabares para no ser despedido y poder lanzar el streaming de pago de la cadena.

    Y es que en esta segunda temporada los personajes prometedores no solo no se terminan de definir, sino que parecen más ambulantes que nunca. Bradley Jackson ha dejado de ser la joven periodista sin pelos en la lengua para comportarse como una diva y hacer todo lo que le pida la cadena con tal de mantener la audiencia (en vano canta y baila para el programa). Alex Levy, encumbrada como heroína del feminismo por haber dejado el programa, vuelve sin más argumento que ganar dinero y tener un despacho y un programa propio. Y Mia Jordan (Karen Pittman), que podría haber sido una baza importante, tiene escasas líneas (al menos en estos primeros episodios), pero estas también revelan una resignación al status quo y la corrupción moral de la cadena.

    Julianna Margulis en The Morning Show
    Siempre es un placer ver a Julianna Margulis, aunque no se explota todo su potencial, y el giro de guion de Bradley con ella es bastante inverosímil, dado cómo han presentado a Bradley Jackson hasta ahora.

    Y, por si fuera poco, parece que Mitch Kessler va a tener una no sé si merecida redención viviendo su despido en Italia.

    El contexto de la pandemia

    Uno de los aspectos que espero que no generen desilusión es el marco temporal en el que han ambientado la temporada. Comenzando en la Nochevieja de 2019/2020, con un coronavirus que levanta alertas a China pero que es tomado a cachondeo y como algo menor en Occidente (y en la escaleta de The Morning Show) y un incipiente impeachment de Donald Trump.

    El comienzo con un travelling de la Nueva York confinada, con las calles vacías, seguido de un “tres meses antes” genera muchas expectativas sobre las consecuencias que la pandemia pueda traer para cada uno de los personajes.

    Racismo con Daniel en The Morning Show
    Daniel es el único que ve desde el principio la importancia del nuevo coronavirus del que alerta China. La imposibilidad de ascender en posiciones en la cadena UBA lo lleva a ponerse en apuros. Para él, es un claro caso de racismo. La cadena, cómo no, lo niega.

    Enviar a Mitch Kessler al Lago di Como, un enclave paradisíaco en el que conoce a una alocada documentalista italiana, se hace con el propósito de vivir la pandemia desde su primer país occidental, previo a su explosión en España y en la Costa Oeste de Estados Unidos.

    Sin haber visto más que cuatro episodios, deseo tener que escribir otro post en el que me desdiga de este y señale la maravillosa sorpresa que nos ha deparado esta segunda temporada de The Morning Show. A día de hoy la resumo en “mucho ruido y pocas nueces”. Un elevadísimo presupuesto y actores de gran caché para una serie que no sabe sacar suficiente partido a lo que tiene entre manos.

     

  • Condenado por terrorismo el héroe de la película Hotel Ruanda

    Condenado por terrorismo el héroe de la película Hotel Ruanda

    Como si de una película de terror psicológico se tratase, Paul Rusesabagina, el director del Hotel Ruanda que inspiró la película de Hollywood con el mismo nombre, ha sido condenado a 25 años de cárcel por terrorismo, formación de grupo ilegal, pertenencia a un grupo terrorista y estructura de su financiación.

    El exdirector del hotel, que salvó a cientos de personas de ser asesinadas durante el genocidio ruandés de 1994, llevaba detenido desde agosto de 2020 cuando, el vuelo que supuestamente lo iba a llevar a Dubai desde Estados Unidos, donde se encontraba exiliado, aterrizó en Kigali y fue capturado por las autoridades del país. La ONG Human Rights Watch (HRW) lo ha calificado de “desaparición forzada”. Su familia y defensores esperaban que fuese condenado y han denunciado, incluso, torturas.

    Rusesabagina lidera el Movimiento de Ruanda por el Cambio Democrático (MRCD), una coalición de grupos de oposición que critica los presuntos casos de corrupción del gobierno del presidente, Paul Kagame. Vinculado con ella se encontraría el Frente de Liberación Nacional (FLN), considerado grupo terrorista, si bien Rusesabagina ha negado tener otra relación que no sea la diplomática.

    En el impresionante filme que está en la memoria de todo cinéfilo, se narra cómo Rusesabagina no dudó en usar todos los medios a su alcance (desde contactos y conexiones a su propio dinero) para impedir que los extremistas de la comunidad hutu asesinasen a los tutsis alojados en el hotel que dirigía.

    Kagame acusado de corrupción
    Paul Rusesabagina acusa a Kagame de corrupción y de promover odio hacia los hutus.

    Hoy, el gobierno de Kagame es tutsi, y el propio presidente fue líder de las fuerzas que pusieron fin a la masacre, pero según Rusesabagina se trata de un régimen autoritario que promueve sentimientos en contra de los hutus.

    Los medios estatales lo acusan de ser un “héroe fabricado”, y algunos de los supervivientes están empezando a contradecir su relato.

    Controvertida detención de Rusesabagina
    La detención de Rusesabagina fue controvertida. Su familia y ONG de Derechos Humanos denuncian secuestro, pero las fuentes del gobierno ruandés, acusado de corrupción, lo niegan y dicen que le engañaron para tomar el avión.

    El propio Rusesabagina ha señalado recientemente que los tutsis no fueron las únicas víctimas del genocidio, negando la versión oficial, pues comandos tutsis habrían asesinado e incinerado un gran número de hutus.

     

  • The White Lotus: privilegios cuestionados en la mejor sátira de 2021

    The White Lotus: privilegios cuestionados en la mejor sátira de 2021

    The White Lotus es, sin duda, la mejor serie satírica de este año, al menos hasta que se estrene la tercera temporada de Succession (el próximo 18 de octubre). Esta tragicomedia de HBO pone en cuestionamiento los privilegios del 1% en el entorno de unas vacaciones en Hawai, confrontados con las realidades que viven y sufren los trabajadores del resort en el que se desarrolla la trama.

    The White Lotus: privilegios y mezquindad

    La serie, que comienza mostrándonos que en el transcurso de unas vacaciones va a morir alguien en el hotel White Lotus, nos muestra un elenco de personajes que poco a poco van a terminar enfrentándose entre sí por el mero hecho de que los privilegios de unos van a chocar con los derechos y la existencia de los otros.

    Revelaciones padre hijo en The White Lotus
    Mark Mossbacher, marido de la exitosa directiva Nicole, vive experiencias de revelación personal en las vacaciones, y mantiene conversaciones chirriantes con su hijo adolescente, el único cuerdo que parece haber en la familia, pese a sus adicciones a videojuegos y porno.

    El grupo que en la segunda escena viaja en el barco camino de un paraíso vacacional está compuesto por una familia adinerada, una pareja de recién casados y una mujer mayor con aparentes signos de desestabilidad emocional. La familia está compuesta por una mujer que es directiva de una gran tecnológica (Connie Britton), un hombre que es un neurótico acomplejado (Steve Zahn), el hijo adolescente (Fred Hechinger), adicto a los videojuegos y el porno, y la hija (Sydney Sweeney), una estudiante universitaria que, pese a todo el discurso woke de respeto y tolerancia a las minorías, se comporta como una auténtica sociópata. Van acompañados de la amiga de la hija (Brittany O´Grady), la única racializada del grupo que ostenta los privilegios, y que finalmente es la que peor se porta con el empleado con el que mantiene un idilio amoroso.

    La pareja de recién casados está formada por Shane (Jake Lacy), hijo de un multimillonario del negocio inmobiliario de Nueva York, y Rachel (Alexandra Daddario), una joven periodista de clase trabajadora que tuvo que pedir préstamos para pagar su carrera y que escribe perfiles mal pagados de famosos usando clickbaiting.

    Tanya estafa emocionalmente a Belinda
    Tanya estafa emocionalmente a Belinda.

    En cuanto a la mujer, Tanya (Jennifer Coolidge), es una alcohólica traumatizada por su relación con su madre, cuyas cenizas lleva en una urna para esparcirlas por el océano.

    A excepción de Rachel, que se encuentra completamente desubicada y comienza a ver el futuro que le espera, sin poder trabajar y dedicándose al cuidado de marido e hijos, el resto de personajes son mezquinos y no dudan en utilizar a los demás para sus propios fines.

    La confrontación de clase

    En el otro extremo del espectro social se encuentran los empleados del hotel que, dirigidos por Armond (interpretado magistralmente por Murray Bartlett), enfrentan problemas como un parto en el primer día de empleo por la necesidad de trabajar, alcoholismo, y ser utilizados vilmente por sus clientes.

    Esto último se ve especialmente en el caso de Belinda (Natasha Rothwell), a la que Tanya demanda cuidados muy por encima de su trabajo como masajista mientras le promete financiar una empresa de terapias para ella sola, como una gran maestra de la estafa emocional.

    Recibimiento de los trabajadores
    La escena en la que los empleados de The White Lotus reciben a los huéspedes VIP es muy signficativa. Esas sonrisas falsas, hablando entre dientes de cómo hay que ocultarse, van a definir su relación con ellos.

    La disparidad económica entre ambos grupos se deja clara desde la llegada al hotel, cuando Armond da las directrices de cómo deben comportarse los empleados, haciéndose “invisibles” y “neutros”, para que los únicos protagonistas de las vacaciones sean los clientes. Como un “Kabuki tropical”.

    No obstante, Armond tiene claro que se trata de clientes caprichosos, borrachos de privilegios, que se creen con potestad de pasar por encima de ellos, y se refiere a ellos como “hijos únicos mimados”.

    Crítica de la cultura woke

    The White Lotus no se limita solo a hacer sátira de los privilegios y la clase dominante, sino también de la cultura woke y cómo hasta los más favorecidos la asumen y la utilizan en su día a día, incluso para medrar.

    Así, Olivia, la hija de Nicole Mossbacher, critica a sus padres unos presuntos prejuicios homófobos mientras se comporta de una manera absolutamente clasista con Rachel y déspota con todos los que la rodean, especialmente con su hermano, al que su madre, admiradora del feminismo liberal de Hillary Clinton, se refiere como perteneciente a una minoría oprimida por ser un adolescente blanco y heterosexual.

    Ostentación de privilegios
    Las dos amigas universitarias son soberbias y altaneras con el resto de huéspedes, incluyendo sus propios acompañantes, y usan la cultura woke como fachada.

    Los diálogos se tornan incómodos y el espectador siente cómo se ruboriza por momentos, con cotas altísimas de hilaridad como la conversación entre Nicole y Rachel en la que Nicole acusa a la joven recién casada de haber escrito un artículo infame en el que ha quedado reflejada como una oportunista que ha utilizado el movimiento #MeToo para ascender profesionalmente, ante lo que ella solo responde con que lo ha copiado de otro sitio.

    Conversación tensa
    La conversación entre Nicole y Rachel, uno de los diálogos más tensos visto en series en 2021.

    En este sentido, The White Lotus recuerda mucho a Succession, pues la tensión entre los personajes hace que el aire sea cortante, aunque carece de las historias de corrupción y tejemanejes empresariales de esta última.

    No obstante, y mientras esperamos con las palomitas preparadas la otra joya de ricos y poderosos de HBO, The White Lotus ha sido un excelente divertimento.

  • Populismo e individualismo en The Good Fight

    Populismo e individualismo en The Good Fight

    Sucedió lo que tanto temíamos sus fans, y es que The Good Fight (CBS) ha llegado al final de su quinta temporada con tan solo diez episodios… ¡pero qué episodios! Esta temporada, a falta de un Donald Trump en el Despacho Oval, el populismo y el individualismo que siguen presentes en Estados Unidos han sido los protagonistas principales de la serie.

    Populismo, espectáculo y corrupción

    Como señalé hace semanas en un post, la trama del juez Wackner y su tribunal improvisado en la parte de atrás de una copistería es una de las historias principales de esta temporada.

    Manipulación y corrupción de David Cord en el tribunal de Wackner
    El juez Wackner se da cuenta de que ha sido manipulado por David Cord, que tiene su propia agenda.

    El juez Wackner, un aparente Don Quijote dispuesto a hacer accesible la administración judicial y cargado de buenas intenciones, termina encarnando la versión actual del populismo que convierte toda reforma en espectáculo y entretenimiento.

    Así, más parecido al programa “Veredicto” que presentaba Ana Rosa Quintana allá por los años 90, el tribunal sucumbe a la corrupción al permitir la financiación por parte del libertariano David Cord, personaje que pronuncia una de las frases más brillantes de toda esta temporada: “La locura está a solo un paso de la realidad si logras que la gente la crea. ¿Y sabes qué hace que la gente la crea? La televisión.”

    Populismo en los tribunales alternativos
    Las réplicas del tribunal del juez Wackner son histriónicas y no tienen ninguna garantía para los procesados.

    El asalto al Capitolio

    Como se intuía ya desde los primeros episodios, los creadores de The Good Fight, Robert y Michelle King, igual que muchos ciudadanos de todas partes del mundo, estaban en estado de shock por el intento de asalto al Capitolio del pasado 6 de enero, uno de los golpes más efectistas que ha dado el populismo hasta ahora.

    Los asaltantes, ataviados algunos de ellos con disfraces y bastante estereotipados, llegando a portar la bandera confederada, penetraron en la Casa Blanca con un claro mensaje, y es que prefieren el caos y la violencia a asumir las normas democráticas que rigen las sociedades occidentales.

    Este incidente se presenta de dos maneras en la quinta temporada de The Good Fight: poniendo entre la espada y la pared al matrimonio de la demócrata Diane Lockhart y el republicano amante de las armas Kurt Veight, y recreando la escena en la catarsis final de la temporada.

    Y es que el juzgado de Wackner termina volando por los aires cuando un grupo de secesionistas de Illinois se niega a aceptar el veredicto en contra de sus pretensiones individualistas y separatistas, y esa sala que tantos momentos hilarantes nos ha dado en esta entrega de la serie concluye de la misma forma que los títulos de crédito, hecha polvo y añicos.

    Recreación del asalto al Capitolio en The Good Fight
    Momento apoteósico en el final de la quinta temporada de The Good Fight: recreación del asalto al Capitolio, pero en el tribunal del juez Wackner.

    La moraleja de esta temporada es clara: el populismo y el individualismo empujan a la violencia, y una vez plantada la semilla, es difícil evitar sus consecuencias.

    Los problemas raciales

    Otro de los temas principales de esta temporada ha sido el conflicto racial latente en el bufete, con Liz Reddick y Diane Lockhart enfrentadas, cada una con sus legítimas razones.

    Por un lado, Liz representa a todos los socios y asociados negros del bufete, que no quieren que Diane tenga poder sobre la firma, a excepción de Julius Caine, que se vio envuelto en un montaje por no querer caer en las garras de la corrupción y al que Diane defendió cuando nadie creía.

    Por otro, Diane, que mantiene conversaciones imaginarias con la fallecida juez Ruth Bader Ginsburg, lamenta haber tenido que luchar siempre contra la discriminación por razones de sexo y haber tenido que labrar su futuro para ahora tener que dar un paso atrás por la igualdad de los afroamericanos, que apoya, pero a la vez le genera contradicciones y un gran dilema al chocar directamente contra sus intereses.

    Dilemas y contradicciones de Diane Lockhart
    Dilemas y contradicciones de Diane y Liz durante el conflicto racial que divide al bufete.

    Finalmente, y tras tener que tomar una decisión in extremis por la presencia de los jefes-jeques árabes de STR Laurie y habiendo sopesado la también populista idea de hacer dos bufetes, uno con empleados negros y otro con blancos, Diane hace gala de su ética y magnanimidad y, al recordar que el bufete Boseman & Reddick la acogió cuando cayó en bancarrota por haber sido víctima de una estafa, rechaza su puesto como socia principal y decide quedarse únicamente como socia capitalista.

    No obstante, y a juzgar por la última escena en la que ella y Kurt esperan al ascensor para irse de vacaciones, la sexta temporada promete que Diane no se quedará de brazos cruzados y peleará por lo suyo.

    En este sentido, la propia actriz Christine Baranski ha señalado en una entrevista con Entertainment Weekly que esta temporada ha sido muy “tensa”, pues tanto ella como Audra McDonald, la actriz que da vida a Liz Reddick, han estado muy expectantes para ver cómo se solucionaba el conflicto.

    Diane y Liz tienen un conflicto racial
    La tensión entre ambas se suaviza y relaja cuando, en un episodio absolutamente delirante, una cadena de televisión conservadora las señala como lesbianas, cosa que no dudan en utilizar para salvar un juicio.

    Baranski ha confesado que ver a Diane utilizando a sus clientes racistas para hacer presión en el bufete le ha provocado cierta dosis de frustración, pero cree que era lo que intentaban los creadores de la serie, “desafiar tanto a Diane como al espectador”.

    Celebrando otra apoteósica temporada de The Good Fight, nos quedamos brindando por los nuevos retos que nos traiga la sexta en 2022.

  • Judicialización, corrupción y humor negro en The Good Fight

    Judicialización, corrupción y humor negro en The Good Fight

    Los fanáticos de The Good Fight (CBS) hemos tenido que esperar un año y cuatro meses para poder disfrutar de la serie, que fue cancelada de manera abrupta debido a la pandemia. Con la temporada nueva todavía en curso, podemos afirmar que sigue siendo una de las producciones mejor escritas y que hila de la manera más elegante la realidad con la ficción, en este caso la realidad de la judicialización y la corrupción de la administración de justicia en Estados Unidos.

    Agentes de Trump
    La transmisión de poderes entre administraciones en The Good Fight. Los agentes veteranos de Trump, entre ellos Kurt Vein, en la reunión con el director de la nueva administración de Trump.

    Judicialización de la vida diaria y política

    Como nos vienen acostumbrando Michelle y Robert King desde The Good Wife, la predecesora de The Good Fight, la actualidad política estadounidense es uno de los elementos clave en las tramas de la serie.

    En este caso, uno de los temas principales de la quinta temporada es la judicialización, presente tanto en la vida diaria del estadounidense medio como en la alta política.

    Así, encontramos que republicanos famosos aportan millones de dólares para que el bufete Reddick & Lockhart interpongan multitud de denuncias con el objetivo de tumbar una ley que permite a las redes sociales no ser juzgadas por los contenidos que se viertan en ellas, lo que supondría un agravio comparativo para la prensa.

    Fake news de las redes sociales y Google
    El caso de un pequeño comerciante contra una mujer que lo arruina a través de injurias en las redes sociales termina convirtiéndose en una persecución por judicialización para modificar una ley.

    Esta judicialización constante se ve también en una de las subtramas más hilarantes de esta temporada, la del despacho clandestino de justicia del juez Wackner, un personaje entrañable que realiza arbitrajes en la parte de atrás de una copistería y al que acuden multitud de personas con pleitos kafkianos, como los escritores de Fan Fiction que se denuncian entre sí por plagio.

    El juez Wackner es una especie de Quijote luchando contra el aparato burocrático e inaccesible en el que se ha convertido la administración judicial estadounidense para la gente que no cuenta con recursos económicos.

    Judiacialización inalcanzable
    Imposible no sentir ternura ante el personaje del Juez Wackner y su deseo de hacer accesible la administración judicial para los más pobres.

    Corrupción del ejercicio del derecho

    Otro nuevo e interesante personaje es el de Carmen Moyo, una jovencísima recién salida de la facultad de Derecho que llega al bufete dispuesta a convertirse en mano derecha de clientes de dudosísima reputación y segura culpabilidad en graves crímenes.

    Un juez advierte a Carmen Moyo
    Un juez advierte a Carmen Moyo de la peligrosa senda que ha empezado a recorrer haciendo favores ilegales a clientes como el capo Rivi.

    Moyo comienza su carrera profesional envuelta en un caso de corrupción, ayudando a un narcotraficante para que otro preso asuma por él la responsabilidad de un asesinato y se convierte así en la abogada más codiciada por otros personajes, como un violador de clase alta muy mal visto en un bufete demócrata y que se jacta de ser adalid en las luchas sociales.

    La ambición de Carmen Moyo la llevará a cometer corrupción nada más comenzar su carrera.
    La ambición de Carmen Moyo la llevará a cometer corrupción nada más comenzar su carrera.

    En este sentido, The Good Fight continúa mostrando la ironía y la hipocresía de este despacho de abogados, que se muestra al público como defensor de los derechos humanos y la ética, pero calla con indemnizaciones millonarias la corrupción policial y estatal en las cárceles o los abusos sexuales cometidos por uno de sus socios contra sus empleadas.

    Magistral conexión con la actualidad

    Uno de los aspectos que más curiosidad me producían era cómo iban a hilar todos los acontecimientos que han sucedido desde que en abril del año pasado anunciasen la cancelación hasta ahora.

    El resumen y la conexión de ambas temporadas se da en el primer episodio de manera magistral, narrando la pandemia, la campaña electoral, la derrota de Trump y el comienzo del gobierno de Biden y su impacto en la vida de los personajes de forma ágil, original y divertidísima.

    Como no podía ser de otra manera tratándose de The Good Fight, los guionistas se han centrado en el estrambótico asalto al Capitolio perpetrado por seguidores de Donald Trump el pasado 6 de enero, hilvanándolo con uno de los personajes más carismáticos de la serie, Kurt Vein, y proporcionándonos a los seguidores más historias suculentas de la extraña pareja que forman este republicano y la demócrata Diane Lockhart.

    El FBI persigue a Kurt Vein
    La extravagante agente del FBI que ya apareció en temporadas anteriores, incluso en The Good Wife, vuelve a la serie para perseguir a Kurt Vein por un embrollo en el que lo ha metido Diane, que ha antepuesto sus creencias políticas a su relación conyugal.

    Por reseñar algo negativo, sorprende ver tantos actores juntos en espacios cerrados y sin mascarilla, como si la pandemia ya hubiese terminado, y más en un momento en el que los hospitales de varios estados se encuentran al máximo de su capacidad. Uno ya se había acostumbrado a las series de uno o dos personajes donde es más seguro rodar, o donde se incorporan a la trama las medidas de seguridad, como en This is us, y parece hasta temerario encontrar escenas con decenas de ellos sin ninguna protección, y más cuando el final del segundo episodio se lo dedican a TanNa Young, productora y compañera fallecida por covid-19.

    Pero, siendo como son, no sería de extrañar que incorporaran algún brote pasado cierto tiempo después de la vacunación de los personajes. Estaremos atentos.

  • Crueldad, traumas y cambios en The handmaid´s tale

    Crueldad, traumas y cambios en The handmaid´s tale

    El cuento de la criada (HULU) nos ha dado otra temporada llena de torturas y crueldad contra las mujeres dentro del estado distópico de Gilead, pero lo que parecía que iba a terminar siendo una estafa, ha dado un giro inesperado que hace mantener viva la llama de la esperanza.

    Más de lo mismo: crueldad y tortura

    Los primeros episodios de esta última entrega sigue siendo un compendio de redundancias en la búsqueda por todos los medios de las criadas fugadas y en la represión a June cuando por fin la encuentran.

    La tía Lidia cobra protagonismo en esta temporada
    La tía Lidia cobra protagonismo en esta temporada

    Pasillos oscuros, salas de tortura con instrumentos que recuerdan a la época medieval, hombres terribles dispuestos a dar rienda suelta al máximo a su crueldad, y frente a ellos una June hecha rebelde, luchadora y heroína a la fuerza, sin haber tenido intención ni antes ni durante el desarrollo de la guerra y la implantación de ese estado totalitario.

    Venganza de June
    June visita a Serrena para hacerle pasar por lo mismo que le hizo ella cuando tenía el control en Gilead. Una escena catártica que muchos estábamos deseando.

    Pero la paciencia tiene sus frutos y cuando a mitad de la temporada ya se iba decantando por ser una estafa, en el sexto episodio el personaje de June comienza a transformarse para traspasar las fronteras de la víctima y entrar de lleno en un inquietante terreno en el que, por fin (para ella y para nosotros, los espectadores), puede empezar a resarcirse del daño, aunque no siempre lo va a hacer con quién más se lo merezca.

    Por qué nos engancha toda esta crueldad

    El caso de The handmaid´s tale es paradigmático en lo que a visión de horrores se refiere. Si la lectura de Margaret Atwood ya es desgarradora de por sí, la serie ha conseguido llevar las atrocidades de un estado totalitario y embrutecido a los límites de lo soportable.

    No en vano está la pregunta en el aire de si habrán cruzado líneas rojas y se habrá convertido en una suerte de pornografía del horror, y aun así, asustados, acongojados, enfadados… seguimos viéndola.

    Ya en junio de 2019 la psicóloga clínica Sheela Raja, profesora asociada de la Universidad de Illinois en Chicago, teorizaba en Bustle sobre el tema y señalaba que los espectadores nos dividimos en tres categorías: aquellos que disfrutan de la adrenalina de ver mundos distópicos, realidades alternativas similares a las nuestras; aquellos que se relacionan con el trauma representado en la pantalla debido a vivencias anteriores, y aquellos que se involucran política o intelectualmente en el contenido.

    Relación de June
    Además, no todo es crueldad y sufrimiento, pues también hay espacio para las relaciones y el amor dentro de los límites que impone Gilead.

    Los que ella llama los “jinetes de la montaña rusa” se corresponderían con el primer grupo y al apagar la pantalla no pensarían mucho más en ello. Los del segundo grupo utilizarían la serie como una forma de catarsis de sus propias batallas personales, les serviría para ver que no están solos. Y los del tercero la usarían para aclarar sus propias opiniones políticas, intelectualizando problemas de la vida cotidiana y sus peores pronósticos.

    Por supuesto, no se trataría de categorías excluyentes, pero básicamente esas serían las formas en las que nos involucramos con la serie.

    Yo me identifico con el tercer grupo y extraigo conclusiones como la hipocresía de toda la jerarquía de Gilead, que promueve el orden, la familia y la honradez y está repleta de corrupción y vicios, y cómo, aunque nos parece muy lejano, tenemos en el presente casos como el de Arabia Saudí, que aunque va logrando avances en materia de derechos humanos para las mujeres, todavía tiene un largo camino por recorrer y es nuestro Gilead.

    Esta última temporada, con la apertura de la trama y el mayor protagonismo de Canadá y el gobierno estadounidense en el exilio, también se puede teorizar mucho sobre la situación de los refugiados, la ayuda que brindan las ONG y el estrés postraumático de los que consiguen escapar y se sienten culpables por ello.

    Veremos qué nos depara la próxima.

  • Exit, la comedia negra noruega sobre la corrupción de los tiburones financieros

    Exit, la comedia negra noruega sobre la corrupción de los tiburones financieros

    Me ha costado terminar de ver Exit, la comedia negra noruega sobre cuatro execrables nuevos magnates de las finanzas y su corrupción, un experimento en el que se pretende (y se consigue) poner al espectador en un estado continuo de náusea e indignación.

    Y es que Exit, que podría haber tomado un camino mucho más elegante, como ha hecho Succession, no escatima a la hora de presentarnos a sus cuatro protagonistas como seres absolutamente amorales, odiosos, egoístas y, en definitiva, sin posibilidad ninguna de obtener la empatía del público.

    Exit, los hechos reales

    Quizá una de las razones por las que se siente tanta repulsión al ver Exit es porque está basada en hechos reales hasta en un 70% de las situaciones que narra, según ha relatado Oystein Karlsen, guionista y realizador, en diversos medios.

    Corrupción de ricos inversores
    Los cuatro elementos que protagonizan la serie son completamente amorales por elección.

    Porque la idea de esta serie surge de unas entrevistas realizadas en 2017 a cuatro tiburones financieros en las que relatan sin ningún pudor sus desmanes, en algunos casos más canallas, en otros absolutamente depravados, y son estos cuatro entrevistados quienes llevan la cinta a Karlsen pensando que sería una serie bastante exitosa.

    Este, al escribir los episodios, se los entrega para ver qué opinan, obteniendo el siguiente feedback: “Quisieron dejar claro que no viajan en vuelos comerciales y que la tarjeta bancaria que usan es una Centurion. Pero de la escena en la que uno de ellos golpea una puerta con un hacha y le corta un trozo de oreja a una prostituta no dijeron nada, no les supuso ningún problema”.

    El falso documental

    Exit, que ha sido un éxito absoluto en Noruega, aunque en España apenas se ha visto (lo cual dice mucho, y muy bueno, si se me permite, del público de nuestro país), tiene formato de falso documental, como The Office, enfrentando las declaraciones de los protagonistas con las contradicciones y las mentiras que se observan en su comportamiento en la realidad.

    Corrupción, misoginia, clasismo, racismo, tráfico de armas
    Corrupción, misoginia, clasismo, racismo, tráfico de armas… los protagonistas de Exit lo tienen todo, y nada bueno.

    El contraste entre lo que dicen y lo que hacen y el grado de perversidad que alcanzan hace que, en mi humilde opinión, estos personajes no lleguen a la categoría de antihéroes que algunos críticos sí han visto en ellos.

    Adam, William, Henrik y Jeppe son una auténtica estafa a todos los niveles, no solo con respecto a los otros personajes de la serie (su familia, principalmente) con los que intentan mantener una fachada de respetabilidad, sino como personajes en sí mismos dentro de la historia.

    Si en los cuatro primeros episodios se nos presentan sin rodeos en su mundo de corrupción y degeneración, en los cuatro siguientes vemos un desbordamiento de la violencia que generan y que pueden llegar a ejercer.

    La terrorífica historia de pareja entre Adam y Germine
    La historia de pareja entre Adam y Germine pone los pelos de punta y es quizá uno de los mayores logros narrativos de la serie.

    En concreto, la historia de maltrato del frío y calculador Adam a su mujer Hermine provoca auténtico terror y está tan bien representada que recuerda a la que protagonizan Alexander Skarsgård y Nicole Kidman en Big Little Lies.

    En definitiva, se trata de una serie dura y difícil de ver, que conlleva su lógica reflexión moral sobre la corrupción y el vacío moral que deja el exceso de dinero y poder, pero que es perfectamente evitable si se tiene un estómago delicado o si estamos en esos momentos de nuestra vida en los que queremos algo amable que nos evada.

     

  • Nevenka y la primera condena a un político por acoso sexual

    Nevenka y la primera condena a un político por acoso sexual

    Netflix ha vuelto a sacudir nuestras conciencias con un documental sobre Nevenka Fernández, la concejala de Hacienda de Ponferrada que el 26 de marzo de 2001 anunciaba su dimisión y una denuncia por acoso sexual contra el entonces alcalde, Ismael Álvarez, del Partido Popular.

    La batalla de Nevenka

    Nevenka, economista, profesional, hoy madre de dos niños y residente en Londres, donde ocupa un cargo de responsabilidad en una empresa, se pone delante de las cámaras para narrar el infierno que vivió no solo durante el tiempo en el que Ismael Álvarez la acosó, tal y como certificó el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, sino también después de hacerlo público.

    Ismael Álvarez y Nevenka Fernández.
    Ismael Álvarez y Nevenka Fernández.

    “Nevenka era un pez de colores caída en un mundo de gente misógina, un mundo de hombres en el peor sentido de la palabra”, afirma Juan José Millas en una de sus intervenciones en el documental. Y así fue, pues no solo se enfrentó al alcalde, que llegó a llamar a sus padres para aconsejarles que la “metieran en un psiquiátrico”, sino que tuvo que ver manifestaciones machistas de apoyo a su acosador y muchas críticas y ataques por parte de muchas personas, en Ponferrada y en el resto de España.

    Imputado y condenado, pero triunfador

    “Tengo 26 años y tengo dignidad” fue el pistoletazo de salida a la publicación de un caso que lograría la primera condena en España contra un político por acoso sexual. No obstante, Ismael Álvarez, sobre el que también han pesado sospechas de presunta corrupción, fue condenado a indemnizarla con tan solo 12.000 euros, a pagar una multa de 6.000 y, aunque tuvo que retirarse temporalmente de la política, más tarde formaría su propio partido y lograría ser tercera fuerza política en Ponferrada, mientras ella tuvo que emigrar a Inglaterra para poder tener anonimato y trabajo.

    El documental narra con todo tipo de detalles el juicio, incluyendo declaraciones del entonces fiscal jefe de Castilla y León, José Luis García Ancos, que tuvo que ser apartado del caso tras decir en plena sala que “que tenía que aguantarse si le tocaban el culo porque era el pan de sus hijos”.

    Es un filme duro, pero necesario, como ha dicho Ana Pastor, la periodista propietaria de Newtral, productora del documental. Recrea la relación entre ambos, que empezó como una amistad y siguió con una relación a la que ella quiso poner fin, encontrándose con el acoso del alcalde, y enfrenta al espectador con el lado menos amable de nuestra propia sociedad.

  • La metamorfosis, por Vince Gilligan

    La metamorfosis, por Vince Gilligan

    Cuando empecé este blog ya hacía años que había terminado Breaking Bad (AMC) y siempre he tenido la espinita de escribir sobre ella. Y es que podemos seguir afirmando con rotundidad que mantiene su posición en el podio, con un guion redondo en el que todas las escenas y todos los detalles tienen un significado profundamente relacionado con la historia.

    Breaking Bad es, ante todo, el relato de la metamorfosis de Walter White, un profesor de química de vida anodina, casado con una mujer que no lo quiere (como se observa ya desde el primer episodio) y con una vida social aburrida en la que muchas veces termina siendo objeto de mofa por su retraimiento.

    La noticia de que padece cáncer de pulmón, pese a no haber fumado jamás, supone el punto de inflexión en su insustancial vida. No en vano, sus primeras decisiones tras este despertar serán dejar su segundo trabajo en un lavadero de coches donde tiene que aguantar las humillaciones de su jefe, y utilizar sus conocimientos científicos para elaborar la metanfetamina más pura que haya conocido el mercado nacional e internacional.

    De manera premonitoria, el todavía profesor de instituto Mr. White hablará en el segundo episodio a sus alumnos de lo que iba a ser su viaje sin retorno:

    “El término “quiral” viene de la palabra griega “mano”. La idea es que, igual que la mano izquierda y la derecha son imágenes espejo la una de la otra, idénticas, pero opuestas, también dos compuestos orgánicos pueden ser imágenes espejo el uno del otro a nivel molecular. Pero, aunque parezcan iguales, no siempre se comportan de igual forma. Por ejemplo, la Talidomida. El isómero derecho de la droga Talidomida es un buen medicamento para la mujer embarazada, ya que evita las náuseas, pero si por error se le da a la misma mujer embarazada el isómero izquierdo de la Talidomida, su niño nacerá con horribles defectos físicos. Así pues, quiral, quiralidad: imágenes espejo. Activo, inactivo. Bueno, malo.”

    Walter White y su imagen espejo, Heisenberg. El padre y esposo abnegado, insignificante y echado a perder en la medianía de sus desagradecidos y mal pagados trabajos y su círculo familiar y social,  y su quiral, el hombre apasionado que utiliza su elevados ingenio e inteligencia para convertirse en un triunfador de sus negocios, respetado y temido.

    Walter White como Gregor Samsa en La metamorfosis de Kafka, un ser cada vez más deleznable a los ojos de su familia; admirable para los que aprecian y viven en la transgresión, e incomprensible para sí mismo, hasta el punto de que tarda 62 episodios en reconocer que todo lo que ha hecho ha sido porque le gustaba, para sentirse vivo.

    A lo largo de su transformación (proceso también de profunda corrupción moral) podemos ver, incluso, cómo va perdiendo la comunicación con su primogénito, Walter Junior, mientras se siente cada día más cercano a Jesse. Porque Jesse es el hijo de Heisenberg, del “yo” que le gusta ser, mientras su propio hijo es tan solo un extraño que se aferra a la falsa idea de que su padre es un vulgar y gris hombre de clase media estadounidense.

    El episodio en el que, desesperado, llora de dolor ante Walter Junior y se confunde llamándolo “Jesse” muestra ese lazo que le une con su joven exalumno y compañero de negocios.

    Heisenberg y Jesse
    Jesse será el partner in crime de Walter White, aunque el afán desmedido de poder de este último termine haciendo mucho daño a su ayudante.

    Hank será el único que se dé cuenta de ese vínculo de Heisenberg con Jesse cuando, tras investigar sus movimientos, enumere todas y cada una de las cosas que ha hecho por ayudarlo, incluyendo el tratamiento de desintoxicación. Porque Hank, una vez que sufre la catarsis de descubrir las actividades de su cuñado, aprovecha su conocimiento tanto de Walter White como de Heisenberg para atacarlo en sus debilidades.

    El mejor oponente entre una larga lista de antagonistas y enemigos será así Hank, que es el único que entiende la quiralidad de Heisenberg. No obstante, y pese a la brillante investigación llevada a cabo, Heisenberg, incluso sin quererlo, logra salir airoso cuando ya daba todo por perdido.

    Las continuas trabas que se presentan en su camino no solo no matan a Heisenberg, sino que lo hacen más fuerte. Sus planes para librarse de todas las dificultades, que llegan a niveles épicos en los casos del cártel mexicano, Gus Fring y, por último, la familia neonazi de Todd son un alarde de ingenio que difícilmente se puede superar.

    Se echa de menos en la serie, y ya lo he mencionado en este blog alguna vez, la existencia de personajes femeninos inteligentes y que no estén emocionalmente desequilibrados, mujeres lúcidas y astutas que estén a la altura de personajes masculinos como Mike, Saul, Gus o Hank.

    Corrupción moral de Heisenberg
    Hank será el enemigo más implacable de Heisenberg, al conocerlo en sus facetas de hombre de familia y de corrupción moral.

    En este sentido quizá el personaje de Lydia haya sido el más descuidado, pues ella, distribuidora internacional de metanfetamina y con una doble vida como ejecutiva en una empresa, sería la candidata idónea a némesis de Heisenberg, y no lo que tristemente es su personaje: una snob un tanto neurótica que apenas puede pensar claramente en cuanto le surgen obstáculos.

    No obstante, y a pesar de esta carencia del guion, Breaking Bad, como he dicho al principio de este post, sigue mereciendo el podio, además de por ser una exquisitez narrativa y audiovisual, por considerar al público inteligente; por atreverse a narrar la metamorfosis y los apasionantes últimos días de un hombre brillante que estaba desaprovechado y que se lanzó a ser protagonista de su propia historia y, sobre todo, por no haber caído en la moralina.