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  • La romantización de la pobreza en Nomadland

    La romantización de la pobreza en Nomadland

    Para quienes hemos leído “País Nómada: Supervivientes del S.XXI”, el libro de la periodista estadounidense Jessica Bruder que inspira a la oscarizada Nomadland (Chloé Zhao), su adaptación al cine ha sido poco menos que una estafa y, sin duda, una romantización de la pobreza que tan crudamente mostraba Bruder.

    El libro que la inspira

    Y es que País Nómada es la historia de los temporeros que malviven en Estados Unidos en los campos de remolacha de Dakota del Norte, el programa CamperForce de Amazon en Texas o los campamentos de National Forest de California. Una legión de trabajadores sin casa que no han elegido la vida nómada, sino que se ven abocados a estos duros trabajos en condiciones de precariedad extrema.

    La adaptación de País Nómada es una estafa
    País Nómada. Supervivientes del Siglo XXI es un libro de lectura obligada, con mayor razón si has visto la película.

    Jessica Bruder se pasó tres años con supervivientes viajando por todo Estados Unidos con personas que perdieron sus trabajos y sus casas tras la crisis de 2008 y constituyen una auténtica legión retratando las condiciones extremas y también su capacidad de recuperación, su resiliencia, su dignidad y su sentido del humor.

    Romantización en Nomadland

    Es cierto que Nomadland sí recoge los retratos generosos y positivos de estas personas, pero se echan de menos, y mucho, los dramas de estos desplazados y explotados que protagonizan el libro y que en el filme quedan en un papel secundario.

    La película omite deliberadamente las duras críticas a Amazon, de la que Bruder habla en estos términos “A medida que trabajadores como David [Roderick] me iban contando su caso, empecé a ver progresivamente los campamentos de Amazon como un microcosmos de una catástrofe nacional”, y edulcora (e incluso omite) vergonzosamente pasajes como aquellos en los que se narra cómo los ancianos deben realizar trabajos en los que ponen en riesgo su vida por salarios que son una miseria.

    Frances McDormand
    Frances McDormand, como siempre que aparece en una película o serie, lo borda. Es una lástima que no se haya aprovechado todo el material que ofrecía el libro para profundizar más en el contexto.

    Sí es cierto que hay personas que eligen vivir en un automóvil en lugar de una casa, pero son una pequeña minoría de las personas sin hogar que hay en Estados Unidos. La película trata de conectar a las personas sin hogar por elección con las que no tienen otro remedio y el resultado ha sido un tanto ofensivo para muchas personas, que la sienten como una estafa.

    Hay momentos de la película que capturan pequeños fragmentos de cómo es la vida sin casa, pero parece que el deseo de romantización de ese estilo de vida como algo exclusivamente estadounidense ha hecho que la película pase por alto los peores aspectos.

    Porque, como señala WMagazín, la revista literaria fundada y dirigida por el periodista Winston Manrique Sabogal, “Nadie pide herederos de Ken Loach, pero sí no maquillar situaciones delicadas e importantes a las que han sido empujadas millares de personas en todo el mundo”.

  • Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Desde que allá por mayo del año pasado Pablo Iglesias publicara en su cuenta de Twitter el entusiasmo que le había producido Baron Noir y que la serie, además, se la había recomendado nada más y nada menos que Pedro Sánchez, entró en mi lista de pendientes. Hoy, terminada la primera temporada, puedo afirmar que ninguno de los dos se equivocaba.

    Tuit de Pablo Iglesias
    El tuit con el que Pablo Iglesias alabó a Baron Noir y la hizo famosa en España.

    Baron Noir y las contradicciones

    En Baron Noir Philippe Rickwaert, alcalde de Dunkerque, diputado y miembro del Partido Socialista francés, cae en desgracia tras descubrirse una trama de corrupción y financiación irregular del partido. Viéndose arrinconado, urde todo tipo de estrategias y alianzas para recuperar el poder y vengarse del candidato oficial, Francis Laugier, que es también su mentor.

    Rickwaert es un personaje complejo que se debate entre la devoción a los ideales de apoyo a los obreros y las clases desfavorecidas y sus ansias de poder. Por eso no tiene ningún problema a la hora de relacionarse con personas procedentes de todos los estratos sociales, algo que no sucede con Laugier, que si aparece mostrando simpatía con huelgas y luchas de trabajadores es por mera estrategia política.

    Parece ser que el personaje de Rickwaert está inspirado en Julien Dray, socialista francoargelino procedente del troskismo, asesor sin cargo de Hollande y apartado también por un caso de corrupción.

    Las contradicciones entre ideal y realidad, entre buenos deseos y materialidad son una constante en Baron Noir. Cuando crees que el personaje se va a decantar por obrar como sabe que debería, surge otro puñal por la espalda.

    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.
    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.

    Y es que las conspiraciones, los escándalos de corrupción e, incluso, las mociones de censura son los protagonistas de la serie.

    En este sentido, aunque ha sido comparada con House of Cards y Los Soprano, esta maravilla de Canal + supera con creces ambas precisamente por su realismo, que se hace terriblemente presente en diálogos con frases memorables como “Es la era del populismo. Nos ahogamos en ella. Es tiempo de los charlatanes, de los apaleados, de los maltrechos y de los valientes”.

    Porque House of Cards es demasiado ampulosa y Los Soprano cuida demasiado los cánones del género de la mafia (a pesar, incluso, de las escenas costumbristas de la familia), pero Baron Noir consigue que el espectador se introduzca en la trama y hasta juegue a buscar similitudes con el mundo real.

    De entrada, Kad Merad, el actor que da vida a Rickwaert (y que ha obtenido un ACS award por su papel) recuerda físicamente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Algún otro personaje bebe de otros políticos, como Macron, y es inevitable buscarles parecido con nuestros representantes patrios.

  • Lodge 49, realismo mágico para endulzar las vidas de la clase trabajadora

    Lodge 49, realismo mágico para endulzar las vidas de la clase trabajadora

    Hoy quiero hablar de una serie con un encanto particular, Lodge 49. Se trata de una comedia dramática que bien podría ser considerada como una de las mejores series sobre las vicisitudes de la clase trabajadora, de los tipos y las tipas normales con vidas anodinas y hacen malabares por llegar a fin de mes, aderezada con un ingrediente de realismo mágico fresco, divertido y muy bien ensartado.

    Realismo mágico en Lodge 49

    Lodge 49 comienza con el exsurfista Sean “Dud” Dudley encontrando un anillo en la playa con una insignia. El joven, que ha sufrido recientemente la pérdida de su padre, el desahucio de su casa y la tienda familiar de accesorios y limpiezas de piscinas, se encuentra desorientado y sin ningún rumbo ni perspectiva de futuro.

    Lodge 49 Momento en el que cambia la vida de Dud
    Lodge 49 Momento en el que cambia la vida de Dud mientras paseaba por la playa con un detector de metales.

    El destino o la casualidad, temas filosóficos muy presentes en toda la serie, lo llevan directamente a la puerta de una logia denominada “de los linces”, cuya puerta luce el mismo logo del anillo. A partir de ahí se suceden las amistades, las charlas, el descubrimiento de secretos de Lodge 49, la logia encontrada.

    En esta logia encontrará otras personas como él, trabajadores y trabajadoras, perdidos en Long Beach, ciudad que atraviesa una crisis económica grave tras el cierre de Orbis, una gran compañía de ingeniería aeroespacial que había dado empleo directo e indirecto durante décadas a todos los habitantes. ¿Os suena?

    Y todos ellos compartirán momentos de realismo mágico en ese camino que emprenden hacia la búsqueda del “santo grial” de la logia, los manuscritos alquimistas de su fundador, Harwood Fritz Merrill.

    Retrato de la clase trabajadora

    Tanto Dud como su hermana gemela, Liz han tenido que asumir las deudas de su padre una vez fallecido, lo que supone que a ella, que es la única que tiene nómina, el banco le embarga todos los meses una cantidad. Así, para evitarlo, Liz decide trabajar en un restaurante de comida rápida, de manera que cobre una gran parte en negro.

    Dud y Liz, Lodge 49
    Liz es muy inteligente y empática, pero se autoboicotea constantemente.

    Los compañeros de Liz son de mediana edad, alguno con hijos, y todos sobreviven como pueden con el escaso sueldo del fast food, propiedad de Janet Price, una coach empresarial que vende mucho humo y es considerada como una estrella de los negocios cuando realmente es un fraude.

    Y es que en Lodge 49 todo el mundo tiene sus claroscuros y sus momentos de bajón, especialmente cuando se trata de asuntos económicos, y se ve obligado a hacer alguna que otra pequeña estafa o cosa que no le hubiese gustado hacer, pero que compensa en otro momento de su vida con gestos increíblemente nobles y altruistas hacia otros.

    Janet es una estafa
    Janet, la gran empresaria y coach, resulta ser una auténtica estafa en el terreno profesional. Entre Liz y ella se establece una peculiar relación.

    Entre tanta serie de personajes adinerados, o extremadamente necesitados, se agradece un retrato de la clase trabajadora, en el que, además, hay variedad de edades y procedencias, pero presentada como una diversidad entremezclada, sin estridencias. Por poner un ejemplo, Ernie, el que se convierte en mejor amigo de Dud, es un sesentañero afroamericano que vende suministros de fontanería y tiene problemas de ludopatía. Real como la vida misma.

    Lodge 49 Ernie
    Ernie, a su pesar, y tras estafar 2000 dólares a Dud, que, sin embargo, lo entiende perfectamente, se convierte en su mentor y mejor amigo.

    AMC estafa a los fans

    Pero AMC ha decidido cortar el grifo a esta maravilla y, a pesar de que estuvo durante meses ‘a la venta’, nadie se ha interesado por ella, por lo que los admiradores nos tendremos que quedar con el buenísimo sabor de boca que deja, deseando que en algún momento algún productor considere que esta comedia dramática con toques de realismo mágico que tan bien plasma a la clase trabajadora vuelva a la pequeña pantalla.

    Como el personaje de Dud, un optimista incansable, prefiero quedarme con los buenos ratos que me ha dado y desear que el universo se conjure para poder disfrutar de la tercera entrega. Mientras tanto, solo puedo recomendaros que la veáis.

  • Ironía fina en The good fight

    Ironía fina en The good fight

    Llevamos tan solo dos episodios de la nueva entrega de The good fight y ya estamos absolutamente extasiados por la ironía fina y el ingenio de esta joya de CBS. Y es que estos dos episodios han sido un dardo tremendamente original dando diana en la crítica política a la corrupción y la hipocresía. En su línea, pero, contra todo pronóstico y subiendo todavía más el listón, mejorándola.

    Ironía fina y autocrítica

    El primer episodio de esta nueva temporada es absolutamente demoledor por su capacidad de crítica al Partido Demócrata, que es el que se presupone favorito del bufete.

    Se trata de un capítulo onírico en el que Diane se encuentra viviendo una ensoñación en la que Hillary Clinton ha ganado. Toda su alegría y gozo al pensar que el gobierno corrupto, autoritario y supremacista de Trump había sido solo una pesadilla se desvanecen al ver que al ver cómo la corrupción y los escándalos también afectan a la administración de su candidata preferida.

    Ironía y corrupción en The good fight
    ¿Y si Hillary Clinton hubiese ganado la presidencia en 2017? Una pregunta con grandes respuestas en The good fight.

    Descubre con horror, además, cómo, al haber vencido una mujer el movimiento feminista se encuentra completamente anestesiado, no ha surgido el #MeToo y Harvey Weinstein no ha sido desenmascarado. Es más, le tocará a ella defenderlo de una acusación de violencia contra un trabajador y, sabiendo que se trata de un acosador y agresor sexual, intentará detenerlo.

    Equipo de Harvey Weinstein
    Diane intenta por todos los medios no representar a Harvey Weinstein durante la ensoñación porque sabe qué delitos cometió.

    Mientras tanto, sus compañeros de bufete intentarán persuadirla, pues los números para ellos no van tan bien como en la ‘era Trump’ y necesitan agarrarse a cualquier tipo de cliente, y a cualquier precio.

    Una forma muy inteligente de jugar con fina ironía al “y si” realizando, además, una autocrítica al movimiento feminista.

    #MeToo
    En un mundo con una mujer como presidenta de una de las primeras potencias mundiales, ¿se produciría un movimiento #Metoo?

    Nuevos e irónicos aires para el bufete

    Entre el final del primer y surrealista episodio y el principio del segundo hay una elipsis de unos meses que Diane usa para viajar. A su regreso a Reddick, Boseman & Lockhart se encuentra una oficina completamente distinta, acondicionada a gusto de los nuevos dueños, que, a pequeñas pero muy caricaturescas pinceladas, se nos muestran muy excéntricos.

    Nuevos dueños del bufete
    Los detalles de la decoración de la oficina revelan que los nuevos dueños son unos nuevos ricos excéntricos, extravagantes y un tanto ridículos.

    STR Laurie, firma multinacional que compra parte del bufete cuando este pierde a ChumHum, introduce una nueva decoración inspirada en Gaudí, con toques ecológicos en madera y frikadas rococó como una gárgola en la fachada de la oficina de Adrian. Asimismo, dos veces a la semana institucionalizan el “día de las mascotas”, en el cual los socios, pero solo los “de nombre”, pueden traer a sus perros al centro de trabajo, que se llena de canes haciendo sus necesidades por todas las esquinas mientras una asistenta vestida a modo de criada va recogiendo y limpiando todo.

    Ironía y ridículo
    Decoración pseudoespiritual y rococó en interiores y exteriores de la empresa, fina ironía para describir a un tipo muy determinado de rico estadounidense.

    Son nuevamente toques de ironía que nos permiten saber de qué tipo de jefes estamos hablando. Son jefes que, de tan benévolos que parecen, dando a cada uno aquello para lo que ellos creen que valen más, levantan al mismo tiempo alegrías y suspicacias.

    Extravagancia e ironía en The good fight
    ¿Qué pensarías de tu nuevo jefe si entrases en su despacho y tuviese esta decoración?

    Corrupción judicial

    La parte más crítica y donde la risa, aunque también presente, tiene menos lugar, pues entramos en el terreno del thriller y del drama es la que se dedica a la corrupción. Si en temporadas pasadas la corrupción protagonista fueron la policial y la del propio bufete, sobornando a víctimas de acoso sexual de su anterior socio, en esta se destapa la del sistema judicial federal.

    El que va a ser uno de los grandes arcos argumentales de esta entrega se presenta a través de Diane, a quien STR Laurie ha dedicado a litigar los casos “probono”, es decir, los que el bufete realiza “para ser un buen ciudadano”. Intentando defender a una joven empresaria afroamericana a la que un magnate de la construcción, supremacista blanco y negacionista del Estado quiere desahuciar para construir en el lugar donde está su restaurante, se descubre un entramado de sobornos, coacción y extorsión a jueces.

    Trama de corrupción empresarios
    Una trama de corrupción involucra a empresarios y gobierno en esta nueva temporada de The good fight.

    Diane, atónita de que su excompañero Julius, ahora convertido en juez federal, claudique y prevarique, comprueba cómo el pilar en el que ha basado su vida, la administración de la justicia, también se desmorona ante ella.

    Corrupción empresarial
    La impunidad llega a tal punto que esta trama de corrupción ni siquiera necesita órdenes judiciales para imponer sus designios.

    Esto no ha hecho más que empezar y veremos dónde nos llevan todas las tramas. Eso sí, el siguiente episodio no podremos verlo hasta el 30 de abril, pues, como nos han indicado los propios actores, guionistas y resto de equipo técnico de la serie en un videomensaje que a muchos nos ha llegado al corazoncito, el confinamiento por el coronavirus les ha pillado a cada uno en un sitio distinto y las tareas de posproducción se complican cuando tantas personas tienen que coordinarse a la vez sin compartir espacio.

    Como soy firme defensor del teletrabajo y de la calidad de las producciones de Robert y Michelle King, no me cabe ninguna duda de que la espera valdrá la pena.

  • Joker, el nacimiento de una nueva narrativa de las pelis de Batman

    Joker, el nacimiento de una nueva narrativa de las pelis de Batman

    A estas alturas creo que está todo dicho sobre Joker, pero he quedado tan impresionado por la película, y por la magnífica interpretación de Joaquin Phoenix, que no podía no escribir un post al respecto. Y no solo por la crítica social que hace, que también, sino por el cambio que inevitablemente va a producir en la cosmovisión del mundo de Batman (DC Comics).

    Joker, la denuncia social

    Los no iniciados en la saga de Batman pueden ver perfectamente la película de Joker sin darse cuenta hasta casi el final de que están inmersos en la saga del justiciero multimillonario.

    Bruce Wayne, Batman, niño rico
    En Joker se observa como nunca la diferencia social entre Bruce Wayne y Arthur Fleck, el niño millonario que se convierte en Batman y el comediante precario con problemas de salud mental.

    Gotham City es exactamente igual que Nueva York, con su transporte público deteriorado, sus calles atestadas de vehículos, sus edificios casi en ruinas para pobres y, cómo no, las diferentes clases sociales, gobernadas por una élite minoritaria envuelta en corrupción a todos los niveles.

    Y dentro de esa sociedad capitalista se encuentra Joker, Arthur Fleck, un payaso precario subcontratado que tiene que actuar hoy aquí, mañana allí, al que sus compañeros de trabajo le hacen bullying y que aspira a ser monologuista.

    Patetismo de Arthur Fleck
    El patetismo de la casi totalidad de escenas en las que aparece Arthur Fleck hace sentir una compasión inmensa por su personaje.

    Joker y la salud mental

    Arthur Fleck, además, padece problemas de salud mental y cuando el ayuntamiento, como también ocurre en nuestros días con los sistemas de salud, recorta gasto social, es de los primeros en sufrir las consecuencias, pues se queda sin atención psicológica y sin medicamentos (demasiado parecido con la realidad, ¿no creéis?).

    La salud mental
    Las visitas de Arthur a la terapeuta son deprimentes. Y la poca ayuda que le prestaba, además, se la quitan.

    El problema de salud mental acompaña a Joker desde pequeño tras los abusos físicos y sexuales cometidos por la pareja de su madre, a la que él cuida hasta que descubre su pasado.

    Los problemas de salud mental parecen ser los detonantes de sus primeros homicidios a tres jóvenes ricos, trabajadores precisamente de la empresa de Thomas Wayne, exjefe y presunto padre de Joker. Pero estas muertes pronto se convierten en un símbolo de la revolución, pues los ciudadanos indignados por la desigualdad social hacen otra lectura de ellas.

    La revolución de Joker

    Así es cómo Joker pasa de ser el villano más o menos interesante de las películas de Batman a tener una entidad propia, revolucionaria, que lo eleva por encima del multimillonario justiciero y le da muchas razones de ser.

    Los seguidores de Joker son los precarios, los marginados que han intentado pertenecer a la sociedad, pero esta, especialmente sus clases más altas, los ha excluido de ella.

    Seguidores de Joker están contra la corrupción
    Precarios, marginados, excluidos… los seguidores de Joker tienen muchas razones para estar cabreados contra un mundo lleno de corrupción.

    Es imposible no empatizar con ellos y su revuelta. El sufrimiento del pequeño Bruce Wayne (Batman) al presenciar el asesinato de su padre y de su madre de repente es sobrepasado por toda una vida de miseria y dolor de un Joker que lo ha intentado de verdad, pero siempre se han reído de él y le han hecho sufrir.

  • Brexit, pesimismo, cambio climático y crisis en Years and Years

    Brexit, pesimismo, cambio climático y crisis en Years and Years

    El último gran éxito seriéfilo del año, Years and Years, parte del Brexit para ponernos en una incómoda y pesimista (¿tal vez sería más correcto decir “realista”?) prospección política en la que la crisis financiera y económica y los movimientos migratorios ocasionados por las guerras y el cambio climático actúan de manera directa sobre el presente cotidiano, encarnado en la familia Lyons.

    Brexit como punto de partida

    Una de las cosas que más impresiona y que a mí particularmente más interesante me ha parecido de esta coproducción entre dos gigantes como BBC y HBO es la visión panorámica que nos ofrece sobre los miedos y consecuencias que pueda traer el Brexit, cuya campaña lideró en 2016 el ahora primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson.

    El Brexit, según narran en Years and Years, dejaría a Reino Unido en un limbo entre las grandes potencias como Estados Unidos y Rusia, y afectaría directamente a la economía con la pérdida de confianza de los bancos, lo que supondría un corralito y la estafa y pérdida de los ahorros para miles de ciudadanos (los que todavía tengan la suerte de tenerlos en una realidad cotidiana cada vez más empobrecida).

    Por otra parte, el Brexit en Gran Bretaña, igual que la crisis financiera en Estados Unidos o en España, han supuesto un cambio en la manera de hacer política. Se ha perdido la formalidad y estamos contemplando el nacimiento de políticos ‘clown’ que cada día dicen una cosa distinta, que aparentan carecer de un programa e ideas sólidas y que solo buscan la notoriedad, salir en la prensa, aunque sea como el hazmerreír del momento.

    Corrupción política y moral

    Esta cuestión es uno de los puntos fuertes de Years and Years, que refleja en la figura de la empresaria bufón Vivienne Rook la decadencia y la corrupción política y moral de nuestros días (que levante la mano quien no ha pensado en al menos dos o tres personajes políticos populistas estadounidenses y españoles que se asemejen peligrosamente a este personaje).

    Rook, magistralmente interpretada por Emma Thompson (probablemente la mejor actriz de toda la serie, que en esto sí que flaquea un poco), llega al poder prometiendo imposibles y absurdos como juzgar a los CEOs de Google, Facebook y grandes redes sociales, y esconde sus verdaderas intenciones xenófobas y aporófobas.

    Corrupción moral y política en Years and Years
    Vivienne Rook es el personaje conductor de la corrupción moral y política en Years and Years.

    Vivianne Rook probablemente es el personaje mejor planteado de toda la serie, pues a través de sus intervenciones y ocurrencias podemos ver cómo funciona la ventana de Overton y cómo poco a poco se van colando en el rango de lo aceptable ideas políticas extremistas inaceptables.

    Ventana de Overton de ideas aceptables e inaceptables
    Vivianne Rook poco a poco va introduciendo en el debate político ideas como que quien tenga un CI bajo no pueda votar, es decir, introduciendo en el debate político en el rango de aceptables ideas antes inaceptables por extremistas.

    Algunos de los miembros de la familia Lyons, diversos en ideologías, identidades y orientaciones sexuales sucumben ante las promesas vacías pero divertidas de Rook y la apoyan formalmente en actos públicos y en sus votaciones, hasta que se dan cuenta de que han alzado a un auténtico monstruo.

    El Brexit como punto de llegada

    La verosimilitud de Years and Years radica en usar el Brexit y sus posibles consecuencias, así como la crisis financiera y el cambio climático dentro de los ejes que articulan el espacio – tiempo en la trama.

    Podemos creernos que dentro de 15 años haya tales inundaciones que media parte de la población en Gran Bretaña sea refugiada en su propio país. Podemos creernos, entre otras cosas porque ya lo hemos visto, que una familia pierda los ahorros de toda la vida por la bancarrota de un banco.

    Podemos creernos, también porque lo estamos viendo, que muchos trabajadores tengan que compaginar varios empleos precarios para apenas llegar a pagar un alquiler en piso compartido en la ciudad.

    Podemos creernos, ya que está sucediendo en nuestras mismas fronteras, que haya miles de refugiados e inmigrantes ilegales a los que se condene a la muerte por abandono y desatención.

    Igual que podemos creernos, porque pasa en muchos países, que una persona homosexual sea perseguida hasta el punto de tener que abandonar su casa y emprender un viaje a la miseria de ser refugiado en otro país que no te mata por tu orientación sexual, pero te deja morir por no haber nacido en él.

    Campos de concentración
    Los campos de concentración Otrora aparecen en Years and Years como consecuencia del Brexit, aunque cuando observamos los campos donde viven muchos refugiados tampoco hay grandes diferencias.

    Years and Years explora todos los escenarios posibles que se están planteando en nuestros días, incluido un ataque nuclear silenciado por las autoridades hasta el punto de que la gente llegue a olvidar que ocurrió, y eso es lo que la hace terrorífica, difícil de ver antes de irse a dormir si lo que se pretende es conciliar el sueño.

    Otra serie con final estafa

    Pero, como sucede en otras series británicas y europeas en general (en esto todavía no les ha afectado el Brexit a las producciones audiovisuales, ja, ja, ja), todo ese planteamiento futurista verosímil y bien desarrollado se destroza con una salida de tono y un final que rompe la verosimilitud y la coherencia de la serie.

    Y es que, en el último episodio, vemos cómo todo parece ser la narración de Edith, la hija mayor de los Lyons y activista ecologista, mientras está descargando su conciencia en la red para seguir viviendo como transhumana.

    Y no es el transhumanismo lo que rompe la coherencia, pues es un tema central a través de una de sus sobrinas, que se implanta nodos para convertirse en una persona robot, sino cómo se resuelven todos los conflictos planteados.

    Final estafa transhumanismo
    La posibilidad de descargar toda tu conciencia en la red es una de las hipótesis transhumanistas más fuertes y con las que más juega Years and Years.

    Optan por el efectismo y el optimismo, como si años de corrupción y represión pudieran solucionarse saltándose una valla con un camión, y se  rompe la atmósfera de distopía con una esperanza impostada.

    Otro final estafa
    Hay que ser iluso para creerse que todo un entramado político de corrupción y genocidio se supera con una escena de un camión irrumpiendo en un campo de concentración y retransmitiéndolo. Que se lo digan a Assange o Chelsea Manning si una filtración cambia algo.

    Es una lástima ver que Years and Years cae en el mismo disparate que antecesoras suyas, también distopías futurísticas y políticas como Utopia u Orphan Black, aunque hay que señalar que el viaje hasta el último episodio es bastante recomendable y que los debates que provoca son lo suficientemente interesantes como para no dejar de verla.