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  • Visiones de un futuro distópico en CaixaForum Barcelona

    Visiones de un futuro distópico en CaixaForum Barcelona

    La Convocatoria de Producción de la Fundación la Caixa de 2019 ha dado frutos realmente interesantes, como la exposición YWY. Visiones, del artista portugués Pedro Neves Marques, que se expondrá hasta el 26 de septiembre en CaixaForum Barcelona.

    Esta muestra es la primera exposición surgida de esta convocatoria de la Caixa y ha sido desarrollada en colaboración con el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de la Comunidad de Madrid, donde podrá verse simultáneamente en una versión casi idéntica.

    Producción la Caixa
    La exposición YWY. Visiones. Pedro Neves Marques, en colaboración con Zahy Guajajara en CaixaForum Barcelona.

    Visiones distópicas

    Pedro Neves, nacido en Lisboa en 1984, lanza una propuesta con un imaginario futurista y distópico en el que reflexiona sobre el género, el cambio climático, la tecnología, la ciencia ficción y la población indígena.

    En este escenario, el androide YWY, interpretado por la actriz y activista Zahy Guajajara, se mueve por un Brasil no muy lejano, dominado por las industrias extractivas y el ascenso del fascismo, y devastado por una catástrofe ecológica a través de seis obras, cuatro de ellas audiovisuales, una sonora y otra con textos murales.

    Exposición Visiones en la Caixa
    La exposición permanecerá abierta en CaixaForum Barcelona hasta el 26 de septiembre de 2021.

    A partir del personaje YWY, que en lengua tupí-guaraní significa “tierra” o “territorio”, surgen toda una serie de reflexiones sobre cosmologías indígenas, la relación entre lo tecnológico, lo humano y lo natural, la teoría poscolonial, el cambio climático, etc.

    Es un imaginario violento y con un estricto control por parte de la economía y la política, protagonizada por la corrupción. En este contexto, YWY pone en cuestión su condición de máquina, sintiéndose identificado con las plantas transgénicas, hablando de la frontera entre lo natural y lo artificial.

    Reflexión Visiones de Pedro Neves
    Pedro Neves reflexiona sobre la ecología, el género y la relación entre lo humano y lo artificial creando imaginarios futuristas en sus obras audiovisuales.

    Producción de la Fundación la Caixa

    La Convocatoria de Producción de la Fundación la Caixa tiene carácter bienal y está dirigida a todos los artistas interesados en producir una obra de arte. La ayuda se centra en facilitar los recursos necesarios para que la obra pueda hacerse realidad, con especial atención a los artistas jóvenes, como Pedro Neves, que hizo en 2017 hizo esta creación, aunque todavía no ha podido terminar de desarrollarla debido a la pandemia.

    La exposición en el centro cultural de la Caixa en Barcelona comienza con YWY, Visiones – Hekepé, una instalación sonora de 2020 en la que Zahy Guajajara realiza una explicación desde el punto de vista de las personas indígenas.

    Pedro Neves en Fundación la Caixa
    Pedro Neves Marques y Hetamoé, YWY, Searching for a Character Between East and West, 2020-21 © Pedro Neves Marques y Hetamoé.

    El centro del proyecto es una trilogía audiovisual en la que el personaje del androide YWY enlaza los distintos capítulos y que comienza en 2017 con el cortometraje Semilla exterminadora, que se inicia con una fuga en una plataforma petrolera que ha contaminado el mar, la tierra y el aire de la costa brasileña.

    El segundo capítulo de la trilogía, YWW, la androide (2017) es un retrato íntimo del personaje y aborda los derechos sobre el cuerpo, la infertilidad, el trabajo, los monocultivos, etc.

    Compañero de YWY, la androide es el vídeo Aprendiendo a vivir con el enemigo, también de 2017, centrado en el proceso sociopolítico de la historia, un documental sobre el proceso de transformación de la producción de soja en biodiésel. Como epílogo, en 2020, Pedro Neves crea la animación digital YWY, en busca de un personaje entre Oriente y Occidente.

  • La condena del ser humano en Raised by wolves

    La condena del ser humano en Raised by wolves

    Casi sin haberlo previsto, o desde luego habiéndoseme pasado por alto que se estaba gestando una producción así, ha caído en mis manos la maravilla de Raised by wolves, una serie de ciencia ficción en la que se nota la mano de Ridley Scott como productor ejecutivo y que aborda temas clásicos como las creencias religiosas y las guerras cainitas que constituyen la condena del ser humano.

    Aunque la serie, apuesta de HBO Max, ha sido creada por Aaron Guzikowski, como digo, se observan en ellas los conflictos y las oscuras inquietudes que han envuelto las mejores producciones de Ridley Scott, desde Blade Runner a Prometheus, pasando por Alien.

    La humanidad se condena a sí misma

    Uno de los temas centrales de Raised by wolves es la búsqueda por parte de los pocos supervivientes humanos que quedan de un nuevo planeta que pueda servir de hogar, una vez destruido el planeta Tierra por ellos mismos.

    El ser humano se condena a sí mismo.

    La guerra entre los creyentes de la religión Mitraica y los ateístas da lugar a este éxodo de los últimos humanos. Se trata de una guerra cruenta en la que los religiosos cuentan con una tecnología de destrucción impresionante que, como se verá a lo largo de la primera temporada (y como queda por desentrañar en la ya aprobada segunda entrega), tiene mucho que ver con las escrituras sagradas que les fueron entregadas no se sabe por quién…

    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados
    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados

    En este sentido, la configuración de la sociedad que realiza esta creencia se parece a la de The handmaid´s tale, aunque con una menor estratificación por sexos.

    Padre y Madre, androides que superan a los humanos

    En mitad de esa batalla entre creyentes y ateos, un programador de estos últimos captura a una Negromancer, el androide más mortífero de los religiosos, y modifica su código para convertirla en Madre en una misión en la que, junto con otro androide, Padre, tendrán que salvar a doce embriones humanos para crear una nueva civilización en la que no exista la idea de dios y todos los seres humanos convivan en paz, armonía e igualdad.

    Como es de esperar en una buena serie de ciencia ficción, los androides evolucionan rápidamente y van presentando cada vez emociones y pensamientos más complejos, dando lugar a situaciones en las que presentan mayor sensibilidad que los humanos que los rodean y los menosprecian mientras permanecen ciegos ante sus propios procesos de corrupción moral.

    Delirios de grandeza
    Marcus, un ateo infiltrado en las filas de los Mitraicos, experimenta delirios de grandeza y complejo de dios a su llegada al planeta.

    Madre, personaje icónico que representa la maternidad de manera sencilla a la par que despiadada, tiene su propio relato en el que va interactuando con otros seres que parecen habitar en ese nuevo planeta y que se va construyendo cargado de simbolismo y metáforas bíblicas.

    Blasfemia en Raised by wolves
    La búsqueda de un lugar para el nacimiento constituye un paralelismo casi blasfemo con el relato del nacimiento de Jesús en el cristianismo.

    La gran producción

    Otro de los aciertos de Raised by wolves es su impresionante calidad de producción, con una fotografía para quitar el hipo y un casting de actores perfectamente realizado, con Madre (Amanda Collins) perfectamente amorosa a la par que inquietante; Padre (Abubakar Salim), dulcísimo; un militar iluminado y megalómano, Marcus, perfectamente interpretado por Travis Fimmel (Ragnar Lothbrok en Vikings) y unos niños (Winta McGrath como Campion, Felix Jamieson como Paul) capaces de dar multitud de matices al papel que se les ha encomendado.

    Ternura y letalidad
    Amanda Collins interpreta a la perfección la sugerente combinación entre ternura y letalidad de su personaje.

    En cuanto a la estética, es lógico trazar paralelismos con Prometheus, pero me voy a permitir lanzar otra influencia, la del film polaco Na srebrnym globie (On the silver globe), una experiencia surrealista en tonos azules con muchísimos paralelismos en la trama con Raised by wolves. Quien no haya visto todavía ninguna de estas referencias, tiene por delante horas de aventura espacial y prosa poética por delante.

    Imágenes de la película polaca On the silver globe.

     

  • No, la última de Black Mirror no es una estafa

    No, la última de Black Mirror no es una estafa

    El título de mi post lo dice todo, supongo, pero ante tantas malas críticas a la última temporada de Black Mirror diciendo que si es una estafa, que si ha descendido la calidad, que si “ya no es lo que era” (el equivalente seriéfilo a “la maqueta molaba más”), siento un impulso irrefrenable por romper una lanza en su favor.

    Cada día más Black Mirror

    Quizá haya una discrepancia de base en todo este tema de Black Mirror, y es que un sector del público la ha visto como una serie especulativa sobre temas que nos afectan ahora y otros, además de esa parte, le hemos visto el carácter de ciencia ficción que tiene.

    Es la misma división que se establece entre quienes alucinaron con el primer episodio de la primera temporada, el del Primer Ministro que es obligado a tener relaciones sexuales con un cerdo, y quienes pensamos que ese capítulo es el más mediocre, inverosímil y peor narrado de toda la serie.

    En este sentido, la última temporada de Black Mirror continúa la senda de los episodios más scifi que ha tenido a lo largo de su trayectoria, con una puesta en escena que, además, incluye ciertos tópicos sobresimplificados por quienes aborrecen la ciencia ficción (“navecitas”, videojuegos, apocalipsis, robots…).

    Explorando el duplicado de conciencia

    El primer episodio de esta cuarta entrega, titulado USS Callister, explora la línea que comenzó en el espectacular episodio especial White Christmas, protagonizado por Jon Hamm. En él se especulaba sobre si los duplicados de conciencia y ADN podrían dar réplicas exactas de uno mismo que experimentaran idénticas emociones y se sintiesen atrapados eternamente en los dispositivos en los que estuvieran destinados.

    USS Callister constituye, además, una crítica a las personas cobardes que no son capaces de enfrentarse a los demás, pero albergan una oscura y déspota personalidad.

    Para los que somos gamers y/o estamos muy en contacto con el entorno de los videojuegos también es una denuncia del machismo y el autoritarismo de algunos gamers que se pueden ver en los juegos online.

    Mejor calidad que nunca

    Esta cuarta temporada en mi opinión ha sido la más compacta y homogénea en cuanto a la buena calidad de todos los episodios.

    Arkangel, donde una madre sobreprotectora hace uso de la tecnología para censurar lo que ve su hija y controlar todos y cada uno de los aspectos de su vida, no difiere mucho de la realidad que viven muchos hijos de padres cotillas que leen sus diarios y los espían continuamente. Mayor verosimilitud e inquietante cercanía a la realidad, imposible.

    Crocodrile, con puesta en escena de los famosos thrillers nordic noir, es una genialidad, no tanto por su concatenación de crímenes (que levante la mano quien no haya recordado la histriónica película Very bad things, con Christian Slater, viéndolo), sino por la presentación del “Corroborator”, el escalofriante artefacto que se conecta a tu cerebro y puede meterse en tus recuerdos, incluso aunque no quieras.

    Hang the Dj, quizá el que menos me ha gustado de toda la temporada, hace una exposición bastante elegante del futuro de las relaciones en la que sería la era postTinder.

    Metalhead, uno de mis favoritos de esta entrega de Black Mirror, me ha resultado aterrador por la verosimilitud de su planteamiento. Basta pasarse un rato investigando el estado actual de las armas autómatas para darse cuenta de que podría ser plausible el “arma definitiva” que nos aniquilase. El hecho de que sean pequeños robots con forma de perro lo hace todavía más perturbador.

    ¿Quién no ha pensado en los vídeos promocionales de Amazon con sus drones entregando los paquetes al ver a los protagonistas siendo atacados por robots que vigilan las mercancías?

    El ritmo de este episodio es trepidante y corta la respiración por momentos. Que sea uno de los que más críticas ha suscitado me resulta francamente extraño, casi tanto como los comentarios de la gente que dice que no le gusta The Leftovers.

    Y qué decir del último episodio, Black Museum, uno de los mejores capítulos en forma de autohomenaje a todos los cachivaches tecnológicos e historias distópicas posibles de Black Mirror, en el que también se explora lo retorcido de duplicar la conciencia de una persona a través de copias de ADN o transferencias a otros dispositivos.

    La trascendencia de Black Mirror

    Yo que siempre he pensado que me gustaría ser inmortal, incluso aunque tuviese que trasladar mi conciencia a un robot cuyo cuerpo no pereciera o pudiese ser reparado constantemente, estoy empezando a temer que mi sueño utópico puede ser en realidad una eterna pesadilla.

    Y todas estas reflexiones trascendentales las ha provocado Charlie Brooker, él solito con sus guiones tortuosos, lanzando hipótesis como los grandes escritores de ciencia ficción.

    Ahora que están emitiendo los relatos cortos de Philip K. Dick, de los que hablaré en otro post, se puede ver que muchos episodios de Black Mirror, entre ellos los emitidos esta temporada, superan con creces el nivel del prolífico escritor de Chicago.  A ver qué otros creadores superan ahora mismo algo así.

    Así que sí, brindo por muchos años más de Black Mirror con esta calidad.