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  • Kalifat, propaganda y terrorismo islamista en Suecia

    Kalifat, propaganda y terrorismo islamista en Suecia

    Unos años después de la presunta y esperemos definitiva derrota del Daesh llega a través de Netflix a nuestras pantallas Kalifat, una serie sueca en tono de thriller sobre cómo el ISIS fue captando jóvenes europeos, segundas generaciones de inmigrantes, para irse al Estado Islámico.

    Kalifat es una respuesta para quienes, como yo, nos hemos estado preguntando durante mucho tiempo cómo era posible que adolescentes que viven en países donde se respetan los derechos humanos elegían dejar atrás a sus familias para dar, literalmente, su vida por el proselitismo islamista.

    Kalifat, los hechos reales

    Y es que, aunque la historia esté narrada a modo de thriller, la base de cómo operan los reclutadores de jóvenes está inspirada en hechos reales.

    El perfil del extremismo islamista
    El perfil del extremismo islamista y la captación de adolescentes para la causa es el tema principal de Kalifat.

    Así, “El Viajero”, Ibbe, profesor asociado del instituto, sería como una de esas figuras carismáticas y persuasivas que lograron convencer a sus pares para unirse a la causa del Daesh y que eran o bien hermanos mayores que habían estado en Siria, o bien compañeros de instituto  o influencers.

    terroristas alienados
    Los jóvenes procedentes de familias desestructuradas son más proclives a caer en este tipo de alienación.

    Porque el Estado Islámico desarrolló una enorme propaganda audiovisual que difundió a través de canales de YouTube. Hasta llegó a tener su propio magazine, al estilo de las revistas que triunfan entre los adolescentes. En este sentido, puede decirse que fue el primer grupo religioso radical en utilizar y dominar las herramientas digitales para el proselitismo.

    reclutamiento de adolescentes en Kalifat
    Las policías europeas señalaron hace tiempo que en muchos casos el adoctrinamiento se realizaba a través de Internet, cuando los adolescentes pasaban mucho tiempo en sus habitaciones solos con el ordenador o el teléfono móvil y entraban en contacto con los reclutadores.

    Cuando Ibbe recluta a las adolescentes Sulle, desilusionada y bastante crítica con la política sueca, su hermana Lisha y Kerima, procedente de una familia desestructurada con un padre alcohólico y maltratador, lo hace enviándoles vídeos en los que los islamistas son presentados como heroicos valientes que están extendiendo la ley de Dios, una guerra santa por la que van a ser premiados en la eternidad, como hacían los adoctrinadores que se llevaban a adolescentes al Daesh.

    reclutadores Kalifat
    La red de captación de Kalifat engañaba a las jóvenes haciendo creer que iban a vivir en un paraíso de palmeras y fuentes cristalinas. Nada más lejos de la realidad.

    Sulle, Lisha y Kerima, como otros muchos y otras muchas jóvenes que fueron convencidos por estos radicales, se sentían especiales y habían desarrollado un sentimiento de pertenencia, fundamental en esas edades. Ni los padres de Sulle y Lisha, inmigrantes que no practicaban el Islam, podían salvarlas.

    Kalifat, el thriller

    La otra parte de Kalifat, bien estructurada y narrada, es la que incluye ficción en formato thriller en el que Fátima, una agente del servicio secreto de Suecia de origen bosnio, recibe información sobre unos atentados que van a tener lugar en el país.

    La fuente es Pervin, una adolescente sueca, hija también de inmigrantes, que fue engañada para ir al Estado Islámico y, tras sufrir violencia machista, violaciones y todo tipo de represión, decide que quiere irse de allí para salvar a su hija, Latiffa.

    Suspense en Kalifat
    El corazón en un puño cada vez que Pervin tenía que vigilar a su marido y a sus compañeros para dar información a Fátima.

    Las peripecias que tiene que hacer Pervin para poder hablar con teléfono (prohibidos para las mujeres) con Fátima y enterarse de los planes de los atentados mantienen al espectador en un continuo sobrecogimiento.

    Por su parte, Fátima realiza ciertos descubrimientos que apuntan a una posible corrupción de su jefe, Nadir, que podría estar compinchado con Abu Jibril, imán referente del marido de Pervin y sus compañeros de brigada islamista.

    Para ser una serie del norte de Europa, que suelen tener excelente calidad pero muchos finales estafa, hay que señalar que, a excepción de un par de trampas del guion demasiado obvias hacia el tercer o cuarto episodio, logra mantener una excelente calidad.

    Escena estafa en Kalifat
    La serie flojea en este único punto, a partir del cual pensé que iba a ser otra estafa, pero, afortunadamente, no es así.

    Con un final nada halagüeño en el que se demuestra que nadie gana en este juego, Kalifat cierra una primera temporada que probablemente no se continúe, aunque críticos y admiradores están reclamando más entregas.

  • El entramado de Dark, el culebrón scifi

    El entramado de Dark, el culebrón scifi

    No he querido escribir sobre Dark nada más terminar de verla porque es de esas series que hay que rumiar para saber si te ha gustado o si realmente te ha parecido una estafa. Pero, a pesar del tiempo que ha pasado desde que la acabé, mi veredicto final es inconcluso, pues por una parte considero excesivo el entramado que se crea entre los personajes, pero, por otro, valoro muy positivamente los temas que incluye.

    El entramado genealógico

    Tras tres temporadas dando vueltas en el tiempo, con paradojas en las que jóvenes se convierten en sus propios abuelos y abuelas, el cierre ha sido bastante claro, si bien deja la sensación de que para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

    Entramado genealógico
    Hasta los propios personajes realizan sus propios árboles genealógicos para descifrar el entramado.

    Cuando para comprender una producción audiovisual hay que recurrir a esquemas externos que expliquen las conexiones entre los personajes porque absolutamente todos los espectadores están perdidos es que algo no has narrado bien (en general aplico lo mismo a las obras de arte: cuando ves las Pinturas Negras de Goya, seas un adulto que conoce la historia o un niño de 4 años, te impresiona. Si tienes que ver una obra de arte contemporáneo con un folletito que te la explique porque no te causa ninguna emoción, la factura es mediocre).

    Si en la segunda temporada la trama y la relación entre los personajes se complicaba cada vez más, en la tercera, con la inclusión de un mundo nuevo, la dificultad para seguirla ha sido una tónica entre la mayor parte de sus admiradores, entre los que, pese a todo, me incluyo.

    La parte filosófica

    El exceso de entramado y relaciones de culebrón entre los personajes, sin embargo, se compensa con un aspecto filosófico marcado por el determinismo y la falta de libre albedrío. Y es que, aunque el camino de la mayor parte de los personajes está empedrado de buenas intenciones (como el del infierno, según dice el refrán), nada de lo que hagan les va a salvar de su propia naturaleza… y destino.

    Adán y Eva, la mayor referencia bíblica en Dark.
    Adán y Eva, la mayor referencia bíblica en Dark.

    En Dark hay un gran número de referencias bíblicas, entre las cuales destaca la presencia de Adán (Jonas) y Eva (Martha), cuyo amor está marcado por la fatalidad y nace en sí mismo de un pecado que ellos piensan que es otro, pero cuya verdad no se revela hasta el final de la serie.

    Un detalle filosófico importante lo constituye también el mito de Ariadna. La protagonista, Martha Nielsen, aparece representando su papel en el instituto, y representa simbólicamente el mito griego en el que Ariadna, hija del rey Minos, que tenía encerrado en un laberinto al Minotauro, entrega a Teseo un ovillo para que, una vez dentro, fuera desenrollándolo y pudiera indicarle el camino de regreso. Teseo sería Jonas, y entre ambos tendrían que resolver el laberinto temporal que constituye Dark.

    Inquietantes personajes de la tercera temporada
    Los inquietantes personajes que aparecen en la tercera temporada se desvelan al final…

    No quiero extenderme más porque esta serie es importante verla sin spoilers para poder disfrutar del entramado que se va tejiendo y la confusión reinante, en una atmósfera densa, oscura y muy bien conseguida. Porque, todo hay que decirlo, Dark está muy por encima de muchas de las producciones de Netflix con esta temática fantásticascifi.

    Escena aterradora en Dark
    La ambientación es más cercana al terror que al scifi, y está muy lograda.

    Como bonus track sí voy a anunciar que los creadores de esta producción alemana, Bo Odar y Jantje Friese, han comenzado con la misma plataforma el rodaje de su nueva serie, 1899, que seguirá a los pasajeros de una embarcación que está cruzando el Atlántico, desde Londres a Nueva York, en busca del Nuevo Mundo.

     

  • Excesos de la última temporada de 13 Reasons Why

    Excesos de la última temporada de 13 Reasons Why

    Concluida ya 13 Reasons Why, una de las series adolescentes con mayor audiencia de Netflix, podemos señalar que sus dos últimas temporadas, y en especial la final, han sido un cúmulo de excesos e inverosimilitudes que incluso han impedido que se cumplan las expectativas de suspense.

    Excesos de tramas y muertes

    A este reducido grupo de adolescentes del Liberty High School que protagoniza la serie le ocurren demasiadas cosas, incluso para ser Estados Unidos, el país distópico donde una gran cantidad de centros escolares han sufrido tiroteos y niveles de violencia extremos.

    Violaciones, suicidios, drogas, homicidios, cárcel, VIH… son demasiados problemas para una sola pandilla de ocho chavales y chavalas. Muchas de las tramas se han metido con calzador por el empeño en continuar la exitosa producción cuando esta podría haber terminado perfectamente en su segunda entrega.

    Excesos de problemas
    Sí, Clay, los guionistas se han pasado presionando a los personajes de esta serie. Afortunadamente la vida, aunque es muy dura, no suele concentar tantísimas desgracias.

    Una de estas historias irrelevantes ha sido la del simulacro de tiroteo con disparos de balas de salva y sin avisar a los profesores. Sin duda dio mucho pie a cuadros de ansiedad, confesiones y escenas que generaban mucho drama, pero es complicado creer que en un centro donde están teniendo que enfrentar tantísimas desgracias vayan a poner a estudiantes y, sobre todo, a docentes en esta situación.

    La estafa del VIH

    Uno de los mayores excesos de los guionistas, en una opinión que comparten conmigo un montón de críticos y, además, expertos en VIH/Sida ha sido la muerte final de Justin Foley, en menos de diez días, por una neumonía complicada por un sida que nadie le había visto.

    Sida estafa de Justin
    La justificación de este último episodio flojea y hace que afloren críticas desde diversos sectores sociales, lógicamente decepcionados por este tratamiento tan anticuado de esta enfermedad.

    Afortunadamente la investigación y el tratamiento de este virus está tan avanzada que estas escenas rocambolescas que se mostraron en un excesivamente largo último episodio son cosa del pasado. A un adolescente como él, heroinómano y que ha vivido y se ha prostituido en las calles, al ser adoptado por esa familia de clase media se le habrían hecho unas pruebas y se le habría puesto un tratamiento. Y aunque no se le hubiese puesto, habría tardado como mínimo una década en desarrollar la enfermedad.

    Estafa con la muerte de Justin Foley
    Toda la moralina generada con el último episodio sobraba, pero por alguna razón que no comprendemos, guionistas y productores sintieron la necesidad de este exceso de metraje.

    Pero los creadores de 13 Reasons Why vieron necesaria esta estafa a los fans para moralizar sobre las irresponsabilidades de Foley, personaje al que la vida no le podía ir bien después de todos sus excesos vitales. Había que castigarlo.

    Estafa del último episodio
    El último episodio, además de excesivamente largo y repetitivo, se convierte así en una estafa a los fans.

    Un drama completamente innecesario teniendo en cuenta que a lo largo de las cuatro temporadas habían fallecido por diversas y terribles circunstancias otros cuatro alumnos de la misma promoción. Pero no pudieron resistirse a hacer un último episodio lacrimógeno, destinado quizá más al público adolescente que a los adultos que, ilusos de nosotros, nos enganchamos a la serie.

    Los excesos positivos

    Pero no todo ha sido tan negativo en estas dos últimas temporadas de 13 Reasons Why. La deriva autoritaria de padres y equipo directivo del centro, que ya no saben cómo abordar todos los problemas y los secretos que tienen sus hijos, sirve para poner sobre la mesa el debate sobre la vigilancia y el control de los menores y cuáles son sus límites.

    Opresión a los menores
    Hay que reconocer que Clay tiene algunas frases antológicas en esta temporada.

    En este sentido, un tema principal de esta temporada ha sido la opresión que el sistema educativo ejerce sobre los jóvenes y cómo esta puede llegar a influirles hasta conseguir que se desestabilicen mental y psicológicamente o lograr el efecto Pigmalión, es decir, que terminen comportándose como se espera de ellos. Si se cree que son unos criminales, terminarán siéndolo.

    Control y espionaje a los menores
    Cuando presionas hacia a un lado a un adolescente, probablemente salte por el otro.

    Otra cuestión muy interesante es el racismo. Las escenas en las que se ve cómo policías y vigilantes de seguridad discriminan y tratan con violencia a los estudiantes latinos reflejan una realidad social estadounidense que todos hemos podido comprobar en las noticias internacionales.

    Asimismo, me ha gustado que hayan incluido escenas cotidianas de relaciones homosexuales, contribuyendo a normalizarlas entre los más jóvenes.

    Relaciones homosexuales
    El baile de graduación es el elemento adolescente más ñoño que puede haber en una serie de estas características, pero tengo que reconocer que me ha hecho ilusión que los reyes del mismo hayan sido una pareja de chicos.

    Supongo que para los que estamos ya creciditos será una serie que pase sin pena ni gloria, pero espero que para los más jóvenes sirva para ser más tolerantes y no dejarse llevar por los prejuicios.

    Como bonus track (nunca mejor dicho) para los seguidores que no hayan indagado mucho en los actores de 13 Reasons Why, una canción de Wallows, el grupo de Dylan Minnette, el actor que encarna a Clay.

  • Maternidad enfrentada, clasismo y racismo en Little Fires Everywhere

    Maternidad enfrentada, clasismo y racismo en Little Fires Everywhere

    Little Fires Everywhere (Hulu) va a ser, sin duda, una de las series más aclamadas de 2020. Y es que la adaptación de la novela de Celeste Ng. que lleva el mismo título tiene todos los ingredientes para triunfar: la maternidad vivida desde dos perspectivas socioeconómicas completamente distintas colisiona en el espacio y en el tiempo y genera pasiones y fuegos difíciles de aplacar.

    Maternidad enfrentada
    Por momentos parecía que iban a poder llevarse bien…

    He tratado de hacer el mínimo spoiler, pero haberlos, haylos, así que ten cuidado si no la has visto ya.

    El sello de calidad de Reese Witherspoon

    El principal motivo por el que me decidí a ver Little Fires Everywhere es por la participación de Reese Withespoon en la producción y el papel de protagonista, tareas que comparte en esta ocasión con Kerry Washington (Scandal).

    Witherspoon busca cuidadosamente los guiones para producir y protagonizar y hasta la fecha no ha defraudado ni una sola vez, como hemos visto con Big Little Lies y The Morning Show.

    En esta ocasión, como en las otras dos anteriores, la serie trata de los personajes de dos mujeres fuertes, inteligentes, enfrentadas por su manera de experimentar la maternidad, que a su vez está condicionada por sus diferencias étnicas, de clase social y culturales.

    Racismo y clasismo
    Elena intenta ser igualitaria, pero su propia educación y trayectoria vital la llevan a ser constantemente racista, homófoba y clasista.

    Una maravilla de guion en el que se exponen las dimensiones poliédricas de la maternidad, las relaciones familiares y las proyecciones profesionales de las mujeres que se deciden a tener hijos.

    Maternidad enfrentada

    Elena Richardson (Witherspoon) parece una madre y esposa perfecta, pero en realidad está muy decepcionada con sus propias decisiones y ha tenido que deshacerse de muchos sueños e ilusiones por el camino para poder criar a sus cuatros hijos.

    Periodista de vocación y profesión, se ve relegada a un periódico local sin apenas lectores, a la sombra profesional de un esposo por el que no siente ninguna pasión y que ha llegado al culmen de su carrera como abogado.

    Esa amargura es la que la lleva a obsesionarse con Mia Warren (Washington), una misteriosa mujer que lleva una vida nómada con su hija de 15 años, Pearl, y que aterriza en la zona residencial Shaker Heights, donde viven Elena y su familia.

    Mia Warren es una artista reconocida en Nueva York y para todo aquel al que le interese el arte contemporáneo (no a Elena, por supuesto), pero compagina su carrera con otros trabajos temporales como camarera.

    Mia y Pearl

    Elena decide alquilarle uno de los pisos que heredó de su familia y a partir de ahí se establecen complicados lazos entre ambas familias.

    La vida de Elena y Mia no ha podido ser más diferente y, sin embargo, ambas comparten una carga que las lleva a actuar de una manera que solo puede conducir al enfrentamiento entre ambas.

    No hay maternidad idílica

    Uno de los puntos fuertes de Little Fires Everywhere es aportar distintas visiones de un fenómeno complejo y heterogéneo como es la maternidad, pero desde el prisma de los sacrificios y las renuncias que tienen que hacer las mujeres.

    También aborda las relaciones complicadas que se establecen con los hijos, especialmente los adolescentes, y la dificultad para criarlos sin que terminen viéndose afectados y traumatizados por los traumas de sus progenitores.

    En este caso, las mentiras y los secretos de Mia perjudicarán eventualmente su relación con Pearl, y las exigencias y las presiones de Elena harán que sus hijos tomen decisiones extremas.

    Maternidad en los márgenes

    Dentro de este extenso y jugoso tema que es la maternidad, Little Fires Everywhere trata desde todos los ángulos algunos de sus aspectos más polémicos y menos visitados: el abandono de bebés, las adopciones y la gestación subrogada.

    Corrupción y compra de bebés
    Todas las madres tienen sus dificultades y todas tienen sus razones y sus errores. Una gran moraleja de esta serie.

    Poniendo todas las cartas sobre la mesa y haciendo un panorama comprensivo con todas las partes, se posiciona abierta y a la par sutilmente contra el alquiler de vientres y la visión un tanto corrupta que tienen ciertos sectores sociales de que todo lo que uno desea, incluido un niño o una niña, se puede obtener con ayuda del dinero.

    Los ganadoresTodos los personajes tienen claro quiénes son los que siempre ganan, y no son los pobres, aunque la desdicha es transversal a todas las clases sociales.

    Shaker Heights, la doble moral estadounidense

    Little Fires Everywhere no podía ser tan magnífica si no se hubiese elegido tan bien el enclave en el que ambientarla. La urbanización de Shaker Heights presume de su integración racial, en la que la abuela de Elena jugó un papel clave, según recuerda constantemente su personaje.

    Contraste clase social
    El coche de Mia llama tanto la atención que la primera interacción que Elena tiene con ella, sin que esta jamás lo sepa, es llamar para alertar a la policía.

    Pero, ¿fue tan idílica esa convivencia? Rebuscando en la hemeroteca, Mia pronto encuentra los conflictos y disturbios raciales, hasta el punto de que para que los blancos aceptasen la integración y tener vecinos afroamericanos hubo de sobornárseles con dinero. La corrupción moral disfrazada de tolerancia y modernidad.

    Hipocresía y corrupción moral
    La hipocresía en Estados Unidos es tal que para entrar en Yale hay que hacer una redacción sobre las dificultades sociales que haya tenido el candidato o la candidata. Como si Yale fuese una universidad accesible.

    La discriminación racista y clasista en Shaker Heigths aflora de múltiples formas: en el instituto, aparente lugar de igualdad de oportunidades, impidiendo que estudiantes afroamericanos se apunten a clases avanzadas de las asignaturas; en las relaciones personales, negando e invisibilizando vivencias, y con mucha incomprensión en general hacia la diversidad, incluida la orientación sexual.

    Little Fires Everywhere engancha por múltiples razones desde el primer episodio y a medida que transcurre no solo consigue mantener el suspense, sino que cada vez se vuelve más y más interesante y profunda. Una miniserie para no perderse.

  • 13 Reasons Why, de víctimas a verdugos

    13 Reasons Why, de víctimas a verdugos

    Ahora que están saliendo muchísimas y  muy tristes noticias sobre acoso escolar, no puedo evitar acordarme de 13 Reasons Why y su tercera temporada, de la que no había escrito todavía, y que me parece muy interesante desde un punto de vista ético y sociológico, pues es la transformación de las víctimas en verdugos.

    Víctimas no resarcidas

    No quiero empezar un párrafo más sin avisar de que voy a destripar la serie, así que, si todavía no la has visto, estás a tiempo de frenar en seco y evitar males mayores.

    Si en la primera y segunda temporadas de la serie nos quedábamos con la sensación de impunidad, de escarnio a las víctimas, a las que, como solemos ver en muchas ocasiones también en nuestro país, se las juzga desde un punto de vista moral y se las responsabiliza de las acciones delictivas de sus agresores, en esta cambian las tornas.

    Mundo adulto ajeno
    El mundo corrupto adulto permanece ajeno a todos los problemas que les pasan a los adolescentes.

    Esos y esas adolescentes del Liberty High School, víctimas que se han visto afectados y perjudicados, en mayor o menor medida, por el machismo e, incluso, la sociopatía de alguno de sus compañeros, dan la vuelta a la tortilla y terminan tomándose la justicia por su mano.

    La hasta ahora última entrega de 13 Reasons Why nos muestra a estas víctimas cohesionadas entre sí y dispuestas a resarcir a la difunta Hanna Baker y a todas aquellas personas que hayan sido agredidas, abusadas y violadas por Bryce Walker y su amigo Montgomery de la Cruz.

    Encubriendo delitos y juzgando por su cuenta
    Desprotegidos, los adolescentes de 13 Reasons Why se ven abocados a ser ellos mismos policía y jueces.

    Sucede, además, que al verse desprotegidas por la policía y las autoridades adultas, estas víctimas se ven en la necesidad de decidir ellas qué hacer con los culpables. Emiten juicios y condenas, organizan rehabilitaciones en función de cómo se sienten y al final les sucede como al propio sistema. La corrupción moral imperante ya se ha apoderado de ellas.

    Justicia por su mano
    Ellos deciden a quién condenan y a quién rehabilitan. La corrupción imperante ya se ha apoderado de ellos.

    De verdugos a víctimas

    De la misma manera que observamos cómo entre todos realizan y cubren dos crímenes, la serie nos ofrece una visión más global de cada una de las partes.

    Bryce, reflexivo sobre sus delitos
    A lo largo de toda la temporada vemos a un Bryce reflexivo, que se arrepiente de sus delitos.

    Todos los chavales son a su vez víctimas y verdugos, todos tienen sus conflictos y todos tienen sus razones.

    En el caso de Bryce, esta temporada se nos muestra su faceta más íntima y personal, sus miedos, sus incertidumbres, el rechazo que sufre por parte de padre y sus deseos de mejorar como persona e intentar compensar el daño que ha hecho.

    Impunidad y culpa
    A pesar de la impunidad, Bryce siente la culpa debido al rechazo de sus amigos. Se da cuenta del daño que ha hecho y quiere repararlo.

    En el de Montgomery de la Cruz, el espectador logra comprender (que no justificar) toda esa violencia que va distribuyendo por el mundo debido a las continuas palizas de su padre, ante el cual tiene que reprimir su orientación sexual.

    Pero los personajes ya no son niños, están en el proceso de llegada a la vida adulta, en la que a veces ya no vale con un “lo siento” o un arrepentimiento, especialmente si el daño es tan grande que se ha llevado, incluso, vidas por delante.

    Angustia y dolor de la madre
    La angustia y el dolor de la madre humanizan también la figura de Bryce.

    Y es así cómo la serie nos narra cómo, debido fundamentalmente a la dejadez y la injusticia de la administración judicial, que desampara a los y las adolescentes, se frustra cualquier tipo de redención para los verdugos y de justicia para las víctimas.

    El resultado es una escala de grises muy interesante. Veremos si en la cuarta, que parece que va a ser la última, se corrige un poco la corrupción del sistema y se hace un poco de justicia.

  • Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Terminada la primera y hasta ahora única temporada de Euphoria (no sé cómo esperé tanto para verla), puedo afirmar que la posiciono directamente en el ranking de las diez mejores series de todos los tiempos. Por diversas razones, pero sobre todo, por plasmar la realidad en la que viven inmersos los jóvenes, rodeados de presión y en un mundo que no parece tener mucho futuro.

    Jóvenes en una olla a presión

    La sensación que más acompaña durante todos los episodios es el desasosiego, el continuo sobresalto y la presión a los que están sometidos los jóvenes protagonistas (sobre todo las jóvenes protagonistas, en femenino) dista mucho de la adolescencia que tuvimos quienes nacimos en los 70.

    Jóvenes que sufren machismo
    Algunos personajes, como el de Cassie, sufren continuamente abusos y machismo por parte de sus compañeros.

    Si bien teníamos nuestros propios problemas derivados de la adolescencia, conviene recordar que creíamos tener un buen futuro por delante si hacíamos todo correctamente, es decir, si nos aplicábamos y utilizábamos el instituto como trampolín a la universidad o a un trabajo. Porque, de aquella, había la esperanza de encontrar trabajo incluso si abandonabas los estudios.

    El trasfondo de Euphoria es el de un mundo cada vez más decrépito, contaminado, frívolo y extremista en el que los jóvenes van a tener que desenvolverse sin ninguna herramienta, porque los adultos no sabemos qué va a pasar, ni lo podemos intuir, a todos los niveles, empezando por el más fundamental, como es la supervivencia de nuestro entorno con el cambio climático.

    Jóvenes en la era de las redes sociales

    Las jóvenes que protagonizan Euphoria, además de sufrir el machismo, el clasismo, la transfobia y la gordofobia, ven incrementada la presión por las omnipresentes redes sociales y un entorno de Internet cada vez más peligroso para ellas.

    Ciberbullying, acoso sexual, violaciones, corrupción de menores, violencia de género y bullying son el pan de cada día para estas adolescentes a las que les cuesta pensar en su futuro porque apenas ven cómo salir de su presente.

    Corrupción adulta en Euphoria
    Sin duda, lo que más afecta a las vidas de los y las jóvenes de Euphoria es la corrupción adulta.

    La serie narra a la perfección los actos de culpabilización de comportamientos de chicas que, sin embargo, son bien vistos en sus congéneres masculinos, y cómo sus sentimientos y pensamientos más profundos importan poco a unos compañeros de instituto que las ven como y tratan como objetos de su propiedad.

    El acceso al uso de aplicaciones de todo tipo para tener citas, e incluso las de servicios sexuales, se presenta en toda la magnitud del problema. ¿Qué está haciendo y con quién tu hijo o hija adolescente con su móvil?

    Los padres se presentan todos bastante ajenos a las vidas de sus jóvenes retoños, pero a la luz de los testimonios de profesores que circulan por las redes, parece un reflejo desgraciadamente fiel de la realidad.

    ¿Cuáles son sus opciones? ¿Deberían controlar los teléfonos de sus hijos? La respuesta la da la propia serie con su guion. En mi opinión, un sí rotundo. Y ya no solo por lo que se puedan hacer entre ellos, sino porque hay todo un submundo de depredadores adultos acechándolos.

    Corrupción de adultos afecta a los jovenes
    La historia de abusos y corrupción del padre de Nate es probablemente la más escalofriante de toda la serie.

    Delicia audiovisual

    Euphoria es, además de un producto generacional, una maravilla del buen hacer audiovisual. Planos originales y atrevidos y una banda sonora trepidante, con canciones y ritmos contemporáneos muy bien elegidos (me quito el sombrero ante lo bien traído que está el “Malamente” de Rosalía en uno de los episodios) son señas de identidad de esta serie.

    Hasta el maquillaje que llevan las protagonistas en cada escena responde a necesidades del guion para plasmar sus emociones.

    Maquillaje de Jules en Euphoria
    El maquillaje de Jules, probablemente el más llamativo de toda la serie, aunque casi todas las protagonistas llevan su propio y marcado estilo particular, va transformándose a medida que la desesperación se apodera de ella.

    Otra cuestión muy positiva a nivel narrativo es que rompe con muchos tabúes sobre la adolescencia, adentrándose sin pudor en relaciones tóxicas, conductas sexuales, identidades de género, consumo de drogas, etc. y presentando las distintas aristas que tienen, sin maniqueísmos, pues no todas las conductas sexuales adolescentes son perjudiciales para ellos, ni todo el consumo de drogas tiene que ser abusivo, como sí le pasa a Rue, pero no le ocurre, por ejemplo, a las amigas de Jules.

    Relación entre Jules y Rue
    Se agradece, y mucho, que se presenten relaciones normalizadas y profundas entre personajes femeninos con distintas identidades de género.

    En definitiva, Euphoria es una serie sobre jóvenes desde una perspectiva muy profunda y con una calidad que dista mucho de las típicas series sobre adolescentes a las que nos tienen acostumbrados las cadenas de televisión.

    Una vez más, bravo por HBO. Esperamos ansiosos la próxima temporada.

     

  • Por qué 13 Reasons Why tendría que hacernos pensar

    Por qué 13 Reasons Why tendría que hacernos pensar

    Llevo unos días de maratón de 13 Reasons Why de Netflix y he de confesar que me está haciendo pensar mucho, y sobre temas que además están muy candentes ahora mismo.

    Para quien no la conozca todavía, se trata de una serie en la que Hanna Baker, la protagonista, una adolescente de 17 años, se suicida, dejando varias cintas de audio en las que expresa por qué. Cada una de las cintas, dedicada a un compañero, amigo e, incluso, a un profesor, contiene qué ha hecho la persona en cuestión para que Hanna termine dejando de confiar en sí misma y en el ser humano como para dejar de seguir viviendo.

    Las sucesivas historias que va narrando y las relaciones que mantiene con su entorno llevan inevitablemente a reflexiones de bastante calado sobre el mundo que nos rodea. Porque, si bien es cierto que la serie está ambientada en Estados Unidos, donde el tema de la popularidad en los institutos alcanza cotas demenciales, en España, como vemos cada día en las noticias, o como nos cuentan asociaciones como IAPAE (desde aquí mi más sincero apoyo a Rafa Romero y su lucha quijotesca por los niños en Andalucía), esto también está pasando.

    Pensar sobre el acoso en los centros escolares

    Esta serie de adolescentes, protagonizada a su vez por chavalitos que no superan los 20 (no como en alguna que otra serie española, je, je, je), comienza su segunda temporada con los actores explicando que son eso, actores, y que si algún adolescente que está viendo la serie está atravesando una situación similar, por favor lo comunique a su familia o a alguna otra persona adulta de referencia.

    Reconozco que, cuando lo vi, un escalofrío me recorrió el cuerpo, porque es cierto que hay en estos momentos miles, millones de niños y adolescentes en todo el mundo que sufren en sus carnes el acoso escolar, tanto por parte de compañeros como por parte de profesores, o de ambos.

    Y ya sé que #notallteachers, pero la cantidad de profesores que se ríen, insultan y marginan a alumnos solo porque no son todo lo normativos que ellos querrían es alarmante incluso aunque fuese uno solo el que lo hiciera, que no es el caso.

    La estafa de la justicia. Testigos del caso de Hanna Baker
    En el juicio de la madre de Hanna contra el instituto desfilan una y otra vez como testigos alumnos que han sido a su vez acosadores y acosados.

    Tenemos que pensar seriamente por qué no se puede garantizar la seguridad de los alumnos de un centro, a nivel físico y psicológico, y por qué se están produciendo todos estos casos de acoso. Si proviene de la educación familiar, la social que está en todas partes (televisión, anuncios de publicidad, mentalidad e ideología imperante) o de la propia estructura del sistema educativo.

    Y hay que pensar con detenimiento qué podemos hacer para que un niño o una niña que se sienten acosados no reciben la atención que necesitan hasta el punto de llegar, como ha pasado en varias y tristísimas ocasiones, a suicidarse, como la protagonista de 13 Reasons Why.

    Pensar sobre la corrupción judicial

    La serie nos remite, asimismo, a otro debate que está presente en todos los medios, como es el del machismo y la corrupción de la administración judicial, en un sentido no sé si tanto legal como desde luego que moral, pues se están dando condenas ridículas a hombres que han drogado y abusado de las amigas de su hija, de sus propias nietas, de mujeres a las que han agredido por la calle, etc.

    En este clima de impunidad judicial que parece imperar, el poso que queda es que agredir a una mujer, sea verbal o físicamente, es algo permitido y excusado, y son ellas quienes, en caso de denunciar, son sometidas a juicio.

    Esto mismo ocurre en la segunda temporada de 13 Reasons Why, en la que la madre de Hanna, que ha interpuesto una denuncia contra el instituto Liberty, al que acudía su hija, tiene que ver cómo cada día la abogada defensora del instituto somete a escarnio y juicio a su hija, a la que, por hacer las mismas cosas que en un chico estarían permitidas y bien vistas, se la califica de muy malas maneras.

    No puedo evitar acordarme de la víctima de “La Manada” y cómo la defensa de los agresores contrató a un detective para comprobar si esa chica estaba traumatizada en función de parámetros como si seguía saliendo a la calle, yendo a restaurantes o viajando. Porque para la administración judicial, y para la sociedad, una víctima ha de ser poco menos que una beata, y que haya bebido, que lleve una determinada ropa, que haya consentido en un momento inicial, todo eso son provocaciones y, por tanto, atenuantes para el violento agresor.

    Corrupción judicial contra las víctimas
    La madre de Hanna Baker observa cada día cómo el juicio para depurar responsabilidades por parte del instituto se ha convertido en un linchamiento contra su hija.

    Cuando veo a la abogada defensora del Liberty preguntar a los distintos testigos que está citando (padres de Hanna, amigos, exparejas, etc.) pienso qué pasaría por la cabeza de la madre de Nagore Laffage, la joven enfermera asesinada por un compañero de la Clínica Universitaria de Navarra en las fiestas de San Fermín de 2008, y cómo todo el juicio giró en torno a un supuesto consentimiento previo. Y eso ya dio carta blanca para que ocho años después el asesino siguiese con su carrera profesional como psiquiatra como si nada hubiese pasado.

    Corrupción y poder
    Siempre suele haber un vínculo entre corrupción de la administración judicial o condenas mínimas y ostentación de poder y/o provenir de buena familia de los acusados. Esto también queda reflejado en 13 Reasons Why.

    Pensar sobre el machismo y la homofobia

    Y todo este machismo, del que me avergüenzo como hombre, está en los hogares, en los colegios  y en los institutos.

    Los que ya peinamos canas teníamos la esperanza de que las nuevas generaciones hubiesen sido impregnadas de verdad por la revolución sexual y el empoderamiento y que ninguna chica tuviese que soportar más críticas y prejuicios por vivir su sexualidad como le plazca, pero parece ser que estamos estancados y que no solo las chicas, sino también los y las adolescentes LGTBI viven los mismos dramas y las mismas situaciones de acoso de nuestra época.

    Estafa de justicia: Jessica denuncia el acoso que sufre en el instituto
    Jessica, una de las protagonistas, denuncia en el juicio contra el instituto que está siendo acosada, además de haber sido víctima de violación, sin que nadie haga nada. Su testimonio no se tiene en cuenta.

    13 Reasons Why es una bofetada de realidad, incluso a pesar de sus momentos de inverosimilitud (¿cómo puede un adolescente tener escondido a otro en su habitación y que no se enteren los padres?). Y es que tenemos que estar atentos a qué están viviendo nuestros chavales para tenderles una mano y crear una sociedad mejor. Nos va la vida en ello.