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  • Giros inesperados para cerrar una brillantísima temporada de Succession

    Giros inesperados para cerrar una brillantísima temporada de Succession

    Los amantes de la sátira y el humor negro estamos de enhorabuena con la evolución que está teniendo Succession (HBO), la serie sobre las vicisitudes y la corrupción a todos los niveles de la familia Roy, propietaria del conglomerado Waystar Royco. Los giros inesperados parecen estar convirtiéndose en una de sus peculiaridades, y nada mejor que disfrutar de sorpresa tras sorpresa.

    Giros en los personajes

    En esta segunda temporada, Succession ha abordado de manera más profunda los anhelos y sentimientos de cada uno de los personajes, aunque a su manera, dejando claro que todos ellos están rotos por dentro y son incapaces de ser medianamente honestos y consecuentes con sus decisiones.

    Despiadado y corrupto Logan
    Logan es lo suficientemente despiadado y corrupto como para ofrecer la propia cabeza de su hijo para que vaya a prisión por él.

    Así, por ejemplo, hemos visto al patriarca, Logan Roy, titubear y flaquear ante su mujer, Marcia, y sus hijos, pero cuando más vulnerable parecía, un giro en su forma de actuar nos devolvía a la realidad de su sociopatía. Su “lo he hecho todo por vosotros” que dice a sus hijos suena a autoengaño de la misma manera que cuando Walter White, el profesor narco de Breaking Bad, le dice a su mujer y a su hijo que ha hecho todo por ellos.

    Kendall, el mayor, el teóricamente elegido para suceder a Logan, pasa de aliarse con los enemigos de su padre para lanzar una OPA hostil a estar arrodillado a sus pies tras necesitar su ayuda para que lo aleje de las sospechas policiales por un crimen que ha cometido. Cuando parece que el nivel de bajeza no puede llegar a más, un giro inesperado al final nos devuelve la fe en su orgullo.

    Orgullo de Logan tras ser traicionado por su hijo
    Tras la traición de Kendall se puede percibir cierto orgullo en el rostro de su padre. Por fin ha conseguido que su hijo sea implacable como él quería, aunque sea a su costa.

    Shiv, la hija mayor, a la que aparentemente no le interesa nada la empresa y se mueve por ideales políticos progresistas hasta el punto de ser jefa de campaña de políticos del Partido Demócrata, cambia completamente su actitud cuando su padre le propone ser la sucesora. A partir de ahí la vemos vender a su marido, a su hermano y a quien haga falta con tal de llegar al poder.

    Giros, y siempre a peor

    Succession, rodada en formato de falso documental, mantiene al espectador siempre en el asombro, acongojado con el giro que vayan a tomar los acontecimientos.

    Una cena durante un retiro de ejecutivos en Austria puede tornarse en una humillación pública a varios miembros, con el lado más cruel y despiadado de Logan desatado, haciéndoles moverse a cuatro patas por el suelo y gruñir para alcanzar unas salchichas que él mismo les va tirando ante la mirada cobarde del resto.

    Giros de Logan y humillaciones públicas
    El episodio en el que realizan un retiro de ejecutivos a Austria es probablemente uno de los más incómodos y que mayores giros contiene.

    Para quienes hemos visto It´s always sunny in Philadelphia y Veep es imposible que no nos acordemos de ellas viendo Succession. Los personajes actúan en todo momento de la peor forma que se pueda esperar, y siempre hay lugar para la sorpresa. Si pensabas que podían a niveles elevados de maldad y mezquindad, te impresionan ascendiendo unos cuantos más.

    Los hermanos Roy no pueden disfrutar nunca de una agradable charla. Siempre llueven las pullas y las traiciones. Siempre tienen que andar con cuidado de no mostrar su debilidad porque saben que sus hermanos no dudarán ni un segundo en utilizarla en su contra.

    Ricos e infelices
    Las conversaciones entre los Roy nunca profundizan, siempre están repletas de indirectas, cuando no directamente insultos.

    No obstante, en esta temporada toda esa maldad se contextualiza dentro del temor al padre omnipresente y omnipotente y una madre, que por fin aparece en escena, sarcástica, emocionalmente distante y siempre indisponible para ellos.

    En este sentido, por momentos se llega a humanizar la malignidad de los Roy debido a sus bloqueos emocionales producidos por haber crecido en el seno de una familia gravísimamente disfuncional, pero su depravación y corrupción pronto devuelven al espectador a la realidad.

    Los advenedizos

    A los Roy de pura cepa, la familia multimillonaria y semiaristócrata propietaria del mayor conglomerado mediático de Estados Unidos se van sumando otros personajes, unos advenedizos que están completamente sujetos a sus designios.

    Quizá el peor parado de todos es Tom, yerno de Logan y marido de Shiv, que le es infiel en todos los sentidos. Toda la familia, incluida su propia mujer, se burla de él y lo trata de las peores maneras posibles, pero él se doblega y envilece constantemente con tal de estar con su amada, y de medrar (quizá, mejor, en el orden inverso).

    Tom es un personaje lleno de patetismo que, para lidiar con las degradaciones a las que lo somete su familia política, hace lo mismo con sus subordinados. Afortunadamente, en uno de esos giros inesperados de la serie, se dignifica mostrando a Shiv que está harto del trato que recibe. Veremos hasta dónde puede llegar su personaje…

    Giros de Greg - Chantajes y corrupción
    Los giros del personaje de Greg suelen indicar que cada vez se encuentra más a gusto en ese mundo de corrupción que es Waystar Royco.

    Otro advenedizo es el primo Greg, que, a pesar de su supuesta ideología contraria al conservadurismo de Logan Roy y sus cadenas de noticias, va sumando puntos y adquiriendo estrategias para medrar. El jovencito inocente se convierte pronto en un experto en sobornos y coacciones, y el espectador se queda maravillado ante sus grandes y rápidos avances.

    ¿Y qué decir del elenco que compone la junta directiva de la compañía? Una panda de zalameros cuyo único cometido es adular a su jefe tirano y absolutamente imprevisible y que resultan altamente cómicos en toda la trama.

    Succession es una historia de corrupción política, control mediático, hipocresía, corrupción moral, crímenes, encubrimiento, sobornos, amenazas… una serie muy incómoda, pero a la vez divertida y adictiva para ver, con grandes giros que mantienen la tensión y hacen que termines deseando que empiece la siguiente temporada cuanto antes.

     

  • Contrastes familiares: This is us vs Succession

    Contrastes familiares: This is us vs Succession

    Ayer cometí una imprudencia, aunque reconozco que me gustó y creo que volveré a repetirla más veces. Fue como mezclar chocolate con chorizo, pero con buen resultado. Y preguntaréis, ¿qué hiciste? Pues terminé de ver un episodio de This is us (NBC) y seguidamente, sin un vasito de leche ni nada mediante, me atreví a darle al play a Succession (HBO). Soy hombre de contrastes.

    Contrastes de personajes

    A pesar de que el episodio de This is us que vi termina con mal sabor de boca porque se muestra un enfado entre los hermanos, así como a Becca, la madre, realmente afectada por una enfermedad neurodegenerativa, esta serie familiar se suele caracterizar por sus buenas intenciones y la bondad de todos los personajes.

    Familia agradable y cariñosa
    A pesar de sus conflictos, en This is us reina la paz y el amor entre todos los miembros de la familia.

    Ni en el peor de los enfados o momentos ninguno de los Pearson tiene nada que ver con los despiadados y tiranos Roy, que se creen dueños del mundo entero y sus habitantes.

    Pasar de una cena de Acción de Gracias en casa de Randall Pearson a una cena durante un retiro corporativo de Waystar Royco es como llegar a Alaska en bañador tras haber pasado una calurosa tarde en Canarias.

    Tiranía y corrupción moral en Succession
    La corrupción moral y la tiranía de la familia Roy no deja tregua. Las reuniones familiares nada tienen que ver con las de los Pearson.

    De la afabilidad y la dulzura de los Pearson a la crueldad y villanía de los Roy sin término medio. Series que provocan sentimientos entrañables frente a series que te revuelven las entrañas. Grandes contrastes.

    Contrastes de banda sonora

    La música también juega un papel importante en ambas series. En This is us los acordes melosos de guitarra pueden llegar a empalagar y a dar la sensación de que te encuentras en una nube de algodón y que todos los momentos afectuosos que has vivido con tu familia no le llegan a la suela del zapato a esa épica cotidiana que inunda la vida de los Pearson.

    Cuando abrazo a mis padres jamás suena esa guitarrita por detrás, lo cual puede hacer que en el futuro no recuerde tan nítidamente esos momentos como sí hacen los protagonistas de This is us.

    Cariño y sinceridad en This is us
    Cuando el cariño y la sinceridad se acompañan de acordes como los de la banda sonora de This is us, las lágrimas afloran con facilidad.

    La banda sonora de Succession, sin embargo, tiene otro tipo de pomposidad, la grandilocuencia vanidosa de las series que narran las vidas y la corrupción de gente muy rica y poderosa, como House of Cards.

    Nicholas Britell compone la canción principal, que no puedes dejar de escuchar una y otra vez, como la de Game of Thrones. Ampulosa, su piano por sí solo ya es el preludio de la tensión que está por venir.

    Solo con poner ambas bandas sonoras a una persona que todavía no ha visto ninguna de las series creo que podría hacerse una idea bastante aproximada del contenido de cada una de ella. Y es que estos contrastes no son en vano.

    Os recomiendo la experiencia, aunque si la hacéis por la noche, mejor empezar por Succession y terminar suavecito con This is us, por aquello de que con la calma y una sonrisa se concilia mejor el sueño.

  • Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Terminada la primera y hasta ahora única temporada de Euphoria (no sé cómo esperé tanto para verla), puedo afirmar que la posiciono directamente en el ranking de las diez mejores series de todos los tiempos. Por diversas razones, pero sobre todo, por plasmar la realidad en la que viven inmersos los jóvenes, rodeados de presión y en un mundo que no parece tener mucho futuro.

    Jóvenes en una olla a presión

    La sensación que más acompaña durante todos los episodios es el desasosiego, el continuo sobresalto y la presión a los que están sometidos los jóvenes protagonistas (sobre todo las jóvenes protagonistas, en femenino) dista mucho de la adolescencia que tuvimos quienes nacimos en los 70.

    Jóvenes que sufren machismo
    Algunos personajes, como el de Cassie, sufren continuamente abusos y machismo por parte de sus compañeros.

    Si bien teníamos nuestros propios problemas derivados de la adolescencia, conviene recordar que creíamos tener un buen futuro por delante si hacíamos todo correctamente, es decir, si nos aplicábamos y utilizábamos el instituto como trampolín a la universidad o a un trabajo. Porque, de aquella, había la esperanza de encontrar trabajo incluso si abandonabas los estudios.

    El trasfondo de Euphoria es el de un mundo cada vez más decrépito, contaminado, frívolo y extremista en el que los jóvenes van a tener que desenvolverse sin ninguna herramienta, porque los adultos no sabemos qué va a pasar, ni lo podemos intuir, a todos los niveles, empezando por el más fundamental, como es la supervivencia de nuestro entorno con el cambio climático.

    Jóvenes en la era de las redes sociales

    Las jóvenes que protagonizan Euphoria, además de sufrir el machismo, el clasismo, la transfobia y la gordofobia, ven incrementada la presión por las omnipresentes redes sociales y un entorno de Internet cada vez más peligroso para ellas.

    Ciberbullying, acoso sexual, violaciones, corrupción de menores, violencia de género y bullying son el pan de cada día para estas adolescentes a las que les cuesta pensar en su futuro porque apenas ven cómo salir de su presente.

    Corrupción adulta en Euphoria
    Sin duda, lo que más afecta a las vidas de los y las jóvenes de Euphoria es la corrupción adulta.

    La serie narra a la perfección los actos de culpabilización de comportamientos de chicas que, sin embargo, son bien vistos en sus congéneres masculinos, y cómo sus sentimientos y pensamientos más profundos importan poco a unos compañeros de instituto que las ven como y tratan como objetos de su propiedad.

    El acceso al uso de aplicaciones de todo tipo para tener citas, e incluso las de servicios sexuales, se presenta en toda la magnitud del problema. ¿Qué está haciendo y con quién tu hijo o hija adolescente con su móvil?

    Los padres se presentan todos bastante ajenos a las vidas de sus jóvenes retoños, pero a la luz de los testimonios de profesores que circulan por las redes, parece un reflejo desgraciadamente fiel de la realidad.

    ¿Cuáles son sus opciones? ¿Deberían controlar los teléfonos de sus hijos? La respuesta la da la propia serie con su guion. En mi opinión, un sí rotundo. Y ya no solo por lo que se puedan hacer entre ellos, sino porque hay todo un submundo de depredadores adultos acechándolos.

    Corrupción de adultos afecta a los jovenes
    La historia de abusos y corrupción del padre de Nate es probablemente la más escalofriante de toda la serie.

    Delicia audiovisual

    Euphoria es, además de un producto generacional, una maravilla del buen hacer audiovisual. Planos originales y atrevidos y una banda sonora trepidante, con canciones y ritmos contemporáneos muy bien elegidos (me quito el sombrero ante lo bien traído que está el “Malamente” de Rosalía en uno de los episodios) son señas de identidad de esta serie.

    Hasta el maquillaje que llevan las protagonistas en cada escena responde a necesidades del guion para plasmar sus emociones.

    Maquillaje de Jules en Euphoria
    El maquillaje de Jules, probablemente el más llamativo de toda la serie, aunque casi todas las protagonistas llevan su propio y marcado estilo particular, va transformándose a medida que la desesperación se apodera de ella.

    Otra cuestión muy positiva a nivel narrativo es que rompe con muchos tabúes sobre la adolescencia, adentrándose sin pudor en relaciones tóxicas, conductas sexuales, identidades de género, consumo de drogas, etc. y presentando las distintas aristas que tienen, sin maniqueísmos, pues no todas las conductas sexuales adolescentes son perjudiciales para ellos, ni todo el consumo de drogas tiene que ser abusivo, como sí le pasa a Rue, pero no le ocurre, por ejemplo, a las amigas de Jules.

    Relación entre Jules y Rue
    Se agradece, y mucho, que se presenten relaciones normalizadas y profundas entre personajes femeninos con distintas identidades de género.

    En definitiva, Euphoria es una serie sobre jóvenes desde una perspectiva muy profunda y con una calidad que dista mucho de las típicas series sobre adolescentes a las que nos tienen acostumbrados las cadenas de televisión.

    Una vez más, bravo por HBO. Esperamos ansiosos la próxima temporada.

     

  • Dignidad y solidaridad en Pose

    Dignidad y solidaridad en Pose

    Hace tiempo que quería escribir sobre uno de los mejores dramas que ha hecho la pequeña pantalla en los últimos años: Pose, en el que las protagonistas, a mi modo de ver, son la dignidad y la solidaridad de sus personajes, todos ellos y todas ellas del ambiente gay y trans de Nueva York en los años 70 y 80.

    Pose es una serie que todo espectador debería ver, pues, además de abrir los ojos a realidades que quizá no conozca, contextualiza y explica los orígenes del movimiento LGTBIQ y su lucha contra la enfermedad que los devastaría durante casi dos décadas.

    Dignidad y la solidaridad en la cultura ball

    Lo que más impacta desde el comienzo es la presentación de una contracultura desconocida de la que no ha llegado apenas nada a España, la llamada ball culture, drag ball culture o house-ballroom community.

    Los miembros de esta cultura son todos pertenecientes a la comunidad homosexual y transexual, en su mayoría afroamericanos y latinos, que se agrupan y viven juntos en las houses, casas donde una de ellas ejerce como “madre” del resto y se ocupa de cuidar y proporcionar un ambiente de seguridad al resto, especialmente a las nuevas generaciones.

    Y es que, a cualquiera que tenga un corazoncito, se le partirá al ver cómo en aquel entonces muchas familias echaban de casa a sus hijos e hijas por su orientación o identidad sexual.

    Las casas serían la muestra de la organización y la solidaridad entre ellas, pues unas cuidaban de otras y se iban cediendo el testigo, de manera que esos adolescentes abandonados pudiesen estar cuidados.

    Una de sus características más extravagantes es que organizaban eventos llamados balls donde desfilaban por las noches, en distintas categorías (vogue, glamour, walk, bizarre, etc.) con un jurado de la propia comunidad que valoraba y premiaba las mejores actuaciones de cada casa.

    Formación de la casa de Elektra
    Las distintas Casas se preparaban para ganar el mayor número de trofeos.

    Estas casas existieron en la realidad en más de quince ciudades estadounidenses, sobre todo el noreste (Nueva York, Newark, Jersey City, Philadelphia, Baltimore, Washington DC…). Las que más galardones obtuvieron en los balls pasaron a ser “legendarias”.

    Dignidad y solidaridad frente al sida

    Como bien refleja la serie y conocemos también a través de historiadores recientes y películas como la oscarizada Philadelphia, además de la marginación, la prostitución, las drogas, la violencia y las violaciones, y sobre todas estas cosas, si algo afectó a la comunidad LGTBIQ durante esos años fue el virus del sida.

    violencia que sufre el colectivo lgtbi por la corrupción de los yuppies
    La violencia contra el colectivo LGTBIQ se plasma con dureza en Pose.

    Generaciones enteras que fallecieron demasiado jóvenes porque ningún representante político apostaba por investigar tratamientos para una enfermedad considerada como un castigo por las conductas sexuales.

    Pose refleja con crudeza en muchas ocasiones, y también con humor, cómo los miembros de la comunidad homosexual y transexual se enfrentaban con dignidad a su destino tras conocer su diagnóstico.

    Es en estos años donde se comienza la lucha por la visibilidad de la enfermedad, que además comienza a extenderse por toda la población.

    Protestas contra el sida
    En la época en la que se ambienta Pose comienzan las primeras protestas para exigir la investigación y el tratamiento del sida.

    Solidaridad contra la doble vida y la corrupción moral

    Otra de las cuestiones que más llama la atención de Pose es cómo presenta a muchos hombres blancos heterosexuales, casados, hombres de negocios de la Gran Manzana, que mantenían una doble vida.

    corrupción y doble vida
    Pose narra mejor que ninguna otra serie cómo muchos yuppies de la Gran Manzana, casados y con hijos, mantienen una doble vida.

    La hipocresía y la corrupción de estos yuppies que ostentan puestos de poder van a apuntalar todavía más la marginación de los miembros de este colectivo, que se ve abocado a la prostitución o a la clandestinidad.

    A lo largo de las dos temporadas que lleva emitidas HBO de este drama se han podido ver numerosos hombres de familia y de negocios que ocultan a sus esposas y a la sociedad sus preferencias sexuales y sus escarceos en el ambiente LGTBIQ. Llevan vidas aparentemente felices con su familia, pero utilizan la oscuridad de la noche para aprovecharse de los miembros de las casas.

    hombres blancos violentos y corruptos
    Los hombres blancos violentos y corruptos desfilan por la serie agrediendo y causando perjuicios a las protagonistas.

    En este sentido, se trata de una serie muy atrevida, y también muy necesaria, que denuncia la corrupción de toda una sociedad durante una época determinada.

    Dignidad y solidaridad frente a la corrupción del sistema
    Dignidad y solidaridad del colectivo LGTBIQ frente a la corrupción de un sistema que las maltrata y abandona.

    La crítica política llega al punto de que ni Madonna se salva, y no es de extrañar, conociendo (por fin) cómo se sirvió de esta contracultura para lanzar su éxito Vogue sin siquiera hacer referencia a los artífices de donde tomó la inspiración.

    Vogue de Madonna
    La canción Vogue de Madonna está muy presente en la segunda temporada de Pose.

    Si a todos estos ingredientes le añadimos una maravillosa escenografía, un vestuario majestuoso y una banda sonora excelente, tenemos el cóctel perfecto para disfrutar pegados a la pantalla con una mantita ahora que empieza el frío.

     

  • Claroscuros de la última temporada de The handmaid´s tale

    Claroscuros de la última temporada de The handmaid´s tale

    Hace unas semanas os contaba lo maravillado que estaba con la última temporada de The handmaid´s tale (y lo sigo estando, ojo, que no se me ha pasado el furor y estoy deseando una nueva entrega). Hoy, sin embargo, voy a escribir unas reflexiones una vez bien reposados todos los episodios, viendo los claroscuros de los mismos.

    Claroscuros técnicos

    A la hora de narrar audiovisualmente hay técnicas que son muy efectistas y que dejan imágenes en la retina que “valen más que mil palabras”. Pero todas estas técnicas hay que saber usarlas y dosificarlas para que no produzcan el efecto contrario. Es el caso del uso de primeros y primerísimos planos con gestos.

    Si bien, como he dicho más veces aquí, Elisabeth Moss es una maestra de expresar las emociones sin apenas movimiento en su rostro, el exceso de primeros planos enfocándola ha sido uno de los errores de esta última temporada, pues ha restado emoción a las escenas.

    No todo lo que ocurre en una serie de estas características es tan importante como para dotarlo de primeros planos solemnes y exagerados. Por muy dura e impactante que sea la ficción narrada, esta tiene que tener momentos de tensión bien elegidos, de lo contrario, puede cansar al espectador.

    Exceso de pomposidad
    No puede ser que cada vez que June coja o se guarde una pistola suena haya una secuencia con planos y música pomposos.

    Claroscuros del guion

    Otro de los claroscuros de esta última temporada ha sido también abusar de la frustración y el pesimismo, sin avances concretos hasta el último episodio, siempre retrocediendo al punto de partida.

    La serie corre peligro de quedarse encallada en un relato ya agotado, como agotado también parece estar el personaje de Serena, que parecía evolucionar y “progresar adecuadamente”, como se decía en mis tiempos escolares, pero que una y otra vez retorna a sus inicios.

    Personaje de Serena no lucha contra la corrupción ni por la sororidad
    El personaje de Serena está completamente agotado de tantas idas y venidas que ha dado desde que empezó la serie. Podría haber luchado contra la corrupción y haber seguido su línea de sororidad, pero una y otra vez vuelve por sus fueros.

    El personaje excesivamente protagonista de June cae también en lo maniqueo y en la narrativa de superhéroes al dotarlo de un aire revolucionario y todopoderoso mientras se despoja de todo protagonismo al resto de actores/actrices que son quienes posibilitan los avances de la resistencia.

    Además, resulta inverosímil que June siga viva a estas alturas tras todo lo que ha ido haciendo desde la primera temporada. En un régimen como el de Gilead estaría, como mínimo, encerrada y sin posibilidad de contacto con posibles insurrectas.

    Porque mientras los guionistas se esfuerzan en agravar la maldad existente en esa dictadura teocrática sin más razón que el espectáculo por el espectáculo, más increíble resulta la libertad de movimientos y acciones que tiene June, incluso a pesar de la corrupción que parece que impera en sus cloacas.

    Amenazas vacías
    Las continuas amenazas, que todos sabemos vacías, pues June sigue operando con total libertad, corren el riesgo de que los espectadores nos cansemos de la trama.

    Esperemos que la siguiente temporada de esta distopía de HBO tenga menos cliffhanger artificiosos y personajes y trama puedan ir evolucionando y resolviendo hilos sin perder la verosimilitud y la calidad que nos dio la primera temporada.

  • El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    HBO España y Movistar+ se han lanzado a llevar a televisión la historia del comienzo y la temporada de mayor y más sangrienta actividad del terrorismo de ETA.

    El terrorismo etarra llega a las pantallas

    No son las primeras series que abordan el terrorismo de esta banda, pues Antena 3 ya emitió el otoño pasado Presunto culpable, una serie en colaboración con Boomerang con el trasfondo de dos familias vascas enemistadas por el conflicto.

    Lo que sí parece es que con estas nuevas ficciones televisivas se da por hecha la apertura de este tema en la pequeña pantalla.

    La línea invisible, de Movistar+ en colaboración con Sentido Films y Corte y Confección de Películas, consta de seis episodios sobre los inicios de la banda terrorista, concretamente en el año 1968, cuando el líder de ETA Txabi Etxebarrieta cruza por primera vez “la línea invisible” de ejercer la violencia armada y asesina al guardia civil gallego José Antonio Pardines, y más tarde muere abatido en un tiroteo con la guardia civil.

    Terrorismo con origen romántico

    El director de la serie, Mariano Barroso, ha narrado en varios medios que su obra “tiene que ver más con Romeo y Julieta que con una cuestión política e ideológica”, pues para él se trata de un desencuentro con final desenlace para un pueblo.

    Para él esta es una oportunidad de contar cómo “incluso la peor pesadilla comenzó como un sueño”, así como de contextualizar la situación política en la que nace ETA.

    Por su parte, Patria, primera producción española de HBO, se centra en los peores años de actividad del grupo terrorista, haciendo hincapié en la corrupción y buscando como objetivo “que no vuelva a suceder”.

    Patria, producida por Alea Media, basada en la novela de Fernando Aramburu, se estrenará en 2020 y tendrá ocho episodios de una hora de duración cada uno. La línea invisible tampoco verá la luz antes de 2020, así que todavía nos queda medio año para ver ambas producciones, que nacen con la promesa de remover muchos sentimientos, y no precisamente buenos. Esperemos que todo sea para que en el futuro no se repitan los errores del pasado.

  • Humor corrosivo, mezquindad y corrupción en Veep

    Humor corrosivo, mezquindad y corrupción en Veep

    La comedia política más desternillante del momento, Veep, ha llegado a su fin con una temporada que ha brillado por el humor corrosivo, más que las anteriores, y las muestras nada pudorosas de corrupción por parte de su protagonista, Selina Meyer.

    Corrupción sin miramientos

    En anteriores temporadas de Veep se asomaban indicios de corrupción, pero en la mayor parte de los casos esta se producía como consecuencia de alguna negligencia o descuido de Selina y su desastroso equipo.

    En esta última, sin embargo, los guionistas han ido más allá y han puesto en la candidata demócrata tantas ansias por gobernar que no ha tenido ningún reparo a la hora de cometer actos de corrupción tan graves como prometer prebendas a China a cambio de financiación ilegal para su campaña.

    Corrupción en la campaña de Selina Meyer
    La “nueva Selina” que se anuncia en la campaña en realidad es más corrupta y peor que la anterior, adaptada a los nuevos tiempos políticos, llegando a aceptar sobornos del gobierno chino.

    En este sentido, Veep se enmarca dentro de la corriente que sigue The Good Fight de alimentarse de las tendencias políticas nacionales en Estados Unidos, extremistas, desmedidas y exaltadas debido a la irrupción de Donald Trump en la Casa Blanca.

    Corrupción electoral
    La injerencia extranjera en las elecciones estadounidenses es un tema de actualidad que no han querido pasar por alto los guionistas de Veep.

    Así, la campaña de su oponente Jonah es un despropósito que, sin embargo, no se aleja mucho de las barbaridades que soltó el ahora presidente de la nación más poderosa del mundo en su momento, y las que sigue diciendo a través de medios oficiales.

    votantes ignorantes Carolina del Sur
    En esta última temporada encontramos escenas hilarantes, como esta en la que los fans de Jonah comienzan a pedir que se supriman las matemáticas de las escuelas tras conocer que fueron inventadas por los árabes.

    Humor corrosivo

    La última y definitiva entrega de Veep hace gala de un humor todavía más corrosivo y unos personajes todavía más despreciables, inmersos en un mundo grotesco y estrafalario en el que nada escapa de la mofa.

    Ciudades que tienen un perro por alcalde, fiestas de empresarios ricos en las que los políticos llegan a hacer números circenses para obtener financiación para sus campañas, votantes fanáticos conservadores dispuestos a tumbar las matemáticas por ser “musulmanas”… podríamos decir que el género de la sátira se entremezcla con el documental en infinidad de casos en Veep, lo que la hace todavía más sangrante y procaz.

    Casinos, corrupción y política
    La corrupción entre los empresarios, especialmente los de negocios turbios como las cárceles (privatizadas en Estados Unidos) o el juego, y la financiación de campañas es un tema que también aparece en esta temporada de Veep.
    Sexismo en Veep
    Selina, como en temporadas anteriores, termina consiguiendo éxitos a costa de sus propias negligencias, como en este caso, que pone de moda el lema “sé un hombre” mientras habla de feminismo.

    Uno de los momentos de humor corrosivo exagerado se da cuando tratan el tema del aborto, que Selina casi obliga para terminar con el embarazo de su jefa de campaña, aunque luego no tiene ningún problema en negarlo cuando se trata de azuzar a los votantes más conservadores de estados como Carolina del Sur.

    Veep hace humor con temas como el sexismo, con el que la propia Selina se siente identificada, llegando a decir “no puedo empezar mi discurso con la frase “como mujer” porque la gente odia a las mujeres”, el terrorismo interior y exterior, las guerras en Oriente Medio o el racismo.

    Una genialidad del género de la comedia que nadie se atrevería a hacer en España.

  • La espera que no mereció la pena: Game of Thrones

    La espera que no mereció la pena: Game of Thrones

    Sé que no llevamos más que un episodio de la última entrega de Game of Thrones y ojalá me precipite con esto que voy a decir y tenga que escribir otro post para resarcirme, pero pienso que la espera no ha merecido la pena y que nos encontramos ante otra estafa de los guionistas que, sin la guía de George R.R. Martin, está convirtiéndose en un culebrón, sin más.

    Espera decepcionante

    Ya apunté anteriormente esta impresión que me producía la serie durante la temporada pasada, pero, como buen fan que he sido y que en cierto modo sigo siendo de una producción que me ha tenido en vilo y me ha hecho pasar muy buenos momentos, guardaba la esperanza de que tanta espera mereciera la pena. Nada más lejos de la realidad.

    A partir de aquí, destripo el episodio, así que, si no lo has visto y tienes algún tipo de ilusión que no quieres que nadie te chafe, NO SIGAS LEYENDO.

    Diálogos absurdos y facilones

    Si algo gustaba de Juego de Tronos desde el comienzo eran los diálogos y la tensión dialéctica que había entre los personajes. Meñique, Tyrion, Varys, Cersei, Daenerys Targaryen… todos ellos compartían escenas en las que las palabras parecían cuchillos.

    Toda esa tirantez magistral se fue por la borda hace dos temporadas, pero en esta son especialmente llamativas las conversaciones burdas y con lugares comunes, traídos, incluso, de los chistes y el humor más grosero y ordinario.

    Chistes burdos en la estafa de Game of Thrones
    Chistes de Arévalo nada más comenzar el episodio. ¿Qué podría salir mal?

    El guion está tan falto de mimo que ha caído en los estereotipos de género más absurdos, haciendo que Sansa y Daenerys tengan escenas de miraditas ridículas, soberbia y enganchadas de telenovela más que de una serie del calado de Juego de Tronos.

    Rencillas entre mujeres
    Los estereotipos de género se manifiestan de la manera más burda en las escenas que comparten Sansa y Daenerys.

    Los tópicos machistas se encuentran también en la relación entre Jon Snow y Daenerys, con diálogos que parecen sacados del curso de ligar de algún youtuber simplón.

    Tópicos machistas - Estafa en Game of Thrones
    ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

    Personajes caricaturizados

    La serie ha perdido tanto que hasta los personajes más serios, como el de Jon Snow, aparecen retratados de la manera más indigna posible. Y que sí, que el “you know nothing, Jon Snow” ya apuntaba maneras sobre lo tontín que puede llegar a ser el chaval, pero el paseo que se da con Daenerys en dragón lo deja a la altura del betún.

    Jon Snow haciendo el ridículo en la estafa de Game of Thrones
    La dignidad del personaje de Jon Snow, por los suelos en esta escena.

    Hasta a la magnífica Cersei le han endosado un rollete ordinario y con pinta de sucio con el que mantiene diálogos simplones que no sé cómo pretenden que nos creamos que le gustan. A nuestra Cersei, la de las otras temporadas, no le gustaría esto.

    la decadencia de Cersei
    ¿Qué es mejor, Jon Snow diciendo frases de Loquillo o este nuevo rollete de Cersei?

    Así que, si el resto de la temporada va a ser como este primer episodio, aquí uno que va a estar tomándosela en plan comedia más que con la seriedad que le hubiera gustado. Sí, no voy a dejar de verla, pero tampoco de señalar lo evidente. Esperemos “que se mejore”.

  • Por qué Sharp Objects es la serie del año

    Por qué Sharp Objects es la serie del año

    Con este título que le he puesto al post supongo que ya sabéis por dónde van a ir los tiros, pero aun así siento la necesidad de expresar todo lo que me han fascinado todos y cada uno de los ocho episodios de Sharp Objetcs, de HBO.

    La calidad de Sharp Objects

    Una de las cosas que más me está extrañando de Sharp Objects es que, salvo en los círculos de seriéfilos, donde le hemos dado la importancia que se merece, no veo a mucha gente en Facebook o en Twitter hablar de ella, y no sé si es porque en verano ha tenido menor repercusión o porque no se han enterado de que está. Lo que está claro es que, si tienes un mínimo de gusto por las cosas bien hechas, esta serie no puede no gustarte.

    Y es que Sharp Objects posee un guion y una calidad narrativa que supera cualquier expectativa, por lo menos la de aquellos que habíamos escuchado cómo la comparaban previamente con la fabulosa Big Little Lies.

    La tensión se mantiene desde el inicio de la serie hasta el último segundo de la misma, un segundo que, quienes hayáis visto ya, es verdaderamente inesperado y aterrador.

    Sharp Objects es de esas obras audiovisuales en las que te puedes recrear tanto por su narrativa como por los detalles de fotografía, de planos que dicen mucho sin que haya una sola palabra y también de sonido. Y no me refiero solo a la estupenda banda sonora, llena de temazos, sino también a la realización de sonidos, a detalles que te hacen ser parte de la escena, sumergirte en la atmósfera, como si fueras su protagonista.

    Y eso sin olvidar el misterio de las palabras que van apareciendo en distintas partes, tanto en la protagonista como en el resto de escenarios, que nos van desvelando poco a poco qué está pasando.

    Sharp Objects y las actrices

    El reparto y la actuación de las actrices principales de esta serie es una de las claves de su éxito.

    Amy Adams borda el papel de Camille Preaker, una periodista del periódico de San Luis que regresa a su pequeño pueblo, Wind Gap, en Misuri, para investigar los asesinatos de dos chicas a la vez que para hacer frente a recuerdos del pasado que la tienen traumatizada de un modo severo.

    El papel de madre de Adora Crellin, madre de Camille, lo hace igualmente bien una Patricia Clarkson aterradora y odiosa a partes iguales. Y es que Adora, la terrateniente del pueblo, es fría y oscura, una madre capaz de destrozar la vida de su propia prole. Y una explotadora que no duda en utilizar su posición de dominación sobre la práctica totalidad del pueblo para hacer caer al sheriff en pequeños episodios de corrupción policial.

    La tercera mujer protagonista de Sharp Objects es Eliza Scanlen en el papel de Amma Crellin, hija de Adora y hermanastra de Camille, una adolescente que se ve obligada a llevar una doble vida para contentar a su madre, que la ve como una “niña buena” a la que vestir con vestiditos y lacitos imposibles de lo hortera, y a la vez tener la vida que ella quiere con sus amigas.

    Pensaréis: “¿y no hay hombres en esta serie?”. Por supuesto que sí, y hacen bien su papel, pero nada que ver con estas tres protagonistas y las historias que las envuelven.

    Porque Sharp Objects es una serie con protagonistas femeninas y bastante feminista en la que los hombres acompañan como pueden, más mal que bien, y no se enteran mucho de qué es lo que esconden cada una de ellas, por mucha curiosidad que les provoquen.

    Si no la habéis visto hasta ahora, felicidades porque tenéis ante vosotros la serie del año ya completa para ver. Espero que os guste, como mínimo, tanto como a mí.

  • Big Little Lies: único culpable, el machismo

    Big Little Lies: único culpable, el machismo

    Hacía tiempo que quería escribir sobre Big Little Lies, una serie que ha llegado a emocionarme como pocas, en la que se narra de una manera muy original, divertida a la par que dramática, cómo el machismo es el culpable de muchos más conflictos de los que pensamos.

    Big Little Lies es la historia de cómo cinco mujeres, madres, de Monterrey, un pueblo al norte de California con bastante poder adquisitivo entre sus habitantes, se enfrentan unas a otras por una serie de cuestiones personales en las que son los hombres fundamentalmente la causa de sus aflicciones.

    En busca del culpable

    Big Little Lies, serie basada en la novela del mismo nombre de Liane Moriarty, intercala los interrogatorios tras el presunto asesinato de alguien de la comunidad con la vida durante los meses antes en dicha comunidad. Todo ello de una manera un tanto original, pues no sabemos quién es el asesinado o la asesinada ni su asesino o asesina, y el nivel de crispación entre las cinco mujeres es tal que llegamos a pensar que puede ser cualquiera.

    La disposición de las declaraciones, de hecho, tiende a hacernos pensar en cada episodio que la persona culpable es una u otra, engañando al espectador en todo momento en un juego que engancha, y mucho.

    A partir de aquí, SPOILERS.

    Historias y personajes arrolladores

    Big Little Lies destaca tanto por su trama, muy bien hilada y con un final en el que confluyen todas y cada una de las subtramas de una manera perfecta, como por la profundidad de sus personajes.

    Los tres principales son Celeste (interpretada magistralmente por Nicole Kidman), que sufre una relación de violencia machista de manual, con sonrisas y disimulos de cara a la galería; Jane (Shailene Woodley), la única mujer de clase trabajadora de la serie, atormentada porque su hijo, Ziggy, es fruto de una violación de un hombre al que quisiera encontrar para vengarse; y Madeleine (Reese Witherspoon), que aporta un punto cómico a la serie, además de servir de hilo conductor y tener su propia trama de engaños e infidelidades.

    Las otras dos mujeres que construyen el relato perfecto que es Big Little Lies son Renata Klein (Laura Dern), directiva de Silicon Valley que sufre el machismo tanto en el mundo empresarial como en el entorno escolar de su hija, pues otras madres la miran con recelo por no dedicarse al 100% al cuidado de su hija; y Bonnie Carlson (Zoë Kravitz), que también experimenta el machismo en forma de miradas incómodas y trato frívolo por dedicarse a dar clases de yoga.

    De hecho, una de las escenas clave para plasmar el machismo imperante se produce cuando Bonnie se pone a bailar en la fiesta de cumpleaños de la hija de Renata y tanto hombres como mujeres la tachan de indecorosa (bueno, en realidad le dicen cosas peores, pero no las voy a reproducir aquí).

    El machismo culpable

    Comparte protagonismo con estas mujeres el marido de Celeste, interpretado por Alexander Skarsgard, que da miedo de lo bien que lo hace. Se presenta como un esposo perfecto ante la sociedad, rico, guapo, buen padre, pero de puertas para adentro es manipulador, frío, egoísta, hace la vida imposible a su mujer y es un ejemplo terrible para sus hijos, que pronto copian el modelo de violencia que él cree que mantiene escondido.

    El relato de la violencia machista es aterrador y provoca muchos escalofríos y situaciones verdaderamente incómodas. Está muy bien escrito e interpretado, hasta el punto de que cuando él abre la puerta porque llega de trabajar se te encoge el estómago y solo deseas que lo pillen, o que pase cuanto antes la escena.

    El machismo también se manifiesta contra los personajes más jóvenes de Big Little Lies, en forma de acoso y bullying a una niña que, sin saberlo, sufre de manera indirecta el mismo maltrato que Celeste.

    Un final perfecto

    Y cuando ya te has rendido porque está tan bien narrada que no sabes quién es víctima y quién es culpable, llega la escena final, que ha ido formándose a lo largo de toda la temporada, te sorprende y te genera una sonrisa de oreja a oreja. Porque triunfa algo que no suele retratarse mucho en el cine o en las series, algo que tiene un nombre que poca gente conoce, cuando se debería: sororidad.

    Sororidad (¡qué bonito nombre tienes!) es hermanamiento, solidaridad entre mujeres, un término que ha sido invisibilizado por otro, el de hermandad, que en muchas ocasiones tiene justamente el significado contrario. Hermandad como manada de hombres, como corporativismo, frente a sororidad como colaboración necesaria entre mujeres que sufren distintos tipos de violencias machistas.

    Big Little Lies es el relato perfecto sobre cómo las mujeres, incluso en los estratos más altos de la sociedad, padecen distintos tipos de opresión por el mero hecho de serlo. Una buena serie que, además de ser un excelente entretenimiento, nos lleva a pensar un poquito más allá de nuestra zona de confort.

    Y, además, comienza con un temazo de Michael Kiwanuka. ¿Qué más se puede pedir?