#Yomequedoencasa, ya os lo dije en otro post. Y todos tendríamos que hacer esta cuarentena si queremos frenar la curva de contagios del coronavirus, sin andar buscando excusas para salir a la calle cada poco, que es lo que desgraciadamente se sigue viendo. ¿Y cómo hago para no querer arrancarme los ojos? Pues aprovecho para ver todas las series que tenía pendientes y a las que no conseguía llegar por el ritmo frenético del trabajo.
Hoy traigo aquí el listado de las nuevas series a las que estoy empezando a hincar el diente.
Cuarentena con novedades seriéfilas
I am not okey with this, de Netflix, es la primera de las nuevas series que he decidido ver en esta cuarentena, y de momento no puedo estar más satisfecho de la elección. Para poneros en antecedentes, no se trata de una serie de adolescentes más, sino que combina la crudeza de Euphoria con la fantasía de series de superhéroes que más bien son antihéroes, como The Boys.
Sydney atraviesa las complejidades de la escuela secundaria, la familia y su sexualidad.
Irreverente y con personajes bien definidos, creo que va a ser uno de los mejores descubrimientos del año.
Evil, del canal SyFy, será la segunda, por diversas razones. En primer lugar, porque se trata de una nueva creación de Robert y Michelle King, el matrimonio que tantos buenos ratos me ha hecho pasar con The good wife, The good fight o BrainDead.
Evil es la nueva propuesta de Robert y Michelle King.
Aunque The Morning Show (Apple TV+) la estrenaron en noviembre de 2019 para mí es una de las grandes pendientes, así que voy a empezarla en esta cuarentena. Jennifer Aniston y Reese Witherspoon sobre el fenómeno #MeToo es algo que no me quiero perder.
Tampoco me perdería por nada del mundo a Al Pacino cazando y torturando nazis en Hunters, de Amazon Prime Video, una serie que nace con mucha polémica en esta sociedad de lo políticamente correcto, pero que promete ser una maravilla del humor negro.
Y humor negro parece que tiene también, y en grandes cantidades, otra de las propuestas que me hago a mí mismo para esta cuarentena: Exit, de Filmin, una producción noruega sobre la corrupción moral y los excesos de los directivos de entidades financieras.
Estas son, de momento, mis apuestas para estos días. #Yomequedoencasa con ellas. Y vosotros, ¿con cuáles vais a matar pasar el tiempo?
Como buen ciudadano que soy, concienciado con la prevención de la salud de los más frágiles, y con la mía propia, pues también hay personas “de mediana edad” (es la primera vez que me enmarco en esa categoría y me ha entrado un escalofrío al leerme) ingresadas graves en los hospitales, #Yomequedoencasa. Y para pasar la cuarentena de la mejor manera, estas son las series que tengo previsto ver.
#Yomequedoencasa con clásicos
Los seriéfilos tenemos relativa suerte porque estamos en una época del año en la que grandes clásicos contemporáneos del mundo de las series están emitiendo sus nuevas temporadas.
Decidme si no es para alegrarse poder ver Better Call Saul, la precuela de Breaking Bad sobre los orígenes del corrupto abogado Saul Goodman, cuando todavía era un pipiolo que intentaba hacerlo bien, pero todo siempre se le torcía.
Para quienes todavía no hayan empezado o acabado The New Pope, segunda temporada de The Young Pope sobre la que escribiré algún nuevo post, este tiempo de inactividad al aire libre les puede servir para disfrutar de una de las mayores irreverencias que se han hecho en los últimos tiempos. Pon un Sorrentino blasfemo y soberbio en tu cuarentena.
El cardenal y Secretario de Estado Voilleo recuerda a los secretarios de estado más temibles de todos los tiempos, como el propio Kissinger. Hombres de Estado dispuestos a lo que sea con tal de preservar el status quo.
Aunque ya está en su recta final, This is us también es una buena opción, mucho más amable que la anterior. Y he de decir que me alegro de la evolución que está teniendo, cosa que no hubiese imaginado cuando escribí este primer post sobre el final de su primera temporada, que me pareció una estafa.
También tendré oportunidad de ver si la estafa en la que se convirtió el final de la primera temporada de Altered Carbon remonta de alguna manera.
Y hablando de scifi y mundos futuristas y oníricos, ya tenemos también la última temporada de Westworld, así que es una excelente opción para pasar un día entero de maratón viéndola.
A veces me ocurre que dejo alguna serie pendiente de ver y empiezo cuando ha terminado para así poder saborear todas las temporadas juntas. Este ha sido el caso de The Good Place, una hilarante comedia que trata sobre la ética y la moral, temas profundamente filosóficos, en clave de humor.
Ética en vida
The Good Place, producida por NBC y distribuida por Netflix, narra las vicisitudes de cuatro personas que acaban de morir y están en el más allá. Este más allá se representa como un lugar gobernado por un entramado burocrático que mide las acciones de cada humano durante su vida y le asigna una de las dos opciones en las que pasar la eternidad: la buena o la mala.
A pesar de que puede parecer una visión un tanto cristiana de la muerte, lo cierto es que su creador, Michael Schur, ha tenido mucho cuidado de no decantarse por ninguna religión, y en la elección de los personajes ha incluido diversidad étnica y religiosa. Y en realidad, la decisión de a dónde irán se basa más en la ética que en la moral, aunque en algunas ocasiones sea difícil separar a una de la otra.
Los cuatro humanos que protagonizan The Good Place, junto al arquitecto del lugar al que van a parar, muy bien interpretado por Ted Danson, y a una Inteligencia Artificial con forma humana que los acompaña en sus periplos, son muy distintos entre sí: Eleanor, una estadounidense egoísta que ha vivido toda su vida aprovechándose de los demás; Chidi, un profesor de ética nigeriano que ha hecho sufrir a los demás con su continua indecisión y su necesidad enfermiza de decir la verdad; Tahani, una filántropa india que recaudó mucho dinero para caridad y acción social pero cuyas motivaciones eran pura corrupción; y Jason, un Dj de Florida de escasa inteligencia y que solía meterse en estafas y negocios turbulentos de los que siempre salía mal.
Chidi, profesor de ética, intenta mejorar la calidad moral de sus amigos con clases de filosofía.
Ética más allá de la muerte
Estos cuatro personajes aparecen en una presunta utopía, como se la describe el arquitecto Michael diciéndoles que están en el buen lugar porque el peso de sus acciones en la tierra ha sido muy positivo. Eleanor y Jason se dan cuenta en seguida de que ellos no deberían estar ahí porque les dice que ha sido una abogada por los derechos humanos a ella, y un monje budista con voto de silencio a él, nada parecido con la realidad de sus vidas. Chidi y Tahani, sin embargo, creen que se merecen estar en ese lugar idílico.
Eleanor es probablemente la persona más egoísta y mentirosa de todos los presentes. Por eso rápidamente se da cuenta de que ella no pertenece a esa supuesta utopía.Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción
Y con este planteamiento comienza una comedia desternillante en la que todos se irán dando cuenta de la importancia de la ética y la transformación personal, y de que no todo se puede ver en blanco y negro, pues hasta quien más pulcro parece puede caer en la corrupción.
He procurado no hacer ningún spoiler porque The Good Place tiene giros muy interesantes en el guion y considero que merece la pena verla y descubrirlos por uno mismo. Que la ética y la risa os acompañen.
La secuela de The Young Pope ha regresado con mayor desparpajo si cabe que su predecesora. El magnífico Paolo Sorrentino se atreve a hincar todavía más el diente a la corrupción de la curia vaticana y nos regala nueve episodios en los que los escándalos se suceden uno tras otro narrados de manera magistral.
Escándalos sexuales y políticos
The New Pope, coproducción de Mediapro y la italiana Sky, entre otros, y emitida por HBO, aborda nuevamente los escándalos sexuales, el polémico tema del celibato, la corrupción política y la idolatría.
Partiendo del coma en el que quedó el severo y paroxista Pío XIII al finalizar la precuela, The New Pope comienza con un episodio hilarante en el que se muestran los tejemanejes del Secretario de Estado del Vaticano, Voiello, para mantener su poder.
El cardenal y Secretario de Estado Voilleo recuerda a los secretarios de estado más temibles de todos los tiempos, como el propio Kissinger. Hombres de Estado dispuestos a lo que sea con tal de preservar el status quo.
En una votación que se repite en varias ocasiones y que termina decantándose por un candidato inesperado al que se le presupone, erróneamente, que será fácil de manejar, se pueden ver supuestas facciones políticas enfrentadas.
El entramado de corrupción financiera, los escándalos de los abusos sexuales a menores y la amenaza inminente del terrorismo islámico están en el centro de esos enfrentamientos.
Los partidarios de seguir como siempre apoyan tanto el entramado de corrupción financiera como la ocultación de los escándalos sexuales.
La mayor parte de los cardenales se niega a renunciar a una vida de lujos, privilegios y beneficios económicos éticamente cuestionables y en cuanto asoma la posibilidad de un Papa franciscano con voto de pobreza, ponen en marcha, junto a los mafiosos con los que mantienen negocios, la peor de las conspiraciones que pueda darse en un Estado.
Idolatría y corrupción moral
Uno de los aspectos más curiosos de esta creación de Sorrentino es cómo aborda la cuestión, supuestamente prohibida, de la idolatría en el seno de la Iglesia Católica. Es algo que ha ocurrido con diversos Papas y que se puede ver en cualquier lugar donde se hayan depositado presuntas reliquias.
Probablemente la ‘intro’ más irreverente jamás vista en todas las series.
En The New Pope, millones de fieles santifican a Pío XIII como auténticos fundamentalistas, mientras el Papa nuevo, fabulosamente encarnado por John Malkovich, se enfrenta a sus propios fantasmas e inseguridades.
Otro planteamiento atrevido que entra de lleno en lo que podría considerarse blasfemia es el deseo sexual que despierta el antiguo Papa entre trabajadoras del Vaticano y religiosas, con escenas tan perturbadoras como elegantes de monjas excitadas mientras se encargan de su higiene y su cuidado más básicos.
La hipersexualización de la figura del Papa es uno de los mayores atrevimientos de la serie.
La corrupción y la doble moral de quienes pretenden ser ejemplarizantes es un sello de esta serie que pretende poner en duda cualquier autoridad religiosa procedente del Vaticano.
Otro aliciente para ver la serie es la presencia del actor español Javier Cámara, que interpreta al Cardenal Gutiérrez.
Los amantes de la sátira y el humor negro estamos de enhorabuena con la evolución que está teniendo Succession (HBO), la serie sobre las vicisitudes y la corrupción a todos los niveles de la familia Roy, propietaria del conglomerado Waystar Royco. Los giros inesperados parecen estar convirtiéndose en una de sus peculiaridades, y nada mejor que disfrutar de sorpresa tras sorpresa.
Giros en los personajes
En esta segunda temporada, Succession ha abordado de manera más profunda los anhelos y sentimientos de cada uno de los personajes, aunque a su manera, dejando claro que todos ellos están rotos por dentro y son incapaces de ser medianamente honestos y consecuentes con sus decisiones.
Logan es lo suficientemente despiadado y corrupto como para ofrecer la propia cabeza de su hijo para que vaya a prisión por él.
Así, por ejemplo, hemos visto al patriarca, Logan Roy, titubear y flaquear ante su mujer, Marcia, y sus hijos, pero cuando más vulnerable parecía, un giro en su forma de actuar nos devolvía a la realidad de su sociopatía. Su “lo he hecho todo por vosotros” que dice a sus hijos suena a autoengaño de la misma manera que cuando Walter White, el profesor narco de Breaking Bad, le dice a su mujer y a su hijo que ha hecho todo por ellos.
Kendall, el mayor, el teóricamente elegido para suceder a Logan, pasa de aliarse con los enemigos de su padre para lanzar una OPA hostil a estar arrodillado a sus pies tras necesitar su ayuda para que lo aleje de las sospechas policiales por un crimen que ha cometido. Cuando parece que el nivel de bajeza no puede llegar a más, un giro inesperado al final nos devuelve la fe en su orgullo.
Tras la traición de Kendall se puede percibir cierto orgullo en el rostro de su padre. Por fin ha conseguido que su hijo sea implacable como él quería, aunque sea a su costa.
Shiv, la hija mayor, a la que aparentemente no le interesa nada la empresa y se mueve por ideales políticos progresistas hasta el punto de ser jefa de campaña de políticos del Partido Demócrata, cambia completamente su actitud cuando su padre le propone ser la sucesora. A partir de ahí la vemos vender a su marido, a su hermano y a quien haga falta con tal de llegar al poder.
Giros, y siempre a peor
Succession, rodada en formato de falso documental, mantiene al espectador siempre en el asombro, acongojado con el giro que vayan a tomar los acontecimientos.
Una cena durante un retiro de ejecutivos en Austria puede tornarse en una humillación pública a varios miembros, con el lado más cruel y despiadado de Logan desatado, haciéndoles moverse a cuatro patas por el suelo y gruñir para alcanzar unas salchichas que él mismo les va tirando ante la mirada cobarde del resto.
El episodio en el que realizan un retiro de ejecutivos a Austria es probablemente uno de los más incómodos y que mayores giros contiene.
Para quienes hemos visto It´s always sunny in Philadelphia y Veep es imposible que no nos acordemos de ellas viendo Succession. Los personajes actúan en todo momento de la peor forma que se pueda esperar, y siempre hay lugar para la sorpresa. Si pensabas que podían a niveles elevados de maldad y mezquindad, te impresionan ascendiendo unos cuantos más.
Los hermanos Roy no pueden disfrutar nunca de una agradable charla. Siempre llueven las pullas y las traiciones. Siempre tienen que andar con cuidado de no mostrar su debilidad porque saben que sus hermanos no dudarán ni un segundo en utilizarla en su contra.
Las conversaciones entre los Roy nunca profundizan, siempre están repletas de indirectas, cuando no directamente insultos.
No obstante, en esta temporada toda esa maldad se contextualiza dentro del temor al padre omnipresente y omnipotente y una madre, que por fin aparece en escena, sarcástica, emocionalmente distante y siempre indisponible para ellos.
En este sentido, por momentos se llega a humanizar la malignidad de los Roy debido a sus bloqueos emocionales producidos por haber crecido en el seno de una familia gravísimamente disfuncional, pero su depravación y corrupción pronto devuelven al espectador a la realidad.
Los advenedizos
A los Roy de pura cepa, la familia multimillonaria y semiaristócrata propietaria del mayor conglomerado mediático de Estados Unidos se van sumando otros personajes, unos advenedizos que están completamente sujetos a sus designios.
Quizá el peor parado de todos es Tom, yerno de Logan y marido de Shiv, que le es infiel en todos los sentidos. Toda la familia, incluida su propia mujer, se burla de él y lo trata de las peores maneras posibles, pero él se doblega y envilece constantemente con tal de estar con su amada, y de medrar (quizá, mejor, en el orden inverso).
Tom es un personaje lleno de patetismo que, para lidiar con las degradaciones a las que lo somete su familia política, hace lo mismo con sus subordinados. Afortunadamente, en uno de esos giros inesperados de la serie, se dignifica mostrando a Shiv que está harto del trato que recibe. Veremos hasta dónde puede llegar su personaje…
Los giros del personaje de Greg suelen indicar que cada vez se encuentra más a gusto en ese mundo de corrupción que es Waystar Royco.
Otro advenedizo es el primo Greg, que, a pesar de su supuesta ideología contraria al conservadurismo de Logan Roy y sus cadenas de noticias, va sumando puntos y adquiriendo estrategias para medrar. El jovencito inocente se convierte pronto en un experto en sobornos y coacciones, y el espectador se queda maravillado ante sus grandes y rápidos avances.
¿Y qué decir del elenco que compone la junta directiva de la compañía? Una panda de zalameros cuyo único cometido es adular a su jefe tirano y absolutamente imprevisible y que resultan altamente cómicos en toda la trama.
Succession es una historia de corrupción política, control mediático, hipocresía, corrupción moral, crímenes, encubrimiento, sobornos, amenazas… una serie muy incómoda, pero a la vez divertida y adictiva para ver, con grandes giros que mantienen la tensión y hacen que termines deseando que empiece la siguiente temporada cuanto antes.
Ayer cometí una imprudencia, aunque reconozco que me gustó y creo que volveré a repetirla más veces. Fue como mezclar chocolate con chorizo, pero con buen resultado. Y preguntaréis, ¿qué hiciste? Pues terminé de ver un episodio de This is us (NBC) y seguidamente, sin un vasito de leche ni nada mediante, me atreví a darle al play a Succession (HBO). Soy hombre de contrastes.
Contrastes de personajes
A pesar de que el episodio de This is us que vi termina con mal sabor de boca porque se muestra un enfado entre los hermanos, así como a Becca, la madre, realmente afectada por una enfermedad neurodegenerativa, esta serie familiar se suele caracterizar por sus buenas intenciones y la bondad de todos los personajes.
A pesar de sus conflictos, en This is us reina la paz y el amor entre todos los miembros de la familia.
Ni en el peor de los enfados o momentos ninguno de los Pearson tiene nada que ver con los despiadados y tiranos Roy, que se creen dueños del mundo entero y sus habitantes.
Pasar de una cena de Acción de Gracias en casa de Randall Pearson a una cena durante un retiro corporativo de Waystar Royco es como llegar a Alaska en bañador tras haber pasado una calurosa tarde en Canarias.
La corrupción moral y la tiranía de la familia Roy no deja tregua. Las reuniones familiares nada tienen que ver con las de los Pearson.
De la afabilidad y la dulzura de los Pearson a la crueldad y villanía de los Roy sin término medio. Series que provocan sentimientos entrañables frente a series que te revuelven las entrañas. Grandes contrastes.
Contrastes de banda sonora
La música también juega un papel importante en ambas series. En This is us los acordes melosos de guitarra pueden llegar a empalagar y a dar la sensación de que te encuentras en una nube de algodón y que todos los momentos afectuosos que has vivido con tu familia no le llegan a la suela del zapato a esa épica cotidiana que inunda la vida de los Pearson.
Cuando abrazo a mis padres jamás suena esa guitarrita por detrás, lo cual puede hacer que en el futuro no recuerde tan nítidamente esos momentos como sí hacen los protagonistas de This is us.
Cuando el cariño y la sinceridad se acompañan de acordes como los de la banda sonora de This is us, las lágrimas afloran con facilidad.
Nicholas Britell compone la canción principal, que no puedes dejar de escuchar una y otra vez, como la de Game of Thrones. Ampulosa, su piano por sí solo ya es el preludio de la tensión que está por venir.
Solo con poner ambas bandas sonoras a una persona que todavía no ha visto ninguna de las series creo que podría hacerse una idea bastante aproximada del contenido de cada una de ella. Y es que estos contrastes no son en vano.
Os recomiendo la experiencia, aunque si la hacéis por la noche, mejor empezar por Succession y terminar suavecito con This is us, por aquello de que con la calma y una sonrisa se concilia mejor el sueño.
Cuando se hace una adaptación de una novela o una saga, como es en este caso The Witcher, hay que hacerla con mucho mimo, cuidando mucho conservar la esencia, por un lado, y no dejarse en el tintero cuestiones importantes que contextualizan la historia. En el caso de la serie de fantasía que ha producido Netflix sobre las novelas del escritor polaco Andrzej Sapkowski se descuidan ambas, y el resultado es nefasto y una estafa para los admiradores.
La adaptación de Geralt
Desde el primer episodio llaman la atención muchas cuestiones: los saltos temporales que avanzan en unos minutos lo que en los libros tarda tiempo en desvelarse (como el porqué lo llaman “Carnicero”) y lo plano del personaje.
En los libros, Geralt de Rivia es un niño abandonado por Visenna, una madre que en los libros se presenta como un ser egoísta que lo traumatizó y lo dejó en la puerta de Kaer Morhen para convertirse ella también en druida.
El entrenamiento intensivo y la mutación genética experimentada lo mejoraron en cuanto a fuerza, rapidez o resistencia, pero le hicieron durísimas condiciones y dañaron sus ojos. Además vio a muchos de sus amigos morir, lo que supuso un sufrimiento que acarrea consigo.
Durante su profesión de cazador de monstruos descubre, además, un mundo mezquino y miserable en el que las pasiones y las bajezas suelen ser causantes de muchos males y los peores monstruos resultan ser casi siempre los de carne y huesos… humanos. Eso genera el escepticismo que muestra invocando el Derecho de la Sorpresa en la doble boda de la reina Calanthe y la princesa Pavetta.
Para que en esta escena el escepticismo de Geralt fuese verosímil, tendrían que haber contextualizado más el mundo en el que viven, donde la corrupción humana prevalece por encima de los monstruos.
Pero en la serie nada de esto se refleja. Nos muestran un Geralt de Rivia insustancial (la elección del actor tampoco ayuda), sin contextualizar, con tres o cuatro hazañas en las que tiene éxito (no es así en los libros, pues muchas de las veces se va dolido y sin haber podido solucionar nada), mujeriego y superficial.
Con esa presentación del personaje, no se entiende que se ría del destino y del Derecho a la Sorpresa y todas sus decisiones parecen inconexas y hasta estúpidas.
Una adaptación muy comercial
La adaptación, además, ha sido realizada con objetivos puramente comerciales, y esto se nota en la forma en que tratan la relación entre Geralt y Yennefer de Vengerberg, la poderosa bruja que en la serie es relegada a mujer fatal.
Yennefer en los libros tiene un personaje muy importante e interesante que busca sumar poder. En la serie queda relegada a amante de Geralt.
La relación que mantienen ambos en los libros es profunda a la par que desprendida, debido a la cantidad de años que vive cada uno (paso del tiempo que tampoco logran transmitir en la serie). Geralt, incluso, está bastante más interesado en ella que ella en él y, sin embargo, en la serie ella aparece como una tórtola engañada cuando su personaje tiene una curiosidad y una fuerza que la llevan a explorar siempre nuevos límites con su magia, su verdadera pasión.
La historia de amor, que en los libros es un elemento más que no entorpece ni eclipsa el resto de tramas, en la serie se hace omnipresente en forma de amor romántico al uso.
Fallo en la adaptación del contexto
Otro error que desmerece el resultado es cómo se ha realizado la adaptación del contexto, mencionando de pasada la conjunción de las esferas que ha dado lugar a ese mundo plagado de monstruos y donde quien maneja la magia ostenta el poder.
De manera superficial se aborda también la corrupción del estamento de los magos y cómo su única función es la de autopreservarse, no la de contribuir al bienestar de los ciudadanos de los distintos reyes a los que sirven.
Aretuza y el círculo de magos son un nido de corrupción que solo buscan seguir ostentando el poder.
Se presenta así de manera muy maniquea y como malvado al Imperio de Nilfgaard, que, en los libros se ve perfectamente que intenta unificar los reinos para quitar poder a los magos. La búsqueda que Emhyr var Emreis hace de la princesa Cirilla tampoco se entiende en este contexto tan mal explicado. ¡Solo puede quererla para hacer algo malo!
Y así, entre cuestiones cruciales que el espectador debe de suponer porque la adaptación no las narra, tópicos y sinsentidos, discurre esta primera temporada de The Witcher que nos ha dejado fríos a muchos que la esperábamos como agua de mayo. Esperemos que hagan caso de las críticas y pongan más mimo a la hora de hacer la segunda y que no sea otra estafa.
La cuarta temporada de The Expanse está resultando, además de tan emocionante y frenética como las anteriores, muy significativa en cuestión de cambios para la Humanidad que muestra la serie.
Para quienes todavía no hayan entrado en materia con ella, cosa que recomiendo hacer cuanto antes, resumiré brevemente el planteamiento: futuro lejano, la Humanidad ha conseguido colonizar el Sistema Solar, sobre todo en cuanto a extracción de recursos naturales. Las distintas facciones de humanos que han ido consolidando su residencia en los distintos sitios ‘habitables’ se enfrentan entre sí y también con los terrícolas, que son los principales explotadores (¡qué raro!).
Una tecnología alienígena provoca una serie de eventos y catástrofes y los seres humanos se ven obligados a cooperar (o lo más parecido a ello dentro de las ya clásicas traiciones cainitas que nos caracterizan) para sobrevivir.
A partir de aquí, vienen spoilers, así que vosotros veréis si seguís leyendo.
Cambios trascendentales en el Sistema Solar
Los cambios más importantes, que van a ser los que produzcan toda la cascada de eventos políticos y sociales, se generan a raíz del suceso con el que termina la tercera temporada, la apertura del anillo a través del cual se da paso a otros mundos por descubrir.
Los nuevos planetas esconden secretos e historia de los alienígenas que fueron aniquilados y cuyo exterminio está investigando el detective Miller.
Con un gran número de planetas nuevos a su disposición, los humanos de todas partes del Sistema Solar ven oportunidades de negocio infinitas y, atendiendo a la imprudencia y a la falta de memoria que también nos representan, quieren adentrarse en ellos sin recordar que puede ser muy peligroso.
Cambios políticos
La transformación del Sistema Solar genera a su vez otro mapa político del mismo, en el que en primer lugar sobreviene una tregua entre todas las facciones.
La máxima autoridad de la ONU terrícola, la despótica, bienintencionada y muy malhablada Chrisjen Avasarala, es, junto con la tripulación de la nave Rocinante, la única que parece usar el principio de precaución, e impone una restricción de paso dentro del anillo.
La secretaria de la ONU comienza a cegarse, además, por una lucha de poder que tiene contra una contrincante política que apuesta por la colonización de todos los nuevos planetas aparecidos.
En esa nueva línea transfronteriza se sitúan, de manera estratégica, los cinturonianos de la APE, que saben aprovechar los cambios para mejorar su posición política y económica global.
No obstante, dado que los cinturionianos están muy divididos entre sí en clanes (a veces recuerdan a la Escocia del siglo XVIII, incluso en su acento) y entre ellos hay varios radicales que no quieren ningún tipo de colaboracionismo con la Tierra, pronto surgen las traiciones y los complots para perjudicar a la APE.
Los cinturonianos se preguntan si vale la pena la paz si tienen que entregar, a cambio, a sus compatriotas que están intentando buscar un lugar donde vivir al aire libre y por eso quieren cruzar el anillo.
Cambios, decadencia y corrupción en Marte
Con todos estos cambios trascendentales, Marte, la segunda colonia de la Tierra después de la Luna, pierde parte de su razón de ser.
El proyecto de “terraformación” para proporcionar una atmósfera y habitabilidad del planeta rojo queda en suspenso, pues los nuevos mundos con su aire respirable se antojan más atractivos y menos trabajosos para todos.
Los cambios políticos provocan que en Marte haya ahora un ejército de parados.
La moral de las tropas y la ciudadanía marciana decae, el gobierno comienza un proceso de desarme y, en un sistema en el que la guerra era su principal motor, la paz trae la devastación… y la corrupción.
La corrupción comienza a darse en Marte cuando los convencidos ciudadanos marcianos se percatan de que se están quedando sin empleo y, además, se están desmontando equipos de investigación y armamentísticos realmente valiosos para la exploración espacial.
Los trabajadores fieles a Marte se ven abandonados en esta nueva situación política
Como sucede siempre, no hay nada mejor que una época de cambios y escasez para que se den todo tipo de pillajes, así que los fieles marcianos comienzan a vender sus propios logros patrióticos al mejor postor, incluidas mafias y grupos terroristas (es imposible no ver paralelismos con lo sucedido en Rusia tras la caída de la URSS).
La pobreza, la inestabilidad política y la decadencia son ingredientes perfecto para que prolifere la corrupción masificada.
Y en este contexto de transformación profunda de la humanidad es donde se desarrolla The Expanse, que sigue explorando, asimismo, la relación de la protomolécula alienígena con el detective Miller, fusionado con ella tras el “incidente de Eros”.
A pesar de que no he terminado de ver los últimos episodios de esta temporada, creo que puedo afirmar que esta serie de scifi rescatada por Amazon pasará a ocupar los primeros puestos de mi ranking personal, junto con Battlestar Galactica. ¡No os la perdáis!
A estas alturas creo que está todo dicho sobre Joker, pero he quedado tan impresionado por la película, y por la magnífica interpretación de Joaquin Phoenix, que no podía no escribir un post al respecto. Y no solo por la crítica social que hace, que también, sino por el cambio que inevitablemente va a producir en la cosmovisión del mundo de Batman (DC Comics).
Joker, la denuncia social
Los no iniciados en la saga de Batman pueden ver perfectamente la película de Joker sin darse cuenta hasta casi el final de que están inmersos en la saga del justiciero multimillonario.
En Joker se observa como nunca la diferencia social entre Bruce Wayne y Arthur Fleck, el niño millonario que se convierte en Batman y el comediante precario con problemas de salud mental.
Gotham City es exactamente igual que Nueva York, con su transporte público deteriorado, sus calles atestadas de vehículos, sus edificios casi en ruinas para pobres y, cómo no, las diferentes clases sociales, gobernadas por una élite minoritaria envuelta en corrupción a todos los niveles.
Y dentro de esa sociedad capitalista se encuentra Joker, Arthur Fleck, un payaso precario subcontratado que tiene que actuar hoy aquí, mañana allí, al que sus compañeros de trabajo le hacen bullying y que aspira a ser monologuista.
El patetismo de la casi totalidad de escenas en las que aparece Arthur Fleck hace sentir una compasión inmensa por su personaje.
Joker y la salud mental
Arthur Fleck, además, padece problemas de salud mental y cuando el ayuntamiento, como también ocurre en nuestros días con los sistemas de salud, recorta gasto social, es de los primeros en sufrir las consecuencias, pues se queda sin atención psicológica y sin medicamentos (demasiado parecido con la realidad, ¿no creéis?).
Las visitas de Arthur a la terapeuta son deprimentes. Y la poca ayuda que le prestaba, además, se la quitan.
El problema de salud mental acompaña a Joker desde pequeño tras los abusos físicos y sexuales cometidos por la pareja de su madre, a la que él cuida hasta que descubre su pasado.
Los problemas de salud mental parecen ser los detonantes de sus primeros homicidios a tres jóvenes ricos, trabajadores precisamente de la empresa de Thomas Wayne, exjefe y presunto padre de Joker. Pero estas muertes pronto se convierten en un símbolo de la revolución, pues los ciudadanos indignados por la desigualdad social hacen otra lectura de ellas.
La revolución de Joker
Así es cómo Joker pasa de ser el villano más o menos interesante de las películas de Batman a tener una entidad propia, revolucionaria, que lo eleva por encima del multimillonario justiciero y le da muchas razones de ser.
Los seguidores de Joker son los precarios, los marginados que han intentado pertenecer a la sociedad, pero esta, especialmente sus clases más altas, los ha excluido de ella.
Precarios, marginados, excluidos… los seguidores de Joker tienen muchas razones para estar cabreados contra un mundo lleno de corrupción.
Es imposible no empatizar con ellos y su revuelta. El sufrimiento del pequeño Bruce Wayne (Batman) al presenciar el asesinato de su padre y de su madre de repente es sobrepasado por toda una vida de miseria y dolor de un Joker que lo ha intentado de verdad, pero siempre se han reído de él y le han hecho sufrir.
Ahora que están saliendo muchísimas y muy tristes noticias sobre acoso escolar, no puedo evitar acordarme de 13 Reasons Why y su tercera temporada, de la que no había escrito todavía, y que me parece muy interesante desde un punto de vista ético y sociológico, pues es la transformación de las víctimas en verdugos.
Víctimas no resarcidas
No quiero empezar un párrafo más sin avisar de que voy a destripar la serie, así que, si todavía no la has visto, estás a tiempo de frenar en seco y evitar males mayores.
Si en la primera y segunda temporadas de la serie nos quedábamos con la sensación de impunidad, de escarnio a las víctimas, a las que, como solemos ver en muchas ocasiones también en nuestro país, se las juzga desde un punto de vista moral y se las responsabiliza de las acciones delictivas de sus agresores, en esta cambian las tornas.
El mundo corrupto adulto permanece ajeno a todos los problemas que les pasan a los adolescentes.
Esos y esas adolescentes del Liberty High School, víctimas que se han visto afectados y perjudicados, en mayor o menor medida, por el machismo e, incluso, la sociopatía de alguno de sus compañeros, dan la vuelta a la tortilla y terminan tomándose la justicia por su mano.
La hasta ahora última entrega de 13 Reasons Why nos muestra a estas víctimas cohesionadas entre sí y dispuestas a resarcir a la difunta Hanna Baker y a todas aquellas personas que hayan sido agredidas, abusadas y violadas por Bryce Walker y su amigo Montgomery de la Cruz.
Desprotegidos, los adolescentes de 13 Reasons Why se ven abocados a ser ellos mismos policía y jueces.
Sucede, además, que al verse desprotegidas por la policía y las autoridades adultas, estas víctimas se ven en la necesidad de decidir ellas qué hacer con los culpables. Emiten juicios y condenas, organizan rehabilitaciones en función de cómo se sienten y al final les sucede como al propio sistema. La corrupción moral imperante ya se ha apoderado de ellas.
Ellos deciden a quién condenan y a quién rehabilitan. La corrupción imperante ya se ha apoderado de ellos.
De verdugos a víctimas
De la misma manera que observamos cómo entre todos realizan y cubren dos crímenes, la serie nos ofrece una visión más global de cada una de las partes.
A lo largo de toda la temporada vemos a un Bryce reflexivo, que se arrepiente de sus delitos.
Todos los chavales son a su vez víctimas y verdugos, todos tienen sus conflictos y todos tienen sus razones.
En el caso de Bryce, esta temporada se nos muestra su faceta más íntima y personal, sus miedos, sus incertidumbres, el rechazo que sufre por parte de padre y sus deseos de mejorar como persona e intentar compensar el daño que ha hecho.
A pesar de la impunidad, Bryce siente la culpa debido al rechazo de sus amigos. Se da cuenta del daño que ha hecho y quiere repararlo.
En el de Montgomery de la Cruz, el espectador logra comprender (que no justificar) toda esa violencia que va distribuyendo por el mundo debido a las continuas palizas de su padre, ante el cual tiene que reprimir su orientación sexual.
Pero los personajes ya no son niños, están en el proceso de llegada a la vida adulta, en la que a veces ya no vale con un “lo siento” o un arrepentimiento, especialmente si el daño es tan grande que se ha llevado, incluso, vidas por delante.
La angustia y el dolor de la madre humanizan también la figura de Bryce.
Y es así cómo la serie nos narra cómo, debido fundamentalmente a la dejadez y la injusticia de la administración judicial, que desampara a los y las adolescentes, se frustra cualquier tipo de redención para los verdugos y de justicia para las víctimas.
El resultado es una escala de grises muy interesante. Veremos si en la cuarta, que parece que va a ser la última, se corrige un poco la corrupción del sistema y se hace un poco de justicia.