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  • Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Terminada la primera y hasta ahora única temporada de Euphoria (no sé cómo esperé tanto para verla), puedo afirmar que la posiciono directamente en el ranking de las diez mejores series de todos los tiempos. Por diversas razones, pero sobre todo, por plasmar la realidad en la que viven inmersos los jóvenes, rodeados de presión y en un mundo que no parece tener mucho futuro.

    Jóvenes en una olla a presión

    La sensación que más acompaña durante todos los episodios es el desasosiego, el continuo sobresalto y la presión a los que están sometidos los jóvenes protagonistas (sobre todo las jóvenes protagonistas, en femenino) dista mucho de la adolescencia que tuvimos quienes nacimos en los 70.

    Jóvenes que sufren machismo
    Algunos personajes, como el de Cassie, sufren continuamente abusos y machismo por parte de sus compañeros.

    Si bien teníamos nuestros propios problemas derivados de la adolescencia, conviene recordar que creíamos tener un buen futuro por delante si hacíamos todo correctamente, es decir, si nos aplicábamos y utilizábamos el instituto como trampolín a la universidad o a un trabajo. Porque, de aquella, había la esperanza de encontrar trabajo incluso si abandonabas los estudios.

    El trasfondo de Euphoria es el de un mundo cada vez más decrépito, contaminado, frívolo y extremista en el que los jóvenes van a tener que desenvolverse sin ninguna herramienta, porque los adultos no sabemos qué va a pasar, ni lo podemos intuir, a todos los niveles, empezando por el más fundamental, como es la supervivencia de nuestro entorno con el cambio climático.

    Jóvenes en la era de las redes sociales

    Las jóvenes que protagonizan Euphoria, además de sufrir el machismo, el clasismo, la transfobia y la gordofobia, ven incrementada la presión por las omnipresentes redes sociales y un entorno de Internet cada vez más peligroso para ellas.

    Ciberbullying, acoso sexual, violaciones, corrupción de menores, violencia de género y bullying son el pan de cada día para estas adolescentes a las que les cuesta pensar en su futuro porque apenas ven cómo salir de su presente.

    Corrupción adulta en Euphoria
    Sin duda, lo que más afecta a las vidas de los y las jóvenes de Euphoria es la corrupción adulta.

    La serie narra a la perfección los actos de culpabilización de comportamientos de chicas que, sin embargo, son bien vistos en sus congéneres masculinos, y cómo sus sentimientos y pensamientos más profundos importan poco a unos compañeros de instituto que las ven como y tratan como objetos de su propiedad.

    El acceso al uso de aplicaciones de todo tipo para tener citas, e incluso las de servicios sexuales, se presenta en toda la magnitud del problema. ¿Qué está haciendo y con quién tu hijo o hija adolescente con su móvil?

    Los padres se presentan todos bastante ajenos a las vidas de sus jóvenes retoños, pero a la luz de los testimonios de profesores que circulan por las redes, parece un reflejo desgraciadamente fiel de la realidad.

    ¿Cuáles son sus opciones? ¿Deberían controlar los teléfonos de sus hijos? La respuesta la da la propia serie con su guion. En mi opinión, un sí rotundo. Y ya no solo por lo que se puedan hacer entre ellos, sino porque hay todo un submundo de depredadores adultos acechándolos.

    Corrupción de adultos afecta a los jovenes
    La historia de abusos y corrupción del padre de Nate es probablemente la más escalofriante de toda la serie.

    Delicia audiovisual

    Euphoria es, además de un producto generacional, una maravilla del buen hacer audiovisual. Planos originales y atrevidos y una banda sonora trepidante, con canciones y ritmos contemporáneos muy bien elegidos (me quito el sombrero ante lo bien traído que está el “Malamente” de Rosalía en uno de los episodios) son señas de identidad de esta serie.

    Hasta el maquillaje que llevan las protagonistas en cada escena responde a necesidades del guion para plasmar sus emociones.

    Maquillaje de Jules en Euphoria
    El maquillaje de Jules, probablemente el más llamativo de toda la serie, aunque casi todas las protagonistas llevan su propio y marcado estilo particular, va transformándose a medida que la desesperación se apodera de ella.

    Otra cuestión muy positiva a nivel narrativo es que rompe con muchos tabúes sobre la adolescencia, adentrándose sin pudor en relaciones tóxicas, conductas sexuales, identidades de género, consumo de drogas, etc. y presentando las distintas aristas que tienen, sin maniqueísmos, pues no todas las conductas sexuales adolescentes son perjudiciales para ellos, ni todo el consumo de drogas tiene que ser abusivo, como sí le pasa a Rue, pero no le ocurre, por ejemplo, a las amigas de Jules.

    Relación entre Jules y Rue
    Se agradece, y mucho, que se presenten relaciones normalizadas y profundas entre personajes femeninos con distintas identidades de género.

    En definitiva, Euphoria es una serie sobre jóvenes desde una perspectiva muy profunda y con una calidad que dista mucho de las típicas series sobre adolescentes a las que nos tienen acostumbrados las cadenas de televisión.

    Una vez más, bravo por HBO. Esperamos ansiosos la próxima temporada.

     

  • Terror en las series: mi ranking particular

    Terror en las series: mi ranking particular

    Llega Halloween y todo blog que se precie tiene que tener su ranking particular de series de terror para ver estos días en los que las telarañas pasan de ser un desagradable encuentro a una exquisita decoración, así que aquí va el mío.

    En él encontraréis mi visión particular del tema, pues me decanto más por el terror psicológico y la perspectiva del Día de Difuntos que por el folclore estadounidense que acompaña a las fechas, aunque no hago ascos a nada.

    Les Revenants

    Si pienso en el Día de Difuntos inmediatamente se me viene a la memoria esta producción francesa de Canal+ en la que, sin previo aviso, unas cuantas personas de diferentes edades regresan a lo que fueron sus hogares y provocan desazón, terror y malestar entre sus seres queridos, que han encontrado la forma de lidiar con su muerte y ahora tienen dificultades para reinsertarlos en sus vidas.

    Les Revenants, terror psicológico
    ¿Cómo te sentirías si uno de tus seres más queridos regresase de la muerte?

    A este suceso se unen una serie de anomalías que están sucediendo en la región y que generan una atmósfera muy agobiante, tanto para los protagonistas como para los espectadores.

    Six Feet Under

    De Six Feet Under ya he hablado aquí en alguna ocasión aludiendo a su grandísima calidad y a su impactante final. Hoy la incluyo en este listado porque es serie de difuntos por excelencia, pues la familia protagonista posee una funeraria y, además, tiene una conexión especial con los muertos.

    Una de las muertes más tristes de las series de televisión: Nate Fisher de Six Feet Under.
    Una de las muertes más tristes de las series de televisión: Nate Fisher de Six Feet Under.

    The Leftovers

    En The Leftovers no hay muertos, hay algo muchísimo peor que eso: desaparecidos. Porque un desaparecido es un muerto al que nadie ha podido despedir, una herida abierta constante, como bien saben los familiares de represaliados durante las dictaduras.

    ¿Cómo nos sentiríamos si, de repente, se desvaneciese el 2% de la población? The Leftovers explora sentimientos.
    ¿Cómo nos sentiríamos si, de repente, se desvaneciese el 2% de la población? The Leftovers explora sentimientos.

    La oscuridad de The Leftovers es la de un mundo que tiene que lidiar con millones de desapariciones instantáneas e inexplicables. Un mundo donde afloran el pensamiento mágico, las sectas, las depresiones y los trastornos psicológicos. ¿Qué puede dar más terror que eso?

    Inside No 9

    De Inside No 9 quiero hablar específicamente en otro post, pero no podía hacer una lista sobre series en las que lo macabro es una parte esencial sin incluirla. Esta joya de la BBC se compone de capítulos de 29 minutos autoconcluyentes con historias que oscilan entre la comedia negra y lo paranormal, aunque siempre suelen tener explicaciones muy humanas… demasiado.

    Episodio de disputa familiar en Inside No 9
    Algunos episodios son más truculentos, otros más hilarantes, pero todos guardan en común su puesta en escena teatral y la magnífica interpretación de los actores y actrices.

    Penny Dreadful

    Si hablamos de lo paranormal, tenemos que incluir a Penny Dreadful, una serie de miedo y suspense en la que aparecen personajes clásicos de la literatura como Drácula, Dr. Jekyll, Frankenstein, etc.

    La moral victoriana y la decadencia del siglo XIX como trasfondo hacen el resto.

    Taboo

    En el siglo XIX y con sucesos paranormales también se desarrolla la trama de Taboo, de la que he hablado aquí alguna vez.

    FX y BBC conjugan la perspectiva histórica de la guerra anglo-estadounidense de 1812 que enfrentó al Reino Unido y sus colonias canadienses con Estados Unidos por el control de los territorios canadienses pertenecientes al imperio británico, y la corrupción imperante en la época con brujería, misterio y poderes sobrenaturales.

    Tom Hardy borda su papel en Taboo
    Tom Hardy borda su papel en Taboo

    The Terror

    Seguimos con el siglo XIX, que tanta inspiración ha dado a escritores y guionistas, para hablar de The Terror, que se enmarca en la expedición de la Marina Real Británica que es enviada en 1847 al Ártico en busca del Paso del Noroeste.

    Frío aterrador, mundos desconocidos y depredadores misteriosos son sus ingredientes principales para hacer que los espectadores se queden pegados a su asiento con los ojos muy, muy abiertos.

    American Horror Story

    Unas cuantas temporadas abordando diversos tópicos del género del terror avalan a American Horror Story para convertirse en una gran serie para ver estos días.

    Jessica Lange en American Horror Story
    Ya solo por ver la magnífica interpretación de Jessica Lange, soberbia, compensa ver esta serie.

    Historias originales, personajes oscuros y complejos, una visión distinta de tramas como los psiquiátricos, las casas encantadas, las brujas, etc. y la maravillosa actuación de la gran Jessica Lange caracterizan a esta producción con temporadas autoconcluyentes.

    Dark

    Esta producción alemana, que lleva hasta la fecha dos temporadas, se enmarca más en el género de la ciencia ficción por sus paradojas temporales, pero la incluyo aquí por su tono, más en la línea del género del terror y el suspense que el scifi.

    Momentos de tensión y terror en Dark
    Momentos de tensión y terror en Dark.

    Los personajes, que viajan a través del tiempo, van configurándose para convertirse en su propia perdición.

    True Blood

    Cambiando un poco de tercio y entrando en terrenos más cercanos a la comedia está True Blood, la serie donde los vampiros han “salido del armario” y conviven en una paz tensa con los humanos.

    En un pueblo de Estados Unidos, una chica llamada Sookie se convierte en el epicentro de toda una serie de intrigas y relaciones amorosas.

    True Blood, ranking de terror
    Este tipo de imágenes ya dejan entrever que no se trata de una serie de mucha calidad, pero, como os digo, se pasan buenos ratos con ella.

    No es que sea una maravilla de serie, pero entretiene bastante.

    Dead Set

    Y, para finalizar, una desternillante comedia negra de zombis ambientada en un reality de televisión en el que muchos personajes son insoportables, huecos y estúpidos.

    Con deciros que lleva el sello de Charlie Brooker, de Black Mirror, debería servir para que la buscarais si no la habéis visto ya.

    Y aquí termina mi particular listado para este puente de difuntos. Espero que os gusten.

  • Fascismo, socialismo y corrupción en Peaky Blinders

    Fascismo, socialismo y corrupción en Peaky Blinders

    Si las anteriores entregas de Peaky Blinders (BBC) habían sido un fiel reflejo del ambiente histórico en el que se enmarcaban, la nueva no podía ser menos. La consolidación del socialismo y el comunismo, el inicio y auge del fascismo y la corrupción a todos los niveles son los grandes protagonistas de esta temporada.

    Inicio del fascismo

    Para quien no vio todavía ni la temporada anterior, aviso de que a partir de aquí hay algún que otro spoiler, así que queda bajo vuestra responsabilidad seguir leyendo.

    El final de la cuarta temporada terminaba con Thomas Shelby instalado en el mismísimo Parlamento británico, como representante del Partido Laborista e informante del servicio secreto sobre todos los movimientos que hiciesen sindicatos y partidos comunistas en el país.

    Socialismo en Peaky Blinders
    Sus adversarios creen que Thomas Shelby es socialista.

    En esta quinta, con el fascismo ya instalado en Alemania y bien identificado por toda la sociedad, asistimos a la creación del primer partido fascista en Inglaterra, la Unión Británica de Fascistas de 1932, por Sir Oswald Mosley, que tiene su propio personaje, mucho más inquietante y peligroso que cualquiera de los Shelby.

    Oswald Mosley fascismo Inglaterra
    Oswald Mosley, principal representante del fascismo en Inglaterra, es visto como “el demonio” por los propios Shelby.

    Para su creación, Mosley pide la colaboración de Thomas, que accede a ayudarlo, pero con la intención de informar también de sus movimientos al servicio secreto.

     Fascismo promovido desde el poder

    Pero sus intenciones se ven limitadas y truncadas, pues el servicio secreto no solo no tiene ningún interés en frenar la creación del brazo político del fascismo en Inglaterra, sino que está completamente de acuerdo con sus premisas y líneas ideológicas.

    En toda la serie se puede observar, además, cómo el fascismo va introduciéndose en la sociedad, a través de las ideas que se enseñan en los colegios (el hijo de Ada expresa con total naturalidad al agente del servicio secreto, de origen africano, que “los negros son inferiores”, alegando que se lo han dicho en la escuela) y en círculos de poder que se han visto afectados por el Crack del 29.

    Fascismo en la escuela
    El sobrino de los Shelby, hijo de Ada, expone de manera natural las ideas fascistas que escucha en su escuela.

    La idea de que han sido los judíos los responsables de la catástrofe económica que hizo perder la mayor parte o toda su fortuna a muchos burgueses de la época caló rápido entre las capas altas de la sociedad, ávidas de buscar un chivo expiatorio.

    Los nacionalismos, como el irlandés, también tienen su protagonismo en esta entrega de Peaky Blinders, retratados, además, desde la corrupción y los negocios turbios de los que se financiaban.

    Protestas y corrupción en Irlanda
    Los protestantes nacionalistas irlandeses también se plasman en todo su esplendor de corrupción y negocios turbios en esta temporada de Peaky Blinders. ¿Queda alguien libre de ‘pecado’?

    Es en este ambiente donde los Shelby, mafiosos, corruptos y asesinos, mantienen una línea roja, pues su ascendencia gitana les impide comulgar con las ideas fascistas.

    La hipocresía de los Shelby contra la corrupción

    Y es que los Shelby, sociópatas no se sabe si de nacimiento o de propia formación, tienen su propio código ético, que demuestran en varias ocasiones luchando contra determinado tipo de corrupción.

    En sus orfanatos, por ejemplo, se prohíbe a las encargadas de los menores golpearlos, y se vela por su seguridad, hasta el punto de que retiran fondos y amenazan con matar a monjas que han agredido a niños bajo su custodia.

    corrupción de las monjas en Peaky Blinders
    La corrupción que se narra en Peaky Blinders invade todos los estratos, incluido el eclesiástico.
    Thomas y Polly acuden a un orfanato a anunciar a las monjas que les retiran la financiación por agredir a una chica negra, que ha terminado suicidándose por el continuo acoso al que era sometida.

    Pero esta presunta lucha contra la corrupción de menores, que parece firme cuando, por encargo de un político pederasta, intentan asesinar a un traficante de niños, se desdibuja cuando ese mismo traficante les sugiere un negocio de distribución de heroína.

    Igualmente todas las ideas progresistas que Thomas dice defender en la Cámara se evaporan cuando ordena asesinar periodistas que intentan hacer un artículo crítico sobre su persona.

    Es significativo que, en todos los casos y como sucedía en temporadas anteriores, los crímenes y la corrupción queden siempre impunes, y nos hace preguntarnos si en alguna época de la historia de la humanidad alguien poderoso alguna vez ha pagado por lo que ha hecho.

    Factura impecable, recursos manidos

    Esta última temporada de Peaky Blinders continúa la línea de producción excelente de las anteriores, con una fotografía y un tempo que están a la altura del mejor cine.

    No obstante, no quería dejar pasar esta casi oda a la serie sin hacer una pequeña anotación a la redundancia y los recursos manidos de otras temporadas que en esta se hacen ya hasta aburridos.

    Son los clásicos planos de los Peaky Blinders caminando de manera elegante y soberbia por las calles en las que reinan mientras suenan temazos de fondo.

    Y sí, la banda sonora, entre la que se encuentran en todas las temporadas maravillas de Bob Dylan, Black Strobe, Black Sabbath, Radiohead, Nick Cave, Artic Monkeys, Pj Harvey, David Bowie, The Kills, etc. ha sido uno de los puntos fuertes y atrevidos de Peaky Blinders, pues apuesta por música actual para retratar décadas muy anteriores. Pero eso no debería suponer que en cada episodio se dedicasen unos cuantos minutos a repetir una y otra vez el mismo videoclip.

    Reiteraciones aparte, Peaky Blinders pasará a la historia de las series como una de las mejores, por calidad de guion, interpretación de los personajes, ambientación histórica, fotografía y banda sonora. Si os habéis puesto todavía con ella, estáis tardando.

  • Musical decepcionante para cerrar Transparent

    Musical decepcionante para cerrar Transparent

    Llevaba tanto tiempo esperando la nueva temporada de Transparent que, tras haber visto su cierre, un musical bastante salido de tiesto, no por lo innovador, sino por lo ridículo, no puedo evitar tener sentimientos que oscilan entra la decepción y la estafa.

    Un final triste sin el personaje principal

    Los seguidores de Transparent sabíamos que nos íbamos a encontrar con un final un tanto extraño y difícil de resolver al no poder contar con el actor principal, Jeffrey Tambor, despedido por Amazon y la creadora de la serie, Jill Soloway, tras las denuncias de dos de sus compañeras por un presunto acoso sexual.

    La primera denuncia se produjo en noviembre del año pasado, por parte de Van Barnes, exasistente de Tambor y actriz transexual, que aseguró que este la había toqueteado. Una semana después, la actriz transexual Trace Lysset lo acusó de comentarios sexuales y haber presionado su ingle contra ella.

    Por su parte, Tambor, que continúa negando todas las acusaciones, señaló que temía por la serie “que tantas vidas ha cambiado”.

    Sin posicionarme hasta que un juez lo haga, y yendo por delante la necesidad de que los ambientes de trabajo estén limpios de toda duda u ofensa sexual, tengo que afirmar que Tambor estaba en lo cierto con sus temores. El final de Transparent no ha podido ser más decepcionante, y encima en forma de musical.

    ¿Por qué un musical?

    Parece ser que Jill Soloway optó por el formato musical al ver muy complicado resolver las tramas sin el personaje de Maura, que da sentido y continuidad a la serie (trans-parent). Y, viendo los resultados, está claro que se equivocó.

    A partir de aquí, SPOILERS, quedáis avisados.

    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.
    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.

    La apertura de este casi largometraje conclusivo no podría empezar de manera más desilusionante: con una canción pésima sobre el tráfico de Sepúlveda Bulevard de Los Ángeles. Mal cantada, con una letra mediocre y que no transmite nada.

    A lo largo de todo el episodio apenas se logra esbozar alguna sonrisa, pero casi más por lo que el espectador le debe a la serie entera que por lo que los diálogos logren impactar.

    Un musical malo

    Escenas forzadas, como un ataúd que se abre hacia el lado contrario a la cámara para que no podamos ver a la inexistente y despedida Maura, una nada convincente canción para expresar que esta deja su casa en Los Ángeles a su amiga Davina en lugar de a sus hijos, o la obra de teatro de Shelley, en la que los actores que encarnan a los hijos coinciden con ellos de una manera caricaturizada, irrespetuosa con lo que ha sido Transparent desde el principio.

     

    estafa forma de poner el ataud
    ¿De verdad no se podía resolver mejor la ausencia de Jeffrey Tambor que con esta escena absurda?
    Final estafa de Transparent
    Las canciones del musical son realmente mediocres, y la interpretación, casi más.

    Resolver todo el espectro que de emociones y pensamientos que generaba Transparent con un puñado de canciones mal escritas y pésimamente interpretadas es la peor forma de despedir la serie, una estafa a sus admiradores, que esperábamos la calidad de temporadas anteriores y que no se insultase a nuestra inteligencia.

    Otra serie más a añadir al listado de finales estafa.

  • Sorprendente giro en The Affair: ahora es scifi

    Sorprendente giro en The Affair: ahora es scifi

    Nunca pensé que acabaría escribiendo una crítica de The Affair en clave scifi, pero lo cierto es que este sorprendente giro del guion ha hecho que la serie recupere el misterio y la atmósfera agobiante que tanto nos enganchó a muchos espectadores en la primera temporada.

    A partir de este punto probablemente haya muchos spoilers, así que, si quieres seguir leyendo, lo haces bajo tu propia responsabilidad.

    Sorprendente vuelta de tuerca

    Cuando muchos ya no apostábamos nada por el futuro de The Affair, máxime tras la desaparición de Alison Bailey (Ruth Wilson) vilmente asesinada, los guionistas han tomado una senda inesperada que nos ha hecho recuperar la esperanza. Todo un soplo de aire fresco entre tanta serie que ha resultado una estafa tras perder protagonistas y rumbo.

    La originalidad del planteamiento reside en centrarse en el personaje de Joani, la hija de Alison y Cole, en el futuro, que contextualizan como si se tratase de una historia de Black Mirror.

    En este futuro, en el que Joani es ingeniera de costas e intenta averiguar cuánto tiempo le queda a la orografía costera actual, se cumplen las peores hipótesis científicas sobre el cambio climático: Montauk se encuentra casi sumergida por la subida del nivel del mar, sin apenas abastecimiento eléctrico, y en las grandes ciudades los hogares empiezan a contar con huertos aeropónicos para alimentarse y obtener su propio oxígeno.

    En este contexto apocalíptico, la hija de aquella camarera de Montauk con la que empezó la historia de The Affair, realiza un viaje a su pueblo natal, donde conoce a un investigador que, siguiendo una hipótesis epigenética, está estudiando cómo los traumas afectan a las distintas generaciones de una misma familia.

    Ingeniería de costas, epigenética, cambio climático, inundaciones… sin darnos cuenta, The Affair se ha convertido en una serie scifi, con un planteamiento creíble y genuino.

    cultivo aeropónico
    Sorprendente y verosímil futuro el que plantea esta nueva temporada de The Affair.

    En busca de las pistas perdidas

    El círculo se cierra con el descubrimiento por parte de Joani de las circunstancias que rodearon la muerte de su madre, suceso con el que se cerraba la anterior temporada y que daba pie al espectador a pensar que durante toda la siguiente se iban a centrar en Noah y Cole, los dos hombres de la vida de Alison, buscando al culpable.

    Pero los guionistas han optado por terminar el personaje de Cole (¿acaso también se fue a hacer otra serie más interesante, como sucedió con Ruth Wilson?), dar otro enfoque a las vidas de Helen y Noah y continuar la historia de Alison a través de la vida de su atormentada hija.

    Joanie regresa a Montauk
    Joanie regresa a Montauk para terminar descubriendo pistas que le llevan a resolver el crimen de su madre.

    Sin duda, un cambio más que sorprendente que hace que esta serie, que comenzó hace ya cinco temporadas, recobre la autenticidad y señas de identidad de la primera, como eran los distintos puntos de vista de los personajes, narrados de manera que reflejaban los recuerdos y sesgos de cada uno de ellos.

    Con Joani como detective de la muerte de su madre, más de treinta años después, cuando ya han fallecido muchos de sus allegados, The Affair nos vuelve a mostrar personajes con mundo interior, que sufren por no saber qué ocurre.

    sorprendente reconstruccion de la noche en que mataron a Alison
    The Affair deja de ser una estafa para convertirse en una serie scifi con todos sus elementos clave.

    Y el espectador, como único omnisciente en la obra, también sufre por sus incertidumbres, aunque lo hace con una sonrisa pensando que quizá esta serie pueda tener un final digno tras muchas temporadas decepcionantes.

  • Irregularidades y violaciones de DDHH a inmigrantes en OITNB

    Irregularidades y violaciones de DDHH a inmigrantes en OITNB

    A falta de unos pocos episodios para terminar de ver la séptima y última de Orange is the New Black (OITNB, por abreviar), he de señalar que esta temporada está siendo con diferencia la más comprometida políticamente de todas, y eso que las anteriores dejaron el listón muy alto, pero las irregularidades y violaciones de Derechos Humanos que se denuncian en ella son muchísimo mayores.

    Si en anteriores temporadas el nudo en el estómago era una consecuencia directa de ver los episodios, en esta no queda terminación nerviosa del cuerpo que no se remueva.

    Machismo, sexismo y violencia machista
    Por supuesto, en esta temporada no faltan el sexismo y el machismo que tienen que soportar tanto las reclusas como las propias oficiales mujeres.

    Irregularidades en el ICE

    Una de las cuestiones más impactantes de esta entrega de OITNB es la inmersión que se realiza en la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (U.S. Immigration and Customs Enforcement, ICE) y los centros de detención donde son confinados y confinadas todas aquellas personas extranjeras que son sorprendidas dentro del país sin los ‘papeles’ en regla.

    Como viene siendo habitual en Orange is the New Black, el cuidado por la presentación de personajes y la trama de cada uno de ellos es lo que genera el vínculo desde el primer momento. Así, la liberada Maritza se va a encontrar, debido a una redada en una discoteca, de nuevo prisionera, pero esta vez en un lugar peor que la prisión de Litchfield: un centro de detención para inmigrantes sin regularizar.

    Allí se encontrará con Blanca, a la que, en el último capítulo de la sexta temporada, vimos cómo engañaban diciéndole que le habían concedido la libertad cuando iba destinada a una deportación ilegal sin garantías procesales de ningún tipo.

    Las irregularidades y las violaciones de Derechos Humanos se suceden en ese anexo a la prisión que es un infierno mucho peor. El espectador se encoge mientras ve atrocidades como no permitir llamadas a teléfonos de asistencia jurídica gratuita, no concederles abogados para las vistas del juicio y no tener las mínimas garantías de salubridad, con comida caducada, aglomeración, falta de atención médica, etc. y, lo peor de todo, el resultado de ser deportadas a países en los que no conocen a nadie y cuyo idioma en muchos casos no saben.

    Investigación sobre las irregularidades

    Pero, ¿cuánto parecido con la realidad hay en estas escenas? Más del que todos quisiéramos.

    No en vano, los productores de la aclamada serie obtuvieron la asesoría de la organización Libertad para los Inmigrantes (Freedom for inmigrants) mientras investigaban para elaborar la parte del guion en la que salían mujeres en custodia del ICE esperando una posible deportación. Y ello no ha estado exento de polémica.

    El propio Washington Post corrobora que, con la ayuda de esta organización, los guionistas visitaron el Centro de Detención Adelanto en California entre mayo de 2017 y mayo de 2018 para tener una panorámica de cómo era. Y lo que encontraron fue una sala enorme que olía a “sopa rancia” en la que las mujeres dormían juntas, hacinadas, “sin espacio personal, sin nada que decorase las camas, sin fotos, sin libros”.

    Hacinamiento en los centros de detención
    El hacinamiento y la violación de Derechos Humanos parecen ser dos características de los centros de detención de inmigrantes.

    Como una prisión, pero con todavía menos derechos de los que se venían denunciando en la serie (y en otras como la espeluznante Oz).

    Beneficios y corrupción

    ¿Y quién se beneficia de todo esto? Pues, como nos mostraba Orange is the New Black en anteriores temporadas, las compañías que gestionan las cárceles privadas, que orientan toda su administración a ahorrar costes para mejorar la rentabilidad económica, por lo que se pierde el carácter de reinserción que se supone que deben tener las prisiones.

    Así, la serie nos enseña personajes como Linda Ferguson, directora del correccional que solo busca optimizar y multiplicar el beneficio de la empresa que la contrata, PolyCon Corrections.

    Linda Ferguson: corrupción, necedad, incompetencia y beneficio para la empresa
    Linda Ferguson es un ejemplo perfecto del Principio de Incompetencia de Peter.

    En una prisión en la que solo se busca el lucro, cuantas más presas haya, mejor. Además, el personal laboral recibe salarios indignos y se ve con legitimidad para completar sus propias ganancias introduciendo droga y elementos de contrabando y, obligando a las reclusas a vender para ellos, por lo que la corrupción a todos los niveles está servida y cualquier persona que entre en ella con ganas de cambiar el sistema percibe pronto la imposibilidad de hacerlo.

    Hasta los buenos caen en la corrupción
    Ni los personajes aparentemente honestos se libran de caer en la corrupción.

    Un cóctel perfecto para la violencia y la tragedia. ¿Quién necesita una distopía inventada teniendo esta cruda realidad enfrente?

  • Personajes femeninos con fuerza en las series

    Personajes femeninos con fuerza en las series

    Ahora que estamos en un momento estrella del año de series feministas en las que las protagonistas tienen muchísima fuerza, me atrevo con este listado de personajes femeninos que deberían ser referencia para todos esos guionistas que todavía siguen creando arquetipos ridículos que desmejoran mucho las series (Breaking Bad, por ejemplo).

    Series con varios personajes femeninos fuertes

    Es difícil hacer un ranking, así que voy a hacer una lista que no tiene por qué ir de menos a más ni viceversa. Son los personajes femeninos que más me han impactado hasta el momento en las series de televisión:

    Calamity Jane (Robin Weigert) y Joanie Stubbs (Kim Dickens), Deadwood

    Deadwood es magistral tanto en su factura, como en el guion y la interpretación de los personajes, en especial los femeninos de Calamity Jane y Joanie Stubbs, que rompen moldes, y más para la época, pleno siglo XIX, en la que está ambientada la serie.

    Calamity Jane, que existió en la realidad, fue una exploradora profesional estadounidense que, si bien tiene el más que cuestionable mérito de haber luchado contra los nativos americanos, ostentó una profesión osada y aventurera.

    Joanie Stubbs en Deadwood es la madame del prostíbulo The Bella Union. Lesbiana, pareja de Calamity Jane, la historia entre ambas se agradece en un ambiente dominado por el machismo y la corrupción moral como fue esta época en Estados Unidos.

    Calamity y Joanie sobrevien entre el machismo y la corrupción del siglo XIX
    Deadwood es una de mis series favoritas de todos los tiempos por muchas cosas, estos dos personajes entre ellas.

    Dolores Abernathy (Evan Rachel) y Maeve Millay (Thandie Newton), de Westworld

    Siguiendo con historias del oeste, aunque esta vez en forma de parque temático futurista donde los visitantes pueden dar rienda suelta a su corrupción y sus mayores vicios, incluidas las agresiones sexuales y los asesinatos, añado aquí a dos personajes femeninos fascinantes, las huéspedes Dolores y Maeve.

    La profundidad y la evolución de ambos personajes, cuyas historias se narran de manera paralela y van in crescendo en cuanto a ritmo e intensidad, es de las cuestiones que más atrapan de la serie.

    Maeve evoluciona, siente y busca justicia en su mundo de corrupción
    Maeve es de los dos el que más impacta con su grandísima sensibilidad y búsqueda de amor y justicia.

    Abbi Jacobson e Illana Glazer, de Broad City

    Estas dos humoristas estadounidenses son las creadoras, productoras ejecutivas e intérpretes de la desternillante comedia Broad City, en la que juegan el papel de dos jóvenes judías un poco fumetas (bueno, muy fumetas) que sobreviven con trabajos precarios en Nueva York.

    Las situaciones hilarantes y el salvajismo que no tienen ningún pudor en mostrar (aunque luego la cadena de televisión, en un alarde de mojigatería, censure muchas cosas) hacen de esta serie un divertimento para olvidarse de los problemas.

    “Las Cinco de Monterrey” y Meryl Streep, de Big Little Lies

    Las “Cinco de Monterrey”, de las que he hablado aquí en varias ocasiones y a las que se ha sumado la siempre fantástica Meryl Streep en el papel de madre de maltratador, constituyen un elenco femenino brillante que destaca, además, por su sororidad ante la violencia machista.

    Cada una lidia con sus problemas, sobre todo ocasionados por sus relaciones de pareja, y todas ellas comparten un secreto que las une y las lleva a tirar hacia adelante sea como sea.

    Ozark

    Ya he hablado en más de una ocasión en este blog sobre Ozark y el magistral papel que interpretan todas y cada una de las mujeres de la serie, muy por encima de los hombres poderosos y corruptos de los que se supone que están ‘detrás’.

    Género en Ozark
    En perspectiva de género Ozark supera con creces a su homóloga, Breaking Bad, en número y calidad de los personajes femeninos.

    The handmaid´s tale

    June, magistralmente interpretada por Elisabeth Moss, a la que le van como anillo al dedo los papeles de mujer que se supera a sí misma en un mundo hostil y machista (Mad Men, Top of the lake), es uno de los mejores personajes femeninos de todas las series. Obligada a sobrevivir en una teocracia patriarcal infame, su evolución y transformación son lo que la hacen salir adelante.

    Pero el resto de papeles femeninos no se quedan atrás. Sus compañeras oprimidas (criadas y Marthas) y las opresoras del sistema (esposas y tías) son papeles también robustos, de mujeres que tienen que mantenerse en pie ante las humillaciones y la represión de los hombres al mando.

    Elisabeth Moss borda a June en The handmaid´s tale
    Elisabeth Moss interpreta de manera espectacular el papel de June. Con un solo movimiento de nariz y labios es capaz de mostrar un sinfín de matices.

    Orange is the new black

    De esta serie, de la que ya he hablado en varias ocasiones en este blog, todos y cada uno de los personajes femeninos tienen fuerza y personalidad propias y no necesitan de ningún personaje masculino para tener entidad propia.

    Cada una con su idiosincrasia, sufrimiento, pasado y delitos en la espalda, todas las reclusas de las cárceles femeninas que aparecen en OITNB representan profundos y poliédricos papeles. No hay blancos y negros. Las escalas de grises, la compasión por las presas, los personajes no normativos y la combinación de la tragedia de la cárcel con las escenas de humor cotidiano dan a este drama sobre la corrupción del sistema penitenciario estadounidense una seña de identidad entrañable.

    Personajes femeninos con cuerpos y vidas no normativos protagonizan OITNB.
    Personajes femeninos con cuerpos y vidas no normativos protagonizan OITNB.

    Personajes femeninos individuales en series llenas de estereotipos

    Lo lógico y normal sería que todas las series tuvieran personajes potentes tanto masculinos como femeninos, pero la realidad, desgraciadamente, es otra, y encontramos series en las que solo un personaje femenino tiene fuerza mientras el resto se limitan a reproducir estereotipos de género.

    Gillian Darmody (Gretchen Mol), de Boardwalk Empire

    El papel de Gillian Darmody en Boardwalk Empire es una de las mayores rarezas que se han visto en representación de la maternidad en televisión.

    Prostituida, violada y casada con un hombre al que no quería, lejos de ser una víctima, Gillian se convierte en una inesperada verdugo que aprovecha un momento de debilidad de su hijo para abusar sexualmente de él. Sí, lo que leéis, una madre pederasta en televisión, ya era hora, porque haberlas, aunque constituyen un ínfimo porcentaje en relación con los hombres, haylas.

    gillian darmody abusa de su propio hijo
    Gillian Darmody es la representación de una mujer abusada que se convierte en madre abusadora.

    Un personaje muy oscuro con un final tenebroso como toda su sorprendente evolución.

    Nurse Jackie (Lisa Coleman)

    Entre la representación de la maternidad no convencional también se encuentra el personaje de Nurse Jackie (curiosamente, la actriz Lisa Coleman hacía de madre mafiosa en The Soprano), una enfermera adicta y mentirosa que destroza la vida de su familia y de todo el que se acerque a ella, aunque esto ocurre pasadas las primeras temporadas, en las que todavía puede ocultar su vicio secreto.

    Nurse Jackie y las drogas
    Uno de los grandes momentos de Nurse Jackie y su adicción a las drogas.

    Gemma Teller (Katey Sagal), de Sons of anarchy

    ¡Qué decir de Gemma Teller, la mamá motera de Sons of anarchy! Sus mentiras y su continua manipulación la llevan a tener el final más trágico posible.

    Gemma es, sin duda, el único personaje femenino potente en la serie, aunque es una pena que le hayan dado un perfil tan pérfido, pero ella sola sostiene las últimas temporadas cuando todos los demás, empezando por su hijo, el protagonista, flaquean.

    Gemma Teller, corrupción moral en Sons of anarchy
    La corrosiva Gemma Teller es el único personaje femenino de Sons of anarchy con personalidad propia y a la ‘altura’ del resto (muy por encima, de hecho).

    La actriz Katey Sagal interpretó también un buen papel en Matrimonio con hijos, haciendo de esposa nada al uso para la época de la serie.

    Lagertha (Katheryn Winnick), de Vikings

    En el mundo vikingo destaca una mujer por sus batallas y hazañas, Lagertha, que muchísimo más allá de ser “la primera mujer de Ragnar Lothbrok”, se convierte en una luchadora con entidad e historia propias, seguida por numerosos congéneres.

    Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), de Borgen

    La protagonista de la serie danesa Borgen, en la que la socialdemocracia y los pactos tienen casi tanto papel principal como ella misma, destaca por su templanza y sus buenas formas en el Palacio de Christiansborg.

    Una gobernante moderada que escapa de la corrupción y que tiene el diálogo por bandera como personaje femenino de la política europea en una serie más que recomendable para saber cómo es el hacer político por los países de nuestro norte.

    Birgitte Nyborg y sus pactos políticos protagonizan Borgen.
    Birgitte Nyborg y sus pactos políticos protagonizan Borgen.

    Y esta es mi humilde lista. Todavía me quedan por ver series como Killing Eve, así que espero que me recomendéis más en las que pueda disfrutar de personajes como estos.

  • Claroscuros de la última temporada de The handmaid´s tale

    Claroscuros de la última temporada de The handmaid´s tale

    Hace unas semanas os contaba lo maravillado que estaba con la última temporada de The handmaid´s tale (y lo sigo estando, ojo, que no se me ha pasado el furor y estoy deseando una nueva entrega). Hoy, sin embargo, voy a escribir unas reflexiones una vez bien reposados todos los episodios, viendo los claroscuros de los mismos.

    Claroscuros técnicos

    A la hora de narrar audiovisualmente hay técnicas que son muy efectistas y que dejan imágenes en la retina que “valen más que mil palabras”. Pero todas estas técnicas hay que saber usarlas y dosificarlas para que no produzcan el efecto contrario. Es el caso del uso de primeros y primerísimos planos con gestos.

    Si bien, como he dicho más veces aquí, Elisabeth Moss es una maestra de expresar las emociones sin apenas movimiento en su rostro, el exceso de primeros planos enfocándola ha sido uno de los errores de esta última temporada, pues ha restado emoción a las escenas.

    No todo lo que ocurre en una serie de estas características es tan importante como para dotarlo de primeros planos solemnes y exagerados. Por muy dura e impactante que sea la ficción narrada, esta tiene que tener momentos de tensión bien elegidos, de lo contrario, puede cansar al espectador.

    Exceso de pomposidad
    No puede ser que cada vez que June coja o se guarde una pistola suena haya una secuencia con planos y música pomposos.

    Claroscuros del guion

    Otro de los claroscuros de esta última temporada ha sido también abusar de la frustración y el pesimismo, sin avances concretos hasta el último episodio, siempre retrocediendo al punto de partida.

    La serie corre peligro de quedarse encallada en un relato ya agotado, como agotado también parece estar el personaje de Serena, que parecía evolucionar y “progresar adecuadamente”, como se decía en mis tiempos escolares, pero que una y otra vez retorna a sus inicios.

    Personaje de Serena no lucha contra la corrupción ni por la sororidad
    El personaje de Serena está completamente agotado de tantas idas y venidas que ha dado desde que empezó la serie. Podría haber luchado contra la corrupción y haber seguido su línea de sororidad, pero una y otra vez vuelve por sus fueros.

    El personaje excesivamente protagonista de June cae también en lo maniqueo y en la narrativa de superhéroes al dotarlo de un aire revolucionario y todopoderoso mientras se despoja de todo protagonismo al resto de actores/actrices que son quienes posibilitan los avances de la resistencia.

    Además, resulta inverosímil que June siga viva a estas alturas tras todo lo que ha ido haciendo desde la primera temporada. En un régimen como el de Gilead estaría, como mínimo, encerrada y sin posibilidad de contacto con posibles insurrectas.

    Porque mientras los guionistas se esfuerzan en agravar la maldad existente en esa dictadura teocrática sin más razón que el espectáculo por el espectáculo, más increíble resulta la libertad de movimientos y acciones que tiene June, incluso a pesar de la corrupción que parece que impera en sus cloacas.

    Amenazas vacías
    Las continuas amenazas, que todos sabemos vacías, pues June sigue operando con total libertad, corren el riesgo de que los espectadores nos cansemos de la trama.

    Esperemos que la siguiente temporada de esta distopía de HBO tenga menos cliffhanger artificiosos y personajes y trama puedan ir evolucionando y resolviendo hilos sin perder la verosimilitud y la calidad que nos dio la primera temporada.

  • El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    El terrorismo de ETA en la ficción televisiva española

    HBO España y Movistar+ se han lanzado a llevar a televisión la historia del comienzo y la temporada de mayor y más sangrienta actividad del terrorismo de ETA.

    El terrorismo etarra llega a las pantallas

    No son las primeras series que abordan el terrorismo de esta banda, pues Antena 3 ya emitió el otoño pasado Presunto culpable, una serie en colaboración con Boomerang con el trasfondo de dos familias vascas enemistadas por el conflicto.

    Lo que sí parece es que con estas nuevas ficciones televisivas se da por hecha la apertura de este tema en la pequeña pantalla.

    La línea invisible, de Movistar+ en colaboración con Sentido Films y Corte y Confección de Películas, consta de seis episodios sobre los inicios de la banda terrorista, concretamente en el año 1968, cuando el líder de ETA Txabi Etxebarrieta cruza por primera vez “la línea invisible” de ejercer la violencia armada y asesina al guardia civil gallego José Antonio Pardines, y más tarde muere abatido en un tiroteo con la guardia civil.

    Terrorismo con origen romántico

    El director de la serie, Mariano Barroso, ha narrado en varios medios que su obra “tiene que ver más con Romeo y Julieta que con una cuestión política e ideológica”, pues para él se trata de un desencuentro con final desenlace para un pueblo.

    Para él esta es una oportunidad de contar cómo “incluso la peor pesadilla comenzó como un sueño”, así como de contextualizar la situación política en la que nace ETA.

    Por su parte, Patria, primera producción española de HBO, se centra en los peores años de actividad del grupo terrorista, haciendo hincapié en la corrupción y buscando como objetivo “que no vuelva a suceder”.

    Patria, producida por Alea Media, basada en la novela de Fernando Aramburu, se estrenará en 2020 y tendrá ocho episodios de una hora de duración cada uno. La línea invisible tampoco verá la luz antes de 2020, así que todavía nos queda medio año para ver ambas producciones, que nacen con la promesa de remover muchos sentimientos, y no precisamente buenos. Esperemos que todo sea para que en el futuro no se repitan los errores del pasado.

  • Hipocresía y corrupción moral en The Good Fight

    Hipocresía y corrupción moral en The Good Fight

    Por fin he terminado la última temporada de The Good Fight, quizá la mejor de toda la serie, precisamente porque evidencia como ninguna otra la hipocresía y la corrupción moral imperante en el mundo (no voy a decir Estados Unidos porque aquí en Europa también vamos servidos).

    Hipocresía y superioridad moral

    The Good Fight cierra su tercera entrega ambientada en un Chicago consternado por inundaciones primero y rayos globulares después fruto del cambio climático que ya notamos también quienes vivimos en Madrid (que en breve tendrá el mismo clima que Marrakech, para quien todavía no haya visto la nada halagüeña noticia).

    En medio de toda esa vorágine climática se suceden conflictos políticos de calado con conflictos internos entre los personajes que reflejan su doble moral.

    Ya hablé aquí anteriormente de cómo se glorificaba la corrupción al principio de la temporada,  cuando el bufete supuestamente progresista y defensor de los derechos civiles Boseman-Reddick-Lockhart acepta 8,3 millones de euros a cambio de no airear la corrupción de dos agentes que ponían pruebas falsas en temas de narcotráfico (con la cantidad de condenas falsas e inocentes encarcelados que eso supone).

    Bufete progresista de doble moral
    El supuesto bufete progresista que se dedica a defender a las víctimas de la corrupción y la violencia policial no ha hecho otra cosa que lucrarse a su costa.

    Pues los episodios finales son igual de desalentadores, o más si cabe, pues el supuesto bufete demócrata y feminista no hace otra cosa que ocultar casos de violación de uno de sus socios, el fallecido y honorable Reddick, lavar su imagen para intentar que su cliente Chumhum (el equivalente a Google en la vida real) no se vaya; o mantener las tensiones raciales hasta el final, enfrentando a dos buenas abogadas negras para finalmente terminar dándole el puesto de socia a Maia Rindell.

    Racismo y doble moral en el bufete
    La doble moral llega a tal nivel que a los trabajadores mestizos no se les considera “suficientemente negros” y, sin embargo, es a los blancos a quienes se asciende y pone en mejores condiciones, incluso pese a que el bufete tiene mayoría de socios negros.

    Hipocresía y corrupción moral

    Maia Rindell, la hija del acusado de estafa por haber robado sus ahorros a un buen puñado de multimillonarios, aprende rápido que sus presuntos amigos no lo son y que debe aferrarse a su apellido si quiere salir adelante en este mundo de hipocresía y corrupción moral.

    Maia sucumbe la corrupción
    Maia sucumbe a la corrupción al darse cuenta de la hipocresía que impera en el bufete que la despidió por no estar a su altura moral y ser hija de un condenado por estafa.

    Es por esto que no tiene ninguna duda a la hora de aliarse con Roland Blum, uno de los personajes más estrafalarios que ha pasado por la serie. Abogado de derechas, fraudulento en sus defensas cometiendo perjurio y contratando actores para construir un relato que convenza a jueces y jurado, acostumbrado al soborno, la coacción y la estafa, drogadicto y ninfomaníaco que, sin embargo, y pese a lo repulsivo que plantean el personaje, al final termina siendo más honesto. No porque sea honrado, sino porque al menos no es hipócrita.

    Roland Blum evidencia la hipocresia de Boseman

    Roland Blum Boseman hipocresia y corrupcion

    Roland Blum evidencia corrupcion moral de Boseman
    Roland Blum evidencia la hipocresía y la corrupción moral de Adrian Boseman.

    Lo mismo sucede con el ultraderechista gay Felix Staples y su denuncia a Chumhum porque el algoritmo ha penalizado sus comentarios políticos “extremistas” mientras la propia empresa, igual que otras grandes tecnológicas, acepta la censura y las imposiciones de gobiernos como el chino para poder abrirse mercado.

    Felix Staples corrupción e hipocresía en The Good Fight
    El personaje de Felix Staples es deleznable y pone muy nerviosos a todos los abogados del bufete demócrata, pero evidencia la hipocresía de estos, pues sus acciones son iguales que la del ultraderechista incitador al odio, o peores, puesto que las hacen a escondidas.

    La hipocresía es tal que en el episodio de Chumhum, Staples y cómo operan las grandes compañías llega a la realidad y rompe la cuarta pared, pues la propia CBS censuró la canción explicativa y humorística que acompañaba a ese capítulo.

    Hipocresía política

    La situación política estadounidense con Trump en el poder es otro de los grandes hilos argumentales de The Good Fight que, lejos de casarse con nadie, explora los límites de la desfachatez de una y otra parte.

    Así, las señoras bien Diane Lockhart y Liz Reddick participan en un grupo clandestino destinado a impedir que Trump vuelva a ganar sea como sea, y para ello no dudan en hackear el software que controla las elecciones, que a su vez estaba previamente manipulado para favorecer a los republicanos.

    Es la intervención del marido de Diane, el convencidísimo (¿o ya no tanto) Kurt Veight quien logra salvar a esta de cometer un crimen federal, con la inestimable ayuda de un agente de la NSA encargado de escuchar todas las llamadas de la abogada.

    Diane, desencantada con su grupo de demócratas radicales que incluso asesinan a un hombre, también culpable de haber asesinado a tres niños inmigrantes, poco a poco se va rindiendo a los tiempos de corrupción e hipocresía en los que vive y termina escribiendo ella un discurso de ensalzamiento de Trump con palabras que ni su propio marido, cercano a él, hubiese utilizado.

    En The Good Fight se ve cómo poco a poco la hipocresía va dando paso a más y más tramas de corrupción. Dos de los socios de Boseman-Reddick-Lockhart han cometido perjurio en un juicio, pero, sin embargo, hacen lo posible por inhabilitar a Roland Blum por perjurio, solo por deshacerse de la denuncia que iba a interponer contra el bufete por ocultar las violaciones de su fundador.

    Lo que condenan en unos es válido para ellos, y así, aderezándolo todo con su superioridad moral, es como se va construyendo la historia del siglo XXI y sus múltiples responsables.

    Falta de ética y moral
    El corto animado que acompaña al último episodio es una obra de arte que resume la hipocresía y la falta de ética, en la serie y en el mundo.

    Estoy deseando que llegue la próxima temporada.