Tag: estafa

  • Series contra la política de Trump

    Series contra la política de Trump

    La política de Trump está inspirando como nunca a los guionistas de las series, que escriben sin parar episodios en los que se denuncia y se ridiculiza al presidente de los Estados Unidos por sus continuas declaraciones y medidas racistas, machistas, homófobas, tránsfobas y belicistas.

    La política de Trump como inspiración

    La primera de las series que he visto con esta temática política fue The good fight, el spin-off de The good wife. Ambas producciones tratan sobre las estafas financieras y la corrupción política, respectivamente, que rodean a bufetes de Chicago y están protagonizadas por personajes que confiesan abiertamente su concordancia con las ideas liberales del Partido Demócrata.

    La apertura de The good fight no podría suponer mayor declaración de intenciones, con las tensiones políticas y sociales que el gobierno de Trump está suponiendo y una Diane Lockhart consternada por el triunfo de su mayor pesadilla política.

    Transparent contra Trump

    La cuarta y hasta el momento última temporada de Transparent, la maravillosa historia del profesor Mort que, con sus hijos ya mayores, decide realizar el cambio de género que siempre ha soñado, también ha tenido un cariz más político que anteriores.

    En su presentación Amazon añadió una carta de uno de sus creadores diciendo, entre otras cosas, “compartir este trabajo en medio del continuo ataque del Presidente Trump a la comunidad transgénero resulta doloroso. Todo el equipo está consternado con la publicación de un tweet de Trump informando de que las personas trans no podrán servir en ningún área del servicio militar americano. Condenamos la amenaza a aproximadamente 15.000 personas trans en activo y 134.000 veteranos de negarles su derecho a la dignidad, el respeto y la seguridad que merecen.”

    Nuevas series contra la política de Trump

    La política de Trump está alimentando tanto la creación audiovisual y los deseos de denunciar la situación que en estos momentos ya hay varias series en producción y con previsión de futura emisión de series específicas como Welcome to Maine, una comedia de CBS sobre una familia asentada desde hace nueve generaciones en Maine y un inmigrante recién llegado y su hija.

    La protagonista de Jane the Virgin, Gina Rodríguez, por su parte, producirá dos series sobre inmigrantes: Illegal, comedia dramática sobre la familia de un adolescente afectado por la eliminación del DACA (programa de Acción Deferida para los Llegados durante la Infancia que había protegido de la expulsión a 800.000 inmigrantes indocumentados) y Have Mercy, drama médico para CBS sobre una doctora latina que, al no poder encontrar trabajo en Miami como médica tras emigrar, termina aceptando un puesto como asistente de enfermería y abre a su vez una clínica ilegal en su domicilio para atender a su comunidad.

    Showtime ha anunciado, asimismo, una serie de dibujos animados sobre Donald Trump producida por la propia CBS, que parece entregada a la causa, bajo la dirección y producción de Stephen Colbert, presentación del famoso The Late Show.

    La vagina contra Trump

    Pero, sin duda, la denuncia más hilarante y, en mi opinión, mejor planteada es la que se hace en Broad City, la comedia creada y protagonizada por Illana Glazer y Abbi Jacobson en la que narran las esperpénticas y aun así verosímiles andanzas de dos jóvenes precarias en Nueva York desde un punto de vista muy liberal en cuanto a las relaciones sexuales y afectivas y al consumo de estupefacientes.

    A lo largo de la segunda temporada se va planteando que Illana le pasa ‘algo’ que no le permite mantener relaciones placenteras. Sucesivos fallos y desastres desencadenan que vaya a una asesora sexual para descubrir que no ha podido tener un orgasmo desde que ganó Donald Trump las elecciones.

    La sexóloga, un personaje también muy cómico, en la línea de lo que acostumbra Broad City, la motiva para vencer la fobia a Trump y excitarse pensando en todas las mujeres que le están haciendo frente en una escena que ha entrado directa a mi top ten de momentos desternillantes en las series.

    Queda todavía tiempo de mandato de Trump. Nos puede llevar a la tercera guerra mundial, esperemos que no, pero mientras tanto disfrutaremos de todas estas creaciones que ha inspirado.

  • Altered Carbon, la distopía más decepcionante

    Altered Carbon, la distopía más decepcionante

    Hoy necesito hablar de mi decepción con Altered Carbon. Después de mucho esperarla, de tanta publicidad y tanto bombo que hemos visto en todas partes, empezando por las marquesinas de las paradas de autobús y los espacios publicitarios del Metro, no puedo estar más triste y sentirme en cierta manera estafado con lo que ha terminado siendo.

    No he querido decir nada hasta terminar la serie porque los primeros episodios prometían tanto que temía hablar demasiado deprisa, como me sucedió con This is us (de cuyo final escribiré otro post). Y no podía haberlo hecho mejor.

    Os aviso que a partir de aquí comienzan los spoilers.

    Altered Carbon, la promesa

    Altered Carbon comenzó siendo un planteamiento original con una producción excelente en la que se veían 3D, buenos actores y se atisbaba una historia de scifi hard que podría haber igualado a Battlestar Galactica.

    La historia, basada en la novela del mismo nombre de Richard K. Morgan, se ambienta en un tiempo futuro en el que la humanidad ha dado un salto cualitativo y, gracias a tecnología que se atisba como alienígena y que uno espera que vayan a narrar en algún momento, ha conseguido codificar la conciencia humana en unos dispositivos llamados “pilas” que se insertan en carcasas renovables, el futuro de los cuerpos.

    Los humanos, por lo tanto, ya no mueren, sino que se enfundan una y otra vez en envoltorios de distintas calidades, siempre en función de sus posibilidades económicas, porque las desigualdades sociales no solo no han terminado, sino que se han agravado ad infinitum.

    Tanto es así que existen los llamados “mats” (abreviatura de Matusalén), que tienen cientos de años de vida y viven en el Aerium, estructuras masivas sobre las nubes donde ubican sus mansiones.

    Los mats están al nivel de los dioses para quien no tiene posibilidad de colarse en un estuche y tiene que experimentar la “muerte real”. Y, como no podría ser de otro modo, son seres corruptos que toman cuanto ven y tienen tentaciones como asesinar a jóvenes sabiéndose impunes, pues compran a la policía, cuyos mandos han caído también en la corrupción y se dejan sobornar.

    En este contexto extraño se encuentran también manifestaciones religiosas reconocidas cuyos creyentes rechazan la inmortalidad y piden que su pila no se introduzca en ninguna carcasa, incluso aunque hayan sido asesinados y sea imprescindible para investigar y conocer los hechos.

    La historia de los Enviados

    En un pasado ubicado hace 250 años, fecha en la que se codifican las conciencias humanas, se enmarca la trama de los Enviados, grupo insurrecto que se oponía a las desigualdades sociales y a la inmortalidad humana.

    En él participaba Takeshi Kovacs, el protagonista de Altered Carbon, junto a su hermana y a la mujer que amaba, la líder del grupo denominado terrorista por el Protectorado (macrogobierno).

    Los Enviados viven en una especie de paraíso que a mí personalmente me recuerda al bosque de Pandora en Avatar y comparten formas cercanas y espíritu fraternal, pero son eliminados por el Protectorado por una traición que se descubrirá más tarde y que es el inicio del declive de la serie.

    Como resultado de este genocidio Kovacs es congelado por 250 años hasta que Laurens Bancroft, uno de los mats más corruptos, lo despierta para que le ayude a solucionar su propio asesinato.

    Altered Carbon, decadencia y descenso

    Con una ambientación tan prometedora y una puesta en escena tan lograda era difícil que todo fuese a desbaratarse, pero lo hizo, dejando un regusto a tristeza y estafa.

    Altered Carbon ha sufrido una pérdida de calidad en los últimos episodios solamente comparable a los thrillers europeos, que no son capaces de terminar decentemente un buen planteamiento.

    Como he dicho más arriba, el comienzo del fin se da cuando reaparece la hermana de Kovacs, que se suponía muerta hace 250 años, y comienzan a narrar su historia. Reileen Kawahara, que así se hace llamar, es un personaje villano de las películas de James Bond, sin apenas aristas, algo completamente anacrónico en pleno siglo XXI.

    Sus diálogos están innecesariamente recargados y son tan facilones que provocan sonrojo. Su trama, además, es tan retorcida que pierde toda verosimilitud porque sí, amigos, (espero que de verdad hayáis hecho caso al letrero de SPOILER de más arriba), no tiene sentido que urdiera todo el plan de asesinar a Bancroft solo para que liberaran a su hermano.

    Rei es un personaje histriónico que afirma amar tanto a Kovacs, su hermano, que hasta lo intenta seducir sexualmente, lo que añade más minutos de vergüenza ajena a Altered Carbon.

    Y así es como lo que podría haber sido la gran exploración de un universo distópico muy interesante termina convertida en una historia pequeña de celos, rencor y amor psicópata como otras tantas que ya hemos visto anteriormente.

    Como se dice por ahí, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

  • No, la última de Black Mirror no es una estafa

    No, la última de Black Mirror no es una estafa

    El título de mi post lo dice todo, supongo, pero ante tantas malas críticas a la última temporada de Black Mirror diciendo que si es una estafa, que si ha descendido la calidad, que si “ya no es lo que era” (el equivalente seriéfilo a “la maqueta molaba más”), siento un impulso irrefrenable por romper una lanza en su favor.

    Cada día más Black Mirror

    Quizá haya una discrepancia de base en todo este tema de Black Mirror, y es que un sector del público la ha visto como una serie especulativa sobre temas que nos afectan ahora y otros, además de esa parte, le hemos visto el carácter de ciencia ficción que tiene.

    Es la misma división que se establece entre quienes alucinaron con el primer episodio de la primera temporada, el del Primer Ministro que es obligado a tener relaciones sexuales con un cerdo, y quienes pensamos que ese capítulo es el más mediocre, inverosímil y peor narrado de toda la serie.

    En este sentido, la última temporada de Black Mirror continúa la senda de los episodios más scifi que ha tenido a lo largo de su trayectoria, con una puesta en escena que, además, incluye ciertos tópicos sobresimplificados por quienes aborrecen la ciencia ficción (“navecitas”, videojuegos, apocalipsis, robots…).

    Explorando el duplicado de conciencia

    El primer episodio de esta cuarta entrega, titulado USS Callister, explora la línea que comenzó en el espectacular episodio especial White Christmas, protagonizado por Jon Hamm. En él se especulaba sobre si los duplicados de conciencia y ADN podrían dar réplicas exactas de uno mismo que experimentaran idénticas emociones y se sintiesen atrapados eternamente en los dispositivos en los que estuvieran destinados.

    USS Callister constituye, además, una crítica a las personas cobardes que no son capaces de enfrentarse a los demás, pero albergan una oscura y déspota personalidad.

    Para los que somos gamers y/o estamos muy en contacto con el entorno de los videojuegos también es una denuncia del machismo y el autoritarismo de algunos gamers que se pueden ver en los juegos online.

    Mejor calidad que nunca

    Esta cuarta temporada en mi opinión ha sido la más compacta y homogénea en cuanto a la buena calidad de todos los episodios.

    Arkangel, donde una madre sobreprotectora hace uso de la tecnología para censurar lo que ve su hija y controlar todos y cada uno de los aspectos de su vida, no difiere mucho de la realidad que viven muchos hijos de padres cotillas que leen sus diarios y los espían continuamente. Mayor verosimilitud e inquietante cercanía a la realidad, imposible.

    Crocodrile, con puesta en escena de los famosos thrillers nordic noir, es una genialidad, no tanto por su concatenación de crímenes (que levante la mano quien no haya recordado la histriónica película Very bad things, con Christian Slater, viéndolo), sino por la presentación del “Corroborator”, el escalofriante artefacto que se conecta a tu cerebro y puede meterse en tus recuerdos, incluso aunque no quieras.

    Hang the Dj, quizá el que menos me ha gustado de toda la temporada, hace una exposición bastante elegante del futuro de las relaciones en la que sería la era postTinder.

    Metalhead, uno de mis favoritos de esta entrega de Black Mirror, me ha resultado aterrador por la verosimilitud de su planteamiento. Basta pasarse un rato investigando el estado actual de las armas autómatas para darse cuenta de que podría ser plausible el “arma definitiva” que nos aniquilase. El hecho de que sean pequeños robots con forma de perro lo hace todavía más perturbador.

    ¿Quién no ha pensado en los vídeos promocionales de Amazon con sus drones entregando los paquetes al ver a los protagonistas siendo atacados por robots que vigilan las mercancías?

    El ritmo de este episodio es trepidante y corta la respiración por momentos. Que sea uno de los que más críticas ha suscitado me resulta francamente extraño, casi tanto como los comentarios de la gente que dice que no le gusta The Leftovers.

    Y qué decir del último episodio, Black Museum, uno de los mejores capítulos en forma de autohomenaje a todos los cachivaches tecnológicos e historias distópicas posibles de Black Mirror, en el que también se explora lo retorcido de duplicar la conciencia de una persona a través de copias de ADN o transferencias a otros dispositivos.

    La trascendencia de Black Mirror

    Yo que siempre he pensado que me gustaría ser inmortal, incluso aunque tuviese que trasladar mi conciencia a un robot cuyo cuerpo no pereciera o pudiese ser reparado constantemente, estoy empezando a temer que mi sueño utópico puede ser en realidad una eterna pesadilla.

    Y todas estas reflexiones trascendentales las ha provocado Charlie Brooker, él solito con sus guiones tortuosos, lanzando hipótesis como los grandes escritores de ciencia ficción.

    Ahora que están emitiendo los relatos cortos de Philip K. Dick, de los que hablaré en otro post, se puede ver que muchos episodios de Black Mirror, entre ellos los emitidos esta temporada, superan con creces el nivel del prolífico escritor de Chicago.  A ver qué otros creadores superan ahora mismo algo así.

    Así que sí, brindo por muchos años más de Black Mirror con esta calidad.

  • ¿Se ha convertido The Walking Dead en el Equipo A?

    ¿Se ha convertido The Walking Dead en el Equipo A?

    El título aludiendo al Equipo A puede sonar a broma, pero lo cierto es que los admiradores tanto del cómic como de la serie tenemos motivos para estar muy disgustados con la estafa de guion que estamos sufriendo en esta octava temporada.

    Los lunes ya no son lo que eran desde que los responsables de The Walking Dead, la serie que alcanzó sus cotas más brillantes  hace ya unas cuantas temporadas, nos han empezado a considerar un público facilón y ya ganado y no han puesto ningún esmero en las sucesivas temporadas.

    Y lo cierto es que algo de razón llevan cuando aquí seguimos, desencantados, pero igualmente enganchados, aunque no sé otros, pero en mi casa se ve ya como quien ve una comedia, haciendo chascarrillos y poniendo notas al pie sobre los continuos fallos de racor y ridiculeces con las que nos deleitan cada semana.

    Más Equipo A que nunca

    ¿Por qué el Equipo A? The Walking Dead ha dejado de ser una serie de zombis para convertirse en una serie de acción de los 80, con sus persecuciones, sus malos malísimos con pinta de pedófilos y violadores y con un elenco de buenos a los que no les pasa nada, porque sí, llevamos muchísimos episodios sin que se carguen a ninguno de los personajes principales. Es más, mueren todos los extras que los acompañan, pero ellos salen sin un rasguño.

    Mirad el malo de esta foto y ved el hilarante vídeo de Jon Lajoie. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

    El colmo de este despropósito tiene su culmen en el cuarto episodio cuando, en un giro inesperado de la trama (modo irónico), sucede lo nunca visto antes en una pantalla: una persecución de coches, con salto incluido.

    ¿Hacía cuánto tiempo no veíais a alguien saltar de un coche a otro? Pues aquí tenéis la brillantísima secuencia para vuestro disfrute.

    Fear The Walking Dead, la estafa continúa

    Y aprovecho este post, no sé si de crítico petulante, hater o de persona con dos dedos de frente, para hablar también de Fear The Walking Dead, que nació siendo mediocre y no ha logrado subir las expectativas en ninguna de las temporadas que lleva.

    El final de esta tercera temporada ha sido apoteósicamente absurdo, con la sobreactuada y poco creíble Madison (qué desperdicio de papel para Kim Dickens, por mucho que pueda llenar sus bolsillos) logrando escapar en una zodiac de la fuerza provocada por la demolición de una presa. Si The Walking Dead es el nuevo Equipo A, Fear The Walking Dead es 2012 de Roland Emmerich. Apuesto a que la próxima temporada será Sharknado.

  • Top of the lake defrauda a sus fans

    Top of the lake defrauda a sus fans

    Este es un post amargo, casi, casi de hater, como he escrito pocos, pero es que la segunda temporada de Top of the lake, que defrauda mucho, se merece más que un tirón de orejas por haber sido creada con elevadas pretensiones y finalizada sin ningún sentido.

    Los dos primeros episodios de la serie, vamos a poner, incluso, los tres primeros, están repletos de diálogos inteligentes, feministas, con mucha miga y presentación de unos personajes complejos con sus luces y sus sombras.

    Nada más comenzar, lo que se encuentra el espectador es una segunda temporada con sentido en la que la trama principal vuelve a girar en torno a asesinatos machistas investigados por la detective Robin Griffin, que todavía se enfrenta al pasado tras haber disparado a su jefe al final de la temporada anterior.

    Griffin se reencuentra, además, con la hija que abandonó a los 16 años, que vive en una familia que se está desestructurando en la que su madre, Julia, ha abandonado a su padre por estar con una mujer.

    Qué defrauda de Top of the lake

    Ya desde el comienzo se descubre que la mujer hallada muerta en una maleta en la playa es madre de alquiler, lo que nos hace suponer que, dados los debates tan candentes que está habiendo en el mundo entero y los diálogos feministas , se va a tratar este tema con profundidad y desde una postura bastante aceptable. Pero nada más lejos de la realidad…

    Como suele suceder con todas las series que empiezan con buen pie y cuyos guionistas no saben desarrollar la buenísima idea que se les ha ocurrido al principio, todo lo que podía brillar con luz propia al final se convierte en algo rocambolesco. Y así, el tema de la gestación subrogada pasa a ser un pequeño gran pegote porque hasta su compañera y su jefe resultan estar fingiendo un embarazo cuando en realidad también estaban alquilando el vientre de una de las prostitutas desaparecidas.

    En 2005, los más frikis la recordarán, se emitió la serie de ciencia ficción Invasion, que fue suprimida por falta de audiencia. En esta serie, ambientada en un presunto pueblo donde hasta había un hospital, solo salían cuatro personajes que se encontraban continuamente por las carreteras, a pesar de estar en un parque bastante amplio. El guion era tan malo que no aparecía nadie más nunca y se producían escenas inverosímiles y de comedia involuntaria.

    Top of the lake en esta segunda temporada peca de lo mismo, pues la hija de Griffin mantiene una relación amorosa con el tipo que está en el centro de la trama. (No, no es un spoiler porque esto se ve desde el principio). La sensación que queda después de verla es que Nueva Zelanda y Australia son dos aldeas en las que todo gira alrededor de estas cinco personas.

    No voy a detenerme mucho en temas ideológicos, pero sí voy a señalar que en el tratamiento de la gestación subrogada es tragicómica la prioridad que se da a los derechos y sentimientos de los padres que alquilan por encima de la integridad física y la salud de las madres (¡sacadas de una trama de prostitución ilegal, nada más y nada menos!).

    Qué partes no son una estafa

    Por supuesto, la actuación impecable de Elisabeth Moss es la primera de las cosas positivas que vamos a destacar de Top of the lake, además de los ya mencionados primeros episodios de planteamiento.

    La aparición de Nicole Kidman, que últimamente se deja ver bastante en series feministas, también ayuda, igual que en la primera temporada Holly Hunter dio su toque de color con un personaje bastante extravagante y cautivador.

    Otro punto fuerte de Top of the lake es la presentación del machismo en todas sus vertientes: desde el compañero pesado  que es un auténtico acosador pero cuya conducta todos minimizan con un “le gustan mucho las mujeres” hasta las sospechas continuas sobre la salud mental de las mujeres policías, pasando por comentarios despectivos entre amigos o exhibición sin complejos de la actitud de los consumidores de prostitución.

    En realidad solo por esto Top of the lake se merece un lugar en nuestros corazones, pero la mediocridad del resto debe ser tomada en cuenta antes de verla.

  • Juego de Tronos, un fraude sin George RR. Martin

    Juego de Tronos, un fraude sin George RR. Martin

    Muchos admiradores de los libros de George RR. Martin y de las primeras temporadas de la serie Juego de Tronos estamos realmente enfadados y decepcionados por el fraude en la evolución de la trama en esta última temporada. La desvinculación total del autor original de la saga se ha reflejado en un descenso en picado de la calidad hasta el punto de convertirse en una mediocridad por su simplicidad e incoherencias.

    El fraude en la verosimilitud

    La verosimilitud es un pacto no escrito entre el autor, el género y el público mediante el cual se establecen las cuestiones que caben porque tienen apariencia de verdad en la obra, es decir, que resultan creíbles.

    Es importante establecer, porque me encuentro muchas veces con que la gente tiene mucha confusión en este tema, que verosimilitud y realismo no son lo mismo. En una obra de ciencia ficción no se busca el realismo, que es presentar la realidad tal y como es, y, sin embargo, tiene que haber verosimilitud para que el público pueda darla por válida.

    A partir de aquí, SPOILERS

    Alerta Spoiler

     

    En Game of Thrones esta temporada se ha perdido completamente la verosimilitud en varias áreas. La primera de ella es el transcurso del tiempo, que se ha acelerado en la trama general sin ningún tipo de pudor, y en las subtramas se modifica al antojo de lo que convenga hasta llegar a resultar cómico.

    Un ejemplo de esto es el viaje (absurdo, como explicaré más adelante) que emprenden Jon Snow, el Perro, etc. más allá del muro para capturar a un soldado del ejército de los muertos: ¿por qué tardan más de medio episodio con sus dos o tres días y noches en llegar al sitio y luego menos de un día para volver corriendo a dar la señal de aviso? ¿Cómo es posible que Daenerys Targaryen llegue a rescatarlos en menos de unas horas cuando primero ha tenido que recibir el mensaje y luego emprender el viaje hasta allí?

    Bran, el Cuervo de Tres Ojos que en lugar de contar cosas importantes se detiene en irrelevancias
    Bran, el Cuervo de Tres Ojos que en lugar de contar cosas importantes se detiene en irrelevancias

    Estafa de guion

    Inverosímil y mediocre es, asimismo, el guion y la forma de presentarnos a los personajes esta temporada.

    Desde tramas innecesarias como el viaje para capturar un soldado zombi y llevárselo a Cersei Lannister (que ya tiene su propio soldado zombi en La Montaña, ¿o no?, y sin embargo se asusta cuando ve a este) hasta descuidos y efectismos más propios de Hollywood que de esta serie basada en las novelas de George R.R. Martin, como que el Rey de la Noche mate al dragón que está en pleno vuelo y no acierte con el que está parado con Daenerys sobre él.

    La historia de amor entre Daenerys y Jon merecería todo un post por cómo han rebajado la calidad de los diálogos y cómo no hay quien se crea que con las pocas y flojas interacciones que han tenido puede haber surgido una pasión incontrolable.

    Jaime Lannister, otro personaje caricaturizado por el guion
    Jaime Lannister, otro personaje caricaturizado por el guion

    Personajes como ellos dos y Jaime Lannister, que tenían muchos matices y nobles intenciones han quedado caricaturizados una escena tras otra en esta temporada que, con toda la tristeza del mundo, voy a calificar como estafa.

    Solo espero que George R.R. Martin termine pronto su empresa y podamos disfrutar de un final original y de calidad para una trama que ha sido traicionada por la serie que la dio a conocer masivamente.

     

     

     

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  • Banqueros y corrupción: documentales sobre la crisis (III Parte)

    Banqueros y corrupción: documentales sobre la crisis (III Parte)

    Hoy voy a continuar con mi serie de posts para entender la crisis económica y la responsabilidad que los banqueros tienen en ella. En este caso haré una reseña de varios documentales a mi juicio imprescindibles para saber qué ha pasado y por qué nos encontramos en este punto.

    Inside Job

    Inside Job es un trabajo serio, bien documentado, que ahonda en los responsables de la crisis económica. Un intento por aportar luz de manera casi científica a unos hechos que se pierden entre tanto ruido y manipulación que nos llega por distintos medios.

    El documental comienza explicando el caso islandés y cómo en un país con un Producto Interior Bruto de 13.000 millones de dólares los bancos llegaron a alcanzar unas pérdidas de 100.000 millones.

    En Inside Job vemos la estafa en toda regla, con los precios de las viviendas duplicándose y sin que empresas auditoras ni agencias de rating encontraran nada sospechoso, ¿os suena?

    También aborda la desregulación de los 80 del Presidente Ronald Reagan, a petición de los banqueros, que trajo mucho descontrol y, finalmente, la atomización del sistema financiero en cinco grandes firmas que, si caían, amenazaban con romper la economía mundial.

    Como este no es un post exclusivo sobre este documental, lo dejo aquí, esperando que los que no lo hayáis visto todavía lo hagáis.

    Los últimos días de Lehman Brothers

    Este documental es la recreación de la desesperada carrera contrarreloj que se vivió en Lehman Brothers para intentar salvarlo de la quiebra.

    Este filme muestra el momento en que el gran banco de inversión Lehman Brothers se encuentra al borde del abismo después de los turbulentos seis meses en que sus inversiones en bienes raíces perdieron miles de millones de dólares, provocando fuertes caídas en el valor de sus acciones de Lehman.

    Y es que el 15 de septiembre de 2008 fue un punto de inflexión en la economía mundial y en el capitalismo: el día en que se supo que toda la expansión económica de los años anteriores había sido una ilusión óptica, una estafa en la que banqueros y políticos habían embaucado a la población. No se había crecido, se había generado una deuda impagable que amenazaba a la población de todo el planeta.

    La doctrina del shock

    Este documental, basado en el libro de la periodista estadounidense Naomi Klein, aborda las raíces de lo que pasó en 2008 remontándose a las teorías económicas neoliberales de Milton Friedman, profesor de la Universidad de Chicago y a sus puestas en práctica a través de la dictadura militar chilena de Pinochet y los gobiernos de Yeltsin y Thatcher en Rusia y Reino Unido, respectivamente.

    Aunque ha sido acusado de “panfletario” siempre lo suelo recomendar como contrapunto a la información que recibimos en las últimas décadas. Y que cada cual piense luego lo que quiera.

    Uno español contra banqueros: Mis ahorros, su botín

    Quiero añadir aquí un documental español producido por la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ADICAE) y realizado por AudioviSol, un colectivo surgido con la Acampada Sol del 15M de Madrid que trata los excesos del sector financiero y cómo los banqueros, y los bancarios, abusaron de la confianza de los clientes: Mis ahorros, su botín.

    Este filme habla de estafas, prácticas fraudulentas y delitos cometidos en España, como AVA, Gescartera, Eurobank del Mediterráneo, Terra o las preferentes.

    Mis ahorros, su botín es muy recomendable porque, además de explicar algunos de los hechos más importantes del sector financiero de nuestro país, promueve la educación financiera de los ciudadanos para que no vuelvan a ocurrir.

  • South Park, la gentrificación y la estafa de lo alternativo

    South Park, la gentrificación y la estafa de lo alternativo

    South Park es una de esas series que no defraudan, aunque puedan llevar más episodios emitidos que Santa Bárbara (algún día os hablaré de este guilty pleasure de los días que me quedaba en casa enfermo sin ir al colegio). La temporada décimo novena de esta joya de Canal Comedy lo atestigua.

    South Park se gentrifica

    La gentrificación llega a South Park a través de la entrada de un nuevo director del instituto, Mr.PC en inglés (siglas de Corrección Política), un hombre blanco heterosexual de clase media con un cuerpo de tableta de chocolate a medio camino entre Aznar y Schwarzenegger que se autoerige como guardián de las buenas formas a la hora de hablar.

    Y sí, digo buenas formas a la hora de hablar porque en muchas ocasiones quienes actúan como Mr. PC  solo se preocupan por las palabras y nunca por revisar sus privilegios como pertenecientes a clases opresoras, cosa que en South Park, con su habitual ingenio, manifiestan de manera muy aguda durante toda la temporada.

    Un grupo de ciudadanos preocupados por este ascenso de lo políticamente correcto decide hacer una campaña terriblemente racista, al más puro estilo Trump, para contrarrestar la situación, pero la respuesta del pueblo, con Mr. Corrección Política a la cabeza, hace que South Park deje de verse como un pueblo de republicanos supremacistas a como una oportunidad de inversión para las empresas que viven de lo alternativo y ecológico.

    Whole Foods y la estafa de lo alternativo

    Y así es como se planta un Whole Foods Market en el pueblo y, alrededor de él, comienzan a desarrollarse negocios de ocio para blancos adinerados a los que les gusta “comer sano”.

    Las consecuencias de todo esto no se hacen esperar: subida de los precios de alquiler que hacen que los antiguos vecinos se tengan que desplazar a otros barrios más baratos, encarecimiento de los productos básicos y cierre de los comercios locales, con mucha precariedad para los ciudadanos del pueblo. Un ejemplo claro de gentrificación como la que denuncian a diario los vecinos del barrio madrileño de Lavapiés en Madrid.

    Y, en medio de este tinglado de ocio alternativo y ecológico que llaman SoDoSoPa, la casa de la familia de Kenny se mantiene como elemento pobre que da carácter de multiculturalidad a la zona. ¡Qué modernos y qué estupendos somos, que convivimos con gente de otras clases sociales! El tipo de pensamiento neocolonial para el cual los proletarios son cool, aunque jamás querrían serlo, retratado a la perfección por los maestros Trey Parker y Matt Stone.

    Hilarante escalada de acontecimientos

    Cuando unos cuantos vecinos se dan cuenta de la estafa que ha supuesto en sus vidas la modernización de esa zona de la ciudad, comienza la escalada de acontecimientos surrealistas que suele sobrevenir en todas las temporadas de South Park.

    Escenas cómicas inigualables, como cuando Randy intenta pagar en Whole Foods mientras un cajero lo acosa para que done para terminar con la pobreza en el mundo, o cuando unos cuantos estudiantes quieren convertirse en ninjas y los toman por un grupo de yihadistas, se suceden una tras otra para terminar en un final que no voy a desvelar porque es una temporada que merece verse entera.

  • Los banqueros y la crisis económica en filmes (I Parte)

    Los banqueros y la crisis económica en filmes (I Parte)

    La crisis económica que comenzó con la quiebra de Lehman Brothers no solo está siendo una catástrofe de dimensiones épicas en cuanto a la pobreza de millones de personas, sino que ha marcado una tendencia en el cine a través de muchas películas. Estos filmes reflejan con mayor o menor crudeza la corrupción del estamento financiero y la estafa fraguada a través de malas prácticas o simplemente una concatenación de negligencias.

    Desde 2008, pistoletazo de salida de esta nueva etapa histórica, se han producido muchos filmes sobre el tema, y creo haberlos visto todos (si alguien tiene sugerencias, en comentarios, ya sabéis), así que voy a empezar una serie de posts sobre ello.

    La crisis económica en La gran apuesta

    La gran apuesta es una de esas películas que trata la crisis económica desde sus inicios al poner el dedo en su origen: las hipotecas.

    Con un reparto de escándalo (Christian Bale, el protagonista que urde la estafa, Brad Pitt, Ryan Gosling, Marisa Tomei y Steve Carell), La gran apuesta consigue explicar con sencillez y con humor el chiringuito de Burry, un especulador que hizo una fortuna con otras tres personas apostando en contra del mercado inmobiliario.

    Margin Call

    Margin Call es la historia de la noche más tensa de un grupo de estafadores trabajadores de Lehman Brothers que intentan salvar su pellejo como sea, con conductas deplorables, amenazas y todo tipo de tretas para conseguir posicionar humo a precio de mercadillo antes del hundimiento.

    Si en Titanic se nos revolvió el estómago viendo cómo se subía la burguesía a los botes mientras dejaban atrás a los demás, Margin Call nos corroe por dentro sabiendo que las consecuencias de Lehman Brothers siguen vivas y coleando.

    Y no hablemos de cómo encarnan sus papeles actores y actrices tan singulares como Kevin Spacey, Jeremy Irons, Zachary Quinto o Demi Moore.

    La maestría de Costa-Gavras

    Costa-Gavras, director franco-griego que a estas alturas no debería necesitar presentaciones, tiene un algo especial a la hora de narrar las miserias políticas y económicas, y con este tema de la crisis económica, aunque podríamos decir más filmes, no iba a quedarse quieto sin producir algo.

    Su film El capital en 2012 nos narra cómo un bancario, que no banquero, intenta llegar a la cúspide sin ningún tipo de escrúpulos.

    Con el cinismo que le caracteriza, Costa-Gavras nos hace recordar otra película suya que, a pesar de ser de 2005, resulta premonitoria en cuanto a lo que se han convertido las entrevistas de trabajo: Le couperet, donde Bruno, trabajador de gran cualificación recientemente despedido, se decide a asesinar a todos los candidatos que optan al mismo trabajo que él. Y no es nada descabellado. Yo he estado en dinámicas de grupo bastante peores.

    Y hasta aquí los filmes didáctico-festivos de hoy sobre la crisis económica. En sucesivas entregas hablaré de otros títulos, de documentales, y habrá post especial para el cine español, que tiene auténticas joyas sobre este tema.

  • La estafa de The Walking Dead

    La estafa de The Walking Dead

    Los que me seguís habitualmente en Twitter me habréis visto manifestar abiertamente la estafa que me está pareciendo la última temporada de The Walking Dead. Episodio tras episodio se ha ido consumando una de mis mayores decepciones después de Lost o The Big Bang Theory.

    ¿Cómo hemos llegado a esto?

    No entiendo cómo teniendo entre manos una serie que estaba llegando a traspasar el género zombi para entrar en el terreno del desarrollo de personajes hemos podido llegar a esta estafa o, bueno, sí, descuido por parte de productores y guionistas y pensar que tienes un público fiel que va a tragar con todo lo que le eches.

    Hace menos de un año escribía un post precisamente para comentar la riqueza inesperada que contenía The Walking Dead, una serie de zombis que, sin embargo, no tenía nada que envidiar a otras en cuanto a la calidad y la evolución de sus personajes.

    Porque The Walking Dead entró de lleno en el género apocalíptico y en la exploración de la psicología humana y cómo podemos convertirnos en nuestros peores depredadores en las situaciones extremas.

    La estafa consumada

    Pero los claroscuros de Rick Grimes, la fortaleza y las dudas de Carol y Morgan, la complejidad de las nuevas colectividades con las que se iban encontrando, etc. han dado paso a un planteamiento simplón, con unos buenos cada día más esperpénticos y unos malos estereotipados, villanos de manual.

    Rick vuelve a ser el héroe bueno indiscutible al que todos siguen, acompañándose unos a otros con un abanico de frases motivacionales que rayan el ridículo.

    El personaje con más fuerza de toda la serie, Carol, ha quedado reducido a una caricatura, a lo que los chicos de Laboro llaman “padefo” (“PAso DE FOllones”). Michonne ahora es la novia del héroe, sin apenas peso en la trama más que para decir obviedades.

    Y los nuevos personajes que están entrando son todos demasiado esperpénticos y arquetípicos. King Ezekiel podría ser quizá el único a perdonar, pero la aparición de los supervivientes sectarios que viven en basureros (lo cual no les impide llevar ropa moderna y molona que no está precisamente al alcance de todos los bolsillos) y la lucha absurda que su líder hace librar a Rick con un zombi acorazado como si fuese el Street Fighter han rebosado mis límites.

    Fallos imperdonables

    Ya en la primera parte de esta última temporada vimos cómo se despachaban lo que podrían haber sido horas de una buenísima historia sobre The Saviors, apresurándose demasiado con personajes como Dwight y acelerando la trama hasta el punto de que no han pasado apenas semanas (lo podemos saber por el estadio del embarazo de Maggie, la única referencia temporal que hay, aunque ya empiezo a pensar que se van a saltar el rácord) y ya están organizándose como si hubiesen aguantado y explorado otras vías durante meses.

    The Walking Dead está adentrándose, además, en el peligroso mundo de las series mal producidas, con escenas y cromas cutres y poco cuidados como el que abre este post, y una banda sonora excesivamente presente y mal elegida.

    Porque uno de los puntos fuertes de esta serie desde el principio era la ausencia de banda sonora, que aportaba verosimilitud y tensión, pero desde que empezó esta última temporada hemos podido escuchar todo tipo de musiquitas intentando aportar emoción a una trama que no lo necesitaba. Y no hay nada peor que una escena pésimamente escrita que acompañarla de una música anodina de la que puede haber millones de canciones iguales, todas compuestas para ser usadas en televisión, como señala brillantemente aquí Jon Lajoie.

    En definitiva: así, no, queridos guionistas y productores. Somos fans, pero no a cualquier precio.