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  • Ética, moral y filosofía en clave de humor negro: The Good Place

    Ética, moral y filosofía en clave de humor negro: The Good Place

    A veces me ocurre que dejo alguna serie pendiente de ver y empiezo cuando ha terminado para así poder saborear todas las temporadas juntas. Este ha sido el caso de The Good Place, una hilarante comedia que trata sobre la ética y la moral, temas profundamente filosóficos, en clave de humor.

    Ética en vida

    The Good Place, producida por NBC y distribuida por Netflix, narra las vicisitudes de cuatro personas que acaban de morir y están en el más allá. Este más allá se representa como un lugar gobernado por un entramado burocrático que mide las acciones de cada humano durante su vida y le asigna una de las dos opciones en las que pasar la eternidad: la buena o la mala.

    A pesar de que puede parecer una visión un tanto cristiana de la muerte, lo cierto es que su creador, Michael Schur, ha tenido mucho cuidado de no decantarse por ninguna religión, y en la elección de los personajes ha incluido diversidad étnica y religiosa. Y en realidad, la decisión de a dónde irán se basa más en la ética que en la moral, aunque en algunas ocasiones sea difícil separar a una de la otra.

    Los cuatro humanos que protagonizan The Good Place, junto al arquitecto del lugar al que van a parar, muy bien interpretado por Ted Danson, y a una Inteligencia Artificial con forma humana que los acompaña en sus periplos, son muy distintos entre sí: Eleanor, una estadounidense egoísta que ha vivido toda su vida aprovechándose de los demás; Chidi, un profesor de ética nigeriano que ha hecho sufrir a los demás con su continua indecisión y su necesidad enfermiza de decir la verdad; Tahani, una filántropa india que recaudó mucho dinero para caridad y acción social pero cuyas motivaciones eran pura corrupción; y Jason, un Dj de Florida de escasa inteligencia y que solía meterse en estafas y negocios turbulentos de los que siempre salía mal.

    Clase de ética de Chidi
    Chidi, profesor de ética, intenta mejorar la calidad moral de sus amigos con clases de filosofía.

    Ética más allá de la muerte

    Estos cuatro personajes aparecen en una presunta utopía, como se la describe el arquitecto Michael diciéndoles que están en el buen lugar porque el peso de sus acciones en la tierra ha sido muy positivo. Eleanor y Jason se dan cuenta en seguida de que ellos no deberían estar ahí porque les dice que ha sido una abogada por los derechos humanos a ella, y un monje budista con voto de silencio a él, nada parecido con la realidad de sus vidas. Chidi y Tahani, sin embargo, creen que se merecen estar en ese lugar idílico.

    Egoísta y mentirosa Eleanor
    Eleanor es probablemente la persona más egoísta y mentirosa de todos los presentes. Por eso rápidamente se da cuenta de que ella no pertenece a esa supuesta utopía.
    Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción
    Tahani se cree muy buena persona, pero sus intenciones están manchadas de corrupción

    Y con este planteamiento comienza una comedia desternillante en la que todos se irán dando cuenta de la importancia de la ética y la transformación personal, y de que no todo se puede ver en blanco y negro, pues hasta quien más pulcro parece puede caer en la corrupción.

    Ética, moral y filosofía en The Good Place

     

     

     

     

    He procurado no hacer ningún spoiler porque The Good Place tiene giros muy interesantes en el guion y considero que merece la pena verla y descubrirlos por uno mismo. Que la ética y la risa os acompañen.

  • Adaptación de The Witcher defrauda a los admiradores

    Adaptación de The Witcher defrauda a los admiradores

    Cuando se hace una adaptación de una novela o una saga, como es en este caso The Witcher, hay que hacerla con mucho mimo, cuidando mucho conservar la esencia, por un lado, y no dejarse en el tintero cuestiones importantes que contextualizan la historia. En el caso de la serie de fantasía que ha producido Netflix sobre las novelas del escritor polaco Andrzej Sapkowski se descuidan ambas, y el resultado es nefasto y una estafa para los admiradores.

    La adaptación de Geralt

    Desde el primer episodio llaman la atención muchas cuestiones: los saltos temporales que avanzan en unos minutos lo que en los libros tarda tiempo en desvelarse (como el porqué lo llaman “Carnicero”) y lo plano del personaje.

    En los libros, Geralt de Rivia es un niño abandonado por Visenna, una madre que en los libros se presenta como un ser egoísta que lo traumatizó y lo dejó en la puerta de Kaer Morhen para convertirse ella también en druida.

    El entrenamiento intensivo y la mutación genética experimentada lo mejoraron en cuanto a fuerza, rapidez o resistencia, pero le hicieron durísimas condiciones y dañaron sus ojos. Además vio a muchos de sus amigos morir, lo que supuso un sufrimiento que acarrea consigo.

    Durante su profesión de cazador de monstruos descubre, además, un mundo mezquino y miserable en el que las pasiones y las bajezas suelen ser causantes de muchos males y los peores monstruos resultan ser casi siempre los de carne y huesos… humanos. Eso genera el escepticismo que muestra invocando el Derecho de la Sorpresa en la doble boda de la reina Calanthe y la princesa Pavetta.

    Geralt lucha contra Calanthe
    Para que en esta escena el escepticismo de Geralt fuese verosímil, tendrían que haber contextualizado más el mundo en el que viven, donde la corrupción humana prevalece por encima de los monstruos.

    Pero en la serie nada de esto se refleja. Nos muestran un Geralt de Rivia insustancial (la elección del actor tampoco ayuda), sin contextualizar, con tres o cuatro hazañas en las que tiene éxito (no es así en los libros, pues muchas de las veces se va dolido y sin haber podido solucionar nada), mujeriego y superficial.

    Con esa presentación del personaje, no se entiende que se ría del destino y del Derecho a la Sorpresa y todas sus decisiones parecen inconexas y hasta estúpidas.

    Una adaptación muy comercial

    La adaptación, además, ha sido realizada con objetivos puramente comerciales, y esto se nota en la forma en que tratan la relación entre Geralt y Yennefer de Vengerberg, la poderosa bruja que en la serie es relegada a mujer fatal.

    Estafa con el personaje de Yennefer
    Yennefer en los libros tiene un personaje muy importante e interesante que busca sumar poder. En la serie queda relegada a amante de Geralt.

    La relación que mantienen ambos en los libros es profunda a la par que desprendida, debido a la cantidad de años que vive cada uno (paso del tiempo que tampoco logran transmitir en la serie). Geralt, incluso, está bastante más interesado en ella que ella en él y, sin embargo, en la serie ella aparece como una tórtola engañada cuando su personaje tiene una curiosidad y una fuerza que la llevan a explorar siempre nuevos límites con su magia, su verdadera pasión.

    La historia de amor, que en los libros es un elemento más que no entorpece ni eclipsa el resto de tramas, en la serie se hace omnipresente en forma de amor romántico al uso.

    Fallo en la adaptación del contexto

    Otro error que desmerece el resultado es cómo se ha realizado la adaptación del contexto, mencionando de pasada la conjunción de las esferas que ha dado lugar a ese mundo plagado de monstruos y donde quien maneja la magia ostenta el poder.

    De manera superficial se aborda también la corrupción del estamento de los magos y cómo su única función es la de autopreservarse, no la de contribuir al bienestar de los ciudadanos de los distintos reyes a los que sirven.

    Aretuza es un nido de corrupción
    Aretuza y el círculo de magos son un nido de corrupción que solo buscan seguir ostentando el poder.

    Se presenta así de manera muy maniquea y como malvado al Imperio de Nilfgaard, que, en los libros se ve perfectamente que intenta unificar los reinos para quitar poder a los magos. La búsqueda que Emhyr var Emreis hace de la princesa Cirilla tampoco se entiende en este contexto tan mal explicado. ¡Solo puede quererla para hacer algo malo!

    Y así, entre cuestiones cruciales que el espectador debe de suponer porque la adaptación no las narra, tópicos y sinsentidos, discurre esta primera temporada de The Witcher que nos ha dejado fríos a muchos que la esperábamos como agua de mayo. Esperemos que hagan caso de las críticas y pongan más mimo a la hora de hacer la segunda y que no sea otra estafa.

  • Irregularidades y violaciones de DDHH a inmigrantes en OITNB

    Irregularidades y violaciones de DDHH a inmigrantes en OITNB

    A falta de unos pocos episodios para terminar de ver la séptima y última de Orange is the New Black (OITNB, por abreviar), he de señalar que esta temporada está siendo con diferencia la más comprometida políticamente de todas, y eso que las anteriores dejaron el listón muy alto, pero las irregularidades y violaciones de Derechos Humanos que se denuncian en ella son muchísimo mayores.

    Si en anteriores temporadas el nudo en el estómago era una consecuencia directa de ver los episodios, en esta no queda terminación nerviosa del cuerpo que no se remueva.

    Machismo, sexismo y violencia machista
    Por supuesto, en esta temporada no faltan el sexismo y el machismo que tienen que soportar tanto las reclusas como las propias oficiales mujeres.

    Irregularidades en el ICE

    Una de las cuestiones más impactantes de esta entrega de OITNB es la inmersión que se realiza en la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (U.S. Immigration and Customs Enforcement, ICE) y los centros de detención donde son confinados y confinadas todas aquellas personas extranjeras que son sorprendidas dentro del país sin los ‘papeles’ en regla.

    Como viene siendo habitual en Orange is the New Black, el cuidado por la presentación de personajes y la trama de cada uno de ellos es lo que genera el vínculo desde el primer momento. Así, la liberada Maritza se va a encontrar, debido a una redada en una discoteca, de nuevo prisionera, pero esta vez en un lugar peor que la prisión de Litchfield: un centro de detención para inmigrantes sin regularizar.

    Allí se encontrará con Blanca, a la que, en el último capítulo de la sexta temporada, vimos cómo engañaban diciéndole que le habían concedido la libertad cuando iba destinada a una deportación ilegal sin garantías procesales de ningún tipo.

    Las irregularidades y las violaciones de Derechos Humanos se suceden en ese anexo a la prisión que es un infierno mucho peor. El espectador se encoge mientras ve atrocidades como no permitir llamadas a teléfonos de asistencia jurídica gratuita, no concederles abogados para las vistas del juicio y no tener las mínimas garantías de salubridad, con comida caducada, aglomeración, falta de atención médica, etc. y, lo peor de todo, el resultado de ser deportadas a países en los que no conocen a nadie y cuyo idioma en muchos casos no saben.

    Investigación sobre las irregularidades

    Pero, ¿cuánto parecido con la realidad hay en estas escenas? Más del que todos quisiéramos.

    No en vano, los productores de la aclamada serie obtuvieron la asesoría de la organización Libertad para los Inmigrantes (Freedom for inmigrants) mientras investigaban para elaborar la parte del guion en la que salían mujeres en custodia del ICE esperando una posible deportación. Y ello no ha estado exento de polémica.

    El propio Washington Post corrobora que, con la ayuda de esta organización, los guionistas visitaron el Centro de Detención Adelanto en California entre mayo de 2017 y mayo de 2018 para tener una panorámica de cómo era. Y lo que encontraron fue una sala enorme que olía a “sopa rancia” en la que las mujeres dormían juntas, hacinadas, “sin espacio personal, sin nada que decorase las camas, sin fotos, sin libros”.

    Hacinamiento en los centros de detención
    El hacinamiento y la violación de Derechos Humanos parecen ser dos características de los centros de detención de inmigrantes.

    Como una prisión, pero con todavía menos derechos de los que se venían denunciando en la serie (y en otras como la espeluznante Oz).

    Beneficios y corrupción

    ¿Y quién se beneficia de todo esto? Pues, como nos mostraba Orange is the New Black en anteriores temporadas, las compañías que gestionan las cárceles privadas, que orientan toda su administración a ahorrar costes para mejorar la rentabilidad económica, por lo que se pierde el carácter de reinserción que se supone que deben tener las prisiones.

    Así, la serie nos enseña personajes como Linda Ferguson, directora del correccional que solo busca optimizar y multiplicar el beneficio de la empresa que la contrata, PolyCon Corrections.

    Linda Ferguson: corrupción, necedad, incompetencia y beneficio para la empresa
    Linda Ferguson es un ejemplo perfecto del Principio de Incompetencia de Peter.

    En una prisión en la que solo se busca el lucro, cuantas más presas haya, mejor. Además, el personal laboral recibe salarios indignos y se ve con legitimidad para completar sus propias ganancias introduciendo droga y elementos de contrabando y, obligando a las reclusas a vender para ellos, por lo que la corrupción a todos los niveles está servida y cualquier persona que entre en ella con ganas de cambiar el sistema percibe pronto la imposibilidad de hacerlo.

    Hasta los buenos caen en la corrupción
    Ni los personajes aparentemente honestos se libran de caer en la corrupción.

    Un cóctel perfecto para la violencia y la tragedia. ¿Quién necesita una distopía inventada teniendo esta cruda realidad enfrente?

  • Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Netflix estafa a los espectadores de The OA

    Estaba yo tan contento y tranquilo viendo la segunda temporada de The OA, que la tenía pendiente desde hacía tiempo, cuando de repente me he enterado de la estafa que nos ha hecho Netflix a los espectadores cancelándola.

    The OA, excelencia no rentable

    En un escueto primer comunicado, Netflix se ha limitado a decir “estamos increíblemente orgullosos de los 16 fascinantes episodios de The OA, y muy agradecidos a Brit y Zal por compartir su audaz visión y por realizarlo con increíble arte”, lo cual, lejos de ser una razón, suena a disculpa.

    Posteriormente, el CEO Reed Hastings ha dicho a la revista Variety que es el resultado de hacer un balance entre costes y espectadores: “Podemos tener shows pequeños que vayan muy bien y shows costosos que vayan también bien. El único caso en el que cancelamos es cuando una serie es muy cara y no tiene muchos visionados”.

    Netflix, una cadena como las demás

    Con esta cancelación Netflix nos estafa a los fans, pues The OA estaba planeada para tener al menos cinco temporadas y parece que esta segunda acaba de una forma bastante inconclusa.

    Además, viendo el chorreo constante de cancelaciones de la plataforma (House of Cards, Sense8, Love, Santa Clarita Diet, Narcos, series de Marvel, etc.), uno se queda con la sensación de que Netflix es una gran estafa para los usuarios, pues se vendía como que eran otra cosa distinta a las grandes cadenas de televisión en abierto y que de Netflix podrían salir productos originales que respetasen a los espectadores.

    Actualmente Netflix solo tiene tres series longevas en emisión: BoJack Horseman en animación (5 temporadas, desde 2014), Grace and Frankie en comedia (5 temporadas, desde 2015) y Stranger things en drama (3 temporadas, desde 2016).

    Anteriores a 2018 solo quedan Mindhunter, Por trece razones, The Crown, Ozark, GLOW, Atípico, F is for family, Dear White People y Big Mouth, así que más nos vale cruzar los dedos para que a estos nuevos magnates de Netflix les salgan los números y no nos cancelen nuestras favoritas.

    Y otra cosa más: ¿yo ahora qué hago con The OA? ¿Termino de verla y me enfado porque sé que no va a haber continuación o la dejo, también enfadado por lo que nos ha hecho Netflix? ¿Cómo voy a superar no volver a ver el gran baile dimensional?

    Los cinco movimientos de The OA

     

  • Realismo y actualidad en Black Mirror

    Realismo y actualidad en Black Mirror

    Llevo unas cuantas semanas viendo a mucha gente decir que la última temporada de Black Mirror es una estafa, que si está mal narrada y no presenta ningún interés, que molaba más la primera y ahora se han vuelto “comerciales” y se han “americanizado” demasiado. Y no puedo estar más en desacuerdo, porque yo esta temporada observo realismo y mucha actualidad, con una exploración psicológica de problemas serios que están pasando delante de nuestras propias narices.

    Realismo en las relaciones afectivas con gamers

    Los que me conocéis y seguís sabéis ya que me encantan los videojuegos y que siempre que tengo oportunidad me escapo a algún evento de gamers para escuchar charlas sobre la parte profesional del sector y, cómo no, no voy a negarlo a estas alturas, echarme algunas partis, e incluso participar en los torneos.

    No soy un niño, ni siquiera entro ya dentro de la categoría de joven (si me ocurriese algo, las noticias, incluso, podrían presentarme como un “hombre de mediana edad”) y, sin embargo, juego a videojuegos, y tengo muchos amigos que lo hacen, y a los que esa afición, como a mí me ha llegado a pasar, ha afectado negativamente en sus relaciones de pareja y familia.

    Pareja rota por la adición de él a los videojuegos
    Conozco parejas que han tenido esta conversación por la adición a los videojuegos de él, principalmente. No puede haber más realismo y mayor crudeza en este episodio.

    Es lo que le sucede al protagonista del primer episodio de la última temporada de Black Mirror, Striking Vipers, que, pese al contexto erótico y la simulación perfecta y futurista del videojuego al que juega con su mejor amigo, presenta con muchísimo realismo la adición a un videojuego.

    Que tu hijo de cuatro años te reclame y tú solo pienses en acostarlo y que se duerma para jugar a un videojuego (o ver una serie, porque se está comprobando que eso también es adictivo, ojo) significa que tienes un problema.

    Que tu pareja quiera hacer algo contigo, sea salir a hacer algún plan o tener relaciones sexuales, y tú solo pienses en conectarme al Steam para ver quién más hay o en hacer una LAN party es una señal inequívoca de que tienes una adición y más vale que te des cuenta cuanto antes y pongas todo lo posible de tu parte por evitarlo, porque de lo contrario harás sufrir mucho a la otra persona, terminarás fastidiando la relación y te quedarás solo. Y como estarás solo, jugarás más, y cuando te des cuenta tendrás la edad de jubilarte y no habrás hecho otra cosa que dar beneficios millonarios a la mayor industria legal del mundo.

    Realismo en nuestra adición a las redes sociales

    El segundo episodio es más flojo que el primero, pero también da de pleno en un tema que muchos preferimos ignorar mientras nuestras vidas se siguen consumiendo en ver cuántas notificaciones y cuántos likes tenemos en nuestras publicaciones.

    Por mirar si alguien le ha dado a un corazón a algo que hemos puesto y subir un poco nuestro ego de manera artificial podemos perdernos una monería que acabe de hacer nuestro hijo, o incluso evitar una caída.

    Quizá lo narran de una manera un tanto artificiosa, pero me gusta cómo se ve el entramado que hay hasta llegar al CEO de una gran empresa como Facebook, Twitter o Google, que tanto afectan a nuestras vidas y que, sin embargo, son un misterio para nosotros. Les damos nuestras imágenes, nuestros datos hasta el punto de qué cenamos o qué estamos viendo en cada momento y a cambio solo recibimos vigilancia, espionaje y que manipulen la información para que sala elegido políticamente quien más sucio juegue. El propio Netflix lo hace. ¿Dónde está el beneficio?

    De Smithereens me ha parecido un acierto también que muestra cómo Facebook, Twitter, Google, etc. tienen más información y poder que la propia policía de un estado. Saben todo de ti y pueden pinchar tu línea telefónica cuando quieran, cosa que la policía no podría, ya que necesita una orden de un juez.

    Corrupción en la empresa privada, escucha de llamadas
    Es de un realismo terrorífico que se plasme cómo cualquier gran empresa de Internet puede pinchar tu teléfono móvil sin cortapisas. La corrupción del sistema, perfectamente retratada.

    Me parece que el episodio nos recuerda que debemos tener más cuidado con las redes y dedicarnos más a nuestra vida real, y supongo que ese mensaje no gusta y por eso se rechaza.

    Me queda por ver Rachel, Jack y Ashley Too. Tengo curiosidad por saber si coincido en que es una estafa, como sugiere mucha gente, o si sigue la línea de los otros dos, que me han encantado.

  • Netflix almacena los datos de las decisiones que tomaste en Bandersnatch

    Netflix almacena los datos de las decisiones que tomaste en Bandersnatch

    Hace unas semanas hablaba aquí de Bandersnatch a nivel de guion, actuaciones, posibilidades y defectos que se presentaban en las distintas decisiones… pero hoy abro otro post para narrar, entre decepcionado y asustado, que Netflix ha utilizado este episodio como pequeño gran experimento de almacenamiento de datos sobre sus nosotros, sus usuarios.

    Gran Hermano Netflix

    Sí, lo que estás leyendo. La plataforma Netflix guarda en su base de datos todas las elecciones de cada usuario. Y si bien pueden parecer decisiones intrascendentes (a algunas yo mismo las denominé “estafa” porque o no eran relevantes o llevaban a callejones sin salida), lo cierto es que, asociándolas a los datos personales de cada usuario, se enturbian las cosas.

    ¿Quién quiere que, en el mundo del casi precrimen y de la absoluta exposición en las redes sociales, se asocie su nombre a la elección de la muerte de un personaje? Y es que, por muy nimio que parezca, todos estos datos pueden ser usados en nuestra contra.

    Como mínimo, pueden ser usados con carácter comercial. Y esto no me lo invento yo, lo ha comunicado con absoluta claridad el abogado Samuel Parra a El Diario. Cito textualmente: “Netflix puede facilitar a cualquier tercero los datos sobre las elecciones de los usuarios siempre y cuando no vayan asociados a ningún usuario. Por ejemplo, puede facilitar las miles de tablas que tenga sobre las elecciones, siempre que no los asocie a ningún usuario”.

    Algo habitual en Netflix

    ¿Y cómo ha salido toda esta historia a la palestra? Pues gracias a que Michael Veale, investigador especialista en protección de datos del University College de Londres, preguntó a Netflix, con la ley en la mano, qué datos almacenó sobre sus decisiones en este episodio. Algo que no se nos había ocurrido a ninguno, ¿a que no?

    La sorpresa ha sido la respuesta de Netflix señalando que no ocurre solo con Bandersnatch, sino con todas las series y películas que decidimos ver, teóricamente, para “mejorar la experiencia y la funcionalidad”.

    Demasiada información sobre muchos millones de usuarios, a los que divide en aproximadamente 27.000 subgustos diferentes, según señalaba Xataka en un artículo publicado a principios de este mes, haciéndose eco a su vez de este completo listado de subgéneros de Netflix.

    Uno puede llegar a entender que plataformas gratuitas usen los datos de sus usuarios para hacer negocio (“si no pagas, entonces el producto eres tú”), pero no sé hasta qué punto estamos dispuestos a seguir dejando nuestras huellas en gigantes tecnológicos, por mucho que nos digan que todo lo hacen por mejorar su servicio.

    Al final Bandersnatch sí era una estafa... de Netflix
    Para muchos usuarios de Netflix será difícil quitarse la sensación de estar siendo espiados.
  • Originalidad y trampas en Bandersnatch

    Originalidad y trampas en Bandersnatch

    Han tenido que pasar varias semanas desde que salió Bandersnatch, la última entrega de Black Mirror, para que haya podido verla, ya que no tengo Netflix y no quería verla en ningún sitio pirata o en el que no pudiera elegir entre las opciones que ofrecía este derroche de originalidad que, sin embargo, también tiene sus trampas.

    Originalidad

    Bandersnatch sigue la línea de aquellos libros que tanto nos gustaban de “Sigue tu propia aventura” (todavía recuerdo con cariño el primero que leí gracias a un tío que solía hacerme los regalos más originales del mundo, siempre atento a las nuevas tendencias).

    Producción y ambientación impecables, como en anteriores entregas de Black Mirror
    Producción y ambientación impecables, como en anteriores entregas de Black Mirror.

    El episodio cuenta con cinco finales oficiales, aunque después de una maratón de las que hacía años que no hacía (gracias, amigo Carlos), he visto que hay muchos más desenlaces de mayor o menor envergadura.

    Se trata de una obra pionera en el mundo de las artes audiovisuales y que, sin duda, pasará a la historia, no solo por su originalidad, sino porque parece que las cadenas de televisión han podido dar con la forma definitiva de evitar la piratería.

    Y es que, la versión que está en muchos sitios de descarga de series y películas o para verlas online incluía todas las opciones seguidas y, hasta donde sé por amigos que la vieron, costaba mucho saber de qué iba el asunto o en qué punto se había bifurcado la trama.

    Otra de las cuestiones trascendentales de Bandersnatch es que hace cómplice al espectador de aquello que ocurre en la ficción. No estás viendo algo de manera inocente, sino que has provocado un auténtico caos, asesinatos incluidos, al tomar la decisión por el protagonista. Eso le añade mucha tensión.

    La única ocasión en la que viendo algo me he sentido responsable de lo que le pasara a los protagonistas ha sido viendo Making a Murderer, porque de alguna manera me sentía juez y ejecutor de la sentencia que se le diese. De hecho, no pude terminar de ver la serie, pero eso es otra historia.

    Trampas de Bandersnatch

    Como he dicho más arriba, teóricamente hay cinco finales oficiales y unos cuantos cierres a los que puedes llegar optando por uno de los dos caminos que te ofrece la aplicación.

    He de reconocer que cuando me encontré con la primera de las decisiones, la de los cereales, pensé que me encontraba ante una estafa más, aunque luego me pasó como siempre me pasa cuando veo Black Mirror, que me engancho y compruebo que, incluso pese a las pequeñas decepciones, estoy ante una obra innovadora que me encanta.

    Estafa en la decision de los cereales
    La primera de las decisiones que hay que tomar, nada más empezar el episodio, es irrelevante y parece un poco estafa, pero la cosa mejora.

    Las trampas de las que hablo suceden cuando, al hacer una elección, la propia serie te dice que has tomado una vía errónea y que tienes que volver para atrás.

    Evidentemente esta es la primera vez que se hace algo así, y seguramente se hagan pronto cosas más completas y mejores, incluso puede que sea Brooker quien siga con esta línea de investigación, pero es cierto que en esos momentos en los que solo podía volver atrás me sentía un poco atrapado y volví al pensamiento “esto es una estafa”, como cuando elegí tirar la taza de té en el teclado y volvió a iniciarse todo, o cuando decidí rechazar el alucinógeno en casa de Colin, pero él se lo añade igualmente a la taza de té.

    Una de las escenas estafa de Bandersnatch
    El pedo de LSD está muy bien narrado, pero también podrían haber hecho la escena pudiendo elegir NO y explorar esa reunión desde otro ángulo.

    No obstante, experimenté todos y cada uno de los finales y creo que los dos que más me gustaron es cuando vuelve a ser niño y se va con su madre en el tren a sabiendas de lo que les va a ocurrir y, por supuesto, en el que se rompe la cuarta pared.

    No voy a contar más por si no la habéis visto todavía, pero os recomiendo que lo hagáis, a ser posible en su plataforma original. Recordad que no funciona desde Chromecast, Apple TV ni Smart TV antiguas.

    Originalidad y trampas en Bandersnatch: final en el que se va con su madre
    Sé que es un final triste, pero me parece a la vez muy bonito que elija irse con su madre.

     

  • Narcotráfico y corrupción en la Costa del Sol

    Narcotráfico y corrupción en la Costa del Sol

    La Costa del Sol y las redes de narcotráfico y corrupción que allí se desarrollan son las protagonistas de la coproducción de Mediaset, Warner Bros y Netflix que ha comenzado a grabarse este verano.

    Brigada Costa del Sol

    La serie, que se titulará Brigada Costa del Sol, cuenta con grandes y conocidos actores en su reparto: Hugo Silva (El ministerio del tiempo), Álvaro Cervantes (Carlos, Rey Emperador), Jesús Castro (Mar de plástico) formarán el Grupo Especial de Estupefacientes Costa del Sol, unidad policial especial que operaba en el sur de España entre 1977 y 1982 para combatir delitos de narcotráfico.

    Hugo Silva interpretará a Bruno López, un detective intuitivo y pasional; Jesús Castro a Terrón, policía ingenuo y predispuesto al abuso físico, y Álvaro Cervantes a Leo Villa, un agente con mucha formación pero un tanto predispuesto hacia el hedonismo. Con pocos medios y mucho ingenio se convertirán en los policías más aclamados de Europa.

    El elenco se completa con Miki Esparbé, que hará de joven estratega muy inteligente y, en el bando opuesto, Sara Sálamo, que interpretará a “La buhíta”, personaje carismático que vive al margen de la ley.

    Localizaciones en la Costa del Sol y Madrid

    Brigada Costa del Sol, que ha provocado el rechazo de los agentes turísticos de la provincia malagueña por considerar que va a dar mala reputación a la zona al vincularla con el tráfico de drogas, tema que hasta el momento ha permanecido bastante oculto, se enmarca en la línea de éxitos recientes como Narcos, Fariña, Snowfal, etc.

    Entre sus principales localizaciones se encuentra Torremolinos y su paseo marítimo, así como el hotel Pez Espada y la Urbanización La Roca. Como tanto la brigada como ‘los malos’ se encuentran siempre conectados a Madrid, la capital también tendrá su papel en la elección de escenarios. La discoteca Pirandello será uno de ellos, y una antigua fábrica de telas en la localidad de Alcorcón.

    La provincia de Málaga está muy solicitada estos días para rodajes, y es que a Brigada Costa del Sol se une el de Snatch, una producción de Sony de diez episodios sobre las peripecias de unos jóvenes estafadores británicos en la Costa del Sol.

    En otoño se grabará allí, asimismo, Toy Boy, una serie de Atresmedia sobre los clubes nocturnos del litoral, con un stripper como protagonista.

  • La segunda temporada de Sense8, una estafa

    La segunda temporada de Sense8, una estafa

    Después de tanto tiempo esperándola tras una magnífica temporada, y de incluso haber defendido una postura sobre el episodio especial de Navidad que ahora me parece indefendible, tengo que decir que la segunda temporada de Sense8 es una estafa.

    Una temporada ridícula

    Me entristece enormemente tener que decir esto de una de las que fue mis sorpresas el año pasado. No me siento bien hablando así de algo creado y producido por las hermanas Wachowski. Pero ni tratando de ser benevolente me va a salir una crítica amable.

    He estado pensando si avisar de los spoilers como hago siempre con una imagen y al final he decidido que voy a honrar su primera temporada y a avisaros a los que todavía no hayáis visto la segunda: SPOILER ALERT.

    ¿Qué ha pasado esta temporada para que mi opinión haya cambiado tanto? Que el guión ha alcanzado cotas muy elevadas de ridículo. Desde discursos innecesarios, como todos los que da Nomi, que no aportan ninguna novedad con respecto a la temporada anterior, hasta escenas inverosímiles, todo en esta nueva entrega es fallido.

    Y algunos diréis que la serie ya es inverosímil de por sí, pero no. La serie se enmarca entre el género fantástico y sci-fi, pero incluso dentro de los géneros no realistas hay que saber mantener el principio de verosimilitud.

    Voy a poneros un ejemplo de cómo se rompe en Sense8 esta temporada: la persecución policial de Sun tras escaparse de la cárcel. ¿Ponen solo a un detective a buscarla? ¿Por qué la deja acudir libremente a todos sus lugares de referencia? Eso sin contar la ropa de diseño que luce en todo momento. ¿Ha podido irse de tiendas siendo la persona más buscada de todo Seúl?

    Personajes caricaturizados

    Otra de las cuestiones que más sorprenden esta temporada es el tratamiento de los personajes, frivolizados y estereotipados hasta la caricatura.

    En este sentido, el peor tratado, sin duda, es Lito, junto con su novio y su amiga. Para estos personajes las Wachowski han ideado una serie de escenas cómicas que rozan el absurdo y la vergüenza ajena.

    Kala y Wolfgang no tienen mejor destino. Una relación gastada sin haberla siquiera comenzado.

    Nomi Marks y su novia Amanita también dan para un ensayo sobre cómo se pueden idear personajes y tramas tan inverosímiles. ¿O acaso alguien cree que dos personas pueden acceder desde su ordenador a controlar todo lo que se les ponga delante?

    En esta temporada las hemos visto accediendo al tráfico de Seúl para provocar un accidente, accediendo a teléfonos móviles de mafiosos o borrando los antecedentes de Nomi y burlando al FBI, entre otros actos de hackeos increíbles. Todo esto en cinco minutitos después de pedírselo. ¿Para qué molestarse en preparar algo creíble como hacen los guionistas de Mr. Robot?

    Y, aunque hemos asistido a la presentación de más Sense8 de otros clanes, estos no se han librado tampoco del ridículo.

    Vivir de las rentas

    Viendo esta segunda temporada me ha dado la sensación de que las Wachowski pretendían vivir de las rentas de la anterior tras haber obtenido una legión de fans. Pero los admiradores de las series somos público de paladar exigente y no han sabido estar a la altura.

    He de reconocer que no es la primera vez que me pasa con ellas. Y seguro que a todos os habrá ocurrido también con Matrix y Matrix 2. Quizá simplemente no saben cuándo parar para dejar buen sabor de boca.

    Además, en los últimos 20 minutos del último episodio han querido correr para dejar planteada una tercera temporada. Deprisa y corriendo, como se suele decir, sin ningún sentido, poniendo en el último minuto toda la acción que debería haber ocupado la segunda temporada.

    Un cliffhanger de mercadillo que no está a la altura de lo que se esperaba de Sense8. Y encima siendo una de las series más caras de la historia. ¿Peligra renovar por otra temporada más? Espero que sí.