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  • Crueldad, traumas y cambios en The handmaid´s tale

    Crueldad, traumas y cambios en The handmaid´s tale

    El cuento de la criada (HULU) nos ha dado otra temporada llena de torturas y crueldad contra las mujeres dentro del estado distópico de Gilead, pero lo que parecía que iba a terminar siendo una estafa, ha dado un giro inesperado que hace mantener viva la llama de la esperanza.

    Más de lo mismo: crueldad y tortura

    Los primeros episodios de esta última entrega sigue siendo un compendio de redundancias en la búsqueda por todos los medios de las criadas fugadas y en la represión a June cuando por fin la encuentran.

    La tía Lidia cobra protagonismo en esta temporada
    La tía Lidia cobra protagonismo en esta temporada

    Pasillos oscuros, salas de tortura con instrumentos que recuerdan a la época medieval, hombres terribles dispuestos a dar rienda suelta al máximo a su crueldad, y frente a ellos una June hecha rebelde, luchadora y heroína a la fuerza, sin haber tenido intención ni antes ni durante el desarrollo de la guerra y la implantación de ese estado totalitario.

    Venganza de June
    June visita a Serrena para hacerle pasar por lo mismo que le hizo ella cuando tenía el control en Gilead. Una escena catártica que muchos estábamos deseando.

    Pero la paciencia tiene sus frutos y cuando a mitad de la temporada ya se iba decantando por ser una estafa, en el sexto episodio el personaje de June comienza a transformarse para traspasar las fronteras de la víctima y entrar de lleno en un inquietante terreno en el que, por fin (para ella y para nosotros, los espectadores), puede empezar a resarcirse del daño, aunque no siempre lo va a hacer con quién más se lo merezca.

    Por qué nos engancha toda esta crueldad

    El caso de The handmaid´s tale es paradigmático en lo que a visión de horrores se refiere. Si la lectura de Margaret Atwood ya es desgarradora de por sí, la serie ha conseguido llevar las atrocidades de un estado totalitario y embrutecido a los límites de lo soportable.

    No en vano está la pregunta en el aire de si habrán cruzado líneas rojas y se habrá convertido en una suerte de pornografía del horror, y aun así, asustados, acongojados, enfadados… seguimos viéndola.

    Ya en junio de 2019 la psicóloga clínica Sheela Raja, profesora asociada de la Universidad de Illinois en Chicago, teorizaba en Bustle sobre el tema y señalaba que los espectadores nos dividimos en tres categorías: aquellos que disfrutan de la adrenalina de ver mundos distópicos, realidades alternativas similares a las nuestras; aquellos que se relacionan con el trauma representado en la pantalla debido a vivencias anteriores, y aquellos que se involucran política o intelectualmente en el contenido.

    Relación de June
    Además, no todo es crueldad y sufrimiento, pues también hay espacio para las relaciones y el amor dentro de los límites que impone Gilead.

    Los que ella llama los “jinetes de la montaña rusa” se corresponderían con el primer grupo y al apagar la pantalla no pensarían mucho más en ello. Los del segundo grupo utilizarían la serie como una forma de catarsis de sus propias batallas personales, les serviría para ver que no están solos. Y los del tercero la usarían para aclarar sus propias opiniones políticas, intelectualizando problemas de la vida cotidiana y sus peores pronósticos.

    Por supuesto, no se trataría de categorías excluyentes, pero básicamente esas serían las formas en las que nos involucramos con la serie.

    Yo me identifico con el tercer grupo y extraigo conclusiones como la hipocresía de toda la jerarquía de Gilead, que promueve el orden, la familia y la honradez y está repleta de corrupción y vicios, y cómo, aunque nos parece muy lejano, tenemos en el presente casos como el de Arabia Saudí, que aunque va logrando avances en materia de derechos humanos para las mujeres, todavía tiene un largo camino por recorrer y es nuestro Gilead.

    Esta última temporada, con la apertura de la trama y el mayor protagonismo de Canadá y el gobierno estadounidense en el exilio, también se puede teorizar mucho sobre la situación de los refugiados, la ayuda que brindan las ONG y el estrés postraumático de los que consiguen escapar y se sienten culpables por ello.

    Veremos qué nos depara la próxima.

  • La metamorfosis, por Vince Gilligan

    La metamorfosis, por Vince Gilligan

    Cuando empecé este blog ya hacía años que había terminado Breaking Bad (AMC) y siempre he tenido la espinita de escribir sobre ella. Y es que podemos seguir afirmando con rotundidad que mantiene su posición en el podio, con un guion redondo en el que todas las escenas y todos los detalles tienen un significado profundamente relacionado con la historia.

    Breaking Bad es, ante todo, el relato de la metamorfosis de Walter White, un profesor de química de vida anodina, casado con una mujer que no lo quiere (como se observa ya desde el primer episodio) y con una vida social aburrida en la que muchas veces termina siendo objeto de mofa por su retraimiento.

    La noticia de que padece cáncer de pulmón, pese a no haber fumado jamás, supone el punto de inflexión en su insustancial vida. No en vano, sus primeras decisiones tras este despertar serán dejar su segundo trabajo en un lavadero de coches donde tiene que aguantar las humillaciones de su jefe, y utilizar sus conocimientos científicos para elaborar la metanfetamina más pura que haya conocido el mercado nacional e internacional.

    De manera premonitoria, el todavía profesor de instituto Mr. White hablará en el segundo episodio a sus alumnos de lo que iba a ser su viaje sin retorno:

    “El término “quiral” viene de la palabra griega “mano”. La idea es que, igual que la mano izquierda y la derecha son imágenes espejo la una de la otra, idénticas, pero opuestas, también dos compuestos orgánicos pueden ser imágenes espejo el uno del otro a nivel molecular. Pero, aunque parezcan iguales, no siempre se comportan de igual forma. Por ejemplo, la Talidomida. El isómero derecho de la droga Talidomida es un buen medicamento para la mujer embarazada, ya que evita las náuseas, pero si por error se le da a la misma mujer embarazada el isómero izquierdo de la Talidomida, su niño nacerá con horribles defectos físicos. Así pues, quiral, quiralidad: imágenes espejo. Activo, inactivo. Bueno, malo.”

    Walter White y su imagen espejo, Heisenberg. El padre y esposo abnegado, insignificante y echado a perder en la medianía de sus desagradecidos y mal pagados trabajos y su círculo familiar y social,  y su quiral, el hombre apasionado que utiliza su elevados ingenio e inteligencia para convertirse en un triunfador de sus negocios, respetado y temido.

    Walter White como Gregor Samsa en La metamorfosis de Kafka, un ser cada vez más deleznable a los ojos de su familia; admirable para los que aprecian y viven en la transgresión, e incomprensible para sí mismo, hasta el punto de que tarda 62 episodios en reconocer que todo lo que ha hecho ha sido porque le gustaba, para sentirse vivo.

    A lo largo de su transformación (proceso también de profunda corrupción moral) podemos ver, incluso, cómo va perdiendo la comunicación con su primogénito, Walter Junior, mientras se siente cada día más cercano a Jesse. Porque Jesse es el hijo de Heisenberg, del “yo” que le gusta ser, mientras su propio hijo es tan solo un extraño que se aferra a la falsa idea de que su padre es un vulgar y gris hombre de clase media estadounidense.

    El episodio en el que, desesperado, llora de dolor ante Walter Junior y se confunde llamándolo “Jesse” muestra ese lazo que le une con su joven exalumno y compañero de negocios.

    Heisenberg y Jesse
    Jesse será el partner in crime de Walter White, aunque el afán desmedido de poder de este último termine haciendo mucho daño a su ayudante.

    Hank será el único que se dé cuenta de ese vínculo de Heisenberg con Jesse cuando, tras investigar sus movimientos, enumere todas y cada una de las cosas que ha hecho por ayudarlo, incluyendo el tratamiento de desintoxicación. Porque Hank, una vez que sufre la catarsis de descubrir las actividades de su cuñado, aprovecha su conocimiento tanto de Walter White como de Heisenberg para atacarlo en sus debilidades.

    El mejor oponente entre una larga lista de antagonistas y enemigos será así Hank, que es el único que entiende la quiralidad de Heisenberg. No obstante, y pese a la brillante investigación llevada a cabo, Heisenberg, incluso sin quererlo, logra salir airoso cuando ya daba todo por perdido.

    Las continuas trabas que se presentan en su camino no solo no matan a Heisenberg, sino que lo hacen más fuerte. Sus planes para librarse de todas las dificultades, que llegan a niveles épicos en los casos del cártel mexicano, Gus Fring y, por último, la familia neonazi de Todd son un alarde de ingenio que difícilmente se puede superar.

    Se echa de menos en la serie, y ya lo he mencionado en este blog alguna vez, la existencia de personajes femeninos inteligentes y que no estén emocionalmente desequilibrados, mujeres lúcidas y astutas que estén a la altura de personajes masculinos como Mike, Saul, Gus o Hank.

    Corrupción moral de Heisenberg
    Hank será el enemigo más implacable de Heisenberg, al conocerlo en sus facetas de hombre de familia y de corrupción moral.

    En este sentido quizá el personaje de Lydia haya sido el más descuidado, pues ella, distribuidora internacional de metanfetamina y con una doble vida como ejecutiva en una empresa, sería la candidata idónea a némesis de Heisenberg, y no lo que tristemente es su personaje: una snob un tanto neurótica que apenas puede pensar claramente en cuanto le surgen obstáculos.

    No obstante, y a pesar de esta carencia del guion, Breaking Bad, como he dicho al principio de este post, sigue mereciendo el podio, además de por ser una exquisitez narrativa y audiovisual, por considerar al público inteligente; por atreverse a narrar la metamorfosis y los apasionantes últimos días de un hombre brillante que estaba desaprovechado y que se lanzó a ser protagonista de su propia historia y, sobre todo, por no haber caído en la moralina.

  • Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo

    Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo

    Aunque he visto todas y cada una de las temporadas que se han emitido de Outlander, nunca había escrito nada sobre esta serie. Tal vez sea porque predomina el tono romántico más que el scifi histórico con el que inicialmente se vendió y sea uno de esos guilty pleasure (placer culpable) que todos tenemos y del que se avergüenza nuestro lado más cultureta y snob.

    El gancho de Outlander

    Esta serie de televisión británica-estadounidense, producida por Sony Pictures Television y Left Bank Pictures para Starz, está basada en las novelas de Outlander, de la escritora estadounidense Diana Gabaldon. Su punto de partida e hilo conductor son los repentinos e inesperados viajes en el tiempo que llevan a cabo primero Claire, una enfermera de la Segunda Guerra Mundial, y luego otros personajes.

    Outlander: la distopía romántica de viajes en el tiempo
    Las localizaciones de exteriores son uno de los puntos fuertes de Outlander, mostrando cómo debían de ser los paisajes del siglo XVIII.

    A partir de ahí comienza la narración histórica, pues Claire, con su acento británico, aterriza en Highlands, Escocia, en pleno siglo XVIII. Pronto se verá envuelta en los levantamientos jacobitas, con la suerte o la desgracia para ella de saber cómo va a finalizar la historia, pues su marido en el siglo XX es un profesor erudito especialista en esa época y le ha contado con todo tipo de detalles qué ocurrió.

    Todo se complica cuando aparece un antepasado de Frank Randall, su marido (podrían haber elegido a otro actor parecido, pero en este punto no se esforzaron apenas y usaron al mismo), que es un auténtico psicópata.

    En este punto hay que señalar que la narración del enfrentamiento entre ingleses y escoceses se realiza siempre desde un punto de vista muy cercano a los clanes de Highlands, lo que trajo alguna que otra polémica en el Reino Unido.

    Outlander, el romance

    Claire es una mujer fuerte, con muchos conocimientos sanitarios, que pronto destaca en una época pasada donde la superchería y las enfermedades eran la tónica diaria.

    Así es cómo conoce al clan de los McKenzie y a Jamie Fraser, todo un guerrero escocés cuya valentía y lealtad no le impiden ser un hombre bastante asertivo y moderno. Y, claro, ambos, siendo tan estupendos, se enamoran.

    Jamie de Outlander
    Diana Gabaldon ha reconocido que se rió cuando le dijeron que habían elegido a Sam Heughan para interpretar a Jamie, pero no ha podido ser mayor acierto.

    Ella le confiesa su pasado y su procedencia y se crea entre ellos una gran complicidad, con una relación bastante realista y con escenas muy tórridas, muchas sin venir a cuento, dicho sea de paso. Y de repente eso se convierte en el eje de la serie y notas cómo te han hecho ‘la envolvente’, pero ya no puedes dejar de verla.

    Outlander revueltas jacobitas en Francia
    Las revueltas jacobitas los llevan, incluso, a Francia, donde ambos se aclimatan rápidamente.

    La historia transcurre en unas cuantas décadas en las que el romance va evolucionando, se introducen nuevos personajes que nacen o se cruzan con ellos y se va generando un universo de relaciones familiares, amistad, y también de enemistad, que le confieren el estatus de culebrón.

    diversidad LGTB en Outlander
    Jamie es un hombre tan avanzado para su época que mantiene una bella amistad con un aristócrata inglés homosexual.

    Corrupción británica en América

    Outlander, que va camino de ser un Cuéntame anglosajón del siglo XVIII, enmarca sus últimas temporadas en América del Norte, en el contexto previo a la Guerra de la Independencia, con Jamie entre la espada y la pared, tierras y favores cedidos por la Corona Británica y su corazón dividido entre las lealtades debidas y sus compatriotas escoceses.

    Corrupción de los gobernadores
    La corrupción de los gobernadores británicos es uno de los motivos del levantamiento de los reguladores.

    Las luchas de los reguladores contra la estafa que consideran los arbitrarios impuestos de la Corona Británica, la corrupción de los recaudadores y el genocidio contra los pueblos nativos americanos generarán muchas situaciones dolorosas, especialmente para los Fraser.

    reguladores contra la estafa de los impuestos
    Su protector y amigo Murtagh será uno de los más importantes reguladores levantados contra la estafa de los impuestos británicos.

    Y es que Outlander, si algo tiene positivo, es que no edulcora en absoluto el pasado (que era de todo menos maravilloso, como nos contaba el antológico blog La pizarra de Yuri hace ya diez años). Las enfermedades, la brutalidad, la ausencia de derechos para las mujeres, la superchería… se narran de manera realista y dejan claro que lo que Claire está viviendo, por mucho que esté contenta de estar con su amado Jamie, es una distopía.

    Asimismo, sus conocimientos sobre el futuro le hacen caer en la paradoja de que, cuanto más intenta que no ocurran ciertos acontecimientos, más los precipita.

    Helandos, antibióticos y vacunas
    Yo también echaría mucho de menos los helados si viajase al pasado. Y los antibióticos. Y las vacunas. Como Claire.

    Claire está atrapada, igual que lo estamos los seguidores de Outlander, en este culebrón que sabe utilizar las excusas scifi e histórica para tenernos entretenidos y deseando en secreto que llegue la próxima temporada.

    Para completar la sensación de estar viendo una telenovela, al final de cada episodio Starz emite un pequeño diálogo sobre lo ocurrido. Y a mí, que ya peino canas, me recuerda a la periodista española Charo Gómez Miranda, que utilizaba el personaje de “Doña Adelaida” para presentar los culebrones que se emitían en TVE allá por los años 90. Que yo no veía ninguno, eh…

  • Literatura infantil y censura: lo que se pierden los niños

    Literatura infantil y censura: lo que se pierden los niños

    Hace un tiempo escribía en este blog sobre del intento frustrado de autocensura de HBO con Lo que el viento por su edulcoración del racismo. Hoy quiero centrarme en el tema de la literatura infantil y cómo esta ha pasado por un proceso de revisionismo similar, aunque con unos resultados mucho más visibles.

    La censura en la literatura infantil

    Cuando señalo que en la literatura infantil ha habido censura no estoy diciendo en absoluto que los niños pequeños puedan tener a su alcance contenidos violentos y que no se ajusten a su edad. Me refiero a cómo se han transformado, cercenado y prácticamente eliminado historias que pertenecían a clásicos de este género, y para todas las edades, además.

    Porque no es lo mismo leer la Cenicienta a niños y niñas de dos años que leerla con niños y niñas a partir de 5, con los que se puede establecer ya un pequeño debate sobre muchos temas, empezando por la visión de la mujer en el cuento.

    Charlie y la fábrica de chocolate
    Charlie y la fábrica de chocolate tiene muchas lecturas y muchas aristas. Si queremos buscarle tres pies al gato, los encontraremos, pero, ¿no será mejor hablar de estos temas abiertamente con los niños?

    Grandes obras de la literatura infantil como Charlie y la fábrica de chocolate o James y el melocotón gigante, de Roal Dahl, han sido censuradas en Estados Unidos por alentar el consumo de drogas, el racismo y la violencia; Harry Potter, de J.K. Rowling, fue censurado en Emiratos Árabes por incitar a la brujería, y en Texas (Estados Unidos) y Toronto (Canadá) fue denunciado para que se eliminaran de sus páginas la batalla contra los Muggles.

    Censura de Alicia en el país de las maravillas
    Alicia en el país de las maravillas también ha sido otro de los libros más censurados. Photo by Annie Spratt on Unsplash

    No es algo nuevo, ya en 1726 Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, fue censurada por tratar temas de corrupción política, antibelicismo e injusticias de la colonización. Pero sorprende que nos encontremos en pleno siglo XXI con libros prohibidos en escuelas y con que hasta los propios escritores se autocensuren a la hora de crear.

    Los viajes de Gulliver, censurada por tratar la corrupción
    Los viajes de Gulliver, un clásico de la literatura.

    La literatura infantil “para”

    Cada familia es un mundo y sabrá y elegirá qué literatura infantil presentar a sus retoños (afortunadamente, cada vez más familias leen a sus hijos a diario, así que buenas noticias, pese a todo, hay). Pero en los grupos de recomendación de libros de lectura para niños cada vez se ven más “Necesito un cuento PARA que deje el pañal”, “Quiero un libro PARA que tenga mayor autoestima”, “¿Me podéis recomendar un libro PARA que no pegue en el parque?”, y en las contestaciones siempre salen a la luz los mismos libros edulcorados, sin apenas argumento ni personajes conflictivos, en los que todo transcurre maravillosamente bien y de los que el niño que lo reciba debe aprender su explícita y directa lección.

    Porque no se andan con sutilezas, ni se habla de los temas propuestos de manera indirecta o a través de metáforas. No: Pepito no es como sus amigos que van dejando caca por todas partes, él ya la hace en el orinal. Y ahora tienes que ser como él, no como su amigo, cuando la de su amigo es mucho más bonita y divertida (pienso yo).

    Pensar que un niño va a adelantar sus procesos fisiológicos o va a resolver un problema emocional con un libro tan simple es maravillosamente ingenuo. Digo maravillosamente porque es atribuir a la literatura un poder, que, si bien es cierto que tiene, para ejercerlo ha de ser de mayor calidad.

    Lo que se pierden los niños

    Cuando suavizamos las historias, ocultamos personajes y, en definitiva, censuramos, lo hacemos desde una perspectiva adulta por miedo a que les provoquen determinadas emociones, pero los niños ya tienen esos pensamientos y esas emociones.

    No hay más que escucharlos inventar historias para saber que son capaces de crear mundos imaginarios en los que suceden cosas mucho más terribles y temibles que un lobo comiéndose a una abuelita. Y desgraciadamente, con la vivencia que han tenido que experimentar por el confinamiento y el coronavirus, mucho más.

    Personajes malvados en la literatura infantil
    El lobo, un maravilloso animal que ha sido pintado tradicionalmente como personaje malvado debido al peligro que suponía para los humanos hace mucho tiempo. Photo by Thomas Bonometti on Unsplash

    Los personajes malvados, como he escuchado señalar a las expertas en literatura infantil Lara Meana y Beatriz Sanjuán, tienen un gran valor educativo porque les enseñan que no todo en la vida es sencillo y que se encontrarán con situaciones en las que tendrán que defenderse.

    Por otra parte, aunque nosotros vemos a algunos personajes como seres malignos a evitar, los niños en muchísimos casos son capaces de verles un lado cómico, e incluso de empatizar con ellos, ampliando así su pensamiento crítico. Porque no todo es blanco y negro y en la escala de grises muchas veces es donde se halla la respuesta.

  • Asquerosamente rico, documental sobre los abusos y la corrupción de Epstein

    Asquerosamente rico, documental sobre los abusos y la corrupción de Epstein

    En estos días en los que Jeffrey Epstein vuelve a ser noticia por la detención de su novia, Ghislaine Maxwell, y por el asesinato de la jueza que investigaba las cuentas de Epstein en el Deutsche Bank, quisiera hacer una recomendación para todo aquel que no lo haya visto todavía: el documental “Jeffrey Epstein, asquerosamente rico”, de Netflix.

    Asquerosamente corrupto

    Asquerosamente rico, o asquerosamente corrupto, sociópata y narcisista, el financiero Jeffrey Epstein tejió una red piramidal de prostitución y tráfico de menores en la que las propias niñas reclutaban a otras amigas suyas y compañeras de instituto para mantener relaciones sexuales con Jeffrey Epstein y altos representantes políticos, aristócratas, empresarios, etc.

    Donald Trum - Jeffrey Epstein corrupción
    Numerosos documentos relacionan a Epstein con políticos y aristócratas como Donald Trump, Bill Clinton o el Príncipe Andrés de Inglaterra.

    En el documental aparecen las voces de las víctimas, hoy mujeres adultas, que narran cómo fue el proceso, en todas prácticamente el mismo, por el que se vieron envueltas en esta trama de corrupción de menores.

    Poco a poco, a partir de los dos casos quizá más leves, el filme va mostrando la complejidad que llegó a alcanzar la red, de manera que cuando distintos agentes de varios departamentos, incluido el FBI, alcanzaban un hito en la investigación policial, todo se les desmoronaba.

    Asquerosamente rico documental sobre la corrupción de Jeffrey Epstein
    Las primeras denunciantes fueron dos hermanas con las que intentó mantener relaciones sexuales, pero se negaron. Nadie las escuchó.

    Sentimientos de culpabilidad

    Lo que más llama la atención y preocupa es cómo estas víctimas se sienten culpables por haber llevado a otras. Ellas eran menores, unas niñas que carecían de recursos intelectuales, económicos, sociales o culturales para enfrentarse a dos personas tan manipuladoras y crueles como eran Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, pero no se perdonan ni siquiera por lo que sufrieron.

    Las valientes supervivientes que se enfrentaron a Jeffrey Epstein.
    Las valientes supervivientes que se enfrentaron a Jeffrey Epstein.

    Apesadumbran también los remordimientos a quienes contribuyeron a generar la riqueza y los contactos que llevaron a este depredador sexual al estrellato y el reconocimiento entre la clase alta de la sociedad, entre ellos un anciano que pasó décadas en la cárcel por una estafa masiva de inversión en la que también participó Epstein.

    Jeffrey Epstein joven
    Jeffrey Epstein comenzó haciéndose pasar por profesor sin tener título, y más tarde, participando en una estafa financiera masiva.

    Esos sentimientos de culpabilidad no se pueden apreciar, sin embargo, en ninguno de los acusados por estas jóvenes de haber abusado de ellas, como es el caso del Príncipe Andrés, del cual hay hasta fotografías tomadas en el interior de una casa, y hasta un testigo que lo vio con la adolescente que presuntamente prostituyeron Epstein y Maxwell para él.

    Corrupción del Príncipe Andrés
    Imagen del Príncipe Andrés con la adolescente que denuncia haber sido prostituida por Epstein y Maxwell para el aristócrata.

    Imputado, pero impune

    Epstein estuvo imputado por primera vez en 2006, pero en 2008 firmó un acuerdo que revolvió a la policía de Palm Beach. Y es que, pese a haber encontrado 36 adolescentes víctimas, no pudo llegar a una condena porque el fiscal del Estado de Florida sucumbió a la corrupción y le dio una condena irrisoria en una prisión de la que podía salir todos los días a trabajar, privilegio que no se había concedido a ningún preso del correccional.

    corrupción de Epstein
    ¿Cómo pudo llegar a ser una persona tan asquerosamente rica como para poseer una isla privada en el Caribe?

    La sensación de que Epstein gozaba de inmunidad absoluta la tenía no solo el propio Epstein, sino también quienes intentaban por todos los medios que fuese condenado por sus delitos, que, además del fracaso de su trabajo, se enfrentaban a espionaje y amenazas por parte de este.

    No obstante, esa inmunidad no llegó a ser absoluta, pues su fallecimiento en extrañas circunstancias en la cárcel en 2019, cuando ya parecía que se iban a esclarecer todos sus crímenes, ha hecho correr ríos de tinta sobre las ramificaciones que puede tener toda esta trama de corrupción. ¿Se suicidó como señalan los documentos oficiales o lo mataron porque sabía demasiado? El atentado contra la familia de la jueza Esther Salas, presuntamente a manos del abogado Roy Den Hollander, que a su vez apareció muerto, no hace sino avivar la llama de la teoría de la conspiración.

    Quizá los últimos episodios de Asquerosamente rico estén por escribir, con este nuevo giro de guion y todo lo que Ghislaine Maxwell esté por revelar.

  • Maternidad enfrentada, clasismo y racismo en Little Fires Everywhere

    Maternidad enfrentada, clasismo y racismo en Little Fires Everywhere

    Little Fires Everywhere (Hulu) va a ser, sin duda, una de las series más aclamadas de 2020. Y es que la adaptación de la novela de Celeste Ng. que lleva el mismo título tiene todos los ingredientes para triunfar: la maternidad vivida desde dos perspectivas socioeconómicas completamente distintas colisiona en el espacio y en el tiempo y genera pasiones y fuegos difíciles de aplacar.

    Maternidad enfrentada
    Por momentos parecía que iban a poder llevarse bien…

    He tratado de hacer el mínimo spoiler, pero haberlos, haylos, así que ten cuidado si no la has visto ya.

    El sello de calidad de Reese Witherspoon

    El principal motivo por el que me decidí a ver Little Fires Everywhere es por la participación de Reese Withespoon en la producción y el papel de protagonista, tareas que comparte en esta ocasión con Kerry Washington (Scandal).

    Witherspoon busca cuidadosamente los guiones para producir y protagonizar y hasta la fecha no ha defraudado ni una sola vez, como hemos visto con Big Little Lies y The Morning Show.

    En esta ocasión, como en las otras dos anteriores, la serie trata de los personajes de dos mujeres fuertes, inteligentes, enfrentadas por su manera de experimentar la maternidad, que a su vez está condicionada por sus diferencias étnicas, de clase social y culturales.

    Racismo y clasismo
    Elena intenta ser igualitaria, pero su propia educación y trayectoria vital la llevan a ser constantemente racista, homófoba y clasista.

    Una maravilla de guion en el que se exponen las dimensiones poliédricas de la maternidad, las relaciones familiares y las proyecciones profesionales de las mujeres que se deciden a tener hijos.

    Maternidad enfrentada

    Elena Richardson (Witherspoon) parece una madre y esposa perfecta, pero en realidad está muy decepcionada con sus propias decisiones y ha tenido que deshacerse de muchos sueños e ilusiones por el camino para poder criar a sus cuatros hijos.

    Periodista de vocación y profesión, se ve relegada a un periódico local sin apenas lectores, a la sombra profesional de un esposo por el que no siente ninguna pasión y que ha llegado al culmen de su carrera como abogado.

    Esa amargura es la que la lleva a obsesionarse con Mia Warren (Washington), una misteriosa mujer que lleva una vida nómada con su hija de 15 años, Pearl, y que aterriza en la zona residencial Shaker Heights, donde viven Elena y su familia.

    Mia Warren es una artista reconocida en Nueva York y para todo aquel al que le interese el arte contemporáneo (no a Elena, por supuesto), pero compagina su carrera con otros trabajos temporales como camarera.

    Mia y Pearl

    Elena decide alquilarle uno de los pisos que heredó de su familia y a partir de ahí se establecen complicados lazos entre ambas familias.

    La vida de Elena y Mia no ha podido ser más diferente y, sin embargo, ambas comparten una carga que las lleva a actuar de una manera que solo puede conducir al enfrentamiento entre ambas.

    No hay maternidad idílica

    Uno de los puntos fuertes de Little Fires Everywhere es aportar distintas visiones de un fenómeno complejo y heterogéneo como es la maternidad, pero desde el prisma de los sacrificios y las renuncias que tienen que hacer las mujeres.

    También aborda las relaciones complicadas que se establecen con los hijos, especialmente los adolescentes, y la dificultad para criarlos sin que terminen viéndose afectados y traumatizados por los traumas de sus progenitores.

    En este caso, las mentiras y los secretos de Mia perjudicarán eventualmente su relación con Pearl, y las exigencias y las presiones de Elena harán que sus hijos tomen decisiones extremas.

    Maternidad en los márgenes

    Dentro de este extenso y jugoso tema que es la maternidad, Little Fires Everywhere trata desde todos los ángulos algunos de sus aspectos más polémicos y menos visitados: el abandono de bebés, las adopciones y la gestación subrogada.

    Corrupción y compra de bebés
    Todas las madres tienen sus dificultades y todas tienen sus razones y sus errores. Una gran moraleja de esta serie.

    Poniendo todas las cartas sobre la mesa y haciendo un panorama comprensivo con todas las partes, se posiciona abierta y a la par sutilmente contra el alquiler de vientres y la visión un tanto corrupta que tienen ciertos sectores sociales de que todo lo que uno desea, incluido un niño o una niña, se puede obtener con ayuda del dinero.

    Los ganadoresTodos los personajes tienen claro quiénes son los que siempre ganan, y no son los pobres, aunque la desdicha es transversal a todas las clases sociales.

    Shaker Heights, la doble moral estadounidense

    Little Fires Everywhere no podía ser tan magnífica si no se hubiese elegido tan bien el enclave en el que ambientarla. La urbanización de Shaker Heights presume de su integración racial, en la que la abuela de Elena jugó un papel clave, según recuerda constantemente su personaje.

    Contraste clase social
    El coche de Mia llama tanto la atención que la primera interacción que Elena tiene con ella, sin que esta jamás lo sepa, es llamar para alertar a la policía.

    Pero, ¿fue tan idílica esa convivencia? Rebuscando en la hemeroteca, Mia pronto encuentra los conflictos y disturbios raciales, hasta el punto de que para que los blancos aceptasen la integración y tener vecinos afroamericanos hubo de sobornárseles con dinero. La corrupción moral disfrazada de tolerancia y modernidad.

    Hipocresía y corrupción moral
    La hipocresía en Estados Unidos es tal que para entrar en Yale hay que hacer una redacción sobre las dificultades sociales que haya tenido el candidato o la candidata. Como si Yale fuese una universidad accesible.

    La discriminación racista y clasista en Shaker Heigths aflora de múltiples formas: en el instituto, aparente lugar de igualdad de oportunidades, impidiendo que estudiantes afroamericanos se apunten a clases avanzadas de las asignaturas; en las relaciones personales, negando e invisibilizando vivencias, y con mucha incomprensión en general hacia la diversidad, incluida la orientación sexual.

    Little Fires Everywhere engancha por múltiples razones desde el primer episodio y a medida que transcurre no solo consigue mantener el suspense, sino que cada vez se vuelve más y más interesante y profunda. Una miniserie para no perderse.

  • Virus, corrupción y nieve en Ivalo (Arctic Circle)

    Virus, corrupción y nieve en Ivalo (Arctic Circle)

    Confieso que tengo debilidad por las series de paisajes polares, aunque la trama de muchas de ellas suele ir perdiendo fuelle y terminan, casi siempre, en un final estafa. Ivalo (Arctic Circle) no iba a ser menos: tiene todos los ingredientes para entretener: la nieve, que evoca un frescor que ahora mismo no tenemos en Madrid, el factor virus, que es muy apropiado para estas épocas que nos ha tocado vivir, y los elementos de thriller, pero no llega a maravillar.

    Virus en un nordic noir

    Ivalo (Elisa Viihde) es un pequeño pueblo de la Laponia finlandesa en el que la policía Nina Kautsalo, madre de una niña maravillosa con síndrome de Down, se ve obligada a investigar el asesinato y la desaparición de varias mujeres rusas prostituidas por una trama que, cómo no, tiene conexión con las altas esferas de corrupción del país vecino, Rusia.

    Ivalo nieve
    Uno de los elementos más exóticos de Ivalo son sus paisajes. Tener que desplazarse en moto por la nieve es un sueño en estas fechas de calor español.

    Pero el género criminal nórdico se ve amplificado en Ivalo con el elemento de un virus de transmisión sexual que se propaga adherido al virus del herpes labial y hace que sus portadoras enfermen gravemente al quedarse embarazadas, con resultado de muerte de madre e hijo, o graves malformaciones del bebé.

    No es casualidad que precisamente la hermana de Nina, Marita, sea una de las mujeres del pueblo que tenga el virus. Porque en los nordic noir es algo que suele suceder, que todo esté relacionado, dado el escaso número de habitantes y la pequeñísima densidad de población de las zonas en las que se desarrolla.

    Corrupción y mafia rusa

    Descubrimos a través de Ivalo a toda una red de trata de mujeres llevadas, engañadas o a la fuerza, a Finlandia, para ser prostituidas en autobuses en medio de la nieve o en fiestas privadas para millonarios.

    Esta red cuenta, además, con el apoyo del gobierno ruso, según se indica en uno de los episodios, y está cubierta por la corrupción policial en altos mandos finlandeses y rusos, si bien uno de ellos termina tan obnubilado por las dotes policiales y la honradez y la entrega de Nina Kautsalo que termina desertando de su colaboración con los criminales.

    Machismo finlandés

    La serie en general es un conjunto de convenciones de varios géneros rodada en un sitio magnífico y evocador y tiene tramas que son una auténtica estafa, como la relación sentimental que se establece entre Nina y Thomas Lorenz, el virólogo alemán desplazado desde Helsinki a Laponia para estudiar el virus.

    Estafa en Ivalo
    La tensión entre Nina y Thomas no solo es innecesaria, sino que entorpece y empeora considerablemente la serie.

    Sin embargo, hay temas que se tocan de pasada que creo que merece la pena señalar, porque siempre se suele pensar que las sociedades nórdicas son feministas, o al menos más igualitarias que las del sur, y en Ivalo se ve que no.

    Por poner un ejemplo, Nina es una madre soltera. El padre de la criatura consume drogas y se ha desentendido de la crianza, así que ella lleva todo el peso, como muchas mujeres a lo largo y ancho del planeta y eso, además, le ha supuesto que para poder estar más tiempo con su hija y atender sus necesidades especiales haya tenido que renunciar a su carrera profesional.

    Una de sus excompañeras de la academia de policía, ahora detective de la Oficina Nacional de Investigaciones (NBI) le recuerda en un diálogo que van a investigar sus antecedentes y van a saber que no está comprometida al 100% con su carrera porque ha decidido cuidar de su pequeña. Así de duro y así de sorprendente para tratarse de un país que supuestamente debería ser referente en materia de igualdad.

    Venla, niña con síndrome de Down
    Venla, la hija de Nina, es un amor de niña y se esfuerza mucho en el cole, pero la profesora hace saber a Nina que el sistema educativo finlandés no la va a integrar. Toda una sorpresa.

    Más chocante resulta todavía ver cómo la profesora de preescolar de la niña, que tiene 5 años, le sugiere a la madre que se la lleve a una escuela especial porque en el colegio normal no tiene cabida. ¿Pero no era Finlandia la cuna de la innovación pedagógica, la inclusión y todas las bondades que se puedan esperar de la educación? Me he quedado bastante sorprendido, ya que, además, siempre se dice que en Finlandia los niños no empiezan hasta los 7 años, pero resulta que tienen preescolar, como aquí y en muchos otros sitios.

    El virus de las denuncias falsas

    Mención aparte merece la también sobrante parte del divorcio del doctor Thomas Lorenz después de que su mujer lo descubre flirteando con Nina.

    La mujer, que no tendría más que pedir la separación y la custodia, se inventa todo un caso de maltrato físico y psicológico para acabar con él. No sé exactamente qué han querido decir al añadir esta subtrama, pero no aporta nada interesante al contenido y emborrona todo lo demás.

    ¿Recomiendo Ivalo? Para pasar el rato y refrescarse un poco con los gélidos paisajes, sí. Si no se tiene mucho tiempo, desde luego que hay series muchísimo mejores que ver.

  • Obsesión por Fleabag: la comedia dramática que rompe moldes

    Obsesión por Fleabag: la comedia dramática que rompe moldes

    Hace poco compartí en este mismo blog un artículo sobre las comedias negras escritas y/o dirigidas por mujeres que estaban logrando hitos. Hoy me detengo en una de ellas en especial, que me ha provocado una auténtica obsesión, Fleabag (BBC Three en coproducción con Amazon Studios).

    Por qué obsesión

    Fleabag es una serie de episodios cortos que consigue romper al espectador, tanto por las risas como por la crudeza de emociones. En las dos únicas temporadas que tiene hasta la fecha ha conseguido culminar dejándonos boquiabiertos y completamente quebrados, deseando un final un poco más feliz para la protagonista.

    Mi obsesión tras la magistral segunda temporada viene del deseo (compartido con millones de personas) de que haya una tercera en la que podamos ver a una Fleabag encontrando la felicidad que se ha ganado después de tanta penitencia.

    Pero parece que Phoebe Waller-Bridge no tiene ninguna intención de alargar las peripecias de su protagonista y nos va a dejar con ese sabor agridulce que tan bien sabe guionizar.

    Las grandezas de Fleabag

    Los primeros tres episodios de esta tragicomedia parecen una sucesión de anécdotas tristes e incómodas de una joven acomodada y caprichosa que hace daño gratuito a todos los que la rodean.

    Fleabag y Boo
    La verdadera relación de la protagonista con sus más allegados se va descubriendo poco a poco en cada episodio.

    Sin embargo, pronto vamos descubriendo que esa apariencia de frialdad y cinismo es solo una fachada que esconde terribles sentimientos de vacío, abandono y culpa. El vacío que ha dejado su madre y que ha llenado en su padre una extravagante, insoportable e impertinente nueva novia; el abandono por parte de ese padre que ya ha encontrado sustituta, y la culpa por algo terrible que ha hecho y que no pienso citar aquí porque Fleabag no se merece ningún spoiler.

    La protagonista, excelentemente interpretada por la propia Phoebe Waller-Bridge, que revela tener múltiples registros, mira de vez en cuando a cámara para contarnos a los espectadores y confidentes qué es lo que va a suceder o cómo van a reaccionar los restantes personajes ante la situación que están viviendo.

    Irreverente Fleabag
    Irreverente y extremadamente original con su ruptura de la cuarta pared.

    Esa ruptura de la cuarta pared no es solo un recurso narrativo, sino que es la forma en la que ella establece una complicidad con el público, mayor de la que tiene con las personas con las que interactúa.

    La serie sorprende mucho cuando, en la segunda temporada, rompe doblemente la cuarta pared con un nuevo personaje del que tampoco voy a desvelar nada.

    La soledad, otra protagonista

    Fleabag, además de una comedia dramática sobre la vida de su protagonista principal, es una crónica de la epidemia de soledad que vivimos en nuestra sociedad.

    Nadie parece confiar en nadie, ni siquiera en sus seres más allegados, y todos se aferran a relaciones insípidas con tal de combatir ese aislamiento.

    La propia Fleabag ve un filón en la soledad y se aferra a ella para organizar días temáticos en su extraño café, al que acuden personajes tan extravagantes como lo es ella misma.

    Hace semanas que me zampé las dos temporadas en tres días y todavía mantengo mi obsesión por esta serie, cruzando los dedos para encontrar un anuncio de una nueva temporada. Como sé que es complicado, por no decir imposible, suplo la necesidad de más Fleabag hablando de ella e invitándoos a que os sumerjáis en el universo narrativo de Phoebe Waller-Bridge. Me lo agradeceréis.

  • Humor negro realizado por mujeres: las comedias que no te puedes perder

    Humor negro realizado por mujeres: las comedias que no te puedes perder

    Cuantas más series de humor negro pensado, dirigido y protagonizado por mujeres veo, más pena me da todo el tiempo que han sido condenadas al ostracismo en el mundo audiovisual, y más producciones quiero que hagan.

    En homenaje a todas las risas que me he echado en los últimos tiempos gracias al sanísimo e inteligentísimo sentido del humor de muchas creadoras, voy a hacer un listado de las comedias que no deberíais perderos:

    Broad City

    En alguna ocasión he mencionado esta serie de Ilana Glazer y Abbi Jacobson, dos humoristas que narran y protagonizan las peripecias de dos jóvenes judías en Nueva York. Drogas, sexo, precariedad laboral, relaciones familiares extravagantes… todo en esta comedia es fuente de inagotables risas.

    Broad City es de esas series de las que siempre recordarás momentos absolutamente desternillantes.

    Russian Doll

    Russian Doll ha sido una de las mejores series que he visto últimamente. Confieso que saber que había sido creada por Natasha Lyonne (Amy Poehler y Leslye Headland son las otros artífices de esta maravilla) me había generado altísimas expectativas, y las ha superado con creces.

    Para quienes no os suene ese nombre, Lyonne representa a uno de los personajes más lúcidos y tragicómicos de una de las series de culto de la década: Orange is the New Black, de la que he hablado en varias ocasiones en este blog.

    Russian Doll es una versión mejoradísima del Día de la Marmota. En ella, la programadora de videojuegos Nadia Vulvokov, una treintañera inteligente y un tanto cínica, experimenta una y otra vez su muerte el día de su trigésimo noveno cumpleaños.

    Poco a poco tendrá que ir  intentando vivir el máximo tiempo posible de ese día para averiguar qué está pasando.

    Better Things

    Otra estupenda serie de humor creada y protagonizada por una mujer de extraordinaria fuerza es Better Things, de Pamela Adlon (y su amigo y compañero de comedia Louis C.K.).

    Adlon, que dedica esta serie autobiográfica a sus hijas, interpreta su propio papel de madre soltera que cría a tres niñas de edades distintas y mantiene a un exmarido inútil que se desentiende del cuidado de su progenie, todo ello a la vez que se gana la vida actuando en aquello para lo que la llaman, algunas veces ridículo, otras, ciertamente gratificante.

    Humor de mujeres
    Visitas a ginecólogos y médicos en clave de humor, uno de los alicientes de Better Things.

    La maternidad de la actriz Sam Fox es caótica a la vez que preciosamente efectiva. Atendiendo como puede a los contratiempos diarios que se le presentan, aunque sus hijas le reclaman constantemente más atención y se quejan de su falta de presencia, lo cierto es que siempre la tienen ahí para ayudarlas. Y todo eso sin dejar de lado a sus amistades, las risas y, cómo no, los ligues, en muchos casos hilarantemente absurdos.

    Fleabag

    Otra maravilla del humor creado por mujeres es Fleabag, una comedia británica de Phoebe Waller-Bridge, que además es su protagonista.

    Fleabag es una emprendedora inglesa que acaba de perder a su madre hace tres años, víctima de un cáncer, y a su socia en la cafetería mientras intentaba vengarse de una infidelidad de su pareja. En medio de todo ese trauma, no deja de tomar decisiones terribles y de conocer personajes extraños con los que termina de maneras poco correctas.

    Se trata de una mujer ingeniosa y atrevida, una antiheroína capaz de hacerte conmover y al minuto poner cara de desaprobación y preguntarte “¿pero cómo es capaz de hacer esto a esta persona que tanto la quiere?”.

    Ya era hora de que en las series apareciesen personajes femeninos cómicos capaces de generar repulsión con un comportamiento deliberado.

    Aunque solo sea por ese momento en que se masturba con un discurso de Obama y miente a su pareja sobre el tema, ya merece la pena darle una oportunidad.

    Undone

    Mención especial se merece Undone, una serie que combina animación con cuadros pictóricos para crear un mundo en el que todo es posible.

    Undone es obra de Raphael Bob-Waksberg (creador de BoJack Horseman) y Kate Purdy, que, en mi opinión, es quien pone el elemento esencial al introducir la enfermedad mental en la ecuación de una serie que parece que es de fantasía, pero no.

    Y es que Kate Purdy, según ha narrado ella misma, ha temido durante muchos años desarrollar la esquizofrenia que parece que tuvo su abuela, y ha estado muy marcada por un cuadro de depresión y enfermedad mental.

    Undone, humor y enfermedad mental
    Alma, la protagonista de Undone, lidia con experiencias traumáticas, pero no deja de lado su mordaz sentido del humor.

    Undone es un bonito viaje a través del trauma experimentado por una joven con sordera, muy inteligente y crítica que, de repente, comienza a tener visiones en las que aparece su difunto padre. Una delicia que rompe todos  los moldes del humor y lo onírico.

    Como veis, las palabras más usadas para este post han sido “humor” e “inteligente”. Si no habéis visto estas series, ya estáis tardando.

  • Debilidad de regímenes corruptos, rebeliones y realidad paralela

    Debilidad de regímenes corruptos, rebeliones y realidad paralela

    Los admiradores de The man in the High Castle (Amazon Prime Video) llevábamos tiempo deseando que estrenaran la cuarta y última entrega de esta serie basada en una obra de Philip K. Dick. Una temporada en la que el régimen corrupto nazi y su homólogo imperial japonés tiemblan de debilidad ante las continuas rebeliones que se suceden en el territorio estadounidense mientras los nazis siguen en su empeño de conquistar todos los universos paralelos posibles.

    La debilidad del régimen

    Un gran número de rebeliones de distinto signo sacuden los regímenes nazi y japonés con el objetivo de debilitarlos y lograr su caída, que saben que es posible porque han visto las películas de Hawthrone Abdesen, “el hombre del castillo”.

    En el seno del régimen japonés surge un movimiento liberacionista negro, una rebelión comunista en toda regla en la que los manifiestos de Karl Marx y Engels se imprimen y circulan como fuente de inspiración para todo un pueblo cansado de estar siempre sometido. En este sentido, la crítica abarca mucho más que los imperios fascistas, pues los personajes la enlazan con la esclavitud y la falta de derechos de la derrotada democracia estadounidense.

    Resistencia comunista frente a la corrupción nazi y japonesa
    La comunista Bell Mallory protagoniza una de las rebeliones que más debilitarán al decadente y corrupto imperio japonés.

    Por otra parte, el irlandés Wyatt está decidido a terminar la obra que comenzó con Juliana Crain para que no quede ciudadano subyugado por el Reich que no haya visto que otro mundo, literalmente, es posible.

    Tanto el imperio nazi como el japonés intentan endurecer sus políticas represivas para cortar todas luchas, pero eso es solo una muestra más de su debilidad y fragilidad.

    La corrupción y la debilidad humana

    El arco argumental histórico y político está influido, a su vez, por las vicisitudes propias de unos personajes muy dañados que han perdido a sus seres queridos y están dispuestos a traicionar sus presuntos principios con tal de salvarse ellos mismos.

    Debilidad y corrupción del hombre del castillo
    Hasta el “hombre del castillo” caerá preso de su debilidad y actuará como títere del régimen nazi, a pesar de la desaprobación de su esposa, que prefiere morir a traicionar sus ideales.

    Es el caso de John Smith, al que vemos en su lado más humano, terminada y perdida la II Guerra Mundial y aceptando un alto cargo a cambio de traicionar a todo su pueblo. Esa deslealtad va a marcar su carrera política, que en estos momentos, con el Führer en sus últimos días, en grave estado de salud, se debilita por momentos.

    Debilidad y corrupción de John Smith
    John Smith, presa del miedo y la corrupción, urde toda una trama a escondidas de sus superiores, e incluso de su esposa, para poder encontrarse con su hijo.

    Smith urdirá todo un plan a espaldas de sus superiores para poder viajar a través de la puerta construida por los ingenieros nazis y estar con su hijo, que en otro universo no ha llegado a desarrollar la terrible enfermedad genética que supuso su sacrificio en el régimen nazi.

    La debilidad y la corrupción de Smith, que a pesar de estar deseando poder vivir en otro mundo, continúa su represión brutal contra la resistencia, no es la única. Tanto en su bando, en el que hay múltiples trepas, sanguinarios y personajes de todo pelaje, como en el japonés, donde los únicos que parecen tener un poco de cordura y optar por la pacificación son los príncipes nipones.

    Princesa heredera de Japón
    La princesa heredera de Japón, Mayumi Yoshida, aboga por el diálogo y la paz.

    Debilidad de hombres, fortaleza de mujeres

    Si hay algo característico de esta temporada es el giro que han dado los personajes femeninos, que ya se veían fuertes en las anteriores, pero que en esta van a resultar importantísimos para la trama.

    Fortaleza de mujeres vs debilidad de hombres
    Helen Smith dará muestras de una fortaleza muchísimo mayor que la de su marido.

    La protagonista viajera del espacio, Juliana Crain, la comunista Bell Mallory, la esposa de John Smith, Helen, y la princesa heredera de Japón, Mayumi Yoshida, serán determinantes en la batalla por la tolerancia y la cordura contra los imperios de la violencia y la corrupción.