Tag: apocalipsis

  • Explorando el éxito de “Fallout”: la serie que atrapa a todos

    Explorando el éxito de “Fallout”: la serie que atrapa a todos

    Desde su lanzamiento, la serie “Fallout” ha conseguido captar la atención no solo de los fanáticos de los videojuegos, sino también de un público mucho más amplio, incluyendo a aquellos que jamás han tenido un control en sus manos. ¿Cómo ha logrado una adaptación de un juego tan icónico como “Fallout” interesar a personas que no tienen ninguna inclinación hacia el mundo gamer? Aquí exploramos las claves de este sorprendente éxito.

    En primer lugar, es importante destacar la riqueza del universo “Fallout”. Ambientada en un mundo post-apocalíptico, la serie presenta una visión única y detallada de un futuro devastado por la guerra nuclear. Esta atmósfera desoladora y, al mismo tiempo, fascinante, ha sido trasladada a la pantalla con una fidelidad impresionante. Los creadores han logrado capturar la esencia del juego, desde los paisajes devastados hasta la arquitectura retro-futurista, creando un escenario que por sí solo es capaz de intrigar a cualquier espectador.

    Uno de los aspectos más destacados de la serie es su narrativa profunda y bien construida. La trama no se limita a seguir los eventos del juego, sino que los expande y enriquece, ofreciendo una historia compleja que aborda temas universales como la supervivencia, la esperanza y la lucha por un futuro mejor. Los personajes están meticulosamente desarrollados, cada uno con sus propias motivaciones, miedos y esperanzas, lo que permite a la audiencia establecer una conexión emocional con ellos, independientemente de su familiaridad con el material original.

    La serie también ha sabido integrar elementos de crítica social de una manera que resuena con el público actual. La representación de un mundo donde la corrupción y el abuso de poder han llevado a la humanidad al borde de la extinción es un tema que, lamentablemente, encuentra eco en muchas realidades contemporáneas. Esta crítica subyacente añade una capa adicional de profundidad a la serie, convirtiéndola en algo más que una simple adaptación de un videojuego.

    Además, “Fallout” ha conseguido atraer a una audiencia diversa gracias a su enfoque inclusivo. Los personajes reflejan una amplia gama de experiencias y trasfondos, lo que facilita que diferentes grupos de espectadores se sientan representados. Este compromiso con la diversidad no solo enriquece la narrativa, sino que también envía un mensaje positivo y relevante en la industria del entretenimiento.

    Otro factor crucial en el éxito de la serie es la calidad de su producción. Desde los efectos especiales hasta el diseño de vestuario y la banda sonora, cada aspecto técnico de “Fallout” ha sido ejecutado con un alto nivel de excelencia. Esta atención al detalle no solo recrea de manera fiel el mundo del juego, sino que también ofrece una experiencia visual y auditiva inmersiva que puede competir con cualquier otra serie de alto presupuesto.

    Por último, la serie ha sabido aprovechar el marketing de una manera inteligente. A través de campañas en redes sociales y colaboraciones con influencers, ha logrado generar un gran interés y expectación incluso entre aquellos que nunca habían oído hablar del juego. Las plataformas de streaming también han jugado un papel importante, facilitando el acceso a la serie y permitiendo que llegue a una audiencia global.

    En resumen, “Fallout” ha roto barreras y se ha establecido como una serie imprescindible gracias a su narrativa compleja, su crítica social relevante, su diversidad y su calidad de producción. Ha demostrado que una buena historia puede trascender su origen y atraer a un público amplio y variado, incluyendo a aquellos que nunca han jugado un videojuego. Así, “Fallout” no solo ha expandido su propio universo, sino que también ha ampliado los horizontes de lo que puede ser una adaptación de un videojuego.

     

  • La Honestidad de ‘Station Eleven’: Un Relato Apacible y Humano en Tiempos de Apocalipsis

    La Honestidad de ‘Station Eleven’: Un Relato Apacible y Humano en Tiempos de Apocalipsis

    En el amplio espectro de producciones sobre apocalipsis pandémicos, “Station Eleven” (HBO Max) destaca por su honestidad y enfoque único. Esta serie, alejada de los clichés de zombis y desolación, ofrece una visión esperanzadora y realista de un futuro donde la humanidad enfrenta sus desafíos con bondad y cooperación, sin corrupción ni psicópatas como Negan gobernándolo todo. En este post, exploramos las razones por las que “Station Eleven” es una joya en el género y cómo su honestidad narrativa nos ofrece una perspectiva refrescante y tranquilizadora sobre el fin del mundo tal y como lo conocemos.

    Primero, es importante destacar cómo “Station Eleven” rompe con el molde tradicional de las series post-apocalípticas, cosa que, por otro lado, era de esperar, viniendo de Patrick Somerville (The Leftovers, Maniac). En lugar de centrarse en la supervivencia entre horrores y amenazas constantes, esta serie pone su foco en la reconstrucción de la sociedad y las relaciones humanas. Aquí, la honestidad se manifiesta en su enfoque en personajes que son genuinamente “majos”, mostrando cómo, incluso en los momentos más oscuros, las personas pueden unirse para cuidarse mutuamente y construir un futuro mejor.

    La serie, basada en la aclamada novela de Emily St. John Mandel, sigue a un grupo diverso de supervivientes que, en medio de la devastación causada por una pandemia global, encuentran consuelo y esperanza en el arte, la cultura y la conexión humana. Esta honestidad en la representación de un futuro apacible y tranquilo, dentro de un contexto de cuidado y solidaridad mutua, es lo que hace que “Station Eleven” se destaque en el panorama televisivo actual.

    Otro aspecto donde “Station Eleven” brilla es en su habilidad para equilibrar la realidad de un mundo post-apocalíptico con una visión optimista. La serie no evita mostrar las dificultades y desafíos que enfrentan sus personajes, pero lo hace con una sensibilidad y honestidad que evita caer en el sensacionalismo o la desesperanza. En lugar de ello, nos ofrece una visión de un mundo donde la bondad y la cooperación son las claves para sobrevivir y prosperar.

    En conclusión, “Station Eleven” es una serie que merece ser alabada por su enfoque honesto y humanista en un género a menudo dominado por narrativas oscuras y pesimistas. A través de su representación de personajes amables y un futuro apacible, nos recuerda la importancia de la humanidad, el cuidado mutuo y la esperanza en tiempos difíciles. Es una serie que no solo entretiene, sino que también inspira y alienta a reflexionar sobre los valores que nos hacen humanos, incluso cuando enfrentamos el fin del mundo.

  • Despilfarro sin grandes resultados: See

    Despilfarro sin grandes resultados: See

    Después de ver la primera y hasta el momento única temporada de See y de saber cuánto se han gastado en su producción la primera palabra que se me viene a la mente es despilfarro.

    Quizá, al ser Apple TV+, les duelan menos los 17 millones que se han pulido por episodio, pero cuando se produce semejante desembolso lo mínimo que cabría esperar es una calidad excelente, y este no es el caso.

    Planteamiento y puntos fuertes de See

    See parte de una premisa muy atractiva, como es un futuro distópico de la humanidad en el que un virus mata a la mayor parte de la población y los pocos que quedan vivos, pierden la vista. En pocos cientos de años, lo que era una civilización floreciente y en la vanguardia tecnológica vuelve poco menos que a los palos y las piedras. Estimulante y muy atrayente.

    Ambientación en See
    Las localizaciones y la ambientación son muy atrayentes, pero eso no basta para hacer buena una serie.

    El hecho de que el guionista fuese Steven Knight, el mismo que en Taboo, también hacía de See toda una promesa.

    Asimismo, y esto hay que reconocerlo, los paisajes canadienses en los que se ambienta siempre son un deleite para los ojos.

    Dónde está el despilfarro

    Peeeeero.

    Por muy buen planteamiento, equipo y localizaciones que tengas, si a la hora de desarrollar el guion no te ocupas de cuestiones básicas como la verosimilitud, tu producción pierde más de lo que podría haber ganado.

    See estafa reina
    El personaje de la reina Kane, debilitado y sin apoyos, no se sostiene.

    Las más que improbables escenas de acción, las persecuciones, las continuas e inexplicables elipsis y la caricaturizada reina son tan inverosímiles que no alcanzan una calidad mínima para sostener todo ese despilfarro económico. Y es una auténtica pena que una serie que podría ser pionera al poner sobre la mesa cuestiones sobre qué consideramos herejía, qué supone la visión o hacia dónde va el ser humano en estos mismos momentos se quede en una serie de mero pasatiempo.

    Una vez más, Jason Momoa haciendo de líder tribal.
    Una vez más, Jason Momoa haciendo de líder tribal.

    Otro fallo, en mi opinión, son los elementos que toma de otras series, muchos y demasiado parecidos a las originales. Es inevitable no ver en See un cierto plagio de Vikings o Juego de Tronos, con el protagonismo, además, de un Jason Momoa tristemente encasillado en el papel de fuerte simplón y protector.

    En definitiva, See sido una de las grandes estafas de 2020, como lo fue The Witcher en 2019. Esperemos que la segunda entrega de ambas mejoren lo presentado hasta ahora.

  • Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Desasosiego, caos y corrupción moral en El Colapso

    Por fin he visto El Colapso (Filmin), tras las numerosas recomendaciones de amigos que me decían “tienes que verla”. Y tenían razón, es una serie magistral, pero no recomendada para personas aprensivas que estén sufriendo psicológicamente en este momento de pandemia, que es un aviso que quiero remarcar a mis lectores y lectoras, pues genera mucho desasosiego.

    El colapso de la civilización

    El planteamiento del Colapso qué se genera tras el fin del acceso al combustible, la falta de recursos y la caída del sistema industrial de producción y distribución tal y como lo conocemos. Sin explicaciones ni preámbulos, a quemarropa.

    Central nuclear el colapso
    Fotograma de uno de los episodios, en mi opinión, más agobiantes de la serie.

    Aunque se la ha comparado con la británica Years and Years, en este caso no profundiza en las relaciones familiares y se trata más bien de género apocalíptico. Bebiendo de los antecedentes de la también magistral película Le temps du loup, de Michael Haneke, nos muestra una Francia destruida, con sus gentes devorándose metafórica y literalmente entre ellas.

    Corrupción multimillonario
    Escena del Colapso. ¿A qué nivel de mezquindad, inhumanidad y corrupción moral puede llegar un ser humano?

    El Colapso es una producción audiovisual cruel, en la que, incluso en los escasos pero mejores momentos de humanidad que se pueden vislumbrar, no hay nada que hacer. Se ha llegado tarde a intentar solucionar los problemas, ahora solo queda el sufrimiento y la imposibilidad.

    Desasosiego en plano secuencia

    Uno de los puntos fuertes de la serie, y el que le da mayor sensación de verosimilitud, es que se ha rodado íntegramente en plano secuencia. Está compuesta por ocho episodios autoconcluyentes de 20 minutos cada uno, que se conectan entre sí a través de la aparición de personajes que, aunque experimentan lo que sucede, no llegan a ser tampoco los protagonistas de la historia.

    Y es que los capítulos están marcados más que por los personajes, por los lugares en los que suceden: un supermercado, una gasolinera, un aeródromo, una aldea, una central nuclear, una residencia de ancianos, una isla y un plató de televisión.

    Corrupción política
    El Colapso es una serie inteligente que conecta a los personajes de manera muy sutil.

    En todos y cada uno de ellos las emociones que se generan en el espectador son desasosiego, angustia y pesimismo.

    No quiero hace spoilers porque se trata de una producción audiovisual tan magnífica que hay que verla sin mucha más información, pero sí diré que algunos son mucho más agobiantes que otros, y que ciertos personajes caen en tal nivel de corrupción y bajeza moral que la sensación de asfixia te corroe.

    En este sentido, el del plató de televisión es quizá el episodio más desesperante de todos, ese momento en el que se muestra la hipocresía de representantes políticos que niegan la gravedad de lo que está sucediendo mientras tienen comprados billetes que salvaguardan su existencia cuando todo se venga abajo.

    El colapso: corrupción y estafa de la televisión
    La televisión como estafa y estandarte del mundo de corrupción política y empresarial. Todo es espectáculo, mientras se oculta la información que necesita conocer la gente.

    Y es que ya existen varias empresas que ofrecen búnkeres de lujo para multimillonarios, y se ha planteado varias veces la creación de islas autosuficientes, apartheids para ricos parecidos a los que nos mostraba el filme Elisyum.

    En definitiva, El Colapso, a pesar del desasosiego, sirve para pensar en qué mundo estamos y hacia dónde nos dirigimos. Algo nada desdeñable en mitad de una pandemia mundial.

  • No, la última de Black Mirror no es una estafa

    No, la última de Black Mirror no es una estafa

    El título de mi post lo dice todo, supongo, pero ante tantas malas críticas a la última temporada de Black Mirror diciendo que si es una estafa, que si ha descendido la calidad, que si “ya no es lo que era” (el equivalente seriéfilo a “la maqueta molaba más”), siento un impulso irrefrenable por romper una lanza en su favor.

    Cada día más Black Mirror

    Quizá haya una discrepancia de base en todo este tema de Black Mirror, y es que un sector del público la ha visto como una serie especulativa sobre temas que nos afectan ahora y otros, además de esa parte, le hemos visto el carácter de ciencia ficción que tiene.

    Es la misma división que se establece entre quienes alucinaron con el primer episodio de la primera temporada, el del Primer Ministro que es obligado a tener relaciones sexuales con un cerdo, y quienes pensamos que ese capítulo es el más mediocre, inverosímil y peor narrado de toda la serie.

    En este sentido, la última temporada de Black Mirror continúa la senda de los episodios más scifi que ha tenido a lo largo de su trayectoria, con una puesta en escena que, además, incluye ciertos tópicos sobresimplificados por quienes aborrecen la ciencia ficción (“navecitas”, videojuegos, apocalipsis, robots…).

    Explorando el duplicado de conciencia

    El primer episodio de esta cuarta entrega, titulado USS Callister, explora la línea que comenzó en el espectacular episodio especial White Christmas, protagonizado por Jon Hamm. En él se especulaba sobre si los duplicados de conciencia y ADN podrían dar réplicas exactas de uno mismo que experimentaran idénticas emociones y se sintiesen atrapados eternamente en los dispositivos en los que estuvieran destinados.

    USS Callister constituye, además, una crítica a las personas cobardes que no son capaces de enfrentarse a los demás, pero albergan una oscura y déspota personalidad.

    Para los que somos gamers y/o estamos muy en contacto con el entorno de los videojuegos también es una denuncia del machismo y el autoritarismo de algunos gamers que se pueden ver en los juegos online.

    Mejor calidad que nunca

    Esta cuarta temporada en mi opinión ha sido la más compacta y homogénea en cuanto a la buena calidad de todos los episodios.

    Arkangel, donde una madre sobreprotectora hace uso de la tecnología para censurar lo que ve su hija y controlar todos y cada uno de los aspectos de su vida, no difiere mucho de la realidad que viven muchos hijos de padres cotillas que leen sus diarios y los espían continuamente. Mayor verosimilitud e inquietante cercanía a la realidad, imposible.

    Crocodrile, con puesta en escena de los famosos thrillers nordic noir, es una genialidad, no tanto por su concatenación de crímenes (que levante la mano quien no haya recordado la histriónica película Very bad things, con Christian Slater, viéndolo), sino por la presentación del “Corroborator”, el escalofriante artefacto que se conecta a tu cerebro y puede meterse en tus recuerdos, incluso aunque no quieras.

    Hang the Dj, quizá el que menos me ha gustado de toda la temporada, hace una exposición bastante elegante del futuro de las relaciones en la que sería la era postTinder.

    Metalhead, uno de mis favoritos de esta entrega de Black Mirror, me ha resultado aterrador por la verosimilitud de su planteamiento. Basta pasarse un rato investigando el estado actual de las armas autómatas para darse cuenta de que podría ser plausible el “arma definitiva” que nos aniquilase. El hecho de que sean pequeños robots con forma de perro lo hace todavía más perturbador.

    ¿Quién no ha pensado en los vídeos promocionales de Amazon con sus drones entregando los paquetes al ver a los protagonistas siendo atacados por robots que vigilan las mercancías?

    El ritmo de este episodio es trepidante y corta la respiración por momentos. Que sea uno de los que más críticas ha suscitado me resulta francamente extraño, casi tanto como los comentarios de la gente que dice que no le gusta The Leftovers.

    Y qué decir del último episodio, Black Museum, uno de los mejores capítulos en forma de autohomenaje a todos los cachivaches tecnológicos e historias distópicas posibles de Black Mirror, en el que también se explora lo retorcido de duplicar la conciencia de una persona a través de copias de ADN o transferencias a otros dispositivos.

    La trascendencia de Black Mirror

    Yo que siempre he pensado que me gustaría ser inmortal, incluso aunque tuviese que trasladar mi conciencia a un robot cuyo cuerpo no pereciera o pudiese ser reparado constantemente, estoy empezando a temer que mi sueño utópico puede ser en realidad una eterna pesadilla.

    Y todas estas reflexiones trascendentales las ha provocado Charlie Brooker, él solito con sus guiones tortuosos, lanzando hipótesis como los grandes escritores de ciencia ficción.

    Ahora que están emitiendo los relatos cortos de Philip K. Dick, de los que hablaré en otro post, se puede ver que muchos episodios de Black Mirror, entre ellos los emitidos esta temporada, superan con creces el nivel del prolífico escritor de Chicago.  A ver qué otros creadores superan ahora mismo algo así.

    Así que sí, brindo por muchos años más de Black Mirror con esta calidad.