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  • Ladrones del tiempo o cómo nos controlan las redes sociales

    Ladrones del tiempo o cómo nos controlan las redes sociales

    Visto por fin el documental The Social Dilemma, de Netflix, del que todo el mundo habla, confieso que no me ha sorprendido en absoluto la idea que transmite de que estos nuevos ladrones de tiempo que son las redes sociales están perfectamente pensados para absorber nuestra atención y convertirnos en productos de cara a las marcas.

    Un puñado de jóvenes dirigiendo el mundo

    Es cierto que no todo el mundo conoce cómo funciona la publicidad de las redes sociales, ni la recogida de datos ni su capacidad para conchabarse con la corrupción política para manipular lo que vemos en nuestras páginas de inicio (el escándalo de Cambridge Analytica no llegó a todas las personas que debería haber llegado) o difundir bulos y fake news, y en ese sentido el filme de Jeff Orlowski aporta muchos datos de primera mano.

    como Google modifica nuestro comportamiento
    Las grandes empresas tecnológicas operan para que las usemos el mayor tiempo posible. Son grandes conocedoras de la mente humana y trabajan contra ella.

    Pero adolece de varios errores. Uno de ellos es utilizar solo testimonios en primera persona de extrabajadores que, después de enriquecerse diseñando y perfeccionando la forma de atraer nuestra atención y robar nuestros datos en Pinterest, Instagram, Facebook, Twitter, YouTube, Whatsapp, etc., ahora se arrepienten de lo que han hecho e intentan expiar sus pecaditos cuando ya es un poco tarde para ello.

    las redes sociales saben cómo engañarnos
    El movimiento de actualizar en nuestros dedos se ha convertido casi en un TIC, pues sabemos que siempre va a haber algo nuevo que ver.

    Entre ellos están Tristan Harris, exdiseñador ético de Google; Aza Raskin, el cofundador de Asana; Justin Rosenstein, extrabajador de Facebook y cocreador del botón de Me Gusta de dicha plataforma; el presidente de Pinterest, Tim Kendall; el director de política de investigación de IA Now, Rashida Richardson; el director de investigación de Yonder, Renee DiResta.

    Ladrones de vidas

    Afortunadamente, además de estos jóvenes, aparecen científicas como Anna Lembke, directora de programa de la Sociedad Médica de Adicciones de la Universidad de Stanford, la matemática Cathy O´Neil o la socióloga Shoshana Zuboff, que hace poco ocupaba en La Vanguardia un titular que reza así: “Pensábamos que usábamos a Google, pero es Google el que nos usa a nosotros”.

    Corrupción y mercado de la atención
    La socióloga Shoshana Zuboff es muy crítica con la corrupción de estas empresas.

    A través de estas voces más expertas y con mayor número de estudios y evidencias científicas en la mano, se nos muestra lo que para mí es crucial del documental, que son las consecuencias tangibles de esta nueva atadura en la que hemos caído todos, especialmente los más jóvenes.

    Y es que los aumentos de suicidios entre adolescentes a partir del año 2011 en el que las redes sociales se consolidan (algunos ya usábamos MySpace, los canales IRC y demás, pero no eran tan comunes como para que las tuviesen todos nuestros amigos, y mucho menos nuestros padres, y hasta nuestros abuelos, como sí lo es ahora). El acoso a través de estas plataformas se perfila como una de las principales causas, porque ahora los acosadores no se quedan en el ámbito escolar, sino que continúan sus agresiones desde sus casas a través de las redes.

    La estafa de la ficción

    Combinada con los numerosos testimonios de extrabajadores de las redes sociales e investigadores, aparece en el documental un amago de ficción que da bastante vergüenza ajena, aunque es algo a lo que estamos acostumbrados ya en este género cuando a un director o directora no le llega con hacer una obra informativa y quiere sacar a la luz sus anhelos cineastas.

    La ficción en The Social Dilemma es una estafa
    Uno de los momentos cumbre de la estafa de ficción que se ha insertado como un pegote en el documental.

    En esta estafa, perdón, experimentación con la ficción, se muestra los efectos reales de las redes sociales en el seno de una familia con dos hijos adolescentes muy influidos por las redes y, aunque considero que es una chapuza a nivel de guion e interpretación sí me parece interesante reseñar que muestra bien cómo un niño o una niña que recibe una crítica hiriente a una foto suya puede terminar profundamente afectado y con algún trastorno psicológico de algún tipo.

    peligros de las redes sociales
    Para los niños, cuyo sentido de la identidad se está formando, es muy peligroso estar sometidos constantemente a las valoraciones externas a través de las redes.

    Porque, como dice uno de los extrabajadores de estas empresas tech, los seres humanos no estamos preparados mentalmente para saber lo que miles de personas opinan sobre nosotros y eso puede perjudicarnos muchísimo ya de por sí a los adultos, muchísimo más a los niños.

    Las redes dañan a los niños
    Las redes no están pensadas para ayudar a los niños y adolescentes en sus relaciones sociales, sino para que estos las usen de manera indefinida y descontrolada.

    En definitiva, se trata de un documental con una temática interesante que podría estar un poco mejor realizado para hacerlo mucho más atractivo. Ya llevo unos cuantos de Netflix así (hace poco hablé aquí sobre el de los terraplanistas). Espero que no sea la norma.

  • 13 Reasons Why, de víctimas a verdugos

    13 Reasons Why, de víctimas a verdugos

    Ahora que están saliendo muchísimas y  muy tristes noticias sobre acoso escolar, no puedo evitar acordarme de 13 Reasons Why y su tercera temporada, de la que no había escrito todavía, y que me parece muy interesante desde un punto de vista ético y sociológico, pues es la transformación de las víctimas en verdugos.

    Víctimas no resarcidas

    No quiero empezar un párrafo más sin avisar de que voy a destripar la serie, así que, si todavía no la has visto, estás a tiempo de frenar en seco y evitar males mayores.

    Si en la primera y segunda temporadas de la serie nos quedábamos con la sensación de impunidad, de escarnio a las víctimas, a las que, como solemos ver en muchas ocasiones también en nuestro país, se las juzga desde un punto de vista moral y se las responsabiliza de las acciones delictivas de sus agresores, en esta cambian las tornas.

    Mundo adulto ajeno
    El mundo corrupto adulto permanece ajeno a todos los problemas que les pasan a los adolescentes.

    Esos y esas adolescentes del Liberty High School, víctimas que se han visto afectados y perjudicados, en mayor o menor medida, por el machismo e, incluso, la sociopatía de alguno de sus compañeros, dan la vuelta a la tortilla y terminan tomándose la justicia por su mano.

    La hasta ahora última entrega de 13 Reasons Why nos muestra a estas víctimas cohesionadas entre sí y dispuestas a resarcir a la difunta Hanna Baker y a todas aquellas personas que hayan sido agredidas, abusadas y violadas por Bryce Walker y su amigo Montgomery de la Cruz.

    Encubriendo delitos y juzgando por su cuenta
    Desprotegidos, los adolescentes de 13 Reasons Why se ven abocados a ser ellos mismos policía y jueces.

    Sucede, además, que al verse desprotegidas por la policía y las autoridades adultas, estas víctimas se ven en la necesidad de decidir ellas qué hacer con los culpables. Emiten juicios y condenas, organizan rehabilitaciones en función de cómo se sienten y al final les sucede como al propio sistema. La corrupción moral imperante ya se ha apoderado de ellas.

    Justicia por su mano
    Ellos deciden a quién condenan y a quién rehabilitan. La corrupción imperante ya se ha apoderado de ellos.

    De verdugos a víctimas

    De la misma manera que observamos cómo entre todos realizan y cubren dos crímenes, la serie nos ofrece una visión más global de cada una de las partes.

    Bryce, reflexivo sobre sus delitos
    A lo largo de toda la temporada vemos a un Bryce reflexivo, que se arrepiente de sus delitos.

    Todos los chavales son a su vez víctimas y verdugos, todos tienen sus conflictos y todos tienen sus razones.

    En el caso de Bryce, esta temporada se nos muestra su faceta más íntima y personal, sus miedos, sus incertidumbres, el rechazo que sufre por parte de padre y sus deseos de mejorar como persona e intentar compensar el daño que ha hecho.

    Impunidad y culpa
    A pesar de la impunidad, Bryce siente la culpa debido al rechazo de sus amigos. Se da cuenta del daño que ha hecho y quiere repararlo.

    En el de Montgomery de la Cruz, el espectador logra comprender (que no justificar) toda esa violencia que va distribuyendo por el mundo debido a las continuas palizas de su padre, ante el cual tiene que reprimir su orientación sexual.

    Pero los personajes ya no son niños, están en el proceso de llegada a la vida adulta, en la que a veces ya no vale con un “lo siento” o un arrepentimiento, especialmente si el daño es tan grande que se ha llevado, incluso, vidas por delante.

    Angustia y dolor de la madre
    La angustia y el dolor de la madre humanizan también la figura de Bryce.

    Y es así cómo la serie nos narra cómo, debido fundamentalmente a la dejadez y la injusticia de la administración judicial, que desampara a los y las adolescentes, se frustra cualquier tipo de redención para los verdugos y de justicia para las víctimas.

    El resultado es una escala de grises muy interesante. Veremos si en la cuarta, que parece que va a ser la última, se corrige un poco la corrupción del sistema y se hace un poco de justicia.

  • La corrupción y sexualización de menores afecta a las series

    La corrupción y sexualización de menores afecta a las series

    Todo Hollywood vive momentos de convulsión por la salida a la luz de varios escándalos de corrupción y sexualización de menores, abusos y acoso sexual a actrices y actores. No es nada nuevo, todos lo sabían, pero claro, ahora que se ha hecho público ya no sirve eso de mirar hacia otro lado  (y, sinceramente, ya era hora).

    House of cards, en la picota

    Producciones como House of Cards, de la que tengo un post pendiente desde hace unos cuantos meses, han quedado en un suspense mucho mayor del que son capaces de transmitir en sus guiones. Y es que Kevin Spacey ha sido una grandísima decepción para todos los que nos consideramos sus admiradores, incluso aunque no nos guste House of Cards.

    ¿Qué va a ocurrir a partir de ahora con esta serie en la que, según se ha publicado en estos últimos días, ha llegado a haber escenas de carácter sexual por presiones del propio Kevin Spacey para poder acercarse a otros actores? (Sí, el inverosímil trío con Edward Meechum, su jefe de seguridad, parece que obedecía a un presunto acoso al actor Nathan Darrow. Lo que antes de saber esto estaba claro es que al guion, no).

    Louis C.K., otra gran decepción

    Para los que nos hemos reído mucho con Louis C.K. en Louie o en Horace and Pete constituye una gran desazón saber que en la ‘vida real’ este cómico no tiene nada de brillante y que quizá se parezca demasiado a sus personajes tristones.

    Las acusaciones que se han vertido sobre él han caído como un jarro de agua fría y, de ser ciertas, que no lo pongo en duda ni por un momento porque las pruebas parecen bastante evidentes, habrán terminado para siempre con su carrera, si no con su libertad.

    Y aquí comienza el gran dilema que está provocando arduos debates en Estados Unidos, porque hay quien piensa que lo que han hecho todas estas estrellas es tan grave que sus logros profesionales merecen ser borrados de la faz de la tierra. Y así se están intentando rodar de nuevo escenas de películas como Todo el dinero del mundo sin Kevin Spacey, o se eliminan de los catálogos los grandísimos episodios de Louie.

    En mi humildísima opinión, habría que separar unas cosas de otras. Que Louis C.K. o Kevin Spacey, por poner los más importantes para mí, siguiesen actuando como si no hubiese pasado nada sí sería grave, pero reírte con los chistes que  Louis C.K. contó hace tiempo o saborear la grandeza de Sospechosos habituales no te hace cómplice de sus agresiones sexuales.

    Sexualización de menores

    Lo que sí nos hace cómplices de las agresiones sexuales, y esto lo pongo aquí porque no quería dejar pasar este apesadumbrado post sin mencionarlo, es sexualizar a los actores y confundir sus papeles en la ficción con sus vidas.

    Este delirio del espectador que ya sufrió en su día, y mucho, la actriz Anna Gunn, que interpretaba a Skyler White, la mujer de Heisenberg en Breaking Bad, está haciendo que los niños que actúan en Stranger Things estén sufriendo episodios de acoso y atribución de conductas inapropiadas para su edad.

    Son niños que no pasan de los 14 años que están siendo sometidos a una presión terrible que les hace sentirse agredidos, incómodos y diana de acosadores y agresores sexuales, así que desde este humilde blog pediría a todos los fans que, por favor, separen la ficción de la realidad y defiendan la integridad y el derecho a la honor y la dignidad de todos los profesionales que tantos buenos ratos nos hacen pasar en las grandes y pequeñas pantallas. He dicho.