Category: Series

  • Realismo y actualidad en Black Mirror

    Realismo y actualidad en Black Mirror

    Llevo unas cuantas semanas viendo a mucha gente decir que la última temporada de Black Mirror es una estafa, que si está mal narrada y no presenta ningún interés, que molaba más la primera y ahora se han vuelto “comerciales” y se han “americanizado” demasiado. Y no puedo estar más en desacuerdo, porque yo esta temporada observo realismo y mucha actualidad, con una exploración psicológica de problemas serios que están pasando delante de nuestras propias narices.

    Realismo en las relaciones afectivas con gamers

    Los que me conocéis y seguís sabéis ya que me encantan los videojuegos y que siempre que tengo oportunidad me escapo a algún evento de gamers para escuchar charlas sobre la parte profesional del sector y, cómo no, no voy a negarlo a estas alturas, echarme algunas partis, e incluso participar en los torneos.

    No soy un niño, ni siquiera entro ya dentro de la categoría de joven (si me ocurriese algo, las noticias, incluso, podrían presentarme como un “hombre de mediana edad”) y, sin embargo, juego a videojuegos, y tengo muchos amigos que lo hacen, y a los que esa afición, como a mí me ha llegado a pasar, ha afectado negativamente en sus relaciones de pareja y familia.

    Pareja rota por la adición de él a los videojuegos
    Conozco parejas que han tenido esta conversación por la adición a los videojuegos de él, principalmente. No puede haber más realismo y mayor crudeza en este episodio.

    Es lo que le sucede al protagonista del primer episodio de la última temporada de Black Mirror, Striking Vipers, que, pese al contexto erótico y la simulación perfecta y futurista del videojuego al que juega con su mejor amigo, presenta con muchísimo realismo la adición a un videojuego.

    Que tu hijo de cuatro años te reclame y tú solo pienses en acostarlo y que se duerma para jugar a un videojuego (o ver una serie, porque se está comprobando que eso también es adictivo, ojo) significa que tienes un problema.

    Que tu pareja quiera hacer algo contigo, sea salir a hacer algún plan o tener relaciones sexuales, y tú solo pienses en conectarme al Steam para ver quién más hay o en hacer una LAN party es una señal inequívoca de que tienes una adición y más vale que te des cuenta cuanto antes y pongas todo lo posible de tu parte por evitarlo, porque de lo contrario harás sufrir mucho a la otra persona, terminarás fastidiando la relación y te quedarás solo. Y como estarás solo, jugarás más, y cuando te des cuenta tendrás la edad de jubilarte y no habrás hecho otra cosa que dar beneficios millonarios a la mayor industria legal del mundo.

    Realismo en nuestra adición a las redes sociales

    El segundo episodio es más flojo que el primero, pero también da de pleno en un tema que muchos preferimos ignorar mientras nuestras vidas se siguen consumiendo en ver cuántas notificaciones y cuántos likes tenemos en nuestras publicaciones.

    Por mirar si alguien le ha dado a un corazón a algo que hemos puesto y subir un poco nuestro ego de manera artificial podemos perdernos una monería que acabe de hacer nuestro hijo, o incluso evitar una caída.

    Quizá lo narran de una manera un tanto artificiosa, pero me gusta cómo se ve el entramado que hay hasta llegar al CEO de una gran empresa como Facebook, Twitter o Google, que tanto afectan a nuestras vidas y que, sin embargo, son un misterio para nosotros. Les damos nuestras imágenes, nuestros datos hasta el punto de qué cenamos o qué estamos viendo en cada momento y a cambio solo recibimos vigilancia, espionaje y que manipulen la información para que sala elegido políticamente quien más sucio juegue. El propio Netflix lo hace. ¿Dónde está el beneficio?

    De Smithereens me ha parecido un acierto también que muestra cómo Facebook, Twitter, Google, etc. tienen más información y poder que la propia policía de un estado. Saben todo de ti y pueden pinchar tu línea telefónica cuando quieran, cosa que la policía no podría, ya que necesita una orden de un juez.

    Corrupción en la empresa privada, escucha de llamadas
    Es de un realismo terrorífico que se plasme cómo cualquier gran empresa de Internet puede pinchar tu teléfono móvil sin cortapisas. La corrupción del sistema, perfectamente retratada.

    Me parece que el episodio nos recuerda que debemos tener más cuidado con las redes y dedicarnos más a nuestra vida real, y supongo que ese mensaje no gusta y por eso se rechaza.

    Me queda por ver Rachel, Jack y Ashley Too. Tengo curiosidad por saber si coincido en que es una estafa, como sugiere mucha gente, o si sigue la línea de los otros dos, que me han encantado.

  • Verano 2019, las mejores series

    Verano 2019, las mejores series

    Pues ha llegado la nueva temporada estacional, no solo a nuestros termómetros y armarios, sino también a las pantallas. Curiosamente el verano está siendo la mejor temporada de todo el año en cuanto a calidad de series, sobre todo después de que se haya consumado la estafa que ya veníamos advirtiendo desde este blog que sería Juego de Tronos.

    La estafa de Juego de Tronos

    Os voy a contar un secreto: en realidad no he terminado de ver el último episodio de Game of Thrones. Nada más comenzar, me resultó tan soporífero que entré en un estado de duermevela, así que tan pronto me despertaba como volvía a caer dormido.

    Pude ver la estética de la Alemania nazi o la Corea del Norte de Kim Jong-Un que le atribuyeron a Daenerys Targaryen, un trozo del crimen de violencia machista cometido por Jon Snow y la asamblea de los tories en la que se decide llevar al universo de GOT la democracia representativa con voto censitario, pero sin profundizar en nada. Mi gente me recomienda que no lo haga, ya que he tenido la suerte de aprovechar ese rato para echar un profundo sueño, así que les haré caso, que para algo me quieren.

    Lo que sí que he hecho y sí que me he leído de pe a pa (y no me cabe duda de que es infinitamente mejor) es la reseña del Mundo Today. Qué maravilla, qué manera de resumir y captar la esencia de lo que ha sido la última temporada de Juego de Tronos.

    Verano de series magníficas

    Volviendo a la temática pretendida para este post, el nuevo abanico de series disponibles en esta temporada, no puedo estar más ilusionado con las grandes series que vuelven y que, además, están dejando un buen poso en los episodios que ya llevan, o que ya llevo vistos.

    La primera genialidad de esta temporada es, sin duda, The Handmaid´s Tale, que combina la desesperación y la esperanza, la separación y el reencuentro, la oscuridad y los claroscuros de quien logra cruzar la frontera, o de quien obtiene una mejor posición dentro del retorcido, represor y también corrupto sistema de Gilead.

    Serena quema la habitacion Gilead
    The Handmaid´s Tale trae este verano escenas catárticas como esta, combinadas con otras más oscuras que nunca.

    Otra de las series que hacen de esta temporada la mejor del año es Big Little Lies, explorando el duelo, la culpa y la complicidad de unas homicidas fortuitas con una elegancia y una rotundidad y fuerza de los personajes femeninos que la equiparan con El cuento de la criada y Ozark, de la que ya he hablado aquí anteriormente.

    Resistencia frente a la corrupción de Gilead
    En esta temporada se explora la resistencia de todos los estamentos de Gilead frente a la represión y la corrupción de la teocracia imperante.

    Las “cinco de Monterrey” se enfrentan a una sociedad panóptica en la que estarán vigiladas no solo por la policía que intenta esclarecer el crimen del maltratador, sino también por otras familias del colegio de sus hijos y por la inquisitiva a la par que atormentada Mary Louise Wright, madre de Perry, magistralmente interpretada por Meryl Streep, grandísima actriz que viene a poner la guinda al magnífico reparto de Big Little Lies.

    Interpretación magistral de Meryl Streep
    Por si fuera poco el elenco de grandes actrices, Big Little Lies incorpora esta temporada a Meryl Streep.

    Siguiendo con la estela de series con personajes femeninos bien planteados con luz propia, no dedicados a orbitar alrededor de los masculinos, encontramos Pose, que ha comenzado ya su segunda temporada. Esperemos que esta vez se lleven todos los merecidísimos premios que les corresponden.

    Segunda temporada de Pose, la más combativa
    Pose comienza su segunda temporada más combativa que nunca. Que nadie se equivoque, detrás de cada escena hay una crítica a la sociedad de aquel momento (y la de ahora, su heredera).

    No puedo terminar este post sin citar a Black Mirror. De momento solo he visto un episodio y me ha parecido excelente, algo que agradezco muchísimo después de aquel interactivo que resultó ser una estafa malas prácticas de Netflix para conseguir datos sobre los espectadores.

    Me ha gustado tanto el primer capítulo de la nueva temporada de Black Mirror que le dedicaré una entrada propia por la profundidad de los temas que trata y porque, como amante de los videojuegos, me he dado por aludido o he visto conductas similares en compañeros gamers.

    Black Mirror, espejo oscuro de nuestra sociedad
    Black Mirror regresa para explorar el lado más oscuro de nuestra sociedad, nuestros miedos, nuestros anhelos y nuestros comportamientos más perturbadores.

    En resumen, bye, bye, primavera, hello, verano, la mejor temporada de 2019 para las series. ¿Cuáles os están encadilando a vosotros?

  • Chernobyl, terror psicológico y ficción política

    Chernobyl, terror psicológico y ficción política

    No podía dejar pasar un solo día más sin escribir sobre Chernobyl, la serie más aclamada de 2019 hasta la fecha (yo mantengo la esperanza en la segunda temporada de Big Little Lies), aunque también hay que decir que la estafa de final de Juego de Tronos se lo ha puesto fácil.

    Chernobyl, serie histórica

    Chernobyl, para quien todavía no lo sepa, es una coproducción de HBO y Sky creada por Craig Mazin sobre los sucesos acontecidos tras el accidente nuclear que sucedió en la Unión Soviética en abril de 1986.

    Para quienes recordamos vívidamente aquel año y las noticias terribles que abrían cada día los telediarios, con la temible lluvia ácida y la nube radiactiva que amenazaba distintos lugares de Europa en función del viento, Chernobyl es un viaje en el tiempo.

    Chernobyl RTVE
    Todos los nacidos antes del 80 recordaréis estas imágenes con las predicciones meteorológicas que supuestamente nos iban a avisar de si íbamos a morir por lluvia ácida.

    Las imágenes de los helicópteros sobrevolando la planta, las manifestaciones contra la energía nuclear, los tractores removiendo la tierra y las mujeres ucranianas acudiendo al reparto de comida forman parte de nuestra memoria, de un trauma colectivo que esta producción televisiva revive.

    En este sentido, Chernobyl es una serie histórica que narra los pasos que se dieron para tratar de contener el desastre que podría haber dejado toda Europa contaminada, en la peor de las hambrunas, y a sus ciudadanos, nosotros, envenenados y enfermos.

    Mineros desnudos en Chernobyl
    Bellísima y terrorífica escena de la serie con los mineros desnudos por el calor mientras cavaban un túnel para sellar la central nuclear.

    Chernobyl, la ficción

    Pero Chernobyl, al fin y al cabo, es una serie, coproducción estadounidense – británica, lo que hace que en ciertas partes se hayan dejado llevar por diálogos excesivamente fantasiosos o fuera de lugar que recuerdan a otra de las cuestiones que marcaban el día a día político allá en los 80: la Guerra Fría.

    No pongo en duda que la URSS de la época estuviera afectada por la corrupción y una burocracia un tanto inoperativa, corrupta y negligente que no tomó decisiones correctas y que, pudiendo haber salvado muchas vidas, no lo hizo por proteger sus propios intereses.

    Ahora bien, cuesta creer (y aquí empiezan los spoilers, ojito, no digáis que no avisé) que en mitad de la noche, con la central nuclear ardiendo y en la primera reunión que mantienen los responsables de la central nuclear de Chernobyl con políticos de rango locales se dé un discurso en el que se viene a decir “camaradas, cortad las comunicaciones por Lenin, él así lo hubiera querido”. Sí, no fueron estas palabras exactas, pero ese es el resumen de una intervención que parece más una caricatura que otra cosa.

    Y detalles como este hay unos cuantos. Desde enfermeras que sucumben a la corrupción y dejan pasar al área de quemados radioactivos del hospital de Moscú a chicas que les dejan un billetito en el mostrador hasta la censura a la mayor parte de las publicaciones científicas que una de las protagonistas necesita revisar para saber qué ha pasado con el reactor de la central.

     

     

    Corrupción en la URSS
    Corrupción en la URSS: ni las enfermeras se salvan.
    Formas divertidas de tratar la corrupción
    En esta otra escena sí consiguieron tratar la corrupción y la separación de los burócratas y los trabajadores de una forma más natural.

    Chernobyl, la estafa

    Mención especial merece el trato que dan a los “liquidadores”, los cientos de miles de soviéticos que trabajaron durante meses y meses para minimizar los daños del accidente. Porque en la miniserie de HBO y Sky sobre Chernobyl se pretende consolidar la teoría, falsa, de que todos esos hombres y mujeres eran unos ignorantes a la par que ignoraban qué estaba sucediendo allí cuando no fue en absoluto así (aunque esto mejor se lo leéis a La Pizarra de Yuri, que lo explica requetebien).

    Difícilmente podré olvidar ya esa secuencia de la serie en la que Valeri Legásov y Boris Shcherbina piden a Mijaíl Gorbachov “permiso para matar a tres hombres”, los tres héroes de los que habla el blog que os he recomendado.

    Otro diálogo innecesario de Chernobyl
    Este tipo de diálogos restan verosimilitud y calidad a la serie. No eran necesarios.

    ¿De verdad era necesaria toda esta burda propaganda? ¿No está la URSS ya más que liquidada y amortizada?

    Molesta bastante que una serie tan bien rodada, con tan buenos actores, excelente fotografía y un ritmo magnífico (que bebe directamente de Andrei Tarkovsky) caiga en estos diálogos simplones y publicitarios propios de producciones mediocres como The Americans (hala, ya lo he dicho).

    BSO de Chernobyl

    Por continuar con lo positivo, junto con la fotografía y el ritmo, e inevitablemente relacionada con ambos, se encuentra la banda sonora original de la serie, responsabilidad de la violonchelista islandesa Hildur Gudnadóttir, a la que algunos ya conocemos de otras producciones televisivas como Trapped o The Oath.

    Gudnadóttir ha compuesto en colaboración con Chris Watson y Sam Slater los sonidos que acompañan Chernobyl desde la central nuclear donde se ha rodado parte de la serie, la lituana Ignalia, ‘hermana’ de la central donde en 1986 tuvo lugar el terrible accidente que narra la serie.

    Las puertas, las salas de los reactores y las turbinas han sido sus recursos sonoros para elaborar una de las partes de Chernobyl que más sensación de realidad, y miedo, provoca en el espectador.

    Terroríficas imágenes de un entierro
    Terroríficas imágenes en las que se ve cómo se enterraban los cuerpos de los fallecidos por la radiactividad de Chernobyl.
  • Humor corrosivo, mezquindad y corrupción en Veep

    Humor corrosivo, mezquindad y corrupción en Veep

    La comedia política más desternillante del momento, Veep, ha llegado a su fin con una temporada que ha brillado por el humor corrosivo, más que las anteriores, y las muestras nada pudorosas de corrupción por parte de su protagonista, Selina Meyer.

    Corrupción sin miramientos

    En anteriores temporadas de Veep se asomaban indicios de corrupción, pero en la mayor parte de los casos esta se producía como consecuencia de alguna negligencia o descuido de Selina y su desastroso equipo.

    En esta última, sin embargo, los guionistas han ido más allá y han puesto en la candidata demócrata tantas ansias por gobernar que no ha tenido ningún reparo a la hora de cometer actos de corrupción tan graves como prometer prebendas a China a cambio de financiación ilegal para su campaña.

    Corrupción en la campaña de Selina Meyer
    La “nueva Selina” que se anuncia en la campaña en realidad es más corrupta y peor que la anterior, adaptada a los nuevos tiempos políticos, llegando a aceptar sobornos del gobierno chino.

    En este sentido, Veep se enmarca dentro de la corriente que sigue The Good Fight de alimentarse de las tendencias políticas nacionales en Estados Unidos, extremistas, desmedidas y exaltadas debido a la irrupción de Donald Trump en la Casa Blanca.

    Corrupción electoral
    La injerencia extranjera en las elecciones estadounidenses es un tema de actualidad que no han querido pasar por alto los guionistas de Veep.

    Así, la campaña de su oponente Jonah es un despropósito que, sin embargo, no se aleja mucho de las barbaridades que soltó el ahora presidente de la nación más poderosa del mundo en su momento, y las que sigue diciendo a través de medios oficiales.

    votantes ignorantes Carolina del Sur
    En esta última temporada encontramos escenas hilarantes, como esta en la que los fans de Jonah comienzan a pedir que se supriman las matemáticas de las escuelas tras conocer que fueron inventadas por los árabes.

    Humor corrosivo

    La última y definitiva entrega de Veep hace gala de un humor todavía más corrosivo y unos personajes todavía más despreciables, inmersos en un mundo grotesco y estrafalario en el que nada escapa de la mofa.

    Ciudades que tienen un perro por alcalde, fiestas de empresarios ricos en las que los políticos llegan a hacer números circenses para obtener financiación para sus campañas, votantes fanáticos conservadores dispuestos a tumbar las matemáticas por ser “musulmanas”… podríamos decir que el género de la sátira se entremezcla con el documental en infinidad de casos en Veep, lo que la hace todavía más sangrante y procaz.

    Casinos, corrupción y política
    La corrupción entre los empresarios, especialmente los de negocios turbios como las cárceles (privatizadas en Estados Unidos) o el juego, y la financiación de campañas es un tema que también aparece en esta temporada de Veep.
    Sexismo en Veep
    Selina, como en temporadas anteriores, termina consiguiendo éxitos a costa de sus propias negligencias, como en este caso, que pone de moda el lema “sé un hombre” mientras habla de feminismo.

    Uno de los momentos de humor corrosivo exagerado se da cuando tratan el tema del aborto, que Selina casi obliga para terminar con el embarazo de su jefa de campaña, aunque luego no tiene ningún problema en negarlo cuando se trata de azuzar a los votantes más conservadores de estados como Carolina del Sur.

    Veep hace humor con temas como el sexismo, con el que la propia Selina se siente identificada, llegando a decir “no puedo empezar mi discurso con la frase “como mujer” porque la gente odia a las mujeres”, el terrorismo interior y exterior, las guerras en Oriente Medio o el racismo.

    Una genialidad del género de la comedia que nadie se atrevería a hacer en España.

  • Breaking Bad y Ozark: cuestión de género

    Breaking Bad y Ozark: cuestión de género

    Anteriormente he hablado en este blog del clasismo que destilan Breaking Bad (AMC) y Ozark, series que me parecen muy comparables entre sí. Hoy abro post para continuar la comparativa entre ambas y explicar por qué, a mi juicio, si tengo que elegir cuál me gusta más de las dos, elijo la protagonizada por Marty Byrde por una cuestión de género.

    Breaking Bad, suspenso en género

    Breaking Bad y Ozark, como ya he comentado otras veces, comparten que sus protagonistas son personajes extremadamente inteligentes, probablemente superdotados, que van resolviendo de maneras ingeniosas los distintos problemas que se les presentan.

    Dos tipos creativos y aparentemente no pertenecientes al mundo del crimen, se desenvuelven como pez en el agua y sortean la extrema violencia de sus socios, incluso habiéndoles faltado al respeto o traicionado.

    Entre una y otra serie, sin embargo, existe una gran diferencia: en Breaking Bad no existe un solo personaje femenino inteligente y que no esté emocionalmente desequilibrado, una mujer lúcida y astuta que esté como mínimo a la altura de personajes masculinos como Mike, Saul, Gus o Hank.

    Machismo en Breaking Bad
    En Breaking Bad, Skyler White es víctima de Heisenberg. Su mejor temporada fue cuando le ayudó a lavar el dinero, pero pronto volvieron a ponerla en su papel de esposa sufridora.

    En este sentido quizá el personaje de Lydia fue el más descuidado, pues ella, distribuidora internacional de metanfetamina y con una doble vida como ejecutiva en una empresa, sería la candidata idónea a némesis de Heisenberg, y no lo que tristemente terminó siendo su personaje: una snob neurótica que apenas puede pensar claramente en cuanto le surgen obstáculos.

    Falta de perspectiva de género en Breaking Bad
    ¿Tanto les costaba a los guionistas crear el papel de una ejecutiva inteligente y resuelta dedica al mundo del narcotráfico como el resto de hombres de la serie?

    Breaking Bad no supera el más mínimo test de Bechdel, que plantea tres requisitos para demostrar que una producción tiene sensibilidad hacia las mujeres: que la obra en cuestión tuviera dos personajes femeninos con nombre, que estos dos personajes hablasen entre si y que su conversación no tratase sobre los hombres.

    Mujeres inteligentes en Ozark

    En Ozark, sin embargo, a excepción de la hija de Byrde, Charlotte, cuyo personaje podría dar mucho más de sí y se queda en el de una adolescente simplona y metepatas, todas las mujeres que aparecen tienen inteligencia y fuerza y están a la misma altura que el resto de hombres.

    Y es que Wendy Byrde y Darlene Snell no tienen nada que envidiar a sus parejas. Todo lo contrario a Skyler White o su insoportable hermana Marie.

    Ruth Langmore, a pesar de sufrir todas las inconveniencias del clasismo, es una mujer muy inteligente, capaz de urdir planes que ningún otro hombre de su familia, ni del pueblo entero, podría.

    No se queda atrás Helen Pierce, la abogada del cartel mexicano, inteligente, fría y despiadada, que no duda en emplear los mismos métodos que sus colegas para comprobar la lealtad de sus empleados.

    Ozark - Helen Pierce y Wendy Byrde, dos personajes fuertes e inteligentes
    La abogada del cartel, Helen Pierce, y Wendy Byrde son dos personajes femeninos fuertes e inteligentes, afectados por la corrupción igual que el resto de personajes masculinos que las rodean.

    En Ozark la corrupción afecta por igual a unos que a otras. No así en Breaking Bad, donde se pretende mantener un aire inmaculado a las mujeres, a las que se las presenta como cabezas de familia y guardadoras de la pureza.

    Se agradece ver una serie en la que se ha cuidado la perspectiva de género y se ha dado las mismas características a mujeres y hombres. No se suele ver mucho, así que qué menos que aplaudirlo.

     

  • El mundo paralelo en el que ganaron los nazis

    El mundo paralelo en el que ganaron los nazis

    Hoy quiero hablaros de una serie que ha ido mejorando a lo largo de sus tres temporadas hasta ponerse a una grandísima altura, The Man in the High Castle, la producción de ciencia ficción que es una adaptación de la novela homónima de Philip K. Dick y se ambienta en un mundo paralelo en el ganaron los nazis.

    Mundo de nazis

    Producida por Amazon, The Man in the High Castle nos muestra un mundo hostil en el que nazis y japoneses (¿acaso no podrían considerarse nazis también?) se han repartido Estados Unidos y gobiernan el panorama mundial.

    En este mundo paralelo los nazis habrían conseguido la bomba atómica antes que Estados Unidos y, como resultado el Reich sería la primera potencia a nivel planetario.

    Haber ganado la Segunda Guerra Mundial tampoco habría conseguido una estabilidad a nivel bélico, pues entre los nazis y el Imperio japonés hay una guerra fría que llega hasta los años 60, fecha en la que comienza la serie.

    Nazis, japoneses y resistencia

    En este mundo totalitario en el que las ejecuciones sumarísimas, las detenciones ilegales, el espionaje y el miedo están presentes tanto en el área geográfica japonesa como en la nazi y en la “zona neutral”, hay nazis y japoneses que comparten con miembros de la resistencia las ganas de un mundo mejor.

    En este contexto, Juliana Crain, la protagonista, se ve inmersa en la resistencia después del asesinato de su hermana, y es así como comienza a descubrir al resto de personajes de la trama, algunos de los cuales compartirán con ella, además, relaciones en el mundo paralelo, que es el nuestro, donde Estados Unidos gana la Segunda Guerra Mundial.

    Juliana Crain, personaje irrelevante
    Juliana Crain es quizá el personaje más irrelevante de toda la serie, aunque han decidido darle el papel de protagonista.

    Nobusuke Tagomi, Ministro de Comercio de los Estados del Pacífico en San Francisco, intentará por todos los medios evitar la destrucción de las armas nucleares.

    Ministro de Comercio de Japón
    Nobusuke Tagomi, Ministro de Comercio de los Estados del Pacífico en San Francisco, personaje clave en ambos mundos paralelos.

    John Smith, Obergruppenführer (me encanta cómo pronuncian la palabra en la serie), comienza investigando la resistencia y termina dudando de todo lo que hace tras comprobar en su propia familia cómo las políticas eugenésicas nazis le obligan a matar a su propio hijo, víctima de una enfermedad genética hereditaria.

    Obergruppenfuhrer Smith - Corrupción en The Man in the High Castle
    El Obergruppenfuhrer John Smith va modificando su visión de los nazis a medida que transcurre la serie y las políticas eugenésicas del Reich le afectan personalmente.

    Un sinfín de personajes de todos los bandos, muchos de ellos con lealtades muy ambiguas (como realmente serían si viviésemos en un mundo así), van configurando una trama cada vez más scifi en la que es más que posible la colisión de dos mundos paralelos de cuya existencia se sabe a través de unas misteriosas películas de cine que van pasándose de mano en mano.

    Corrupción e intrigas

    Una serie de este calado no podía obviar la corrupción y las intrigas que se darían en un mundo hostil gobernado por la guerra fría (como lo fue el nuestro también). Desde deseos de terminar con la vida de Hitler y hacer del Reich un lugar más o menos ortodoxo hasta ansias de expansión a toda costa, todas estas tramas hacen que los personajes sean desconfiados y actúen de una manera un tanto fría y calculadora, a menudo pisando a quien crean conveniente con tal de no salir perjudicados o directamente salirse con la suya.

    La sola idea de explorar cómo sería nuestra realidad si hubiese vencido la Alemania nazi produce escalofríos. Amazon realizó acciones de publicidad que no hicieron sentir bien al público y a la sociedad en general, hasta el punto de tener que retirarlas, como los bancos forrados con la bandera del Estados Unidos ocupado y gobernado por los nazis. ¿Os imagináis un mundo así? ¿Sería mejor o peor que el que inventó K. Dick?

    Polémica campaña de publicidad de Amazon
    Campaña de publicidad realizada por Amazon para dar a conocer The Man in the High Castle.

     

  • Clasismo criminal en Ozark y Breaking Bad

    Clasismo criminal en Ozark y Breaking Bad

    A punto de terminar la segunda temporada de Ozark, cada vez más comparable a la calidad de Breaking Bad, hoy quiero hacer una reseña de un fenómeno social que se observa tanto en las peripecias de Marty Byrde como en la epopeya de Walter White: el clasismo, incluso, dentro de la propia red de criminales.

    Clasismo en Ozark y Breaking Bad

    Ozark y Breaking Bad comparten estar protagonizadas por padres de familia que, por distintas circunstancias, se ven implicados en negocios de drogas: uno, lavando dinero de un cartel mexicano, otro, fabricando su propia metanfetamina y también envuelto en relaciones con carteles.

    Marty Byrde y Walter White son personajes inteligentes, de clase media cultural (e incluso económica el primero), que se rodean de distintos secuaces y se van aprovechando de distintas personas para cumplir sus objetivos.

    Entre estos personajes se encuentran discípulos y ayudantes de clase trabajadora y hasta marginal, y es aquí donde más se manifiesta el clasismo al que me refiero, porque son precisamente estos ayudantes quienes más sufren las consecuencias de sus acciones, y por quienes menos se preocupan los protagonistas.

    Ruth Langmore, determinismo y clasismo en Ozark
    Ruth Langmore es probablemente el personaje más castigado de todo Ozark, pese a su lealtad a Marty Byrde y sus deseos, siempre frustrados, de poder salir del determinismo al que la aboca el apellido Langmore.

    Si bien Heisenberg al final deja escapar a Jesse Pinkman, no se puede considerar como un acto heroico, ya que previamente ha dejado morir a su novia, ha envenenado al hijo de una amiga suya y se lo ha hecho pasar peor que si fuese un enemigo.

    Jesse Pinkman, el ayudante de clase trabajadora de Heisenberg
    ¿Quién no recuerda lo que hizo Walter White con Jane, la novia de Jesse Pinkman?

    En el caso de Ozark, la indiferencia y el desprecio con los que Marty Byrde trata a Ruth Langmore, incluso después de que esta haya recibido torturas por parte del cartel para probar su lealtad a Byrde, es tan escandalosa que el espectador no puede desear otra cosa que no sea una auténtica revolución de los de abajo.

    Clasismo y determinismo

    Este clasismo se hace más patente, incluso, cuando se ve cómo los protagonistas tratan a estos ayudantes en comparación con el trato que dan a sus hijos, de la misma edad. Los ayudantes reciben todo tipo de tareas, presiones y castigos ajenos sin que los cerebros de la operación sientan la más mínima pena o empatía, mientras estos centran todos los esfuerzos en mantener a sus propios alejados de cualquier daño.

    clasismo hijos de Marty Byrde
    El objetivo de Marty Byrde es que a sus hijos no les pase nada. Los de los demás, si son de clase trabajadora, no le importan mucho, aunque estén ayudándole.

    Es la reproducción más terrible de la desigualdad y la explotación de las clases, pero dentro del área criminal.

    El hijo de la clase media permanece ajeno o, en todo caso, puede aprender lo mejor del oficio de su padre (como en Ozark), mientras el hijo del obrero jamás podrá aspirar siquiera a ascender en la escala social criminal.

    Corrupción de los Snell en Ozark
    Los Snell son traficantes de heroína y también practican la corrupción, pero a escala local, con el sheriff de la zona, que se queda sin potestad ante los agentes del FBI, también corruptos (aunque por otros motivos).

    La segunda temporada de Ozark, además, está protagonizada por la corrupción a todos los niveles (corrupción policial -que ya se vio en la primera-, corrupción política, corrupción judicial, corrupción de las instituciones de menores, corrupción económica, corrupción del FBI, etc.), y aquí también se refleja el clasismo: el policía de poca monta no alcanza el estatus que un agente del FBI; un pequeño empresario corrupto jamás llega al nivel de un gran empresario como Wilkes, etc.

    Corrupción en Ozark
    Wilkes es un empresario corrupto de muy altas esferas a través del cual los Byrde llegarán muy lejos.

    Y es que la delincuencia organizada y el crimen también se organizan por clases sociales y, a quien quiera salir bien parado, absuelto o impune, más le vale proceder de una clase social alta.

  • Finales estafa de series

    Finales estafa de series

    A raíz de mi anterior post sobre Juego de Tronos, una de mis lectoras me sugirió que me lo tomara con “deportividad”, que seguro que están acabándola mal para que no nos dé pena. Aparte de una gran sonrisa, ese comentario me ha traído a la memoria otros finales de series que me han dejado pasmado, pensando por qué he dedicado tanto tiempo a ver esa producción que ha terminado siendo una estafa.

    Ranking de finales estafa

    Series que no saben cerrar: en este ranking personal de series cuyos finales me han decepcionado e, incluso, cabreado, voy a poner en último puesto a varias series juntas. Muchas son europeas (ojo, no quiero decir con esto que todas las series europeas tengan finales estafa, sino que hay unas cuantas que sí) y todas tienen en común haber ido decayendo en calidad hasta que sus últimas temporadas se convirtieron en algo infumable: Bron/Broen, Orphan Black, Utopia, Fortitude, Trapped, Top of the lake, Dexter, Bloodline, The Walking Dead.

    Boardwalk Empire: la pongo en este listado con todo el dolor de mi corazón no por la mala calidad del final, sino porque les cortaron presupuesto y tuvieron que cerrar como pudieron, que no fue precisamente bien. La serie daba para otra temporada, como mínimo, pero tuvimos que ver un final para Enoch “Nucky” Thompson y los suyos que desmereció la increíble producción anterior.

    The Killing: este thriller estadounidense, remake de la danesa Forbrydelsen, a pesar del cierre lleno de tópicos (¡el asesino era el comisario jefe, que chorprecha!), se podría haber salvado si no hubiesen incluido diez minutos al final de auténtico pegote en los que Darren Richmond vuelve a Seattle pasado un tiempo para dar un beso a su compañera Sarah Linden.

    Un final estafa terrible, dado que entre ambos nunca había habido tensión sexual, y esto era precisamente uno de los puntos a favor de la serie. Pero a alguien de guion o producción se le antojó…

    Los Soprano: el final de esta serie protagonizada por el malogrado James Gandolfini es a la producción audiovisual lo que un coitus interruptus al sexo. La tensión de todo el último episodio queda en la más absoluta de las nadas con la escena final. Algunos optimistas han querido ver en ella un desenlace abierto en el que puedes imaginar lo que quieras… yo pienso que no se quisieron mojar y al final les salió este churro, digo, resultado.

    Final de los soprano una estafa
    Tanta tensión y al final no pasa nada… ¡Menuda estafa!

    Lost: desde que terminó esta pérdida de tiempo, que sin embargo su propio título ya nos podía dar una idea de lo que era, siempre la tuve en la cúspide de finales estafa. Tantos viajes en el tiempo y en el espacio, tantos personajes, tantos hilos abiertos sin terminar… para acabar en un melodrama religioso. El cabreo que tuve en su día fue considerable, y como buen trauma, pasados unos años sigo sin querer hablar de ello.

    Sense8: Ay, pero quién iba a decirle a Lost que una serie iba a destronar su final estafa… Menos mal que Sense8 no duró más de dos temporadas porque podríamos haber llegado a cotas de ridículo que podrían ser consideradas delito contra la salud pública. Ese dildo lubricado como imagen final de una serie supuestamente de ciencia ficción, pero que no dejaba de ser otra extravagancia con sello Wachowski, se ha subido encima de mi podio y a ver cuál es la serie que se atreve a bajarlo.

    Imagen final de Sense8, bastante metafórica de lo que ha sido la serie para sus creadoras.
    No, ningún final estafa de serie va a poder superar esto. Las Wachowski han dejado el listón muy alto.

    No quería cerrar este post sin hacer mención especial a esa serie que todo español y mucho español mayor de 35 años ha visto alguna vez, ya sea en casa de nuestros padres o en una noche griposa bajo de defensas en casa: Los Serrano. El final de Los Serrano ha trascendido la historia de la producción audiovisual española y ha elevado a Antonio Resines a proverbio, a mito histórico. Nunca más ninguna serie de nuestro país se atreverá a hacer nada parecido.

    Final estafa español por antonomasia
    Vaya desde aquí mi particular homenaje a Resines y su sueño.
  • La espera que no mereció la pena: Game of Thrones

    La espera que no mereció la pena: Game of Thrones

    Sé que no llevamos más que un episodio de la última entrega de Game of Thrones y ojalá me precipite con esto que voy a decir y tenga que escribir otro post para resarcirme, pero pienso que la espera no ha merecido la pena y que nos encontramos ante otra estafa de los guionistas que, sin la guía de George R.R. Martin, está convirtiéndose en un culebrón, sin más.

    Espera decepcionante

    Ya apunté anteriormente esta impresión que me producía la serie durante la temporada pasada, pero, como buen fan que he sido y que en cierto modo sigo siendo de una producción que me ha tenido en vilo y me ha hecho pasar muy buenos momentos, guardaba la esperanza de que tanta espera mereciera la pena. Nada más lejos de la realidad.

    A partir de aquí, destripo el episodio, así que, si no lo has visto y tienes algún tipo de ilusión que no quieres que nadie te chafe, NO SIGAS LEYENDO.

    Diálogos absurdos y facilones

    Si algo gustaba de Juego de Tronos desde el comienzo eran los diálogos y la tensión dialéctica que había entre los personajes. Meñique, Tyrion, Varys, Cersei, Daenerys Targaryen… todos ellos compartían escenas en las que las palabras parecían cuchillos.

    Toda esa tirantez magistral se fue por la borda hace dos temporadas, pero en esta son especialmente llamativas las conversaciones burdas y con lugares comunes, traídos, incluso, de los chistes y el humor más grosero y ordinario.

    Chistes burdos en la estafa de Game of Thrones
    Chistes de Arévalo nada más comenzar el episodio. ¿Qué podría salir mal?

    El guion está tan falto de mimo que ha caído en los estereotipos de género más absurdos, haciendo que Sansa y Daenerys tengan escenas de miraditas ridículas, soberbia y enganchadas de telenovela más que de una serie del calado de Juego de Tronos.

    Rencillas entre mujeres
    Los estereotipos de género se manifiestan de la manera más burda en las escenas que comparten Sansa y Daenerys.

    Los tópicos machistas se encuentran también en la relación entre Jon Snow y Daenerys, con diálogos que parecen sacados del curso de ligar de algún youtuber simplón.

    Tópicos machistas - Estafa en Game of Thrones
    ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

    Personajes caricaturizados

    La serie ha perdido tanto que hasta los personajes más serios, como el de Jon Snow, aparecen retratados de la manera más indigna posible. Y que sí, que el “you know nothing, Jon Snow” ya apuntaba maneras sobre lo tontín que puede llegar a ser el chaval, pero el paseo que se da con Daenerys en dragón lo deja a la altura del betún.

    Jon Snow haciendo el ridículo en la estafa de Game of Thrones
    La dignidad del personaje de Jon Snow, por los suelos en esta escena.

    Hasta a la magnífica Cersei le han endosado un rollete ordinario y con pinta de sucio con el que mantiene diálogos simplones que no sé cómo pretenden que nos creamos que le gustan. A nuestra Cersei, la de las otras temporadas, no le gustaría esto.

    la decadencia de Cersei
    ¿Qué es mejor, Jon Snow diciendo frases de Loquillo o este nuevo rollete de Cersei?

    Así que, si el resto de la temporada va a ser como este primer episodio, aquí uno que va a estar tomándosela en plan comedia más que con la seriedad que le hubiera gustado. Sí, no voy a dejar de verla, pero tampoco de señalar lo evidente. Esperemos “que se mejore”.

  • La matanza de TWD o cómo perder la oportunidad de contar bien algo

    La matanza de TWD o cómo perder la oportunidad de contar bien algo

    El famoso episodio de la matanza de The Walking Dead llegó, pasó y dejó el mismo poso que cualquier otro, el de una buena trama desperdiciada por falta de pasión y buenas formas de narración.

    Matanza en diferido

    La matanza de The Walking Dead, que en algunos sitios se anunciaba como “la boda roja” de la serie (lo que, además, generó grandísimas expectativas a los espectadores que compartimos fanatismo con Juego de Tronos), podría haber sido un magnífico episodio de terror psicológico, y al final se ha quedado en una estafa, perdón, decepción.

    Desde la opinión de un admirador que ha pasado por todo tipo de sentimientos en relación con la serie (del placer a la indiferencia, luego el furor y finalmente la vergüenza ajena), el ritmo del penúltimo episodio de esta temporada debería haber sido otro, más parecido al del encuentro con Negan en mitad de la noche que a esto.

    Lo peor de todo es que se percibe un intento de copia entre ambos episodios, pero este no llega a tener la calidad de aquel, ya que, en lugar de haber hecho mejores planos y haber cerrado el capítulo con las cabezas en las picas (sí, spoiler a partir de aquí, cuidado), se atrevieron con una narración en diferido de lo sucedido, a través del personaje de Siddiq, que eliminó los pocos suspense y sorpresa que se habían logrado.

    Matanza como estrategia para introducir la nueva era

    La matanza perpetrada por Alpha y los Susurradores, en la que se observan muertos de todas las comunidades participantes en la feria (Tara, Enid y Henry los más destacados), tiene como objetivo introducir una nueva trama que se desarrollará en la siguiente temporada y que, al menos tal y como se está presentando, va a tener también sus similitudes con la de Los Salvadores.

    Volviendo a la cacería: tres personajes secundarios (aunque ahora mismo se puede decir que casi todos lo son) y siete ‘nisus’ (de escasa relevancia) en una escena que no genera ni tensión ni tristeza ni ninguna emoción esperable en una serie de estas características. Con esta premisa, difícilmente podrá remontar la próxima temporada.

    Matanza en The Walking Dead
    Es una verdadera lástima que no hayan sabido aprovechar todas las posibilidades narrativas de cargarse a varios personajes del tirón en una matanza

    Veremos qué nos depara el último episodio (todavía no lo he visto), porque es también el final de Danai Gurira, la actriz que interpreta a Michonne, así que voy a cruzar los dedos pensando que no puede ser algo todavía más ridículo que el final de Rick. Aunque a los guionistas de The Walking Dead, en este caso la guionista Angela Kang, tengo que reconocerles la capacidad para no dejar de sorprenderme.