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  • Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Jóvenes supervivientes en un mundo corrupto y hostil: Euphoria

    Terminada la primera y hasta ahora única temporada de Euphoria (no sé cómo esperé tanto para verla), puedo afirmar que la posiciono directamente en el ranking de las diez mejores series de todos los tiempos. Por diversas razones, pero sobre todo, por plasmar la realidad en la que viven inmersos los jóvenes, rodeados de presión y en un mundo que no parece tener mucho futuro.

    Jóvenes en una olla a presión

    La sensación que más acompaña durante todos los episodios es el desasosiego, el continuo sobresalto y la presión a los que están sometidos los jóvenes protagonistas (sobre todo las jóvenes protagonistas, en femenino) dista mucho de la adolescencia que tuvimos quienes nacimos en los 70.

    Jóvenes que sufren machismo
    Algunos personajes, como el de Cassie, sufren continuamente abusos y machismo por parte de sus compañeros.

    Si bien teníamos nuestros propios problemas derivados de la adolescencia, conviene recordar que creíamos tener un buen futuro por delante si hacíamos todo correctamente, es decir, si nos aplicábamos y utilizábamos el instituto como trampolín a la universidad o a un trabajo. Porque, de aquella, había la esperanza de encontrar trabajo incluso si abandonabas los estudios.

    El trasfondo de Euphoria es el de un mundo cada vez más decrépito, contaminado, frívolo y extremista en el que los jóvenes van a tener que desenvolverse sin ninguna herramienta, porque los adultos no sabemos qué va a pasar, ni lo podemos intuir, a todos los niveles, empezando por el más fundamental, como es la supervivencia de nuestro entorno con el cambio climático.

    Jóvenes en la era de las redes sociales

    Las jóvenes que protagonizan Euphoria, además de sufrir el machismo, el clasismo, la transfobia y la gordofobia, ven incrementada la presión por las omnipresentes redes sociales y un entorno de Internet cada vez más peligroso para ellas.

    Ciberbullying, acoso sexual, violaciones, corrupción de menores, violencia de género y bullying son el pan de cada día para estas adolescentes a las que les cuesta pensar en su futuro porque apenas ven cómo salir de su presente.

    Corrupción adulta en Euphoria
    Sin duda, lo que más afecta a las vidas de los y las jóvenes de Euphoria es la corrupción adulta.

    La serie narra a la perfección los actos de culpabilización de comportamientos de chicas que, sin embargo, son bien vistos en sus congéneres masculinos, y cómo sus sentimientos y pensamientos más profundos importan poco a unos compañeros de instituto que las ven como y tratan como objetos de su propiedad.

    El acceso al uso de aplicaciones de todo tipo para tener citas, e incluso las de servicios sexuales, se presenta en toda la magnitud del problema. ¿Qué está haciendo y con quién tu hijo o hija adolescente con su móvil?

    Los padres se presentan todos bastante ajenos a las vidas de sus jóvenes retoños, pero a la luz de los testimonios de profesores que circulan por las redes, parece un reflejo desgraciadamente fiel de la realidad.

    ¿Cuáles son sus opciones? ¿Deberían controlar los teléfonos de sus hijos? La respuesta la da la propia serie con su guion. En mi opinión, un sí rotundo. Y ya no solo por lo que se puedan hacer entre ellos, sino porque hay todo un submundo de depredadores adultos acechándolos.

    Corrupción de adultos afecta a los jovenes
    La historia de abusos y corrupción del padre de Nate es probablemente la más escalofriante de toda la serie.

    Delicia audiovisual

    Euphoria es, además de un producto generacional, una maravilla del buen hacer audiovisual. Planos originales y atrevidos y una banda sonora trepidante, con canciones y ritmos contemporáneos muy bien elegidos (me quito el sombrero ante lo bien traído que está el “Malamente” de Rosalía en uno de los episodios) son señas de identidad de esta serie.

    Hasta el maquillaje que llevan las protagonistas en cada escena responde a necesidades del guion para plasmar sus emociones.

    Maquillaje de Jules en Euphoria
    El maquillaje de Jules, probablemente el más llamativo de toda la serie, aunque casi todas las protagonistas llevan su propio y marcado estilo particular, va transformándose a medida que la desesperación se apodera de ella.

    Otra cuestión muy positiva a nivel narrativo es que rompe con muchos tabúes sobre la adolescencia, adentrándose sin pudor en relaciones tóxicas, conductas sexuales, identidades de género, consumo de drogas, etc. y presentando las distintas aristas que tienen, sin maniqueísmos, pues no todas las conductas sexuales adolescentes son perjudiciales para ellos, ni todo el consumo de drogas tiene que ser abusivo, como sí le pasa a Rue, pero no le ocurre, por ejemplo, a las amigas de Jules.

    Relación entre Jules y Rue
    Se agradece, y mucho, que se presenten relaciones normalizadas y profundas entre personajes femeninos con distintas identidades de género.

    En definitiva, Euphoria es una serie sobre jóvenes desde una perspectiva muy profunda y con una calidad que dista mucho de las típicas series sobre adolescentes a las que nos tienen acostumbrados las cadenas de televisión.

    Una vez más, bravo por HBO. Esperamos ansiosos la próxima temporada.

     

  • Musical decepcionante para cerrar Transparent

    Musical decepcionante para cerrar Transparent

    Llevaba tanto tiempo esperando la nueva temporada de Transparent que, tras haber visto su cierre, un musical bastante salido de tiesto, no por lo innovador, sino por lo ridículo, no puedo evitar tener sentimientos que oscilan entra la decepción y la estafa.

    Un final triste sin el personaje principal

    Los seguidores de Transparent sabíamos que nos íbamos a encontrar con un final un tanto extraño y difícil de resolver al no poder contar con el actor principal, Jeffrey Tambor, despedido por Amazon y la creadora de la serie, Jill Soloway, tras las denuncias de dos de sus compañeras por un presunto acoso sexual.

    La primera denuncia se produjo en noviembre del año pasado, por parte de Van Barnes, exasistente de Tambor y actriz transexual, que aseguró que este la había toqueteado. Una semana después, la actriz transexual Trace Lysset lo acusó de comentarios sexuales y haber presionado su ingle contra ella.

    Por su parte, Tambor, que continúa negando todas las acusaciones, señaló que temía por la serie “que tantas vidas ha cambiado”.

    Sin posicionarme hasta que un juez lo haga, y yendo por delante la necesidad de que los ambientes de trabajo estén limpios de toda duda u ofensa sexual, tengo que afirmar que Tambor estaba en lo cierto con sus temores. El final de Transparent no ha podido ser más decepcionante, y encima en forma de musical.

    ¿Por qué un musical?

    Parece ser que Jill Soloway optó por el formato musical al ver muy complicado resolver las tramas sin el personaje de Maura, que da sentido y continuidad a la serie (trans-parent). Y, viendo los resultados, está claro que se equivocó.

    A partir de aquí, SPOILERS, quedáis avisados.

    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.
    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.

    La apertura de este casi largometraje conclusivo no podría empezar de manera más desilusionante: con una canción pésima sobre el tráfico de Sepúlveda Bulevard de Los Ángeles. Mal cantada, con una letra mediocre y que no transmite nada.

    A lo largo de todo el episodio apenas se logra esbozar alguna sonrisa, pero casi más por lo que el espectador le debe a la serie entera que por lo que los diálogos logren impactar.

    Un musical malo

    Escenas forzadas, como un ataúd que se abre hacia el lado contrario a la cámara para que no podamos ver a la inexistente y despedida Maura, una nada convincente canción para expresar que esta deja su casa en Los Ángeles a su amiga Davina en lugar de a sus hijos, o la obra de teatro de Shelley, en la que los actores que encarnan a los hijos coinciden con ellos de una manera caricaturizada, irrespetuosa con lo que ha sido Transparent desde el principio.

     

    estafa forma de poner el ataud
    ¿De verdad no se podía resolver mejor la ausencia de Jeffrey Tambor que con esta escena absurda?
    Final estafa de Transparent
    Las canciones del musical son realmente mediocres, y la interpretación, casi más.

    Resolver todo el espectro que de emociones y pensamientos que generaba Transparent con un puñado de canciones mal escritas y pésimamente interpretadas es la peor forma de despedir la serie, una estafa a sus admiradores, que esperábamos la calidad de temporadas anteriores y que no se insultase a nuestra inteligencia.

    Otra serie más a añadir al listado de finales estafa.

  • Series contra la política de Trump

    Series contra la política de Trump

    La política de Trump está inspirando como nunca a los guionistas de las series, que escriben sin parar episodios en los que se denuncia y se ridiculiza al presidente de los Estados Unidos por sus continuas declaraciones y medidas racistas, machistas, homófobas, tránsfobas y belicistas.

    La política de Trump como inspiración

    La primera de las series que he visto con esta temática política fue The good fight, el spin-off de The good wife. Ambas producciones tratan sobre las estafas financieras y la corrupción política, respectivamente, que rodean a bufetes de Chicago y están protagonizadas por personajes que confiesan abiertamente su concordancia con las ideas liberales del Partido Demócrata.

    La apertura de The good fight no podría suponer mayor declaración de intenciones, con las tensiones políticas y sociales que el gobierno de Trump está suponiendo y una Diane Lockhart consternada por el triunfo de su mayor pesadilla política.

    Transparent contra Trump

    La cuarta y hasta el momento última temporada de Transparent, la maravillosa historia del profesor Mort que, con sus hijos ya mayores, decide realizar el cambio de género que siempre ha soñado, también ha tenido un cariz más político que anteriores.

    En su presentación Amazon añadió una carta de uno de sus creadores diciendo, entre otras cosas, “compartir este trabajo en medio del continuo ataque del Presidente Trump a la comunidad transgénero resulta doloroso. Todo el equipo está consternado con la publicación de un tweet de Trump informando de que las personas trans no podrán servir en ningún área del servicio militar americano. Condenamos la amenaza a aproximadamente 15.000 personas trans en activo y 134.000 veteranos de negarles su derecho a la dignidad, el respeto y la seguridad que merecen.”

    Nuevas series contra la política de Trump

    La política de Trump está alimentando tanto la creación audiovisual y los deseos de denunciar la situación que en estos momentos ya hay varias series en producción y con previsión de futura emisión de series específicas como Welcome to Maine, una comedia de CBS sobre una familia asentada desde hace nueve generaciones en Maine y un inmigrante recién llegado y su hija.

    La protagonista de Jane the Virgin, Gina Rodríguez, por su parte, producirá dos series sobre inmigrantes: Illegal, comedia dramática sobre la familia de un adolescente afectado por la eliminación del DACA (programa de Acción Deferida para los Llegados durante la Infancia que había protegido de la expulsión a 800.000 inmigrantes indocumentados) y Have Mercy, drama médico para CBS sobre una doctora latina que, al no poder encontrar trabajo en Miami como médica tras emigrar, termina aceptando un puesto como asistente de enfermería y abre a su vez una clínica ilegal en su domicilio para atender a su comunidad.

    Showtime ha anunciado, asimismo, una serie de dibujos animados sobre Donald Trump producida por la propia CBS, que parece entregada a la causa, bajo la dirección y producción de Stephen Colbert, presentación del famoso The Late Show.

    La vagina contra Trump

    Pero, sin duda, la denuncia más hilarante y, en mi opinión, mejor planteada es la que se hace en Broad City, la comedia creada y protagonizada por Illana Glazer y Abbi Jacobson en la que narran las esperpénticas y aun así verosímiles andanzas de dos jóvenes precarias en Nueva York desde un punto de vista muy liberal en cuanto a las relaciones sexuales y afectivas y al consumo de estupefacientes.

    A lo largo de la segunda temporada se va planteando que Illana le pasa ‘algo’ que no le permite mantener relaciones placenteras. Sucesivos fallos y desastres desencadenan que vaya a una asesora sexual para descubrir que no ha podido tener un orgasmo desde que ganó Donald Trump las elecciones.

    La sexóloga, un personaje también muy cómico, en la línea de lo que acostumbra Broad City, la motiva para vencer la fobia a Trump y excitarse pensando en todas las mujeres que le están haciendo frente en una escena que ha entrado directa a mi top ten de momentos desternillantes en las series.

    Queda todavía tiempo de mandato de Trump. Nos puede llevar a la tercera guerra mundial, esperemos que no, pero mientras tanto disfrutaremos de todas estas creaciones que ha inspirado.