Tag: racismo

  • Revisionismo y estafa de la doble moral en la censura de películas y series

    Revisionismo y estafa de la doble moral en la censura de películas y series

    En estos días pasados hemos asistido a una polémica que no es nueva y muestra al absurdo que puede llevarnos hacer un revisionismo del séptimo arte para ajustarlo a las ideas del momento histórico en el que nos encontramos. Sí, hablo de la censura y posterior recuperación por parte de HBO del clásico del cine Lo que el viento se llevó.

    Los peligros del revisionismo

    En un intento de confraternización con las legítimas protestas por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, la plataforma retiró de su catálogo la película, alegando que edulcoraba el racismo.

    Este gesto, lejos de ser bien acogido, desató una crisis de reputación de HBO y una tormenta de interés por el filme, cuyas ventas se dispararon en Amazon e iTunes. A nivel comercial la jugada no le pudo salir peor.

    Pero lo que más me interesa sobre este caso no son tanto las estrategias comerciales, sino el debate de fondo sobre efectuar revisionismo con el arte realizada en tiempos pasados y con sus determinados trasfondos ideológicos.

    ¿Por qué censurar en lugar de usar esas obras precisamente para abordar esos temas? Recientemente hablé en este blog de Mi familia y otros animales, el libro que comienza la Trilogía de Corfú de Gerald Durrell y que ha dado lugar a varias adaptaciones en películas y series.

    En esos libros hay alusiones racistas puntuales contra turcos y gitanos. Son muy sutiles, pero un lector avezado las nota. ¿Eliminamos de un plumazo esta maravilla de la literatura por esos detalles? ¿No será mejor establecer debates sobre las formas de racismo, la evolución del pensamiento social a lo largo de los siglos XX y XXI y los cambios en las normas y usos sociales? A mí me parece mucho más didáctico y efectivo que prohibir, pues considero que esto último favorece precisamente lo opuesto a lo que se pretende.

    La estafa de la doble moral

    En estos días hemos  visto también cómo Marta Kauffman, cocreadora de Friends, pedía perdón por “la falta de diversidad en la serie”. Es curioso que no la pida por la falta de calidad, la superficialidad y los estereotipos ridículos que promovía, y escucharla diciendo “¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer de forma diferente?” a mí me suena a amenaza con volver con nuevos episodios, así que mejor dejarlo aquí.

    Bromas aparte, otro peligro que alberga este revisionismo de las series y el cine antiguos es el de establecer una doble moral: que no se puedan ver determinadas obras mientras los derechos de esas personas a las que se pretende defender siguen siendo menoscabados por otra parte.

    Seguramente a esas comunidades les importe más equiparar sus derechos salariales, por poner un ejemplo, que Lo que el viento se llevó, pero si se prohíbe la película se produce un golpe de efecto (rebote, en este caso) y parece que se está cambiando algo, cuando nada cambia: el clásico lampedusiano (imprescindible la lectura de El gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa o el visionado de El gatopardo de Luchino Visconti al respecto).

    La polémica está lejos de estar zanjada y veremos nuevos episodios que nos producirán, incluso, más estupor que este. Tiempo al tiempo.

  • Debilidad de regímenes corruptos, rebeliones y realidad paralela

    Debilidad de regímenes corruptos, rebeliones y realidad paralela

    Los admiradores de The man in the High Castle (Amazon Prime Video) llevábamos tiempo deseando que estrenaran la cuarta y última entrega de esta serie basada en una obra de Philip K. Dick. Una temporada en la que el régimen corrupto nazi y su homólogo imperial japonés tiemblan de debilidad ante las continuas rebeliones que se suceden en el territorio estadounidense mientras los nazis siguen en su empeño de conquistar todos los universos paralelos posibles.

    La debilidad del régimen

    Un gran número de rebeliones de distinto signo sacuden los regímenes nazi y japonés con el objetivo de debilitarlos y lograr su caída, que saben que es posible porque han visto las películas de Hawthrone Abdesen, “el hombre del castillo”.

    En el seno del régimen japonés surge un movimiento liberacionista negro, una rebelión comunista en toda regla en la que los manifiestos de Karl Marx y Engels se imprimen y circulan como fuente de inspiración para todo un pueblo cansado de estar siempre sometido. En este sentido, la crítica abarca mucho más que los imperios fascistas, pues los personajes la enlazan con la esclavitud y la falta de derechos de la derrotada democracia estadounidense.

    Resistencia comunista frente a la corrupción nazi y japonesa
    La comunista Bell Mallory protagoniza una de las rebeliones que más debilitarán al decadente y corrupto imperio japonés.

    Por otra parte, el irlandés Wyatt está decidido a terminar la obra que comenzó con Juliana Crain para que no quede ciudadano subyugado por el Reich que no haya visto que otro mundo, literalmente, es posible.

    Tanto el imperio nazi como el japonés intentan endurecer sus políticas represivas para cortar todas luchas, pero eso es solo una muestra más de su debilidad y fragilidad.

    La corrupción y la debilidad humana

    El arco argumental histórico y político está influido, a su vez, por las vicisitudes propias de unos personajes muy dañados que han perdido a sus seres queridos y están dispuestos a traicionar sus presuntos principios con tal de salvarse ellos mismos.

    Debilidad y corrupción del hombre del castillo
    Hasta el “hombre del castillo” caerá preso de su debilidad y actuará como títere del régimen nazi, a pesar de la desaprobación de su esposa, que prefiere morir a traicionar sus ideales.

    Es el caso de John Smith, al que vemos en su lado más humano, terminada y perdida la II Guerra Mundial y aceptando un alto cargo a cambio de traicionar a todo su pueblo. Esa deslealtad va a marcar su carrera política, que en estos momentos, con el Führer en sus últimos días, en grave estado de salud, se debilita por momentos.

    Debilidad y corrupción de John Smith
    John Smith, presa del miedo y la corrupción, urde toda una trama a escondidas de sus superiores, e incluso de su esposa, para poder encontrarse con su hijo.

    Smith urdirá todo un plan a espaldas de sus superiores para poder viajar a través de la puerta construida por los ingenieros nazis y estar con su hijo, que en otro universo no ha llegado a desarrollar la terrible enfermedad genética que supuso su sacrificio en el régimen nazi.

    La debilidad y la corrupción de Smith, que a pesar de estar deseando poder vivir en otro mundo, continúa su represión brutal contra la resistencia, no es la única. Tanto en su bando, en el que hay múltiples trepas, sanguinarios y personajes de todo pelaje, como en el japonés, donde los únicos que parecen tener un poco de cordura y optar por la pacificación son los príncipes nipones.

    Princesa heredera de Japón
    La princesa heredera de Japón, Mayumi Yoshida, aboga por el diálogo y la paz.

    Debilidad de hombres, fortaleza de mujeres

    Si hay algo característico de esta temporada es el giro que han dado los personajes femeninos, que ya se veían fuertes en las anteriores, pero que en esta van a resultar importantísimos para la trama.

    Fortaleza de mujeres vs debilidad de hombres
    Helen Smith dará muestras de una fortaleza muchísimo mayor que la de su marido.

    La protagonista viajera del espacio, Juliana Crain, la comunista Bell Mallory, la esposa de John Smith, Helen, y la princesa heredera de Japón, Mayumi Yoshida, serán determinantes en la batalla por la tolerancia y la cordura contra los imperios de la violencia y la corrupción.

     

  • Series contra la política de Trump

    Series contra la política de Trump

    La política de Trump está inspirando como nunca a los guionistas de las series, que escriben sin parar episodios en los que se denuncia y se ridiculiza al presidente de los Estados Unidos por sus continuas declaraciones y medidas racistas, machistas, homófobas, tránsfobas y belicistas.

    La política de Trump como inspiración

    La primera de las series que he visto con esta temática política fue The good fight, el spin-off de The good wife. Ambas producciones tratan sobre las estafas financieras y la corrupción política, respectivamente, que rodean a bufetes de Chicago y están protagonizadas por personajes que confiesan abiertamente su concordancia con las ideas liberales del Partido Demócrata.

    La apertura de The good fight no podría suponer mayor declaración de intenciones, con las tensiones políticas y sociales que el gobierno de Trump está suponiendo y una Diane Lockhart consternada por el triunfo de su mayor pesadilla política.

    Transparent contra Trump

    La cuarta y hasta el momento última temporada de Transparent, la maravillosa historia del profesor Mort que, con sus hijos ya mayores, decide realizar el cambio de género que siempre ha soñado, también ha tenido un cariz más político que anteriores.

    En su presentación Amazon añadió una carta de uno de sus creadores diciendo, entre otras cosas, “compartir este trabajo en medio del continuo ataque del Presidente Trump a la comunidad transgénero resulta doloroso. Todo el equipo está consternado con la publicación de un tweet de Trump informando de que las personas trans no podrán servir en ningún área del servicio militar americano. Condenamos la amenaza a aproximadamente 15.000 personas trans en activo y 134.000 veteranos de negarles su derecho a la dignidad, el respeto y la seguridad que merecen.”

    Nuevas series contra la política de Trump

    La política de Trump está alimentando tanto la creación audiovisual y los deseos de denunciar la situación que en estos momentos ya hay varias series en producción y con previsión de futura emisión de series específicas como Welcome to Maine, una comedia de CBS sobre una familia asentada desde hace nueve generaciones en Maine y un inmigrante recién llegado y su hija.

    La protagonista de Jane the Virgin, Gina Rodríguez, por su parte, producirá dos series sobre inmigrantes: Illegal, comedia dramática sobre la familia de un adolescente afectado por la eliminación del DACA (programa de Acción Deferida para los Llegados durante la Infancia que había protegido de la expulsión a 800.000 inmigrantes indocumentados) y Have Mercy, drama médico para CBS sobre una doctora latina que, al no poder encontrar trabajo en Miami como médica tras emigrar, termina aceptando un puesto como asistente de enfermería y abre a su vez una clínica ilegal en su domicilio para atender a su comunidad.

    Showtime ha anunciado, asimismo, una serie de dibujos animados sobre Donald Trump producida por la propia CBS, que parece entregada a la causa, bajo la dirección y producción de Stephen Colbert, presentación del famoso The Late Show.

    La vagina contra Trump

    Pero, sin duda, la denuncia más hilarante y, en mi opinión, mejor planteada es la que se hace en Broad City, la comedia creada y protagonizada por Illana Glazer y Abbi Jacobson en la que narran las esperpénticas y aun así verosímiles andanzas de dos jóvenes precarias en Nueva York desde un punto de vista muy liberal en cuanto a las relaciones sexuales y afectivas y al consumo de estupefacientes.

    A lo largo de la segunda temporada se va planteando que Illana le pasa ‘algo’ que no le permite mantener relaciones placenteras. Sucesivos fallos y desastres desencadenan que vaya a una asesora sexual para descubrir que no ha podido tener un orgasmo desde que ganó Donald Trump las elecciones.

    La sexóloga, un personaje también muy cómico, en la línea de lo que acostumbra Broad City, la motiva para vencer la fobia a Trump y excitarse pensando en todas las mujeres que le están haciendo frente en una escena que ha entrado directa a mi top ten de momentos desternillantes en las series.

    Queda todavía tiempo de mandato de Trump. Nos puede llevar a la tercera guerra mundial, esperemos que no, pero mientras tanto disfrutaremos de todas estas creaciones que ha inspirado.

  • The Good Fight: culebrón y estafas financieras

    The Good Fight: culebrón y estafas financieras

    Los amantes de The Good Wife estamos de enhorabuena. Sus creadores, Robert y Michelle King, han dado a luz a The Good Fight, un spin-off muy interesante con Diane Lockhart y Luca Quinn como protagonistas.

    A partir de aquí, SPOILERS.

    La estafa que da pie a The Good Fight

    La nueva producción de CBS está mucho mejor hilada de lo que pensaba. El primer episodio comienza con Diane Lockhart anunciando su jubilación para comprarse una millonaria mansión en La Provenza francesa y completamente feliz por terminar su exitosa vida laboral en un momento en el que se encuentra todavía pletórica.

    A mitad del episodio toda esa alegría se convierte en pesadumbre tras saber que sus amigos a los que le había confiado el dinero, unos inversores de Chicago, han sido detenidos por estafa y su dinero se ha volatilizado completamente.

    La estafa financiera de los Rindell, que se asemeja mucho a la de Madoff (incluso se le menciona en el episodio), afecta solo a blancos ricos de las filas liberales (demócratas) de Chicago, pues solo se podía acceder con invitación.

    Diane, que había invitado a muchos de sus círculos a la estafa piramidal, cae en desgracia y, sin ningún gran bufete que la quiera admitir como socia principal, acepta la oferta de trabajo de Adrian Boseman, un abogado afroamericano que ostenta un bufete que se encarga mayoritariamente de casos de abusos policiales y laborales que afectan a la clase trabajadora y a la comunidad negra del condado.

    Nuevos y liberales personajes

    The Good Fight incluye, además del ya clásico universo de The Good Wife, con David Lee, Howard Lyman, Kurt McVeig o Elsbeth Tascioni, un elenco de nuevos personajes, en su mayoría mujeres y afroamericanos compañeros de despacho.

    Dentro de las mujeres se encuentra Maia Rindell, hija del matrimonio imputado por estafa, a la que Diane se lleva con sigo al nuevo bufete para darle una oportunidad en su incipiente carrera como abogada. Maia Rindell (la actriz Rose Leslie, más conocida por su “You know nothing, Jon Snow” en Juego de Tronos) es lesbiana y mantiene una relación de larga duración con la ayudante del fiscal.

    Y sin en The Good Wife la trama estaba aderezada por la corrupción política de Peter Florrick, The Good Fight promete nuevas y jugosísimas historias con personajes azotados en mayor o menor medida por estafas y fraudes financieros, corrupción empresarial, corrupción judicial, explotación laboral y abusos policiales.

    Mujeres arruinadas

    No puedo cerrar este post sin señalar algo que resulta bastante evidente, pero que no se suele decir mucho cuando se habla de Robert y Michelle King, también creadores de BrainDead, y es que, en el universo The Good Wife y The Good Fight suelen recurrir con frecuencia a la figura de la mujer arruinada que renace de sus cenizas como el Ave Fénix.

    Alicia Florrick lo vivió en dos ocasiones en siete temporadas y Diane Lockhart comienza esta nueva serie víctima de una estafa que termina con todos sus ahorros. Veremos si, una vez que se recupere, le vuelve a tocar esta mala suerte que tanto les gusta a estos dos magníficos guionistas.

  • Sense8 Navidad: ¿estafa a los fans?

    Sense8 Navidad: ¿estafa a los fans?

    Antes de que se termine la Navidad que, como todos sabemos, en España no es hasta pasado el día de Reyes e, incluso, apurando, apurando, el primer día de rebajas, me gustaría hablaros del episodio especial de Sense8 para estas fechas y de si me uno o no a la crítica casi generalizada de que es una estafa para los seguidores.

    Sense8 es Wachowski

    Quiero comenzar el que ya adelanto que va a ser un alegato de este episodio señalando algo evidente para quienes estamos inmersos en el universo Wachowski desde hace muchos años: Sense8 es una serie por y para las Wachowski, de principio a fin.

    Es una serie sobre conexión, espiritualidad, unión, comunión, amor, música y sexualidad vivida en un sentido pleno sin ningún tapujo y sin importar si los participantes en el acto se identifican con algún género en concreto o no, porque lo importante son las personas. Esta es puramente la filosofía de Lana Wachowski, tal y como ella misma nos mostró en su discurso tras recibir el premio a la Visibilidad de Human Rights Campaign (HRC).

    Si escuchamos detenidamente el discurso, que a mí personalmente me resulta fascinante, podemos escucharla también a ella en muchos de los diálogos y escenas de Sense8, y lo mismo sucede en su película Cloud Atlas.

    Sense8 Special Christmas es Lana

    Lily Wachowski, la otra hermana de esta magnífica y productiva familia, no se ha prodigado tanto como Lana, pero sus defensas en el último año de la comunidad trans nos hacen pensar que tienen puntos de vista similares.

    Sin embargo, antes de emitir este episodio especial de Navidad fue Lana una vez más la que dio el paso adelante y decidió explicar el porqué de un capítulo navideño.

    Como podéis ver en este vídeo, Lana señala que para ella los episodios de Navidad de las series que seguía eran casi sus favoritos, pues constituían un punto en el que las vidas de esos personajes que tanto le gustaban y la suya se entrelazaban en un escenario común: estas fiestas tan familiares.

    Soy de los que opina igual que Lana, me gustan mucho los episodios especiales de Navidad porque son entrañables, porque me recuerdan un poco a mí mismo e intento sacar parecidos con mi familia y nuestra manera de vivir las fiestas.

    Por eso este episodio de Sense8 lo he vivido con mucha intensidad, a pesar de que, como señalan los más críticos, en realidad no haya pasado nada que trastoque la trama donde quedó en la primera temporada y de que, efectivamente, el que solo esté interesado en el suspense, puede saltárselo sin problema y sin que ello afecte a su comprensión de cara a la segunda temporada.

    Para quienes no lo hayáis visto todavía, se trata de un episodio de dos horas que casi podría tildarse de vídeo musical por las coreografías de todo tipo que se ven en él y la belleza que irradia. Pero no es solo eso, porque narra los días navideños de estas ocho especialísimas personas conectadas entre sí y cómo afrontan la marginación y los prejuicios a los que les somete la realidad y quienes la conforman, y en ese sentido es muy necesario, como todos los discursos del mundo de Lana Wachowski.

  • The Big Bang Theory, estafa ideológica

    The Big Bang Theory, estafa ideológica

    Hoy escribo este post con amargura más que con enfado, tristemente decepcionado por la deriva que ha tomado la serie The Big Bang Theory, una sitcom que todos tenemos en mente como de humor blanco, pero que en los últimos tiempos ha tomado un cariz un tanto rancio y machista que no quiero dejar pasar por alto.

    The Big Bang Theory, abiertamente machista

    Supongo que a partir de aquí he de avisaros de que concurren bastantes spoilers, pero no voy a hacer como en otros posts de series que sí me importan y cuyo destripamiento sí puede fastidiar su visionado porque la simpleza de The Big Bang Theory en cuanto a trama permite este tipo de licencias.

    No obstante, realizada la puntualización, voy a ir al grano: The Big Bang Theory se ha convertido en un estandarte del machismo y de una visión terriblemente patriarcal de la sociedad sin tan siquiera una mínima explicación.

    Si en anteriores temporadas podíamos estar algo mosqueados con el papel de ‘rubia tonta’ que le habían dado a Penny, el hecho de que los personajes de Bernadette y Amy Farrah Fowler fuesen tan o más inteligentes, competentes y exitosas en sus carreras científicas que sus parejas disipaba la duda del machismo que podía cernirse sobre la serie.

    Asimismo, en la temporada anterior, cuando en un episodio Bernadette decide hacer un calendario de científicas ligeras de ropa se hace un alegato de la libertad de la mujer como libre de hacer con su cuerpo lo que quiera (y aquí podríamos entrar en otros debates sobre si los calendarios de mujeres son machistas, que sí creo que lo son, pero quien tendría que decidir si salir en ellos libremente son ellas).

    Pero, ¿qué ha ocurrido esta temporada? ¿Por qué el embarazo de Bernadette y el hecho de que Amy y Sheldon se hayan ido a vivir juntos de repente activa una serie de bromas y lugares comunes machistas? ¿No saben los guionistas de The Big Bang Theory qué es la crianza compartida y que los hombres tenemos que asumir el 50% de las tareas que se realizan en el hogar?

    Confieso que he sentido verdadera vergüenza ajena cuando, en el episodio sexto de esta décima temporada, he visto a Sheldon borracho con su invitado mientras Amy recogía los platos y el mismo Sheldon hacía una broma al respecto. Lo mismo me ha ocurrido con varios diálogos entre Bernadette y Howard en los que, sin ningún pudor, se da por hecho que va a ser ella la que tenga que ocuparse de las cosas de su futuro retoño.

    Para ser una serie de humor blanco que no quería meterse en ningún lío ideológico, se ha embarcado de lleno en un terreno muy pantanoso.

    Homofobia y racismo encubiertos

    Si el machismo en The Big Bang Theory se ha hecho palpable, no hay que menospreciar tampoco la cantidad de homofobia y racismo que encontramos en numerosas bromas.

    Raj Koothrappali es el personaje del que se mofan continuamente por su procedencia india y por su relación estrecha con Howard. Y ya no solo está la cuestión de que su posible homosexualidad sea siempre algo velado e inconfeso, sino también el estereotipo del gay sensible que se enamora de su mejor amigo.

    En esta temporada se han ampliado, además, los sujetos que son objeto de burla racista o xenófoba, y en este mismo sexto episodio que considero el más lamentable que se ha emitido hasta la fecha (no he querido seguir la serie para no horrorizarme más) una vecina rumana ha sido la triste agraciada. Porque, según The Big Bang Theory, los rumanos en Estados Unidos lo único que deben de hacer es ver televisión y así aprenden a hablar inglés, con frases hechas de programas de dudosa respetabilidad.

    Quizá lo que le suceda a esta serie que tantos entrañables momentos nos ha dado es que no soporta el paso del tiempo y debería despedirse de manera digna de las pantallas. O quizá eran ciertas las críticas que se vienen vertiendo desde hace años de que ya con el tema del Trastorno del Espectro Autista (T.E.A.) enviaba un mensaje y lanzaba un estereotipo incorrecto y peligroso sobre las personas que padecen Asperger. El caso es que este que aquí escribe se despide ya de ella porque la vida es muy corta y tenemos poco tiempo como para pasarlo viendo series que nos enfadan.

  • The night of: imputado en un sistema corrupto

    The night of: imputado en un sistema corrupto

    Acabo de ver The night of, una de las últimas producciones de HBO, y estoy dándole vueltas a las distintas enseñanzas que nos deja sobre el corrupto e injusto sistema policial y judicial estadounidense.

    The night of, la premisa

    La serie aborda desde una perspectiva realista la cadena de acontecimientos y protocolos (o más bien, sus fallos) que se inicia desde que se descubre un crimen, empezando por la actuación policial, el hallazgo y análisis de pruebas y terminando en la injusticia que supone en muchísimas ocasiones el juicio, que no depende de la realidad de los hechos, sino de la veracidad que sepan mostrar fiscal o abogado defensor, y de otros factores menos controlables como la composición del propio jurado popular.

    A partir de aquí, SPOILERS.

    En The night of se parte de una premisa un tanto inverosímil, lo que en mi humildísima opinión, es un error porque cuesta mucho seguir con la historia: una rica y guapa joven de ‘ventipocos’ se sube en un taxi por la noche y le dice al taxista, un joven de origen pakistaní que había sustraído a su padre el  cochepara poder ir de fiesta al centro, que la lleve a la playa, donde le suministra drogas y se enrolla con él.

    Acto seguido se lo lleva a su casa, continúan drogándose y, cuando él se despierta de haber caído casi en coma por la ketamina consumida, ve que la han asesinado a cuchilladas y se va. En su camino con el taxi le para la policía, lo detienen y ve desde el asiento de detenidos cómo los mismos que lo han parado hallan el cuerpo de la chica.

    A partir de aquí, haciendo de tripas corazón e intentando creer esta historia rocambolesca porque la crítica la ponía bastante bien, comienza lo interesante del asunto: el trabajo policial y fiscal, que tiene fallos garrafales por confiar en la culpabilidad del joven, siendo determinante para ello que sea musulmán de origen pakistaní.

    La falta de presupuesto de la administración judicial

    Una de las cosas que más me ha llamado la atención es cómo se expone abiertamente que ni fiscal ni abogado defensor quieren llegar a juicio. El segundo, por motivos obvios de conseguir un buen pacto para su cliente, pero el primero por algo más retorcido: ahorrar a la administración.

    Las consecuencias que describe de un posible juicio y cómo se van a cabrear jueces y administradores por haber llegado a hacer tal gasto nos hace pensar que eso de las garantías procesales y de que todo el mundo tiene derecho a juicio (ya no a ganarlo, sino simplemente a que se celebre) es puro cuento.

    Pese a todo, el joven Naz quiere seguir adelante porque está convencido de su inocencia y quiere demostrarlo, empezando por sus padres, trabajadores honestos que para pagar al abogado tienen que vender todo lo que han ganado después de muchos años esforzándose.

    El camino al juicio en prisión provisional también le cuesta a Naz el resto de la inocencia que le quedaba, pues, como ya sabemos, y no solo por grandes series, la cárcel es el lugar idóneo para subsistir a cualquier precio.

    El abogado

    Si algo tiene de especial The night of es la elección de uno de sus personajes principales: John Turturro es el abogado de Naz (Riz Ahmed), y lo borda, para variar.

    Jack Stone es un personaje gris y un abogado mediocre acostumbrado a llevar casos de poca monta que al ver a Nasir Khan en el calabozo no solo ve a un hombre inocente, como dice ante el jurado, sino la oportunidad de oro para ascender y tener un caso importante.

    Es curioso e interesante ver cómo en esta serie no hay héroes, sino personajes con motivaciones nada nobles que, por una causa u otra, cometen errores y a la vez actúan de manera noble según las circunstancias.

    El personaje de Stone tiene una característica bastante peculiar y pintoresca, que es padecer dermatitis atópica con brotes agudos en los pies, lo que hace que su presencia sea desagradable tanto para sus colegas y allegados de profesión como para los familiares y conocidos con los que trata en su vida personal.

    Las inverosimilitudes

    Aunque es una serie que me ha gustado en su mayoría, no quiero cerrar este post sin señalar que hay unos cuantos aspectos que o bien incurren en inverosimilitudes casi imperdonables, o bien están mal escritos directamente, y todos ellos están relacionados con historias de amor.

    Ni el punto de partida ni el affaire con la abogada resultan creíbles. Faltan pasos previos o se producen saltos cualitativos demasiado grandes y graves como para asumirlos sin la más mínima crítica.

    He hecho muchos spoilers ya y no quiero destripar todavía más la serie, pero si habéis llegado hasta aquí, recordad esto que comento ahora: una abogada no va a arriesgar de semejante manera su carrera por alguien si previamente no ha habido más conexión que la que muestra la serie.

    Por eso, como The night of merece la pena en general, lo mejor es apartar el lado romántico que intentan introducirle con calzador y quedarse con el tema policial y judicial, que es su verdadera enjundia.

  • Treme: corrupción, especulación, racismo y música

    Treme: corrupción, especulación, racismo y música

    Después de haber desgranado Show me a hero, hoy le toca a Treme, la serie de David Simon que supo aunar la caracterización perfecta del barrio de Nueva Orleans Treme con la tragedia, la especulación y la corrupción que sufrieron sus ciudadanos después del huracán Katrina.

    Treme y sus personajes

    Un total de cuatro temporadas componen esta serie coral en la que decenas de personajes, cada uno con circunstancias personales distintas, viven sus vidas de manera bastante realista. Así como en The Wire cada temporada tenía un hilo conductor (hablaré de esa maravilla en otro post), en Treme la continuación la daban el propio barrio y las propias vidas de sus protagonistas, su ir y venir, sus relaciones y cómo las decisiones políticas afectan a sus vidas.

    Para quien no conozca la ciudad ni la serie, Treme es un vecindario que guarda la esencia cultural y musical de Nueva Orleans, quizá el barrio con mayor número de talentos musicales por metro cuadrado. Con esta premisa, los personajes que pueblan la producción podemos saber que son en su mayoría músicos (trompetistas, violinistas, guitarristas, djs…) o están relacionados con el mundo del espectáculo (dueños de bares, clubes y restaurantes con actuaciones en directo).

    Desde trompetistas virtuosos que son un desastre en sus vidas personales hasta buscavidas que llegan a Nueva Orleans buscando una “oportunidad de negocio” inmobiliario, pasando por periodistas, policías (algunos corruptos y otros, los que menos, honestos), funcionarios del Estado, los personajes de Treme van abriéndose camino y tratando de sobrevivir en una ciudad que ha quedado devastada física y moralmente tras el Katrina.

    Algunos de estos personajes se conocen y se relacionan entre sí desde el principio, otros se conocen a medida que transcurre el tiempo, y otros no llegan a conocerse nunca, pero de alguna manera sutil, bien sea por las circunstancias sociales o económicas, o por conocidos comunes, todos están entrelazados y viven paralelismos que solo son evidentes para el narrador y el público omnisciente.

    En esta ocasión David Simon también recurre a actores y actrices que ya habían salido en anteriores producciones, como Khandi Alexander (Fran Boyd en The Corner), Clarke Peters (el detective Lester Freamon en The Wire) o Wendell Pierce (el detective William Moreland, alias Bunk, también en The Wire). Todos ellos afroamericanos, como una buena parte de los artistas que componen el elenco en las obras de Simon, siempre preocupado por denunciar el racismo institucional que hay en Estados Unidos.

    Carnaval

    Otro de los protagonistas de Treme son las tradiciones culturales de Nueva Orleans y, en concreto, el Mardi Grass (equivalente al Carnaval). Desde el Mardi Grass oficial con sus collares de perlas y sus desfiles por las calles, etc. hasta las fiestas más elitistas que se hacen en el barrio francés, Mardi Grass es un elemento que está presente en todas las temporadas y que aúna a todos los personajes, pues ningún residente en la ciudad dejará de disfrutar esta fiesta, incluso aunque haya sufrido una terrible desgracia en su vida.

    Dentro de esta representación costumbrista del Mardi Grass destaca la tradición de los “Indian Red”, una completa desconocida (al menos para mí), que combina la celebración del carnaval con elementos de ceremonias de nativos americanos. Este ritual lo organizan las llamadas “tribus”, que tienen un líder, y se pasan todo el año cosiendo los majestuosos trajes que lucirán ese día, así como el 19 de marzo (“Super Sunday”).

    La corrupción

    Nueva Orleans, tras ser destruida por el Katrina, y en especial los barrios pobres, se convierte en terreno para la especulación urbanística y la corrupción. No es algo ficticio, esto ha ocurrido y así lo ha denunciado Simon con esta serie.

    Políticos, banqueros y empresarios constructores, con la ayuda de funcionarios del Estado, periodistas que miraban hacia otro lado y policías que, con brutalidad e impunidad, consiguieron desposeer a los más desfavorecidos de sus viviendas intentando fingir que las arreglaban (tarea por la que recibían subvenciones estatales) para después quedárselas al ser declaradas como inhabitables.

    Esta trama de corrupción, para la que Simon ha empleado una vez más sus dotes periodísticas y la información de primera mano de un gran número de ciudadanos, queda reflejada de manera natural, como suelen suceder estas cosas. En un bar tomándose una copa mientras otro de los protagonistas, ajeno a ello, intenta ganarse la vida tocando la trompeta. En un restaurante cuya cocinera intenta sobrevivir tras haber tenido que cerrar su propio negocio por falta de clientes…

    La corrupción es el eje vertical de la serie y, sin embargo, no es estridente ni pretende captar toda la atención, sino simplemente “estar ahí”, operando sobre las vidas de todos los demás que tratan de sobrevivir.

    La banda sonora

    No se puede hablar de Treme sin señalar que, además de un gran drama coral, es un musical de excelentísima calidad en el que sale lo más granado de la música negra de Nueva Orleans y donde, sin pretenderlo exhaustivamente, se explica el origen y el porqué de géneros como el R&B o el jazz.

    Las calles, los bares, las casas de los personajes, cualquier enclave está lleno de referencias musicales a grandes talentos como Fats Domino, Dr. John, Lee Dorsey, The Radiators, The Meters, por ejemplo, en el apartado del R&B, o Louis Amstrong, Sonny Rollins, Coleman Hawkins o Allen Toussaint en el jazz. Tampoco falta el rock de Little Richard, Emmylou Harris, Randy Newman o Steve Earle, y hasta el country se cuela de manera elegante a través de una violinista que comienza su carrera en la calle y termina de gira, con un relativo éxito.

    Cameos como el de Elvis Costello, el pianista Allen Toussaint, Dr. John, Cassandra Wilson o el trompetista Kermit Ruffins aportan conocimiento cultural para el telespectador que, sin quererlo, se convierte en un pequeño experto (o como mínimo se desata una curiosidad extrema por conocer más de lo que está viendo).

    Y es que, después de haber visto Treme, uno se siente vecino del barrio, no ya un turista al que le han explicado meticulosamente la historia y los rincones del mismo, sino como un habitante más, alguien que ama la autenticidad de sus vecinos y espera con ansia que llegue Mardi Grass para celebrar que la vida sigue.

  • David Simon contra la corrupción: Show me a hero

    David Simon contra la corrupción: Show me a hero

    Hace tiempo que vengo preguntándome cómo puedo no haber hablado todavía en mi blog de David Simon y la importante labor de sus series a la hora de combinar ficción con denuncia social de la corrupción de primera mano, pero un solo post se quedaría corto, así que iré hablando de todas sus maravillas, comenzando por la última, Show me a hero, y haciendo después restrospectivas de las anteriores.

    Su última producción, quizá la menos conocida en España, es Show me a hero, la historia de cómo Nick Wasicsko, político demócrata y alcalde más joven de Yorkers (ciudad del estado de Nueva York), se ve obligado a cumplir una sentencia judicial que impone la construcción de viviendas sociales para pobres en un barrio de blancos, la patata caliente que todos los anteriores alcaldes llevan eludiendo y que ha generado unas multas insostenibles para el ayuntamiento.

    A partir de aquí, SPOILERS. No digáis que no os avisé.

    Show me a hero and I´ll write you a tragedy

    A pesar de que esta cita de F. Scott Fitzgerald que da nombre a la serie puede confundir al principio sobre las intenciones del protagonista, Wasicsko no es ningún héroe. Es un arribista que aspira al poder y al que no le importa utilizar el enchufismo y el nepotismo para conseguir lo que quiere.

    Manipulando a los que tiene alrededor con la promesa de apelar la sentencia y siendo a su vez manipulado para ocupar el puesto de regidor local y quemarlo políticamente en un momento en que había que cumplir dicha sentencia de manera obligatoria, Wasicsko se pone al frente del ayuntamiento y se ve obligado a asumir esta tarea al ser acusado de desacato el ayuntamiento. Esta decisión, que es la correcta, le genera enemigos políticos que comienzan a hostigarlo continuamente.

    Toda esta situación afecta a su carrera y a su vida personal, y Wasicsko, que en el fondo siempre ha sido un cobarde que utilizaba a los demás para su propio beneficio, termina suicidándose.

    Estados Unidos, racista y segregador

    Las protestas vecinales que tienen lugar durante el periodo de construcción de las viviendas, las quejas porque se devaluarán sus propiedades, así como los ataques y las continuas falsas acusaciones sobre los pobladores de dichas viviendas sociales muestran una América más cercana a la Guerra de Secesión que a 1987, fecha en la que está ambientada esta historia real.

    Y es que la visión que se nos pretende mostrar de un Estados Unidos que tiene superadas las discriminaciones raciales difiere de todas las estadísticas sobre desigualdad, y es algo que siempre está muy presente en todas las obras de David Simon, desde The Corner a esta última, pasando, cómo no, por Treme y The Wire, de las que hablaremos próximamente.

    En este caso Simon también ha contado con el trabajo de William F. Zorzi, periodista que trabajó en The Baltimore Sun y con el que coescribió The Wire basándose en historias reales que conoció de primera mano y documentación que le enviaban los propios ciudadanos para que la incluyese en la serie.

    Con estas premisas no hace falta decir que Show me a hero es una miniserie que debería estar entre las más vistas, como todas las de David Simon, que son mejores ejemplos de periodismo que una gran parte de los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance.