Tag: House of Cards

  • Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Baron Noir, la serie que Pedro Sánchez recomendó a Pablo Iglesias

    Desde que allá por mayo del año pasado Pablo Iglesias publicara en su cuenta de Twitter el entusiasmo que le había producido Baron Noir y que la serie, además, se la había recomendado nada más y nada menos que Pedro Sánchez, entró en mi lista de pendientes. Hoy, terminada la primera temporada, puedo afirmar que ninguno de los dos se equivocaba.

    Tuit de Pablo Iglesias
    El tuit con el que Pablo Iglesias alabó a Baron Noir y la hizo famosa en España.

    Baron Noir y las contradicciones

    En Baron Noir Philippe Rickwaert, alcalde de Dunkerque, diputado y miembro del Partido Socialista francés, cae en desgracia tras descubrirse una trama de corrupción y financiación irregular del partido. Viéndose arrinconado, urde todo tipo de estrategias y alianzas para recuperar el poder y vengarse del candidato oficial, Francis Laugier, que es también su mentor.

    Rickwaert es un personaje complejo que se debate entre la devoción a los ideales de apoyo a los obreros y las clases desfavorecidas y sus ansias de poder. Por eso no tiene ningún problema a la hora de relacionarse con personas procedentes de todos los estratos sociales, algo que no sucede con Laugier, que si aparece mostrando simpatía con huelgas y luchas de trabajadores es por mera estrategia política.

    Parece ser que el personaje de Rickwaert está inspirado en Julien Dray, socialista francoargelino procedente del troskismo, asesor sin cargo de Hollande y apartado también por un caso de corrupción.

    Las contradicciones entre ideal y realidad, entre buenos deseos y materialidad son una constante en Baron Noir. Cuando crees que el personaje se va a decantar por obrar como sabe que debería, surge otro puñal por la espalda.

    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.
    Las intrigas y las conspiraciones son una constante en Baron Noir.

    Y es que las conspiraciones, los escándalos de corrupción e, incluso, las mociones de censura son los protagonistas de la serie.

    En este sentido, aunque ha sido comparada con House of Cards y Los Soprano, esta maravilla de Canal + supera con creces ambas precisamente por su realismo, que se hace terriblemente presente en diálogos con frases memorables como “Es la era del populismo. Nos ahogamos en ella. Es tiempo de los charlatanes, de los apaleados, de los maltrechos y de los valientes”.

    Porque House of Cards es demasiado ampulosa y Los Soprano cuida demasiado los cánones del género de la mafia (a pesar, incluso, de las escenas costumbristas de la familia), pero Baron Noir consigue que el espectador se introduzca en la trama y hasta juegue a buscar similitudes con el mundo real.

    De entrada, Kad Merad, el actor que da vida a Rickwaert (y que ha obtenido un ACS award por su papel) recuerda físicamente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Algún otro personaje bebe de otros políticos, como Macron, y es inevitable buscarles parecido con nuestros representantes patrios.

  • Los peores personajes de las series (I): los más corruptos

    Los peores personajes de las series (I): los más corruptos

    Estaba viendo estos días Better Call Saul cuando, pensando si el hermano de James McGill lo era, decidí escribir un post con mi particular antología de personajes corruptos y malvados de las series. Y, rememorando muchas de ellas, me he dado cuenta de que si Chuck McGill no es precisamente la bondad personificada, al menos no es de los peores que hemos visto en las pequeñas pantallas.

    Los más corruptos: políticos

    La corrupción puede mostrarse de diversas maneras, pero en este apartado he decidido incluir a los que tienen algún tipo de cargo o relación con la política.

    Es el caso de Nucky Thompson de Boardwalk Empire, personaje al que dio vida Steve Buscemi y que combinaba en sí mismo lo peor de la mafia y la política.

    El carácter  de Nucky está basado en el político Enoch L. Johnson (1893 – 1968), que se enriquece con el contrabando de alcohol durante la etapa en la que estuvo en vigor la Ley Seca en Estados Unidos, dentro de una organización que diversificaba hacia otros negocios como el juego y la prostitución.

    Otro oscuro personaje es Francis “Frank” Underwood, el protagonista de House of cards, magistralmente interpretado por Kevin Spacey.

    En esta serie de Netflix que es a su vez un remake de otra de la BBC, Frank Underwood es un villano con todas las letras. Podría decirse que excede la corrupción, pues todas sus estrategias para llegar al poder no responden al beneficio económico, sino a un enorme ego, a una megalomanía narcisista muy peligrosa. Su mujer, Claire Underwood, no se queda atrás, aunque su papel de víctima hace que despierte más simpatías.

    Meñique (Aidan Gillen), de Game of thrones, entraría también dentro de la corrupción política, pues todo lo que urde responde a su necesidad de sentir poder. No en vano es un triunfador hecho a sí mismo, que parte de una situación pobre y va ascendiendo en la escala social a través de distintos casamientos y fechorías.

    Los más corruptos: policías

    Otro adalid de la corrupción es Vic Mackey (Michael Chiklis), el protagonista de The Shield, serie de la que he hablado con anterioridad en este blog. Mackey es un policía corrupto que no solo utiliza cualquier herramienta para enriquecerse, sino que no tiene ningún escrúpulo a la hora de quitarse del medio a sus propios compañeros para salir indemne.

    John Rayburn (Kyle Chandler), de Bloodline, una serie no muy conocida, pero no por ello menos recomendable (sobre todo la primera temporada, que mantiene muy bien el suspense) estaría a caballo entre los más corruptos y los más malvados, pero lo inserto aquí porque, aunque sus crímenes afectan directamente a su familia y eso es un grado, a medida que transcurre la serie se observa que no es un hombre tan familiar como aparenta y que su objetivo principal es medrar.

    ¿Estáis de acuerdo conmigo en que estos personajes son los más corruptos de las series? ¿Cuáles proponéis vosotros?

  • La corrupción y sexualización de menores afecta a las series

    La corrupción y sexualización de menores afecta a las series

    Todo Hollywood vive momentos de convulsión por la salida a la luz de varios escándalos de corrupción y sexualización de menores, abusos y acoso sexual a actrices y actores. No es nada nuevo, todos lo sabían, pero claro, ahora que se ha hecho público ya no sirve eso de mirar hacia otro lado  (y, sinceramente, ya era hora).

    House of cards, en la picota

    Producciones como House of Cards, de la que tengo un post pendiente desde hace unos cuantos meses, han quedado en un suspense mucho mayor del que son capaces de transmitir en sus guiones. Y es que Kevin Spacey ha sido una grandísima decepción para todos los que nos consideramos sus admiradores, incluso aunque no nos guste House of Cards.

    ¿Qué va a ocurrir a partir de ahora con esta serie en la que, según se ha publicado en estos últimos días, ha llegado a haber escenas de carácter sexual por presiones del propio Kevin Spacey para poder acercarse a otros actores? (Sí, el inverosímil trío con Edward Meechum, su jefe de seguridad, parece que obedecía a un presunto acoso al actor Nathan Darrow. Lo que antes de saber esto estaba claro es que al guion, no).

    Louis C.K., otra gran decepción

    Para los que nos hemos reído mucho con Louis C.K. en Louie o en Horace and Pete constituye una gran desazón saber que en la ‘vida real’ este cómico no tiene nada de brillante y que quizá se parezca demasiado a sus personajes tristones.

    Las acusaciones que se han vertido sobre él han caído como un jarro de agua fría y, de ser ciertas, que no lo pongo en duda ni por un momento porque las pruebas parecen bastante evidentes, habrán terminado para siempre con su carrera, si no con su libertad.

    Y aquí comienza el gran dilema que está provocando arduos debates en Estados Unidos, porque hay quien piensa que lo que han hecho todas estas estrellas es tan grave que sus logros profesionales merecen ser borrados de la faz de la tierra. Y así se están intentando rodar de nuevo escenas de películas como Todo el dinero del mundo sin Kevin Spacey, o se eliminan de los catálogos los grandísimos episodios de Louie.

    En mi humildísima opinión, habría que separar unas cosas de otras. Que Louis C.K. o Kevin Spacey, por poner los más importantes para mí, siguiesen actuando como si no hubiese pasado nada sí sería grave, pero reírte con los chistes que  Louis C.K. contó hace tiempo o saborear la grandeza de Sospechosos habituales no te hace cómplice de sus agresiones sexuales.

    Sexualización de menores

    Lo que sí nos hace cómplices de las agresiones sexuales, y esto lo pongo aquí porque no quería dejar pasar este apesadumbrado post sin mencionarlo, es sexualizar a los actores y confundir sus papeles en la ficción con sus vidas.

    Este delirio del espectador que ya sufrió en su día, y mucho, la actriz Anna Gunn, que interpretaba a Skyler White, la mujer de Heisenberg en Breaking Bad, está haciendo que los niños que actúan en Stranger Things estén sufriendo episodios de acoso y atribución de conductas inapropiadas para su edad.

    Son niños que no pasan de los 14 años que están siendo sometidos a una presión terrible que les hace sentirse agredidos, incómodos y diana de acosadores y agresores sexuales, así que desde este humilde blog pediría a todos los fans que, por favor, separen la ficción de la realidad y defiendan la integridad y el derecho a la honor y la dignidad de todos los profesionales que tantos buenos ratos nos hacen pasar en las grandes y pequeñas pantallas. He dicho.

  • El error de calificar como series políticas solo las que tratan de corrupción

    El error de calificar como series políticas solo las que tratan de corrupción

    Al calor de las elecciones en Estados Unidos, cuyo resultado mejor no comentaremos porque este blog no se dedica a ello, numerosos medios de comunicación han publicado listados de series calificadas como “políticas” en los que solo aparecen aquellas en las que hay protagonistas políticos profesionales y las tramas giran en torno a sus quehaceres diarios y, cómo no, a su corrupción (en mayor o menor nivel, tratada desde una perspectiva trágica o cómica, pero siempre en torno a ella).

    Todo es política, no todo es corrupción

    Me parece un error bastante grave, aunque muy común en toda la sociedad, omitir todas las series que, sin contener tramas del Capitolio ni personajes trajeados con ansias de medrar en el Congreso o en el Senado, tienen una esencia política que va mucho más allá de lo ornamental.

    Veep es una serie sobre políticos y corrupción política.

    Quizá para estas series que los medios califican como “políticas” se debería apostillar que son series “de políticos” y su corrupción, mientras en la categoría general de “serie política” se deberían incluir todas las que en mayor o menor medida denuncian, reivindican o plasman el reflejo de la política en la cotidianidad.

    Pienso, por ejemplo, en series políticas muy marcadas como Orange is the new black, The Wire, Treme o Mr. Robot y me parece injusto que se queden fuera de esa gran denominación. Y es que es evidente que sus temas centrales giran en torno al sistema político y sus consecuencias sobre la vida de los ciudadanos.

    Cuando la ideología subyacente es sutil

    Pero también hay otras series que yo denominaría políticas sin encontrar acuerdo con la mayor parte de vosotros. Hablo, por ejemplo, de obras como Transparent, a la que le dedicaré su espacio en este blog por los buenos ratos que me ha hecho pasar (aunque esta tercera temporada la haya encontrado demasiado proselitista), Peaky Blinders o Sons of anarchy, porque todas ellas tienen en común nuevamente la configuración social que se produce en este sistema, tanto en cuanto a roles y normatividades de género como a formas de organización al margen o marginales que buscan subterfugios para lucrarse con el lado más oscuro del capitalismo.

    La sci-fi es política

    Un debate que tenemos siempre los admiradores del género de la ciencia ficción con aquellos más conservadores (o más tozudos, para qué vamos a negarlo, que no quieren ver la ciencia ficción como un género mayor en ninguna de sus manifestaciones literarias o audiovisuales) es cómo la especulación que se realiza en la science-fiction es política.

    Voy a poner como ejemplos mis dos series favoritas de sci-fi, Battlestar Galactica y Black Mirror. En la primera, la humanidad, o lo que queda de ella tras los ataques nucleares y la guerra contra los cylons, creados por la propia humanidad y en rebelión, busca un lugar donde poder volver a establecerse y desarrollarse. Es una especulación bastante realista teniendo en cuenta que en muchas ocasiones al cabo del año nos encontramos en crisis internacionales que podrían desembocar en la pulsación del “botón rojo”.

    Durante ese trayecto los humanos van descubriendo quiénes son ellos y se va descubriendo también quién es ese presunto enemigo en un viaje en el que no faltan ejercicios de autoridad militar y política, al parecer tan necesarias para mantener la unidad y la estabilidad.

    Por su parte, Black Mirror desarrolla posibles escenarios a partir de la tecnología existente y sus usos, y en todos ellos hay un componente que refleja con un realismo terrorífico las características de nuestra sociedad: el individualismo extremo, el control panóptico, la crueldad con lo que consideramos “enemigo”, la mercantilización del tiempo, el cuerpo y las relaciones personales, etc. Ver Black Mirror podría decirse que es anticiparse a posibles distopías que tenemos a las puertas y que, en algunos casos, estamos ya alcanzando. Por lo tanto, ¿quién se atrevería a dejar a esta serie fuera de la calificación de “política”?.

    Cuando se plasma una aplicación que hace que los soldados vean a los enemigos deshumanizados como si fuesen cucarachas, ¿no estamos ante una serie política?