Tag: Breaking Bad

  • La metamorfosis, por Vince Gilligan

    La metamorfosis, por Vince Gilligan

    Cuando empecé este blog ya hacía años que había terminado Breaking Bad (AMC) y siempre he tenido la espinita de escribir sobre ella. Y es que podemos seguir afirmando con rotundidad que mantiene su posición en el podio, con un guion redondo en el que todas las escenas y todos los detalles tienen un significado profundamente relacionado con la historia.

    Breaking Bad es, ante todo, el relato de la metamorfosis de Walter White, un profesor de química de vida anodina, casado con una mujer que no lo quiere (como se observa ya desde el primer episodio) y con una vida social aburrida en la que muchas veces termina siendo objeto de mofa por su retraimiento.

    La noticia de que padece cáncer de pulmón, pese a no haber fumado jamás, supone el punto de inflexión en su insustancial vida. No en vano, sus primeras decisiones tras este despertar serán dejar su segundo trabajo en un lavadero de coches donde tiene que aguantar las humillaciones de su jefe, y utilizar sus conocimientos científicos para elaborar la metanfetamina más pura que haya conocido el mercado nacional e internacional.

    De manera premonitoria, el todavía profesor de instituto Mr. White hablará en el segundo episodio a sus alumnos de lo que iba a ser su viaje sin retorno:

    “El término “quiral” viene de la palabra griega “mano”. La idea es que, igual que la mano izquierda y la derecha son imágenes espejo la una de la otra, idénticas, pero opuestas, también dos compuestos orgánicos pueden ser imágenes espejo el uno del otro a nivel molecular. Pero, aunque parezcan iguales, no siempre se comportan de igual forma. Por ejemplo, la Talidomida. El isómero derecho de la droga Talidomida es un buen medicamento para la mujer embarazada, ya que evita las náuseas, pero si por error se le da a la misma mujer embarazada el isómero izquierdo de la Talidomida, su niño nacerá con horribles defectos físicos. Así pues, quiral, quiralidad: imágenes espejo. Activo, inactivo. Bueno, malo.”

    Walter White y su imagen espejo, Heisenberg. El padre y esposo abnegado, insignificante y echado a perder en la medianía de sus desagradecidos y mal pagados trabajos y su círculo familiar y social,  y su quiral, el hombre apasionado que utiliza su elevados ingenio e inteligencia para convertirse en un triunfador de sus negocios, respetado y temido.

    Walter White como Gregor Samsa en La metamorfosis de Kafka, un ser cada vez más deleznable a los ojos de su familia; admirable para los que aprecian y viven en la transgresión, e incomprensible para sí mismo, hasta el punto de que tarda 62 episodios en reconocer que todo lo que ha hecho ha sido porque le gustaba, para sentirse vivo.

    A lo largo de su transformación (proceso también de profunda corrupción moral) podemos ver, incluso, cómo va perdiendo la comunicación con su primogénito, Walter Junior, mientras se siente cada día más cercano a Jesse. Porque Jesse es el hijo de Heisenberg, del “yo” que le gusta ser, mientras su propio hijo es tan solo un extraño que se aferra a la falsa idea de que su padre es un vulgar y gris hombre de clase media estadounidense.

    El episodio en el que, desesperado, llora de dolor ante Walter Junior y se confunde llamándolo “Jesse” muestra ese lazo que le une con su joven exalumno y compañero de negocios.

    Heisenberg y Jesse
    Jesse será el partner in crime de Walter White, aunque el afán desmedido de poder de este último termine haciendo mucho daño a su ayudante.

    Hank será el único que se dé cuenta de ese vínculo de Heisenberg con Jesse cuando, tras investigar sus movimientos, enumere todas y cada una de las cosas que ha hecho por ayudarlo, incluyendo el tratamiento de desintoxicación. Porque Hank, una vez que sufre la catarsis de descubrir las actividades de su cuñado, aprovecha su conocimiento tanto de Walter White como de Heisenberg para atacarlo en sus debilidades.

    El mejor oponente entre una larga lista de antagonistas y enemigos será así Hank, que es el único que entiende la quiralidad de Heisenberg. No obstante, y pese a la brillante investigación llevada a cabo, Heisenberg, incluso sin quererlo, logra salir airoso cuando ya daba todo por perdido.

    Las continuas trabas que se presentan en su camino no solo no matan a Heisenberg, sino que lo hacen más fuerte. Sus planes para librarse de todas las dificultades, que llegan a niveles épicos en los casos del cártel mexicano, Gus Fring y, por último, la familia neonazi de Todd son un alarde de ingenio que difícilmente se puede superar.

    Se echa de menos en la serie, y ya lo he mencionado en este blog alguna vez, la existencia de personajes femeninos inteligentes y que no estén emocionalmente desequilibrados, mujeres lúcidas y astutas que estén a la altura de personajes masculinos como Mike, Saul, Gus o Hank.

    Corrupción moral de Heisenberg
    Hank será el enemigo más implacable de Heisenberg, al conocerlo en sus facetas de hombre de familia y de corrupción moral.

    En este sentido quizá el personaje de Lydia haya sido el más descuidado, pues ella, distribuidora internacional de metanfetamina y con una doble vida como ejecutiva en una empresa, sería la candidata idónea a némesis de Heisenberg, y no lo que tristemente es su personaje: una snob un tanto neurótica que apenas puede pensar claramente en cuanto le surgen obstáculos.

    No obstante, y a pesar de esta carencia del guion, Breaking Bad, como he dicho al principio de este post, sigue mereciendo el podio, además de por ser una exquisitez narrativa y audiovisual, por considerar al público inteligente; por atreverse a narrar la metamorfosis y los apasionantes últimos días de un hombre brillante que estaba desaprovechado y que se lanzó a ser protagonista de su propia historia y, sobre todo, por no haber caído en la moralina.

  • Breaking Bad y Ozark: cuestión de género

    Breaking Bad y Ozark: cuestión de género

    Anteriormente he hablado en este blog del clasismo que destilan Breaking Bad (AMC) y Ozark, series que me parecen muy comparables entre sí. Hoy abro post para continuar la comparativa entre ambas y explicar por qué, a mi juicio, si tengo que elegir cuál me gusta más de las dos, elijo la protagonizada por Marty Byrde por una cuestión de género.

    Breaking Bad, suspenso en género

    Breaking Bad y Ozark, como ya he comentado otras veces, comparten que sus protagonistas son personajes extremadamente inteligentes, probablemente superdotados, que van resolviendo de maneras ingeniosas los distintos problemas que se les presentan.

    Dos tipos creativos y aparentemente no pertenecientes al mundo del crimen, se desenvuelven como pez en el agua y sortean la extrema violencia de sus socios, incluso habiéndoles faltado al respeto o traicionado.

    Entre una y otra serie, sin embargo, existe una gran diferencia: en Breaking Bad no existe un solo personaje femenino inteligente y que no esté emocionalmente desequilibrado, una mujer lúcida y astuta que esté como mínimo a la altura de personajes masculinos como Mike, Saul, Gus o Hank.

    Machismo en Breaking Bad
    En Breaking Bad, Skyler White es víctima de Heisenberg. Su mejor temporada fue cuando le ayudó a lavar el dinero, pero pronto volvieron a ponerla en su papel de esposa sufridora.

    En este sentido quizá el personaje de Lydia fue el más descuidado, pues ella, distribuidora internacional de metanfetamina y con una doble vida como ejecutiva en una empresa, sería la candidata idónea a némesis de Heisenberg, y no lo que tristemente terminó siendo su personaje: una snob neurótica que apenas puede pensar claramente en cuanto le surgen obstáculos.

    Falta de perspectiva de género en Breaking Bad
    ¿Tanto les costaba a los guionistas crear el papel de una ejecutiva inteligente y resuelta dedica al mundo del narcotráfico como el resto de hombres de la serie?

    Breaking Bad no supera el más mínimo test de Bechdel, que plantea tres requisitos para demostrar que una producción tiene sensibilidad hacia las mujeres: que la obra en cuestión tuviera dos personajes femeninos con nombre, que estos dos personajes hablasen entre si y que su conversación no tratase sobre los hombres.

    Mujeres inteligentes en Ozark

    En Ozark, sin embargo, a excepción de la hija de Byrde, Charlotte, cuyo personaje podría dar mucho más de sí y se queda en el de una adolescente simplona y metepatas, todas las mujeres que aparecen tienen inteligencia y fuerza y están a la misma altura que el resto de hombres.

    Y es que Wendy Byrde y Darlene Snell no tienen nada que envidiar a sus parejas. Todo lo contrario a Skyler White o su insoportable hermana Marie.

    Ruth Langmore, a pesar de sufrir todas las inconveniencias del clasismo, es una mujer muy inteligente, capaz de urdir planes que ningún otro hombre de su familia, ni del pueblo entero, podría.

    No se queda atrás Helen Pierce, la abogada del cartel mexicano, inteligente, fría y despiadada, que no duda en emplear los mismos métodos que sus colegas para comprobar la lealtad de sus empleados.

    Ozark - Helen Pierce y Wendy Byrde, dos personajes fuertes e inteligentes
    La abogada del cartel, Helen Pierce, y Wendy Byrde son dos personajes femeninos fuertes e inteligentes, afectados por la corrupción igual que el resto de personajes masculinos que las rodean.

    En Ozark la corrupción afecta por igual a unos que a otras. No así en Breaking Bad, donde se pretende mantener un aire inmaculado a las mujeres, a las que se las presenta como cabezas de familia y guardadoras de la pureza.

    Se agradece ver una serie en la que se ha cuidado la perspectiva de género y se ha dado las mismas características a mujeres y hombres. No se suele ver mucho, así que qué menos que aplaudirlo.

     

  • Clasismo criminal en Ozark y Breaking Bad

    Clasismo criminal en Ozark y Breaking Bad

    A punto de terminar la segunda temporada de Ozark, cada vez más comparable a la calidad de Breaking Bad, hoy quiero hacer una reseña de un fenómeno social que se observa tanto en las peripecias de Marty Byrde como en la epopeya de Walter White: el clasismo, incluso, dentro de la propia red de criminales.

    Clasismo en Ozark y Breaking Bad

    Ozark y Breaking Bad comparten estar protagonizadas por padres de familia que, por distintas circunstancias, se ven implicados en negocios de drogas: uno, lavando dinero de un cartel mexicano, otro, fabricando su propia metanfetamina y también envuelto en relaciones con carteles.

    Marty Byrde y Walter White son personajes inteligentes, de clase media cultural (e incluso económica el primero), que se rodean de distintos secuaces y se van aprovechando de distintas personas para cumplir sus objetivos.

    Entre estos personajes se encuentran discípulos y ayudantes de clase trabajadora y hasta marginal, y es aquí donde más se manifiesta el clasismo al que me refiero, porque son precisamente estos ayudantes quienes más sufren las consecuencias de sus acciones, y por quienes menos se preocupan los protagonistas.

    Ruth Langmore, determinismo y clasismo en Ozark
    Ruth Langmore es probablemente el personaje más castigado de todo Ozark, pese a su lealtad a Marty Byrde y sus deseos, siempre frustrados, de poder salir del determinismo al que la aboca el apellido Langmore.

    Si bien Heisenberg al final deja escapar a Jesse Pinkman, no se puede considerar como un acto heroico, ya que previamente ha dejado morir a su novia, ha envenenado al hijo de una amiga suya y se lo ha hecho pasar peor que si fuese un enemigo.

    Jesse Pinkman, el ayudante de clase trabajadora de Heisenberg
    ¿Quién no recuerda lo que hizo Walter White con Jane, la novia de Jesse Pinkman?

    En el caso de Ozark, la indiferencia y el desprecio con los que Marty Byrde trata a Ruth Langmore, incluso después de que esta haya recibido torturas por parte del cartel para probar su lealtad a Byrde, es tan escandalosa que el espectador no puede desear otra cosa que no sea una auténtica revolución de los de abajo.

    Clasismo y determinismo

    Este clasismo se hace más patente, incluso, cuando se ve cómo los protagonistas tratan a estos ayudantes en comparación con el trato que dan a sus hijos, de la misma edad. Los ayudantes reciben todo tipo de tareas, presiones y castigos ajenos sin que los cerebros de la operación sientan la más mínima pena o empatía, mientras estos centran todos los esfuerzos en mantener a sus propios alejados de cualquier daño.

    clasismo hijos de Marty Byrde
    El objetivo de Marty Byrde es que a sus hijos no les pase nada. Los de los demás, si son de clase trabajadora, no le importan mucho, aunque estén ayudándole.

    Es la reproducción más terrible de la desigualdad y la explotación de las clases, pero dentro del área criminal.

    El hijo de la clase media permanece ajeno o, en todo caso, puede aprender lo mejor del oficio de su padre (como en Ozark), mientras el hijo del obrero jamás podrá aspirar siquiera a ascender en la escala social criminal.

    Corrupción de los Snell en Ozark
    Los Snell son traficantes de heroína y también practican la corrupción, pero a escala local, con el sheriff de la zona, que se queda sin potestad ante los agentes del FBI, también corruptos (aunque por otros motivos).

    La segunda temporada de Ozark, además, está protagonizada por la corrupción a todos los niveles (corrupción policial -que ya se vio en la primera-, corrupción política, corrupción judicial, corrupción de las instituciones de menores, corrupción económica, corrupción del FBI, etc.), y aquí también se refleja el clasismo: el policía de poca monta no alcanza el estatus que un agente del FBI; un pequeño empresario corrupto jamás llega al nivel de un gran empresario como Wilkes, etc.

    Corrupción en Ozark
    Wilkes es un empresario corrupto de muy altas esferas a través del cual los Byrde llegarán muy lejos.

    Y es que la delincuencia organizada y el crimen también se organizan por clases sociales y, a quien quiera salir bien parado, absuelto o impune, más le vale proceder de una clase social alta.

  • Ozark, lavado de dinero y corrupción que te dejarán con el corazón en un puño

    Ozark, lavado de dinero y corrupción que te dejarán con el corazón en un puño

    Por fin me he puesto con Ozark. Era una de esas series que tenía pendientes y que sabía que me iban a gustar, pero me reservaba para momentos en los que poder saborearla. Y así estoy, disfrutando como un niño (bueno, un niño mejor que no la vea) de esta obra maestra de la tensión en la que el lavado de dinero de las drogas es el tema principal que articula la trama.

    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.
    No sigas a partir de aquí si no quieres que te estropee la serie.

    Cuando un asesor financiero estafa a un narco

    La vida del asesor financiero Marty Byrde da un giro de 180 grados cuando descubre que su socio y la novia de este han estafado y robado al jefe de un peligroso cartel mexicano de drogas mientras le hacían operaciones de lavado de dinero.

    Tras ver cómo el peligroso narco, Del Camino del Río, asesina a su socio y a la novia de este,  Marty consigue librarse de la muerte engatusándole con poder seguir trabajando para él en un resort de verano en Misuri llamado Ozarks.

    Del le concede tres meses para lograr un lavado de dinero de 8 millones de dólares, por lo que Marty y su familia se ven obligados a dejar su vida acomodada en Chicago y mudarse a un presunto paraíso poblado de ‘rednecks’ y sin apenas vida cultural, algo a lo que estaban muy acostumbrados en la ciudad cosmopolita en la que vivían.

    escenario incomparable para el crimen y la corrupcion
    Los lagos de Ozarks se convierten en el nuevo escenario para Marty y su familia, acostumbrada a la vida cosmopolita de Chicago.

    Farsa familiar

    Marty se ve envuelto, además, en un drama familiar al descubrir que su esposa, Wendy (magistralmente interpretada por Laura Linney -El show de Truman, Mystic River, John Adams), le es infiel con un hombre de avanzada edad que también es asesinado por el cartel mexicano tras sugerir a Wendy que sacase todo el dinero de su cuenta y se fuese.

    Marty contrata un detective privado que graba a su esposa con su amante y le pasa el vídeo, escena recurrente en la primera temporada de la serie hasta que la mujer descubre que ha estado viéndolo continuamente.

    Esta situación da pie a una vida familiar que apenas se sostiene, con una pareja en ruinas que trata de salvar su vida mientras sus hijos, una adolescente y un púber, intentan lidiar con los cambios frenéticos que está experimentando su vida.

    Y que Wendy cuente a sus hijos la operación de lavado de dinero no es que les ayude precisamente a mantener la calma, todo lo contrario, especialmente a su hijo Jonah, un niño con altas capacidades (no lo han dicho en ningún momento, pero se ve) que comienza a tener obsesión por la muerte y las armas.

    El lavado de dinero como motor de la economía

    Una de las cosas que más me gusta de Ozark es cómo refleja sin tapujos cuestiones que suceden a diario. Y es que, aunque la tensión en esta serie sea algo muy ficcionado, la realidad subyacente es algo muy común en toda la economía.

    “El lavado de dinero es el motor de la economía”, dice Jonah a su profesora y al director de su colegio en Ozarks el primer día de septiembre en una escena que debería estar en el top 10 del mundo mundial de las series. A través de la argumentación de este brillante niño, y a través de los avances en la trama de la serie, vemos algo que ocurre no solo allí, sino en las calles de cualquier pueblo o ciudad del mundo.

    Jonah defiende la droga y el lavado de dinero como motor de la economia
    Jonah defiende la droga y el lavado de dinero como motor de la economia
    el papel del lavado de dinero en la crisis financiera de 2008
    Escena maravillosa en la que se explica en la argumentación de un niño cómo el dinero de la droga fue fundamental para parchear la crisis financiera de 2008.
    escena inteligente en la que se señala como el dinero de la droga salvo a los bancos
    Poner en la boca de un chaval de 10 años este entramado de lavado de dinero y su relación con los bancos es magistral, de premio.

    Y es que pequeños y grandes negocios inviables se mantienen en todo el mundo gracias a inyecciones continuas de dinero procedente de las drogas.

    Rivalidad con otros criminales del lavado de dinero

    En Ozarks, antes de que llegase la familia Byrde, ya existía un grupo criminal organizado que necesitaba lavado de dinero. Pero eso el espectador lo va sabiendo poco a poco, a través de escenas que ponen los pelos de punta y mantienen el corazón en un puño.

    Langmore delincuentes locales dedicados a la estafa y el robo de poca monta
    Los Langmore son una familia de delincuentes locales dedicados a la estafa y el robo de poca monta.

    Los grandes capos de esa zona de lagos de Misuri son los Snell, una familia que cultiva grandes extensiones de amapola y fabrica heroína que suministra de una manera muy peculiar a través de barcos de supuestos feligreses de una iglesia flotante.

    Los Snell eran los reyes del lavado de dinero la corrupcion y la estafa en Ozarks
    Los Snell son mucho más peligrosos. Dedicados a la producción de heroína, su nivel de violencia y crueldad igual al del cartel mexicano.

    Y es aquí donde, si la serie me tenía cautivado, me ganó por completo, incluyendo a la Iglesia en el mejunje, si bien el párroco de esta es una persona noble que realmente cree en lo que predica.

    Y así se van tejiendo poco a poco estas redes dedicadas al crimen, las drogas, la estafa y la corrupción de todo ser vivo que se acerque a menos de un metro.

    Con el FBI en los talones

    La serie se completa, además, con la investigación y presencia de un agente del FBI un tanto peculiar, homosexual que se enamora y mantiene una relación bastante entrañable con uno de los delincuentes locales supuestamente más alejados de la tolerancia sexual.

    Relacion entre el agente del FBI y un Langmore
    La relación sentimental que se establece entre el agente del FBI y el Langmore más rudo es de lo más entrañable y original de la serie.

    Si todavía no habéis visto Ozark, os la recomiendo fervientemente. Se asemeja mucho a Breaking Bad en el planteamiento del antihéroe, por no decir directamente criminal que no sabía que lo era, que va salvando todo tipo de obstáculos con su inteligencia, pero a la vez contiene nuevos elementos, empezando por la localización, o la introducción de escenas paradójicas cómicas muy bien hiladas, que la hacen muy atractiva e interesante.

  • La corrupción del personaje de Jimmy McGill

    La corrupción del personaje de Jimmy McGill

    Terminada la cuarta temporada de Better Call Saulcuarta ya, quién lo iba a decir!), solo puedo señalar la capacidad de Vince Gilligan de mantener la calidad narrativa en sus creaciones. En este caso, sabiendo conservar el suspense sobre el personaje de Jimmy McGill, al que vemos mutar por momentos en esta última entrega.

    El lado bueno del personaje de Jimmy McGill

    El Saul Goodman que conocemos por Breaking Bad tarda en aparecer en Better Call Saul, si bien vemos desde el principio pinceladas del Jimmy McGill de ‘moralidad distraída’ al que le gusta utilizar cualquier tipo de método para salirse con la suya.

    Estafa trama urdida por Jimmy McGill
    Jimmy McGill no duda a la hora de idear y ejecutar divertidos y movidos planes para salirse con la suya.

    En este spin-off observamos los continuos intentos de Jimmy por agradar a su hermano, Chuck, reputadísimo abogado con el que siempre va a salir perdiendo en cualquier tipo de comparación.

    Lo vemos esforzarse aprobando la carrera e intentando labrarse un puesto como abogado mientras su hermano, socio de un gran y prestigioso bufete, le pone la zancadilla pidiendo a sus compañeros que no lo admitan como uno más.

    Jimmy McGill miente a Kim Wexler
    Su relación con Kim Wexler se hace inviable por las continuas mentiras, además de por una clara incompatibilidad de caracteres.

    En Better Call Saul siempre revolotea la pregunta sobre si Saul Goodman es el personaje que siempre quiso ser y fue Jimmy McGill o si ha sido una mezcla de su propia naturaleza con sus circunstancias la que lo ha llevado hasta esa corrupción total.

    El gusto por la estafa de Jimmy McGilll

    Desde joven Jimmy McGill ha tenido mucho talento a la hora de idear estrategias ilegales o de dudosa moralidad para ganar dinero. Es algo que le gusta y para lo que siente que vale, solo que en las primeras temporadas de la serie procura no tener que recurrir a ello.

    Jimmy es feliz en estas tramas que urde. Tiene un talento especial para la estafa.
    Jimmy es feliz en estas tramas que urde. Tiene un talento especial para la estafa.

    En la temporada anterior nos mostraron a un Jimmy en su salsa con Kim Wexler, su novia, estafando a empresarios ricos y trajeados en un restaurante y posteriormente en una habitación de hotel.

    Con un subidón de adrenalina más que visible, McGill se veía a sí mismo en su esplendor haciendo de la estafa un modo de vida, pero Wexler y la idea de una vida “en A” era algo en lo que quería trabajar.

    Vendiendo teléfonos móviles de estraperlo
    Vendiendo teléfonos móviles de estraperlo, una de las muchas actividades delictivas que hace Jimmy en la cuarta temporada de Better Call Saul.

    La mutación final del personaje se produce cuando ni Kim, ni el Colegio de Abogados, ni nadie, con su hermano ya fallecido, consigue llenarle sus expectativas. Cuando, después de intentarlo durante años, descubre que él nunca podrá llegar tan alto como los que están arriba, asume su condición y se da cuenta de que la única forma de hacerlo es entregándose por completo al engaño y la estafa.

    Ahí es donde se completa la metamorfosis de Jimmy McGill en Saul Goodman, y donde finaliza la cuarta temporada, que promete dar paso a una trepidante quinta entrega.

  • Los peores personajes de las series (II): los más malvados

    Los peores personajes de las series (II): los más malvados

    Buceando en las profundidades y oscuridades de los personajes de las series hace poco dejé mi particular listado de los más corruptos. Hoy quiero hacerlo con los más malvados, aquellos personajes que no querrías tener cerca en tu vida, ni siquiera al lado en el asiento del Metro.

    Los más malvados

    Tony Soprano sería un buen ejemplo de este tipo de personaje. Magníficamente interpretado por el malogrado James Gandolfini, Tony representa lo peor de La Cosa Nostra, con sus asesinatos, extorsiones y guerras familiares.

    Tony podía sorprendernos sintiendo pena por un cachorrito, o sincerándose en la consulta de su psicóloga, pero cualquier atisbo de esperanza sobre su personaje se terminaba con sus crímenes a sangre fría, como el de Adriana La Cerva, prometida de su protegido a la que asesinan por llevar años informando al FBI.

    Un crimen similar, aunque por diferentes motivos, lo comete otro de los personajes más oscuros y temidos de las series, Walter White, Heisenberg, el protagonista de Breaking Bad, que ahoga sin ninguna compasión a la novia de su compañero de fabricación de metaanfetamina, Jesse Pinkman.

    Sin duda Heisenberg es uno de los mayores criminales de todas las series y, a pesar de su apariencia paternal y de sus presuntos buenos propósitos, impresiona matando de manera innecesaria a personajes con los que ha tenido relación cordial e incluso afectiva (no voy a decir quiénes para los que todavía no hayáis visto esta maravilla de la televisión de las últimas décadas).

    Cersei Lannister de Game of thrones entraría en esta categoría, si bien sus motivaciones vendrían no tanto por una naturaleza criminal, sino por el rechazo continuo de su padre y la necesidad de hacerse la más fuerte y la más mala en un mundo terriblemente despiadado. No obstante, por muy víctima que haya sido en el pasado, que esta mujer sea capaz de volar una catedral con miles de personas dentro, entre ellas su nuera y su familia, la hace merecedora de un puesto en el top de villanos.

    Otro bellaco de serie es Dexter. También influido por su pasado, en este caso haber presenciado el asesinato de su madre siendo niño, Dexter muestra sus dotes asesinas desde bien pequeño y su padre adoptivo, policía, reconduce todos esos instintos para que sus víctimas sean solamente criminales.

    El problema de este extraño código de conducta no es solo de índole ética, sino que además termina saltándoselo y… ¡The bay Harbor Butcher!

    La psicopatía en Game of thrones

    Pero si hablamos de psicópatas, Game of thrones es la producción televisiva con más número de psicópatas y sociópatas por metro de cinta.

    Joffrey Baratheon y Ramsey Bolton compiten a ver cuál es más sádico de los dos. Curiosamente ambos terminan cerca de Sansa, a la que le enseñan valiosas pero tal vez demasiado crueles lecciones de vida.

    Joffrey parece ser el estandarte de niño mimado crecido en la corte entre algodones, con todo el mundo haciendo y deshaciendo a sus órdenes. Ramsey, por su parte, es el bastardo rechazado que tiene que reunir méritos para poder obtener el apellido y el reconocimiento de su padre.

    Pasados distintos que confluyen en un presente aterrador, lleno de oscuridades y gustos por la mutilación y provocar el sufrimiento ajeno.

    Pero hay otro personaje que, como ha quedado muy lejano en la trama, ha pasado desapercibido y creo que bien se merece una mención en este epígrafe, y es Craster, el salvaje que mantiene relaciones incestuosas con todas sus hijas y asesina a los hijos varones. Un personaje peculiar que solo podría tener cabida en una serie como Game of thrones, donde el peor de los sadismos y la mejor de las civilizaciones pueden coexistir sin que nos parezca algo inverosímil.

    Y hasta aquí mi listado de pérfidos. ¿Añadiríais alguno?

  • Better Call Saul, un spin-off a la altura de Breaking Bad

    Better Call Saul, un spin-off a la altura de Breaking Bad

    A solo dos episodios del final de la segunda temporada de Better Call Saul, podemos concluir que Vince Gilligan y Peter Gould han conseguido igualar la calidad y el interés de los personajes de Breaking Bad en su precuela sobre el abogado Saul Goodman.

    Muchos admiradores de Breaking Bad temíamos que este spin-off sobre la figura del abogado fuese a ser una comedia sin más, dadas las apariciones y la extravagancia de su personaje, pero Better Call Saul se está revelando como una serie dramática que presenta de manera coherente la historia previa de algunos de los personajes más carismáticos de Breaking Bad y sus primeras incursiones en el mundo del crimen.

    Jimmy McGill, como conocemos aquí a Saul Goodman (cuándo y por qué se cambió de nombre es un enigma que tarde o temprano se tendrá que descifrar en la serie), es un personaje poliédrico, con una gran profundidad y una amalgama de sentimientos. A pesar de que su hermano y su novia y compañera lo ven como un estafador nato, y es cierto que su don de gentes y su originalidad hacen que sea un oficio que se le dé bien, se esfuerza por hacer las cosas correctamente para encajar en una sociedad que, sin embargo, no es tan legal como se presenta.

    ¡Atención! A partir de aquí, SPOILER.

    Kim Wexler, su pareja y compañera de abogacía, intenta en todo momento que McGill pase por el aro de una legalidad en la que ella cree firmemente, pero a ella misma ser tan honesta en su trabajo lo único que le aporta es perder a su único cliente ante unos jefes que, además de clasismo, han actuado de manera bastante machista impidiendo su merecido ascenso en el bufete.

    Kim disfruta los momentos en que se siente Bonnie y Clyde junto a Jimmy, pero los ve como una anécdota y huye de la ilegalidad como forma de vida

    Su hermano, Chuck, además de jefe déspota, no cesa en hacerle la vida imposible para evitar que logre triunfar en una suerte de profecía autocumplida por la cual Jimmy nunca llegará a ser alguien.

    Sobre el personaje de Chuck cabe destacar la originalidad y la valentía del planteamiento de los guionistas al presentarlo como paciente de una imaginaria Sensibilidad Electromagnética. Chuck es un ser tremendamente egoísta que necesita y exige cuidados constantes y que juzga desde una pretendida superioridad moral a su hermano cuando se mueve por la mezquindad y es capaz de sufrir él mismo con tal de hacerle daño.

    De manera paralela discurre la vida del atormentado Mike Ehrmantraut, que intenta que a su nuera y su nieta no les falte de nada para compensar la culpa que siente por la muerte de su hijo.

    El que sería el sicario más complejo, tierno y sarcástico de Breaking Bad trata de no meterse en muchos líos mientras compagina su trabajo en la garita de un parking con otros menos ortodoxos que le llevan de manera irremediable hacia el cártel mexicano y personajes que ya conocemos de Breaking Bad como Tuco Salamanca.

    Aunque Jimmy McGuill y Mike Ehrmantraut se esfuercen por ‘ir por el buen camino’, el destino parece llevarles siempre por el contrario, y cruzarlos.

    Además de la trama y la complejidad de los personajes, Better Call Saul recoge de Breaking Bad la puesta en escena de detalles con objetos que pasan a formar parte de la historia de manera casi surrealista. Y es que quien se haya sentido fascinado por momentos tan delirantes de Breaking Bad como aquel en el que Walter White arroja una pizza al tejado de su casa habrá sabido apreciar la relación de James McGill con el termo de café que le regaló su novia para mantener los pies en la tierra en su nueva faceta como abogado de un bufete exitoso y cómo le irrita cada vez más el hecho de que dicho termo no quepa en el hueco que el flamante Mercedes que le ha puesto su empresa tiene reservado para las bebidas.

    De Breaking Bad ‘hereda’, asimismo, el propio futuro de esos personajes y las incógnitas que nos genera a sus fans: ¿Cuándo conocerá Ehrmantraut a Gus Fring? ¿Por qué se cambió el nombre James McGill a Saul Goodman? ¿Qué pasó con Kim Wexler, que no llega a aparecer en Breaking Bad? ¿Qué papel va a tener Tuco Salamanca en Better Call Saul? ¿Y su tío Héctor, tan importante en el desenlace de Gus Fring en Breaking Bad? ¿Cuántos escondites puede haber en el desierto de Nuevo México?