Category: Estafa

  • Top of the lake defrauda a sus fans

    Top of the lake defrauda a sus fans

    Este es un post amargo, casi, casi de hater, como he escrito pocos, pero es que la segunda temporada de Top of the lake, que defrauda mucho, se merece más que un tirón de orejas por haber sido creada con elevadas pretensiones y finalizada sin ningún sentido.

    Los dos primeros episodios de la serie, vamos a poner, incluso, los tres primeros, están repletos de diálogos inteligentes, feministas, con mucha miga y presentación de unos personajes complejos con sus luces y sus sombras.

    Nada más comenzar, lo que se encuentra el espectador es una segunda temporada con sentido en la que la trama principal vuelve a girar en torno a asesinatos machistas investigados por la detective Robin Griffin, que todavía se enfrenta al pasado tras haber disparado a su jefe al final de la temporada anterior.

    Griffin se reencuentra, además, con la hija que abandonó a los 16 años, que vive en una familia que se está desestructurando en la que su madre, Julia, ha abandonado a su padre por estar con una mujer.

    Qué defrauda de Top of the lake

    Ya desde el comienzo se descubre que la mujer hallada muerta en una maleta en la playa es madre de alquiler, lo que nos hace suponer que, dados los debates tan candentes que está habiendo en el mundo entero y los diálogos feministas , se va a tratar este tema con profundidad y desde una postura bastante aceptable. Pero nada más lejos de la realidad…

    Como suele suceder con todas las series que empiezan con buen pie y cuyos guionistas no saben desarrollar la buenísima idea que se les ha ocurrido al principio, todo lo que podía brillar con luz propia al final se convierte en algo rocambolesco. Y así, el tema de la gestación subrogada pasa a ser un pequeño gran pegote porque hasta su compañera y su jefe resultan estar fingiendo un embarazo cuando en realidad también estaban alquilando el vientre de una de las prostitutas desaparecidas.

    En 2005, los más frikis la recordarán, se emitió la serie de ciencia ficción Invasion, que fue suprimida por falta de audiencia. En esta serie, ambientada en un presunto pueblo donde hasta había un hospital, solo salían cuatro personajes que se encontraban continuamente por las carreteras, a pesar de estar en un parque bastante amplio. El guion era tan malo que no aparecía nadie más nunca y se producían escenas inverosímiles y de comedia involuntaria.

    Top of the lake en esta segunda temporada peca de lo mismo, pues la hija de Griffin mantiene una relación amorosa con el tipo que está en el centro de la trama. (No, no es un spoiler porque esto se ve desde el principio). La sensación que queda después de verla es que Nueva Zelanda y Australia son dos aldeas en las que todo gira alrededor de estas cinco personas.

    No voy a detenerme mucho en temas ideológicos, pero sí voy a señalar que en el tratamiento de la gestación subrogada es tragicómica la prioridad que se da a los derechos y sentimientos de los padres que alquilan por encima de la integridad física y la salud de las madres (¡sacadas de una trama de prostitución ilegal, nada más y nada menos!).

    Qué partes no son una estafa

    Por supuesto, la actuación impecable de Elisabeth Moss es la primera de las cosas positivas que vamos a destacar de Top of the lake, además de los ya mencionados primeros episodios de planteamiento.

    La aparición de Nicole Kidman, que últimamente se deja ver bastante en series feministas, también ayuda, igual que en la primera temporada Holly Hunter dio su toque de color con un personaje bastante extravagante y cautivador.

    Otro punto fuerte de Top of the lake es la presentación del machismo en todas sus vertientes: desde el compañero pesado  que es un auténtico acosador pero cuya conducta todos minimizan con un “le gustan mucho las mujeres” hasta las sospechas continuas sobre la salud mental de las mujeres policías, pasando por comentarios despectivos entre amigos o exhibición sin complejos de la actitud de los consumidores de prostitución.

    En realidad solo por esto Top of the lake se merece un lugar en nuestros corazones, pero la mediocridad del resto debe ser tomada en cuenta antes de verla.

  • Juego de Tronos, un fraude sin George RR. Martin

    Juego de Tronos, un fraude sin George RR. Martin

    Muchos admiradores de los libros de George RR. Martin y de las primeras temporadas de la serie Juego de Tronos estamos realmente enfadados y decepcionados por el fraude en la evolución de la trama en esta última temporada. La desvinculación total del autor original de la saga se ha reflejado en un descenso en picado de la calidad hasta el punto de convertirse en una mediocridad por su simplicidad e incoherencias.

    El fraude en la verosimilitud

    La verosimilitud es un pacto no escrito entre el autor, el género y el público mediante el cual se establecen las cuestiones que caben porque tienen apariencia de verdad en la obra, es decir, que resultan creíbles.

    Es importante establecer, porque me encuentro muchas veces con que la gente tiene mucha confusión en este tema, que verosimilitud y realismo no son lo mismo. En una obra de ciencia ficción no se busca el realismo, que es presentar la realidad tal y como es, y, sin embargo, tiene que haber verosimilitud para que el público pueda darla por válida.

    A partir de aquí, SPOILERS

    Alerta Spoiler

     

    En Game of Thrones esta temporada se ha perdido completamente la verosimilitud en varias áreas. La primera de ella es el transcurso del tiempo, que se ha acelerado en la trama general sin ningún tipo de pudor, y en las subtramas se modifica al antojo de lo que convenga hasta llegar a resultar cómico.

    Un ejemplo de esto es el viaje (absurdo, como explicaré más adelante) que emprenden Jon Snow, el Perro, etc. más allá del muro para capturar a un soldado del ejército de los muertos: ¿por qué tardan más de medio episodio con sus dos o tres días y noches en llegar al sitio y luego menos de un día para volver corriendo a dar la señal de aviso? ¿Cómo es posible que Daenerys Targaryen llegue a rescatarlos en menos de unas horas cuando primero ha tenido que recibir el mensaje y luego emprender el viaje hasta allí?

    Bran, el Cuervo de Tres Ojos que en lugar de contar cosas importantes se detiene en irrelevancias
    Bran, el Cuervo de Tres Ojos que en lugar de contar cosas importantes se detiene en irrelevancias

    Estafa de guion

    Inverosímil y mediocre es, asimismo, el guion y la forma de presentarnos a los personajes esta temporada.

    Desde tramas innecesarias como el viaje para capturar un soldado zombi y llevárselo a Cersei Lannister (que ya tiene su propio soldado zombi en La Montaña, ¿o no?, y sin embargo se asusta cuando ve a este) hasta descuidos y efectismos más propios de Hollywood que de esta serie basada en las novelas de George R.R. Martin, como que el Rey de la Noche mate al dragón que está en pleno vuelo y no acierte con el que está parado con Daenerys sobre él.

    La historia de amor entre Daenerys y Jon merecería todo un post por cómo han rebajado la calidad de los diálogos y cómo no hay quien se crea que con las pocas y flojas interacciones que han tenido puede haber surgido una pasión incontrolable.

    Jaime Lannister, otro personaje caricaturizado por el guion
    Jaime Lannister, otro personaje caricaturizado por el guion

    Personajes como ellos dos y Jaime Lannister, que tenían muchos matices y nobles intenciones han quedado caricaturizados una escena tras otra en esta temporada que, con toda la tristeza del mundo, voy a calificar como estafa.

    Solo espero que George R.R. Martin termine pronto su empresa y podamos disfrutar de un final original y de calidad para una trama que ha sido traicionada por la serie que la dio a conocer masivamente.

     

     

     

    Guardar

    Guardar

    Guardar

  • La estafa de los Premios Emmy

    La estafa de los Premios Emmy

    Un año más los Premios Emmy nos sorprenden, para mal, olvidándose grandísimas producciones y excelentísimos actores y actrices que merecerían, si no llevarse una estatuilla, al menos estar nominados para ella.

    Si en 2016 lamentábamos la ausencia de The Knick, Transparent y Orange is the new black, en 2017 lloramos que no se encuentren algunas de las series que más han aportado en los últimos meses.

    El destierro que más duele

    De entre todas las omisiones que ha habido en las nominaciones a los Emmy la que más se están extrañando es la de The Leftovers, absoluta genialidad televisiva imposible de catalogar ni etiquetar en ningún género específico y que ha dejado el listón muy alto para producciones venideras.

    Como admirador, qué digo admirador, fanático de la serie, me siento insultado ante la negación de lo evidente y solo puedo pensar que el jurado de estos Premios Emmy o no tiene ni idea (sí, para soberbio, yo) o está influido por luchas intestinas entre productoras (semejante atrocidad despierta mi lado más ‘conspiranoico’).

    Grandes que se quedan sin Emmy

    Otra grandísima ausencia es la de The Young Pope, una serie en la que la estética está cuidada de manera tan detallista que muchas de las escenas parecen coreografías, bailes de cardenales, monjas y laicos en torno a uno de los personajes mejor construidos e interpretados como es el del Papa Lenny Belardo.

    Magnífico Jude Law y digno de un Emmy y mucho más, y magnífico Paolo Sorrentino atreviéndose con una sátira sobre una de las figuras más controvertidas y menos criticadas y exploradas cinematográficamente de todos los tiempos, el Papa.

    Similar estupefacción causa que no esté presente Ed Harris por Westworld que, sin embargo, sí ha obtenido sus nominaciones (Anthony Hopkins y Jeffrey Wright). Ed Harris ha sido uno de los pilares de la calidad de esta maravilla scifi a la que algún día dedicaré un post y se merecía un premio, o una nominación, igual que su compañero de reparto en Enemigo a las puertas, Jude Law, como he dicho más arriba.

    Este año también tengo que lamentar que Transparent no pueda competir por el premio a la mejor comedia y lo mismo me ocurre con The Good Fight, aunque hay quien no la etiquetaría dentro de este género.

    Igualmente me sorprende que no se haya mencionado American Gods y la magnífica interpretación de Ian McShane, al que siempre recordaré con cariño y devoción por su papel en Deadwood.

  • La segunda temporada de Sense8, una estafa

    La segunda temporada de Sense8, una estafa

    Después de tanto tiempo esperándola tras una magnífica temporada, y de incluso haber defendido una postura sobre el episodio especial de Navidad que ahora me parece indefendible, tengo que decir que la segunda temporada de Sense8 es una estafa.

    Una temporada ridícula

    Me entristece enormemente tener que decir esto de una de las que fue mis sorpresas el año pasado. No me siento bien hablando así de algo creado y producido por las hermanas Wachowski. Pero ni tratando de ser benevolente me va a salir una crítica amable.

    He estado pensando si avisar de los spoilers como hago siempre con una imagen y al final he decidido que voy a honrar su primera temporada y a avisaros a los que todavía no hayáis visto la segunda: SPOILER ALERT.

    ¿Qué ha pasado esta temporada para que mi opinión haya cambiado tanto? Que el guión ha alcanzado cotas muy elevadas de ridículo. Desde discursos innecesarios, como todos los que da Nomi, que no aportan ninguna novedad con respecto a la temporada anterior, hasta escenas inverosímiles, todo en esta nueva entrega es fallido.

    Y algunos diréis que la serie ya es inverosímil de por sí, pero no. La serie se enmarca entre el género fantástico y sci-fi, pero incluso dentro de los géneros no realistas hay que saber mantener el principio de verosimilitud.

    Voy a poneros un ejemplo de cómo se rompe en Sense8 esta temporada: la persecución policial de Sun tras escaparse de la cárcel. ¿Ponen solo a un detective a buscarla? ¿Por qué la deja acudir libremente a todos sus lugares de referencia? Eso sin contar la ropa de diseño que luce en todo momento. ¿Ha podido irse de tiendas siendo la persona más buscada de todo Seúl?

    Personajes caricaturizados

    Otra de las cuestiones que más sorprenden esta temporada es el tratamiento de los personajes, frivolizados y estereotipados hasta la caricatura.

    En este sentido, el peor tratado, sin duda, es Lito, junto con su novio y su amiga. Para estos personajes las Wachowski han ideado una serie de escenas cómicas que rozan el absurdo y la vergüenza ajena.

    Kala y Wolfgang no tienen mejor destino. Una relación gastada sin haberla siquiera comenzado.

    Nomi Marks y su novia Amanita también dan para un ensayo sobre cómo se pueden idear personajes y tramas tan inverosímiles. ¿O acaso alguien cree que dos personas pueden acceder desde su ordenador a controlar todo lo que se les ponga delante?

    En esta temporada las hemos visto accediendo al tráfico de Seúl para provocar un accidente, accediendo a teléfonos móviles de mafiosos o borrando los antecedentes de Nomi y burlando al FBI, entre otros actos de hackeos increíbles. Todo esto en cinco minutitos después de pedírselo. ¿Para qué molestarse en preparar algo creíble como hacen los guionistas de Mr. Robot?

    Y, aunque hemos asistido a la presentación de más Sense8 de otros clanes, estos no se han librado tampoco del ridículo.

    Vivir de las rentas

    Viendo esta segunda temporada me ha dado la sensación de que las Wachowski pretendían vivir de las rentas de la anterior tras haber obtenido una legión de fans. Pero los admiradores de las series somos público de paladar exigente y no han sabido estar a la altura.

    He de reconocer que no es la primera vez que me pasa con ellas. Y seguro que a todos os habrá ocurrido también con Matrix y Matrix 2. Quizá simplemente no saben cuándo parar para dejar buen sabor de boca.

    Además, en los últimos 20 minutos del último episodio han querido correr para dejar planteada una tercera temporada. Deprisa y corriendo, como se suele decir, sin ningún sentido, poniendo en el último minuto toda la acción que debería haber ocupado la segunda temporada.

    Un cliffhanger de mercadillo que no está a la altura de lo que se esperaba de Sense8. Y encima siendo una de las series más caras de la historia. ¿Peligra renovar por otra temporada más? Espero que sí.

  • South Park, la gentrificación y la estafa de lo alternativo

    South Park, la gentrificación y la estafa de lo alternativo

    South Park es una de esas series que no defraudan, aunque puedan llevar más episodios emitidos que Santa Bárbara (algún día os hablaré de este guilty pleasure de los días que me quedaba en casa enfermo sin ir al colegio). La temporada décimo novena de esta joya de Canal Comedy lo atestigua.

    South Park se gentrifica

    La gentrificación llega a South Park a través de la entrada de un nuevo director del instituto, Mr.PC en inglés (siglas de Corrección Política), un hombre blanco heterosexual de clase media con un cuerpo de tableta de chocolate a medio camino entre Aznar y Schwarzenegger que se autoerige como guardián de las buenas formas a la hora de hablar.

    Y sí, digo buenas formas a la hora de hablar porque en muchas ocasiones quienes actúan como Mr. PC  solo se preocupan por las palabras y nunca por revisar sus privilegios como pertenecientes a clases opresoras, cosa que en South Park, con su habitual ingenio, manifiestan de manera muy aguda durante toda la temporada.

    Un grupo de ciudadanos preocupados por este ascenso de lo políticamente correcto decide hacer una campaña terriblemente racista, al más puro estilo Trump, para contrarrestar la situación, pero la respuesta del pueblo, con Mr. Corrección Política a la cabeza, hace que South Park deje de verse como un pueblo de republicanos supremacistas a como una oportunidad de inversión para las empresas que viven de lo alternativo y ecológico.

    Whole Foods y la estafa de lo alternativo

    Y así es como se planta un Whole Foods Market en el pueblo y, alrededor de él, comienzan a desarrollarse negocios de ocio para blancos adinerados a los que les gusta “comer sano”.

    Las consecuencias de todo esto no se hacen esperar: subida de los precios de alquiler que hacen que los antiguos vecinos se tengan que desplazar a otros barrios más baratos, encarecimiento de los productos básicos y cierre de los comercios locales, con mucha precariedad para los ciudadanos del pueblo. Un ejemplo claro de gentrificación como la que denuncian a diario los vecinos del barrio madrileño de Lavapiés en Madrid.

    Y, en medio de este tinglado de ocio alternativo y ecológico que llaman SoDoSoPa, la casa de la familia de Kenny se mantiene como elemento pobre que da carácter de multiculturalidad a la zona. ¡Qué modernos y qué estupendos somos, que convivimos con gente de otras clases sociales! El tipo de pensamiento neocolonial para el cual los proletarios son cool, aunque jamás querrían serlo, retratado a la perfección por los maestros Trey Parker y Matt Stone.

    Hilarante escalada de acontecimientos

    Cuando unos cuantos vecinos se dan cuenta de la estafa que ha supuesto en sus vidas la modernización de esa zona de la ciudad, comienza la escalada de acontecimientos surrealistas que suele sobrevenir en todas las temporadas de South Park.

    Escenas cómicas inigualables, como cuando Randy intenta pagar en Whole Foods mientras un cajero lo acosa para que done para terminar con la pobreza en el mundo, o cuando unos cuantos estudiantes quieren convertirse en ninjas y los toman por un grupo de yihadistas, se suceden una tras otra para terminar en un final que no voy a desvelar porque es una temporada que merece verse entera.

  • The Good Fight: culebrón y estafas financieras

    The Good Fight: culebrón y estafas financieras

    Los amantes de The Good Wife estamos de enhorabuena. Sus creadores, Robert y Michelle King, han dado a luz a The Good Fight, un spin-off muy interesante con Diane Lockhart y Luca Quinn como protagonistas.

    A partir de aquí, SPOILERS.

    La estafa que da pie a The Good Fight

    La nueva producción de CBS está mucho mejor hilada de lo que pensaba. El primer episodio comienza con Diane Lockhart anunciando su jubilación para comprarse una millonaria mansión en La Provenza francesa y completamente feliz por terminar su exitosa vida laboral en un momento en el que se encuentra todavía pletórica.

    A mitad del episodio toda esa alegría se convierte en pesadumbre tras saber que sus amigos a los que le había confiado el dinero, unos inversores de Chicago, han sido detenidos por estafa y su dinero se ha volatilizado completamente.

    La estafa financiera de los Rindell, que se asemeja mucho a la de Madoff (incluso se le menciona en el episodio), afecta solo a blancos ricos de las filas liberales (demócratas) de Chicago, pues solo se podía acceder con invitación.

    Diane, que había invitado a muchos de sus círculos a la estafa piramidal, cae en desgracia y, sin ningún gran bufete que la quiera admitir como socia principal, acepta la oferta de trabajo de Adrian Boseman, un abogado afroamericano que ostenta un bufete que se encarga mayoritariamente de casos de abusos policiales y laborales que afectan a la clase trabajadora y a la comunidad negra del condado.

    Nuevos y liberales personajes

    The Good Fight incluye, además del ya clásico universo de The Good Wife, con David Lee, Howard Lyman, Kurt McVeig o Elsbeth Tascioni, un elenco de nuevos personajes, en su mayoría mujeres y afroamericanos compañeros de despacho.

    Dentro de las mujeres se encuentra Maia Rindell, hija del matrimonio imputado por estafa, a la que Diane se lleva con sigo al nuevo bufete para darle una oportunidad en su incipiente carrera como abogada. Maia Rindell (la actriz Rose Leslie, más conocida por su “You know nothing, Jon Snow” en Juego de Tronos) es lesbiana y mantiene una relación de larga duración con la ayudante del fiscal.

    Y sin en The Good Wife la trama estaba aderezada por la corrupción política de Peter Florrick, The Good Fight promete nuevas y jugosísimas historias con personajes azotados en mayor o menor medida por estafas y fraudes financieros, corrupción empresarial, corrupción judicial, explotación laboral y abusos policiales.

    Mujeres arruinadas

    No puedo cerrar este post sin señalar algo que resulta bastante evidente, pero que no se suele decir mucho cuando se habla de Robert y Michelle King, también creadores de BrainDead, y es que, en el universo The Good Wife y The Good Fight suelen recurrir con frecuencia a la figura de la mujer arruinada que renace de sus cenizas como el Ave Fénix.

    Alicia Florrick lo vivió en dos ocasiones en siete temporadas y Diane Lockhart comienza esta nueva serie víctima de una estafa que termina con todos sus ahorros. Veremos si, una vez que se recupere, le vuelve a tocar esta mala suerte que tanto les gusta a estos dos magníficos guionistas.

  • This Is Us, la grandísima decepción

    This Is Us, la grandísima decepción

    Hoy tengo que hablar de la que para mí es una de las mayores estafas decepciones de esta temporada, la serie que comenzó siendo una gran promesa a la altura de The Slap (la australiana) o, incluso de otras de personajes como Six Feet Under, y que finalmente ha resultado ser una pastelada un culebrón sin más: This Is Us.

    This Is Us, la promesa que no fue

    Para dejar constancia de mi grandísima desilusión voy a comenzar explicando qué motivos me llevaron a entusiasmarme durante los primeros ocho episodios (sí, fueron un montón de capítulos los que me tuvieron en vilo, tantos que no imaginé semejante final).

    En primer lugar, se trataba de un planteamiento original, con dos líneas de tiempo con los mismos protagonistas. Además, los personajes estaban bien escritos, se sostenían y eran lo suficientemente poliédricos como para hacerse daño entre sí, mucho daño, dentro de los límites que pueden darse en una familia normal, no en la de Festen, claro.

    This Is Us prometía ser una serie de desarrollo psicológico de personajes, emotiva y a la par cabal, con los dramas propios de la vida y un final terrible y predecible, pero a la vez deseable.

    A partir de aquí no voy a ser nada cuidadoso con los SPOILERS, avisados quedáis.

    This Is Us, el meollo

    La historia de esta familia con trillizos en la que uno de ellos es adoptado por una serie de eventos que parecían menos ñoños en los primeros episodios y que han resultado ser puro merengue está marcada por la muerte del padre, Jack, cuando los niños tienen 16 años.

    Esto se sabe desde los primeros episodios, pero, a pesar de que en cada uno de ellos van narrando distintas etapas de su vida, y que incluso tocan en varias ocasiones la adolescencia de los trillizos, el espectador intuye que lo va a ver en el episodio final por cómo está escrita y la tensión que dan en los distintos personajes al recuerdo de la muerte del padre.

    En realidad en el primer episodio ya hay alguna conversación ñoña, como la que tiene Jack con el obstetra que atiende el parto de su mujer. Ya podía haber pensado que eso era un presagio…

    Y así te pasas toda la temporada esperando a ver qué le pasó al pobre hombre, que es buen padre, pero no siempre buena pareja (¿a nadie le chirría que tome siempre de manera unilateral decisiones como comprar una casa y que ella, que es un personaje femenino muy fuerte, solo aplauda?). Y cuando llega el último episodio y parece que se va a matar porque ha cogido el coche después de haber bebido… NO, NO LO HACE, es un cliffhanger, un trampantojo un tanto mediocre para que veas la segunda temporada donde seguramente tampoco lo cuenten, ya que han renovado por otras dos.

    Donde perdí la empatía

    He de reconocer que, antes de que empezase la segunda tanda de episodios, me emocioné viendo cómo uno de los hijos, Kevin, el actor guapo que quiere desencasillarse y hacer buen teatro en lugar de sitcoms familiares, recuerda cómo le afectó la muerte de su padre. Y me recuerdo pensando: “cuando llegue el episodio de la muerte de Jack no voy a poder dormir”.

    Nada más lejos de la realidad. En febrero la serie retomó su andadura con exceso de sensiblería, diálogos facilones y construcción de escenas lacrimógenas que poco a poco fueron desencantándome y me hicieron perder la conexión con los personajes.

    Otro detalle nada bueno es que, al volver del parón, el primer episodio fue una especie de resumen de todo lo acontecido antes, con repetición de escenas incluidas, como si se tratase de algún anime infantil japonés estilo Naruto.

    Luego, la muerte del padre biológico de Randall, el trillizo adoptado, está tan recargada que pierde toda verosimilitud. No hay por dónde cogerla. ¿Por qué tuvieron que rodar la escena en la que los dos padres de Randall se encuentran en el ‘cielo’ una vez muertos y hablan de lo buen chico que es? ¿Por qué tenía que ser tan perfecta toda la despedida del padre biológico, que parecía hecha por una planificadora de bodas?

    “Soy muy buen actor. ¿Por qué me hacéis esto?”

    ¿Por qué Randall perdona sin mucho pensarlo a su madre después de haberle ocultado que su padre biológico quería haber entrado en su vida desde que él tenía diez años? Hay familias que dejan de hablarse por mucho menos, pero no, esta es la familia perfecta, siempre con ese omnipresente sonido de guitarra. Son todos tan cucos, tan monos, tan ideales… que dan ganas de no ver la segunda temporada.

  • Películas con C de corrupción y crisis financiera (II Parte)

    Películas con C de corrupción y crisis financiera (II Parte)

    Hace dos viernes comencé una serie de posts sobre películas relacionadas con banqueros, la crisis económica que comenzó en 2008 y la corrupción financiera que asola el mundo entero y, cómo no, España, con nuestro particular baile de imputados.

    Aunque parece mentira, a estas alturas muchas personas no saben qué ocurrió con Lehman Brothers, las hipotecas subprime y el rescate de bancos (y cajas de ahorros en España) y la mejor y más amena de enterarse es con filmes en los que se explique de manera más o menos detallada el proceso.

    En esta serie de posts, como ya dije la semana pasada, habrá lugar para el cine español y para los documentales, que siempre son más fidedignos que las películas.

    Leviatán

    Esta película para mí es la estrella de este post. Debería haberse llevado el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa, pero eso es otro tema.

    Leviatán es la triste historia de Kolia, un trabajador que vive con su mujer y el hijo de esta en una casita con taller frente al mar en Barents, al norte de Rusia, y tiene que enfrentarse a las ansias de poder del cacique de la zona, el alcalde del pueblo, un corrupto que quiere expropiarle sus bienes a toda costa.

    La atmósfera turbia e inquietante, los paisajes inhóspitos y fríos y la gran interpretación de los actores complementan esta obra maestra del cine que a su vez es espejo de otras situaciones que se viven en muchos lugares donde el poderoso siempre aplasta al débil.

    Wall Street I y II, la trama financiera

    A pesar de que esta no es precisamente la mejor película de Oliver Stone, la reseño por su continuidad con la que fue uno de los estandartes del cine de los 80, Wall Street.

    Si en 1987 Stone nos narraba la vida del yupi Gordon Gekko y su desenfreno, en esta segunda parte nos presenta a un hombre aparentemente redimido tras cumplir condena por estafa, fraude y blanqueo de dinero que da charlas sobre cómo la codicia y la corrupción financiera han llevado a la crisis económica, aunque un tiburón nunca cambia…

    Lo importante en esta película, sin embargo, es el contexto en el que se desarrollan los hechos, el año 2008, la acumulación de activos tóxicos por parte de una entidad que se va a la quiebra y con un rescate financiero en ciernes que finalmente no se concede.

    Dos días, una noche

    Aunque esta producción belga no trata directamente sobre la crisis financiera, sí entra en esta categoría porque aborda las consecuencias de la misma: los despidos, la miseria laboral y el drama de los trabajadores que se ven despedidos sin que haya apenas ofertas de trabajo.

    Dos días, una noche es la historia de Sandra, una trabajadora que tiene dos días para convencer a sus compañeros de fábrica para que renuncien a su paga extraordinaria a cambio de que ella pueda conservar su trabajo.

    Dura, por momentos agobiante y hasta cabreante, esta película aborda los aspectos negativos de la competición feroz entre compañeros de trabajo, con traiciones, negativas a ayudarla, pero también tiene, como la vida misma, atisbos de esperanza en cambios de opiniones a última hora y apoyos.

    Dos días, una noche es un filme que no podemos dejar de ver para concienciaros en la ayuda al prójimo en un momento en que la crisis financiera nos quiere llevar a la jungla.

    ¿Cuántos estaríamos dispuestos a bajarnos el sueldo para que un compañero no se quedase sin trabajo?

  • La estafa de The Walking Dead

    La estafa de The Walking Dead

    Los que me seguís habitualmente en Twitter me habréis visto manifestar abiertamente la estafa que me está pareciendo la última temporada de The Walking Dead. Episodio tras episodio se ha ido consumando una de mis mayores decepciones después de Lost o The Big Bang Theory.

    ¿Cómo hemos llegado a esto?

    No entiendo cómo teniendo entre manos una serie que estaba llegando a traspasar el género zombi para entrar en el terreno del desarrollo de personajes hemos podido llegar a esta estafa o, bueno, sí, descuido por parte de productores y guionistas y pensar que tienes un público fiel que va a tragar con todo lo que le eches.

    Hace menos de un año escribía un post precisamente para comentar la riqueza inesperada que contenía The Walking Dead, una serie de zombis que, sin embargo, no tenía nada que envidiar a otras en cuanto a la calidad y la evolución de sus personajes.

    Porque The Walking Dead entró de lleno en el género apocalíptico y en la exploración de la psicología humana y cómo podemos convertirnos en nuestros peores depredadores en las situaciones extremas.

    La estafa consumada

    Pero los claroscuros de Rick Grimes, la fortaleza y las dudas de Carol y Morgan, la complejidad de las nuevas colectividades con las que se iban encontrando, etc. han dado paso a un planteamiento simplón, con unos buenos cada día más esperpénticos y unos malos estereotipados, villanos de manual.

    Rick vuelve a ser el héroe bueno indiscutible al que todos siguen, acompañándose unos a otros con un abanico de frases motivacionales que rayan el ridículo.

    El personaje con más fuerza de toda la serie, Carol, ha quedado reducido a una caricatura, a lo que los chicos de Laboro llaman “padefo” (“PAso DE FOllones”). Michonne ahora es la novia del héroe, sin apenas peso en la trama más que para decir obviedades.

    Y los nuevos personajes que están entrando son todos demasiado esperpénticos y arquetípicos. King Ezekiel podría ser quizá el único a perdonar, pero la aparición de los supervivientes sectarios que viven en basureros (lo cual no les impide llevar ropa moderna y molona que no está precisamente al alcance de todos los bolsillos) y la lucha absurda que su líder hace librar a Rick con un zombi acorazado como si fuese el Street Fighter han rebosado mis límites.

    Fallos imperdonables

    Ya en la primera parte de esta última temporada vimos cómo se despachaban lo que podrían haber sido horas de una buenísima historia sobre The Saviors, apresurándose demasiado con personajes como Dwight y acelerando la trama hasta el punto de que no han pasado apenas semanas (lo podemos saber por el estadio del embarazo de Maggie, la única referencia temporal que hay, aunque ya empiezo a pensar que se van a saltar el rácord) y ya están organizándose como si hubiesen aguantado y explorado otras vías durante meses.

    The Walking Dead está adentrándose, además, en el peligroso mundo de las series mal producidas, con escenas y cromas cutres y poco cuidados como el que abre este post, y una banda sonora excesivamente presente y mal elegida.

    Porque uno de los puntos fuertes de esta serie desde el principio era la ausencia de banda sonora, que aportaba verosimilitud y tensión, pero desde que empezó esta última temporada hemos podido escuchar todo tipo de musiquitas intentando aportar emoción a una trama que no lo necesitaba. Y no hay nada peor que una escena pésimamente escrita que acompañarla de una música anodina de la que puede haber millones de canciones iguales, todas compuestas para ser usadas en televisión, como señala brillantemente aquí Jon Lajoie.

    En definitiva: así, no, queridos guionistas y productores. Somos fans, pero no a cualquier precio.

  • Sense8 Navidad: ¿estafa a los fans?

    Sense8 Navidad: ¿estafa a los fans?

    Antes de que se termine la Navidad que, como todos sabemos, en España no es hasta pasado el día de Reyes e, incluso, apurando, apurando, el primer día de rebajas, me gustaría hablaros del episodio especial de Sense8 para estas fechas y de si me uno o no a la crítica casi generalizada de que es una estafa para los seguidores.

    Sense8 es Wachowski

    Quiero comenzar el que ya adelanto que va a ser un alegato de este episodio señalando algo evidente para quienes estamos inmersos en el universo Wachowski desde hace muchos años: Sense8 es una serie por y para las Wachowski, de principio a fin.

    Es una serie sobre conexión, espiritualidad, unión, comunión, amor, música y sexualidad vivida en un sentido pleno sin ningún tapujo y sin importar si los participantes en el acto se identifican con algún género en concreto o no, porque lo importante son las personas. Esta es puramente la filosofía de Lana Wachowski, tal y como ella misma nos mostró en su discurso tras recibir el premio a la Visibilidad de Human Rights Campaign (HRC).

    Si escuchamos detenidamente el discurso, que a mí personalmente me resulta fascinante, podemos escucharla también a ella en muchos de los diálogos y escenas de Sense8, y lo mismo sucede en su película Cloud Atlas.

    Sense8 Special Christmas es Lana

    Lily Wachowski, la otra hermana de esta magnífica y productiva familia, no se ha prodigado tanto como Lana, pero sus defensas en el último año de la comunidad trans nos hacen pensar que tienen puntos de vista similares.

    Sin embargo, antes de emitir este episodio especial de Navidad fue Lana una vez más la que dio el paso adelante y decidió explicar el porqué de un capítulo navideño.

    Como podéis ver en este vídeo, Lana señala que para ella los episodios de Navidad de las series que seguía eran casi sus favoritos, pues constituían un punto en el que las vidas de esos personajes que tanto le gustaban y la suya se entrelazaban en un escenario común: estas fiestas tan familiares.

    Soy de los que opina igual que Lana, me gustan mucho los episodios especiales de Navidad porque son entrañables, porque me recuerdan un poco a mí mismo e intento sacar parecidos con mi familia y nuestra manera de vivir las fiestas.

    Por eso este episodio de Sense8 lo he vivido con mucha intensidad, a pesar de que, como señalan los más críticos, en realidad no haya pasado nada que trastoque la trama donde quedó en la primera temporada y de que, efectivamente, el que solo esté interesado en el suspense, puede saltárselo sin problema y sin que ello afecte a su comprensión de cara a la segunda temporada.

    Para quienes no lo hayáis visto todavía, se trata de un episodio de dos horas que casi podría tildarse de vídeo musical por las coreografías de todo tipo que se ven en él y la belleza que irradia. Pero no es solo eso, porque narra los días navideños de estas ocho especialísimas personas conectadas entre sí y cómo afrontan la marginación y los prejuicios a los que les somete la realidad y quienes la conforman, y en ese sentido es muy necesario, como todos los discursos del mundo de Lana Wachowski.