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  • La condena del ser humano en Raised by wolves

    La condena del ser humano en Raised by wolves

    Casi sin haberlo previsto, o desde luego habiéndoseme pasado por alto que se estaba gestando una producción así, ha caído en mis manos la maravilla de Raised by wolves, una serie de ciencia ficción en la que se nota la mano de Ridley Scott como productor ejecutivo y que aborda temas clásicos como las creencias religiosas y las guerras cainitas que constituyen la condena del ser humano.

    Aunque la serie, apuesta de HBO Max, ha sido creada por Aaron Guzikowski, como digo, se observan en ellas los conflictos y las oscuras inquietudes que han envuelto las mejores producciones de Ridley Scott, desde Blade Runner a Prometheus, pasando por Alien.

    La humanidad se condena a sí misma

    Uno de los temas centrales de Raised by wolves es la búsqueda por parte de los pocos supervivientes humanos que quedan de un nuevo planeta que pueda servir de hogar, una vez destruido el planeta Tierra por ellos mismos.

    El ser humano se condena a sí mismo.

    La guerra entre los creyentes de la religión Mitraica y los ateístas da lugar a este éxodo de los últimos humanos. Se trata de una guerra cruenta en la que los religiosos cuentan con una tecnología de destrucción impresionante que, como se verá a lo largo de la primera temporada (y como queda por desentrañar en la ya aprobada segunda entrega), tiene mucho que ver con las escrituras sagradas que les fueron entregadas no se sabe por quién…

    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados
    La estética de los creyentes mitraicos recuerda a la de los caballeros cruzados

    En este sentido, la configuración de la sociedad que realiza esta creencia se parece a la de The handmaid´s tale, aunque con una menor estratificación por sexos.

    Padre y Madre, androides que superan a los humanos

    En mitad de esa batalla entre creyentes y ateos, un programador de estos últimos captura a una Negromancer, el androide más mortífero de los religiosos, y modifica su código para convertirla en Madre en una misión en la que, junto con otro androide, Padre, tendrán que salvar a doce embriones humanos para crear una nueva civilización en la que no exista la idea de dios y todos los seres humanos convivan en paz, armonía e igualdad.

    Como es de esperar en una buena serie de ciencia ficción, los androides evolucionan rápidamente y van presentando cada vez emociones y pensamientos más complejos, dando lugar a situaciones en las que presentan mayor sensibilidad que los humanos que los rodean y los menosprecian mientras permanecen ciegos ante sus propios procesos de corrupción moral.

    Delirios de grandeza
    Marcus, un ateo infiltrado en las filas de los Mitraicos, experimenta delirios de grandeza y complejo de dios a su llegada al planeta.

    Madre, personaje icónico que representa la maternidad de manera sencilla a la par que despiadada, tiene su propio relato en el que va interactuando con otros seres que parecen habitar en ese nuevo planeta y que se va construyendo cargado de simbolismo y metáforas bíblicas.

    Blasfemia en Raised by wolves
    La búsqueda de un lugar para el nacimiento constituye un paralelismo casi blasfemo con el relato del nacimiento de Jesús en el cristianismo.

    La gran producción

    Otro de los aciertos de Raised by wolves es su impresionante calidad de producción, con una fotografía para quitar el hipo y un casting de actores perfectamente realizado, con Madre (Amanda Collins) perfectamente amorosa a la par que inquietante; Padre (Abubakar Salim), dulcísimo; un militar iluminado y megalómano, Marcus, perfectamente interpretado por Travis Fimmel (Ragnar Lothbrok en Vikings) y unos niños (Winta McGrath como Campion, Felix Jamieson como Paul) capaces de dar multitud de matices al papel que se les ha encomendado.

    Ternura y letalidad
    Amanda Collins interpreta a la perfección la sugerente combinación entre ternura y letalidad de su personaje.

    En cuanto a la estética, es lógico trazar paralelismos con Prometheus, pero me voy a permitir lanzar otra influencia, la del film polaco Na srebrnym globie (On the silver globe), una experiencia surrealista en tonos azules con muchísimos paralelismos en la trama con Raised by wolves. Quien no haya visto todavía ninguna de estas referencias, tiene por delante horas de aventura espacial y prosa poética por delante.

    Imágenes de la película polaca On the silver globe.

     

  • Stranger Things: plagiar sin introducir replanteamientos

    Stranger Things: plagiar sin introducir replanteamientos

    Hoy traigo ganas de polémica, y es que Stranger Things, pese a todas las buenas críticas que había leído, me ha parecido una copia del cine de aventuras de los 80 que ni siquiera puede llegar a considerarse sci-fi, aunque coquetee con el género.

    Y sí, algunos diréis que de eso se trata, de un homenaje a este tipo de producciones, pero en 2016, con tantas series excelentes y tantos cambios en la narrativa y en el desarrollo de personajes, uno se podría esperar, como mínimo, un replanteamiento, una aportación original, al más puro estilo Tarantino, y no una fotocopia.

    La planicie de personajes de Stranger Things

    En otros posts en los que he hecho spoilers he avisado antes, pero en esta serie, como ocurren cosas que ya hemos visto miles de veces en cualquiera de las reposiciones de las películas ochenteras que ponen cada poco en la televisión, me abstengo de avisar. La serie en sí misma es tan predecible que no lo merece.

    Como hay que empezar por algo, voy a hacerlo por lo que considero más importante cuando me enfrento a una serie: los personajes.

    Si bien es cierto que es difícil encontrar obrar maestras del desarrollo de personajes, aunque las hay, y cada vez más, en 2016, como he dicho, sería recomendable encontrarse con series en las que se haya superado la dicotomía malo-bueno y se haya optado por mostrar las distintas facetas de cada persona, independientemente de que de sus actos puedan derivar consecuencias positivas o negativas.

    Si algo tenían los 80 que no me gustaba era eso, cero profundidad de los protagonistas y una representación de los “malos” de manera arquetípica como unos seres malignos en sí y un tanto tontos. Las series de la nueva hornada tienen algo genial, y es que narran con realismo las vicisitudes personales y cómo alguien, incluso aunque haya cometido alguna atrocidad, no es malo el 100% del tiempo.

    El grupo de niños ‘nerd’. La niña extraterrestre. La hermana estudiosa y el chaval gamberrillo que quiere meterle mano. El padre indolente. Las madres agobiadas porque nadie les hace caso. El policía que al principio pasa de la madre del niño perdido y luego se da cuenta de que “hay algo”. Los científicos malos malosos. Esto es Stranger Things.

    Tengo que añadir que Winona Ryder sobreactúa bastante y hace que el papel plano que le han dado sea todavía más inverosímil.

    Un guión que ya te sabes

    El otro aspecto que quería abordar (tampoco hay mucho más que decir, pues en cuanto a efectos especiales no han superado a E.T.) es el guion, predecible, con una historia bastante sencilla que para niños de diez años puede resultar especialmente entretenida, pero para los que ya peinamos canas… pues no.

    Y es que la historia es exactamente la misma que la de muchas películas de los 80, con sus mismos ingredientes y el mismo tratamiento. ¿Sorpresas? Ninguna, a menos que tengas diez años o que no hayas visto nunca una película como Stand by me, Exploradores, Encuentros en la Tercera Fase o Los Goonies.

    Puestos a copiar el cine de aventuras infantil de los 80 podrían haberse puesto con La Historia Interminable, o El Laberinto, pero han elegido el más comercial y el más sencillo, y lo que para mí es imperdonable, no han añadido ningún elemento original en la ecuación, un solo ingrediente diferenciador que le diese sentido.

    Podrían haber cortado y pegado sin más escenas de esas películas antes mencionadas y el resultado sería el mismo. Una pena.