Tag: After Life

  • El método Kominsky: ternura y genialidad para un Michael Douglas en lo mejor de su vejez

    El método Kominsky: ternura y genialidad para un Michael Douglas en lo mejor de su vejez

    El método Kominsky es una de esas series que se mueven por boca a boca más que por grandes campañas de publicidad. Se rumorea que Netflix no le quiso dar mucho bombo para que nadie la relacionase con otras producciones de su creador, Chuck Lorre (The Big Bang Theory), pero ha conseguido situarse igualmente entre las joyas de la corona de la plataforma.

    La sinceridad del Método Kominsky

    El secreto del Método Kominsky se encuentra, como sucede en After Life, en la honestidad de su planteamiento, que, sin artificios, engancha al espectador al encontrarse plenamente identificado con la sencillez y la cotidianidad de lo que se narra y la perspectiva de sus personajes.

    Las dos primeras temporadas están protagonizadas por la amistad de Sandy Kominsky (Michael Douglas) y Norman Newlander (Alan Arkin), actor y agente en la ficción, respectivamente, amigos íntimos desde hace 40 años, que lloran juntos la pérdida de la mujer de Norman. Ambos exploran el terreno de hacerse viejos, de relacionarse con otras personas, también sentimentalmente, y ver cómo se van mermando sus facultades, lo que genera múltiples situaciones cómicas narradas con una ternura y una elegancia exquisitas.

    La vejez y la muerte están muy presentes en El método Kominsky
    La vejez y la muerte están muy presentes en El método Kominsky.

    Y es que El método Kominsky rompe con muchos estereotipos de Hollywood y apuesta por un reparto con actores que se aceptan y se respetan a sí mismos con su edad, su apariencia y su peso, cuestión que está siendo muy agradecida tanto por la crítica como por el público (y que ha lanzado al estrellato a otras producciones, como Mare of Easttown, de la que hablaré en otro momento).

    Hasta el camarero del restaurante al que acuden siempre es un anciano al que le cuesta cada vez más andar, aunque ello no le impide atender escrupulosamente a sus clientes.

    La ausencia de Alan Arkin

    Para sorpresa de sus admiradores, y suponemos que también del equipo de la serie, Alan Arkin decidió abandonar el rodaje y plantarse antes de comenzar la tercera temporada, lo que deja un vacío palpable y un duelo con el que tienen que lidiar tanto su amigo Sandy como los espectadores.

    Ausencia de Norman Newlander
    El peso de la silla vacía de Norman no solo lo nota Sandy, sino que hace un nudo en el estómago también a los espectadores.

    El impacto de su ausencia, que en el primer episodio de la primera entrega se despacha de una manera un tanto histriónica y hace esperar un final estafa, se va atenuando a lo largo de la última temporada con la presencia de una Kathleen Turner pletórica como exmujer de Sandy y repleta de química con Michael Douglas, incluyendo espectaculares guiños a quienes adoramos en su día La guerra de los Rose.

    Química entre Michael Douglas y Kathleen Turner
    El mayor acierto de la tercera temporada ha sido otorgar mayor protagonismo a Kathleen Turner como exmujer de Sandy.

    Para mí, la moraleja del Método Kominsky es que la normalidad, los defectos y lo antiheroico de lo cotidiano superan con creces la artificiosidad. Que nos lo digan a los seguidores de Lodge 49.

  • Ricky Gervais, más allá del humor

    Ricky Gervais, más allá del humor

    Visitar o revisitar la filmografía y los shows de Ricky Gervais (muchos de ellos con Stephen Merchant) siempre hace aflorar nuestro lado más irónico, sarcástico, desvergonzado y políticamente incorrecto, pero también el más humano y sensible. Hoy, un día después de haber terminado la maravilla de After Life, me apetece dar un paseo por las principales series de este maestro del humor irreverente.

    The Office

    La serie más exitosa de Ricky Gervais y Stephen Merchant, rodada en forma de falso documental paródico, se ambienta en una gris sucursal de la empresa papelera Wernham-Hogg y cuenta con Gervais como protagonista interpretando el papel del gerente David Brent. Ignorante, vanidoso, frustrante y en muchos casos ofensivo, Brent se percibe a sí mismo como simpático e ingenioso, lo que da pie a numerosas situaciones embarazosas y un humor muy incómodo y adictivo.

    Los más fanáticos podrán deleitarse con las diversas adaptaciones que se han realizado, entre ellas la chilena, la francesa, la alemana o, la más famosa de todas, la estadounidense, con Steve Carell como protagonista.

    Situaciones incómodas en el trabajo
    The Office, como todas las producciones de Gervais, está plagada de situaciones incómodas.

    Mención especial merece este remake por los cambios que se introducen en el personaje protagonista que, a pesar de mantener el don de la inoportunidad y la capacidad de molestar a todos sus empleados, pierde aspectos desagradables en favor de un patetismo entrañable que engancha desde el primer episodio. Y es que Michael Scott se entromete continuamente en la vida personal de sus empleados para suplir su carencia de amigos, y es esta desesperación la cualidad que, pese a que no soportaríamos a una persona así en la vida real, hace que no sólo nos riamos, sino que también nos compadezcamos de él.

    Extras

    Esta serie de tan solo dos temporadas muestra la vida de Andy Millman (Ricky Gervais), un actor con mucha ambición y con un guion que intenta vender a toda costa que se ve reducido a trabajar como figurante debido en gran parte a la inutilidad de su agente (Merchant).

    Junto a él siempre se encuentra su aparentemente única amiga, Maggie Jacobs, una frustrada actriz treinteañera cuyo principal objetivo parece ser encontrar pareja. Maggie posee muy pocas dotes sociales, lo cual la lleva a provocar escenas que provocan una vergüenza ajena desternillante.

    Dentro del guión se desarrollan otros géneros, resaltando una metacomedia en la que se ponen de manifiesto las críticas de Gervais y Merchant al mundo de la televisión y los argumentos facilones que prefieren las grandes cadenas a la hora de producir shows de humor.

    Genialidad de Ricky Gervais
    La genialidad de Ricky Gervais es tal que artista que se precie quiere hacer cameos en sus obras.

    En cada episodio aparecen, además, actores conocidos, triunfadores en la actualidad o ya fracasados, que aportan un contrapunto a las incipientes carreras de Millman y Jacobs. Los desaforados intentos de los dos protagonistas por medrar los llevarán a meteduras de pata de proporciones épicas con Samuel L. Jackson o David Bowie, entre otros.

    Otros casos, como las parodias de Les Dennis (humorista, presentador y actor inglés venido a menos) y Warwick Davis (protagonista de Willow) darán lugar a otras series que conforman el ‘universo Gervais-Merchant’, como la que analizaremos a continuación.

    Life´s too short

    El título de esta sátira ya describe por sí mismo parte del contenido: la complicada vida de Warwick Ashley Davis, que padece displasia espondiloepifisaria congénita (enanismo) y de cuyo nombre como actor ya nadie se acuerda.

    Warwick Davis, que se interpreta a sí mismo, intenta conseguir dinero de las formas más inverosímiles para hacer frente a la ruina económica que le está causando su divorcio, además de su fracaso profesional continuado.

    El papel de Warwick no obedece a la corrección política que en otros casos supondría un guión con una persona con enfermedad como protagonista. Lejos de ser noble u honesto, en la mayor parte de la trama Warwick, que además es dueño de una agencia de actores enanos, se comporta de manera inoportuna, mezquina y tramposa.

    El humor políticamente incorrecto de otras series adquiere en esta una dimensión corrosiva, hasta el punto de conseguir que el público se ría a carcajadas, pero con sentimiento de culpa. Situaciones embarazosas e incómodas se suceden una tras otra sin que se pueda apartar la vista de la pantalla.

    Ricky Gervais Life´s too short
    En Life´s too short el espectador se encuentra en numerosas ocasiones pensando: ¿de verdad me estoy riendo con esto? Sí, me estoy riendo con esto.

    Life´s too short, una de las obras más controvertidas de Gervais y Merchant,  se presenta como mockumentary, contraponiendo las declaraciones de Warwick a cámara con la realidad de su vida ,y logrando así hacer todavía más cómica la diferencia entre lo que él percibe o se esfuerza por percibir y lo que realmente está pasando a su alrededor, como aquellos anuncios de la FAD. Las continuas miradas incómodas de Warwick a la cámara consiguen, además, reforzar lo esperpéntico de su situación.

    En esta serie, en la que Gervais y Merchant interpretan una parodia despiadada de sí mismos, aparecen también artistas haciendo ‘cameos’, como Johnny Depp, que alude a la polémica que tuvo cuando Gervais, siendo presentador de los Globos de Oro, dejó su película The tourist  por los suelos de manera sarcástica; Sting, que se burla abiertamente de sus aficiones; o Val Kilmer, cuya caricatura es tan exquisita que debería ser delito realizar un spoiler sobre ella.

    Estafa del cine y la televisión en Life´s too short
    Life´s too short es una crítica feroz a la estafa de las agencias de actores y el mundo en general del cine y la televisión.

    En Life´s too short el patetismo se convierte en comedia de manera magistral, logrando que el público sienta profunda empatía y admiración por todos esos actores que, como el castizo Jorge Sanz, saben reírse del hundimiento de sus propias carreras, aunque quizá, llegados a ese punto, ya no les quede otro remedio que aceptar estos papeles.

    An idiot abroad

    Enviar a un no muy inteligente inglés de clase media que rechaza salir de su “zona de confort” a viajar por todo el mundo y sumergirse en las costumbres más extravagantes y exóticas de las distintas culturas. Esta idea, aparentemente sencilla, da pie a un falso documental en el que el surrealista Karl Pilkington se interpreta a sí mismo como ‘hombre normal’ (“una especie de Homer Simpson en la vida real, limitado, vago, pero en su núcleo, una buena persona”, en palabras de Merchant). “Una de las más bromas más caras y divertidas que he hecho jamás”, describe Gervais en su introducción.

    A lo largo de los viajes a China, India, Jordania, México, Egipto, Brasil y Perú, Pilkington se extraña, se maravilla, se lamenta y protesta por todo lo que ve, pero a la vez siempre termina haciendo lo que los productores Gervais y Merchant, que vuelven a hacer una sátira cruel de sí mismos, le ordenan desde Londres con el único objetivo de obtener risas y escarnio.

    Los episodios son prácticamente soliloquios en los que Pilkington revela sus reflexiones de hombre con pocos recursos y escasa capacidad para las relaciones sociales. Para paliar esta soledad los maléficos Gervais y Merchant le darán en uno de ellos a Warwick David como compañero de viaje.

    Sus reacciones ante las distintas tradiciones que encuentra a su paso son tan naturales que da la impresión de que no existe guión, sino una sucesión de situaciones espontáneas en las que este ser anodino y gruñón intenta adaptarse con nulos resultados.

    Karl Pilkington es, además, una pieza clave de otras obras como The Ricky Gervais Show con sus poemas, diarios, preguntas imposibles, etc., Derek, o esta magnífica pieza de humor que es Learn English with Ricky Gervais:

    Derek

    Este último título es una experiencia en solitario de Ricky Gervais y es, sencillamente, una obra maestra.

    Con Derek, Gervais pone el clavo en el ataúd de las sitcoms y avanza en una nueva forma de entender el humor, compaginando brillantes y desternillantes diálogos con fuertes y trágicas emociones. Estos sentimientos, además, se generan de forma natural al narrar las situaciones habituales de la vida en una residencia de ancianos, espacio que da pie a la trama.

    Un mockumentary maduro y comprometido que muestra la vida de Derek -personaje principal protagonizado por Gervais-, voluntario, autista y con bondad y sensibilidad extremas, y sus amigos y compañeros: el frustrado conserje Dougie (Karl Pilkington), el pervertido Kev, la amable y altruista Hanna, gerente de la residencia, los ancianos y los jóvenes que envían desde servicios sociales para cumplir condena por delitos menores.

    La ternura de Derek destaca en un mundo de corrupción y deshonestidad.
    La ternura de Derek destaca en un mundo de corrupción y deshonestidad.

    Si las creaciones de Gervais y Merchant ya criticaban las costumbres sociales, la forma de interpretar la historia, la corrección política que encierra falsedad en el tratamiento de temas como la discriminación o las enfermedades, la moralidad, etc., en Derek Gervais da un paso más para poner de manifiesto la tragedia que viven los ancianos en la sociedad occidental.

    Una tragicomedia que intercala las risas más enloquecidas con la tristeza cotidiana más desgarradora y en la que se percibe la pasión y la compasión de Gervais, tanto por la historia como por los personajes. Gervais at his best.

    After Life

    Y qué decir de After Life, una comedia dramática negra en solitario de Gervais en la que interpreta a Tony, trabajador de un periódico en la pequeña localidad de Tambury que, tras fallecer su mujer por un cáncer de pecho, decide convertirse en un ser avinagrado que va diciendo “la verdad” a todo el que se encuentra, incluyendo también a las personas que se preocupan por él.

    Bajo una apariencia nihilista, en After Life encontramos un auténtico canto de esperanza y amor por la vida y por los demás. Porque Gervais, activista del ateísmo, no pierde la oportunidad de señalar lo bella e increíblemente mágica que es la propia vida, incluso a pesar de las desgracias.

    After Life
    Los diálogos sobre el duelo y el sentido de la vida adquieren tintes tragicómicos en After Life.

    Como en otras entregas de Gervais, por After Life pasan personajes muy diversos, desde un padre con Alzheimer hasta un vecino que sufre Síndrome de Diógenes, todos ellos vistos con una mirada profunda en la que caben tanto la risa como la compasión más tierna.

    No ha habido episodio en el que no se me hayan saltado las lágrimas, tanto por la risa como por la emoción. Melancolía y humor a raudales.