Tag: Walter White

  • La metamorfosis, por Vince Gilligan

    La metamorfosis, por Vince Gilligan

    Cuando empecé este blog ya hacía años que había terminado Breaking Bad (AMC) y siempre he tenido la espinita de escribir sobre ella. Y es que podemos seguir afirmando con rotundidad que mantiene su posición en el podio, con un guion redondo en el que todas las escenas y todos los detalles tienen un significado profundamente relacionado con la historia.

    Breaking Bad es, ante todo, el relato de la metamorfosis de Walter White, un profesor de química de vida anodina, casado con una mujer que no lo quiere (como se observa ya desde el primer episodio) y con una vida social aburrida en la que muchas veces termina siendo objeto de mofa por su retraimiento.

    La noticia de que padece cáncer de pulmón, pese a no haber fumado jamás, supone el punto de inflexión en su insustancial vida. No en vano, sus primeras decisiones tras este despertar serán dejar su segundo trabajo en un lavadero de coches donde tiene que aguantar las humillaciones de su jefe, y utilizar sus conocimientos científicos para elaborar la metanfetamina más pura que haya conocido el mercado nacional e internacional.

    De manera premonitoria, el todavía profesor de instituto Mr. White hablará en el segundo episodio a sus alumnos de lo que iba a ser su viaje sin retorno:

    “El término “quiral” viene de la palabra griega “mano”. La idea es que, igual que la mano izquierda y la derecha son imágenes espejo la una de la otra, idénticas, pero opuestas, también dos compuestos orgánicos pueden ser imágenes espejo el uno del otro a nivel molecular. Pero, aunque parezcan iguales, no siempre se comportan de igual forma. Por ejemplo, la Talidomida. El isómero derecho de la droga Talidomida es un buen medicamento para la mujer embarazada, ya que evita las náuseas, pero si por error se le da a la misma mujer embarazada el isómero izquierdo de la Talidomida, su niño nacerá con horribles defectos físicos. Así pues, quiral, quiralidad: imágenes espejo. Activo, inactivo. Bueno, malo.”

    Walter White y su imagen espejo, Heisenberg. El padre y esposo abnegado, insignificante y echado a perder en la medianía de sus desagradecidos y mal pagados trabajos y su círculo familiar y social,  y su quiral, el hombre apasionado que utiliza su elevados ingenio e inteligencia para convertirse en un triunfador de sus negocios, respetado y temido.

    Walter White como Gregor Samsa en La metamorfosis de Kafka, un ser cada vez más deleznable a los ojos de su familia; admirable para los que aprecian y viven en la transgresión, e incomprensible para sí mismo, hasta el punto de que tarda 62 episodios en reconocer que todo lo que ha hecho ha sido porque le gustaba, para sentirse vivo.

    A lo largo de su transformación (proceso también de profunda corrupción moral) podemos ver, incluso, cómo va perdiendo la comunicación con su primogénito, Walter Junior, mientras se siente cada día más cercano a Jesse. Porque Jesse es el hijo de Heisenberg, del “yo” que le gusta ser, mientras su propio hijo es tan solo un extraño que se aferra a la falsa idea de que su padre es un vulgar y gris hombre de clase media estadounidense.

    El episodio en el que, desesperado, llora de dolor ante Walter Junior y se confunde llamándolo “Jesse” muestra ese lazo que le une con su joven exalumno y compañero de negocios.

    Heisenberg y Jesse
    Jesse será el partner in crime de Walter White, aunque el afán desmedido de poder de este último termine haciendo mucho daño a su ayudante.

    Hank será el único que se dé cuenta de ese vínculo de Heisenberg con Jesse cuando, tras investigar sus movimientos, enumere todas y cada una de las cosas que ha hecho por ayudarlo, incluyendo el tratamiento de desintoxicación. Porque Hank, una vez que sufre la catarsis de descubrir las actividades de su cuñado, aprovecha su conocimiento tanto de Walter White como de Heisenberg para atacarlo en sus debilidades.

    El mejor oponente entre una larga lista de antagonistas y enemigos será así Hank, que es el único que entiende la quiralidad de Heisenberg. No obstante, y pese a la brillante investigación llevada a cabo, Heisenberg, incluso sin quererlo, logra salir airoso cuando ya daba todo por perdido.

    Las continuas trabas que se presentan en su camino no solo no matan a Heisenberg, sino que lo hacen más fuerte. Sus planes para librarse de todas las dificultades, que llegan a niveles épicos en los casos del cártel mexicano, Gus Fring y, por último, la familia neonazi de Todd son un alarde de ingenio que difícilmente se puede superar.

    Se echa de menos en la serie, y ya lo he mencionado en este blog alguna vez, la existencia de personajes femeninos inteligentes y que no estén emocionalmente desequilibrados, mujeres lúcidas y astutas que estén a la altura de personajes masculinos como Mike, Saul, Gus o Hank.

    Corrupción moral de Heisenberg
    Hank será el enemigo más implacable de Heisenberg, al conocerlo en sus facetas de hombre de familia y de corrupción moral.

    En este sentido quizá el personaje de Lydia haya sido el más descuidado, pues ella, distribuidora internacional de metanfetamina y con una doble vida como ejecutiva en una empresa, sería la candidata idónea a némesis de Heisenberg, y no lo que tristemente es su personaje: una snob un tanto neurótica que apenas puede pensar claramente en cuanto le surgen obstáculos.

    No obstante, y a pesar de esta carencia del guion, Breaking Bad, como he dicho al principio de este post, sigue mereciendo el podio, además de por ser una exquisitez narrativa y audiovisual, por considerar al público inteligente; por atreverse a narrar la metamorfosis y los apasionantes últimos días de un hombre brillante que estaba desaprovechado y que se lanzó a ser protagonista de su propia historia y, sobre todo, por no haber caído en la moralina.

  • Los peores personajes de las series (II): los más malvados

    Los peores personajes de las series (II): los más malvados

    Buceando en las profundidades y oscuridades de los personajes de las series hace poco dejé mi particular listado de los más corruptos. Hoy quiero hacerlo con los más malvados, aquellos personajes que no querrías tener cerca en tu vida, ni siquiera al lado en el asiento del Metro.

    Los más malvados

    Tony Soprano sería un buen ejemplo de este tipo de personaje. Magníficamente interpretado por el malogrado James Gandolfini, Tony representa lo peor de La Cosa Nostra, con sus asesinatos, extorsiones y guerras familiares.

    Tony podía sorprendernos sintiendo pena por un cachorrito, o sincerándose en la consulta de su psicóloga, pero cualquier atisbo de esperanza sobre su personaje se terminaba con sus crímenes a sangre fría, como el de Adriana La Cerva, prometida de su protegido a la que asesinan por llevar años informando al FBI.

    Un crimen similar, aunque por diferentes motivos, lo comete otro de los personajes más oscuros y temidos de las series, Walter White, Heisenberg, el protagonista de Breaking Bad, que ahoga sin ninguna compasión a la novia de su compañero de fabricación de metaanfetamina, Jesse Pinkman.

    Sin duda Heisenberg es uno de los mayores criminales de todas las series y, a pesar de su apariencia paternal y de sus presuntos buenos propósitos, impresiona matando de manera innecesaria a personajes con los que ha tenido relación cordial e incluso afectiva (no voy a decir quiénes para los que todavía no hayáis visto esta maravilla de la televisión de las últimas décadas).

    Cersei Lannister de Game of thrones entraría en esta categoría, si bien sus motivaciones vendrían no tanto por una naturaleza criminal, sino por el rechazo continuo de su padre y la necesidad de hacerse la más fuerte y la más mala en un mundo terriblemente despiadado. No obstante, por muy víctima que haya sido en el pasado, que esta mujer sea capaz de volar una catedral con miles de personas dentro, entre ellas su nuera y su familia, la hace merecedora de un puesto en el top de villanos.

    Otro bellaco de serie es Dexter. También influido por su pasado, en este caso haber presenciado el asesinato de su madre siendo niño, Dexter muestra sus dotes asesinas desde bien pequeño y su padre adoptivo, policía, reconduce todos esos instintos para que sus víctimas sean solamente criminales.

    El problema de este extraño código de conducta no es solo de índole ética, sino que además termina saltándoselo y… ¡The bay Harbor Butcher!

    La psicopatía en Game of thrones

    Pero si hablamos de psicópatas, Game of thrones es la producción televisiva con más número de psicópatas y sociópatas por metro de cinta.

    Joffrey Baratheon y Ramsey Bolton compiten a ver cuál es más sádico de los dos. Curiosamente ambos terminan cerca de Sansa, a la que le enseñan valiosas pero tal vez demasiado crueles lecciones de vida.

    Joffrey parece ser el estandarte de niño mimado crecido en la corte entre algodones, con todo el mundo haciendo y deshaciendo a sus órdenes. Ramsey, por su parte, es el bastardo rechazado que tiene que reunir méritos para poder obtener el apellido y el reconocimiento de su padre.

    Pasados distintos que confluyen en un presente aterrador, lleno de oscuridades y gustos por la mutilación y provocar el sufrimiento ajeno.

    Pero hay otro personaje que, como ha quedado muy lejano en la trama, ha pasado desapercibido y creo que bien se merece una mención en este epígrafe, y es Craster, el salvaje que mantiene relaciones incestuosas con todas sus hijas y asesina a los hijos varones. Un personaje peculiar que solo podría tener cabida en una serie como Game of thrones, donde el peor de los sadismos y la mejor de las civilizaciones pueden coexistir sin que nos parezca algo inverosímil.

    Y hasta aquí mi listado de pérfidos. ¿Añadiríais alguno?