Tag: Sergio Peris Mencheta

  • Series chicle que deberían haber terminado antes

    Series chicle que deberían haber terminado antes

    Los fanáticos de las series nos encontramos con que en ocasiones hay buenas producciones que  se terminan repentinamente porque las veíamos cuatro frikis (Deadwood, Lodge 49, etc.) y otras que se convierten en series chicle, estiradas por encima de sus posibilidades (para alegría del equipo técnico, que de repente se ve con un trabajo estable, un unicornio en la profesión).

    Las peores series chicle

    Cuando pensamos en series chicle, inevitablemente se vienen a nuestra mente series que duraron temporadas y temporadas, como The Simpson o Anatomía de Grey, pero hay muchas otras que, sin llegar a los récords de estas, deberían haber terminado antes.

    La más representativa para mí ha sido Prison Break. Su innovadora premisa quedó obsoleta en cuanto lograron salir de la cárcel, pero eso no impidió a los guionistas continuar una trama cada vez más absurda en la que terminaron confluyendo corrupción, oscuras multinacionales y situaciones inverosímiles que daban mucha vergüenza ajena.

    Hay que reconocer que la temporada en la que acaban en una cárcel de Panamá recupera un poco su planteamiento inicial, pero habría que borrar demasiados bochornos de la memoria para alabarla.

    Series chicle: The Walking Dead
    ¿Cuántos personajes principales quedan ya en The Walking Dead? ¿Por qué se sigue produciendo cuando su audiencia es mínima?

    The Walking Dead se llevaría el segundo puesto o la medalla de plata, aunque el hecho de que nadie haya puesto fin todavía a semejante despropósito la hace una buena candidata al podio.

    Ocurre, en ocasiones, que algún directivo de la productora o algún familiar de directivo está enganchado a una serie y le sigue inyectando dinero, aunque ya casi sea solo esa persona quien la ve. En el caso de The Expanse ha sido Jeff Brezos quien ha querido seguir con la serie, y en la última temporada se ha notado el descenso de la calidad.

    Temiendo un final estafa en The Expanse
    Temiendo un final estafa en The Expanse.

    Series chicle han sido también Anatomía de Grey, The Big Bang Theory (a la que el alargamiento le provocó una agudización del humor rancio) y Lost (con uno de los finales estafa más sonados de todas las series). The Office sin Steve Carell entraría dentro de esta categoría.

    Mediocridad

    Muchas producciones que comenzaron con planteamientos originales terminaron convertidas en una oda a la mediocridad, como The Affair, True Blood, 13 Reasons Why, Homeland o Weeds, de la que mucha gente desconoce, afortunadamente para ellos, toda la etapa en la que Nancy Botwin termina siendo narcotraficante más allá de la frontera, en México.

    Si Nancy Botwin ya era un personaje histriónico, a partir de la tercera temporada se hace insufrible.
    Si Nancy Botwin ya era un personaje histriónico, a partir de la tercera temporada se hace insufrible.

    Dexter, otra innovación con unas primeras temporadas absolutamente deliciosas y que terminó siendo un batiburrillo inverosímil, amenaza ahora con volver a las pantallas, y encima sin ninguno de los actores que interpretaban al resto de los personajes.

    Un regreso de vergüenza ajena y con los protagonistas más acartonados que nunca también se está cociendo para Friends, una serie que, si ya resultaba sobrevalorada en su momento, con cada reposición que se ha hecho ha ido envejeciendo y perdiendo cualquier atisbo de dignidad. Que me pongan cien veces Verano Azul antes que ver otra vez Friends.

    Friendes siempre fue una estafa de serie
    ¿Hay algo que apetezca menos que esto?

    A las puertas

    Hay alguna serie actual a la que todavía no me atrevo a considerarla chicle porque guardo respeto a las ideas que intentan transmitir y a los actores y creo que están intentando dar lo mejor de sí, pero considero que El cuento de la criada, This is us y The Expanse están a un paso del punto de no retorno y que cuando antes terminen, menos tristeza nos dará a sus admiradores.

    Caracterización de Rebecca en This is us
    Más vale que no nos estafen con el final de This is us, porque Mandy Moore y la cantidad de dulzura y matices que da a su personaje como Rebecca Pearson ya valen unos cuantos Emmy.

    Series chicle patrias

    Como lo de explotar la gallina de los huevos de oro es algo universal, en España tenemos varios ejemplos de producciones que se alargaron provocando el sonrojo de espectadores y ciudadanía en general en el caso de aquellas producidas con fondos públicos.

    Al salir de clase fue un gran trampolín para muchos actores y actrices españoles.
    Al salir de clase fue un gran trampolín para muchos actores y actrices españoles.

    Han sido los casos de Médico de familia, Los Serrano (con su surrealista final), Hospital Central, Compañeros y Al salir de la clase (de la que salieron actores y actrices como Leticia Dolera que han estado en varias de estas series insufribles, y auténticas joyas como Sergio Peris-Mencheta, cuyas dotes de dirección teatral han quedado más que demostradas en “Un trozo invisible de este mundo”, “Lehman Trilogy” y “Una noche sin luna”, que se encuentra de gira en estos momentos por España).

    Pero el premio a la más interminable se lo lleva, sin duda, Cuéntame cómo pasó, que a este paso va a terminar siendo una serie de scifi ambientada en la España del año 3000.

     

  • Snowfall, la corrupción de la CIA ficcionada

    Snowfall, la corrupción de la CIA ficcionada

    Snowfall es más que la serie que narra la antesala de la epidemia de crack que asoló y todavía asola Estados Unidos, como la he visto descrita en varias reseñas. Snowfall es la primera serie que trata abiertamente la corrupción y la injerencia política de la CIA en Latinoamérica.

    Snowfall, ¿serie de drogas?

    Esta producción emitida por el canal FX Network no es una serie sobre drogas y drogadictos, aunque los haya. Lo principal en Snowfall son los personajes y su evolución a través de las distintas y terribles decisiones que toman y que les van llevando poco a poco a un abismo del que les va a ser imposible salir.

    Por encima de estos personajes, hilvanándolos a todos y proporcionando al espectador un marco claro de dónde y cuándo se ambienta, está el contexto: California, años 80. Estados Unidos combate el comunismo en varios países de Latinoamérica, entre ellos Nicaragua, y lo hace a través de todos los métodos posibles, incluyendo los que deberían haber sido juzgados en tribunales internacionales, como son el tráfico de armas y de drogas.

    Con el halo político y que aborda la corrupción de The Wire y la degradación por el consumo de drogas de The Corner, la primera serie de David Simon, de la que algún día también escribiré, Snowfall pretende hacer una radiografía de cómo personajes aparentemente dispares y que se mueven en distintas esferas están interconectados.

    Distintos colores para distintas tramas

    Por un lado encontramos a Teddy McDonald, un agente de la CIA que ha caído en desgracia por un error grave cometido en Iraq, que se involucra en el narcotráfico para financiar a la Contra nicaragüense.

    Su superior le dice que está “por su cuenta” y que si pasa algo la agencia no quiere saber nada, como si fuese una corrupción a nivel individual, aunque tampoco se le niega en ningún momento la posibilidad de hacerlo, lo que supone una aceptación tácita de la responsabilidad de la CIA.

    Esta parte de la historia se narra en tonos azules y verdes.

    Por otro lado tenemos, y narrado en tonos amarillos y dorados, tenemos la trama de Franklin, un adolescente negro de un barrio pobre que decide dar el salto a traficar con cocaína y para ello recurre a personajes indeseables a la par que cómicos como Avi Drexler, un narcotraficante multimillonario israelí que también trabaja con la CIA, excelentemente interpretado por Alon Aboutboul.

    A través de Franklin conocemos las historias que ocurren a diario en su barrio, como el abandono del hogar de su padre debido a las drogas, las bandas callejeras que no dudan en matar y violar a cambio de dinero, la miseria laboral y las historias truncadas de aquellos que quieren vivir honestamente sin caer en el mundo de las drogas.

    Y en un tercer ángulo encontramos la otra trama que configura la historia y que la protagoniza un actor español al que le tengo mucha admiración y aprecio, Sergio Peris-Mencheta, que caracteriza a Gustavo Zapata, un luchador en declive que comienza a trabajar para el hijo y la sobrina de un mafioso mexicano, que son los que proporcionan la droga a los nicaragüenses con ayuda del agente de la CIA. En esta trama, al menos tal y como lo perciben mis ojos, hay revelados más blancos.

    Snowfall llega con fuerza, con una segunda temporada ya aprobada y un presupuesto de 20 millones de dólares solo para producir el episodio piloto, que tuvieron que repetirlo íntegro porque no gustó a la cadena. Toda una apuesta que habrá que seguir de cerca para comprobar si mantiene su calidad.