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  • Dalí atómico en CaixaForum Sevilla

    Dalí atómico en CaixaForum Sevilla

    La Obra Social la Caixa y la Fundación Gala – Salvador Dalí han hecho posible que este otoño e invierno se pueda disfrutar en CaixaForum Sevilla de la exposición Dalí atómico sobre el periodo de preocupación y fascinación que pasó Salvador Dalí tras la explosión de la bomba atómica en agosto de 1945, que le llevaría a pintar su famoso cuadro Leda atómica.

    Contexto atómico

    Dalí pinta Leda atómica en su taller de la ciudad californiana de Monterrey, donde se instalan entre 1946 y 1947 tras haber huido siete años antes de la Segunda Guerra Mundial.

    Leda atómica de Salvador Dalí en CaixaForum Sevilla
    Salvador Dalí Leda atómica, 1949 © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres, 2018

    Hiroshima y Nagasaki tienen un impacto enorme en la obra del artista figuerense, lo que le lleva, no solo a conmoverse, sino también a investigar sobre la física nuclear y a mirar hacia el Renacimiento en un encuentro inaudito con las ciencias.

    Leda atómica constituyó para él y en sus propias palabras, su primera gran obra. Es por esto que, como acto absolutamente extraordinario para el pintor, la presenta en la Bignou Gallery de Nueva York en noviembre de 1947 a pesar de estar inacabada, con el objetivo de que el público pudiese estudiar su técnica de ejecución.

    Dibujo preparatorio de Gala en la exposición de Obra Social la Caixa y Fundación Gala - Salvador Dalí
    Salvador Dalí Dibujo preparatorio para Leda atómica, 1947 © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres, 2018

    Dicha presentación se acompañó de un libro-manual para artistas, 50 secretos mágicos para pintar, en el que se percibe la voluntad de expresar los procedimientos técnicos y pictóricos, como hicieron en su momento los grandes clásicos renacentistas. La técnica empleada es la de capas sobre el lienzo, que se pueden observar viendo la obra con distintos tipos de luz.

    Detalle de Leda atómica expuesto en Caixa Forum Sevilla
    Salvador Dalí. Detalle de Leda Atómica con luz transferida, fotografía digital infrarroja y luz rasante

    El trabajo preparatorio de la obra, que se muestra también en Dalí atómico, lo realiza a conciencia: croquis, esbozos, fotografías (Gala posando para Leda), calcos, estudios, dibujos previos…

    Exposición Dalí atómico

    La Obra Social la Caixa y la Fundación Gala – Salvador Dalí intentan lograr la inmersión en este periodo “místico nuclear” del artista a través de medios audiovisuales, paneles con información gráfica, elementos manipulables e, incluso, un experimento científico.

    A través del soporte audiovisual se explora el antes y el después que constituyó esta obra para él, así como las obsesiones que tenía con respecto a la proporción áurea y la física atómica.

    En la sala dedicada a su relación con la ciencia (Dalí y la física atómica) se reproduce el fenómeno de los campos de fuerzas mediante un experimento que muestra elementos como los del cuadro en flotación real mediante un sistema de campo de fuerzas activado por electroimán, una auténtica maravilla y originalidad para una exposición de arte.

    Dispositivos manipulables permiten a los visitantes comprender también el concepto de proporción áurea que aplica a la composición de Leda atómica.

    Leda y el cisne

    Leda atómica se enmarca en un momento de Dalí en el que se interesa enormemente por los clásicos. Esto hace que elija el mito griego de Leda y el cisne, al que habían recurrido previamente otros grandes pintores como Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.

    Según el mito, Zeus adoptó forma de cisne y sedujo (¿o violó?) a Leda en una noche en la que esta también había tenido relaciones sexuales con su esposo, lo que desencadenó el nacimiento de Helena y Pólus, hijos inmortales de Zeus, y Clitemnestra y Cástor, mortales vástagos de Tíndaro, rey de Esparta y marido de Leda.

    Dalí nunca llegó a desprenderse de esta obra tan importante para él, pues condensa muchos de sus intereses y preocupaciones más íntimas. Por todas estas cuestiones Dali atómico es, sin duda, una exposición indispensable para comprender su obra.

    Triple aparición del rostro de Gala en CaixaForum Sevilla
    Salvador Dalí, Triple aparición del rostro de Gala, c. 1946 © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres, 2018
  • Arte y cine, 120 años de intercambios

    Arte y cine, 120 años de intercambios

    La influencia del surrealismo de Les vampires de Feuillade (década de 1910) en Une semaine de bonté (Una semana de bondad, 1934) de Max Ernst o, en sentido inverso, la de Salvador Dalí en Hitchcock, que llegó invitarlo a colaborar en su película Spellbound (Recuerda, 1945) son algunos de los muchos ejemplos que se pueden ver en la exposición Arte y cine, 120 años de intercambios, que se puede ver estos días en CaixaForum Madrid.

    Mucho arte y mucho cine

    La colaboración entre La Cinémathèque française y la Obra Social la Caixa ha dado como fruto una de las mejores muestras de arte y cine de los últimos años, una maravilla para amantes del arte en general (¿qué es el cine si no eso?).

    Tomando como punto de partida los fondos de La Cinémathèque française y el patrimonio de la Colección la Caixa de Arte Contemporáneo, la exposición cuenta con piezas excepcionales de otras colecciones, galerías y museos como el Musée d’Orsay, el Centre Georges Pompidou, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Thyssen-Bornemisza, el MACBA y la Fundación Gala-Salvador Dalí.

    Arte y cine, 120 años de intercambios cuenta con 255 carteles, pinturas, dibujos, grabados y fotografías en la parte más artística, y con 66 films, videoproyecciones y videoinstalaciones en la cinematográfica. Asimismo, también hay objetos como programas, vestidos, libros de artista, etc.

    Más de cien representantes del arte y del cine protagonizan este proyecto, que propone un diálogo entre artistas de las vanguardias históricas y cineastas dividido en nueve ámbitos desde el siglo XIX hasta el XXI.

    Los objetivos de la muestra

    La exposición tiene como objetivos mostrar el beneficio estético que todas las artes obtuvieron del cine, especialmente como impulsor de las vanguardias, así como señalar que sigue estructurando narrativa y estéticamente tanto el videoarte como las instalaciones que utilizan imagen en movimiento.

    Viendo la muestra también podemos comprobar cómo la tecnología digital, lejos de ser una amenaza para el cine, han ampliado su radio de acción y su capacidad para inventar nuevas formas narrativas (por ejemplo, el 3D).

    Un paseo cronológico por lo mejor del cine y el arte

    Como he dicho más arriba, la exposición se estructura de manera cronológica. Así, comenzamos con diorama de principios del siglo XIX, pionero en representar la experiencia del paso del tiempo y, dentro del mismo siglo, podemos observar las creaciones del ingeniero y fisiólogo Étienne-Jules Marey o la descomposición en imágenes de Eadweard Muybridge.

    Ya en 1900 entramos, cómo no, en las primeras películas de los hermanos Lumière y su relación con los pintores impresionistas, especialmente con Claude Monet o Louis Carrand, precursor de los mismos.

    Llegadas las grandes guerras del siglo XX, el cine encontró su vocación informativa y comenzó a representar lo que sucedía en el mundo. Y para ello tomó apuntes de la pintura simbolista del art nouveau.

    Luis Buñuel, Salvador Dalí y Jean Cocteau son protagonistas también en la exposición, que señala las similitudes y concomitancias entre La edad de oro, Un perro andaluz y La sangre de un poeta, hasta llegar a afirmar que componen una “especie de trilogía”.

    El clasicismo de los años 40 y la renovación de Jean-Luc Godard y su Nouvelle Vague son, asimismo, clave, pues permitieron abrir la estética cinematográfica a la pintura moderna y las artes conceptuales.

    De los 70 se destaca la consolidación del cine como arte, y de la última etapa, de los 80 hasta 2010 (aunque yo aquí hubiese dividido por décadas) destacan los nuevos formatos de arte fantástico, como el que realiza David Lynch.

    La exposición estará hasta el 20 de agosto en CaixaForum de Madrid. El precio de la entrada es baratísimo: 3 euros, con un 50% de descuento para los clientes de CaixaBank.

    Recomiendo sumarse a las visitas comentadas, especialmente si se carecen de conocimientos solventes sobre historia del arte.