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  • Debilidad de regímenes corruptos, rebeliones y realidad paralela

    Debilidad de regímenes corruptos, rebeliones y realidad paralela

    Los admiradores de The man in the High Castle (Amazon Prime Video) llevábamos tiempo deseando que estrenaran la cuarta y última entrega de esta serie basada en una obra de Philip K. Dick. Una temporada en la que el régimen corrupto nazi y su homólogo imperial japonés tiemblan de debilidad ante las continuas rebeliones que se suceden en el territorio estadounidense mientras los nazis siguen en su empeño de conquistar todos los universos paralelos posibles.

    La debilidad del régimen

    Un gran número de rebeliones de distinto signo sacuden los regímenes nazi y japonés con el objetivo de debilitarlos y lograr su caída, que saben que es posible porque han visto las películas de Hawthrone Abdesen, “el hombre del castillo”.

    En el seno del régimen japonés surge un movimiento liberacionista negro, una rebelión comunista en toda regla en la que los manifiestos de Karl Marx y Engels se imprimen y circulan como fuente de inspiración para todo un pueblo cansado de estar siempre sometido. En este sentido, la crítica abarca mucho más que los imperios fascistas, pues los personajes la enlazan con la esclavitud y la falta de derechos de la derrotada democracia estadounidense.

    Resistencia comunista frente a la corrupción nazi y japonesa
    La comunista Bell Mallory protagoniza una de las rebeliones que más debilitarán al decadente y corrupto imperio japonés.

    Por otra parte, el irlandés Wyatt está decidido a terminar la obra que comenzó con Juliana Crain para que no quede ciudadano subyugado por el Reich que no haya visto que otro mundo, literalmente, es posible.

    Tanto el imperio nazi como el japonés intentan endurecer sus políticas represivas para cortar todas luchas, pero eso es solo una muestra más de su debilidad y fragilidad.

    La corrupción y la debilidad humana

    El arco argumental histórico y político está influido, a su vez, por las vicisitudes propias de unos personajes muy dañados que han perdido a sus seres queridos y están dispuestos a traicionar sus presuntos principios con tal de salvarse ellos mismos.

    Debilidad y corrupción del hombre del castillo
    Hasta el “hombre del castillo” caerá preso de su debilidad y actuará como títere del régimen nazi, a pesar de la desaprobación de su esposa, que prefiere morir a traicionar sus ideales.

    Es el caso de John Smith, al que vemos en su lado más humano, terminada y perdida la II Guerra Mundial y aceptando un alto cargo a cambio de traicionar a todo su pueblo. Esa deslealtad va a marcar su carrera política, que en estos momentos, con el Führer en sus últimos días, en grave estado de salud, se debilita por momentos.

    Debilidad y corrupción de John Smith
    John Smith, presa del miedo y la corrupción, urde toda una trama a escondidas de sus superiores, e incluso de su esposa, para poder encontrarse con su hijo.

    Smith urdirá todo un plan a espaldas de sus superiores para poder viajar a través de la puerta construida por los ingenieros nazis y estar con su hijo, que en otro universo no ha llegado a desarrollar la terrible enfermedad genética que supuso su sacrificio en el régimen nazi.

    La debilidad y la corrupción de Smith, que a pesar de estar deseando poder vivir en otro mundo, continúa su represión brutal contra la resistencia, no es la única. Tanto en su bando, en el que hay múltiples trepas, sanguinarios y personajes de todo pelaje, como en el japonés, donde los únicos que parecen tener un poco de cordura y optar por la pacificación son los príncipes nipones.

    Princesa heredera de Japón
    La princesa heredera de Japón, Mayumi Yoshida, aboga por el diálogo y la paz.

    Debilidad de hombres, fortaleza de mujeres

    Si hay algo característico de esta temporada es el giro que han dado los personajes femeninos, que ya se veían fuertes en las anteriores, pero que en esta van a resultar importantísimos para la trama.

    Fortaleza de mujeres vs debilidad de hombres
    Helen Smith dará muestras de una fortaleza muchísimo mayor que la de su marido.

    La protagonista viajera del espacio, Juliana Crain, la comunista Bell Mallory, la esposa de John Smith, Helen, y la princesa heredera de Japón, Mayumi Yoshida, serán determinantes en la batalla por la tolerancia y la cordura contra los imperios de la violencia y la corrupción.

     

  • El mundo paralelo en el que ganaron los nazis

    El mundo paralelo en el que ganaron los nazis

    Hoy quiero hablaros de una serie que ha ido mejorando a lo largo de sus tres temporadas hasta ponerse a una grandísima altura, The Man in the High Castle, la producción de ciencia ficción que es una adaptación de la novela homónima de Philip K. Dick y se ambienta en un mundo paralelo en el ganaron los nazis.

    Mundo de nazis

    Producida por Amazon, The Man in the High Castle nos muestra un mundo hostil en el que nazis y japoneses (¿acaso no podrían considerarse nazis también?) se han repartido Estados Unidos y gobiernan el panorama mundial.

    En este mundo paralelo los nazis habrían conseguido la bomba atómica antes que Estados Unidos y, como resultado el Reich sería la primera potencia a nivel planetario.

    Haber ganado la Segunda Guerra Mundial tampoco habría conseguido una estabilidad a nivel bélico, pues entre los nazis y el Imperio japonés hay una guerra fría que llega hasta los años 60, fecha en la que comienza la serie.

    Nazis, japoneses y resistencia

    En este mundo totalitario en el que las ejecuciones sumarísimas, las detenciones ilegales, el espionaje y el miedo están presentes tanto en el área geográfica japonesa como en la nazi y en la “zona neutral”, hay nazis y japoneses que comparten con miembros de la resistencia las ganas de un mundo mejor.

    En este contexto, Juliana Crain, la protagonista, se ve inmersa en la resistencia después del asesinato de su hermana, y es así como comienza a descubrir al resto de personajes de la trama, algunos de los cuales compartirán con ella, además, relaciones en el mundo paralelo, que es el nuestro, donde Estados Unidos gana la Segunda Guerra Mundial.

    Juliana Crain, personaje irrelevante
    Juliana Crain es quizá el personaje más irrelevante de toda la serie, aunque han decidido darle el papel de protagonista.

    Nobusuke Tagomi, Ministro de Comercio de los Estados del Pacífico en San Francisco, intentará por todos los medios evitar la destrucción de las armas nucleares.

    Ministro de Comercio de Japón
    Nobusuke Tagomi, Ministro de Comercio de los Estados del Pacífico en San Francisco, personaje clave en ambos mundos paralelos.

    John Smith, Obergruppenführer (me encanta cómo pronuncian la palabra en la serie), comienza investigando la resistencia y termina dudando de todo lo que hace tras comprobar en su propia familia cómo las políticas eugenésicas nazis le obligan a matar a su propio hijo, víctima de una enfermedad genética hereditaria.

    Obergruppenfuhrer Smith - Corrupción en The Man in the High Castle
    El Obergruppenfuhrer John Smith va modificando su visión de los nazis a medida que transcurre la serie y las políticas eugenésicas del Reich le afectan personalmente.

    Un sinfín de personajes de todos los bandos, muchos de ellos con lealtades muy ambiguas (como realmente serían si viviésemos en un mundo así), van configurando una trama cada vez más scifi en la que es más que posible la colisión de dos mundos paralelos de cuya existencia se sabe a través de unas misteriosas películas de cine que van pasándose de mano en mano.

    Corrupción e intrigas

    Una serie de este calado no podía obviar la corrupción y las intrigas que se darían en un mundo hostil gobernado por la guerra fría (como lo fue el nuestro también). Desde deseos de terminar con la vida de Hitler y hacer del Reich un lugar más o menos ortodoxo hasta ansias de expansión a toda costa, todas estas tramas hacen que los personajes sean desconfiados y actúen de una manera un tanto fría y calculadora, a menudo pisando a quien crean conveniente con tal de no salir perjudicados o directamente salirse con la suya.

    La sola idea de explorar cómo sería nuestra realidad si hubiese vencido la Alemania nazi produce escalofríos. Amazon realizó acciones de publicidad que no hicieron sentir bien al público y a la sociedad en general, hasta el punto de tener que retirarlas, como los bancos forrados con la bandera del Estados Unidos ocupado y gobernado por los nazis. ¿Os imagináis un mundo así? ¿Sería mejor o peor que el que inventó K. Dick?

    Polémica campaña de publicidad de Amazon
    Campaña de publicidad realizada por Amazon para dar a conocer The Man in the High Castle.

     

  • La corrupción del sistema, protagonista en Frágil Equilibrio

    La corrupción del sistema, protagonista en Frágil Equilibrio

    He tenido la suerte de ser uno de los pocos que consiguieron entradas para ver Frágil Equilibrio en Madrid y quiero hablaros de este documental tan exquisitamente producido y editado que nos lleva a plantearnos hasta qué punto estamos viviendo una vida despersonalizada que no nos proporciona la felicidad, sino más bien todo lo contrario, y en la que aceptamos de manera desvergonzada la corrupción del sistema.

    Frágil Equilibrio, el contexto

    El documental Frágil Equilibrio, premio del Festival de Cine de Valladolid Seminci, narra el presente en diversos puntos del planeta desde la perspectiva de algunos de sus protagonistas, todos ellos explotados y castigados por un sistema depredador en el que unos pocos acumulan la riqueza mientras los demás se ven obligados a sobrevivir en peores o mejores circunstancias según sea su procedencia, pero con el denominador común de la búsqueda y la imposibilidad de hallar la felicidad en sus vidas.

    Con imágenes impactantes (atascos, fábricas, multitudes moviéndose por la ciudad, policía cargando contra ciudadanos, cómo estamos devorándonos literalmente el planeta, etc. y que recuerdan a producciones visuales como Baraka) y la puesta en escena de un narrador muy bien valorado entre la mayor parte del público como es José Mújica, el expresidente de Uruguay, Frágil Equilibrio consigue tocarnos en lo más profundo y cuestionarnos si estamos llevando la vida que queremos y qué podemos hacer para cambiarlo.

    Los protagonistas

    Africanos que acampan en Marruecos esperando poder saltar la valla de Melilla por la noche; japoneses pertenecientes a la denominada clase de “salaryman”, con sueldos que les permiten comprar todo lo que quieran, pero jornadas laborales de hasta 21 horas, sin poder ver a sus familias nada más que los fines de semana; un desahuciado español que ha perdido su casa y se ve obligado a vivir ocupando espacios, incluso, insalubres… estas son las tres historias protagonistas que se van entrelazando con la voz de José Mújica y las imágenes antes mencionadas para sumergir al espectador en la vorágine estresante del sistema en que vivimos.

    De todas ellas la más esperanzadora, sin duda, es la de los africanos, pues todavía conservan la ilusión de encontrar un lugar mejor donde poder trabajar y formar una familia.

    Una crítica necesaria

    Frágil Equilibrio está perfectamente producido, con imágenes pertinentes y muy comunicativas en todos y cada uno de los casos, con historias que emocionan a la par que describen situaciones desesperantes y un toque de esperanza basada en la solidaridad a la que se alude en múltiples ocasiones. Pero no debería quedar exento de crítica, pues olvida un aspecto muy importante: las mujeres.

    Tanto las tres historias principales como la narración y el hilo conductor están protagonizados por hombres. En ningún momento aparece la historia de una mujer como protagonista, y no será porque no haya, por ejemplo, mujeres abandonadas por sus parejas que han sido desahuciadas teniendo hijos, incluso, discapacitados, o mujeres inmigrantes en situaciones límite al no poder acceder a atención sanitaria, por poner dos ejemplos.

    Desconozco la motivación de los creadores de Frágil Equilibrio para no introducir historias de mujeres, pero tanto si lo pensaron y lo rechazaron como si no se les ocurrió en ningún momento, están invisibilizando a las mujeres, y con ello contribuyendo a otra práctica destructiva de este sistema que quieren denunciar.