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  • David Simon contra la corrupción: Show me a hero

    David Simon contra la corrupción: Show me a hero

    Hace tiempo que vengo preguntándome cómo puedo no haber hablado todavía en mi blog de David Simon y la importante labor de sus series a la hora de combinar ficción con denuncia social de la corrupción de primera mano, pero un solo post se quedaría corto, así que iré hablando de todas sus maravillas, comenzando por la última, Show me a hero, y haciendo después restrospectivas de las anteriores.

    Su última producción, quizá la menos conocida en España, es Show me a hero, la historia de cómo Nick Wasicsko, político demócrata y alcalde más joven de Yorkers (ciudad del estado de Nueva York), se ve obligado a cumplir una sentencia judicial que impone la construcción de viviendas sociales para pobres en un barrio de blancos, la patata caliente que todos los anteriores alcaldes llevan eludiendo y que ha generado unas multas insostenibles para el ayuntamiento.

    A partir de aquí, SPOILERS. No digáis que no os avisé.

    Show me a hero and I´ll write you a tragedy

    A pesar de que esta cita de F. Scott Fitzgerald que da nombre a la serie puede confundir al principio sobre las intenciones del protagonista, Wasicsko no es ningún héroe. Es un arribista que aspira al poder y al que no le importa utilizar el enchufismo y el nepotismo para conseguir lo que quiere.

    Manipulando a los que tiene alrededor con la promesa de apelar la sentencia y siendo a su vez manipulado para ocupar el puesto de regidor local y quemarlo políticamente en un momento en que había que cumplir dicha sentencia de manera obligatoria, Wasicsko se pone al frente del ayuntamiento y se ve obligado a asumir esta tarea al ser acusado de desacato el ayuntamiento. Esta decisión, que es la correcta, le genera enemigos políticos que comienzan a hostigarlo continuamente.

    Toda esta situación afecta a su carrera y a su vida personal, y Wasicsko, que en el fondo siempre ha sido un cobarde que utilizaba a los demás para su propio beneficio, termina suicidándose.

    Estados Unidos, racista y segregador

    Las protestas vecinales que tienen lugar durante el periodo de construcción de las viviendas, las quejas porque se devaluarán sus propiedades, así como los ataques y las continuas falsas acusaciones sobre los pobladores de dichas viviendas sociales muestran una América más cercana a la Guerra de Secesión que a 1987, fecha en la que está ambientada esta historia real.

    Y es que la visión que se nos pretende mostrar de un Estados Unidos que tiene superadas las discriminaciones raciales difiere de todas las estadísticas sobre desigualdad, y es algo que siempre está muy presente en todas las obras de David Simon, desde The Corner a esta última, pasando, cómo no, por Treme y The Wire, de las que hablaremos próximamente.

    En este caso Simon también ha contado con el trabajo de William F. Zorzi, periodista que trabajó en The Baltimore Sun y con el que coescribió The Wire basándose en historias reales que conoció de primera mano y documentación que le enviaban los propios ciudadanos para que la incluyese en la serie.

    Con estas premisas no hace falta decir que Show me a hero es una miniserie que debería estar entre las más vistas, como todas las de David Simon, que son mejores ejemplos de periodismo que una gran parte de los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance.

  • The Good Wife, culebrón y corrupción

    The Good Wife, culebrón y corrupción

    Alicia Florrick y sus vicisitudes de esposa de político corrupto casi siempre imputado e investigado pero librándose de prisión en The Good Wife se despiden de la pantalla tras siete largas temporadas en las que hemos visto sus caídas, sus contradicciones y, finalmente, su evolución como ser libre e independiente.

    Los fans de The Good Wife podrían dividirse entre aquellos que están más interesados en el culebrón, la trama amorosa propiamente dicha, y los que hemos seguido fieles porque se trata de una serie que, pese a esas historias de amor, está muy bien escrita, establece relaciones laborales y políticas complejas entre sus protagonistas y se inspira en casos reales para perfilar a los clientes y los juicios que aparecen representados.

    A partir de aquí, SPOILERS del tamaño de la luna

    Por eso algunos estábamos convencidos de que la muerte de Will Gardner no solo no iba a terminar con la calidad de The Good Wife (a pesar de que se iba el que probablemente era el mejor actor de la serie), sino que la iba a mejorar al darnos una tregua en cuanto a tensiones sexuales no resueltas, celos y demás añadidos que traen consigo las historias sobre amores imposibles y relaciones extramatrimoniales.

    The Good Wife, feminismo a raudales

    The Good Wife es una serie sobre la emancipación de una mujer que, harta de haber entregado su vida a la crianza de sus hijos y haber sido ninguneada y traicionada por su marido, que en su carrera política ha hecho cosas tan deleznables como utilizar dinero público para fines privados entre los que se encuentra contratar servicios de prostitutas, comienza su carrera laboral como la abogada que un día quiso ser.

    Siendo esta su historia vertical, y entremezclando en ella tramas de espionaje de la NSA, relaciones con sus asesores políticos (¿quién no querría que Eli Gold fuese su jefe de campaña?) y diversos affaires de ambos cónyuges, uno de los mayores logros de The Good Wife es, sin embargo, haber sabido tejer una red de historias horizontales muchísimo más interesantes que la primera.

    Asimismo, la serie exhala feminismo por todos sus poros. Grandes mujeres labrándose la vida en un mundo predominantemente gobernado por hombres. El hecho de que Diane termine con un bufete de mujeres y de que la propia Alicia se independice definitivamente de Peter Florrick para seguir su vida sin las ataduras matrimoniales son el mejor ejemplo de a dónde pretendían llegar sus creadores, Michelle King y Robert King.

    Personajes inolvidables

    Por esta serie que no termina de ser ni romántica ni de abogados, pues su excelencia la hace difícil de catalogar en cualquier género, pasan todo tipo de personajes: desde Diane Lockhart, la abogada de trayectoria impecable que ha sacrificado su vida personal por su carrera y encuentra su inesperado amor en su antípoda política, el republicano amante de las armas Kurt McVeigh, hasta grandes y peligrosos narcotraficantes amantes de sus hijos como Lemond Bishop, pasando por abogados mezquinos como David Lee, jueces de distintas cortes (civil, pena, castrense, etc.) con sus excentricidades, investigadores privados de pasado oscuro (Kalinda y, más adelante, el que será su último amor, Jason Crouse) y clientes de todo tipo.

    Echaremos de menos a los distintos jueces y sus excentricidades.

    Mención especial hemos de hacer al papel de Michael J. Fox como abogado despiadado que no duda en aprovecharse de su enfermedad para intentar dar lástima a los jueces y ganar así a sus rivales. Ya solo por su aparición en las primeras temporadas engañando a Alicia mientras se hacía el desvalido necesitado de ayuda para hacerla llegar tarde al juzgado merece la pena ver la serie.

    Pero esto no es una despedida final. Los admiradores de esta divertida y bien escrita serie estamos de enhorabuena: parece ser que ya está en marcha una spin-off protagonizado por Diane y Lucca. Esperaremos con las palomitas preparadas para disfrutar de dos de los mejores personajes femeninos de toda la serie (con la venia de Kalinda, por supuesto).